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Sociedad e Interés General - 16-11-2019 / 17:11
EFEMÉRIDES POPULARES: EL 17 DE NOVIEMBRE ES EL DÍA DEL MILITANTE

La gesta del Líder: Perón retorna a la Patria, desde el exilio y la proscripción

La gesta del Líder: Perón retorna a la Patria, desde el exilio y la proscripción
EL 17 DE NOVIEMBRE DE 1972, JUAN PERÓN REGRESA A LA ARGENTINA. Los gobiernos gorilas, militares y civiles, no consiguieron "desperonizar" al Pueblo. No lograron ni por la fuerza (que incluyó fusilamientos, cárcel y persecuciones), ni a través de una democracia fraudulenta, garantizar un mínimo de estabilidad política en los 17 años de ausencia de Perón exiliado. Las caravanas de manifestantes -munidos de bombos, carteles y banderas- llegaron a enfrentarse con las tropas militares que impidieron su marcha en la autopista Ricchieri.
El 17 de noviembre de 1972, Juan Perón volvió al país tras 17 años de exilio y proscripción, como consecuencia de uno de los procesos de mayor movilización popular de la historia argentina, por masividad y amplitud metodológica, para romper la estrategia de continuidad de los monopolios imperialistas, del "partido militar" y de sus aliados políticos.
 
En el país, Perón preparó el frente civil que forzaría la salida democrática, para lo cual llegó a fundirse en el famoso abrazo con un antiguo enemigo, el jefe radical Ricardo Balbín. Y, articulando la lucha popular con una acumulación de poder social, pudo disponer el camino del regreso al poder del que había sido desalojado por las armas en septiembre de 1955.
 
La Gesta del Retorno del Caudillo, el sueño de tantos peronistas que desde el cincuenta y cinco, no se rindieron, fueron años de lucha popular, de una larga y sacrificada resistencia en que la militancia peronista entregó todo, tras una consigna que se transformó en grito:¡Perón vuelve!
 
Por eso, el 17 de noviembre es el Día del Militante, una fecha para brindar un reconocimiento especial a todos los compañeros peronistas que combatieron, en fábricas, barrios y universidades, con sincero entusiasmo, tenacidad y sacrificio, animados por un auténtico ideal nacional, popular y revolucionario.



Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista
Escribe: Blas García


El peronismo irrumpió en la política en 1945 como el partido transformador de la Argentina moderna, expresando el trabajo, la producción y la justicia social, la representación social de los humildes, de los que sufren y los desamparados. Para luchar por una Patria grande y un pueblo feliz.
 
El peronismo guió una alianza social entre los trabajadores, el empresariado nacional y sectores populares de la baja clase media. La conducción de Perón permitió mantener esa alianza sobre la base del desarrollo de un programa tendiente al capitalismo nacional y de resistencia frente al imperialismo.
 
Desde el derrocamiento de Perón en 1955 a través de un golpe militar que contó con apoyo civil, especialmente de miembros de la Iglesia, de la Unión Cívica Radical, de la partidocracia de "izquierda" como los Partidos Socialista y Comunista, conducidos por la oligarquía terrateniente, pero también de los sectores más concentrados de la economía, la nueva alianza dominante intentó "desperonizar" el país.
 
Los sectores de clase media de las grandes ciudades, los estudiantes universitarios y los intelectuales, fueron la base social del antiperonismo. Los gobiernos gorilas, militares y civiles, no consiguieron "desperonizar" al Pueblo. No lograron ni por la fuerza (que incluyó fusilamientos, cárcel y persecuciones), ni a través de una democracia fraudulenta, garantizar un mínimo de estabilidad política en los 17 años de ausencia de Perón exiliado.
 
 
La resistencia peronista
 
La exclusión política del peronismo, produjo un proceso de resistencia que cambiará el perfil del justicialismo. A partir de 1955 el peronismo aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor apartado.
 
El espectro político peronista se tornó muy amplio y variado. El activismo peronista opositor realizó sus intentos por la vía del levantamiento cívico-militar, acciones de resistencia por métodos encubiertos, "trabajo a tristeza", sabotajes, colocación de explosivos, paros gremiales, atentados, ataques con bombas "Molotov"...
 
Además, participaba, aunque estaba proscripto, en las elecciones apoyando a otros candidatos en contra de los radicales, que eran los representantes civiles de la dictadura militar.
 
 
La conducción de Perón
 
La habilidad conductora de nuestro Líder, consistió en incluir dentro de su Movimiento a todos los que criticaban al sistema político-social. Perón combina todas las formas de lucha, las aprovecha a todas, porque no confunde táctica con estrategia, objetivos inmediatos con objetivos fundamentales.
 
El régimen gorila retiene el poder, pero la presencia del peronismo que lo hostiga, lo combate y lo acecha, le impide hacerlo funcionar plácidamente. Huelga, conflicto, plan de lucha, eran palabras familiares para los militantes de la época.
 
El sindicato era el ambiente de los peronistas de la resistencia, la guarida natural. El sindicato era el campamento donde se refugiaba el ejército en repliegue. Allí se guardaban los carteles, el engrudo, los bombos. Allí se hacían las reuniones clandestinas, allí se escuchaba la última cinta llegada de Madrid. El sindicato era, además, el templo de los militantes: lo presidía el retrato del líder y de Evita.
 
 
Luche y Vuelve
 
La proscripción de Perón galvanizó la Resistencia e instaló una realidad que, con otras formas, se pone de manifiesto incluso en nuestros días: no se puede gobernar la Argentina sin la participación del peronismo.
 
Latinoamérica estaba entonces dominada por dictaduras militares. Detrás de una fachada modernizante, la misión estratégica de las fuerzas armadas en el continente era clara: guardias pretorianas entrenadas para combatir la efervescencia popular.
 
Después del Cordobazo (1969) que limó el poder del primer jefe del régimen militar, Juan Carlos Onganía, las nuevas generaciones de la clase media ya habían roto con la oligarquía y reclamaban el retorno de Perón para implantar el "socialismo nacional".
 
Fueron los años de la masividad de la Juventud Peronista y del "Luche y Vuelve". Estos sectores habían generado en el país el clima de resistencia y jaqueo al régimen militar que posibilitó la vuelta del General.
 

Las consignas del combate
 
Pese a las provocaciones verbales del propio jefe de la dictadura militar, Alejandro Agustín Lanusse, y pese a normas electorales armadas en su contra, Juan Domingo Perón dio el gran golpe estratégico.
 
Lanusse no contaba con la vitalidad del pueblo peronista, cuando lanzó un desafío temerario: "Que Perón venga, si le da el cuero". En las paredes escritos con cal, se habían renovado los mensajes: "Perón vuelve cuando se le cantan las pelotas", se leía.
 
Era la respuesta peronista al ultimátum del gobierno de Lanusse para que quien quisiera ser candidato el 11 de marzo del año siguiente, debía estar en el país el 25 de agosto.
 
El 17 de noviembre de 1972 Perón volvió al país tras casi 18 años de exilio y proscripción, como fruto de uno de los procesos de mayor movilización popular de la historia argentina, en masividad y amplitud metodológica, para romper la estrategia de continuidad del "partido militar" y sus aliados civiles.
 
El gobierno de facto despliega gran cantidad de efectivos militares en torno al aeropuerto a pesar de lo cual se le hace imposible contener a los miles de militantes que consiguen cruzar el río Matanza bajo una fuerte lluvia.
 
Quince horas después de la partida, el DC-8 aterriza en suelo argentino y Perón es trasladado al hotel de Ezeiza en donde lo detienen hasta la madrugada del sábado 18, en la que por fin queda libre y se dirige a la casa de la calle Gaspar Campos, en Vicente López.
 
En el país, Perón terminó el armado del frente civil que forzaría la salida democrática, para lo cual llegó a fundirse en el famoso abrazo con un antiguo enemigo, el jefe radical Ricardo Balbín.
 
Y, montado en esa acumulación de poder social, pudo preparar el camino del regreso al poder del que había sido desalojado por las armas en 1955.
 
Lanusse hizo un último intento y volvió a proscribir a Perón que se quedó pocos meses en el país. Pero su suerte estaba echada y la consigna "Cámpora al gobierno, Perón al poder", se materializó en las urnas.
 
Fueron 17 años de lucha, de resistencia sacrificada en que la militancia peronista puso lo mejor de sí misma, tras un grito y una consigna: Perón vuelve. Por eso, el 17 de noviembre es el Día del Militante.
 
Escribe: Blas García

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La gesta del Líder: Perón retorna a la Patria, desde el exilio y la proscripción
Juan Perón, el 17 de noviembre de 1972 en Ezeiza, acompañado por José Rucci, Secretario General de la CGT y Juan Manuel Abal Medina, Secretario General del PJ.
La gesta del Líder: Perón retorna a la Patria, desde el exilio y la proscripción
Militantes peronistas marchan al Aeropuerto Internacional Ezeiza para recibir a Perón, quien volvió al país tras casi 18 años de exilio y proscripción, como fruto de uno de los procesos de mayor movilización popular de la historia argentina, en masividad y amplitud metodológica, para romper la estrategia de continuidad del "partido militar" y sus aliados civiles.
07-12-2019 / 18:12
La madrugada del 1 de diciembre de 1828, el general unitario Juan Lavalle tomó el Fuerte de Buenos Aires; derrocó al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Manuel Dorrego; y reunió a miembros del partido unitario en la iglesia de San Francisco -como representación del pueblo- siendo elegido gobernador.
 
Juan Manuel de Rosas levantó la campaña contra los sublevados y reunió un pequeño ejército de milicianos y partidas federales, mientras Dorrego se retiraba al interior de la provincia para buscar su protección. Lavalle, con sus experimentadas tropas se dirigió a la campaña para enfrentar a las fuerzas federales de Rosas y Dorrego, a quienes atacó sorpresivamente en la batalla de Navarro, derrotándolos.
 
Debido a la disparidad existente entre las aguerridas y veteranas fuerzas sublevadas, que participaron en la guerra contra Brasil, bajo el mando de Lavalle, el federal Dorrego fue hecho prisionero. Lavalle, influido por el deseo de venganza de los ideólogos unitarios, ordenó su fusilamiento. De ese modo se generalizó la guerra civil en todo el país.
 
Lavalle envió ejércitos en todas direcciones, pero varios caudillos aliados de Rosasorganizaron la resistencia. Los jefes unitarios recurrieron a toda clase de crímenes para aplastarla, un hecho poco difundido por la historiografía de las guerras civiles argentinas.
 
Al frente del grueso de su ejército, Lavalle avanzó hasta ocupar Rosario. Pero, poco después, Estanislao López dejó sin caballos a Lavalle, que se vio obligado a retroceder. López y Rosas persiguieron a Lavalle derrotándolo en la batalla de Puente de Márquez, el 26 de abril de 1829.
 
El 24 de junio, Lavalle y Rosas firmaron el Pacto de Cañuelas, que estipulaba que se llamaría a elecciones, en las que sólo se presentaría una lista de unidad de federales y unitarios, y que el candidato a gobernador sería Félix de Álzaga. Pero los unitarios presentaron la candidatura de Carlos María de Alvear, y al precio de treinta muertos ganaron las elecciones.
 
Las relaciones quedaron rotas nuevamente, obligando a Lavalle a un nuevo tratado, el pacto de Barracas, del 24 de agosto. Pero, ahora más que antes, la fuerza estaba del lado de Rosas. A través de este pacto se nombró gobernador a Juan José Viamonte. Éste llamó a la legislatura derrocada por Lavalle, allanándole a Rosas el camino al poder.
 
La Legislatura de Buenos Aires proclamó a Rosas como 13º Gobernador de Buenos Aires el 6 de diciembre de 1829, honrándolo además con el título de "Restaurador de las Leyes e Instituciones de la Provincia de Buenos Aires". El 08 de diciembre de 1829, comienza el primer gobierno de Juan Manuel de Rosas.
 
La Opinión Popular



06-12-2019 / 17:12
Un 07 de diciembre como hoy pero de 1970, el Madison Square Garden se preparaba para corear el nombre del que fuera el boxeador más grande de toda su historia: Muhammad Alí. Del otro lado un pibe de Boedo que recién se estaba codeando con la fama americana:Ringo Bonavena.
 
Y se atrevió, por el honor, como lo hubieran hecho en su Buenos Aires natal. Y hasta calentó el ambiente. En el pesaje lo llamo "chicken" (gallina) y a pesar de la adversidad de las 20 mil personas que colmaron la arena, Ringo se paró.
 
Alí había prometido un nocaut en el noveno round, cosa que finalmente sucedió pero quien cayo a la lona fue él y no Bonavena, producto de un resbalón por la intensidad de los golpes de Ringo, que a esas alturas se la jugaba toda con una entrega y entereza que asombraron al mundo. Finalmente Alí salió a jugar todas sus cartas y Bonavena, después de caer fatigado tres veces, vio como el juez le daba la pelea al mejor boxeador del mundo.
 
Muhammad venía en pleno ascenso luego de vencer a Jerry Quarry luego del ostracismo por no haber ido a la guerra de Vietnam. En su franco ascenso por recuperar el titulo de los pesados, la historia marca que un luchador se le apareció en su camino. Ese era Ringo.
 
Los números también hablaron por si solos: mas de 80 puntos de rating (sí, 80) de la transmisión de Canal 13 paralizaron a todo un país. El acontecimiento esta guardado en la retina de cada uno de los que lo vieron. Abuelos, padres le contarán a sus hijos 'Yo vi pelear a Ali con Bonavena'.
 
"Guapié, no es cierto?" le pregunto Ringo a uno de sus colaboradores al finalizar la pelea. Y yo te digo "Si Ringo, siempre guapeaste, hasta el último día".


05-12-2019 / 18:12
Felipe Varela fue un militar argentino, líder del último pronunciamiento de los caudillos federales del interior contra la hegemonía política conquistada por la provincia de Buenos Aires en la batalla de Pavón. Contrario a la Guerra del Paraguay o Guerra de la Triple Alianza, fue apodado el Quijote de los Andes por el desafío que plantó al gobierno central con un reducido ejército de menos de 5.000 hombres, desde la región andina y cuyana durante varios años.
 
Acérrimo opositor al gobierno mitrista unitario de Buenos Aires, Varela señaló la impopularidad de la guerra del Paraguay y decidió tomar partido. Liquidó sus posesiones para equipar un par de batallones de exiliados, convocando a las montoneras residuales de otros caudillos federales muertos de todo el país, más combatientes latinoamericanos, Varela marchó portando bandera con la consigna de ¡Federación o Muerte!. En San José de Jáchal, provincia de San Juan, lanzó el 06 de diciembre de 1866 su proclama revolucionaria, su célebre Manifiesto a la Unión Americana, una de las expresiones más acabadas del ideario federal.
 
Varela se diferencia de los otros caudillos federales porque tuvo una lucidez política mayor para interpretar, evaluar y comunicar los alcances del movimiento, comprendiendo cabalmente del sentido de Patria Grande y la esencia de una política popular. También supo hacer, a la vez, una correcta lectura del carácter oligárquico y pro imperialista del gobierno de Mitre.
 
El intento revolucionario de Varela es uno de los estertores finales del país federal, con un programa de lucha americano, digno y nacional que ponen al caudillo en el panteón de los próceres del campo nacional y popular. Con Varela terminó "la Argentina de las lanzas", de las montoneras federales del interior del país, y faltaba mucho para que arribara "la Argentina de las alpargatas" con el peronismo.
 
Por Blas García



05-12-2019 / 17:12
04-12-2019 / 20:12
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