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Nacionales - 30-10-2019 / 08:10
EL PJ DESCONFÍA DEL ESCRUTINIO Y DENUNCIARÁ AL GOBIERNO POR ADULTERACIÓN DE PADRONES

El contundente triunfo en primera vuelta del Peronismo sobre Macri puede ser aún mayor

El contundente triunfo en primera vuelta del Peronismo sobre Macri puede ser aún mayor
El contundente triunfo en primera vuelta del Frente de Todos sobre Juntos por el Cambio puede ser aún mayor a lo difundido. Los especialistas coinciden en que el recuento provisorio, que no llegó al ciento por ciento, terminaría en 9 puntos y que el escrutinio definitivo puede estirar la diferencia a los 10. La narrativa del macrismo es que el FT se impuso “por poquito”. La falacia trata de revitalizar la figura de Macri, lo consagra jefe de la oposición, un rol que no existe en la experiencia presidencialista argentina. Antes que nada se usa como recurso para condicionar al presidente electo. Deberá consensuar todo, sino no conseguirá aprobar leyes, dicen.
Hoy comenzó el escrutinio definitivo y, debido a las numerosas inconsistencias denunciadas durante las elecciones del último domingo, se generó una gran desconfianza sobre los resultados provisorios. Según informaron fuentes del peronismo, Alberto Fernández alcanzó los 10 puntos de diferencia sobre Mauricio Macri.
 
Desde el frente que ganó los comicios afirmaron que según los cálculos que manejan, el resultado final de la elección será 49% para Fernández frente a un 39% de Macri, bastante por debajo del 40,37 que arrojó el escrutinio provisorio.
 
Además, el Partido Justicialista realizará una denuncia penal para advertir sobre una "maniobra del Gobierno" de "adulteración de padrones" que, según advierten, impidió que "miles de ciudadanos pudieron votar el domingo" pasado en las elecciones generales. La queja del peronismo se basa en las denuncias en la provincia de Buenos Aires.
 
El PJ también informó en un comunicado que realizó una presentación ante la Cámara Nacional Electoral para que se investiguen las "serias irregularidades" en la instrumentación por parte del personal de Cancillería de la votación de ciudadanos argentinos residentes en el exterior.
 
"Hemos reiterado hasta la saturación que no confiamos en la información proporcionada por el gobierno y tampoco de las conclusiones emanadas de esas cifras", agrega el PJ en el escrito elaborado por Jorge Landau, apoderado del partido.
 
En el PJ dudan respecto a los más de dos millones que consiguió Macri el domingo pasado en relación a las PASO del 11 de agosto, lo que le valió para recortar en casi ocho puntos la diferencia respecto a Alberto. En la noche del domingo, Smartmatic dibujó un primer número de 6,34 de diferencia para que Macri pudiera hablar en Costa Salguero, derrotado, sin expectativas, pero con un poco de aire. A la noche ya eran ocho puntos.
 
Hoy en día, teniendo en cuenta las mesas que faltan escrutar, que son principalmente de las zonas populosas del Gran Buenos Aires, la ventaja en el escrutinio provisorio podría terminar en nueve puntos. Habrá que ver qué sucede en el escrutinio definitivo, pero todavía la brecha podría ampliarse a casi diez puntos.
 
Una verdadera paliza, si se considera que es un triunfo en primera vuelta, sin ballotage, y comparado con los 2,48 que hubo en la segundo vuelta de 2015, y que fueron presentados por la prensa macrista, Clarín, La Nación e Infobae, como una especie de avalancha histórica.
 
La Opinión Popular

 
¿QUÉ PUEDE PASAR CON EL ESCRUTINIO DEFINITIVO?
 
Alberto Fernández ampliaría a diez puntos su ventaja
 
El fantasma de "las cuentas no cierran" recorre las redes sociales. La idea básica es que Juntos por el Cambio (JxC) sumó casi 2.350.000 votos más, comparando la elección del domingo con las Paso de agosto, mientras que el Frente de Todos (FdT) sumó sólo 267.000 votos.
 
Por lo tanto, los whatsapp fantasmales se preguntan de dónde pudo sacar el oficialismo esa cantidad de votos adicionales si los que sufragaron esta vez fueron apenas 734.410 votos más que en las Paso. Los errores numéricos y de razonamiento son de todo tipo.
 
Por supuesto que ayudó la manipulación de la Casa Rosada en el anuncio de los resultados. A las 21 dijeron que había algo más de seis puntos de diferencia, a las 23 ya había ocho, todo indica que el escrutinio provisorio terminará 49 a 40, o sea nueve de brecha, y es probable que el escrutinio definitivo lleve la distancia a diez. Quisieron esconder esa victoria contundente de Fernández-Fernández.
 
Los errores del fantasma de las redes sociales son los siguientes:
 
1. Por de pronto se está comparando un escrutinio definitivo, el de las Paso, con un escrutinio provisorio, como el que tenemos del domingo pasado. De la elección de esta semana está escrutado el 97,13 por ciento de las urnas. O sea que falta escrutar el 2,87 por ciento.
 
Sumando a los 734.410 de nuevos votantes que ya figuran en el provisorio, hay otros 740.000 votos adicionales que vendrán de lo no escrutado todavía. La conclusión es que este domingo votaron aproximadamente (todavía no están ni el provisorio ni el definitivos terminados) 1.500.000 ciudadanos más que en las Paso.
 
2. Se puede poner en otros términos. Quedaron sin escrutar un total de 2873 mesas, que tomando el padrón y considerando un 80 por ciento de presentismo, suman 833.000 votos que faltan escrutar. La conclusión es la misma: aproximadamente 1.500.000 votos más que en agosto.
 
Aquí hay un detalle de importancia: de las 2.873 mesas, la mayoría, 1503, son de la Provincia de Buenos Aires, y tres de cada cuatro corresponden a dos secciones electorales en que la fórmula Fernández-Fernández ganó con claridad. Eso significará que la ventaja del FdT se ampliará en el cómputo nacional. Es casi seguro que Alberto Fernández termine con diez puntos más que Mauricio Macri.
 
Hasta aquí puede decirse entonces que hubo alrededor de 1.500.000 votantes más que en agosto para distribuir entre las grandes fuerzas. Pero las alianzas principales no se nutrieron sólo de nuevos votantes o de los no computados sino que le sacaron a las otras fuerzas. Y eso es así.
 
3. Los candidatos de menor perfomance perdieron votos y todo indica que en una proporción importante fueron hacia Macri-Pichetto por afinidad ideológica. Roberto Lavagna perdió 481.000 votos; a Juan José Gómez Centurión se le fueron 226.000 votantes y a José Luis Espert se le cayeron 167.000 votantes.
 
Hubo tres pequeñas fuerzas de derecha, entre ellas el partido nazi, que estuvieron en agosto y no pasaron el dos por ciento requerido. Esos tres frentes sumaron otros 127.000 y ahora directamente no estuvieron.
 
En suma, el total de votos capturados en su gran parte por JxC llega a 1.010.000.
 
4. Del otro lado, en comparación con las Paso, el Fit perdió 161.000 votos y además este domingo no compitió el MAS que había llegado a 179.000. De manera que la izquierda dejó por el camino 340.000 votos, seguramente proclives a ir hacia el frente encabezado por el peronismo.
 
Sumado entonces a los nuevos votantes, 1.500.000 y los que se fueron de los pequeños partidos, 1.350.000, ya aparecieron en la bolsa para distribuir casi 2.850.000 votos entre las dos grandes fuerzas, aunque la mayor parte fue para el oficialismo.
 
Sin embargo, hay más en el juego de la distribución de votos. No son más sufragios sino que se distribuyeron distintos:
 
5. En agosto, los votos en blanco fueron 882.659, en cambio el domingo esa cifra bajó a menos de la mitad: 399.751. Eso significa que hubo casi medio millón de ciudadanos que en agosto no votaron a ningún candidato y esta vez lo hicieron por alguno, casi seguro de las fuerzas mayoritarias, porque son las que aumentaron. O sea que se suman otros 500.000 votos a la distribución entre las alianzas que prevalecieron.
 
6. Algo parecido pasó con los votos nulos. Fueron 318.009, mientras que ahora sumaron 232.208. Son otros 85.000 votos que se fueron a candidatos.
 
El total entonces que podía haberse distribuido entre las grandes fuerzas es de 3.400.000 votos, una bolsa grande en la que obviamente el oficialismo pudo quedarse con 2.350.000 votos.
 
Sin embargo hay un argumento adicional y decisivo que podría contradecir a los fantasmas:
 
7. No es descabellado que votantes del FdT se hayan ido al JxC. Hubo un tremendo clientelismo en el Gran Buenos Aires, donde algunos de los intendentes amarillos dieron vuelta diferencias de diez y hasta 15 puntos. Una parte por corte de boleta, pero en otros casos dando vuelta la boleta completa.
 
Hechos muy similares se dieron en Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Mendoza o San Luis, a veces con clientelismo y otras con presión de los aparatos partidarios. Da toda la impresión que el gobernador cordobés Juan Schiaretti jugó las fichas por Macri mientras que el peronismo de Santa Fe, Entre Ríos, Mendoza y San Luis se desentendió de la elección porque ya había pasado su principal batalla, la pelea por la gobernación. Es indudable que no se puede explicar el vuelco sin el pase de votos del FdT a JxC.
 
En el cuadro general también contribuyó que el holgado triunfo del Fernández-Fernández en las Paso relajó a la estructura partidaria del peronismo, que jugó un segundo tiempo con la victoria asegurada. Se mantuvo la intensidad en los municipios bonaerenses donde se peleaba no sólo la gobernación sino las intendencias. También crecieron los votos del FdT en CABA, otro distrito donde se disputaba la jefatura de gobierno.
 
En la otra vereda, la del antiperonismo, los números de agosto tensaron la cuerda. Cuatro años de acusaciones, de ahondar la grieta en los medios y la justicia, convirtieron la elección del domingo en una instancia dramática, una especie de "epopeya contra el mal". Ante la alarma del regreso de la alianza encabezada por el peronismo, una franja corrió al rescate en las urnas.
 
Por Raúl Kollmann
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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