de baja calidad. Con una diferencia sustancial: a esta altura, el nivel de credibilidad de estas operaciones ya está muy cerca de cero.
 
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Nacionales - 24-10-2019 / 09:10
OPERACIÓN DE CAMPAÑA DE LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA

Sergio Massa: Llama la atención que a cuatro días de la elección, unos cuadernos quemados dejaron de ser cenizas

Sergio Massa: Llama la atención que a cuatro días de la elección, unos cuadernos quemados dejaron de ser cenizas
UN AYUDÍN DE ÚLTIMO MOMENTO PARA MAURICIO MACRI. En lo que parece una obra grotesca, este miércoles, a cuatro días de las elecciones, aparecieron los que supuestamente son seis de los ocho cuadernos originales del arrepentido chofer Oscar Centeno. El periodista del medio ultra macrista La Nación, Diego Cabot, dice que se los entregó un desconocido que lo contactó por teléfono. Y él se lo entregó al rebelde fiscal Stornelli. Una historia insólita con fuerte aroma a operación de inteligencia.
Después que la Justicia federal recibiera seis cuadernos que serían los presuntos manuscritos originales de Oscar Centeno, Sergio Massa apuntó contra el Gobierno de Mauricio Macri por su aparición a cuatro días de las elecciones.
 
En lo que parece una obra cómica, al fiscal Carlos Stornelli le llegaron en las últimas horas varios escritos en manos del periodista del medio ultra macrista La Nación, Diego Cabot, quien aseguró que los recibió de una persona que evitó identificarse. Allí, el ex chofer habría anotado supuestas maniobras de recolección de coimas que involucraban a ex funcionarios y empresarios.
 
El candidato a diputado nacional por el Frente de Todos en tanto, cuestionó el hallazgo a menos de una semana de las elecciones generales. "A mí me llama la atención que a cuatro días de la elección, unos cuadernos supuestamente quemados dejaron de ser cenizas y volvieron a ser cuadernos", aclaró. "El gobierno está todo el tiempo pegando manotazos desesperados porque en realidad el problema es que se enfrentan a un espejo, que es la heladera de la gente", sostuvo.
 
Y confirmó: "Yo voté el desafuero de (Julio) De Vido así que soy absolutamente coherente y puedo mostrarlo. Otros, como Miguel Ángel Pichetto, el candidato a vicepresidente de Macri, tiene una posición absolutamente distinta. Creo que desde Juntos por el Cambio tienen que explicar si vale la posición de (Lilita) Carrió o la de Pichetto a la hora de evaluar la transparencia del Estado".
 
Centeno, al declarar como arrepentido, no puede mentir, pero lo hizo en forma descarada. Su testimonio ahora puede ser atacado por los acusados, entre los que se encuentran los empresarios más poderosos del país. La megacausa nació basada en la palabra (escrita) de Centeno, el primer arrepentido del caso. Un falso testimonio podría derivar en la nulidad del caso, que es lo que buscarán los acusados.
 
Lo insólito es que, apenas los recibió, el rebelde fiscal federal Carlos Stornelli sostuvo que "hay un alto grado de certeza de que los cuadernos son los originales", exhibiendo a las apuradas una capacidad pericial que hasta el momento no se le conocía. Es evidente que el efecto buscado es mediático y político: a cuatro días de las elecciones tratan que los famosos cuadernos se transformen en el eje del debate, una jugada desesperada ante la debacle electoral del macrismo.
 
La última jugarreta deja todavía más en evidencia la marca de los servicios de inteligencia que contamina todo el armado del expediente. Otra vez la combinación entre la justicia federal y la ex SIDE, con un estilo a lo Marcelo D'Alessio de baja calidad. Con una diferencia sustancial: a esta altura, el nivel de credibilidad de estas operaciones ya está muy cerca de cero.
 
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A CUATRO DÍAS DE LAS ELECCIONES ANUNCIARON LA APARICIÓN DE LOS SUPUESTOS CUADERNOS ORIGINALES DE LAS FOTOCOPIAS
 
Los cuadernos en otra operación de campaña con el sello de los servicios
 
En lo que parece una obra cómica, este miércoles, a cuatro días de las elecciones, aparecieron los que supuestamente son seis de los ocho cuadernos originales del arrepentido chofer Oscar Centeno.
 
Una de las cosas más asombrosas es que la aparición evidencia que el principal arrepentido del expediente, el chofer Centeno, mintió de forma descarada: sucede que Centeno dijo que quemó los cuadernos en una parrilla.
 
No faltarán los que sostengan que corresponde la inmediata detención del arrepentido porque su mentira está penada con el falso testimonio agravado.
 
De paso, hicieron aparecer otra vez en escena al fiscal Carlos Stornelli, justito cuando cumple siete meses en rebeldía y es muy probable un pedido de destitución por parte del comité de evaluación constituido por cinco fiscales.
 
La historia fue narrada otra vez por el periodista de La Nación, Diego Cabot, abogado, quien contó que recibió un llamado anónimo pasado el mediodía del martes. La voz del desconocido lo citó a las 19.30 en un lugar de Nuñez --que se mantiene en secreto-- porque tenía que entregarle algo.
 
Cabot concurrió al encuentro, y después de una larga espera, apareció un sujeto, de unos 60 años, vestido con un saco azul y portando una mochila, que le entregó una bolsa de papel. De inmediato, el individuo --siempre según el relato de Cabot-- dijo que se tenía que ir porque tenía que volver al centro.
 
El periodista, contra todo lo previsible y los consejos de cualquier padre criterioso, tomó sin problemas el paquete que le ofrecía el desconocido, sin sospechar ni por un instante que en la bolsa hubiera algo peligroso o comprometedor como un explosivo o droga. Una actitud por lo menos curiosa para un periodista que se supone expuesto por el tenor de sus publicaciones.
 
Cabot cuenta que entonces se encontró con la sorpresa de que la bolsa contenía seis de los ocho cuadernos con los que se inició la causa. No está claro por qué faltan los cuadernos números tres y cinco ni tampoco dónde estuvieron los cuadernos todo este tiempo. Queda en el ambiente un indisimulable aroma a operación de los servicios de inteligencia, un estilo a lo Marcelo D'Alessio de poca calidad.
 
Por supuesto que de aquí al domingo no habrá tiempo para hacer una pericia que establezca si los cuadernos son originales o no, si fueron escritos por la misma persona y cuándo fueron redactados. De manera que hasta las elecciones sólo se trata de montar el show mediático.
 
Como se sabe, Cabot, que es abogado, pactó con el fiscal Stornelli, a mediados de 2018, la forma irregular con la que se armó el expediente. Se encontraron en un bar y el fiscal se quedó con la investigación. No se mandó la causa a sorteo, como correspondía, entre muchas otras maniobras. Es más, se montaron en un expediente que se caía a pedazos, el de la compra de Gas Natural Licuado, que justamente tuvo la participación estelar y fraudulenta de Marcelo D'Alessio.
 
Una de los hechos más sorprendentes tuvo que ver con los cuadernos originales. Hace un año y medio, Cabot relató que tuvo en su poder esos supuestos cuadernos. Según su testimonio, se los había entregado un amigo de Centeno pero los tuvo que devolver. Sólo alcanzó a sacarles fotocopias por lo que el expediente en realidad versa sobre las fotocopias de los cuadernos.
 
A Centeno lo llevaron a Comodoro Py, lo apartaron bruscamente de su abogado, le designaron defensor oficial y se convirtió en arrepentido en pocas horas. En ese momento dijo que a los originales de los cuadernos los había quemado en la parrilla de su casa porque tuvo miedo. O sea que el principal arrepentido, el que es la base de toda la causa, habría mentido en el inicio del expediente. Todo ello si se comprueba que los nuevos cuadernos son realmente los "originales".
 
Desde el ángulo de la investigación judicial, la aparición de los supuestos cuadernos originales no cambia demasiado porque el juez Bonadio y la Cámara Federal habían convalidado las fotocopias de los cuadernos como prueba del expediente.
 
Por Raúl Kollmann
 
Fuente: Página12
 

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Sergio Massa: Llama la atención que a cuatro días de la elección, unos cuadernos quemados dejaron de ser cenizas
Sergio Massa, el candidato a diputado nacional por el Frente de Todos apuntó contra el Gobierno de Macri por la aparición de los cuadernos de Centeno. "Están pegando manotazos desesperados porque se enfrentan a un espejo que es la heladera de la gente", sostuvo. Aunque ya las maniobras de este estilo tienen poca credibilidad, el principal efecto que se busca es introducir el tema de los cuadernos cuando asoma la catástrofe electoral de la Casa Rosada.
04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
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03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
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01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

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