Su testimonio fortalecía y alentaba a apostar por la vida, la solidaridad, el compromiso con los que sufren.

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Sociedad e Interés General - 07-10-2019 / 08:10
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 07 DE OCTUBRE DE 1930 NACE MUGICA

El sacerdote Carlos Mugica, un verdadero profeta urbano del siglo XX

El sacerdote Carlos Mugica, un verdadero profeta urbano del siglo XX
El 07 de Octubre de 1930, nació Carlos Mugica. Fue Profesor de teología en las facultades de Economía, Ciencias Políticas y Derecho de la Universidad del Salvador. Era un cura vinculado al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM) y a las luchas populares de la Argentina de las décadas de 1960 y 70. La mayor parte de su labor tomó lugar en la Villa 31, que lleva su nombre. Fue el fundador de la parroquia Cristo Obrero. Mugica fue un ejemplo de coherencia entre las ideas y la acción, y de fortaleza en una fe para la que trabajaba tenazmente.
El 07 de Octubre de 1930 en el seno de una muy acomodada familia, en la ciudad de Buenos Aires, nació el tercero de los siete hijos del matrimonio formado por Adolfo Mugica (ex-diputado conservador del período 1938-42, y ex-ministro de Relaciones exteriores del presidente Arturo Frondizi en 1961) y Carmen Echagüe, hija de terratenientes adinerados de Buenos Aires. 

Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe (el sacerdote Carlos Mugica) fue Profesor de teología en las facultades de Economía, Ciencias Políticas y Derecho de la Universidad del Salvador y capellán de la parroquia San Francisco Solano, en Villa Luro. Era un cura vinculado al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM) y a las luchas populares de la Argentina de las décadas de 1960 y 1970. La mayor parte de su labor comunitaria tomó lugar en la Villa 31, que extraoficialmente lleva su nombre. Fue el fundador de la parroquia Cristo Obrero.

Símbolo de una generación, y primer mártir del MSTM, 'una imagen transparente, una suerte de provocador de conciencias, que en nombre del Evangelio no dudaba en enfrentar a los poderosos desde la perspectiva de los pobres'. Su testimonio fortalecía y alentaba a apostar por la vida, la solidaridad, el compromiso con los que sufren.

De la redacción de La Opinión Popular



Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe nació en Buenos Aires el 7 de octubre de 1930. Fue hijo de Adolfo Mugica -fundador del Partido Conservador por el cual fue diputado durante el período 1938-1942 y Ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de Arturo Frondizi en 1961- y de Carmen Echagüe -hija de terratenientes adinerados de Buenos Aires- era uno de los siete hijos que tuvo el matrimonio.

En 1954 comenzó a trabajar fervientemente en la asistencia de familias empobrecidas desde la parroquia de Santa Rosa de Lima, en la ciudad de Buenos Aires, sintiéndose progresivamente cercano al movimiento político denominado peronismo y algunas ideas de Ernesto Che Guevara y de Mao Tse Tung.


Militancia

Además de su tarea pastoral en la entonces llamada Villa del Puerto que entonces ocupaba los terrenos linderos al ferrocarril que rodeaban el edifico de depósito del Correo, en la década del 60 Mugica era asesor espiritual de la Juventud Estudiantil Católica del Colegio Nacional de Buenos Aires y de la Juventud Universitaria Católica de la Facultad de Medicina.

En 1964 la JEC del Buenos Aires tomó fuerza con el ingreso de Carlos Gustavo Ramus, que llegó a ser su Presidente, incorporando a Mario Eduardo Firmenich entre otros.

Años más tarde, bajo la dirección de Fernando Abal Medina, éstos fundarían la célula primigenia de la organización armada Montoneros. Estos, a su vez, integraron a compañeros de la que luego sería promoción 1967, el "Tala" Ventura y Miguel Talento, que ya en la Universidad conducirían la Juventud Universitaria Peronista, rama universitaria de la Tendencia Revolucionaria de la Juventud Peronista, y la conducción de Montoneros.

Mugica formó a esos jóvenes en la cosmovisión de Pierre Teilhard de Chardin y en la doctrina del compromiso con el mundo de Emmanuel Mounier, Yves Congar y Michel Quoist, teólogos de cabecera de las nuevas generaciones.

Fiel a su concepción evangélica, Mugica jamás apoyó la lucha armada y siempre sostuvo arduas discusiones sobre ese punto con los jóvenes que orientaba. A diferencia de otros sacerdotes tercermundistas que dejaron la sotana por aquellos años y esbozaron una justificación teológica de la violencia revolucionaria pretendiendo asimilarla a un fenómeno natural e inevitable, Mugica quedó como una de las pocas voces que no se sumaron al coro de la guerrilla, entre ellos, el padre Carbone, asesor nacional de la JEC.

Prácticamente solo y consecuente con su militancia no violenta, Mugica acompañó a la gente de la villa del puerto en su éxodo a los complejos habitacionales que les cedieron para continuar con su tarea.


Su asesinato

Debido a su "opción por los pobres" concretada en una activa militancia social y por su independencia política recibió críticas de todos los sectores y varias amenazas de muerte y diversos ataques e intentos de matarlo.

El 11 de mayo de 1974 fue emboscado cuando se disponía a subir a su automóvil Renault 4 azul estacionado en la puerta de la iglesia de San Francisco Solano de la calle Zelada 4771 en el barrio porteño de Villa Luro donde acababa de celebrar misa.

Según algunas versiones de testigos, se le acercó un individuo con bigotes, quien se cree que era Rodolfo Eduardo Almirón, cabecilla de la Alianza Anticomunista Argentina (La Triple A), baleándolo con varios disparos con una ametralladora Ingram M-10 que le afectaron seriamente el abdomen y el tórax, falleciendo a los pocos minutos al ser trasladado a un hospital cercano. Ya moribundo, las últimas palabras que se le escucharon decir fueron: "¡Ahora más que nunca tenemos que estar junto al pueblo!".

Fue un ejemplo de coherencia entre las ideas y la acción, y de fortaleza en una fe que trabajaba constantemente instando a quienes le rodeaban a no claudicar e insistir en la oración y la entrega a Dios. Actualmente la tumba del Padre Mugica se encuentra en la capilla Cristo Obrero de la Villa 31 de Retiro.

De la redacción de La Opinión Popular

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22-02-2020 / 17:02
22-02-2020 / 17:02
Crisólogo Larralde nació en Quilmes en enero de 1901. Padre obrero, madre empleada doméstica. Quilmes entonces era un barrio apacible, con sus mansiones y residencias a la orilla del río, con sus arboledas y sus chicos jugando en las calles, pero también con sus barrios obreros, sus casuchas miserables, sus inquilinatos humillantes.
 
Larralde se crió en el ambiente de los pobres y allí aprendió el abecedario de los luchadores. Hijo de inmigrantes vascos e italianos, conoció de chico la cultura del trabajo y la afición por los libros. También aprendió, en ese ambiente proletario, de la dignidad de los trabajadores, del valor de un sindicato, de una biblioteca, de una sala de teatro, de una imprenta donde publicar ideas y proclamas.
 
Se afilió a la UCR a los 18 años y hasta su último día fue radical, yrigoyenista y defensor insobornable de los desposeídos. Nunca dejó de ser en el fondo un anarquista defensor a ultranza de la libertad y de los derechos de los ciudadanos.
 
Larralde fue candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires en las míticas elecciones del 5 de abril de 1931, cuando los conservadores convocaron a un comicio experimental con la certeza de que la UCR estaba reducida a su mínima expresión. Los radicales asistieron con la fórmula Pueyrredón-Guido y ganaron de punta a punta. A los conservadores entonces no se les ocurrió nada mejor que anular esos comicios.
 
Durante los años de la denominada década infame, Larralde sufrió cesantías (trabajó entre 1920 y 1930 en la cancillería) persecuciones y calabozos; también alguna que otra garroteada de la famosa policía brava del régimen. En 1940 fue electo senador provincial junto con Balbín. Ambos renunciaron a los cargos debido al escandaloso fraude perpetrado por el gobierno.
 
Junto con Alende, Lebensohn Balbín organizan la corriente interna renovadora en provincia de Buenos Aires con el objetivo de derrotar al unionismo radical. En 1945 fue uno de los firmantes de la célebre Declaración de Avellaneda. Como muchos radicales de su generación no estuvo de acuerdo con la Unión Democrática, aunque eso no le impidió ser candidato a vicegobernador por su partido. También, a diferencia de otros correligionarios, tuvo su propia interpretación del 17 de octubre de 1945.
 
Larralde fue presidente de su partido, candidato a vicepresidente en 1954, a gobernador y vice de su provincia en varias ocasiones y uno de los artífices del artículo 14 bis de la Constitución Nacional. Murió en su ley, en un acto de campaña, rodeado de trabajadores y correligionarios, predicando en una tribuna sus verdades. Fue el 23 de febrero de 1962, en un acto proselitista celebrado en la localidad bonaerense de Berisso.

 
22-02-2020 / 17:02
El Partido Justicialista se encontraba prohibido por el golpe militar que había derrocado al gobierno democrático y popular de Juan Perón en 1955. El General Aramburu no aguanta más el accionar y la presión que ejercía el movimiento peronista en sus distintas fases de resistencia militar, gremial y política, y la "Revolución Libertadora" convoca a elecciones en 1958.

Arturo Frondizi busca el apoyo de Perón para evitar el continuismo gorila que expresaba el radical Ricardo Balbín, derrotándolo. Y se compromete a rehabilitar los sindicatos y la CGT, y derogar aquellos decretos que prohibía que el peronismo se presentase en elecciones.

Así en las elecciones del 23 de febrero de 1958, Frondizi triunfó con el apoyo peronista con el 45% de los votos, contra Balbín que sacó el 29% de votos.

Frondizi incumplió el pacto y su romance con Perón duró poco tiempo. Lo primero que hizo fue ascender a Aramburu y a Rojas. El 16 de septiembre, Perón difundió un comunicado en el que llamaba a la "agitación de masas". Los gremios declararon una huelga general, el presidente declaró el estado de sitio y encarceló a peronistas. El pacto estaba roto.

Frondizi fue sometido a sucesivas crisis y planteos militares, por las constantes huelgas de la CGT, con que la clase trabajadora respondía al cercenamiento de sus derechos y contra la creciente represión al movimiento peronista. El gobierno moviliza militarmente, a punta de fúsil, a los trabajadores que estaban de paro y la aplicación del represivo Plan Conintes, llenó de presos peronistas las cárceles.


La Legendaria Toma del Frigorífico Lisandro De La Torre
Escribe: Blas García



21-02-2020 / 20:02
21-02-2020 / 20:02
Las Fuerzas Armadas, a la salida de la dictadura, humilladas por la derrota en la guerra de Malvinas y odiadas por el pueblo por genocidas, quedan deslegitimadas y su poder en crisis. Distintos gobiernos constitucionales intentaron "reconciliarlas" con la sociedad.
 
La Ley 23.492 de Punto Final argentina, entra en vigor el 22 de Febrero de 1987, durante la presidencia de Raúl Alfonsín, y estableció la paralización de los procesos judiciales contra los imputados como autores penalmente responsables de haber cometido el delito complejo de desaparición forzada de personas (que involucró detenciones ilegales, torturas y homicidios agravados o asesinatos) que tuvieron lugar durante la dictadura militar genocida del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional de 1976-1983.
 
La ley, conocida como de impunidad, decía literalmente "se extinguirá la acción penal contra toda persona que hubiere cometido delitos vinculados a la instauración de formas violentas de acción política hasta el 10 de diciembre de 1983".
 
La ley, que sancionaba la impunidad de los militares por la desaparición de miles de opositores y guerrilleros peronistas y de izquierda (casi 9.000 según el informe del Nunca Más de 1984 y hasta unos 30.000 de acuerdo a los organismos de Derechos Humanos), fue en su momento objeto de una viva y acalorada polémica.
 
Sólo quedaban fuera del ámbito de aplicación de la ley los casos de secuestro de recién nacidos, hijos de prisioneras políticas destinadas a desaparecer, que eran por lo general adoptados por militares, quienes les ocultaban su verdadera identidad biológica.
 
La Opinión Popular



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