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Nacionales - 09-10-2019 / 09:10
PRESIDENTE EN MODO MANOSANTA

Macri es capaz de cualquier cosa por un voto: le besó los pies a una militante bussista

Macri es capaz de cualquier cosa por un voto: le besó los pies a una militante bussista
Una mujer subió al escenario donde estaba Macri, que le besó un pie, al tiempo que la llamaba “Cenicienta”. La mujer se llama Manuela Ledesma y a raíz del episodio se supo, entre otras cosas, de su militancia en favor del militar genocida Antonio Domingo Bussi. Sería bueno que Macri entre tanto tour de despedida, besos de manosanta en los pies y boludeo, gobierne un poquito, ¿no? Habría que recordarle que es el presidente...
Ocurrió en Tucumán y quedará como una de las imágenes de la campaña del "Sí, se puede" de Mauricio Macri. Una mujer subió al escenario donde estaba el mandatario, que la vio sin un zapato (se le había caído), y le besó un pie, al tiempo que la llamaba "Cenicienta". La mujer se llama Manuela Ledesma y a raíz del episodio se supo, entre otras cosas, de su militancia en favor del militar genocida Antonio Domingo Bussi.
 
El mandatario realizó un acto insólito de "manosanta", un hecho vergonzoso en la gira en Tucumán donde llegó con dirigentes del oficialismo. "Mi Cenicienta. Encontré a mi Cenicienta", comenzó a gritar en el escenario el mandatario tras besarle un pie a una señora que cumplía años y se subió a la tarima.
 
La "Cenicienta" de Macri es una reconocida militante de Fuerza Republicana, el partido político que devolvió a la gobernación de Tucumán al ex militar genocida Antonio Domingo Bussi, condenado a prisión perpetua en 2008 por delitos de lesa humanidad.
 
"Ahora tengo hechizera y Cenicienta, las dos cosas", cerró Macri el acto junto a la señora ante los gritos de los tucumanos presentes en el acto que vivaron al presidente. Cuando Macri se refirió a la "la hechizera" era por su esposa, Juliana Awada. El mandatario la llama así a la primera dama. En una entrevista hace meses confesó: "Yo sin la hechicera no puedo ir ni a la esquina".
 
Fuentes citadas por el diario tucumano La Gaceta señalaron que Ledesma "fue militante durante más de 20 años" en Fuerza Republicana, el partido político ultra derechista de Tucumán.
 
De acuerdo con La Gaceta, Ledesma llegó al acto de Macri como parte de la militancia de Cambiemos que fueron llevados en micros al acto en Tucumán, movilizados por Domingo Amaya, subsecretario de Interior de la Nación, candidato a diputado nacional y ex intendente de la capital tucumana.
 
De hecho, Ledesma fue vista muy cerca de Macri en la inauguración de un jardín de infantes en Tafí Viejo, el 18 de septiembre pasado. Sería bueno que Macri entre tanto tour de despedida, besos de manosanta en los pies y boludeo, gobierne un poquito, ¿no? Habría que recordarle que es el presidente...
 
La Opinión Popular

 
Manuela, la jubilada que compartió escenario con Macri dos veces en 18 días y su pasado bussista
 
"No me esperaba esto, mijo", reconoció esta mañana Manuela Ledesma, la jubilada de 72 años que saltó a todos los medios del país después de que el presidente Mauricio Macri le besó los pies durante el acto de campaña de anoche, en las escalinatas de la Catedral tucumana.
 
Sin embargo, no fue la primera vez que Manuela y el mandatario compartieron escenario. Ocurre que la abuelita fue una de las pocas personas que se pudo acercar al Jefe de Estado, durante su visita a Tafí Viejo, hace apenas 18 días.
 
"Mi hijo es colaborador, pero nada de cargos", advirtió Ledesma a LA GACETA. Fuentes ligadas a Cambiemos aseguran que su familia, que milita en Villa Luján, está ligada al amayismo desde la época en la que, el actual candidato a diputado nacional, Domingo Amaya, era intendente de la capital tucumana.
 
La privilegiada Manuela fue una de las pocas personas que llegó hasta Macri el miércoles 18 de septiembre, durante la inauguración del jardín de infantes "Estrellita de la Nueva Esperanza".
 
Tal vez su cercanía con Amaya es la que le permitió llegar con su bandera hasta Macri en Tafí Viejo, ya que a esa zona sólo se podía acceder con una pulsera, entregada por los encargados de la seguridad presidencial.
 
"Anoche fue la primera vez que me dio un beso", aclaró Manuela, al reconocer que hace pocos días se habían cruzado en otro mítin político, aunque insistió que ella, "cero de política".
 
Manuela fue empleada de la Dirección de Deportes de la municipalidad, hasta que se jubiló
 
Junto a un grupo de amigas, Ledesma "le hace el aguante" a Macri cada vez que viene a la provincia. "Nadie la hace pasar por ser una gran dirigente, sino por 'su carisma'", reconocieron desde el entorno del candidato de "Juntos por el Cambio".
 
 
Su salto a la fama
 
En el acto de campaña bautizado "Sí, se puede", que reunió a miles de tucumanos anoche en la plaza Independencia, Manuela volvió a compartir un escenario con el presidente argentino.
 
Sucede que a Macri le avisaron que la jubilada estaba celebrando sus 72 años y la hicieron subir. "Se le perdió el zapato", le cantaron a Macri al oído. Ella ya le había dicho que lo amaba y que, para ella, él es la Patria.
 
"Manuela, una Cenicienta, ¿dónde está el príncipe?", le respondió el presidente, exultante por el apoyo de una multitud apostada frente a la Catedral. Y la pasión lo llevó a dar la imagen que recorrió todo el país: le besó los pies a Manuela.
 
 
Su pasado como militante de Fuerza Republicana
 
Aunque lo negó, Ledesma es una reconocida militante política de la capital. Desde Fuerza Republicana, el partido que formó Antonio Domingo Bussi, la recordaron como una figura cercana al ex gobernador condenado por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar.
 
"Fue militante durante más de 20 años. Una vez le tiró huevos a Pablo Walter, que apenas salió electo diputado se fue con Ricardo López Murphy. Estaba muy ligada a FR", reconoció una fuente del partido, que también aseguró que Ledesma ingresó a la Municipalidad durante la administración de Oscar Paz (1995-1999).
 
Para corroborar su estrecha relación con los líderes de Fuerza Republicana, Ledesma fue una de las primeras personas que se acercó hasta el Instituto Cardiológico, el 25 de noviembre de 2011, para darle el pésame a los hermanos Bussi, por el fallecimiento de su padre.
 
Fuente: La Gaceta de Tucumán 
 

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31-05-2020 / 09:05
La toma de decisiones en función del conocimiento científico -con todas las limitaciones que tiene este último- es un logro y no una concesión de la democracia. No significa transformarla en una "infectadura" sino enriquecerla con bases más sólidas y racionales.
 
En los países de Trump y Bolsonaro se humilla a los científicos. Es difícil entender para un demócrata cuando, en nombre de la democracia, se coquetea con esas alternativas. Pero las diferencias con los Estados Unidos no terminan allí. La posición de Donald Trump acentuó las ya extremas diferencias entre el Presidente y la oposición, que fue agredida sistemáticamente por él.
 
Los demócratas y los científicos pasaron a formar parte de un "complot comunista" para desplazarlo del poder. En los momentos de mayor tensión Trump amenazó incluso con cerrar el Congreso. Casi idéntica situación se vive en Brasil.
 
Nada de eso ocurrió en la Argentina. Al contrario, aquí se transformó en algo habitual que Alberto Fernández, Horacio Rodriguez Larreta y Axel Kicillof, coordinen y discutan políticas, y las presenten conjuntamente ante la sociedad, en sucesivas conferencias de prensa, donde nadie se queda sin preguntar, un método que era una de las deudas de la democracia argentina.
 
Fernández se ha sacado fotos amigables con Gerardo Morales, un enemigo del sector dominante de su Gobierno, intercambiado saludos de codo con Jorge Macri, poseedor de un apellido muy emblemático. La idea antidemocrática según la cual quien pertenece a otro espacio es un enemigo despreciable fue abandonada, al menos mientras dure la pandemia.
 
Aunque la democracia exista plenamente, la peligrosa prédica de quienes creen que se transformó en una "infectadura" puede crecer en tiempos tan duros y debilitarla en lo político, en lo económico y en lo sanitario.
 

30-05-2020 / 10:05
Llama la atención que los grandes medios macristas porteños: TN, Clarín e Infobae, se preocupen tanto por la salud mental de la población, en tanto no se opusieron, durante la gestión de Cambiemos, a la falta de inversión en el sistema de salud, que llegó hasta el desmantelamiento del Ministerio de Salud por parte del ex presidente Mauricio Macri, desprotegiendo física y psíquicamente a las grandes mayorías sociales.
 
A partir de la pandemia la vida se volvió extraña; de un día para otro nos convertimos en protagonistas de una distopía. El aislamiento, la reclusión en las casas, la suspensión casi total de las actividades, la desorganización de la vida, la pérdida económica, el miedo al contagio y a la muerte, se volvieron moneda corriente.
 
No es necesario ser psicólogo o psicoanalista para reconocer que en la cuarentena se vivencian una amplia gama de sensaciones y afectos displacenteros que implican padecimiento para el aparato psíquico; pero no se trata de una angustia generada por el aislamiento mismo, sino por aquello que lo motiva, el coronavirus.
 
En la Argentina, el aislamiento se produjo con planificación y prevención cuando la epidemia no estaba desencadenada. La estrategia del gobierno de Alberto Fernández consistió en organizar la comunidad, poniendo el Estado al servicio de la salud y la contención pueblo.
 
En la urgencia, se entendió que el otro no es ni enemigo ni el culpable, sino el prójimo. Que la suerte y el cuidado de él también es el nuestro, ya que es imposible salvarse sólo. Que el aislamiento nada tiene que ver con el individualismo neoliberal, en el que cada uno, indiferente al prójimo, se enfrasca en el "sálvese quien pueda", mientras se mira el ombligo.
 
Se configuró en el país un aislamiento que no fue exclusión, sino un acto de cuidado de cada uno y de la comunidad, porque la solidaridad no es caridad, sino la base de lo colectivo. Una acción política democrática de intentar frenar la muerte, no sólo para la élite, sino para todos.
 
Los países gobernados por la lógica del "mercado", EE.UU., Brasil, Reino Unido, Chile, Italia y España, basada en las ganancias de las empresas por la reducción de los costos, dejaron al cuerpo social amenazado por la enfermedad y la muerte. Esos países no cuidaron a su gente, la dejaron a la intemperie, en angustiosa indefensión y expuesta a la agonía.
 

30-05-2020 / 07:05
Susana Giménez, Maximiliano Guerra, Oscar Martínez, Juan José Sebreli son algunos de los nombres que alimentan la inverosímil ofensiva opositora contra las medidas sanitarias del Gobierno. Para hacerlo ignoran elementos centrales de la realidad actual y aquella que los convocaba durante el gobierno de Macri.
 
La empleada doméstica de una casa de Retiro cuya empleadora había regresado de Alemania, vive en la villa Mugica, en una habitación con su marido y sus padres y comparte el baño con otras 13 personas. Ella fue la primera contagiada por el virus en la villa. Y su madre, Toribia Balbuena, de 84 años, la primera víctima fatal.
 
Fue a principios de mayo cuando el gobierno de CABA no había aplicado un protocolo de cuarentena real en la villa. Otras tres muertes por la epidemia en la villa fueron dirigentes sociales que sostenían comedores populares, los tres, menores de 60 años.
 
Hay una campaña mediática de macristas famosos, como Maximiliano Guerra, Susana Giménez y Juan José Sebreli contra la cuarentena. Se sumaron así al actor Oscar Martínez que afirmó que amigos suyos mayores de 70 años se habían auto contagiado el virus para inmunizarse.
 
Estos personajes tendrían que explicarle sus argumentos contra la cuarentena a la señora Balbuena, a Ramona Medina, a Víctor Giracoy, a Agustín Navarro y a otros centenares de personas. Pero no podrán hacerlo porque estas personas murieron contagiadas por el virus.
 
Martínez tendría que demostrar que su anécdota no fue simple mala fe y que realmente cree tanto en esa afirmación que está dispuesto a cumplirla. Sebreli proclamó con indignación que un policía no lo dejó pasear por una plaza. La próxima vez que vaya a una plaza por favor que se saque una fotografía. No le vamos a creer hasta verlo.
 
Sebreli no habló de la villa Mugica, que está en la CABA, sino de la Villa Azul, que está en Quilmes y fue abandonada a su suerte por la gestión anterior del intendente macrista Martiniano Molina, pero que ahora fue desplazado por la intendenta Mayra Mendoza, de La Cámpora. Sebreli no es un viejito que habla con inocencia. Sabe perfectamente porqué no habla de las villas de CABA que tienen mil veces más infectados. 
 

29-05-2020 / 10:05
El ministro de Economía, Martín Guzmán, presentó su propuesta de reprogramación y pago de la deuda externa, del segmento de 68.000 millones de dólares en títulos de moneda extranjera y bajo jurisdicción extranjera. Alegó que Argentina no podía ofrecer más de un plazo de gracia de tres años y reanudar los pagos en 2023; rebaja de los intereses en 62 por ciento y del capital en 5,4 por ciento; baja de intereses anuales al 2,25 por ciento con pequeñas alzas.
 
Mientras esto sucedía, los medios de comunicación masiva, que responden la macrismo, como: Clarín, La Nación, Infobae, América TV y los periodistas que los corean, fueron creando el sentido común de que caer en default era equivalente a la peste del coronavirus, sino peor. Con lo cual reforzaban la posición de los bonistas, eludían explayarse sobre los costos de evitar el default y debilitaban la propuesta argentina.
 
A cinco días de que venza el actual plazo para ingresar al canje y vencido su acuerdo de confidencialidad, dos de los grupos de acreedores enviaron una nueva propuesta conjunta al Gobierno que busca acercar posiciones para alcanzar un acuerdo y avanzar en la reestructuración de deuda externa por U$D66.200 millones.
 
Según comunicaron, la contraoferta implica un alivio en los pagos del país de más de USD36.000 millones en nueve años. El ministro Guzmán reconoció que hubo "un acercamiento importante" con un grupo de bonistas pero aclaró que el ofrecimiento es "insuficiente" y que aún resta un "camino importante por recorrer".
 

29-05-2020 / 10:05
La angustia que cunde en estos días de encierro en el establishment es muy parecida al arquetipo que describió Sigmund Freud. Es un apremio por resolver algo ya, pero sin saber qué hacer. Lo que sentían todos los que se acercaban a la Esfinge de Tebas temerosos de ser engullidos hasta que Edipo consiguió resolver su enigma.
 
Lo que Alberto Fernández reclamó a los medios de comunicación que "dejen de sembrar", tras la retahíla de preguntas sobre aflicciones y sentimientos que le hicieron en Olivos el sábado a la noche.
 
En la cima de la pirámide social, esa angustia mezcla la contrariedad por las gigantescas pérdidas que empezó a generar la pandemia con la frustración por la ausencia de una solución a la vista. No es muy distinto a lo que movió a Susana Giménez a volar en jet privado a su mansión en Punta del Este.
 
Así, no hay Rivotril que aguante. Entre los hombres de empresa eso se mezcla con un duelo particular: por obra de la cuarentena dejaron de ser "los que mandan", como los definió José Luis de Imaz en 1964, en su libro pionero de la sociología de las élites.
 
El magnate siderúrgico Paolo Rocca es de los que mejor transita esa angustia. Tal vez porque, dueño de una experiencia política juvenil en la izquierda revolucionaria italiana que lo distingue de sus colegas, entiende mejor qué es el Estado.
 
Por un lado empujó a su personal a volver a las oficinas la semana pasada, incluso pese a los casos de coronavirus que ya superaron el medio centenar entre los empleados y contratistas de Techint en Brasil.
 
Del gobierno porteño obtuvo permisos de circulación para todos sus ingenieros y dibujantes sin que nadie revisara demasiado si todos estaban afectados a las obras "esenciales" que declaraban. En paralelo, consiguió que la Nación los incluyera en el programa ATP y les pagara parte de los sueldos.
 

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