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"Macri sigue en la política y no va a poder irse. Tiene 93 causas judiciales en su contra". Jorge Asís
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Nacionales - 12-10-2019 / 10:10
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

La amenaza del dunga-dunga: Trump y el FMI quieren de Alberto la misma sumisión que hoy tienen de Macri

La amenaza del dunga-dunga: Trump y el FMI quieren de Alberto la misma sumisión que hoy tienen de Macri
A pedido de Macri, Donald Trump operó en el FMI para que realizara el mayor préstamo de su historia a la Argentina, al punto de transgredir sus propios reglamentos. Los desaires de Trump en la reunión del G-20 fueron una forma de explicarle que para agradecerle no basta con buenas maneras, sino que tiene que hacer Dunga-dunga. Necesitaba otro peón en la región para su estrategia de frenar a China y recuperar el petróleo venezolano.
"Mauricio lo da vuelta", "Mauricio lo da vuelta", indicaba el estrangulador de medios Hernán Lombardi. Y saltaba como monito rengo, con los deditos parados, antes de la presentación estelar del Presidente en los actos de campaña. La gente se prende, pero sabe que no lo da vuelta. Lo único que sabe a esta altura, esa gente, la ultrarrecontra macrista que asiste a esos actos, lo único que sabe es que no lo da vuelta, pero no le importa.
 
Porque pesa más su anti peronismo, su rechazo a los derechos humanos, su reacción de pañuelo celeste, su afán de diferenciarse de la negrada y los cabecitas. La masa que se movilizó hasta ahora en los 30 actos en 30 pueblos --en algunos lados un fracaso, en otros no tanto-- es la más recalcitrante, la que sabe que todo se fue al diablo pero le importa más su anti peronismo que la tragedia de todo el país.
 
Esa desesperanza que transmite la falta de convicción de los coros de Lombardi con el desvaído "Mauricio lo da vuelta", es porque ya nadie cree en Macri, ni esos que van a sus actos. El presidente perdió credibilidad ante la sociedad, fue un corte tajante. Es como si le dijeran "sabemos que sos de los nuestros, pero ya no podés hacer nada".
 
Así sucede con sus adeptos. Los demás, la mayoría, están juntando bronca. Cada vez se ve con más claridad la pavorosa ineptitud y el caos que han sido los últimos dos años de gobierno, unidos al descaro más grande para hacer negocios con sus empresas.
 
En política no hay espacios vacíos, los que pierde uno, los ocupa otro. Y Alberto Fernández crece, se afirma como candidato y atiende el mostrador como dueño de casa. Su convocatoria aumenta.
 
En su gira por Estados Unidos, como representante de Alberto Fernández, Sergio Massa se reunió en el Departamento de Estado con Mike Pompeo, otro dinosaurio yanqui de la corte imperial de Donald Trump. Pompeo no quiso mostrarse amigable. Pompeo quiso mostrarse como el amo. Es la relación que permitió Macri con Trump.
 
Pompeo quiso marcarle la cancha a Alberto Fernández. Le aclaró a Massa que Estados Unidos tiene dos temas que no son negociables. Uno es Venezuela, el otro es China: no quieren que expanda su presencia en Argentina.
 
Meter presión a un candidato, de un país extranjero, cuando todavía no asumió, es un acto patotero, que no tiene el mínimo respeto a la soberanía política del que se supone es un país amigo. Pero, Macri demostró que la obsecuencia con Trump no lleva a ninguna solución. Si demostró algo, es que por ese camino se va al despeñadero.

 
En la Facultad de Agronomía de la UBA, Alberto Fernández presentó su programa contra el hambre ante representantes de todo el espectro social, económico y cultural. El titular de la UIA, Miguel Acevedo, exhortó a la CGT a estudiar el acuerdo social que planteó el candidato del Frente de Todos. Tiene su propia versión, claro, pero el interlocutor es Fernández, no Macri.
 
El candidato del Frente de Todos se dio el lujo de hacer un acto ayer en el Nacional Buenos Aires, con el aula magna al tope de adolescentes que lo escucharon junto al ex presidente uruguayo, Pepe Mujica. "Siempre tomo este compromiso con los jóvenes: les pido que si me ven defeccionar, salgan a la calle para decirlo", les dijo.
 
No hay mayor medida de credibilidad para un político que estos estudiantes siempre desconfiados y desafiantes. Son pocos los que pueden hacer un acto que exprese en forma tan ilustrativa la expectativa que hay en la sociedad. Lo que Macri se cae, crece Alberto Fernández.
 
Incluso hasta en el entorno del presidente circulan resentimientos y temores por la derrota y se habla de política de tierra arrasada, que se traduciría por ejemplo en dejar un Banco Central sin reservas. O en política exterior, romper relaciones con Venezuela.
 
Nada más que por embarrarle la cancha a Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Para dejarlo inerme ante el FMI o para obligarlo a tomar una medida que moleste más a Donald Trump.
 
En la campaña electoral casi no se habla de las relaciones internacionales. Sin embargo es en ese ámbito de dónde provino una de las voces en defensa de Macri.
 
El embajador de los Estados Unidos, el ex juez de Texas, Edward Prado afirmó que su país "admira el liderazgo moral de Argentina con Venezuela". No habla de Argentina en general, sino de la Argentina que representa Mauricio Macri, como "líder moral" según los parámetros morales del gobierno de Donald Trump.
 
Las declaraciones del embajador, --un conservador en un estado conservador como Texas-- fueron el lunes en una cena de la Fundación del Centro de Estudios Americanos.
 
Ese mismo día, apenas unas horas antes, Alberto Fernández se había reunido con Daniel Martínez, el candidato del Frente Amplio a presidente, en Uruguay.
 
Durante el encuentro, había anunciado que si ganara las elecciones, sacaría a la Argentina del Grupo Lima, que se constituyó bajo la tutela norteamericana para hostigar a Venezuela, asociarse al bloqueo y preparar el terreno para un golpe de Estado o directamente para una invasión militar.
 
Fue una de las aclaraciones más precisas de lo que podría ser su gobierno en caso de ganar las elecciones. Señaló que la posición más correcta era la que habían tomado los gobiernos de México y Uruguay al retirarse del grupo para buscar soluciones por la vía del diálogo.
 
La rápida reacción del embajador Prado demostró por un lado la importancia que asigna Washington a recuperar el petróleo de Venezuela. Y por el otro lado puso en evidencia la vieja arrogancia que ha retomado Estados Unidos en el trato con los países latinoamericanos.
 
Meter presión a un candidato, de un país extranjero, cuando todavía no asumió, es un acto patotero, que no tiene el mínimo respeto a la soberanía política del que se supone es un país amigo.
 
En su gira por Estados Unidos, como representante de Alberto Fernández, Sergio Massa se reunió en el Departamento de Estado con Mike Pompeo, otro dinosaurio de la corte imperial de Donald Trump. Primero lo designó al frente de la CIA y después el presidente empresario norteamericano puso a este ex Tea Party como su canciller.
 
Pompeo no quiere mostrarse amigable. Pompeo quiere mostrarse como el amo. Es la política de la administración Trump hacia los países de América Latina, a los que considera una extensión de su territorio. Una especie de bantustanes del centro imperial. Es la relación que permitió Macri con Trump.
 
En la reunión del G-20 en Buenos Aires, Trump se cansó de despreciarlo pese a las reiteradas muestras de sumisión del presidente argentino. Fue público cuando Trump se quitó los auriculares de la traducción y los arrojó al suelo mientras Macri estaba hablando. Y fue más público cuando lo dejó pagando con la mano extendida encima del escenario. La política exterior de Trump y Pompeo no tiene sutilezas.
 
Pompeo quiso marcarle la cancha a Alberto Fernández. Le aclaró a Massa que Estados Unidos tiene dos temas que no son negociables. Uno es Venezuela, por eso reaccionaron de esa forma ante las declaraciones del lunes. El otro es China: no quieren que expanda su presencia en Argentina.
 
A pedido de Macri, Donald Trump operó en el FMI para que realizara el mayor préstamo de su historia a la Argentina, al punto de transgredir sus propios reglamentos. Los desaires de Trump en la reunión del G-20 fueron una forma de explicarle que para agradecerle no basta con buenas maneras, sino que tiene que hacer Dunga-dunga. Necesitaba otro peón en la región para su estrategia de frenar a China y recuperar el petróleo venezolano.
 
En una versión periodística de las declaraciones del lunes del embajador Prado, la cuestión está clara:"No puede haber intercambio de ideas cuando estamos de acuerdo en todo, pero tampoco es posible si no hay acuerdo en las cosas importantes", advirtió.
 
Con el gobierno de Macri, Washington se convirtió en la llave para llegar al FMI. Lo que está diciendo el Departamento de Estado es que si Alberto Fernández se propone una negociación de la fenomenal deuda que Trump facilitó a Macri, entonces habrá que hacer Dunga-dunga sobre China y Venezuela.
 
Siempre hay varias opciones, caminos abiertos. Macri demostró que el de la obsecuencia con Trump no lleva a ninguna solución. Si demostró algo, es que por ese camino se va al despeñadero. Ha sido su aporte más valioso.
 
Trump ha manifestado su respaldo al presidente neoliberal de Ecuador, Lenin Moreno, que soporta una rebelión popular contra las políticas exigidas por el FMI. No es Macri la excepción que hace la regla, sino la confirmación de la regla. La suerte de Lenin Moreno está echada más allá de lo que suceda en los próximos días con la rebelión popular.
 
Por la rebelión popular o el ejercicio del voto soberano, las políticas de ajuste y miseria del Fondo Monetario son rechazadas en Ecuador y Argentina. Más pronto que tarde pasará lo mismo con Bolsonaro en Brasil.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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18-11-2019 / 09:11
Alberto Fernández recibió el viernes por la mañana una de las peores noticias que le depararán para su inminente mandato presidencial: en lo que va del tercer trimestre de este año se incrementó del 7,9% del 2018 al 9,3% de 2019 la cantidad de la población urbana que vive en hogares donde padecen hambre o inseguridad alimentaria severa. No sólo esto. La inseguridad alimentaria en total pasó del 20,2% del 2018 al 22,2% al 2019 en todo el país.
 
Los datos que se desprenden de la encuesta del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica (UCA) fueron presentados por el director de ese instituto Agustín Salvia al presidente electo en medio de la reunión por el Consejo de lucha contra el Hambre donde Fernández y el futuro ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, reunieron Marcelo Tinelli junto con sectores empresarios, sociales y sindicales para avanzar en un plan de lucha contra la falta de alimentación en la Argentina.
 
Salvia presentó en informe ante la mirada preocupante de Fernández y todo su equipo. A algunos líderes de movimientos sociales o dirigentes de comedores escolares los datos no les llamaron la atención en función del deterioro de la economía, el golpe de la inflación y la ausencia de políticas sociales activas para atender este flagelo, según dijeron.
 
"No vamos a poder llegar a la pobreza cero como se prometió pero en la medida que objetivemos bien el trabajo vamos a poder enfocarnos en sacar a la gente de la pobreza y el hambre", señaló Salvia en un tramo de la primer reunión del Consejo contra el Hambre que participó con el presidente electo y un amplio abanico de referentes sociales, empresariales y sindicales.
 
La encuesta de la UCA también revela una curva ascendente desde el 2017 hasta ahora en lo que respecta a inseguridad alimentaria severa en los hogares argentinos: mientras que en el 2017 era del 5%, en 2018 fue del 6% y en 2019 del 7,4%.
 
En términos técnicos inseguridad alimentaria severa indica "la percepción de experiencias de hambre por parte de alguno de los adultos o niños por problemas económicos durante los últimos 12 meses". Y define a los hogares que experimentaron situaciones de hambre porque no hubo suficiente dinero para comprar alimentos en el último año.

17-11-2019 / 10:11
Lo de Bolivia es una dictadura convalidada, racismo apenas encubierto respecto del indígena, Evo Morales, que vino a ser el presidente más estable y con mejores logros cuantificables de su país. En este Sur nos vamos acostumbrando a los golpes de Estado (más o menos camuflados) y a la decadencia de las democracias recuperadas. Su suscitan remembranzas, comparaciones con un pasado que se imaginaba perimido.
 
El golpe y la renuncia de Evo suscitan reminiscencias de la Revolución Libertadora de 1955 y la renuncia del presidente Juan Perón quien argumentó después que había optado en la disyuntiva entre el tiempo y la sangre. El discurso de Evo al dimitir contiene ecos de esa frase. El fisgoneo acusador en su casa, sus pertenencias reversionan los perpetrados contra Eva Perón.
 
La fluida coyuntura admite que se imaginen, en términos esquemáticos y extremos, dos salidas. Una con elecciones libres, sin proscripciones, inminentes y cese de la represión feroz. La demanda de los bien intencionados o quienes simulan serlo. Otro desemboque posible: con comicios amañados, sin presencia del MAS. O prolongación de la dictadura con cualquier pretexto. Lonardi o Aramburu, estirando un cachito el ansia comparativa. Según la tendencia histórica, los halcones suelen comerse a las palomas.
 
Ya que de revival ominosos hablamos, evoquemos el "cerco" internacional que encerró al gobierno peronista en 1973. Héctor Cámpora asumió en mayo, en junio hubo autogolpe en Uruguay, en septiembre fue asesinado Salvador Allende y asumió Augusto Pinochet. Las dictaduras de Bolivia y Brasil preexistían. Represión, terrorismo de Estado que propició y apoyó Estados Unidos con más desparpajo que hoy en día aunque con similar direccionalidad. La dictadura chilena acentuó el cerco e inspiró a los militares argentinos.
 
Alberto Fernández asumirá rodeado por regímenes de derecha dentro de 23 días. Democracias degradadas en Brasil y Chile, dictadura en Bolivia... Es factible que se sume otro gobierno de derecha en Uruguay, con mejores credenciales que los demás; elecciones libres y nada atroz que criticar, por ahora.
 
Estados Unidos se ha retirado, algo, de Medio Oriente y retornó a nuestros pagos. Los consabidos daños de su intervencionismo pueden volver con esas oscuras golondrinas: exilios masivos y dolorosos. El creciente protagonismo político de las Fuerzas Armadas y las de Seguridad en América Latina mete miedo sin haber tocado techo.
 
La presidenta auto designada Jeanine Núñez carece de legitimidad de origen; propala un discurso violento y excluyente. Camacho, fundamentalista religioso y político, ni participó en las elecciones. La agenda de hoy son las violaciones a derechos humanos, los asesinatos de manifestantes en la calle, la persecución y ataques físicos a políticos ahora opositores. Una dictadura por su origen, su prédica y su praxis.

16-11-2019 / 10:11
La declaración de compromiso que inventaron los radicales en el Congreso para no denunciar el golpe de Estado en Bolivia fue un engendro de supuesto centrismo que en realidad es de derecha conservadora, pero con vergüenza de serlo.
 
La alianza con el PRO hunde cada vez más al partido centenario en un pantano ideológico que tergiversa sus orígenes. El esfuerzo que, con honrosas excepciones, realizaron para justificar el golpe racista contra Evo Morales trastoca la relación con el golpismo latinoamericano que Raúl Alfonsín instaló en el radicalismo.
 
Antes del golpe, la autoproclamada presidenta de Bolivia, Jeanine Añez, y el jefe de los fascistas cívicos santacruceños, Luis "el Macho" Camacho, eran dos personajes ignotos, ultra minoritarios y supuestamente ubicados en las antípodas ideológicas de cualquier radical. Y ahora pareciera que tienen que ser vistos como dos luchadores republicanos.
 
Carlos Mesa, el candidato que salió segundo, más de diez puntos detrás de Evo Morales en las elecciones suspendidas, tiene un parentesco ideológico con el radicalismo argentino. Se autoproclama socialdemócrata, aunque más no fuera de la boca para fuera porque ahora avala el golpe de los ultraderechistas Jeanine y Camacho.
 
Siempre hubo una relación estrecha entre los procesos políticos de Bolivia y Argentina. No por nada el presidente derrocado se llama Juan Evo, por Perón y Evita.
 
Otros antecedentes no son buenos: el general Hugo Banzer (1971-1978) estudió en el Colegio Militar argentino, el golpe del narcodictador Luis García Meza fue respaldado por el batallón de inteligencia 601 del ejército argentino durante la dictadura y el ex presidente popular Juan José Torres, exiliado en Argentina, fue acribillado a balazos aquí por bandas paramilitares después del golpe del '76.
 
Hay una relación criminal de la derecha argentina con el golpismo boliviano. El esfuerzo de la cúpula radical por sintonizar con el PRO le ganó un lugar en esa lista. Gran parte del esfuerzo de la propaganda golpista fue evitar que el mundo calificara al golpe como golpe.
 
En Argentina circuló en Twitter el hashtag "EnBolivianohaygolpe". Una investigación de las cuentas que dieron origen a esta campaña demostró que 3612 de esas cuentas tenían sólo un seguidor o no tenían ninguno y que más de 4500 habían sido creadas ese día o el día anterior. Una campaña de ese tipo cuesta alrededor de medio millón de dólares, según el especialista en redes Luciano Galup.
 
Evo Morales recibió el respaldo de tres millones de votos. La señora Jeanine se convirtió en senadora sólo con el aval de 50 mil votos. Como presidenta de facto, Jeannine designó un gabinete a su imagen y semejanza, todas personas sin representatividad y que expresan la ideología extremista de su partido Unidad Democrática.

15-11-2019 / 09:11
Los equipos periodísticos de TN, América 24, Crónica TV y Telefé fueron agredidos y acusados de realizar actos de sedición por parte del gobierno golpista proyanqui de la autoproclamada presidenta Jeanine Añez. Tras las amenazas, los periodistas argentinos tuvieron que ser refugiados por la embajada en La Paz.
 
Fue la ministra transitoria de Comunicación, Roxana Lizarraga, la que tildó de "pseuperiodistas" a los equipos de comunicadores y confirmó que "están identificados y el ministro de Gobierno va a tomar las acciones pertinentes". "Comenzaron mal", se limitó a decir el embajador argentino en Bolivia, Normando Álvarez García. Las organizaciones de prensa repudiaron el accionar del gobierno autoproclamado.
 
Álvarez García, en diálogo con A24 -cuyo corresponsal Rolando Graña es uno de los expulsados por el gobierno golpista-, confirmó esta tarde que los periodistas de TN, América 24 y Telefé ya habían sido recogidos por funcionarios de la embajada y se encontraban en su residencia por seguridad.
 
Por su parte, el canciller Jorge Faurie calificó de "totalmente infeliz" las declaraciones de Lizarriaga e indicó que se comunicará con quien ejerza el rol de canciller en el gobierno autoproclamado de Añez para expresar la "viva disconformidad" del gobierno argentino.
 
El embajador, que el lunes negó el golpe de Estado en curso, evitó condenar la actitud del denominado "gobierno de transición" contra la libertad de prensa. Ante la consulta, Álvarez García se excusó por no haber escuchado a Lizarraga y luego minimizó el hecho: "Voy a hablar con algún funcionario. Comenzaron mal, pero bueno...", respondió.
 
Las expulsiones por "sedición" fueron anticipadas más temprano por la ministra transitoria de Comunicación del gobierno de facto quien aseguró que para "aquellos periodistas o pseudoperiodistas que están haciendo sedición se va a actuar conforme a ley" e indicó que "ya se tiene identificados", a quienes después recibirían la orden de expulsión.
 
Al conocer la aplicación de la figura de sedición contra los trabajadores de prensa argentinos, el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) repudió "los ataques a les trabajadores de prensa y a la libertad de expresión en Bolivia" e instó la Cancillería argentina a "garantizar la libertad de trabajo e integridad física de las y los colegas que cubren el golpe de Estado".
 
Por su parte, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas manifestó su "preocupación" por los ataques recibidos por los equipos periodísticos y por los dichos de Lizarriaga, sin hacer mención a que lo ocurre se da en el marco de un golpe de Estado. 
 
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15-11-2019 / 08:11
El presidente Mauricio Macri autorizó un desembolso millonario a favor de sus amigos de las petroleras a menos de un mes de dejar el poder. El Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) aprobó este jueves a través de la resolución 735/19 la compensación para las petroleras por las diferencias surgidas entre el precio que les abonaron las distribuidoras y el valor del gas natural incluido en los cuadros tarifarios vigentes entre el 1 de abril de 2018 y el 31 de marzo de este año.
 
La deuda original sumaba 19.531 millones, pero le terminarán transfiriendo 24.524 millones ya que el monto fue actualizado por la tasa pasiva del Banco Nación. "El compromiso era dejar la discusión para el año que viene, lo que ahora hizo el gobierno es, directamente, actuar como empleados de los intereses de las petroleras y beneficiarlas en perjuicio de la población", dijo indignado el especialista y ex funcionario de la Secretaría de Energía Andrés Repar.
 
La diferencia entre lo que oportunamente recibieron las empresas y lo que deberían haber recibido surge porque del vergonzoso acuerdo firmado el 29 de noviembre del año pasado entre las productoras de gas natural y las distribuidoras, avalado por el entonces Ministerio de Energía e informado por el Enargas en la actuación 574/18, establecía en el inciso f del punto 2 que los precios del gas estaban dolarizados.
 
Sin embargo, lo que había trascendido de las conversaciones entre el Gobierno y las gasíferas, a raíz de la demanda de estas últimas por el aumento del dólar no trasladado a tarifas, era que se revisaría el criterio de indexación del precio del gas en función de una situación de mercado absolutamente distinta.
 
Ese esquema regulatorio había sido presentado como parte de un "proceso de normalización del sector y de recomposición de precios y tarifas". Como consecuencia de la "normalización" las tarifas de gas treparon en promedio más de 1000 por ciento entre abril de 2016 y abril de 2018 y con la disparada que registró el dólar a partir de entonces el aumento que se le debería haber otorgado a las empresas debería haber estado por encima del ajuste autorizado por el Enargas.
 
A pesar de las elevadas tarifas, se redujo el monto de inversiones. No hubo expansión de clientes, por lo tanto no hubo obras de expansión de la red, de trazado de nuevos ramales ni colocación de medidores. Lo que se hizo ahora es burlarse de esos compromisos y concederle a las empresas los 24 mil millones de pesos.
 
Simplemente, le siguen pagando todo lo que les concedió el macrismo por el perverso sistema de dolarización del gas del año 2017 sin ejercer la más mínima defensa del interés público. Pero ni siquiera así se dan por conformes: las petroleras, uno de los sectores más favorecidos por las políticas neoliberales de Macri, afirman que la actualización del monto adeudado con la tasa pasiva del Banco Nación, las perjudica porque esa variación quedó por debajo de la evolución del tipo de cambio y de la inflación. Son insaciables.
 
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