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El clima en Paraná
"No se puede pretender que las deudas sean pagadas con sacrificios insoportables para los pueblos". Papa Francisco
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Nacionales - 01-11-2019 / 07:11
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

Trastiendas de la transición: terceras vías

Trastiendas de la transición: terceras vías
Lo que se preguntan en Washington y en Wall Street es en qué orden se propondrá renegociar Fernández la deuda que hereda de Macri, impagable en los plazos previstos. La retórica de confrontación con el FMI que mantuvo antes de las elecciones hizo saltar a su principal accionista apenas 72 horas después de cerrados los comicios. El secretario del Tesoro de Donald Trump, Steve Mnuchin, le recordó que el pago no es opcional.
Aunque todavía no se instaló en las nuevas oficinas cuya dirección se reveló la semana pasada en esta columna, el delegado permanente del Fondo Monetario en Buenos Aires se sobresaltó ayer al enterarse de la primera protesta callejera frente al edificio de Paraguay 1178 donde tendrá su despacho. Movimientos sociales y organizaciones de desocupados no alineados con el Frente de Todos marcharon a la Plaza Libertad y montaron ahí un "polentazo" para reclamar por incumplimientos de la emergencia alimentaria.
 
Lo que se preguntan en Washington y en Wall Street es en qué orden se propondrá renegociar Fernández la deuda que hereda de Macri, impagable en los plazos previstos. La retórica de confrontación con el FMI que mantuvo antes de las elecciones hizo saltar a su principal accionista apenas 72 horas después de cerrados los comicios. El secretario del Tesoro de Donald Trump, Steve Mnuchin, le recordó que el pago no es opcional.
 
"La Argentina tiene un compromiso con el FMI. Nuestra expectativa es que este gobierno cumpla con ese compromiso, y si solicita cambios, como cualquier otro país, el Fondo considerará su solicitud como parte de su plan económico", advirtió.
 
Los hermeneutas más lineales del peronismo interpretan el viaje de Alberto a México para reunirse con Andrés Manuel López Obrador como una evocación de aquel frente con Lula y Chávez para resistir la avanzada de George W. Bush sobre Sudamérica en los primeros años 2000.
 
Sueñan con una "tercera vía" latinoamericana, ni madurista ni trumpista. Pero AMLO no es Lula y México no es Brasil. El mexicano se jacta de no haber salido de su país en más de un año de gestión y no se muestra demasiado interesado en la política internacional. Ni siquiera viajó a la cumbre del G20.
 
Para peor, sufre el bullying permanente de Trump en una sociedad tóxica con Estados Unidos que no puede abandonar sin que el PBI de su país se desplome. Una relación que Fernández teme que anticipe la que mantendrá él con el brasileño Jair Bolsonaro.
 
La gira mexicana de Alberto fue organizada por el chileno Marco Enríquez-Ominami, miembro del Grupo de Puebla, aunque también hubo consultas con el eterno embajador del peronismo, Juan Manuel Abal Medina (padre). El veterano exdirigente montonero mantiene a la distancia su amistad con el magnate Carlos Slim, dueño de Claro, que recibirá allá a Fernández. Incluso aunque se convierta en sponsor de la renegociación, tampoco parece una carta ganadora.
 
El impulso decisivo que espera el peronismo en la pulseada con Trump para estirar los pagos al FMI es el de Europa. El problema es cuánto le cobrarán por ese apoyo los europeos, que también conservan intereses estratégicos en Argentina. Por ejemplo, en las empresas del sector energético. Las mismas a las que el Frente de Todos prometió congelarles las tarifas.

 
Nadie entendió muy bien por qué estaba ahí, pero todos acudieron solícitos a la convocatoria de Santiago Cafiero. Caía la tarde del sábado en Congreso y los aspirantes a una silla en el primer gabinete del Frente de Todos empezaron a entrar en la sede de la Universidad Metropolitana (Umet), el edificio donde juegan de locales Nicolás Trotta y su jefe, Víctor Santa María.
 
Era todo risas y augurios de paliza para el día siguiente hasta que se llenó la sala. Entonces llegó el mensaje de que Alberto Fernández no participaría.
 
Había unas 40 personas. Dos de los presentes incluso se habían tomado aviones para llegar a tiempo. Tras un breve murmullo de decepción por la ausencia del líder volvió el triunfalismo. Cafiero avisó que de esa sala saldrían los nombres del gabinete.
 
Había economistas como Matías Kulfas, Miguel Pesce, Cecilia Todesca, Paula Español, Mercedes Marcó del Pont y Guillermo Nielsen, pero también otros dirigentes como Felipe Solá, Carlos Heller, Leonardo Santoro, Malena Galmarini, José de Mendiguren y Vilma Ibarra.
 
Los objetivos del encuentro eran tres. Definir a los encargados de pilotear la transición, identificar a todos los "ministeriables" y advertirles que después de cerrados los comicios se les aplicaría un cepo mediático. Para hablar con periodistas, a partir de entonces, debían pedir permiso al equipo de prensa del ahora presidente electo.
 
No todos hicieron caso. Al fin y al cabo, la relación con la prensa también es un factor que inclina el equilibrio de fuerzas dentro del Frente de Todos. Tampoco hubo reproches demasiado airados contra los insumisos, como cuando reinaban con puño de hierro Alfredo Scocimarro o el camporismo comunicacional.
 
Resultaría disonante; al día siguiente, en pleno búnker, el propio Fernández se fotografiaba con Vanesa Noble Herrera, nuera de la extinta dueña de Clarín.
 
La danza de nombres del gabinete va a continuar, pero toda la semana sonaron fuerte Guilermo Nielsen para Economía y Claudio Moroni para Trabajo. A Marcó del Pont, fuentes del albertismo le auguraban anoche un futuro en la AFIP.
 
Más firmes aparecen otras probables designaciones: Felipe Solá en Cancillería, María Eugenia Bielsa en Vivienda y Daniel Arroyo en Desarrollo Social. Las mismas fuentes mencionan al massista Diego Gorgal como posible encargado de Seguridad, aunque no está claro si seguirá siendo un Ministerio o si se convertirá en un Consejo.
 
 
A dos voces
 
En el mundo empresario, mientras tanto, el festival de garrochazos no tiene fin.
 
El industrial textil Teddy Karagozian, dueño de la mayor hilandera del país, llevó la conversión a su paroxismo: el martes voló a Tucumán para ver reasumir a Juan Manzur como gobernador y sacarse su primera foto con el recién electo Fernández y el miércoles lo acompañó a la fábrica de un cliente suyo en el partido bonaerense de San Martín, donde aprovechó para anunciarle la reapertura de una de las plantas que él mismo cerró durante el macrismo.
 
Miembro de ProTejer y de la influyente Asociación Empresaria Argentina (AEA), Karagozian fue entre 2015 y 2017 uno de los más entusiastas defensores de Mauricio Macri. "Como en 2017 no estaba en el país, me salvé de cometer el error de volver a votarlo", dijo el mismo miércoles a Radio Con Vos.
 
Más impactante resulta el despegue de quienes bancaron a Macri hasta el último aliento. Como Alec Oxenford, heredero del imperio de la refrigeración Sullair y creador de los sitios DeRemate.com, DineroMail.com, OLX y LetGo.
 
Inspirador del grupo de whatsapp "Nuestra Voz", Oxenford decidió el lunes invitar a todos sus miembros a reunirse para redefinir el rol de la agrupación. "Nos debemos una discusión sobre los nuevos objetivos y la estrategia futura de NV", escribió. Y argumentó: "Desde las PASO hemos visto una caída fuerte en la actividad del grupo y ya hemos perdido varios miembros".
 
"Esto (las deserciones) no debería sorprendernos porque el grupo NV nació con la premisa operativa de un segundo mandato de Cambiemos y este escenario cambió radicalmente, pero no ajustamos todavía nuestra estrategia", abundó Oxenford.
 
Guilbert Englebienne, co-fundador de Globant, propuso una síntesis. Y tipeó: "Nuestra Voz fue inspirado por el silencio que guardaba la clase empresaria. Muchas veces callamos aún ante situaciones que no parecen tener sentido cuando se las ve desde nuestro punto de vista. Somos gente de trabajo, que invertimos, creamos empleo, pagamos impuestos. Si algo no tiene sentido seguramente repercutirá en nuestras decisiones y no será bueno para el país. Entonces ¿por qué callar?"
 
Como si el grupo no hubiera propalado sin chistar las consignas que le transmitió en varias ocasiones Marcos Peña (como cuando exigieron que se designen los jueces que quería nombrar Macri) o como si no hubiera pasado de impulsar en junio el hashtag #NoAlDerrocheX PASO a proponer en julio que #NoPasesLas PASO, simplemente porque había variado la conveniencia para Cambiemos, Englebienne procuró disipar cualquier filiación con el oficialismo saliente.
 
"Algunos eligieron pensar que este era un grupo de tono partidario. Nunca fue esa la intención. Como indican nuestras reglas, buscamos un grupo apartidario y plural", escribió.
 
Fernández necesita mostrar más casos como el de Karagozian o el de Rubén Cherñajovsky, quien ayer también le llevó un proyecto de reapertura de una de sus fábricas de electrodomésticos y le regaló una foto optimista. Los empresarios lo saben. ¿Aceptarán sacrificar rentabilidad para recomponer ingresos en el marco del pacto social que empuja el presidente electo?
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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22-02-2020 / 10:02
La centralidad de la deuda en la coyuntura actual es de tal magnitud que cualquier decisión del gobierno queda relegada a un segundo plano y condicionada por esa centralidad, que es económica y política a la vez. El ministro Martín Guzmán expuso con claridad en la Cámara de Diputados la suerte de círculo vicioso en que está la cuestión de la deuda pública nacional: "Hay voluntad firme de pagar la deuda. El problema es que no hay capacidad para hacerlo. Para poder pagar Argentina tiene que crecer y para poder crecer se tiene que sacar de encima el peso de una deuda que asfixia".
 
Este círculo, en el que intervienen jugadores con peso e intereses propios, es el centro del debate. El gobierno caracteriza a la deuda como impagable, pero al mismo tiempo la reconoce y legitima, por lo tanto necesita de una "reestructuración profunda": estiramiento de plazos, quita de capital y reducción de intereses.
 
El FMI estaría dispuesto a posponer los vencimientos a cambio de garantías de la sustentabilidad de los mismos, léase superávit fiscal primario suficiente para hacer frente a los vencimientos, al mismo tiempo que presiona para que los privados acepten quitas de capital, que no está dispuesto a hacer con sus propias acreencias. Los bonistas exigen más pagos ahora, un plan económico y el aval del Fondo de que la deuda total es sustentable para luego acordar.
 
El ministro agregó que en su esquema el equilibrio fiscal recién se obtendría para el 2023 -lo que significa que pedirá como mínimo 4 años de gracia- la economía entonces podría crecer al 2% a partir del año próximo. Los analistas consideran que ese crecimiento es bajo para generar los excedentes necesarios para afrontar los vencimientos.
 
La realidad es que las reservas no alcanzan para afrontar las deudas en dólares mientras que para los vencimientos en pesos -suman hasta junio la friolera de 850.000 millones- no es aconsejable emitir, a riesgo de que la inflación se desmadre del todo, por algo se suspenden la indexación jubilatoria y salarial. Así el margen de maniobras es reducidísimo, sino nulo.
 
Pero ¿qué garantiza que haciendo lo de siempre tengamos resultados diferentes? ¿Dónde está la virtud de seguir honrando una deuda que amenaza con continuar por varios años más el estancamiento de la economía? ¿Dónde está escrito que si hay una reestructuración "exitosa" se abrirán los mercados y habrá nuevo financiamiento? ¿Por qué vendrían inversiones productivas que hace tiempo no vienen? ¿Qué garantiza que dentro de 5 años no haya una nueva crisis de deuda?
 
La figura del default se recorta cada vez más nítidamente en el horizonte, el tema es si lo imponen los mercados y entonces la salida será caótica y muy gravosa para los sectores populares, o bien es producto de una decisión política. Entonces la salida no será un campo de rosas, pero será ordenada -deberá ir acompañada de medidas complementarias, como mayor intervención estatal en la banca y el comercio exterior entre otras- y abrirá un futuro diferente a la mediocridad actual. No hay que dejarse amedrentar por el terrorismo mediático de los medios al servicio de los fondos de inversión.

22-02-2020 / 08:02
Está la sensación de que el gobierno de Alberto Fernández llegó hace mucho a pesar de que apenas pasaron dos meses y días desde que asumió. Hay un clima de rutina sin sorpresa. Que en buen castellano también puede definirse como alivio.
 
Es un problema, porque es más fácil convertir en costumbre al alivio que a la tragedia. No es que el nuevo gobierno haya tomado muchas o pocas decisiones. En este fenómeno tiene más que ver el desastre como terminó la gestión de Mauricio Macri, la incertidumbre ante un gobierno paralizado por una crisis creada por ellos mismos y que todos los días arrojaba resultados nefastos sin que pudieran frenarla.
 
Es fácil acostumbrarse al alivio y olvidarse de la tragedia. Es fácil, pero peligroso. El macrista que odia al peronismo, que se hundía pero no quería dar el brazo a torcer ni reconocerlo, y que a pesar de su situación personal en franca picada volvió a votar a Macri, sintió alivio por la derrota. Nadie podrá decir que facilitó el triunfo del peronismo, su conciencia estará tranquila y, gracias a la derrota de su candidato, el bolsillo también.
 
El primer macrista en reconocerlo ha sido el Fondo Monetario Internacional. El organismo decidió prestarle a Macri 56 mil millones de dólares --el 62 por ciento de su capacidad de préstamo-- para que gane las elecciones. Y el tipo habilitó la fuga del 90 por ciento de esa fortuna y encima perdió las elecciones. La primera línea del Fondo, en especial la que baja de Washington y habilitó esa jugada ultramacrista, apostó a perdedor y llevó las finanzas del organismo al borde de la bancarrota.
 
Ahora resulta que el equipo técnico del organismo que, transgrediendo sus propios estatutos, respaldó a Macri contra el actual gobierno, reconoce que la deuda argentina es "insostenible".
 
O sea: reconoce que el préstamo fue un error, que prestaron una fortuna que no se podría devolver. Antes de pedir al Fondo, el gobierno de Macri se había endeudado con particulares en cien mil millones de dólares, en apenas año y medio. Rompió todos los récords, de los planetarios y de la historia. Cuando el Fondo les prestó, los prestamistas particulares ya no querían hacerlo porque veían el borde del precipicio.
 
Deuda "insostenible" en criollo quiere decir que fue una barrabasada. El Fondo está diciendo que la política neoliberal de Cambiemos fue un desatino que destruyó el aparato productivo y creó adicción y dependencia del endeudamiento.
 
Y no fue ejecutada por cuatros de copa sino por las estrellas locales del neoliberalismo, por los economistas que siempre hablaban por la tele, los preferidos por la mayoría de los empresarios, los Ceos campeones del capitalismo. Si el Fondo Monetario reconoce que la deuda es "insostenible", está diciendo que esa gente hizo un desastre.

21-02-2020 / 12:02
Apenas dos meses después de haber realizado un más que entusiasta diagnóstico en la única cadena nacional de su gestión acerca del país que dejaba, el ahora ex presidente Mauricio Macri aseguró "estar preocupado por la actualidad de la Argentina".
 
En lo que constituyó su regreso a la actividad política tras dejar el gobierno el pasado 10 de diciembre y tras tomarse unas extensas vacaciones, Macri encabezó la reunión de la mesa chica del PRO.
 
En las oficinas que el PRO montó en el edificio "Holiday" (vacaciones en inglés, lo que supuso no pocas chicanas en las redes sociales) de Vicente López, el ex mandatario comenzó a desplegar su estrategia para intentar mantenerse como el mandamás de la oposición a pesar de su resonante fracaso en su intento reeleccionista.
 
Tras el encuentro el ex peronista, ex senador y ex compañero de fórmula de Macri, Miguel Ángel Pichetto, aseguró a los medios que analizaron la coyuntura nacional y comenzaron a trazar los pasos a seguir ya en tanto oposición.
 
De la cumbre del PRO participaron también el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, la ex gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, la ex ministra de Seguridad y presidenta del espacio, Patricia Bullrich y el ex ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo.
 
"Al expresidente lo vi muy bien, con mucho interés en seguir los temas del país, con muchas prudencia y responsabilidad, nosotros a su vez le transmitimos los problemas que nos preocupan", dijo Pichetto y aseguró que Macri "está preocupado por la actualidad del país".
 
Se juntan por inercia, y porque creen que el 40% que sacaron de votos les pertenece. No es poco, pero solo les queda el apoyo mediático y judicial, ya que políticamente están reventados.
 
La Opinión Popular
 

21-02-2020 / 09:02
El apoyo que logró el gobierno de Alberto Fernández del FMI lo fortalece de cara a la negociación con los acreedores privados pero no implica que la cuestión de la deuda esté a punto de resolverse. Ni mucho menos.
 
Si el resultado de la primera misión del Fondo tras la salida de Mauricio Macri fueran los octavos de final de un Mundial, bien podría decirse que la renegociación de la deuda con el organismo son los cuartos y la discusión con los bonistas, la final.
 
Aunque anteayer por la noche algunos de los negociadores descorcharon espumantes, en el quinto piso de Economía no comparten la euforia que se apoderó de otras áreas del Ejecutivo y de la militancia en las redes sociales. "Además de paciencia oriental hay que tener algo de astucia florentina", comentaron desde allí.
 
Lo que aprovechó el Gobierno al máximo fue la coincidencia coyuntural de sus intereses con el FMI, al que circunstancialmente también le conviene que los bonistas cobren lo menos posible. Para poder cobrar más él, por supuesto, pero también para no inflar el "riesgo moral" (moral hazard) del que solía hablar Anne Krueger en 2002.
 
La tesis del "riesgo moral" -un clásico de los tecnócratas del Fondo- sostiene que si los prestamistas nunca pierden, cada vez correrán riesgos mayores. Total, alguien (el Fondo) los rescatará.
 
Esa coincidencia no implica que el Fondo se haya hecho peronista ni que su directora gerente, Kristalina Georgieva, haya vuelto a sus días de estudiante en el Alto Instituto de Economía Karl Marx de la Bulgaria comunista.
 
El FMI necesita que se olvide lo más rápido posible el abochornante préstamo récord que el Tesoro estadounidense forzó a firmar a Christine Lagarde para que Macri fuera reelecto, pero su matriz de pensamiento sigue siendo la misma.
 
Aún tras la purga que se llevó puestos a David Lipton (un halcón demócrata que Donald Trump aprovechó para tirar por la ventana) y al encargado del caso argentino, Roberto Cardarelli, la ortodoxia fiscal de Lagarde sigue vivita y coleando en la calle 19. La gravitación de Wall Street sobre su staff, también.
 
En cuanto a las condiciones que vaya a poner el FMI para aplazar sus cobros, el ministro Martin Guzmán viene repitiendo que no hará "austeridad en recesión".
 

20-02-2020 / 09:02
El comunicado difundido por el Fondo Monetario Internacional tras la visita de una misión técnica, tuvo buena recepción por parte de los funcionarios del gobierno de Alberto Fernández. Es que, en dicha comunicación, el organismo internacional considera que "la deuda argentina no es sostenible" -ni política ni económicamente- y "en consecuencia se requiere de una operación de deuda definitiva, que genere una contribución apreciable de los acreedores privados".
 
Es decir, de la letra de la comunicación resulta que los acreedores privados deberían aceptar un recorte importante en sus créditos para poder encontrar una solución al endeudamiento argentino, en lo que se considera en medios oficiales como "una gran ayuda del Fondo para lograr la reestructuración de la deuda con los privados".
 
En el entorno presidencial se mostraron satisfechos con la evaluación positiva que tuvo el organismo sobre lo actuado hasta la fecha para estabilizar la economía argentina. Como lo expresa el comunicado: "Las autoridades argentinas están actuando para resolver la difícil situación económica y social que enfrenta el país. Han implementado un conjunto de medidas para atacar la problemática de la pobreza y estabilizar la economía. Se ha buscado aumentar la recaudación en parte para financiar un mayor gasto social".
 
La misión ponderó que la "inflación y las expectativas de inflación han bajado en los últimos meses". Al respecto, en fuentes del Gobierno se señala que el FMI estuvo de acuerdo con las medidas adoptadas para romper con la inercia inflacionaria. Asimismo, coincidieron en que para bajar la inflación se requiere un enfoque múltiple del problema, atacando no sólo la cuestión fiscal y monetaria, sino también la política de ingresos.
 
La estrategia del gobierno de Fernández fue, en todo momento, cuestionar el elevado endeudamiento del país y sostener que los costos de la salida a esta situación debían ser compartidos con los acreedores. En este sentido, rescataron positivamente que el comunicado sostenga "nuestra visión es que el superávit primario que se necesitaría para reducir la deuda pública y las necesidades de financiamiento bruto a niveles consistentes con un riesgo de refinanciamiento manejable y un crecimiento del producto potencial satisfactorio no es económicamente ni políticamente factible".
 
En fuentes del Palacio de Hacienda sostienen que "lograron convencer a los técnicos del Fondo acerca de la coherencia política del programa". Particularmente, en lo concerniente a que se apuntará a logar un ingreso genuino de divisas por la vía de las exportaciones, estrategia que lleva implícita la necesidad de mantener el nivel del tipo de cambio real. Ahora, en el Gobierno confían en que se logrará un acuerdo con el Fondo, un paso que contribuiría a lograr un entendimiento con los acreedores privados.
 
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