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“En octubre, a Macri hay que echarlo a la mierda”. Hugo Moyano
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Nacionales - 07-10-2019 / 10:10
ELIMINACIÓN DE IMPUESTOS, BENEFICIOS A PYMES Y VOTO CELESTE, EN EL ABANICO

Macri busca mantener sus votantes con un menú de promesas dispares

Macri busca mantener sus votantes con un menú de promesas dispares
Una sucesión de hechos y promesas políticas galvanizó en los últimos días un volantazo en la estrategia del Gobierno de cara a las elecciones del 27 de octubre. El propio Macri pegó el giro en momentos en que se está jugando su futuro político. El Presidente ya no cultiva la equidistancia en asuntos que son centrales para la sociedad. Cambiemos, con Carrió y Pichetto, tampoco.
Las escuálidas marchas del "sí, se puede", que impulsa el presidente Mauricio Macri por treinta ciudades -una verdadera "gira de despedida" como alguien la bautizó por ahí- confirman a las claras que está boyando en el centro de su derrota electoral.
 
El homenaje a los soldados en Formosa, en sintonía con el voto de la "familia militar"; o los gritos desaforados en "defensa de las dos vidas" (es decir, por la continuidad del aborto clandestino) en la concentración de Mendoza, demuestran que, además de exponerse como lo que verdaderamente es, está buscando desesperadamente votos en los nichos más retrógrados.
 
En sintonía, la implementación de controles de identidad a los pobres en transportes públicos, atendiendo a los prejuicios de los sectores medios y alto. La asimilación de las villas como guaridas narco -que hizo el candidato a vicepresidente Miguel Pichetto- forma parte de ese volantazo electoral derechista.
 
Atrás quedó el discurso en el que insistía que era necesario no "volver al pasado" y ratificaba el rumbo económico neoliberal. En esta segunda etapa de la campaña, Macri se volcó al anuncio de un abultado número de propuestas para mantener su caudal de votos en las elecciones generales del 27 de octubre próximo.
 
No se trata de una cadena de declaraciones al azar o medidas de gobierno que parecen tardías, porque Macri ya consumió prácticamente todo su mandato. No son los ejes de un plan de gobierno, sino una extensa oferta de temáticas diversas y aisladas entre sí que atraigan nuevos votantes o por lo menos mantengan los propios.
 
El Presidente necesita sumar votos en las próximas elecciones y el 2,8% que sacó Ricardo Gómez Centurión -el ex militar encaramado entre los pañuelos celestes- no es desdeñable, ya que los últimos sondeos no están registrando un crecimiento de la candidatura de Macri sino un estancamiento e incluso un leve descenso.
 
Las esperanzas de llegar a un ballotage empiezan, para el macrismo, en la imperiosa necesidad de alcanzar el 35% de los sufragios, lo que no está garantizado. Pero, la urgencia que lo lleva a tratar de consolidar su propio electorado, conservador, derechista y antiperonista, le cierra las puertas al acceso a las mayorías que le dieron envión a la ilusión política de la alianza Cambiemos sólo cuatro años atrás.
 
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Aun cuando la mayoría de las promesas electorales de 2015 no las cumplió y en algunos casos profundizó los problemas que solucionaría, el mandatario comenzó las marchas del "Sí, se puede" -similares a las de cuatro años atrás- de la mano del lanzamiento de una seguidilla de compromisos para ejecutar en un eventual segundo mandato.
 
Una de las primeras propuestas fue la de "eliminar durante un año los impuestos al trabajo que pagan los empleadores por los nuevos trabajos creados y reducir la carga a la mitad en el segundo año". A eso se sumó otros cuatro beneficios para las pymes, aún cuando las pequeñas y medianas empresas están entre los sectores más perjudicados por la actual política económica.
 
En medio del aumento de femicidios -en lo que va del año, 250 mujeres fueron asesinadas, según un informe del Observatorio de las Violencias de Género Ahora Que Sí Nos Ven-, Macri prometió "medidas extraordinarias contra la violencia de género", que incluyen desde que cualquier persona pueda denunciar hasta centralizar la información, entre otras cuestiones.
 
Si bien no volvió a prometer los 3000 jardines de infantes, el jefe de Estado también aseguró que si es reelecto habrá "inglés desde el jardín de infantes en todas las escuelas estatales" y conexión a "internet en el 100% de las escuelas".
 
Una de las pocas propuestas que ya está en marcha es la Reforma del Código Penal, proyecto que fue enviado al Congreso pero todavía no fue sancionado. En las redes sociales, Macri destacó que se trata de una iniciativa que plantea "penas más altas para delitos de narcotráfico, portación de armas de fuego, ambientales y corrupción" y destaca que "los corruptos podrán recibir hasta 12 años de prisión".
 
Aunque sin mencionarlo directamente hace alusión al nuevo Régimen Penal Juvenil, que establece bajar la edad de imputabilidad, y además señala que es preciso "terminar para siempre con la violencia y los delitos de las barras bravas".
 
Entre las últimas propuestas están las vinculadas al cuidado del medio ambiente, entre las que se plantea "llevar nuestras emisiones netas de carbono a cero" a través de "llevar la deforestación neta a cero para 2030" y eliminar "los plásticos de un sólo uso antes de 2025".
 
Como corolario, el sábado se pronunció a favor de "las dos vidas", una postura que había evitado explicitar aun cuando impulsó el debate sobre el aborto en el Congreso durante su gestión.
 
Fuente: BAE Negocios
 

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13-10-2019 / 10:10
El presidente Mauricio Macri se aferra (o simula aferrarse) a la ilusión de un batacazo, promueve con todo su tremendo equipo de propaganda manifestaciones supuestamente espontáneas.
 
Antes de las Primarias Abiertas (PASO) la principal táctica de campaña macrista fue fidelizar, robustecer el voto propio, el tercio irreductible del padrón. Los gurúes macristas pensaban que el Frente de Todos (FT) no llegaría al 40 por ciento del padrón, ni ahí.
 
La condición de escolta (en PASO y hasta en primera vuelta) sería el trampolín hacia la presidencia igual que en 2015. El urnazo del 11 de agosto golpeó fuerte a esa ilusión.
 
El Gobierno sigue empacado en fidelizar en otro contexto: sacar a la calle a los electores convencidos, de cierta edad, emocionar a los xenófobos, reconquistar a los pañuelos celestes. El senador Miguel Ángel Pichetto es uno de los adalides de esa Cruzada derechosa, cuyo objetivo parece ser conservar los votos antes que ampliarlos.
 
Y esperar un regalo del cielo, un cajón quemado por Herminio, una barbaridad cometida por les candidates del FT. Los medios dominantes, Clarín, La Nación e Infobae, exageran cada palabra, distorsionan cualquier discurso.
 
De momento, la mirada impresionista, las encuestas y la sensación térmica concuerdan: el escenario electoral cambió poco desde agosto hasta ahora. Las encuestas son lapidarias: ni una ve la menor posibilidad que el presidente logre llegar al ballotage.
 
Flota en el aire el aroma a polarización alta, a diferencia amplia, a definición en primera vuelta. El horizonte parece estrecho para las otras fuerzas con ambición de permanecer, sumar bancas, quedar como referencia.
 
Todo indica que Roberto Lavagna y Nicolás del Caño sudarán la gota gorda para conservar su cosecha que es improbable que la mejoren. De presunciones hablamos porque los votos se cuentan luego de abrir las urnas no en las tertulias previas.
 
Las charlas generosamente divulgadas altos referentes o mandatarios de Cambiemos filtran adónde esperan mudarse después del 10 de diciembre, modo tácito de insinuar derrota. Más salvajes y cuestionables, proliferan pases a planta permanente de funcionarios de camiseta amarilla, de niveles más bajos.

12-10-2019 / 12:10
"Llegar a fin de mes se ha transformado en una pesadilla, todos los meses tener que recortar, que no te alcance", sintetizó el presidente Mauricio Macri la brutal crisis social y económica que deja sus cuatro años de gobierno.
 
El presidente confesó el resultado de sus políticas a una radio de Olavarría, en la previa de la que será la próxima parada de su caravana del "Sí, se puede". "Ganando la elección esta vez lo vamos a lograr, a pesar de que en estos cuatro años no lo logré", prometió.
 
Macri llegará mañana al partido bonaerense donde juega de local con el candidato Ezequiel Galli, quien se impuso por escaso margen en las PASO de agosto. El Presidente, en cambio, perdió por 5 puntos ante Alberto Fernández. La llegada de Macri coincidirá con la caída de un ícono de la ciudad: el cierre de la primera planta de la cementera Loma Negra.
 
"Tenemos claramente un tema pendiente, que es el económico", admitió el mandatario en diálogo con la local Radio 98 Pop en la previa de su visita y, en el tren de confesiones sobre el fracaso económico y social de su gestión, también intentó matizar con algunos supuestos logros que nadie percibe por ningún lado: "La crisis no nos deja ver que hemos avanzado mucho".
 
Y volvió a agradecer a la clase media que, según él, fue el sector de la sociedad sobre el que "mayor peso ha caído", porque "ha tenido que readaptarse, reacomodarse, recortar". "Llegar a fin de mes se ha transformado en una pesadilla, todos los meses tener que recortar, que no te alcance. Eso ha traído mucha angustia, mucho agobio, mucha bronca", reconoció.
 
Tras reconocer el atroz fracaso de sus políticas neoliberales, Macri volvió a justificar los malos resultados de sus manejos como el camino para "resolver temas que arrastramos hace décadas", pero volvió a reconocer: "No era tan fácil como yo prometí".
 
"Lo entiendo, lo escuché, entendí el mensaje. Hemos tratado de llevar medidas de alivio desde las PASO para acá y el foco va a estar puesto en el alivio", se disculpó Macri en modo campaña y aseguró: "Yo creo que llegó la hora de que lo logremos y soy optimista de que ganando la elección esta vez lo vamos a lograr, a pesar de que en estos cuatro años no lo logré".
 
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12-10-2019 / 10:10
"Mauricio lo da vuelta", "Mauricio lo da vuelta", indicaba el estrangulador de medios Hernán Lombardi. Y saltaba como monito rengo, con los deditos parados, antes de la presentación estelar del Presidente en los actos de campaña. La gente se prende, pero sabe que no lo da vuelta. Lo único que sabe a esta altura, esa gente, la ultrarrecontra macrista que asiste a esos actos, lo único que sabe es que no lo da vuelta, pero no le importa.
 
Porque pesa más su anti peronismo, su rechazo a los derechos humanos, su reacción de pañuelo celeste, su afán de diferenciarse de la negrada y los cabecitas. La masa que se movilizó hasta ahora en los 30 actos en 30 pueblos --en algunos lados un fracaso, en otros no tanto-- es la más recalcitrante, la que sabe que todo se fue al diablo pero le importa más su anti peronismo que la tragedia de todo el país.
 
Esa desesperanza que transmite la falta de convicción de los coros de Lombardi con el desvaído "Mauricio lo da vuelta", es porque ya nadie cree en Macri, ni esos que van a sus actos. El presidente perdió credibilidad ante la sociedad, fue un corte tajante. Es como si le dijeran "sabemos que sos de los nuestros, pero ya no podés hacer nada".
 
Así sucede con sus adeptos. Los demás, la mayoría, están juntando bronca. Cada vez se ve con más claridad la pavorosa ineptitud y el caos que han sido los últimos dos años de gobierno, unidos al descaro más grande para hacer negocios con sus empresas.
 
En política no hay espacios vacíos, los que pierde uno, los ocupa otro. Y Alberto Fernández crece, se afirma como candidato y atiende el mostrador como dueño de casa. Su convocatoria aumenta.
 
En su gira por Estados Unidos, como representante de Alberto Fernández, Sergio Massa se reunió en el Departamento de Estado con Mike Pompeo, otro dinosaurio yanqui de la corte imperial de Donald Trump. Pompeo no quiso mostrarse amigable. Pompeo quiso mostrarse como el amo. Es la relación que permitió Macri con Trump.
 
Pompeo quiso marcarle la cancha a Alberto Fernández. Le aclaró a Massa que Estados Unidos tiene dos temas que no son negociables. Uno es Venezuela, el otro es China: no quieren que expanda su presencia en Argentina.
 
Meter presión a un candidato, de un país extranjero, cuando todavía no asumió, es un acto patotero, que no tiene el mínimo respeto a la soberanía política del que se supone es un país amigo. Pero, Macri demostró que la obsecuencia con Trump no lleva a ninguna solución. Si demostró algo, es que por ese camino se va al despeñadero.

11-10-2019 / 10:10
Un spot de Juntos por el Cambio, publicado por el lilito macrista Luciano "Lucho" Bugallo, encendió la ira de los defensores de derechos de los animales. En él se ve a un niño rubio de ojos celestes tomar por las patas a un gato -apodo que se le inculcó al presidente Mauricio Macri - de espaldas. Luego lo tira en el aire y lo suelta boca arriba.
 
De fondo, con gritos de barras bravas de cancha se escucha "se da vuelta, Mauricio lo da vuelta". El gato termina cayendo sobre sus pies, que se vencen y hacen que su panza impacte contra el suelo. 
Para que ese giro saliera más o menos bien en la filmación, debieron haber probado varias veces la altura de la cual debían soltar al gatito.


A 20 días de las elecciones generales, un macrismo desesperado apela a todo lo que tiene a mano para revertir las encuestas que dan como amplio ganador al candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández. Pero el video en cuestión fue el límite para los animalistas. "Quién fue el que creyó que con maltrato animal puede ganar elecciones?", lo cruzaron los usuarios de Twitter.
 
Para los tuiteros, se trató lisa y llanamente de una "apología al maltrato animal" de un gobierno que "cajoneó la ley para prohibir la tracción a sangre y el ecofraude". La Asociación Lucha x la Integridad Social y el Derecho Animal advirtió también que ellos reciben "decenas de casos de gatos heridos fracturados, empalados y quemados. Muchas veces obra de niños que no han sido sensibilizados hacia el respeto de los animales", por lo que el spot resulta contraproducente.
 
Hasta los mismos seguidores de Macri se molestaron por la campaña. "Los apoyo pero usar animales en estos sport ridículos me parece que les va en contra", señaló uno de ellos, quien rechazó "completamente" este video. "Yo también quiero que se dé vuelta. Pero no era necesario hacerle eso a ese gatito", replicó un usuario.
 
Otros, conocidos en el tema, advirtieron que el video fue robado de una cuenta de Youtube de Estados Unidos, aunque en este caso al menos tuvieron la deferencia de poner una cajita de almohadones para aminorar la caída del felino.
 
¿No tienen mejores ideas que usar a un nene maltratando un gato? Con razón les fue como les fue.
 
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11-10-2019 / 09:10
Las conclusiones que surgen de dos encuestas, del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) y la consultora Córdoba y Asociados, muestran que Alberto Fernández y Cristina Fernández atravesarían el 27 de octubre la línea del 50 por ciento de los votos y derrotarían a la fórmula Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto por alrededor de 20 puntos.
 
El aproximado es de 52 por ciento a 32 por ciento, si se proyectan los indecisos y se excluye el voto en blanco, tal como indica la ley electoral. La diferencia entonces se ampliaría respecto de la que hubo en las PASO, que fue de 16,1 puntos.
 
Más allá de los números electorales, todas las respuestas conceptuales son adversas al presidente Macri, que queda asociado con el fracaso de la gestión e, incluso, se llevó el calificativo de "peor presidente de la historia argentina".
 
El dato más llamativo de la encuesta es que la consultora Celag preguntó quién fue el peor presidente de la historia Argentina. Y lo sorprendente es que Macri aparece encabezando la lista como el peor mandatario que ha tenido el país, por encima de Fernando De la Rúa.
 
El dirigente radical que llegó a la presidencia de la mano de la primera Alianza, se vio obligado a renunciar en medio de la conmoción nacional que sacudió al país en 2001, apenas dos años después de haber llegado a la Casa Rosada. Su gestión siempre obtuvo los mayores índices de descalificación sobre sus capacidades para gobernar, por lo que resulta de sumo interés ver que Macri consigue superarlo en el rubro.
 
El 36 por ciento consideró al actual presidente como el peor, con el radical lejos como el segundo peor (20 por ciento) y en tercer lugar Carlos Menem (18 por ciento). El mejor calificado resultó Néstor Kirchner, al que solo el 1,3 por ciento de los consultados consideró el peor presidente de la historia.
 
En el análisis de los datos, hay que tener en cuenta que el tiempo transcurrido lleva a veces a reconsiderar la visión sobre los anteriores mandatarios. En ese sentido, Raúl Alfonsín aparece después de Néstor Kirchner como el presidente más valorado, aunque tuvo que dejar anticipadamente el poder en medio de la descomposición económica y política.
 
La brutal crisis actual incide en la pésima calificación obtenida por Macri, pero es difícil pronosticarle una mejora futura como la lograda por Alfonsín porque, a diferencia del caudillo radical, el cacique del PRO no tiene logros institucionales que mostrar. Todos los parámetros económicos-sociales empeoraron en relación con 2015, cuando llegó a la Casa Rosada.
 
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