La Opinión Popular
                  04:21  |  Viernes 27 de Marzo de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná

Por
“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
Recomendar Imprimir
Nacionales - 29-10-2019 / 09:10

Un gobierno que no reelige es porque es muy malo

Un gobierno que no reelige es porque es muy malo
Un gobierno que no reelige después de cuatro años tiene que ser muy malo. Sobre todo si tiene el respaldo del poder económico, del FMI, de Washington y de los grandes medios de comunicación. Y perder en primera vuelta por una diferencia de ocho puntos demuestra que fue una gestión todavía peor. Humor por Daniel Paz - Rudy
Un gobierno que no reelige después de cuatro años tiene que ser muy malo. Sobre todo si tiene el respaldo del poder económico, del FMI, de Washington y de los grandes medios de comunicación. Y perder en primera vuelta por una diferencia de ocho puntos demuestra que fue una gestión todavía peor.
 
Lo normal es que hasta con una gestión mediocre, haya reelección. La derrota de Mauricio Macri, con todo el respaldo de los poderes fácticos, ha sido humillante.
 
El hombre que en 2015 perdió en primera vuelta y ganó en segunda por poco más de un punto, pero fue presentado por la corporación de medios como un triunfador olímpico, ahora que ha perdido en primera vuelta una reelección que por lo general la sociedad concede al gobierno instalado, su derrota es presentada por los grandes medios como "una gran elección". Y alguno hasta llegó a decir que fue casi "un empate técnico".
 
Antes de las PASO, las encuestas mostraban que el Frente de Todos ganaría por cuatro puntos de diferencia, y que habría segunda vuelta con muchas posibilidades que la ganara Macri. Mucha gente, esclavizada a la ola conservadora por su antiperonismo, decidió en las PASO hacer un llamado de advertencia por la desastrosa gestión de la economía. Y el resultado fue pavoroso para el gobierno.
 
Macri hizo campaña. "Mauri lo da vuelta". Pero no pudo regresar a la situación previa a las PASO, ni siquiera pudo pasar a segunda vuelta. Con todo el respaldo que tiene este gobierno, ha sido una derrota humillante no importa cómo la quieran presentar.
 
La alegría sana, desbordante, una alegría que estuvo aguantada, reprimida, y que ahora explotaba se vio en la cara de las cientos de miles de personas que se acercaron al búnker del Frente de Todos a festejar.
 
Después se hará el recuento más fino, el balance más preocupante. Pero esa explosión de alegría fue el saldo básico. Un chico de once años le agradecía al padre por estar ahí: "La historia es importante, papá -muy serio-- pero más importante es ser parte de la historia". Chupate esa mandarina filosófica.
 
Esa multitud que fue calificada durante estos cuatro años como vagos, fanáticos, choriplaneros, violentos, chorros y toda la gama de insultos denigrantes que pueden existir, que aguantó a pie firme la discriminación, la destrucción de sus trabajos y de sus bolsillos, del futuro de sus hijos, esa multitud, con todo derecho, quiso festejar. Fue una alegría liberadora, reivindicadora, enormemente reparadora. Y ojalá que dure.
 
La derrota del macrismo fue humillante porque tendría que haber sido una reelección de fácil trámite, porque perdió en primera vuelta y con una diferencia de ocho puntos. Pero lo que más le duele al macrismo es que la humillación que está sufriendo fue pergeñada por la persona que trataron de destruir durante muchos años, difamándola sistemáticamente. Cristina Kirchner.

 
Cristina Kirchner estuvo todas las semanas de estos cuatro años en las tapas de los grandes medios, en los programas periodísticos centrales de radio y televisión como protagonista de fakenews y llegó a ser citada para declarar el mismo día en ocho causas diferentes en su contra.
 
Se montó un gran circo judicial para presentarla como villana. Todas querellas armadas por los servicios de inteligencia y abiertas por funcionarios judiciales adictos al oficialismo. Para destruirla como adversaria política, atacaron también a sus hijos. Y la menor, Florencia, está convaleciente en Cuba en gran medida a causa de ese ensañamiento.
 
A pesar de esa demoledora campaña y del injusto acoso judicial, que no cedió en ningún momento de estos cuatro años, Cristina Kirchner pudo consolidar un núcleo duro del 35-38 por ciento de los votos y desde allí conformar la convocatoria de unidad del peronismo y hacia otras fuerzas no peronistas que provocó la derrota de Macri.
 
Circuló en las redes que el CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, no pudo votar porque no tenía el documento indicado. Cierto o no, lo real es que el ejecutivo del poderoso grupo, quizás ahora el más poderoso del país gracias al macrismo, es una de las pocas personas que vota todos los días.
 
Gran parte de la sociedad no tiene demasiada idea de la gravedad que en todo el mundo se les asignó a los Panamá Papers; gran parte de la sociedad ha naturalizado que un presidente trate de borrar la deuda de sus empresas con el gobierno, o que en un blanqueo incorpore por decreto a su familia, lo que está expresamente prohibido en la ley. Pero esa parte de la sociedad conoce hasta la saturación las causas abiertas contra Cristina Kirchner.
 
Cristina Kirchner percibió que todo el poder de fuego de sus adversarios estaba concentrado en ella y en algunos de sus funcionarios más cercanos y tuvo la inteligencia de designar a Alberto Fernández para encabezar la fórmula. Ella atrajo el fuego enemigo y Alberto Fernández se dedicó a construir el Frente de Todos. El macrismo fue derrotado por la pésima gestión económica y por esa estrategia.
 
El gesto de Cristina Kirchner fue de gran generosidad, porque sabe que Alberto Fernández tiene pensamiento propio. No nombró a un pelele, el Albertítere, como lo quiso presentar la campaña macrista. Alberto Fernández será el presidente y ella la vice.
 
Cada quien deberá amoldarse a esos roles y funcionar por acuerdos que ya están seguramente muy aceitados. Ese acuerdo será el corazón del próximo gobierno. El corazón sobre el que apuntará el enemigo.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

Agreganos como amigo a Facebook
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

23-03-2026 / 10:03
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar