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El clima en Paraná
“Tenemos nuevas prioridades: combatir el hambre y la pobreza, encender la economía, reactivar el consumo y generar empleo”. Alberto Fernández
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Nacionales - 03-11-2019 / 10:11
NUEVO SAQUEO AL PUEBLO EN LA DESPEDIDA DE MAURICIO MACRI

Clientelismo Hood Robin para favorecer a los ricos

Clientelismo Hood Robin para favorecer a los ricos
Las subas de los combustibles líquidos y los tarifazos de servicios públicos concretan acciones irresponsables a contadas semanas del recambio presidencial. El clientelismo VIP, a la Hood Robin, signó la etapa final.
Las subas de los combustibles líquidos y los tarifazos de servicios públicos concretan acciones irresponsables a contadas semanas del recambio presidencial. El clientelismo VIP, a la Hood Robin, signó la etapa final.
 
La redistribución regresiva del ingreso es uno de los propósitos conseguidos por el equipazo gubernamental. Transgrede todo límite dañar tanto a la ciudadanía in extremis para engordar los bolsillos de amigos y aliados: las concesionarias de servicios públicos, las empresas energéticas. Un favor antes de irse.
 
Habrá que revisar por qué no se llama corrupción a ese tipo de beneficio o por qué se naturaliza que importantes reparticiones del Estado hayan sido atendidas por sus dueños: Agricultura y Energía solo para empezar.
 
No hablamos de considerar a priori delitos penales a conductas desviadas o amorales: resolverlo es resorte de los jueces, preservando la presunción de inocencia. Tampoco de encarcelar sin condena a sospechosos o procesados por integrar la oposición. Tales pilares del macrismo explícito deben ser combatidos.
 
A título de suposición: es altamente posible que Macri y gente destacada de su elenco teman ir presos pronto...el inquisidor cree que todos son de su condición. Quizá el recelo ayuda explicar por qué el Presidente vive desencajado desde el verano.
 
Ojalá no se repliquen las persecuciones políticas que desató el macrismo. Las frenaron las distintas oposiciones, sindicales, sociales y políticas. También el peronismo no kirchnerista que obstruyó el desafuero de Cristina en el Congreso.
 
Los distintos destinos de Cristina y el ex presidente brasileño Lula da Silva comprueban diferencias entre los dos sistemas políticos.
 
Las elecciones en democracias estables las gana o las pierde el oficialismo. Macri lo hizo, aquí y ahora.
 
La rotunda voluntad popular expresada premió la aptitud del peronismo para rehacerse, la de Cristina para escoger el rol que facilitara la unidad, la de Alberto Fernández para ponerse al hombro la campaña, la de Axel para sumar a su capacidad intelectual, militancia, carisma y calidez.
 
El macrismo deja un legado atroz y se empecina en seguir arrojando sal sobre el suelo. Un modo ruin de irse aunque entregue el bastón presidencial en gran medida gracias a la gobernabilidad que garantizaron sus adversarios a quienes atacó como a enemigos, con demasiada frecuencia.

 
AMANECER CON SALDOS Y NOVEDADES
 
Motivos y sorpresas del regreso del peronismo
 
· Las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) funcionaron como una anómala primera vuelta. En ésta, cerca del 90 por ciento del electorado se dividió entre dos fórmulas, "adelantando" el ballotage.
 
· El presidente Mauricio Macri es el primero desde 1994 que buscó la reelección desde la Casa Rosada y fracasó en el intento. En la experiencia comparada es altamente inusual ese tipo de derrotas.
 
· El Gobierno había denunciado (antes y después de las PASO) fraude cometido por la oposición desde el llano. Otra exclusividad vernácula se concretó, por lo visto.
 
· La diputada Elisa Carrió prometió anunciar la victoria de Juntos por el Cambio (JpC) el domingo pasado a las seis de la tarde. Se abstuvo y luego renunció anticipadamente a la banca porque nadie tiene mayoría de dos tercios en la Cámaras del Congreso. Festeja un resultado que era imposible: esa superioridad parlamentaria no se verificó nunca desde la recuperación democrática.
 
· La fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner-que nadie imaginaba antes de mayo-- se impuso con holgura. . Regresa a la presidencia el peronismo, cuya partida de defunción se expidió hace cuatro años.
 
Desde 1946 solo lo hace tras elecciones libres y sin proscripciones a diferencia del radicalismo que se valió de esas trampas mucho tiempo atrás. La narrativa dominante, empero, acusa al justicialismo de voltear a sus adversarios. Golpismo que se retrotrae hasta 1930 o sea antes de que existiera.
 
Argentina es, nomás, un país particular por sus hechos y por las fantasías que se divulgan. La supervivencia del peronismo, una de sus peculiaridades. Lo que permite agregar una buena noticia, primicia de esta columna, en medio de una semana histórica y dichosa.
 
El Decano de la Facultad de Sociales de Estocolmo resolvió sostener y pagar por un año más la tesis de postgrado que realiza su discípulo, el politólogo sueco. Este sigue de festejo en festejo por el Conurbano.
 
Ladea a la pelirroja cristinista que quiere comprar un Clío usado por motivos emocionales y artísticos: arregló con Netflix filmar una serie sobre la campaña del gobernador electo Axel Kicillof. Documental ficcionalizado: se busca en Hollywood quien encarnará al ex ministro.
 
La Argentina, ojo al piojo, no es pura peculiaridad. Sigue inserta en la aldea global, padece la oleada neoconservadora y la hegemonía de la derecha. Se entreveran la interdependencia y el color local.
 
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Mapas de allá y de acá
 
Donald Trump, Jair Bolsonaro, el converso Lenin Moreno, tantos jerarcas en la Unión Europea... Imposible hablar de un fin de ciclo de la derecha mundial que tiene como capítulo autóctono al macrismo.
 
A diferencia de sus homólogos internacionales el macrismo camufla a menudo su identidad: se autodefine como "republicano". Su lenguaje a menudo encubre, endulza.
 
Los mensajes del presidente chileno Sebastián Piñera evocaron al bipolar estilo de Macri. Por un lado, represión y toque de queda. Por otro lado, morisquetas de comprensión, vocablos como "escuchar", "haber mejorado"... alabanzas a una movilización en su contra que le pedía la renuncia. Guau.
 
Esas autoridades responden como ciertos call centers cuya misión no es resolver el problema sino aplacar al cliente, desorientarlo, cambiar su estado de ánimo sin atender su demanda. Las técnicas del neuro marketing, adaptado a la política. La aproximación es emocional: te propongo alivio, los derechos te los debo...
 
En 2003 Carlos Menem y Ricardo López Murphy totalizaron onda 40 por ciento de los votos. La derecha atraviesa vaivenes, se recompone, JpC los contiene en una coalición política. Asoma una oposición con fuerza parlamentaria y relativo poder territorial. Padecerá la centrifugación y las internas que suceden a la derrota pero seguirá dando batalla.
 
El mapa federal, como el nacional, expresa la hegemonía del peronismo que recobró Santa Fe y Buenos Aires. El PRO perdió uno de los dos distritos que gobernaba, bruta caída. El radicalismo conservó Corrientes, Mendoza y Jujuy.
 
Los mandatarios de Misiones, Neuquén, Río Negro, Santiago del Estero y Tierra del Fuego representan fuerzas provinciales de variada fortaleza y antigüedad. El socialismo era otra, se quedó sin Santa Fe.
 
La ciudadanía supo mudar de preferencias en distintas votaciones. Elabora el voto, no actúa como manada. La astucia de los gobernadores e intendentes que "desdoblaron" le facilitó la labor.
 
Las especificidades de cada distrito se hacen notar. El domingo pasado, el gobernador santiagueño Gerardo Zamora pudo colocar dos senadores con "boleta corta".
 
Muy otra suerte tuvo el Movimiento Popular Neuquino (MPN) con la misma herramienta. Sigue siendo imbatible en las votaciones para gobernador. Como yapa le arrebató la capital provincial a los radicales. Pero por primera vez desde 1983 no tendrá ni siquiera una banca en el Senado nacional... casi siempre ocupó dos.
 
Alberto Weretilneck, gobernador de Río Negro, salió mejor parado que MPN sin lograr tanto como el santiagueño Zamora. Su partido conservó la provincia y él obtuvo la banca senatorial por minoría, escoltando al Frente de Todos.
 
Ayer nomás el macrismo soñó como "oposición de su majestad" (presidenciable por Alternativa Federal) al gobernador cordobés Juan Schiaretti quien hace siete días sucumbió a la polarización.
 
Terminó tercero con su boleta corta para diputados nacionales. La pretérita ancha avenida del medio se redujo a una calle angosta, dato comprobado también por la módica cosecha de la fórmula Roberto Lavagna- Juan Manuel Urtubey a nivel nacional.
 
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Lo que pasa, lo que viene
 
Alberto Fernández produjo el gesto de la semana al recibir a Braian Gallo y calzarse su gorra. Dialogó con el ex presidente uruguayo José Mujica, recibió un significativo mensaje telefónico de Trump.
 
Macri planifica un acto de despedida. Cuando fantaseaba con "dar vuelta" el resultado, el presidente se comparó con Boca y la semifinal de la Libertadores. La comparación sirve, a condición de no exagerar. Boca perdió y se fue ovacionado por la hinchada porque acortó diferencias en el score final del "partido de 180 minutos". Como Macri.
 
Pero al día siguiente comenzó la discusión sobre la continuidad del DT Gustavo Alfaro y se debate si se debe prorrogar el contrato ¡de Carlos Tévez! Hasta los ídolos pagan la derrota. En política sucede lo mismo. La caída centrifuga, azuza las diferencias día tras día.
 
Importantes dirigentes de Cambiemos se muestran los dientes riñendo por cargos públicos que hace dos meses hubieran despreciado.
 
Los radicales imaginan cómo reperfilar el poder interno. Las elecciones de medio término serán una oportunidad, en una de esas JpC rumiará si es ideal abolir las PASO. Con muchas internas en ciernes quizá le sirvan en la coyuntura.
 
La cadena privada de medios oficialistas inventa o exagera internas del Frente de Todos (FT). El palco del domingo, superpoblado de ganadores en Buenos Aires y Nación se leyó como un cerco K a Fernández.
 
Días después, juró el gobernador tucumano Juan Manzur y primaron sus colegas. No medió contradicción sino distintas escenografías en escenarios diferentes. Tamañas obviedades suscitan interpretaciones desmesuradas, simplistas.
 
Como es de manual se despliegan operaciones. Circulan rumores, versiones serias, chismes sobre el posible Gabinete. Se lanzan apellidos al ruedo para promoverlos o incendiarlos, con fines de autobombo o de generar "títulos".
 
Fernández, hasta el cierre de esta nota, no confirmó a nadie. Movidas, comitivas, gestos, presencia en la transición, hasta la escenografía del local de la calle México, autorizan a suponer que existe un conjunto de protagonistas que estarán en el equipo de Gobierno.
 
Sin afán de ser exhaustivos nombremos a los más mentados: Daniel Arroyo, Gustavo Beliz, Santiago Cafiero, Eduardo "Wado" de Pedro, Vilma Ibarra, Matías Kulfas, Felipe Solá, Cecilia Todesca. Se enumera en orden alfabético, método considerado neutral aunque a veces perjudique a ese cronista.
 
Los buenos modos de la transición oxigenan el clima democrático aunque Macri dé rienda suelta a su idiosincrasia con medidas atroces a menos de cuarenta días de ahuecar el ala.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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20-01-2020 / 11:01
El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, cuestionó a distintos funcionarios, -en su mayoría gerentes y directivos- de empresas públicas que ingresaron con cargos políticos al Estado durante el Gobierno del ex presidente, Mauricio Macri, y que en este nuevo período gubernamental no quieren dejar sus cargos en las diferentes dependencias estatales.
 
Massa denunció que dichos funcionarios, en caso de irse, piden doble indemnización y los definió como "okupas". Fuentes de distintos organismos estatales explicaron cómo esta situación afecta a la implementación de proyectos y políticas públicas.
 
El Presidente de la Cámara baja aseguró que "son unos inmorales", y que "no sólo no renuncian a los cargos a los que llegaron por una decisión política, sino que además piden la doble indemnización que ellos mismos rechazaban cuando estaban en el gobierno".
 
Massa se refería a esto ya que el 20 de mayo de 2016 Macri había vetado la ley de Emergencia Ocupacional, que fue sancionada por ambas cámaras legislativas y que pretendía prohibir los despidos por 180 días e implementar la doble indemnización.
 
Es decir, los funcionarios de Cambiemos que aún quedan en el estado, piden para irse la doble indemnización mientras que su gobierno estaba en contra de aplicar ese resarcimiento a los trabajadores despedidos.
 
Massa detalló que se trata de "gerentes de Aerolíneas Argentinas, Anses, Ferrocarriles Argentinos, Pami, Aysa y de otras empresas públicas, que se hacen los distraídos esperando que los echen para pedir que les liquiden la doble indemnización".
 
"Esta gente no llegó con los clasificados bajo el brazo sino que fue designada políticamente y ahora pide una doble indemnización que el mismo Gobierno anterior vetó cuando el Congreso aprobó la Ley", agregó el funcionario. 

19-01-2020 / 18:01
Al grito de "¡no fue suicidio, fue un magnicidio!" un grupo de manifestantes antiperonistas se movilizó a la Plaza del Vaticano, para recordar al fiscal Alberto Nisman a cinco años de su muerte. Los manifestantes se ufanaron de "no llevar banderas políticas". Sin embargo, en el discurso dispararon contra el presidente, Alberto Fernández, y festejaron la presencia de dirigentes del macrismo.
 
Todo el acto fue en línea con los dichos bolzonaristas de la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich en los últimos días. La ex funcionaria acusó al jefe de Estado de haber pactado "la demolición de la causa del Memorándum con Irán" que tiene como acusada a Cristina Fernández. Aunque varios dirigentes opositores confirmaron que no judicializarán esta acusación.
 
La ceremonia tuvo de invitados estrellas a los mediáticos diputados Waldo Wolff y Fernando Iglesias, ambos del PRO. De la Coalición Cívica hicieron su aparición Elisa Carrió y su heredero político Maximilano Ferraro. No solo legisladores gurkas del macrismo asistieron, en las primeras filas estaba el ex secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj, el ex titular de Medios Públicos Hernán Lombardi y el ex ministro de Educación Alejandro Finocchiaro. Con estos dirigentes macristas bien presentes, los oradores seguían jurando la "independencia política" del acto.
 
Lo que hace varias semanas parecía que iba a ser un acto cargado de contenido opositor con concurrencia masiva, se fue desinflando en los últimos días a medida de que las distintas organizaciones de la comunidad judía en la Argentina anunciaron que no participarían. Tanto la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) decidieron no participar de esta movilización que pedía "Justicia por el asesinato del fiscal", cuando a cinco años de su muerte la Justicia aun no encontró pruebas que definan al caso. Es una muerte utilizada por el macrismo para reforzar la demonización del kirchnerismo.
 
Su ex pareja y jueza federal, Sandra Arroyo Salgado, y sus hijas tampoco asistieron. Incluso, algunos meses atrás dejaron de ser querellantes en la causa que investiga la muerte de Nisman. Sin embargo, los manifestantes colmaron la pequeña Plaza del Vaticano.
 
La previa fue caliente: intimidaciones a periodistas y reproches entre los manifestantes por la escasez de jóvenes en este acto. Lo cierto es que el calor en una plaza seca, con poca sombra, generó molestia en una buena parte de los adultos mayores que se acercaron temprano.
 
Antes que comenzara el acto, desde la organización pidieron que "respetaran a todos los periodistas". La consigna no fue tomada de la mejor manera por los "defensores de la república", muchos abuchearon, otros chistaban por lo bajo, mientras que otros gritaron: "Son cómplices y corruptos".
 
La Opinión Popular

19-01-2020 / 11:01
En el siglo XX se firmaron, como jamás antes, tratados internacionales que limitan la violencia entre Estados, regulan el trato a prisioneros de guerra, refugiados y migrantes, prohíben la tortura y cien etcéteras. Rigen hoy en día, se amplían regularmente. Centenares de naciones adhieren, se celebran reuniones para ratificar principios universales.
 
Sin embargo el presidente de la mayor potencia del planeta --promotora y signataria de muchas de esas normas, sede física de organismos internacionales-- manda asesinar a un general de otro país. Sin que medie guerra declarada, sin cumplir las (de por sí laxas) leyes de su país. Los propios funcionarios de Donald Trump no alcanzan a justificar, ni siquiera a explicar, la movida. Los opositores la critican con ineficaz dureza.
 
El magnicidio es presenciado impávidamente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU): el poder expuesto en carne viva. Suena cándido o sarcástico preguntarse qué habría pasado si el mandatario homicida fuera iraní, argentino o hasta belga.
 
El orden global siempre fue asimétrico, tendencia que se agrava en la era de la globalización financiera y la primacía de líderes de derecha, racistas, violentos, xenófobos, machistas. Hiper tácticos, predispuestos a adoptar decisiones tremendas mientras tuitean. A toda velocidad, a pura ligereza.
 
Cuando asumieron Trump y su colega brasileño Jair Bolsonaro algunos expertos predijeron que poderes establecidos de sus patrias les demarcarían límites. Las Agencias de Estados Unidos, su élite económica, el Departamento de Estado, allá en el Norte que manda.
 
Acá cerca, Itamaraty, la célebre y profesional Cancillería de Brasil que, se supone, ensilló a la dictadura militar o limó diferencias entre presidentes tan disímiles como José Sarney, Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva.
 
Esos frenos y balances fracasaron, no actuaron, entraron en el pasado. Las mesas chicas de los presidentes del siglo XXI resultan ser minúsculas, a veces se superponen con la reunión familiar. Bolsonaro y sus críos, sin ir más lejos.
 
En ese contexto espantoso, volátil, filo indescifrable, el presidente Alberto Fernández intenta instalar un esquema de negociación de la deuda externa bastante novedoso (nada lo es del todo). Trata de conciliar ciertos principios básicos de soberanía y de llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Pagar pero supeditándose a la normalización de la economía, la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la deuda interna. La oferta parece sensata, en particular porque la formula un país pacífico, sin violencia racial ni ansias bélicas, una suerte de remanso en el vecindario soliviantado.

18-01-2020 / 10:01
El "fifty-fifty" que proponía Juan Perón para la Argentina era un anhelo por el cual trabajadores y empresas se repartían en partes iguales, 50-50, los ingresos que genera el país. Más allá de que el fifty-fifty no sea un nivel de distribución ideal, el dato publicado por el Indec muestra que la dinámica tiende a alejarse.
 
Ya que, durante el cierre del período Cambiemos, los asalariados volvieron a perder porciones de la distribución del ingreso. Esta vez el fenómeno vino acompañado de una novedad: los empresarios no mejoraron su participación. Y es que los que capturaron la diferencia fueron los trabajadores no asalariados.
 
El cuentapropismo, surgido por la fuerte crisis económica del 2018-2019, creció con fuerza, creó 265.000 puestos de subsistencia, que no califican ni como asalariados ni como empresarios, y llevó a la participación del ingreso mixto a crecer hasta quedarse con el 12,6% de la torta.
 
En este caso, la mencionada torta es el valor agregado por la economía local. Sobre el total del producto nacional, los asalariados se quedaron con el 45,1%. Eso implicó una caída fuerte desde el 52% con el que se quedaba en el 2015, según los datos del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped).
 
El Indec comenzó a publicar sus números en el 2016 y en el tercer trimestre de ese año todavía era el 52,7%. El deterioro se aceleró durante la gestión Cambiemos.
 
Los empresarios se quedaron con el 44,4% durante el tercer trimestre del 2019. Fue la primera caída en mucho tiempo, ya que en el mismo período del 2018 habían obtenido el 44,9%. Mientras tanto, los cuentapropistas pasaron del 11,4% al 12,6%.
 
Los asalariados son tres cuartos de quienes generan el ingreso nacional y se quedan con el 45,1% del producto; los empresarios son apenas el 3,9% y se quedan con el 44,4%; los cuentapropistas son el 22,9% y se quedan sólo con el 12,6%.
 
La Opinión Popular

18-01-2020 / 09:01
"Iba a presentar una denuncia contra el gobierno y apareció muerto, ya está, no hay nada que agregar". Está el prejuicio, la prepotencia, la intención. Y una pauta de la monstruosidad que puede cometer la manipulación de la información y el "periodismo de guerra", un concepto que inventaron los que lo ejercían.
 
La afirmación del encabezado es un resumen de golpes bajos, inexactitudes y simplificaciones groseras. Es el único sostén de la hipótesis que a Alberto Nisman lo mataron: un crimen virtual, sin rastros de asesinos, con presencias imposibles, sin datos ni motivo, crimen virtual, asesino virtual, pruebas virtuales.
 
Solamente es una frase que busca la complicidad en el prejuicio: "iba a presentar una denuncia contra el gobierno y lo mataron". No puede tener ninguna prosecución legal, solamente impacto político.
 
Las pruebas que determinan el suicidio y rechazan la posibilidad de homicidio han sido muy desarrolladas por Raúl Kollmann en varias notas de este diario; en el libro de Pablo Duggan están analizadas hasta el mínimo detalle, y en el reciente documental de Netflix queda expuesta la solvencia profesional de la fiscal Viviana Fein, que fue despedazada por los medios y finalmente apartada de la causa simplemente porque no se doblegaba al discurso que quería instalar la campaña mediática.
 
Lo más importante fue el resultado del peritaje realizado por los trece médicos forenses dependientes de la Corte. Se trata de un equipo acostumbrado a realizar este tipo de estudios, a diferencia de Gendarmería, que investiga otros delitos y no tiene esa experiencia, y que realizó el peritaje dos años después y en un escenario falso porque el original ya no existía.
 
La jefa de Gendarmería era en ese momento Patricia Bullrich, la misma que en 2015 perseguía por teléfono a Nisman para que se presente a la audiencia en el Congreso. Primero presionó a Nisman hasta lo imposible y después ordenó a Gendarmería que realizara un peritaje cuyas conclusiones fueron las que ella quería, contradiciendo a los peritos de la Corte.
 
El gobierno de Cristina era al que menos le convenía la muerte del fiscal. El macrismo había convocado a Nisman a informar en una sesión parlamentaria secreta. En vez de obstaculizar la reunión, el kirchnerismo logró que el informe fuera público. El kirchnerismo quería que se hiciera esa reunión porque sabía que el fiscal no tenía pruebas y había quedado en una situación desesperada después que el ex titular de Interpol, Richard Noble, lo desmintiera y acusara de mentiroso.
 
La frase que da a entender que el gobierno K lo mató, miente por varios motivos. En primer lugar porque nadie lo mató. Y en segundo lugar porque el gobierno K quería que fuera a hacer la denuncia al Congreso. En realidad este escenario con Nisman muerto le convenía más a los que impulsaban la denuncia de Nisman porque su comparecencia pública podía desnudar la operación sin pruebas que habían montado los servicios de inteligencia en la causa por el memorándum con Irán por el atentado a la AMIA.

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