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Nacionales - 06-11-2019 / 08:11
ALTA FICCIÓN: ASÍ DICE EL GOBIERNO QUE DEJA LA ECONOMÍA

Para Macri, se creó empleo, la deuda dejó de ser problema y se resolvió la inflación

Para Macri, se creó empleo, la deuda dejó de ser problema y se resolvió la inflación
RELATO MACRISTA CONSTRUIDO SOBRE FALACIAS. En la transición, el Gobierno de Macri realizó un documento titulado "Ocho puntos sobre la economía" en el que desarrolla la herencia que le dejará al presidente electo, Alberto Fernández. El informe fue elaborado por Marcos Peña y Hernán Lacunza. La economía sigue en descenso, con alta inflación y pérdida de empleo, pero para el Gobierno el país está "listo para crecer" y afirma que se "pudo revertir la herencia de 2015". ¿Por qué perdieron las elecciones?
Real o mentirosa, de buena o de mala fe, franca o cínica, la narrativa es parte de la política. En los últimos años fue denominada "relato" y es el sentido que una fuerza política busca darle a su práctica para que los propios sepan adónde van y qué deben hacer, para que los espectadores se sumen y para que los adversarios no la tengan fácil.
 
A partir del 10 de diciembre será feroz la pelea de Alberto Fernández por detener la caída, mitigar el hambre y comenzar la recuperación económica. En un principio la misma crisis puede ayudarlo. La esperanza colectiva será un insumo clave. La victoria convirtió al ex jefe de gabinete en el nuevo líder de la reconstrucción.
 
La narrativa de Alberto es doble. Por un lado, describe y explica el gobierno de Macri como una combinación de inutilidad, búsqueda de beneficios para los amigos, insensibilidad social, endeudamiento brutal y timba financiera. Esa narrativa sintonizó con la mitad de los votantes. Sentían lo que él decía y le creyeron.
 
La otra parte de la narrativa es el sentido del futuro gobierno: derrota del hambre, freno a la caída de los trabajadores y la clase media baja, renacimiento de las pymes, fin de los privilegios para los amigos, articulación latinoamericana, pragmatismo con los Estados Unidos, negociación dilatoria con el Fondo Monetario Internacional.
 
Se verá si Alberto consigue o no sus objetivos. Pero son módicos. No prometen el paraíso. La narrativa de Fernández se parece a la de Néstor Kirchner cuando proponía a los argentinos el sueño de salir del infierno y llegar al purgatorio.
 
El problema de Macri, en cambio, es que se quedó sin narrativa creíble. Hipótesis a comprobar: su 40 por ciento de votos no se debe al relato falseado sobre los cuatro años de macrismo sino al antiperonismo cerril, a la utopía de la salvación individual y al recuerdo negativo del kirchnerismo por sus cosas malas y por sus cosas buenas.
 
El paper de los "Ocho puntos sobre la economía", el informe macrista sobre la herencia, diseñado por Marcos Peña son una vuelta a la inverosimilitud que irritó a millones de votantes. Es malo percibirse en bancarrota. Peor aún resulta escuchar que la bancarrota no existe o es un breve calvario hacia la prosperidad.
 
En lugar de ofrecer un puesto de lucha contra Fernández-Fernández, lo cual sería una aspiración legítima y tendría una suculenta clientela, Peña parece haber convencido a Macri que importa la fábula y no la política. Error: la gente puede comprar futuro pero no dentífrico con olor a podrido.
 
Si ésa es la narrativa del macrismo, el Frente de Todos puede respirar tranquilo. Sin narrativa propia, la esperanza del macrismo consiste en ensuciar el mensaje de Fernández.

 
MENOS MAL QUE APAGARON "EL MOTOR DE LA INFLACIÓN"
 
El insólito documento de Marcos Peña sobre los "logros" de la economía macrista
 
El gobierno elaboró un documento en donde asegura que "el país está listo para crecer" ya que, entre otras cosas, "en estos cuatro años nos ocupamos de apagar los motores de la inflación". También resalta que "en nuestra gestión se crearon 1.250.000 puestos de trabajo", aunque aclara que en esa cuenta incluye a los puestos informales y pronostica que "la deuda pública dejará de ser un problema".
 
El presidente electo, Alberto Fernández, le respondió diciendo que "este problema de la deuda no existía hace cuatro años y hace dos años nadie pensaba que la Argentina iba a tener la crisis de deuda que hoy tiene, que es producto de la gran inoperancia. Aunque les queden diez minutos de gobierno, tienen que parar con la mentira". Desde todos los puntos del arco ideológico, en la Argentina y en el exterior, economistas contradicen al relato macrista.
 
"Ocho puntos sobre la economía" se titula el paper que el gobierno hizo circular entre funcionarios y periodistas con la idea de reforzar el relato de cara al recambio presidencial. Dice que el gobierno de Mauricio Macri recibió en 2015 "un Banco Central sin reservas y restricciones cambiarias para importar y viajar", "déficit brutal del 7 por ciento con una presión impositiva récord", "desempleo mentiroso y pobreza estructural altísima", "inflación ya alta durante ocho años y en ascenso", "tipo de cambio atrasado que perjudicaba la actividad productiva", "un Estado arrasado" y "crisis energética".
 
El documento luego resume que "hemos revertido la herencia de 2015. A fin de 2019 el país está listo para crecer". Distinta es la mirada del Financial Times, principal diario económico del mundo, que publicó hace dos semanas que "el vencedor de las elecciones en Argentina heredará uno de los desastres económicos menos envidiables del mundo. Macri ha logrado lo que pocos creían posible: entregará la economía argentina en peor estado que cuando la heredó en 2015".
 
El gobierno miente cuando dice que revirtió la herencia del Banco Central sin reservas y con restricciones. La autoridad monetaria cuenta con menos de 10 mil millones de dólares de reservas utilizables para afrontar una deuda externa que es muy pesada para los próximos años. De ahí que el riesgo de default esté a la vuelta de la esquina.
 
Por eso el Washington Post publicó que "la economía argentina se precipita una vez más hacia el abismo económico. Los frutos de la tarea de Macri son una economía fallida que ahora está más moribunda que la que heredó". Todos los economistas e inversores del mundo descuenten que la Argentina va hacia una reestructuración de la deuda, que incluso fue anticipada por el actual gobierno.
 
Como frutilla del postre, la administración de Macri se va con restricciones cambiarias más duras de que recibió, ya que al momento sólo se pueden adquirir 200 dólares mensuales para atesorar.
 
La inflación es otro capítulo en donde el gobierno hace un autobombo inverosímil. "Lamentablemente, no se puede eliminar la inflación de un día para el otro -como prometió Macri en campaña--, pero en estos cuatro años hemos dado los pasos necesarios para empezar a ver una reducción sostenida y sostenible de la inflación. Nos ocupamos de apagar esos motores, empezamos a corregir los problemas de fondo, y sin atajos. Las tarifas ya valen casi lo mismo que lo que cuestan. El dólar, más allá de las restricciones recientes, vale lo que se dice que vale. Y, lo más importante, vamos a terminar 2019 con un Estado cerca del equilibrio", dice el gobierno.
 
Según el índice de precios del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la inflación en 2015 fue del 26,9 por ciento, por debajo de la suba del 38 por ciento registrada en 2014. En 2013, fue del 26,6 por ciento. El mismo indicador porteño mostró una inflación del 41 por ciento en 2016; 26,1 en 2017 -en línea con la herencia que recibió Macri--, luego subió al 45,5 por ciento el año pasado y cerraría al menos en el 55 por ciento en 2019.
 
No sólo la inflación que deja Macri es muy superior a la que recibió, sino que tampoco apagó los motores de la inflación, más bien abrió la llave de gas y encendió una mecha.
 
"El Banco Central ya ha comenzado a perder el control de la emisión monetaria y este fenómeno se acentuará apenas se produzca el vencimiento de las Lecaps y las Letes cuyos plazos fueron prorrogados entre tres y seis meses. Aun cuando no se produzca en noviembre y diciembre, la hiperinflación seguirá siendo un gran riesgo durante los años 2020 y 2021". No lo dice "la grasa militante", sino el ex ministro Domingo Cavallo.
 
En el tema de la deuda, el informe dice que "si se considera el período entre 2009 y 2015, el déficit financiero fue superior a los 100.000 millones de dólares e implicó que la deuda pública creciera 65.000 millones de dólares. La totalidad de ese incremento la aportó el BCRA, a través de mayores tenencias de letras intransferibles y el crecimiento de los adelantos transitorios.
 
Durante el período 2016-2019, el déficit acumulado será de 110.000 millones de dólares y el incremento de la deuda de 75.000 millones de dólares (la deuda con el Banco Central medida en dólares se redujo 12.000 millones)".
 
Los propios números oficiales recopilados por la UMET muestran que desde octubre de 2015 y hasta el segundo trimestre de este año, la deuda pública creció en un 43 por ciento. El ratio deuda/PBI para el final del mandato de Macri habrá pasado del 37,6 por ciento al 80,7 por ciento.
 
En particular, la deuda externa, que exige a la economía nacional con fuertes vencimientos en moneda dura, subió un 69,4 por ciento desde finales de 2015. La deuda externa podría no ser un fuerte escollo si la Argentina tuviera acceso al mercado internacional de crédito, pero Macri perdió esa carta muy rápidamente, luego de dos años de mala praxis.
 
"La situación es muy compleja, no tenemos financiamiento de ningún lado", dijo esta semana el economista ortodoxo Miguel Ángel Broda. La deuda interna también representa un grave problema, según consigna el propio Carlos Rodríguez, ex viceministro de Economía del menemismo, quien sugirió implementar "un Plan Bonex para la deuda interna".
 
El gobierno dice que "el desempleo está en niveles similares a los que dejó el gobierno anterior". Sin embargo, la Cepal muestra que el desempleo en el primer trimestre se ubicó en el 10,1 por ciento y que en el mismo período de 2015 estaba en el 7,1 (un incremento del 42 por ciento).
 
A pesar de la afirmación anterior, el gobierno aclara que "el aumento del desempleo no se da por una destrucción del empleo. La cantidad de personas que trabajan sigue creciendo. En nuestra gestión se crearon 1.250.000 puestos de trabajo, incluidos los informales".
 
Los datos del sistema previsional muestran que en agosto de 2015 había 11.967.000 trabajadores registrados y que en agosto de este año, último número disponible, había 12.107.000 empleados. Son 140 mil puestos más que se explican por la aparición de 135 mil nuevos monotributistas y 120 mil nuevos empleados públicos, mientras que se destruyeron 162 mil puestos en el sector privado.
 
En particular, la industria perdió 155 mil puestos en cuatro años. En otra parte del documento, el gobierno dice que "el empleo privado es el gran organizador social".
 
En el capítulo energético, el gobierno se ufana que "volvió a crecer la producción de petróleo y la de gas y volvimos a exportar gas a Chile". Si bien se redujo el déficit energético, en parte por la caída de la producción industrial, hay fuertes desafíos vinculados a las tarifas, que fueron multiplicadas en favor de las petroleras y de las distribuidoras y en contra de la producción manufacturera local; en la relación con el sector petrolero, que busca aumentar las naftas, lo cual tendría impacto recesivo y en el propio esquema de incentivos de Vaca Muerta.
 
Por Javier Lewkowicz
Por Martín Granovsky
 
Fuente: Página12
 

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Para Macri, se creó empleo, la deuda dejó de ser problema y se resolvió la inflación
Mauricio Macri y su jefe de Gabinete, Marcos Peña, celebraron los resultados de su mandato en un documento muy poco creíble.
01-04-2026 / 14:04
La Argentina de Javier Milei ha ingresado en una fase peligrosa: la de la construcción de una realidad paralela. Mientras las persianas de las pymes se bajan definitivamente, los comedores populares se desbordan y el consumo de leche cae a niveles históricos, el Gobierno nacional ha decidido que la mejor manera de combatir la pobreza no es con políticas públicas, sino con un lápiz y una goma de borrar en las oficinas del INDEC.


El reciente anuncio que sitúa la pobreza en un 28,2% para el segundo semestre de 2025 no es solo una provocación; es un insulto a la inteligencia de un pueblo que sobrevive en el ajuste más brutal de la historia argentina moderna. Estamos ante el "milagro estadístico" de un gobierno que pretende hacernos creer que, en medio de una recesión galopante y salarios de miseria, la pobreza ha retrocedido por arte de magia.



Javier Milei ha decidido abrazar el dogma por encima de la vida. Su gestión se ha convertido en una maquinaria de propaganda que utiliza la macroeconomía financiera para ocultar la microeconomía de la heladera vacía. Festejar un 28,2% de pobreza en un contexto de desguace del Estado, entrega de la soberanía y destrucción del mercado interno no es solo cinismo; es una declaración de guerra contra la realidad.



El Gobierno podrá seguir "dibujando" números y publicando gráficos en redes sociales, pero la calle tiene su propia estadística. Y en esa estadística, la que se mide en el boleto de colectivo, en el alquiler impagable y en el plato de comida que falta, el modelo de Milei solo ha demostrado ser un éxito en una sola cosa: en producir una miseria estructural que ningún comunicado oficial podrá ocultar por mucho tiempo. El despertar de este sueño estadístico será, lamentablemente, una pesadilla social de la que nos costará años recuperarnos.


De la redacción de La Opinión Popular

31-03-2026 / 16:03
29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
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