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El clima en Paraná
"Gracias a Dios Macri se va, no se aguantaba más su política de hambre". Hugo Moyano
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Entre Ríos - 05-11-2019 / 13:11
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

Dificultades para Bordet: recursos escasos y militancia K

Dificultades para Bordet: recursos escasos y militancia K
La crisis económica, la cuestión social, la polarización política con la oposición, el descontento en amplios sectores de la sociedad, las relaciones con el cristinismo duro y el amoldar la interna de la dirigencia provincial, estarán entre los principales desafíos para Gustavo Bordet en su segunda gestión.
A poco de iniciar un nuevo mandato provincial consecutivo, el Peronismo tiene una hegemonía casi plena en las grandes ciudades, con mayoría en la Legislatura y con una oposición desorientada. El PJ entrerriano será la representación política local de la mayoría nacional que apoyó contundentemente a Alberto Fernández.
 
Cuando Gustavo Bordet asuma la responsabilidad de llevar adelante el próximo mandato, en un nuevo gobierno electo por el pueblo, se pondrá al hombro mucho más que la banda gubernamental. Él -que ha hecho de la planificación una bandera- ya está trabajando en lo que viene. Es consciente que el arranque de su segundo período no será nada sencillo.
 
La crisis económica, la cuestión social, la polarización política con la oposición, el descontento en sectores de la sociedad, las relaciones con el cristinismo duro y el amoldar la interna de la dirigencia provincial, estarán entre sus principales desafíos. Bordet no tuvo un comienzo fácil. Pero esta vez, la situación será distinta y los protagonistas de las fotos, también. A diferencia de 2015, Urribarri, su ex padrino político, ya no le pasará el mando ni estaría en el gabinete, ni en la Legislatura ni cerca del mandatario provincial.
 
Ahora, Bordet estará en compañía de un equipo de Gobierno consolidado, tiene una relación política estrecha con quien será su vice, Laura Stratta, y ratificará a gran parte de su gabinete. Los únicos cambios seguros estarán en Edgardo Kueider y Marcelo Casaretto que asumirán en el Congreso nacional y Stratta que deja el Ministerio de Desarrollo Social.
 
En principal desafío será el de la economía, que no abandonará el centro de las miradas en los próximos tiempos. Tampoco en la Casa Gris pierden de vista a la mayor condicionante que tuvo la gestión. En estos años han hecho malabarismos para cumplir con las obligaciones en épocas de austeridad.
 
Si bien se celebró que, desde diciembre, la Casa Rosada será del mismo signo político y esto podría facilitar la llegada de recursos nacionales a las necesitadas arcas locales, saben que los recursos federales tampoco abundan y que llevará tiempo acomodar los números y percibir mejoras.   
 
Por otro lado, Bordet está expectante respecto de cómo será la dinámica entre el albertismo, al que pertenece y en el que se consolidó como "armador" en el interior federal, y el kirchnerismo, que responde a Cristina Fernández.
 
Si bien Bordet tuvo muñeca para contender a los K provinciales, es un vínculo que aún no cuajó del todo, aquí como en otras provincias. Plantar los límites -o no- a ese tipo de injerencias al igual que redefinir una relación política más allá de los acuerdos estrictamente electorales está en la lista de pendientes para el titular del Ejecutivo local.

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Dificultades para Bordet: recursos escasos y militancia K  

Se frenó la ola neoliberal en la Argentina
 
El triunfo del Frente de Todos significa un freno a la tercera etapa neoliberal en la Argentina. Final prematuro de la pretensión de Mauricio Macri, que llegó al poder con ansias explícitas de quedarse mucho más tiempo para enterrar al peronismo y cambiar drásticamente, y para mal, la fisonomía social y económica del país.
 
Lo cierto es que este nuevo experimento de la derecha neoliberal se debe retirar a los cuatro años, con lo cual su duración es bastante inferior al primero -que tuvo lugar en la dictadura militar de Jorge Videla y duró casi ocho años-, y al segundo -que llegó con Carlos Menem y Fernando De la Rúa para instalarse doce años-.
 
Alberto Fernández fue electo presidente y no ocurrió ninguna de las calamidades que pronosticaron los voceros macristas: no hubo colapso en los mercados, tampoco salida de inversiones, ni una ola de argentinos agolpándose en las fronteras para escapar de un nuevo régimen K.
 
Pamela David sigue viviendo en el país, Federico Pinedo no se tiró de ningún balcón y hasta ahora no hubo necesidad de sacar a Lilita Carrió de la Casa Rosada con las patas para adelante.
 
Alberto es el nuevo Presidente aunque, al parecer, no tiene una gran legitimidad de origen. En efecto, para los medios "serios": Clarín, La Nación e Infobae, así como la elección ganada por Macri en 2015- en segunda vuelta y por 2 puntos tras 12 años de gobiernos peronistas- señalaba el final K, además de representar un cheque en blanco para que los neoliberales pudieran hacer lo que creyeran pertinente, la derrota de una reelección presidencial en primera vuelta y por 8 puntos de diferencia, es un "empate técnico" y limitaría la capacidad del ganador para aplicar el programa votado.
 
El dato es que todos los que hace cuatro años gritaron "se van y no volverán" se tuvieron que tragar el pronóstico. Y lo que vino en cambio fue un escenario de menor conflictividad política y el inicio de una transición en calma, valores en extremo necesarios ante un contexto económico desastroso que hace agua por todos lados. En un gesto de madurez, el presidente Macri convocó a su sucesor a una reunión en la que se trazaron los ejes para llegar al 10 de diciembre lo más tranquilo posible.
 
Con las elecciones se terminó el plan electoral "dólar para todos" que sostuvo el Gobierno a un costo de más de 6.000 millones de dólares de reservas del Banco Central en las semanas previas a los comicios y el cepo se instaló con más fuerza. La gestión de Macri, que inició permitiendo compras mensuales por hasta dos millones de dólares, termina achicando ese límite a 200 dólares.
 

Dificultades para Bordet: recursos escasos y militancia K
 
Llamada de Donald Trump
 
Distintos líderes del mundo saludaron al mandatario electo e incluso el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que no escondía su apoyo a Macri, se comunicó telefónicamente y comprometió su ayuda en la renegociación con el FMI a la que Alberto estará obligado.
 
El valor simbólico del mensaje que le transmitió a Fernández el yanqui Trump, fue tan significativo que estuvo a la altura de la primera reunión institucional de transición con Macri. Ambos episodios son considerados en el Frente de Todos como hitos fundamentales en el camino hacia la Casa Rosada, que tendrá lugar en sólo semanas. Aunque ese trayecto no está exento de contratiempos y sinsabores políticos.
 
Los dos hechos son positivos en sí mismos, pero también contienen aristas incómodas para el presidente electo. En el caso de Trump, el reconocimiento de potencia occidental fue festejado en el búnker de la calle México, sobre todo porque el mandatario yanqui comprometió ayuda con el FMI. Pero en el entorno de Alberto F. saben que eso no será gratis, ya que están en juego los alineamientos sudamericanos y continentales.
 
El Departamento de Estado norteamericano estuvo directamente involucrado en la creación del Grupo de Lima, que fogonearon el presidente Macri y su colega brasileño Jair Bolsonaro para dejar claramente sentado el rechazo al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. Durante la campaña electoral, Alberto F. sugirió que la Argentina abandonaría ese eje diplomático e hizo sonar las alarmas en Washington.
 
El prepotente mandatario brasileño Bolsonaro (a quien se lo acusa en su país de estar detrás del crimen de la concejala Marielle Franco) volvió a faltar el respeto, no solo a Fernández sino a todos los argentinos. Con su estilo provocador, no tuvo empacho en opinar que los argentinos se habían equivocado al votar e incluso anticipó que no asistiría a la asunción de Alberto F. el 10 de diciembre.
 
Pero, tras el llamado de Trump al presidente electo argentino, Jair empezó a moderar su beligerancia natural, al afirmar que Brasil y la Argentina se necesitan mutuamente, porque son socios comerciales. El gesto de Trump dejó expuesto el papelón diplomático de Bolsonaro.
 

Dificultades para Bordet: recursos escasos y militancia K
 
Macri acortó la diferencia pero Alberto no ganó por poco
 
Si bien Macri no logró la remontada que necesitaba para entrar al ballotage, sí consiguió un caudal de votos que le permite pelear el liderazgo de la oposición, lo que no hubiera sido posible si se repetían los 15 puntos de diferencia de las PASO o los 20 que anticipaban varias encuestas.
 
El futuro político de Macri dependerá en gran medida de la gestión de Alberto. En Argentina los líderes se depuran con los fracasos ajenos. Cuando el presente es malo se tiende a una visión indulgente del pasado, lo sabe Cristina que ya se prueba la ropa de vice.
 
Pero si el conductor designado lleva a la nave por buen puerto, el argentino olvida rápidamente, lo sabe Eduardo Duhalde que en los primeros seis meses del gobierno de Néstor Kirchner pasó de ser el hombre que manejaba el poder real detrás del presidente a convertirse en un cadáver político.
 
Que Macri haya acortado la diferencia no quiere decir que Alberto haya ganado por poco. De hecho obtuvo más votos que en agosto y le sacó más de dos millones de sufragios de diferencia al segundo. La unidad del peronismo fue el arma más efectiva con la que contó para ganar las elecciones.
 
A diferencia de Macri que llegó al poder montado a una alianza en la que estaba muy claro quién gobernaba (el PRO) y quienes hacían las veces de partenaires (los radicales), Alberto llega rodeado de dirigentes con ambiciones y armados propios a los que deberá marcarles la cancha con claridad si pretende gobernar en paz.
 
Entre otras cosas, deberá encontrar la manera de congeniar intereses entre el kirchnerismo, con La Cámpora a la cabeza, que se atribuye haber aportado la base principal de los votos; Sergio Massa, que está convencido que sin él no ganaban; los intendentes del conurbano y los gobernadores de provincias que también ayudaron con cantidades significativas de votos y ahora esperan que Fernández cumpla su promesa de campaña de gobernar con los 24 gobernadores sentados a la "mesa de las decisiones".
 
Alberto no tendrá respiro. Para el flamante presidente electo, difícilmente exista la luna de miel de 100 días. Inflación, pobreza, endeudamiento, reservas, tarifas, caída del consumo... No hay índice económico que se salve del naufragio.
 
Un repaso por los números de la economía anticipa una creciente tensión ya que la actividad económica se encuentra en niveles mínimos desde 2001, con un consumo que en los 45 meses de gestión de Macri registró caídas en 42 meses.
 

Dificultades para Bordet: recursos escasos y militancia K
 
Mapa político del interior federal
 
Las sucesivas elecciones de gobernadores mutaron el mapa federal. La mayoría de los oficialismos provinciales retuvieron sus territorios: 20 de los 23 distritos; Salta renovará en noviembre. Es la tendencia histórica ligeramente acentuada.
 
Pero el peronismo del Frente de Todos recobró dos de las cuatro provincias más grandes: Buenos Aires y Santa Fe. Aumentó su presencia de modo notable en detrimento del socialismo santafesino y del PRO que resigna una de sus dos provincias.
 
El mapita pintado con los colores de Boca que reseña el reparto de los votos es ilustrativo sobre esa competencia. Pero su traducción mediática engaña un poco. Dicho en criollo; Macri se impuso por paliza en Córdoba, por muy poco en Santa Fe y por solo un puñado de votos en Entre Ríos. Los resultados impactan exiguamente en la integración del Congreso.
 
Pero no desplazan a los mandatarios locales, Perotti y Bordet, que vencieron en las elecciones respectivas. Estarán al mando de sus distritos y serán figuras centrales en el nuevo diseño de poder en el cual el PRO queda debilitado.
 
Y el año electoral termina para el radicalismo con derrotas en el 70 por ciento de las capitales provinciales que controlaba. Río Gallegos se suma a Córdoba, Santa Fe, Paraná, Neuquén, Santa Rosa y Viedma. Sólo logró retener Mendoza y San Salvador de Jujuy, mientras que Corrientes se dirimirá en 2021.
 

Dificultades para Bordet: recursos escasos y militancia K
 
Comicios en Entre Ríos
 
El escrutinio definitivo, que finalizó el jueves pasado, confirmó los guarismos del provisorio: Juntos por el Cambio le ganó al Frente de Todos por un puñado de votos en las tres categorías: para la presidencia por 1074 votos, para la categoría Senador por 1046 y para Diputados por 4330. "Para Entre Ríos es clave tener un presidente que esté en la misma sintonía, en la misma línea de acción y pensamiento", se reanimó Bordet.
 
"Inesperado y traumático". Así definió el resultado de los últimos comicios un dirigente provincial del PJ,  que calificó a la campaña como "muy tibia" en contraposición con lo "intensa" que fue la de Macri, y reprochó la falta de presencia en el territorio que sí se había tenido en las PASO. El ex senador nacional Héctor Maya (PJ), analizó el resultado de las elecciones y sostuvo que: "El PRO hizo más campaña peronista y le ganó la calle al PJ".
 
Sectores de la militancia K criticaron al primer mandatario y al aparato dirigencial del PJ por no haber recorrido la provincia. También influyeron las ausencias de Alberto Fernández y Cristina en la campaña entrerriana. El candidato a Presidente vino a la provincia una sola vez, antes de las primarias. La ex mandataria, ni siquiera vino a presentar su libro.
 
Un dirigente local habló igualmente de otros "errores", entre ellos, el de no haber advertido que en la Provincia no habría "ola" nacional. Dicen que desde el entorno de Bordet, por lo bajo, le reprochan a los candidatos su falta de presencia en los barrios.
 
El triunfalismo que invade a Juntos por el Cambio tiene sobrados motivos: ni en sueños esperaban llevarse el segundo senador. Lo real es que, para la sociedad entrerriana, son un opción válida para ser oposición pero no para constituirse en gobierno provincial.
 
En Entre Ríos, el 57,43% que consiguió Bordet en los comicios a gobernador es contundente. Cambiemos subió su caudal, pero no le sirve de nada: cierra un 2019 fatídico, perdieron el Gobierno nacional, no conquistaron el provincial y se quedaron sin la Intendencia de Paraná.
 
El resultado no parece estar muy vinculado al desempeño local: esa alianza se encamina a la disolución en Entre Ríos. El radicalismo se prepara para una fuerte contienda por la conducción partidaria y lo que queda del PRO no tiene liderazgo local con quien encolumnarse.
 
El resultado electoral parece ser consecuencia de una dinámica multicausal. En primer lugar la estrategia de la formula nacional que entendió que sacar el pie del acelerador era la mejor forma de consolidar el resultado de las PASO, en una campaña nacional no hubo actos con la fórmula.
 
Lo cierto es Macri hizo campaña política tradicional y eso le permitió mejorar sus números. Igualmente, Entre Ríos tiene un electorado no peronista históricamente relevante. También hay responsabilidades provinciales y municipales, en este último caso con resultados injustificables para las dirigencias locales del PJ.
 
Si bien el resultado no cambia la política provincial, lo cierto es que Bordet considera inadmisible que el peronismo pierda un senador y una elección por 1000 votos, en este sentido el malestar es grande.
 

Dificultades para Bordet: recursos escasos y militancia K


El peronismo de Paraná
 
La distensión que provocó el resultado nacional favorable al Frente de Todos hizo que la política local volviera sobre sus temas inmediatos. Y, para el poder entrerriano, lo inmediato es el histórico avance del peronismo en la Capital de la provincia.
 
La definición del equipo que acompañará a Adán Bahl en la Municipalidad transcurre puertas adentro y es más prioritaria que el rearmado del gabinete provincial. Los proyectos para la ciudad también se están delineando y el escaso financiamiento disponible se destinaría mayoritariamente a la Capital. Las cautelosas decisiones en torno de la transición municipal se adoptan en muchos casos en diálogo abierto con la provincia.
 
Adán Bahl es el que mejor entiende las reglas del juego. Renunció a todo personalismo, literalmente salió de escena durante la transición y resuelve desde la vicegobernación los temas que más le preocupan: que su alianza con Bordet no tenga fisuras, que quede claro la gravedad de los problemas de la ciudad para moderar las expectativas de corto plazo y que las decisiones que todavía puede adoptar Varisco no le estallen en las manos al asumir.
 
Esto incluye hasta la regulación del envío de fondos al municipio: hasta el 10 de diciembre, sólo lo necesario para frenar la bola de nieve que puso a rodar Varisco para cubrir gastos corrientes. El actual intendente avisó que, para pagar sueldos y aguinaldos, Bahl deberá recurrir a la Provincia.
 
El principal desafío político de la última gestión de Bordet será restituir una noción de gobierno en la Paraná: nadie lo duda en torno del gobernador. Es ese el territorio donde se define el futuro del PJ. Bordet y Bahl comparten, además, el pronóstico sobre lo que viene: un año con dificultades.
 

Dificultades para Bordet: recursos escasos y militancia K
 
Las elecciones ya han pasado, los problemas, no
 
El gobernador entendió que para triunfar políticamente hay que ir "paso a paso". Eso viene haciendo. No se salteó escalones en su ascenso político y, como llegó con estructura prestada, se dedicó los primeros años de gobierno a tratar con cautela a los dueños de los votos.
 
Primero, evitó pelearse con quien lo ungió sucesor, Sergio Urribarri. Pero el "huracán" macrista sopló tan fuerte en las elecciones de medio término de 2017 que el gobernador entendió que el Pato era un "salvavidas de plomo". Con mucha solidaridad y paciencia con Urribarri, Bordet se desprende políticamente de él recién cuando avizoró que la sociedad lo reclamaba y el ex gobernador ya no era un problema político y podía dominarlo con tranquilidad.
 
Ahora, con el cimiento de ser el hombre fuerte provincial, que tiene el apoyo del presidente electo y el respeto de los líderes peronistas nacionales, está la muestra palpable en la distribución del poder que se está dando estos días, con el recambio institucional de la provincia.
 
Bordet colocará a la cabeza de una institución política clave, la Cámara de Diputados de la Provincia, al concordiense Ángel Francisco Giano, un dirigente que responden directamente a sus órdenes. El mensaje fue claro. Muchos lo entendieron en silencio y otros a los gritos.
 
Eso no es todo. También licuó el poder de gran parte de la dirigencia histórica o de peso del peronismo oficialista con estructura propia. Llegó la hora de ese nuevo "ismo", el bordetismo y todos parecen dispuestos a mantener a rajatabla la alianza política que forjaron con el gobernador. Tampoco tienen demasiadas opciones. El estilo del gobernador parece alejado de los "ismo" pero la lógica del poder es siempre la misma.
 
Como siempre, en política habrá paz durante un tiempo, pero no será eterna. Durará lo que demande la codicia y las apetencias personales de algunos de los intendentes de las principales ciudades de la provincia.  ¿Aparecerán los adversarios internos dispuestos a disputarle el liderazgo? Será cuestión que esa avidez no les juegue en contra.
 
¿Bordet buscará colocar en algunos puestos provinciales, en relación directa con el Gobierno nacional, a funcionarios que posean un pasado común con los que elija Fernández? Porque los desafíos que enfrentará la segunda gobernación presentan una complejidad que sólo puede abordarse mediante el trabajo en equipo, en la idea que el Gobierno es un conjunto y no el monopolio de una voluntad, una noción ineludible en la democracia.
 

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Varisco en un inédito aislamiento
 
El intendente radical de Paraná, Sergio Varisco (Cambiemos), está siendo juzgado en un proceso con dos causas unificadas por el presunto financiamiento de bandas dedicadas al narcotráfico por el que están detenidos un concejal y otros funcionarios del gobierno municipal de la capital provincial.
 
Esta situación ha llevado al aislamiento político de Sergio Varisco, lo que es algo inédito en la historia reciente de Entre Ríos. Sin socios con poder institucional en el país y en la provincia, parece debilitado frente al peronismo que le ganó la elección, pese al poder territorial que implica gobernar Paraná. Sin palenque ande ir a rascarse, diría el viejo Vizcacha.
 
Es la primera vez, desde 1983, que un jefe municipal capitalino no tiene vínculos directos por afinidad política ya sea con el Poder Ejecutivo local o con el Gobierno nacional, ni el que está ni el que viene.
 
Varisco, en principio contó con el respaldo de Macri y tendió puentes con el poder central a través de Rogelio Frigerio, obteniendo recursos para sostener su administración: aguantó cuatro años en su islote. Hoy gestiona con Bordet en la Casa Gris y dentro de poco con Alberto Fernández instalado en la Casa Rosada. Todas en contra, se diría para pintar el cuadro.
 
Es un panorama de soledad política que nunca se observó para un intendente capitalino. Varisco deberá apelar a todo su ingenio y picardía para evitar que este cuadro de debilidad política e institucional dañe su futuro político en los próximos años.
 
Deberá observar cómo se rearman sus socios nacionales como oposición al Peronismo; esperar qué decide hacer Macri -si lo dejan ser el líder opositor que sueña-, ver qué resuelven los radicales después de otro fracaso en una gestión nacional que los tuvo como aliados secundarios, y aguardar que la sociedad tenga poca memoria.
 
Este aislamiento lo pone a prueba. Sin embargo, Varisco maneja un territorio importante, tiene su estructura política: la UCR de Paraná, y es respetado dentro de la misma. Frente a este esquema de distribución de fuerzas, su hija, la diputada provincial electa Lucía Varisco, deberá hacer valer su banca en la Legislatura.
 
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Gustavo Bordet dice que Macri no financió ni una ruta en Entre Ríos. El gobernador recorrió el acceso a Spatzenkutter y destacó que se hace "con un esfuerzo 100 por ciento provincial". Advirtió que en su gestión "no hemos recibido ni para la ruta 11, ni para ninguna otra, apoyo de Vialidad Nacional".
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