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Internacionales - 07-11-2019 / 19:11
EFEMÉRIDES POPULARES

Hitler y el Putsch de la Cervecería de Múnich

Hitler y el Putsch de la Cervecería de Múnich
El 08 de noviembre de 1923, en Múnich (Alemania), Adolf Hitler y sus seguidores nazis llevan a cabo el Putsch de la Cervecería, intento fallido de golpe de estado organizado contra la república democrática.
El 08 de noviembre de 1923, en Múnich (Alemania), Adolf Hitler y sus seguidores nazis llevan a cabo el Putsch de la Cervecería, intento fallido de golpe de estado organizado contra la república democrática.
 
El Putsch de Múnich o Putsch de la Cervecería es llevado a cabo por miembros del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) y por el que fueron procesados y condenados a prisión, por alta traición, Adolf Hitler y Rudolf Hess, entre otros dirigentes nazis.
 
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El putsch
 
En la tarde del 08 de noviembre de 1923, Hitler, junto con un contingente de las SA, llegó a la cervecería Bürgerbräukeller donde el gobernador de Baviera, Gustav von Kahr, pronunciaba un discurso delante de tres mil personas. Cerca de seiscientos hombres de las SA bloquearon las salidas. Hitler, rodeado por sus copartidarios Hermann Göring, Alfred Rosenberg y Rudolf Hess, entró por la puerta delantera a las 20:30 horas, disparó un tiro al techo y saltó sobre una silla gritando: «¡La revolución nacional ha comenzado!».
 
De inmediato se declaró un gobierno provisional en la misma cervecería. Los cuarteles de la Reichswehr (el ejército de la República de Weimar) y los de la Policía fueron ocupados por partidarios del golpe, no necesariamente nazis. Hitler y algunos de sus correligionarios tomaron como rehenes al Comisario de Baviera, Gustav von Kahr, y a sus dos hombres más importantes, von Lossow y von Seisser.
 
Al amanecer del 9 de noviembre, las fuerzas del comandante de las SA Ernst Röhm (entre las que se encontraba un joven Heinrich Himmler), siguiendo órdenes de Hitler, ocuparon el Ministerio de Defensa bávaro y se enfrentaron a las fuerzas gubernamentales, sufriendo dos bajas. Mientras tanto, los tres hombres del gobierno retenidos en la Bürgerbräukeller fueron liberados bajo palabra de compromiso con la «revolución nacional» por un ingenuo Erich Ludendorff.
 
Los tres gobernantes, inmediatamente después de ser liberados, dieron órdenes a la Policía de acabar con la revuelta y se mostraron firmes en sus puestos. Ante esta situación, Ludendorff propone marchar al centro de la ciudad para tomarla, seguro de que su presencia inhibiría a soldados y policías de cualquier acción represiva; no muy convencido, Hitler accedió.
 
Unos 2.500 hombres marcharon directamente hacia la Marienplatz, la plaza donde se encuentra el Ayuntamiento de Múnich, y allí se toparon con una importante masa de gente que había salido a la calle enterada del altercado. Tras unos minutos de desconcierto ante semejante aglomeración, Ludendorff decidió que se continuara caminando hacia el Ministerio de Defensa y así encontrarse con los hombres de Röhm, para lo cual había que atravesar la Odeonsplatz (Plaza del Odeón).
 
A lo largo del camino se iban uniendo más personas apoyando a Hitler y el putsch. Sin embargo, una vez arribada la marcha a la entrada de la Odeonsplatz, justo a la altura del Feldherrnhalle (monumento a los generales alemanes de las guerras patrias) se encontraron con un grupo de policías que les bloqueaban el paso.
 
Ambos grupos de hombres armados quedaron frente a frente durante unos segundos, hasta que de pronto sonó un disparo y comenzó un importante tiroteo. Hitler y Göring fueron heridos, el último pudo escaparse. Nunca quedó claro quién disparó primero.
 
Hitler se refugió en casa de un amigo, Putzi Hanfstaengl, donde incluso planeó suicidarse, pensando que sería fusilado por las autoridades. Pasó dos noches escondido en el ático de Hanfstaengl y a la tercera noche, la Policía llegó y lo arrestó. Fue llevado a la prisión de Landsberg, donde supo que iba a ser juzgado por alta traición.
 
Fuente: Wikipedia

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"Sí se pudo", dijo Jeanine Añez al finalizar su discurso luego de autoproclamarse presidenta de Bolivia. Mientras hablaba se escuchó cómo le susurraban qué decir. Luego se dirigió al balcón presidencial y saludó con la banda tricolor. Así finalizó una de las fases más importantes del golpe de Estado en Bolivia: construir una ficción institucional con esta payasada.
 
Ante un parlamento prácticamente vacío, sin vergüenza Añez se autoproclamó por fuera de la Constitución y sin quórum. Se sabía que esa era la única manera de hacerlo, ya que la mayoría en ambas cámaras pertenecen al Movimiento Al Socialismo (MAS) y que la decisión fue de no sesionar.
 
Sin ser elegida por nadie, Yañez primero se autoproclamó presidenta del Senado -figura que debe asumir el cargo de la presidencia interina luego de la renuncia del presidente y del vicepresidente- y luego se autoproclamó presidenta. Siguieron los aplausos de las pocas personas presentes en el recinto. Inmediatamente salió al balcón oficial con el golpista y racista Luis Fernando "Macho" Camacho. Uno de los primeros en felicitarla fue el ex candidato presidencial e impulsor del golpe, Carlos Mesa.
 
Este paso era imprescindible en la estrategia de un golpe de Estado que siempre tuvo como objetivo presentarse como democrático. Esa presentación tuvo desde un principio la cobertura de Donald Trump, y del secretario de la OEA, Luis Almagro, que este martes acusó insólitamente a Evo Morales de haber cometido un golpe de Estado.
 
Sin embargo, aún con esos respaldos, la ausencia de formalidad legal daba lugar a un vacío de gobierno -los poderes reales siempre siguieron actuando- que debía ser resuelto. El bloque derechista que encabeza el golpe decidió entonces acelerar los pasos violando toda legalidad para colocar la banda sobre los hombros de la persona elegida.
 
Evo Morales Ayma denunció que "se ha consumado el golpe más artero y nefasto de la historia. Una senadora de derecha golpista se autoproclama presidenta del senado y luego presidenta interina de Bolivia sin quórum legislativo, rodeada de un grupo de cómplices y apañada por FFAA y Policía que reprimen al pueblo".
 
Nada de esto hubiera sido posible sin la participación de los grupos fascistas, la policía y las Fuerzas Armadas, quienes reprimieron mientras la ilegítima "presidenta" Añez y toda la derecha racista celebraba. Sucedió en el centro de La Paz, en los alrededores de la Plaza Murillo, donde toda la tarde se mantuvo una movilización encabezada por quienes bajaron de la ciudad de El Alto, uno de los lugares donde se dieron las mayores protestas del país.
 
"Luchar, vencer, caerse. Levantarse, luchar, vencer, caerse, levantarse. Hasta que se acabe la vida, ese es nuestro destino", es una frase a la que suele recurrir Álvaro García Linera, el vicepresidente boliviano depuesto, uno de los intelectuales más importante de este continente.
 
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