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Nacionales - 13-11-2019 / 10:11
PIDIÓ “ELECCIONES TRANSPARENTES”, “RÁPIDAS” Y “SIN PROSCRIPCIONES” EN BOLIVIA

Alberto Fernández se distancia del Imperio y busca liderar la defensa de la institucionalidad democrática en la región

Alberto Fernández se distancia del Imperio y busca liderar la defensa de la institucionalidad democrática en la región
Alberto Fernández se diferenció de Trump y consideró: "en la región lo que debemos garantizar es la democracia siempre". Y señaló que defiende "la institucionalidad de Chile" pese a no compartir "necesariamente las ideas de Piñera", como también "la institucionalidad de Bolivia": "me parece un atropello lo que han hecho" y "no son los caminos".
El Gobierno de Donald Trump calificó como "un momento significativo para la democracia en el Hemisferio Occidental" la destitución de Evo Morales, que no fue otra cosa que el resultado de un golpe de Estado en Bolivia, tras 14 años de gobierno del MAS. El millonario yanqui felicitó y aplaudió al Ejército boliviano por exigirle la renuncia a Morales. También advirtió a "los regímenes ilegítimos en Venezuela y Nicaragua".
 
Por su parte, el presidente electo Alberto Fernández salió a marcar posiciones claras en favor del respeto a la institucionalidad en los países de la región tras el golpe de Estado que destituyó en Bolivia al gobierno de Evo Morales, criticó con dureza la posición asumida por Estados Unidos ante el derrocamiento del líder indígena - echando por tierra la posibilidad de una eventual alineación con la principal potencia mundial-, y buscó dejar en claro su decisión de liderar al progresismo al sur del continente.
 
"Es una vergüenza lo que pasó en Bolivia", dijo Fernández, quien cuestionó además "la actitud de la OEA" y la auditoría que realizó ese organismo en torno al resultado electoral cuestionado por la oposición, que le había dado el triunfo al ahora depuesto líder indígena: "Es de una endeblez importante y está absolutamente manipulado en sus resultados y aún así" Evo "volvió a aceptar hacer nuevamente la elección y en verdad no se entiende el porqué del golpe de Estado".
 
Dispuesto a dejar en claro su posición, el líder del Frente de Todos sostuvo que "para el continente todo lo que pasó fue definitivamente malo", y criticó la postura adoptada por el imperialismo yanqui respecto a la crisis institucional en el país andino.
 
"A mi juicio, Estados Unidos retrocedió décadas, volvió a las peores épocas de los años 70, avalando intervenciones militares contra gobiernos populares, gobiernos elegidos democráticamente e insisto que todo esto ocurrió después que Evo Morales había desatado un nuevo proceso electoral", precisó Fernández buscando poner distancia con la postura de la principal potencia mundial imperialista.
 
Pero además, dijo que espera "que Bolivia recupere rápidamente la democracia, que se hagan elecciones transparentes y sin ningún tipo de proscripciones", y sostuvo que si se da el caso de tachar candidaturas "sería tremendo porque lo único que demuestra es que no querían las elecciones porque no podían ganarle" a Morales.
 
La Opinión Popular

 
Alberto Fernández consideró: "en la región lo que debemos garantizar es la democracia siempre". Y señaló que defiende "la institucionalidad de Chile" pese a no compartir "necesariamente las ideas de Piñera", como también "la institucionalidad de Bolivia": "me parece un atropello lo que han hecho" y "no son los caminos".
 
"Espero que todo se ordene cuanto antes y por vías verdaderamente democráticas en Bolivia; que también el mundo condene la locura de Santa Cruz de la Sierra" desatada por el opositor Fernando Camacho, dijo Fernández, quién denunció la persecución contra los dirigentes que respondían a Morales "a los que les secuestraron a las familias y los obligaron a renunciar a sus cargos".
 
En diálogo con Radio 10, el futuro presidente dijo que celebra que el canciller Jorge Faurie "piense que Bolivia tiene que arreglar sus problemas". "Pero no celebro que no adviertan que estamos en presencia de un golpe de Estado", sostuvo, y advirtió que esa posición será "una mácula a su carrera de Embajador que definitivamente no se va a borrar nunca".
 
"Yo sé cómo piensa el presidente y no esperaba algo distinto a lo que me dijo" durante el diálogo que mantuvieron el domingo en torno a la crisis en el país andino, "pero lo que sí me preocupó y que hubo una buena reacción, es que alguien en la Cancillería no había tenido mejor idea que cerraran la embajada y los consulados de Argentina en Bolivia para impedir que gente pida asilo allí y eso gracias a Dios se lo plantee al presidente y gracias a Dios que se revirtió porque era une pésima idea, era entregar gente a la muerte".
 
El líder del Frente de Todos le agradeció a Dios por haber "rescatado con vida a Evo, su vicepresidente (Álvaro García Linera) y sus ministros, que ahora están asilados", y a los mandatarios de México, Andrés Manuel López Obrador, y de Paraguay, Mario Abdo Benítez, por "su generosidad".
 
Finalmente, celebró que en Argentina esté "transcurriendo la democracia" y "un traspaso de mandato en paz, porque eso es algo que habla de la madurez".
 
Por Horacio Aranda Gamboa
 
Fuente: BAE Negocios
 

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El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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