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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 06-10-2019 / 09:10

El macrismo se destartala entre facturas cruzadas

El macrismo se destartala entre facturas cruzadas
Sin ninguna encuesta a favor, Juntos por el Cambio navega derecho hacia el iceberg del 27 de octubre. Solo Mauricio Macri y Miguel Pichetto fingen demencia y tocan el violín en la cubierta del transatlántico. Está pintado de amarillo y tiene altas probabilidades de terminar en el fondo del mar. El resto se pelea por los botes, que encima no alcanzan.
Sin ninguna encuesta a favor, Juntos por el Cambio navega derecho hacia el iceberg del 27 de octubre. Solo Mauricio Macri y Miguel Pichetto fingen demencia y tocan el violín en la cubierta del transatlántico. Está pintado de amarillo y tiene altas probabilidades de terminar en el fondo del mar.
 
El resto se pelea por los botes, que encima no alcanzan, mientras mira con terror cómo Donald Trump y Comodoro Py, entre otros factores de poder, se acomodan a la nueva situación y observan la derrota con catalejos.
 
La que se aferró al primer bote es Elisa Carrió, la diseñadora original de Cambiemos junto con Macri y el radical Ernesto Sanz. El jueves, en un acto en el Club Aráoz de Palermo, Carrió dijo que el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, "esconde muchas cosas y nos entregó en toda la nación". No aclaró el "nos" ni aportó mayores indicios.
 
El viernes, un Macri que no quiere llegar al final aún más deshilachado defendió a Frigerio. "Todo lo que Rogelio ha hecho ha sido bajo mi conducción y liderazgo, con lo cual estoy tranquilo". Sobre la supuesta entrega, dijo Macri a un periodista de Bahía Blanca: "Debería preguntárselo a ella. No tengo esa interpretación. Creo que las PASO expresaron una situación dura que hemos vivido especialmente desde abril del año pasado".
 
En abril de 2018 el Gobierno produjo la primera mega devaluación. Fue el síntoma que el crédito externo ya no podía sostener el nivel de endeudamiento rápido y furioso. Luego la Casa Rosada buscó el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que estos días padece también el Ecuador de Lenin Moreno.
 
Parece que hubieran pasado 20 años pero solo transcurrió uno desde que Macri convocó a los argentinos a enamorarse de la entonces directora del Fondo Christine Lagarde. Ni siquiera ella sigue en su puesto.
 
Si el Titanic de Frigerio y Macri está en problemas, el bote de Carrió no parece muy seguro. La diputada emerge de los cuatro años de macrismo más débil que uno de sus blancos preferidos: el juez federal de Dolores Alejo Ramos Padilla.
 
Todas las alas --la dialoguista de Frigerio, la tirabombas de Carrió, el purismo PRO de Peña y Macri, la mercantil de Caputo--- constataron que la supuesta nueva pata peronista de Cambiemos llamada Pichetto no aportó ni líderes ni votos. Ningún dirigente importante se bajó de un tren justicialista cada vez más exitoso.
 
Después de las últimas elecciones provinciales, Mendoza es lo único que le quedó a Juntos por el Cambio. Pero en rigor le quedó al radicalismo que lidera Alfredo Cornejo, el que se preguntó "por qué puta" quisieron nacionalizar los comicios en su distrito.

 
En febrero, cuando empezó a investigar una trama de extorsión y espionaje con centro o ramificaciones en la inteligencia del Estado y en la Justicia, el juez Ramos Padilla asomaba como un eslabón frágil dentro del mapa político.
 
Pero los datos que obtuvo fueron tan duros que trabaron el plan de quitarle la causa y enviarla a los jueces de Comodoro Py para que la durmieran bajo el arrullo del fiscal Carlos Stornelli. Incluso Ramos Padilla notificó a Carrió y a sus colegas Mariana Zuvic y Paula Oliveto que están querelladas y bajo sospecha por las maniobras del espía Marcelo D'Alessio. La causa, como se sabe, sigue.
 
 
Miguel
 
El recelo contra Frigerio es por la buena relación del ministro con los gobernadores peronistas. Ese nexo fue clave para que la mayoría de los senadores y una parte de los diputados le dieran aire al Gobierno.
 
Después, cuando lo vieron moribundo, los dirigentes peronistas del interior se dedicaron a lo suyo: reelegir en sus provincias y disputarle al macrismo las capitales perdidas como Santa Rosa, Córdoba y Paraná. Y entonces paladearon la eficacia de la unidad peronista provincia por provincia, que terminó resultando una de las vertientes del Frente de Todos.
 
Frigerio suele comentar a propios y extraños que él fue simplemente un canal de negociación necesario para lidiar con un Congreso permeable pero ajeno.
 
Estos días, además, agrega que sufre una incomodidad adicional. Por un lado recibe los embates de Carrió, quizás obsesionada con todo lo que huela a partido político. Por otro lado, solo la sensación de final apagó los ataques de Marcos Peña, el alter ego de Macri para la política.
 
Hay otros egos alternos del Presidente, como el empresario Nicolás Caputo, pero a esta altura se dedican más a cerrar negocios de último momento que a sentarse en las mesas de negociación de un país hambriento y vejado.
 
Todas las alas --la dialoguista de Frigerio, la tirabombas de Carrió, el purismo PRO de Peña y Macri, la mercantil de Caputo--- constataron que la supuesta nueva pata peronista de Cambiemos llamada Pichetto no aportó ni líderes ni votos. Ningún dirigente importante se bajó de un tren justicialista cada vez más exitoso.
 
Y sus ex compañeros de tantos años en el bloque del Senado no salen de su asombro. "Miguel siempre fue un conservador, incluso cuando era jefe de nuestra bancada con Néstor y Cristina", dijo a este diario uno de ellos.
 
"Alguna vez se pasó de la raya con expresiones xenófobas. Pero nunca tuvo una cosmovisión de extrema derecha, casi fascista, como la de ahora cuando pide dinamitar la villa 1-11-14 o busca votos sacándose una foto con (Jair) Bolsonaro."
 
Cuando se escriba la historia del Enigma Pichetto habrá que agregar que, mientras construía su personaje de nacionalista polaco, nunca dejó de cuestionar el revoleo de preventivas santificado por el camarista Martín Irurzun ni transigió con los pedidos de desafuero de Cristina Fernández de Kirchner.
 
 
Hernán
 
En medio del desbande y el pase de facturas por la superderrota de las PASO hace equilibrio el ministro de Hacienda Hernán Lacunza. La jefa que aceptó su pase a préstamo a la Nación, María Eugenia Vidal, está al tanto de que a Lacunza lo que más le importa es la transición y que no quiere llegar al 10 de diciembre con una condena política por parte del peronismo.
 
El equipo del ministro también tiene en claro el fino andarivel por el que intentará circular Lacunza hasta el último día de Gobierno. Los criterios son tres. Uno, no dejar solo a Macri. Dos, racionalizar lo máximo posible los pedidos del Presidente y nunca doblar la apuesta hacia una mayor ortodoxia. Tres, no olvidar que debe haber vida después del traspaso de gobierno.
 
La propia Vidal busca aplicar esos tres criterios aun sabiendo, como repite su jefe de Gabinete Federico Salvai a quien quiera escucharlo, que los 18 puntos a favor de Axel Kicillof en las PASO son imposibles de remontar.
 
La gobernadora seguirá con su programación habitual. Acompañará a Macri cuando le toque y escuchará el mantra del "Sí se puede", como lo hizo el lunes pasado en Junín. Mirará para un costado cuando los intendentes entreguen boleta cortada y renieguen no solo del nombre del Presidente sino también del de la persona que antes llamaban cariñosamente Mariu y ahora reconocen solo como Vidal.
 
Se mantendrá fiel a sus relaciones con el poder supremo, como las energéticas a las que subsidia todos los meses tal como lo saben los bonaerenses: el subsidio está en la boleta.
 
Evitará choques de último momento con los sindicatos docentes, que no le perdonan la responsabilidad y la insensibilidad frente a las muertes de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez pero ya solo esperan el cambio de gobierno.
 
Tratará de retener a la mayor cantidad posible de legisladores provinciales. Buscará apurar designaciones judiciales que le metan una cuña al próximo gobernador. Y solidificará la alianza con su reclutador y primer jefe en la Fundación Sophia, Horacio Rodríguez Larreta.
 
El alcalde porteño mira las encuestas y cruza los dedos. Su objetivo es derrotar en primera vuelta a la fórmula de Matías Lammens y Gisela Marziotta, porque quién sabe qué puede pasar con un ballottage en noviembre, con un Alberto y un Axel ya electos.
 
Después de las últimas elecciones provinciales, Mendoza le quedó a Juntos por el Cambio. Pero en rigor le quedó al radicalismo que lidera Alfredo Cornejo, el que se preguntó "por qué puta" quisieron nacionalizar los comicios en su distrito.
 
Rodríguez Larreta necesita el triunfo por sí mismo (desde chiquito dice que quiere ser Presidente), por el Pro (que nació desde el Estado porteño) y por las efectividades conducentes: la capital de la República no solo es rica sino que es una fuente de enriquecimiento. Por el precio del suelo que se valoriza con la especulación, en principio, y porque es la sede de todos los poderes, incluyendo a los bancos y a los grandes medios.
 
Como Martín Lousteau conoce el poder de la CABA (y como a sus 48 ya no es un político junior porque Barack Obama, por ejemplo, fue presidente a los 47), es que ya se ve senador electo y disputándole desde el primer día el liderazgo de la futura oposición a Macri, a Rodríguez Larreta, a Vidal o a su correligionario Cornejo.
 
¿Y qué hará Macri? Federico Pinedo le dijo a Pablo de León en Radio con vos que "Macri va a estar siempre dispuesto a hacer lo que necesite la Argentina, no importa el lugar adónde esté". Y agregó: será "donde lo ponga el pueblo". Palabra de Pinedo.
 
Por Martín Granovsky
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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17-05-2026 / 13:05
17-05-2026 / 12:05
La gestión de Javier Milei atraviesa una fase de desorientación estratégica, donde el dogma ideológico choca frontalmente con una realidad social cada vez más crítica. La profundización de un modelo basado en el ajuste fiscal severo y la desregulación extrema ha disparado los índices de pobreza y desigualdad, transformando la promesa de "orden" en un escenario de exclusión que ya no se disciplina ante el discurso oficial. 
 
Trump no está en condiciones de volver a salvar a Milei y le exige cada vez más. Se define la guerra entre grupos de poder por la Hidrovía. Copado por funcionarios de la embajada, el instituto de propiedad intelectual se inclina a favor de los laboratorios estadounidenses. La esperanza, lo último que perdió el votante de Milei.
 
Esta desconexión entre la macroeconomía de pizarrón y las urgencias de la calle ha provocado que el Gobierno pierda el rumbo, quedando atrapado en una lógica que prioriza los superávits teóricos sobre la sostenibilidad humana. Según el análisis de Diego Genoud, el mandatario habría perdido la brújula política, mostrando una desconexión creciente entre su narrativa ideológica y las demandas de una realidad socioeconómica que ya no se disciplina ante sus discursos, lo que genera un clima de incertidumbre sobre la viabilidad de su programa a mediano plazo. 
 
Este deterioro del tejido social tiene un correlato directo en el capital político del mandatario: el ecosistema de apoyos que lo llevó al poder se muestra hoy fragmentado y reticente ante la falta de resultados tangibles. Con aliados ensayando su propia salida y una estructura territorial que no logra contener el descontento, la reelección para 2027 se percibe más como una expresión de deseos que como un escenario probable. El oficialismo enfrenta así una coyuntura de aislamiento, donde el aumento de la brecha social se convierte en el principal obstáculo para la continuidad de su proyecto político.
 
De la redacción de La Opinión Popular 

10-05-2026 / 14:05
Frente a un auditorio que colmó la capacidad de la Sala José Hernández, Axel Kicillof transformó la presentación de su libro en un acto de resistencia intelectual contra el avance del anarcocapitalismo en Argentina. Con una defensa cerrada de la intervención estatal y la justicia social, el gobernador bonaerense utilizó el pensamiento de Keynes para desnudar las falencias de un modelo nacional que, bajo la promesa de libertad, solo parece ofrecer recesión y exclusión. Su mensaje fue una advertencia clara: el verdadero peligro para el futuro del país no reside en los proyectos populares, sino en la impericia de una gestión que ignora la historia y la teoría económica básica.

"Si Keynes viera lo que está pasando en la Argentina, se vuelve a morir. Estamos ante un experimento que ignora las fallas de mercado que el propio Keynes describió hace casi un siglo", sentenció Kicillof ante un público que seguía cada definición técnica con atención política.


En lo que muchos leyeron como un paso decisivo hacia la reconstrucción del peronismo, Kicillof se posicionó como el principal antagonista político y teórico de Javier Milei. Entre citas académicas y definiciones políticas de alto voltaje, el mandatario dejó en claro que la provincia de Buenos Aires funciona hoy como el último bastión contra el ajuste desmedido y como el laboratorio de una alternativa de gobierno para 2027. Fue lanzamiento de una obra de Economía; pero también fue la presentación de un programa de soberanía económica diseñado para enfrentar el "riesgo país" que representa el actual experimento libertario.


De la redacción de La Opinión Popular

09-05-2026 / 10:05
07-05-2026 / 15:05
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