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                  12:02  |  Martes 10 de Diciembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
"Vamos a levantarnos una vez más". Alberto Fernández y Eduardo Duhalde
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Entre Ríos - 12-11-2019 / 13:11
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

Cambiar es peronista

Cambiar es peronista
A un mes del 10 de diciembre y a sólo dos semanas del resultado electoral que cambiará totalmente el rumbo nacional, lo que asusta es el desastre que le espera a Alberto Fernández por la herencia que le deja Mauricio Macri. Los primeros escollos para el nuevo presidente serán: la cruda realidad, las necesidades acuciantes de millones de compatriotas, el peso de la deuda. Y reparar cuanto antes los daños causados por un neoliberalismo rapaz y saqueador.
A un mes del 10 de diciembre y a sólo dos semanas del resultado electoral que cambiará totalmente el rumbo nacional, lo que asusta es el desastre que le espera a Alberto Fernández por la herencia que le deja Mauricio Macri. Los primeros escollos para el nuevo presidente serán: la cruda realidad, las necesidades acuciantes de millones de compatriotas, el peso de la deuda. Y reparar cuanto antes los daños causados por un neoliberalismo rapaz y saqueador.
 
Lo que reanima es la capacidad ya demostrada del pragmatismo peronista, que siempre se permite cambiar, para enfrentar una crisis económica brutal, ahora férreamente atada a los eventuales problemas de un default en ciernes y al riesgo de descontrol inflacionario, aun descontando la continuidad del cepo cambiario.
 
Lo que ilusiona es cómo puede articular Alberto, en un peronismo unido, el ejercicio del poder con su vice Cristina y con los gobernadores -entre ellos Gustavo Bordet - en un nuevo orden nacional. Y el principal intríngulis local es cómo y con quien construirá el Gobierno entrerriano los puentes que lo vincule con la Nación.
 
El peronismo entrerriano -que vive su hora de mayor fortaleza a nivel provincial- hoy está frente a una tarea compleja: además de atender el desafío que representa la relación con la Nación, también debe contener a los sectores internistas del PJ. Y también deberá contener la orfandad de opositores a la deriva, por el naufragio de Cambiemos.
 
En ese marco, Bordet define a solas su futuro gabinete. Nadie está seguro de continuar en su puesto, pero nadie espera tampoco cambios sustanciales en el listado de nombres propios que integran el círculo de confianza del gobernador.
 
Se puede deducir que el Gobernador buscará el armado de una estructura que le garantice experiencia en la función sobre la base del ordenamiento del Estado que llevó a cabo en su primera gestión. Pueden aparecer nombres nuevos para cargos ejecutivos, lo que no significa que los posibles colaboradores no hayan tenido a lo largo del tiempo un claro vínculo con el peronismo y sus distintos gobiernos.
 
Por otra parte, la Casa Gris ya asumió como propio el desafío enorme que Adán Bahl tiene en la Capital provincial. Dotar de mayores recursos a la masa coparticipable sería un primer paso, preparando auxilios extraordinarios inmediatos para la futura gestión. A fines de diciembre faltarán muchos millones de pesos para sueldos y aguinaldo. Y faltará también para casi todo lo demás.
 
A Sergio Varisco le esperan semanas muy complicadas en su despedida. Si las finanzas municipales están complicadas, la presión judicial por las causas de narcotráfico eleva la tensión minuto a minuto. Esas causas van dejando la impresión que la Intendencia habría realizado mucho para consolidar un poder narco, alimentado con el presupuesto municipal, para ganar elecciones. Perdió y se va de la peor manera.
 
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Cambiar es peronista  

La verdadera grieta
 
Desde hace décadas, Argentina está inmersa en el enfrentamiento entre dos perspectivas opuestas, que logran prevalecer durante un tiempo pero cuya fuerza no les alcanza para imponer un modelo de desarrollo perdurable: la tradición liberal-aperturista, que apuesta al campo como motor del crecimiento y a las importaciones, y la tradición nacional-desarrollista, defensora de la industria argentina y de los trabajadores que ella emplea.
 
Argentina es, por la extensión y fertilidad de sus suelos, una potencia alimentaria (hoy tercer exportador mundial de soja, el primero de limones y el sexto de carne vacuna). El campo es uno de los pocos sectores económicos verdaderamente competitivo a nivel global y el que genera los dólares necesarios para que el país funcione. Pero no está solo.
 
Convive en tensión permanente con un sector industrial diversificado, que es uno de los más importantes de América Latina y que emplea a una parte importante de los trabajadores registrados, pero que no ha logrado alcanzar niveles de competitividad a la altura de las potencias mundiales.
 
A lo largo de la historia, el campo ha presionado por una economía abierta, que le permita exportar libremente las materias primas, lo que a su vez reclama impuestos más bajos, una mayor desregulación y una política exterior alineada con las grandes potencias, que son sus clientes.
 
La industria nacional, en cambio, exige protección, un mercado interno robusto con trabajadores y clases medias que compren sus productos y una política exterior orientada a la integración regional.
 

Cambiar es peronista
 
Cada modelo implica una sociedad diferente
 
El neoliberal, que es el que instaló la última dictadura militar y revivió Macri, genera un mercado laboral débil, porque el sector agropecuario emplea comparativamente a menos personas, lo que profundiza la pobreza y la exclusión.
 
El nacional-popular, cuya expresión política es el peronismo, supone industrias pujantes, una clase trabajadora más amplia y por lo tanto sindicatos más fuertes, lo que a menudo se traduce en mayores niveles de conflictividad social.
 
Ninguno de los dos modelos ha logrado imponerse durante el tiempo suficiente como para derrotar definitivamente al otro, como sucedió con el neoliberalismo en Chile y el desarrollismo en Brasil, que han conseguido mantenerse vigentes más allá de los cambios políticos.
 
El paradigma económico neoliberal de Cambiemos acentúa intencionalmente la desigualdad entre los ciudadanos, uno de los propósitos concretados del macrismo, un éxito de su política económica "para pocos": la redistribución regresiva del ingreso, la caída del valor adquisitivo del salario.
 
Rústico en el modo de fomentar la bicicleta financiera y la fuga de divisas, promovió el retorno arrasador del FMI, la brutal deuda externa, vieja forma de la dependencia modernizada por las nuevas tecnologías y el flujo del dinero a velocidad de la luz.
 
Esta división, reflejada en la grieta, es parte esencial de nuestra identidad nacional. Argentina nunca será un país homogéneo ni monolítico. Pero eso no quiere decir que tengamos que vivir en una permanente pelea. El próximo gobierno puede buscar un equilibrio que -sin pretender convertirnos en algo que no somos- modere el péndulo y construya un modelo de desarrollo más consensuado y sustentable.
 

Cambiar es peronista
 
"Los muertos no pagan"
 
Reperfilar la deuda con los acreedores privados, renegociar los plazos con el FMI. Remar contra la corriente con pocos aliados en el planeta... ¿Impactarán en el FMI los imponentes rechazos populares masivos contra sus recetas en tantas comarcas de América del Sur?
 
La magnitud de la deuda argentina, opinan los optimistas, tal vez esclarezca al FMI, en defensa propia. El argumento que el gobierno peronista llevará a la mesa inclinada de las negociaciones fue patentado por Néstor Kirchner. "Los muertos no pagan", déjennos crecer para honrar las deudas, difiriendo los plazos, con quita de deuda de los privados.
 
En condiciones peores, sin un ciclo de gobiernos progresistas en el Cono Sur, sin altos precios de exportaciones primarias, resurge y se enaltece el recuerdo de Kirchner, promotor de la igualdad y el ascenso social. Un disparate para la ideología de derecha, una bandera nacional-popular para una sociedad con vocación igualitaria.
 
El Plan Argentina contra el hambre, un inicio de reactivación, "poner plata en el bolsillo de la gente", revisar la dolarización de las tarifas de servicios públicos. El Gobierno de Macri, irresponsable al mango, libera el precio de los combustibles líquidos, eleva las tarifas, azuza la inflación, hiberna la puesta en marcha de la Emergencia Alimentaria.
 
Si bien Macri fue vapuleado política y electoralmente, aun conserva el 40 por ciento de los votos y existe un poder económico concentrado, con medios monopólicos y parte de una justicia servil. No hace falta ser genio para adivinar que ese bloque reaccionario buscará trabar todo avance en dirección al bienestar, la independencia y mayor democracia.
 
En el camino a la casa Rosada Alberto amarra mejores lazos con los gobernadores y visita la CGT antes de asumir. Nada es permanente en ese cuadro promisorio. De nuevo, dependerá de las realizaciones y del nuevo rumbo. Del Acuerdo Social que debe plasmarse contra reloj, del más esquivo y difícil Consejo Económico Social, institución deseable y hasta necesaria sin precedentes locales cercanos.
 
El peronismo reunificado llega con la misión de procurar equidad, de paliar la pobreza, de reactivar la capacidad industrial ociosa. Tareas complejas, distantes de la vendetta o el odio clasista. Los que odian pierden los estribos en radios, diarios y tevé: periodistas, funcionarios o legisladores.
 
Al nuevo Gobierno lo esperan misiones diferentes: congregar, sumar, representar a todos los argentinos, reparar. Salir del infierno neoliberal, el clamor que recorre Chile, Ecuador y Brasil, solo por mencionar los casos más cercanos y conmovedores, ni hablar del Golpe de Estado proyanqui en Bolivia.
 

Qué hay detrás de la campaña electoral en Entre Ríos
 
Avanza la transición
 
Mientras avanza la transición, la situación nacional es de fragilidad. La campaña ha terminado e inquieta cómo se compondrá el rompecabezas de intereses diversos y, en algunos casos, antagónicos. Alberto debe encontrarle la vuelta a la crisis para reactivar la economía y salir del laberinto de desempleo, inflación y pérdida del poder adquisitivo que lega el gobierno saliente.
 
Alberto se apoyará en bancadas propias de legisladores. Sumará la cooperación inicial de los gobernadores de cualquier bandería que necesitan sobrevivir antes que confrontar de entrada. Algunas fuerzas provinciales podrán, muy eventualmente, funcionar como árbitros y pedir contrapartidas.
 
En esos casos, las bancas se juntan de a uno y cobran vigor partidos provinciales. Al Frente Cívico de Santiago del Estero, Juntos por Río Negro, hasta al cordobesismo de Juan Schiaretti les convendrá, si median divergencias, pactar y pasar a cobrar. La intransigencia opositora "a la venezolana" frente al gobierno nacional puede anidar en el llano más no en los gobiernos provinciales y municipales.
 

Qué hay detrás de la campaña electoral en Entre Ríos
 
Alberto, la CGT y el campo
 
La CGT se ha revelado un actor de cogobierno en la transición, un guiño al rumbo industrialista al tiempo que una fuerza que equilibre la distribución del complejo peronismo que apoya a Fernández.
 
El modelo industrialista suscita otras preguntas. ¿Cuánto tiempo el campo podrá subsidiar a la industria? La industria es la vida social y no es rentable, pero el campo no emplea y no tendrá más remedio que financiar a la industria por el bien de lo social y por su paz.
 
Un modelo de agro y servicios como el que se propuso el gobierno de Macri puede ser un buen modelo de crecimiento económico en abstracto, pero tiene como contracara la crueldad material del abandono a la reconversión de un sinnúmero de trabajadores y el resquebrajamiento de la trama social.
 
La industrialización de las grandes ciudades garantiza ingreso, ocupación y un rol social aceptable para grandes franjas de la población. Pero, la tensión campo-industria es otra de las formas en que se manifiesta la grieta.
 

Dificultades para Bordet: recursos escasos y militancia K
 
Aprovechar la sorpresa política
 
La estrategia del Frente de Todos es armar un plan de gobierno en silencio, con la idea de aprovechar la sorpresa política en el envión inicial de la nueva gestión. Mientras, en el peronismo reunificado achacan toda la responsabilidad por la crisis económica a la administración que termina.
 
Y preparan un minucioso informe sobre el desastroso estado del país para dejar las cuentas claras en los días previos al recambio de gobierno. Los datos se irán conociendo en distintos ámbitos, pero el escenario central de la batalla dialéctica se montará en el Congreso de la Nación.
 
Allí, las espadas legislativas del FdT irán desgranando estadísticas con las cuales justificarán los proyectos que Alberto F. reclamará ni bien ponga un pie en la Casa Rosada: la declaración de la emergencia económica; el aval del Congreso para iniciar una renegociación de la deuda con el FMI y con fondos de inversión privados que tienen bonos argentinos.
 
El calendario legislativo ya consigna algunas certezas: el 20 de noviembre llegarán al recinto los proyectos de la Ley de Góndolas y de Alquileres, y el 21 de diciembre será el turno del Presupuesto 2020, que tendrá que rehacer el próximo gobierno.
 

Ubicar la Provincia en sintonía con un país federal
 
Lo que dejó la elección en la provincia
 
El bordetismo recibió críticas de ambos bandos, tras la derrota electoral del domingo. Peronistas y opositores le reprocharon la caída, por mil votos, que permitió a Cambiemos lograr una banca más en el Senado Nacional. Desacostumbrado a las críticas luego de la contundente victoria en los comicios provinciales, el oficialismo provincial dio alguna muestra de fastidio, pero pronto la invectiva fue cesando.
 
Es que nadie de los propios llegó la anticipar la posibilidad de la derrota, y si hubo algunas alusiones a falta de eventos de campaña tradicional, se hizo sin mucho ruido para no llamar la atención. Las encuestas que manejaba el oficialismo lo mostraban perdiendo un par de puntos respecto de las PASO del 11 de agosto y nadie imaginó una definición por mil votos.
 
El escrutinio reveló que la derrota fue en lugares apartados de la provincia y también en las ciudades más importantes. En Paraná, el Frente de Todos tenía a su favor que tres de los cuatro candidatos a legisladores eran de esta ciudad y la principal referencia de Juntos por el Cambio eran Varisco y su gobierno municipal cruzando una crisis inaudita. Además, en Paraná hubo actividad de campaña, pese a lo cual Macri ganó la elección.
 
El resultado definitivo mostró que, de todas las provincias donde Juntos por el Cambio sumó votos entre la PASO y la elección general, Entre Ríos fue de las que tuvo un porcentaje menos significativo. Concretamente quedó en el 18° en orden decreciente.
 

Cambiar es peronista
 
Lo que puede venir
 
En ese marco, nadie discute por estos días el liderazgo del Gobernador en el oficialismo entrerriano, pero tampoco faltan las visiones sobre los tiempos por venir, que involucran posibles rencillas entre los que aspiran a remplazarlo en el próximo periodo.
 
Por lo pronto, si había algún atrevido que quiere lanzarse antes de tiempo, seguramente ya recibirá un "quedate quieto" del gobernador. Habrá que buscar una buena yunta de bueyes para intentar empujar el carro hoy en contra del primer mandatario.
 
En la calma relación de fuerzas entre el gobernador y los intendentes que quieren remplazarlo en 2023: Enrique Cresto, Adán Bahl y Martín Piaggio, subyace la tensión del poder, que hoy ostenta Bordet a la luz de sus triunfos sociales, políticos y electorales.
 
Cresto, el Intendente de Concordia, es el hombre clave en la estructura actual que permitió esquivar una derrota mayor en los últimos comicios. Pero ahora es el tiempo del que teje al lado de Alberto Fernández.
 
Por eso se exigen muestras permanentes de fidelidad. No hay mueca que no pase por el análisis exhaustivo de los adláteres del gobernador. "Nunca pasamos una situación como esta", grafica un peronista sobre la inquietud al que son sometidos en ese juego de santo y seña que existe entre los líderes del gobierno hacia abajo.
 
En otras palabras, el que hoy decide sin condicionamientos es Bordet. Y punto. Pero, el que sabe de política también entiende de momentos. Y los oficialistas más perspicaces no quieren quedar atrapados en la tentación de vivir solo el momento y buscan certezas de largo plazo.
 
Para los indecisos, el problema es que fisgonean que podría haber en algún momento una fisura interna por apresuramiento y ninguno quiere quedar en off side: porque el Gobernador posee el poder de mandarlos al peor de los páramos.
 
Más bien le resulta conveniente y útil una relación armónica para continuar construyendo poder. Uno propio, territorial, sólido y con hombres de su riñón. Justamente, un poderío que no lo haga depender de terceros o al menos de dirigentes que podrían querer disputarle el sillón de mandatario antes de tiempo.
 
En el bordetismo confían del poder político del gobernador. Saben que el mandatario no es de los que se desvelan por bloquear a dirigentes locales ni se obsesiona por entrometerse en las cuestiones partidarias municipales y departamentales.
 
"Bordet deja hacer, prioriza la relación institucional. En el plano político va a esperar, confía en su imagen positiva superlativa respecto al resto y en su capacidad de leer los humores sociales. No está preocupado hoy por la elección provincial del 2023, ni le asusta una interna", reflexiona un importante funcionario provincial.
 
Dentro del gobierno provincial la lectura política es naturalmente más endogámica. No son pocos los que especulan que tal como parece, de tejer Bordet una relación estrecha con Alberto, la formula provincial del 2023 bien puede ser la consecuencia natural de la propia voluntad del bordetismo, tal como fue el cierre de 2019.
 

Dificultades para Bordet: recursos escasos y militancia K
 
"Cambiemos está en terapia intensiva"
 
Aún en el contexto de recuperación de votos que tuvo en Entre Ríos, la alianza opositora Cambiemos no puede avanzar demasiado dado que ha quedado claro que el fenómeno estuvo circunscripto específicamente a la figura de Macri. No fueron Alfredo Dé Ángeli ni Estela Olalla los artífices de la recuperación electoral.
 
El senador radical Raymundo Kisser sostiene una visión alejada del optimismo que por estos días exhiben dirigentes entrerrianos de Cambiemos. "Antes que hacer una mesa de conducción de Cambiemos hay que discutir, en un congreso partidario, si esta alianza va a tener continuidad. ¿Vamos a tener un solo bloque en la Legislatura? Si hubiera voluntad de alianza no deberían quedar dudas", afirma.
 
"No le estoy dando partida de defunción. Sí veo que está languideciendo esta alianza, que está en terapia intensiva", diagnostica quien encabezó, en la última interna, una de las listas de candidatos a las que la conducción nacional de Cambiemos le negó el pegado de boletas con la fórmula perdedora Macri - Pichetto.
 

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Bancarrota de la Municipalidad de Paraná
 
La situación de descalabro administrativo de la Municipalidad de Paraná quedó en evidencia a raíz del conflicto generado por la medida de fuerza gremial que significó, entre otras cosas, que la ciudad estuviera una semana sin recolección de residuos.
 
La presión gremial por retomar la paritaria y por contratos no renovados llevó a hablar de la inexistencia de recursos y del altísimo déficit que caracterizarán la entrega de la administración local, pese a que la gestión de Sergio Varisco lo niega obstinadamente al tiempo que intenta atribuir los hechos a algún responsable externo, como ha sucedido en otras oportunidades.
 
En tren de culpar por todo a otros, afirman los funcionarios municipales varisquistas que la denuncia penal del intendente electo Bahl, por la comisión de presuntos delitos en la administración, es hoy obstáculo para gobernar porque les impide tomar algunas medidas de manejo presupuestario. Esa afirmación implica admitir que la forma en que se llevaban adelante esas decisiones era muy irregular, incluso lindante con lo delictivo.
 
Sostiene el periodista Federico Malvasio que el cuadro de situación de la Municipalidad de la Capital es de una gravedad inusitada, ya no solo en términos institucionales sino sanitarios. Un rumor de última hora indica que los trabajadores de Obras Sanitarias podrían sumarse a la huelga. Son los encargados de potabilizar el agua.
 
Varisco llega al final de su gobierno en el medio de un incendio. Convaleciente de una operación cardíaca en enero y otra de cadera hace un mes producto de un ataque callejero, el Intendente mantiene la jefatura de un Estado municipal que está en serios problemas desde el día en que perdió las elecciones.
 
El 10 de junio la ciudad comenzó a prenderse fuego. Malos contratos dejaron a Paraná días sin transporte público. La semana pasada cayeron contratos de trabajadores de diferentes áreas. Muchos de ellos contratados en el marco de la campaña que sepultó al intendente en la derrota. Varisco contrató personal a destajo con un único objetivo: ganar la elección en la Capital. Así le fue.
 
El de Varisco es un final que roza lo patético. Si bien en política todo puede tener vuelta, el panorama de una ciudad tapada de basura, trabajadores reclamando y rojo extremo en las cuentas públicas parece no dar muchas señales de un futuro mejor al intendente paranaense al cual sólo lo está esperando, en el llano y sin poder, una causa por narcotráfico en la Justicia Federal y otras causas que pueden venir.
 
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Este martes comienza el tratamiento de la ley de leyes provincial 2020. Diputados y senadores escucharán a los ministros de Economía y de Planeamiento de Bordet exponer sobre principales ejes. Proyecto advierte merma de fondos nacionales.
09-12-2019 / 20:12
Se ha dicho con razón que el gobernador Gustavo Bordet es un profesional de la política, que es su mayor pasión. Eso quedó demostrado en el plano electoral cuando apeló al desdoblamiento para proteger al oficialismo local de la nacionalización de los comicios. Ahí, el PJ supo de su capacidad para unir voluntades y sumar aliados.
 
La tremenda limitación financiera con la que arrancó su gestión, llevó al Gobernador a un desafío: encarar una administración austera, con distintas acciones que apuntaron desde el arranque a evitar erogaciones innecesarias. Un desafío especial, porque con el complicado panorama nacional debió apuntalar los servicios sociales que el Estado tiene que garantizar, un mandato para cualquier administración peronista.
 
Se elaboró una agenda política en la que se priorizó la administración y la gestión. A pesar de las limitaciones existentes, en el gobierno sabían que no se podía dejar de aplicar la más prolija determinación de políticas destinadas a salud, acción social, educación, seguridad y justicia.
 
Poner en orden las cuentas de la Provincia y garantizar un alto nivel de cumplimiento de las obligaciones del Estado, sin descuidar el costado social, fue premisa para todos sus colaboradores, sea cual fuere el área o la función encomendada.
 
Por eso hoy, la gestión encabezada por Bordet, atraviesa uno de los momentos más altos en la consideración de los entrerrianos. El 68,9% de la población evalúa positivamente su paso en la máxima magistratura de la provincia, una tendencia que se consolidó con la administración desde 2015 hasta la fecha.
 
El estudio de opinión pública fue realizado por Aresco en diciembre, en toda la provincia. "Muy buena gestión en general, buena administración"; "fue dialoguista, buscó consensos para gestionar"; "se centró en la provincia, Entre Ríos está avanzando"; "es honesto, transparente, no es corrupto"; "cumplió con los sueldos a tiempo"; "es serio, responsable, capacitado para el cargo", fueron algunos de los comentarios más destacados que recogió el análisis.
 
En esa línea, el 55,1% de los entrerrianos tiene una buena expectativa de la situación económica de la provincia. El 34,1% cree que será mejor y el 21% que será mucho mejor. Mientras que sólo el 31,2% cree que será negativa. Además se destaca que el 73,8% considera positiva la relación del mandatario provincial con el presidente electo, Alberto Fernández.
 
Quedan, como se ha señalado en otras oportunidades, propuestas y obras que deberá ejecutar el gobierno de Bordet en su segundo mandato, pero sobre las bases que deja la gestión que finaliza. Su proyecto ahora inicia un nuevo capítulo lleno de esperanzas. Se abre a otro ciclo, empujado por nuevos y viejos actores, inquietos y expectantes.
 
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