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Nacionales - 20-10-2019 / 11:10
MACRI INTENTA REVERTIR EL CLIMA DE DERROTA QUE REINA EN CAMBIEMOS LUEGO DEL RESULTADO EN LAS PASO

Aunque no pudo juntar un millón, llamó a dar vuelta la elección

Aunque no pudo juntar un millón, llamó a dar vuelta la elección
Se había anunciado "un discurso largo y de contenido federal", pero en Mauricio Macri no hubo ni lo uno lo otro. Tampoco un análisis histórico, ni propuesta a futuro, ni algo más o menos sustancial. Llamativo, dado que se trataba de la convocatoria más ambiciosa realizada por el oficialismo. ¿Por qué está Awada en el escenario y no la puso a Vidal? Porque es importante demostrar que está bien con la señora. Si no te apoya tu mujer, cómo te va a apoyar la gente.
Para decir adiós, Mauricio Macri cerró las marchas del "Sí se puede" en el Obelisco frente a una multitud que, aunque importante, estuvo lejos "del millón" que proclamaba la convocatoria. Todas las encuestas marcan que no le sumó votos, pero por lo menos consolidó su núcleo más duro y fanático que ayer tuvo su fiesta de despedida.
 
Con encuestas que  le auguran un panorama sombrío para el domingo que viene, el Presidente jugó una carta para revertir la elección. Buscaba una foto de multitudes que intente mostrar que Cambiemos aún no está muerto pero que además contenga la desmoralización reinante en las filas antiperonistas desde las PASO, con un discurso repetitivo en eslogans y desprovisto de novedades. 
 
La concurrencia estuvo lejos de la cifra convocante y en cuanto a su composición terminó confirmando que Macri principalmente mantiene el apoyo de lo que siempre fue su principal sostén, un sector de la clase media urbana, habitualmente gorila y antiperonista. A eso se le puede agregar lo que normalmente se conoce como "el campo", de lo que ayer, sin embargo, no se vio mucho.
 
El diario ultra macrista Clarín, en su versión digital, calculó la concurrencia en entre 460 y 500 mil personas, mientras que el diario oficialista La Nación estimó en 320 mil el número de asistentes al encuentro. Según un programa para analizar la cantidad de personas por metro cuadrado en Google Earth, los que participaron de la edición más multitudinaria de la marcha fueron 320 mil.
 
Una gran ausente en la masiva concentración fue la juventud. Con excepciones, casi la totalidad de la concurrencia superaba los 50 años, con una gran composición de adultos de sectores medios y altos tanto de la Ciudad de Buenos Aires como del conurbano bonaerense.
 
Con golpes bajos dirigidos al peronismo y el increíble argumento que su gestión resolvió los problemas estructurales y ahora viene "el alivio", el acto fue un nuevo intento de recuperar a las clases medias enojadas con el gobierno de los ricos, tras haberlo votado en 2015 y 2017, pero golpeadas ahora por la brutal crisis del modelo neoliberal.
 
La marcha del "Sí se puede" con la que recorrió el país le sirvió a Macri para darle algo de músculo luego de la brutal paliza de las PASO, pero los sondeos conocidos aseguraron que no le sumó votantes sino que consolidó su núcleo duro, que tuvo ayer su acto auto celebratorio.
 
Ahora bien, la pregunta es ¿cuánto podría impactar esto en el resultado, considerando la tremenda diferencia que las encuestas otorgan a favor de Alberto y Cristina? La multitud que mostró en el Obelisco es poco al lado de los millones y millones que no estuvieron porque ven en Macri el ajuste, la pobreza, la desocupación, pero a quienes además les demostró que lo del "republicanismo", "justicia independiente", "manos limpias" era solo doble discurso que desmintieron los hechos.
 
La Opinión Popular

EL PRESIDENTE ENCABEZÓ LA "MARCHA DEL MILLÓN" PERO LA CONCURRENCIA ESTUVO LEJOS DE ESO
 
Macri en su ceremonia del adiós en el Obelisco
 
"No podemos repetir la historia una y otra vez", dijo Macri, acompañado únicamente por su mujer Juliana Awada y su compañero de fórmula Miguel Angel Pichetto.
 
La dirigencia de Juntos por el Cambio, desde la gobernadora María Eugenia Vidal hasta la ministra Patricia Bullrich pasando por los radicales Gerardo Morales, Mario Negri y Martín Lousteau, siguieron el discurso desde abajo, mezclados con la gente.
 
Las palabras de Macri levantaban entusiasmo cuando iban dirigidas contra el kirchnerismo. "Ya lo vivimos muchas veces, con deditos, con atril, con canchereada, con soberbia, con esa forma de concebir el poder que muchos argentinos rechazamos. ¡Basta de eso!", insistió, volviendo al cierre del debate del domingo pasado.
 
"¡Que vaya presa!", fue un cantito que surgió espontáneamente. Un muñeco inflable pequeño con un dibujo de Cristina Kirchner con traje a rayas fue una de las atracciones. La gente le pegaba o se sacaba fotos con él.
 
Se había anunciado "un discurso largo y de contenido federal", pero en Mauricio Macri no hubo ni lo uno lo otro. Tampoco un análisis histórico, ni propuesta a futuro, ni algo más o menos sustancial. Llamativo, dado que se trataba de la convocatoria más ambiciosa realizada por el oficialismo.
 
Una de las pocas cosas que se escapó de las consignas de siempre fue las preguntas que lanzó a la gente para que le responda. ¿Creemos que hay que decirle basta a la impunidad? ¿Creemos que la justicia tiene que ser independiente? ¿Creemos que se pueden hacer políticas sociales sin clientelismo?
 
Fueron algunas de varias. La gente respondía "Sí" pero de cada una se podría acotar alguna cosa. Sin ir más lejos, a propósito del clientelismo, el viernes la justicia ordenó suspender el pago de subsidios que distribuían punteros y candidatos macristas.
 
El "Sí se puede" y el "Mauricio la da vuelta" fueron los estribillos repetidos hasta el infinito por parte una tribuna poco creativa. "Ese 24 de agosto cuando salieron a la calle a decirme que no estaba solo", recordó Macri esa movilización a la Casa Rosada, que inspiró la de ayer. "Y hoy estamos acá para decirle que ustedes no están solos", agregó.
 
También aseguró que "siempre los voy a defender", lo que podría interpretarse como un anuncio de su continuidad en la arena política en caso de derrota.
 
 
Sísepuedismo
 
"Vamos a esperar unos minutos más, hay mucha gente que está llegando desde el norte y desde el sur", anunciaron por los parlantes pasadas las 18. Pero no había cambiado mucho el panorama cuando el acto arrancó a las 18.30 con un saludo de Horacio Rodríguez Larreta.
 
Era nutrida la presencia por el carril central de la 9 de Julio hasta Viamonte. En cambio, tanto por Cerrito como por Carlos Pellegrini se podía transitar por tranquilidad hasta a una cuadra del escenario.
 
Cuando se lanzó la convocatoria por las redes sociales, se la buscó equiparar con el cierre de campaña de Raúl Alfonsín en 1983. También en la 9 de Julio, pero con el escenario mirando hacia el sur, aquello fue una marea humana que hoy parece imposible de repetir. Pero lo de ayer quedó muy lejos.  Hubo réplicas mínimas del acto en el interior y algunas ciudades del exterior.
 
"Estamos convencidos que Mauricio la da vuelta, ¿no es cierto?", preguntó Larreta para que arrancara el cantito pero no pasó, así que tuvo que empezar a cantar él. Subió junto a su compañero de fórmula Diego Santilli y sus respectivas esposas.
 
Uno que había pasado antes fue el secretario de Medios Públicos, Hernán Lombardi, quien contó que había mucha gente sobre avenida Corrientes, cosa que alivió a quienes esperaban y no veían a su alrededor el panorama que habían imaginado.
 
"Yo pensé que iba a estar de gente hasta avenida Libertador, pero mirá, acá no hay nadie", le comentaba un marido a su mujer, en Pellegrini y Tucumán. Incluso, daba el café take away enfrente y caminar tranquilo. Del otro lado, en Cerrito, estaba un poco más concurrido porque la UCR y el PRO habían colocado mesas para anotarse para fiscalizar la elección. Muchos luego circulaban con el cartelito de voluntario.
 
"Lore, quedate ahí que te saco con el Colón detrás", le pedía una señora a su hija mientras la inmortalizaba con la bandera argentina con el hashtag convocante #SíSePuede a 200 pesos la de tamaño mediano. En la esquina se repartía un merchandising gratuito de banderitas argentinas de plástico y calcos.
 
Un problema fue la falta de señal para subir las fotos al Instagram, un lamento que se escuchaba por todas partes. Además de las muchas banderas argentinas, sólo se vieron algunas de Venezuela. Los carteles, muchos, hablando de república y democracia. "Ningún país normal del mundo vota como el 75 por ciento de los presos", sostenía una pancarta una chica con anteojos de sol. Su pareja levantaba otro: "Con Vidal contra la corrupción".
 
En eso apareció Patricia Bullrich caminando por 9 de Julio, rodeada de un grupito de seguidores. "Vamos Patricia, le podés prestar ovarios a unos cuantos", le gritó un hombre. Pasó bastante desapercibida. Vidal también eligió el llano. En la primera fila detrás del vallado, aceptó un pañuelo celeste que se ató a su muñeca.
 
Se vendían pañuelos celestes por las dos vidas, que algunos compraban junto al amarillo del PRO o el blanco de Juntos por el Cambio. Pañuelos verdes no se veían.
 
Desde el escenario fue pobre lo que le ofrecían a la gente. Más allá de la aislada arenga disfónica de Lombardi, no hubo ni discursos ni grupos musicales. Había pantallas a cada cuadra y la diversión era levantar las banderas al paso del dron. "Sí, que nos enfoquen para que no digan que no hay nadie", era el reclamo. Pese a la demonización propiciada por el macrismo, se veían micros tanto en dirección norte como sur. También se vendían choripanes.
 
 
El último acto
 
Aunque todavía quedan días de campaña por delante, claramente lo de ayer fue el clímax de la campaña de Juntos por el Cambio, justo un día antes del debate. Cerca del Presidente aseguran que se verá un Macri más al ataque.
 
"No caigamos otra vez. No aceptamos que quienes destruyeron el país ahora nos digan con el dedo en alto que ellos son los que saben. ¡Por favor!", insistió en un tramo de su decurso que luego subió a las redes sociales.
 
El dedo índice de Alberto Fernández parece destinado a ocupar un lugar central en el cierre de la campaña, dada la orfandad de propuestas del oficialismo.
 
"No dejemos que nos hagan abandonar nuestros sueños, es lo más lindo que tenemos", fue alguna de las frases de Macri. Pese a que ya no talla como antes, la prédica vacía de Jaime Durán Barba continúa siendo la marca en el orillo del macrismo.
 
"Ahora que se ponga las pilas. Que le pase la aspiradora al bigotín", le decía un señor a su mujer mientras iba por Lavalle rumbo al Bajo. Los que lo rodeaban caminaban en silencio, rumiando sus dudas.
 
Por Fernando Cibeira
 
Fuente: Página12
 

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Aunque no pudo juntar un millón, llamó a dar vuelta la elección
La marcha del millón: cuántas personas fueron al acto de Mauricio Macri.
06-02-2026 / 09:02
Con un comunicado insólito el gobierno autoritario de Javier "el Loco" Milei anunció la creación de una cuenta de X que será la Oficina de Respuesta Oficial que tendrá como objetivo "desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política". Asociaciones como Adepa (que agrupa a más de 180 empresas periodísticas) y Fopea (que nuclea a cientos de periodistas) expresaron su rechazo. El Gobierno anarco capitalista se autopercibe como dueño de la verdad y busca atacar la libertad de expresión con fondos públicos para imponer sus dogmas y su relato libertario.
 
"La Oficina de Respuesta Oficial fue creada para desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas", anunció el Gobierno al crear esta página que funcionará como el oscuro "Ministerio de la Verdad" que Orwell anunció en su novela de ciencia ficción "1984". Del odio periodístico a la patrulla digital: el cipayo Milei copia a Trump y crea quilombo anti-fake news.
 
Este esfuerzo por esclarecer lo verdadero en la era de la posverdad que representa este gobierno, seguramente destruirá la mentira de la inflación. Milei dijo que no cambiará el método para establecer la medición de este flagelo. O sea, reconoció que es necesario cambiar el sistema que usó hasta ahora porque no arrojó resultados reales. La Oficina de Respuesta Oficial deberá aclarar porqué si reconoce que el Indec mintió cada mes, igual anunció que seguirá mintiendo hasta que desaparezca la inflación sobre la cual está mintiendo.
 
Hay falsedades concretas por todos lados. Que la Oficina de Respuesta Oficial desmienta entonces a su inventor. En un canal de cable, la "psiquiatra pediátrica" Lilia Lemoine diagnosticó al chico autista Ian Moche como un chico sin autismo que simulaba su condición. El pibe recorrió los medios de comunicación para defender los derechos de la discapacidad, que el Gobierno abolió. Y la "psiquiatra" Lemoine diagnosticó que eso demostraba que no era autista. Al parecer Lemoine no es pediatra ni psiquiatra y, aunque lo fuera, nunca tuvo contacto con Ian como para diagnosticarlo. Mintió la terraplanista. Pero a Ian le hizo bien defender su dignidad, porque además lo hizo de manera inteligente, a diferencia de la señora mentirosa Lemoine que cree en la Tierra plana.
 
O sea, la terraplanista estaba mintiendo con el único objetivo de hacerle daño al pibe con autismo que lucha por sus derechos, que es lo mismo que luchar por dignidad. La Justicia le dio la razón a Ian y a su madre porque obligó al gobierno que integra Lemoine a reponer los derechos de la discapacidad que intentó retirarle. O sea, la señora Lemoine, mintió para hacer daño desde un lugar de poder y contra personas especialmente vulnerables. Como si un médico se ensañara con su paciente atado a la camilla. O sea que, además de mentirosa, es cruel y poco inteligente si se tiene en cuenta que era una mentira repugnante y de patas cortas.
 
Señores de la Oficina de la Respuesta Oficial de la República Argentina, ya tienen dos grandes mentiras para desmentir: la de una inflación de mentira que le ha comido el salario y la jubilación a los argentinos y una diputada que miente para atacar a un pibe de doce años para defender las mentiras del gobierno. Pero la Oficina Tal por Cual solo desmentirá y perseguirá a la verdad. Como siempre, el ladrón se rasga las vestiduras con el discurso de la honradez y ataca con mentiras a los demás. Y el mentiroso sobreactúa el discurso de la verdad para ocultar sus mentiras.
 
En ese contexto, la "Oficina de Respuesta Oficial" no parece solo una herramienta comunicacional. Es la institucionalización de una lógica: responder siempre, atacar primero y convertir cada crítica en un enemigo. Una versión local de un libreto yanqui importado, aplicada con fanatismo y sin demasiados matices. La libertad de expresión y el derecho a la información están bajo ataque autoritario.
 
La Opinión Popular
 

05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
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02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
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