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“En octubre, a Macri hay que echarlo a la mierda”. Hugo Moyano
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Nacionales - 05-10-2019 / 10:10
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Antes de irse, el macrismo quiere dinamitar todo

Antes de irse, el macrismo quiere dinamitar todo
“Esta me la sé”, pensó Miguel Ángel Pichetto cuando le dijeron que había que consolidar el voto del núcleo duro. Y se largó a fondo: “Habría que dinamitar todo, que vuele todo por el aire”, dijo sobre la villa 1.11.14. No es la única frase de Pichetto, tiene varias como esa referidas a los inmigrantes pobres, sean africanos o de los países vecinos. El olfato le dice que en ese discurso hay muchos de los votos que trata de fidelizar Mauricio Macri y que en la ciudad de Buenos Aires respaldan a Horacio Rodríguez Larreta.
"Esta me la sé", pensó Miguel Ángel Pichetto cuando le dijeron que había que consolidar el voto del núcleo duro. Y se largó a fondo: "Habría que dinamitar todo, que vuele todo por el aire", dijo sobre la villa 1.11.14. Como dicen en el PRO, el hombre es consecuente, está con el que manda. Y en el peronismo aprendió suficiente de la calle como para aprehender la esencia del pensamiento "Cambiemos".
 
No es la única frase de Pichetto, tiene varias como esa referidas a los inmigrantes pobres, sean africanos o de los países vecinos. El olfato le dice que en ese discurso hay muchos de los votos que trata de fidelizar Mauricio Macri y que en la ciudad de Buenos Aires respaldan a Horacio Rodríguez Larreta.
 
Cambiemos tiene muchas de estas frases que han usado como muletilla para popularizar un pensamiento duro de derecha. Hay que pronunciarlas como diciendo "yo tengo el valor de decir esto, que todos piensan pero se callan". Si se enhebran en un collar esos contenidos trogloditas se tiene el pensamiento real de este grupo que gobierna y que se presentó como la modernidad democrática, o el cambio sensato.
 
Fue el ex ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay el que después de los aumentos astronómicos en las tarifas de los servicios, dijo que con esa diferencia se podían comprar "dos pizzas" por mes. Las dos pizzas llevaron a que miles de empresas pequeñas y medianas tuvieran que cerrar.
 
El mismo ministro hizo una metáfora con la preparación de un churrasco: "estamos separando la grasa militante", dijo. Se refería a miles de empleados públicos que perdían su trabajo, muchos de los cuales nunca más podrían regresar al mercado de trabajo. Eran personas de carne y hueso que tenían que volver a sus hogares con esa mala noticia. Trabajadores que perdían su trabajo. Los comparó con la grasa de la carne.
 
Esa frase se graficó con los dos empresarios, padre e hijo, que en los primeros días del gobierno de Macri apedrearon en Barrio Norte a los despedidos, incluso mujeres que lloraban, que protestaban en la puerta del Ministerio de Cultura.
 
Son frases, como las de las señoras que entrevistó el movilero de C5N en el acto del macrismo en Barrancas de Belgrano. "No creo que Cristina sea tan inteligente, ella viaja a Cuba para recibir órdenes del populismo cubano que las recibe de ya sabe dónde". Esa señora, muy bien vestida, era la representación de la ignorancia que se esconde detrás de la "inteligencia conspirativa". Esa burrada exclusiva le da patente de rica y superioridad sobre el populacho.
 
Otra señora que se hizo famosa en las redes por sus declaraciones, decía que ella conocía la pobreza porque en los años '80 había tocado un pobre. El único interés de esta señora estaba en demostrar por la televisión que no era pobre como los que van a los actos del populismo. El que piensa que estas son las excepciones se equivoca. 

 Es la inteligencia, el sentido común que generan y sobre el que se apoyan los medios y periodistas del oficialismo. Son los implícitos que no van a decir en voz alta, pero que usan para buscar complicidad e identificación. 

Este universo también está muy expresado en las metáforas que han buscado los altos funcionarios de este gobierno cuando quieren naturalizar algunas de las ideas más clasistas y frontales.
 
Está la construcción más tradicional de que cualquier forma de políticas de distribución del ingreso es "populismo", lo cual equivale a pura corrupción: cualquier cosa que reparta es para sacar tajada. Eso va para políticos y gremialistas.
 
Y está toda esa línea de visualizar al pobre como enemigo cuando dijeron que la gente en situación de calle eran militantes kirchneristas o los empleados públicos despedidos "grasa militante" o la que usaron para desprestigiar al movimiento de derechos humanos "hay que terminar con el curro de los derechos humanos".
 
Hay otra línea que busca sacarse responsabilidades: "esa te la debo", "mala mía" o simplemente "me equivoqué". Cada una de esas frases respondía a situaciones que afectaban a miles de personas. No sabían cuánto era una jubilación mínima o cuánto costaba un kilo de pan.
 
El discurso del narcotráfico o de la inseguridad fue usado para comprar armamento, pero no para combatir el narcotráfico ni la delincuencia, sino tanquetas, pistolas táser, lanzagranadas, armaduras y gases para reprimir la protesta social.
 
La idea de política educativa del ex ministro de Educación de la provincia de Buenos Aires, Esteban Bullrich quedó plasmada en la famosa frase de que "somos la nueva campaña al desierto". La educación enfocada como acción genocida, o usar una acción genocida para imaginar al gobierno educador en un desierto de ignorantes.
 
Es la supremacía que otorga la propiedad de un conocimiento. Una frase sobre el exterminio de los pueblos originarios, dicha en el escenario mismo de los hechos, en La Pampa. No se equivocó, como dijo después. Esa metáfora desnudó la esencia de su pensamiento.
 
Cuando se refirió al desempleo, a los miles de trabajadores que quedaban en la calle, el mismo ministro, actual senador, dijo que "así como cierran algunas fuentes de trabajo, se abren otras" y recomendó a los despedidos, actuar como "emprendedores" y dedicarse a la fabricación de cervezas artesanales o a manejar drones.
 
Consejo a gente desesperada porque no puede alimentar a sus hijos. Nunca estuvo en esa situación y la comprende sólo desde el lado del que despide.
 
Con una sonrisa anchísima, Bullrich completó la idea, usando sin saber el concepto de "modernidad líquida" de Sygmunt Bauman. "Tenemos que formar una generación que sea feliz en la incertidumbre", afirmó, como si alguna vez los millonarios que están en el gobierno sufrieran la incertidumbre de perder el trabajo o no tener plata para alimentar a sus hijos.
 
La frase del ministro de Energía Juan José Aranguren un día después del tarifazo en las naftas y el transporte. "Tengo mi fortuna en el exterior, la traeré cuando se recupere la confianza". Esta gente pidió sacrificios enormes a la inmensa mayoría que no tiene ni un peso afuera y ellos fueron incapaces de dar el ejemplo.
 
Ellos piensan que la culpa del "desastre argentino" la tienen los que no hicieron fortuna y no los que se enriquecieron con ese desastre. Es lo que quieren decir cuando hablan de "70 años de populismo".
 
Hay otras frases del mismo Macri que dan vergüenza ajena. Cuando dijo "el océano es inmenso y el submarino pequeño" después de la desaparición del ARA San Juan, donde habían muerto 44 personas que estaban bajo su mando puso en evidencia que el tema no le parecía importante.
 
Esa frase fue acompañada con el desprecio y el maltrato a los familiares de las víctimas y con los pocos esfuerzos por establecer las circunstancias del hundimiento y el rescate de los cuerpos de la tripulación.
 
A pesar de este maltrato, la mayoría del mundo de influencia de las Fuerzas Armadas y de Seguridad sigue como el respaldo más fuerte de este gobierno.
 
La celebración del bicentenario de la declaración de la independencia en Tucumán no fue con la presencia de mandatarios de la región. El invitado especial fue el Rey de España a una celebración en la que se festejaba haber salido de su yugo.
 
"Querido Rey,--dijo Macri-- me imagino la angustia que deben haber sentido los próceres al independizarse". Los próceres se estaban jugando la vida para liberarse de una injusticia y Macri los vió angustiados.
 
Es la idea de las clases altas de no soberanía, de sometimiento al poder para tratar de beneficiarse. Es el gobierno que vota la mayoría del universo castrense.
 
Hubo otra frase similar, aunque no referida a la historia, que completa esa idea. "Deseo que todo el país se enamore de Christine Lagarde" lanzó el presidente. Hablaba de la titular del Fondo Monetario Internacional que salvó a Macri de la hecatombe, pero que hundió al país en el desastre.
 
Macri les pedía a los trabajadores que se enamoren de la persona que exigía arrasar con sus derechos, se lo pedía a los jubilados cuando Lagarde venía reclamando el ajuste en el gasto previsional. Las clases altas se benefician a costa del sacrificio de las grandes mayorías y les importa un pepino la soberanía, la independencia o la mar en coche.
 
Cada una de estas frases produce una profunda vergüenza ajena y una sensación amarga porque gran parte de la sociedad que se perjudica con este pensamiento fue cooptada por el canto de sirena de los medios y los periodistas oficialistas.
 
El hambre, la miseria y la destrucción del país tienen responsables muy claros. Pero la sociedad tendrá que hacer una reflexión muy profunda del papel que desempeñó.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

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13-10-2019 / 10:10
El presidente Mauricio Macri se aferra (o simula aferrarse) a la ilusión de un batacazo, promueve con todo su tremendo equipo de propaganda manifestaciones supuestamente espontáneas.
 
Antes de las Primarias Abiertas (PASO) la principal táctica de campaña macrista fue fidelizar, robustecer el voto propio, el tercio irreductible del padrón. Los gurúes macristas pensaban que el Frente de Todos (FT) no llegaría al 40 por ciento del padrón, ni ahí.
 
La condición de escolta (en PASO y hasta en primera vuelta) sería el trampolín hacia la presidencia igual que en 2015. El urnazo del 11 de agosto golpeó fuerte a esa ilusión.
 
El Gobierno sigue empacado en fidelizar en otro contexto: sacar a la calle a los electores convencidos, de cierta edad, emocionar a los xenófobos, reconquistar a los pañuelos celestes. El senador Miguel Ángel Pichetto es uno de los adalides de esa Cruzada derechosa, cuyo objetivo parece ser conservar los votos antes que ampliarlos.
 
Y esperar un regalo del cielo, un cajón quemado por Herminio, una barbaridad cometida por les candidates del FT. Los medios dominantes, Clarín, La Nación e Infobae, exageran cada palabra, distorsionan cualquier discurso.
 
De momento, la mirada impresionista, las encuestas y la sensación térmica concuerdan: el escenario electoral cambió poco desde agosto hasta ahora. Las encuestas son lapidarias: ni una ve la menor posibilidad que el presidente logre llegar al ballotage.
 
Flota en el aire el aroma a polarización alta, a diferencia amplia, a definición en primera vuelta. El horizonte parece estrecho para las otras fuerzas con ambición de permanecer, sumar bancas, quedar como referencia.
 
Todo indica que Roberto Lavagna y Nicolás del Caño sudarán la gota gorda para conservar su cosecha que es improbable que la mejoren. De presunciones hablamos porque los votos se cuentan luego de abrir las urnas no en las tertulias previas.
 
Las charlas generosamente divulgadas altos referentes o mandatarios de Cambiemos filtran adónde esperan mudarse después del 10 de diciembre, modo tácito de insinuar derrota. Más salvajes y cuestionables, proliferan pases a planta permanente de funcionarios de camiseta amarilla, de niveles más bajos.

12-10-2019 / 12:10
"Llegar a fin de mes se ha transformado en una pesadilla, todos los meses tener que recortar, que no te alcance", sintetizó el presidente Mauricio Macri la brutal crisis social y económica que deja sus cuatro años de gobierno.
 
El presidente confesó el resultado de sus políticas a una radio de Olavarría, en la previa de la que será la próxima parada de su caravana del "Sí, se puede". "Ganando la elección esta vez lo vamos a lograr, a pesar de que en estos cuatro años no lo logré", prometió.
 
Macri llegará mañana al partido bonaerense donde juega de local con el candidato Ezequiel Galli, quien se impuso por escaso margen en las PASO de agosto. El Presidente, en cambio, perdió por 5 puntos ante Alberto Fernández. La llegada de Macri coincidirá con la caída de un ícono de la ciudad: el cierre de la primera planta de la cementera Loma Negra.
 
"Tenemos claramente un tema pendiente, que es el económico", admitió el mandatario en diálogo con la local Radio 98 Pop en la previa de su visita y, en el tren de confesiones sobre el fracaso económico y social de su gestión, también intentó matizar con algunos supuestos logros que nadie percibe por ningún lado: "La crisis no nos deja ver que hemos avanzado mucho".
 
Y volvió a agradecer a la clase media que, según él, fue el sector de la sociedad sobre el que "mayor peso ha caído", porque "ha tenido que readaptarse, reacomodarse, recortar". "Llegar a fin de mes se ha transformado en una pesadilla, todos los meses tener que recortar, que no te alcance. Eso ha traído mucha angustia, mucho agobio, mucha bronca", reconoció.
 
Tras reconocer el atroz fracaso de sus políticas neoliberales, Macri volvió a justificar los malos resultados de sus manejos como el camino para "resolver temas que arrastramos hace décadas", pero volvió a reconocer: "No era tan fácil como yo prometí".
 
"Lo entiendo, lo escuché, entendí el mensaje. Hemos tratado de llevar medidas de alivio desde las PASO para acá y el foco va a estar puesto en el alivio", se disculpó Macri en modo campaña y aseguró: "Yo creo que llegó la hora de que lo logremos y soy optimista de que ganando la elección esta vez lo vamos a lograr, a pesar de que en estos cuatro años no lo logré".
 
La Opinión Popular

12-10-2019 / 10:10
"Mauricio lo da vuelta", "Mauricio lo da vuelta", indicaba el estrangulador de medios Hernán Lombardi. Y saltaba como monito rengo, con los deditos parados, antes de la presentación estelar del Presidente en los actos de campaña. La gente se prende, pero sabe que no lo da vuelta. Lo único que sabe a esta altura, esa gente, la ultrarrecontra macrista que asiste a esos actos, lo único que sabe es que no lo da vuelta, pero no le importa.
 
Porque pesa más su anti peronismo, su rechazo a los derechos humanos, su reacción de pañuelo celeste, su afán de diferenciarse de la negrada y los cabecitas. La masa que se movilizó hasta ahora en los 30 actos en 30 pueblos --en algunos lados un fracaso, en otros no tanto-- es la más recalcitrante, la que sabe que todo se fue al diablo pero le importa más su anti peronismo que la tragedia de todo el país.
 
Esa desesperanza que transmite la falta de convicción de los coros de Lombardi con el desvaído "Mauricio lo da vuelta", es porque ya nadie cree en Macri, ni esos que van a sus actos. El presidente perdió credibilidad ante la sociedad, fue un corte tajante. Es como si le dijeran "sabemos que sos de los nuestros, pero ya no podés hacer nada".
 
Así sucede con sus adeptos. Los demás, la mayoría, están juntando bronca. Cada vez se ve con más claridad la pavorosa ineptitud y el caos que han sido los últimos dos años de gobierno, unidos al descaro más grande para hacer negocios con sus empresas.
 
En política no hay espacios vacíos, los que pierde uno, los ocupa otro. Y Alberto Fernández crece, se afirma como candidato y atiende el mostrador como dueño de casa. Su convocatoria aumenta.
 
En su gira por Estados Unidos, como representante de Alberto Fernández, Sergio Massa se reunió en el Departamento de Estado con Mike Pompeo, otro dinosaurio yanqui de la corte imperial de Donald Trump. Pompeo no quiso mostrarse amigable. Pompeo quiso mostrarse como el amo. Es la relación que permitió Macri con Trump.
 
Pompeo quiso marcarle la cancha a Alberto Fernández. Le aclaró a Massa que Estados Unidos tiene dos temas que no son negociables. Uno es Venezuela, el otro es China: no quieren que expanda su presencia en Argentina.
 
Meter presión a un candidato, de un país extranjero, cuando todavía no asumió, es un acto patotero, que no tiene el mínimo respeto a la soberanía política del que se supone es un país amigo. Pero, Macri demostró que la obsecuencia con Trump no lleva a ninguna solución. Si demostró algo, es que por ese camino se va al despeñadero.

11-10-2019 / 10:10
Un spot de Juntos por el Cambio, publicado por el lilito macrista Luciano "Lucho" Bugallo, encendió la ira de los defensores de derechos de los animales. En él se ve a un niño rubio de ojos celestes tomar por las patas a un gato -apodo que se le inculcó al presidente Mauricio Macri - de espaldas. Luego lo tira en el aire y lo suelta boca arriba.
 
De fondo, con gritos de barras bravas de cancha se escucha "se da vuelta, Mauricio lo da vuelta". El gato termina cayendo sobre sus pies, que se vencen y hacen que su panza impacte contra el suelo. 
Para que ese giro saliera más o menos bien en la filmación, debieron haber probado varias veces la altura de la cual debían soltar al gatito.


A 20 días de las elecciones generales, un macrismo desesperado apela a todo lo que tiene a mano para revertir las encuestas que dan como amplio ganador al candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández. Pero el video en cuestión fue el límite para los animalistas. "Quién fue el que creyó que con maltrato animal puede ganar elecciones?", lo cruzaron los usuarios de Twitter.
 
Para los tuiteros, se trató lisa y llanamente de una "apología al maltrato animal" de un gobierno que "cajoneó la ley para prohibir la tracción a sangre y el ecofraude". La Asociación Lucha x la Integridad Social y el Derecho Animal advirtió también que ellos reciben "decenas de casos de gatos heridos fracturados, empalados y quemados. Muchas veces obra de niños que no han sido sensibilizados hacia el respeto de los animales", por lo que el spot resulta contraproducente.
 
Hasta los mismos seguidores de Macri se molestaron por la campaña. "Los apoyo pero usar animales en estos sport ridículos me parece que les va en contra", señaló uno de ellos, quien rechazó "completamente" este video. "Yo también quiero que se dé vuelta. Pero no era necesario hacerle eso a ese gatito", replicó un usuario.
 
Otros, conocidos en el tema, advirtieron que el video fue robado de una cuenta de Youtube de Estados Unidos, aunque en este caso al menos tuvieron la deferencia de poner una cajita de almohadones para aminorar la caída del felino.
 
¿No tienen mejores ideas que usar a un nene maltratando un gato? Con razón les fue como les fue.
 
La Opinión Popular

 

11-10-2019 / 09:10
Las conclusiones que surgen de dos encuestas, del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) y la consultora Córdoba y Asociados, muestran que Alberto Fernández y Cristina Fernández atravesarían el 27 de octubre la línea del 50 por ciento de los votos y derrotarían a la fórmula Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto por alrededor de 20 puntos.
 
El aproximado es de 52 por ciento a 32 por ciento, si se proyectan los indecisos y se excluye el voto en blanco, tal como indica la ley electoral. La diferencia entonces se ampliaría respecto de la que hubo en las PASO, que fue de 16,1 puntos.
 
Más allá de los números electorales, todas las respuestas conceptuales son adversas al presidente Macri, que queda asociado con el fracaso de la gestión e, incluso, se llevó el calificativo de "peor presidente de la historia argentina".
 
El dato más llamativo de la encuesta es que la consultora Celag preguntó quién fue el peor presidente de la historia Argentina. Y lo sorprendente es que Macri aparece encabezando la lista como el peor mandatario que ha tenido el país, por encima de Fernando De la Rúa.
 
El dirigente radical que llegó a la presidencia de la mano de la primera Alianza, se vio obligado a renunciar en medio de la conmoción nacional que sacudió al país en 2001, apenas dos años después de haber llegado a la Casa Rosada. Su gestión siempre obtuvo los mayores índices de descalificación sobre sus capacidades para gobernar, por lo que resulta de sumo interés ver que Macri consigue superarlo en el rubro.
 
El 36 por ciento consideró al actual presidente como el peor, con el radical lejos como el segundo peor (20 por ciento) y en tercer lugar Carlos Menem (18 por ciento). El mejor calificado resultó Néstor Kirchner, al que solo el 1,3 por ciento de los consultados consideró el peor presidente de la historia.
 
En el análisis de los datos, hay que tener en cuenta que el tiempo transcurrido lleva a veces a reconsiderar la visión sobre los anteriores mandatarios. En ese sentido, Raúl Alfonsín aparece después de Néstor Kirchner como el presidente más valorado, aunque tuvo que dejar anticipadamente el poder en medio de la descomposición económica y política.
 
La brutal crisis actual incide en la pésima calificación obtenida por Macri, pero es difícil pronosticarle una mejora futura como la lograda por Alfonsín porque, a diferencia del caudillo radical, el cacique del PRO no tiene logros institucionales que mostrar. Todos los parámetros económicos-sociales empeoraron en relación con 2015, cuando llegó a la Casa Rosada.
 
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