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“Tenemos nuevas prioridades: combatir el hambre y la pobreza, encender la economía, reactivar el consumo y generar empleo”. Alberto Fernández
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Nacionales - 07-10-2019 / 10:10
ELIMINACIÓN DE IMPUESTOS, BENEFICIOS A PYMES Y VOTO CELESTE, EN EL ABANICO

Macri busca mantener sus votantes con un menú de promesas dispares

Macri busca mantener sus votantes con un menú de promesas dispares
Una sucesión de hechos y promesas políticas galvanizó en los últimos días un volantazo en la estrategia del Gobierno de cara a las elecciones del 27 de octubre. El propio Macri pegó el giro en momentos en que se está jugando su futuro político. El Presidente ya no cultiva la equidistancia en asuntos que son centrales para la sociedad. Cambiemos, con Carrió y Pichetto, tampoco.
Las escuálidas marchas del "sí, se puede", que impulsa el presidente Mauricio Macri por treinta ciudades -una verdadera "gira de despedida" como alguien la bautizó por ahí- confirman a las claras que está boyando en el centro de su derrota electoral.
 
El homenaje a los soldados en Formosa, en sintonía con el voto de la "familia militar"; o los gritos desaforados en "defensa de las dos vidas" (es decir, por la continuidad del aborto clandestino) en la concentración de Mendoza, demuestran que, además de exponerse como lo que verdaderamente es, está buscando desesperadamente votos en los nichos más retrógrados.
 
En sintonía, la implementación de controles de identidad a los pobres en transportes públicos, atendiendo a los prejuicios de los sectores medios y alto. La asimilación de las villas como guaridas narco -que hizo el candidato a vicepresidente Miguel Pichetto- forma parte de ese volantazo electoral derechista.
 
Atrás quedó el discurso en el que insistía que era necesario no "volver al pasado" y ratificaba el rumbo económico neoliberal. En esta segunda etapa de la campaña, Macri se volcó al anuncio de un abultado número de propuestas para mantener su caudal de votos en las elecciones generales del 27 de octubre próximo.
 
No se trata de una cadena de declaraciones al azar o medidas de gobierno que parecen tardías, porque Macri ya consumió prácticamente todo su mandato. No son los ejes de un plan de gobierno, sino una extensa oferta de temáticas diversas y aisladas entre sí que atraigan nuevos votantes o por lo menos mantengan los propios.
 
El Presidente necesita sumar votos en las próximas elecciones y el 2,8% que sacó Ricardo Gómez Centurión -el ex militar encaramado entre los pañuelos celestes- no es desdeñable, ya que los últimos sondeos no están registrando un crecimiento de la candidatura de Macri sino un estancamiento e incluso un leve descenso.
 
Las esperanzas de llegar a un ballotage empiezan, para el macrismo, en la imperiosa necesidad de alcanzar el 35% de los sufragios, lo que no está garantizado. Pero, la urgencia que lo lleva a tratar de consolidar su propio electorado, conservador, derechista y antiperonista, le cierra las puertas al acceso a las mayorías que le dieron envión a la ilusión política de la alianza Cambiemos sólo cuatro años atrás.
 
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Aun cuando la mayoría de las promesas electorales de 2015 no las cumplió y en algunos casos profundizó los problemas que solucionaría, el mandatario comenzó las marchas del "Sí, se puede" -similares a las de cuatro años atrás- de la mano del lanzamiento de una seguidilla de compromisos para ejecutar en un eventual segundo mandato.
 
Una de las primeras propuestas fue la de "eliminar durante un año los impuestos al trabajo que pagan los empleadores por los nuevos trabajos creados y reducir la carga a la mitad en el segundo año". A eso se sumó otros cuatro beneficios para las pymes, aún cuando las pequeñas y medianas empresas están entre los sectores más perjudicados por la actual política económica.
 
En medio del aumento de femicidios -en lo que va del año, 250 mujeres fueron asesinadas, según un informe del Observatorio de las Violencias de Género Ahora Que Sí Nos Ven-, Macri prometió "medidas extraordinarias contra la violencia de género", que incluyen desde que cualquier persona pueda denunciar hasta centralizar la información, entre otras cuestiones.
 
Si bien no volvió a prometer los 3000 jardines de infantes, el jefe de Estado también aseguró que si es reelecto habrá "inglés desde el jardín de infantes en todas las escuelas estatales" y conexión a "internet en el 100% de las escuelas".
 
Una de las pocas propuestas que ya está en marcha es la Reforma del Código Penal, proyecto que fue enviado al Congreso pero todavía no fue sancionado. En las redes sociales, Macri destacó que se trata de una iniciativa que plantea "penas más altas para delitos de narcotráfico, portación de armas de fuego, ambientales y corrupción" y destaca que "los corruptos podrán recibir hasta 12 años de prisión".
 
Aunque sin mencionarlo directamente hace alusión al nuevo Régimen Penal Juvenil, que establece bajar la edad de imputabilidad, y además señala que es preciso "terminar para siempre con la violencia y los delitos de las barras bravas".
 
Entre las últimas propuestas están las vinculadas al cuidado del medio ambiente, entre las que se plantea "llevar nuestras emisiones netas de carbono a cero" a través de "llevar la deforestación neta a cero para 2030" y eliminar "los plásticos de un sólo uso antes de 2025".
 
Como corolario, el sábado se pronunció a favor de "las dos vidas", una postura que había evitado explicitar aun cuando impulsó el debate sobre el aborto en el Congreso durante su gestión.
 
Fuente: BAE Negocios
 

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20-01-2020 / 11:01
El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, cuestionó a distintos funcionarios, -en su mayoría gerentes y directivos- de empresas públicas que ingresaron con cargos políticos al Estado durante el Gobierno del ex presidente, Mauricio Macri, y que en este nuevo período gubernamental no quieren dejar sus cargos en las diferentes dependencias estatales.
 
Massa denunció que dichos funcionarios, en caso de irse, piden doble indemnización y los definió como "okupas". Fuentes de distintos organismos estatales explicaron cómo esta situación afecta a la implementación de proyectos y políticas públicas.
 
El Presidente de la Cámara baja aseguró que "son unos inmorales", y que "no sólo no renuncian a los cargos a los que llegaron por una decisión política, sino que además piden la doble indemnización que ellos mismos rechazaban cuando estaban en el gobierno".
 
Massa se refería a esto ya que el 20 de mayo de 2016 Macri había vetado la ley de Emergencia Ocupacional, que fue sancionada por ambas cámaras legislativas y que pretendía prohibir los despidos por 180 días e implementar la doble indemnización.
 
Es decir, los funcionarios de Cambiemos que aún quedan en el estado, piden para irse la doble indemnización mientras que su gobierno estaba en contra de aplicar ese resarcimiento a los trabajadores despedidos.
 
Massa detalló que se trata de "gerentes de Aerolíneas Argentinas, Anses, Ferrocarriles Argentinos, Pami, Aysa y de otras empresas públicas, que se hacen los distraídos esperando que los echen para pedir que les liquiden la doble indemnización".
 
"Esta gente no llegó con los clasificados bajo el brazo sino que fue designada políticamente y ahora pide una doble indemnización que el mismo Gobierno anterior vetó cuando el Congreso aprobó la Ley", agregó el funcionario. 

19-01-2020 / 18:01
Al grito de "¡no fue suicidio, fue un magnicidio!" un grupo de manifestantes antiperonistas se movilizó a la Plaza del Vaticano, para recordar al fiscal Alberto Nisman a cinco años de su muerte. Los manifestantes se ufanaron de "no llevar banderas políticas". Sin embargo, en el discurso dispararon contra el presidente, Alberto Fernández, y festejaron la presencia de dirigentes del macrismo.
 
Todo el acto fue en línea con los dichos bolzonaristas de la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich en los últimos días. La ex funcionaria acusó al jefe de Estado de haber pactado "la demolición de la causa del Memorándum con Irán" que tiene como acusada a Cristina Fernández. Aunque varios dirigentes opositores confirmaron que no judicializarán esta acusación.
 
La ceremonia tuvo de invitados estrellas a los mediáticos diputados Waldo Wolff y Fernando Iglesias, ambos del PRO. De la Coalición Cívica hicieron su aparición Elisa Carrió y su heredero político Maximilano Ferraro. No solo legisladores gurkas del macrismo asistieron, en las primeras filas estaba el ex secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj, el ex titular de Medios Públicos Hernán Lombardi y el ex ministro de Educación Alejandro Finocchiaro. Con estos dirigentes macristas bien presentes, los oradores seguían jurando la "independencia política" del acto.
 
Lo que hace varias semanas parecía que iba a ser un acto cargado de contenido opositor con concurrencia masiva, se fue desinflando en los últimos días a medida de que las distintas organizaciones de la comunidad judía en la Argentina anunciaron que no participarían. Tanto la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) decidieron no participar de esta movilización que pedía "Justicia por el asesinato del fiscal", cuando a cinco años de su muerte la Justicia aun no encontró pruebas que definan al caso. Es una muerte utilizada por el macrismo para reforzar la demonización del kirchnerismo.
 
Su ex pareja y jueza federal, Sandra Arroyo Salgado, y sus hijas tampoco asistieron. Incluso, algunos meses atrás dejaron de ser querellantes en la causa que investiga la muerte de Nisman. Sin embargo, los manifestantes colmaron la pequeña Plaza del Vaticano.
 
La previa fue caliente: intimidaciones a periodistas y reproches entre los manifestantes por la escasez de jóvenes en este acto. Lo cierto es que el calor en una plaza seca, con poca sombra, generó molestia en una buena parte de los adultos mayores que se acercaron temprano.
 
Antes que comenzara el acto, desde la organización pidieron que "respetaran a todos los periodistas". La consigna no fue tomada de la mejor manera por los "defensores de la república", muchos abuchearon, otros chistaban por lo bajo, mientras que otros gritaron: "Son cómplices y corruptos".
 
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19-01-2020 / 11:01
En el siglo XX se firmaron, como jamás antes, tratados internacionales que limitan la violencia entre Estados, regulan el trato a prisioneros de guerra, refugiados y migrantes, prohíben la tortura y cien etcéteras. Rigen hoy en día, se amplían regularmente. Centenares de naciones adhieren, se celebran reuniones para ratificar principios universales.
 
Sin embargo el presidente de la mayor potencia del planeta --promotora y signataria de muchas de esas normas, sede física de organismos internacionales-- manda asesinar a un general de otro país. Sin que medie guerra declarada, sin cumplir las (de por sí laxas) leyes de su país. Los propios funcionarios de Donald Trump no alcanzan a justificar, ni siquiera a explicar, la movida. Los opositores la critican con ineficaz dureza.
 
El magnicidio es presenciado impávidamente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU): el poder expuesto en carne viva. Suena cándido o sarcástico preguntarse qué habría pasado si el mandatario homicida fuera iraní, argentino o hasta belga.
 
El orden global siempre fue asimétrico, tendencia que se agrava en la era de la globalización financiera y la primacía de líderes de derecha, racistas, violentos, xenófobos, machistas. Hiper tácticos, predispuestos a adoptar decisiones tremendas mientras tuitean. A toda velocidad, a pura ligereza.
 
Cuando asumieron Trump y su colega brasileño Jair Bolsonaro algunos expertos predijeron que poderes establecidos de sus patrias les demarcarían límites. Las Agencias de Estados Unidos, su élite económica, el Departamento de Estado, allá en el Norte que manda.
 
Acá cerca, Itamaraty, la célebre y profesional Cancillería de Brasil que, se supone, ensilló a la dictadura militar o limó diferencias entre presidentes tan disímiles como José Sarney, Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva.
 
Esos frenos y balances fracasaron, no actuaron, entraron en el pasado. Las mesas chicas de los presidentes del siglo XXI resultan ser minúsculas, a veces se superponen con la reunión familiar. Bolsonaro y sus críos, sin ir más lejos.
 
En ese contexto espantoso, volátil, filo indescifrable, el presidente Alberto Fernández intenta instalar un esquema de negociación de la deuda externa bastante novedoso (nada lo es del todo). Trata de conciliar ciertos principios básicos de soberanía y de llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Pagar pero supeditándose a la normalización de la economía, la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la deuda interna. La oferta parece sensata, en particular porque la formula un país pacífico, sin violencia racial ni ansias bélicas, una suerte de remanso en el vecindario soliviantado.

18-01-2020 / 10:01
El "fifty-fifty" que proponía Juan Perón para la Argentina era un anhelo por el cual trabajadores y empresas se repartían en partes iguales, 50-50, los ingresos que genera el país. Más allá de que el fifty-fifty no sea un nivel de distribución ideal, el dato publicado por el Indec muestra que la dinámica tiende a alejarse.
 
Ya que, durante el cierre del período Cambiemos, los asalariados volvieron a perder porciones de la distribución del ingreso. Esta vez el fenómeno vino acompañado de una novedad: los empresarios no mejoraron su participación. Y es que los que capturaron la diferencia fueron los trabajadores no asalariados.
 
El cuentapropismo, surgido por la fuerte crisis económica del 2018-2019, creció con fuerza, creó 265.000 puestos de subsistencia, que no califican ni como asalariados ni como empresarios, y llevó a la participación del ingreso mixto a crecer hasta quedarse con el 12,6% de la torta.
 
En este caso, la mencionada torta es el valor agregado por la economía local. Sobre el total del producto nacional, los asalariados se quedaron con el 45,1%. Eso implicó una caída fuerte desde el 52% con el que se quedaba en el 2015, según los datos del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped).
 
El Indec comenzó a publicar sus números en el 2016 y en el tercer trimestre de ese año todavía era el 52,7%. El deterioro se aceleró durante la gestión Cambiemos.
 
Los empresarios se quedaron con el 44,4% durante el tercer trimestre del 2019. Fue la primera caída en mucho tiempo, ya que en el mismo período del 2018 habían obtenido el 44,9%. Mientras tanto, los cuentapropistas pasaron del 11,4% al 12,6%.
 
Los asalariados son tres cuartos de quienes generan el ingreso nacional y se quedan con el 45,1% del producto; los empresarios son apenas el 3,9% y se quedan con el 44,4%; los cuentapropistas son el 22,9% y se quedan sólo con el 12,6%.
 
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18-01-2020 / 09:01
"Iba a presentar una denuncia contra el gobierno y apareció muerto, ya está, no hay nada que agregar". Está el prejuicio, la prepotencia, la intención. Y una pauta de la monstruosidad que puede cometer la manipulación de la información y el "periodismo de guerra", un concepto que inventaron los que lo ejercían.
 
La afirmación del encabezado es un resumen de golpes bajos, inexactitudes y simplificaciones groseras. Es el único sostén de la hipótesis que a Alberto Nisman lo mataron: un crimen virtual, sin rastros de asesinos, con presencias imposibles, sin datos ni motivo, crimen virtual, asesino virtual, pruebas virtuales.
 
Solamente es una frase que busca la complicidad en el prejuicio: "iba a presentar una denuncia contra el gobierno y lo mataron". No puede tener ninguna prosecución legal, solamente impacto político.
 
Las pruebas que determinan el suicidio y rechazan la posibilidad de homicidio han sido muy desarrolladas por Raúl Kollmann en varias notas de este diario; en el libro de Pablo Duggan están analizadas hasta el mínimo detalle, y en el reciente documental de Netflix queda expuesta la solvencia profesional de la fiscal Viviana Fein, que fue despedazada por los medios y finalmente apartada de la causa simplemente porque no se doblegaba al discurso que quería instalar la campaña mediática.
 
Lo más importante fue el resultado del peritaje realizado por los trece médicos forenses dependientes de la Corte. Se trata de un equipo acostumbrado a realizar este tipo de estudios, a diferencia de Gendarmería, que investiga otros delitos y no tiene esa experiencia, y que realizó el peritaje dos años después y en un escenario falso porque el original ya no existía.
 
La jefa de Gendarmería era en ese momento Patricia Bullrich, la misma que en 2015 perseguía por teléfono a Nisman para que se presente a la audiencia en el Congreso. Primero presionó a Nisman hasta lo imposible y después ordenó a Gendarmería que realizara un peritaje cuyas conclusiones fueron las que ella quería, contradiciendo a los peritos de la Corte.
 
El gobierno de Cristina era al que menos le convenía la muerte del fiscal. El macrismo había convocado a Nisman a informar en una sesión parlamentaria secreta. En vez de obstaculizar la reunión, el kirchnerismo logró que el informe fuera público. El kirchnerismo quería que se hiciera esa reunión porque sabía que el fiscal no tenía pruebas y había quedado en una situación desesperada después que el ex titular de Interpol, Richard Noble, lo desmintiera y acusara de mentiroso.
 
La frase que da a entender que el gobierno K lo mató, miente por varios motivos. En primer lugar porque nadie lo mató. Y en segundo lugar porque el gobierno K quería que fuera a hacer la denuncia al Congreso. En realidad este escenario con Nisman muerto le convenía más a los que impulsaban la denuncia de Nisman porque su comparecencia pública podía desnudar la operación sin pruebas que habían montado los servicios de inteligencia en la causa por el memorándum con Irán por el atentado a la AMIA.

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