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“En octubre, a Macri hay que echarlo a la mierda”. Hugo Moyano
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Nacionales - 04-10-2019 / 09:10
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

Empresarios industriales, los albertistas menos pensados

Empresarios industriales, los albertistas menos pensados
La comunión de ideas entre los caciques industriales y el favorito para las elecciones del 27 de octubre parece inédita pero no hace más que reeditar la que los unía a Mauricio Macri al inicio de su gestión, cuando alcanzaron incluso a designar al secretario del área, Martín Etchegoyen, antiguo gerente general de la central fabril.
El único taciturno durante todo el almuerzo fue Cristiano Rattazzi, el jefe de Fiat, fiscal de mesa de Cambiemos en las últimas dos elecciones y acaso el último exégeta de Mauricio Macri en el mundo fabril.
 
Los economistas Matías Kulfas y Cecilia Todesca quedaron impresionados por su capacidad para mantener, al estilo del Papa Francisco, una ensayada cara de desagrado durante toda la comida que Alberto Fernández compartió con la cúpula de la Unión Industrial Argentina. A su alrededor, en el salón Petiribí del edificio de Avenida de Mayo y Lima, eran todas sonrisas.
 
La comunión de ideas entre los caciques industriales y el favorito para las elecciones del 27 de octubre parece inédita pero no hace más que reeditar la que los unía a Mauricio Macri al inicio de su gestión, cuando alcanzaron incluso a designar al secretario del área, Martín Etchegoyen, antiguo gerente general de la central fabril.
 
El entonces recién asumido ministro de la Producción, Francisco Cabrera, todavía no había sido retratado en las revistas de chimentos a punto de abordar un avión privado a Punta del Este junto con Juana Viale. El Presidente aún no lo había apodado "latin lover", como lo llama desde entonces.
 
Si bien el aceitero Miguel Acevedo se muestra frontalmente crítico de la política económica de Macri desde hace casi dos años y no duda en posar junto a Fernández ante toda cámara que se le cruce, la UIA nunca cedió esa participación -marginal pero continua- en el gabinete cambiemita.
 
El actual secretario de Industria, Fernando Grasso, fue el economista jefe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA) hasta diciembre de 2015 y muchos de los que almorzaron anteayer con Alberto todavía lo llaman cariñosamente "Fer".
 
Muy cuestionado entre los empresarios por su falta de reacción frente al cierre masivo de fábricas de los últimos meses, Grasso sí reaccionó rápido después de la derrota del oficialismo en las PASO: el 29 de agosto volvió a visitar la cámara donde trabajaba antes de asumir como funcionario y se mostró muy interesado en revertir la "grave situación del sector", sobre la que escuchó pacientemente a todos sus directivos.
 
El latin lover ya no está en condiciones de retar a Grasso por haber avalado esos cuestionamientos de los veteranos líderes metalúrgicos. Dejó de ser su jefe -hoy lo es Dante Sica, recientemente condecorado por el gobierno de Brasil con la gran cruz de la Orden de Rio Branco- aunque mantiene su ascendente sobre Macri, a quien sigue asesorando.
 
Alberto Fernández aludió a él en el almuerzo del salón Petiribí, cuando se refirió a "un ministro que los mandó a importar". No hizo falta que lo nombrara: evocó el momento en que uno de los comensales lo fue a visitar con un proyecto de inversión y Pancho le respondió suelto de cuerpo que lo abandonara. "¿Para qué vas a comprar máquinas? íQuedate con tu marca que es buena y ponete a importar!", lo despidió.

 
Lealtades
 
Aunque Daniel Funes de Rioja volvió al término del almuerzo sobre su habitual clamor por rebajas de impuestos y flexibilidad laboral, no fueron los temas que dominaron la comida ni su larga sobremesa de casi dos horas.
 
Solo el textil Jorge Sorabilla planteó que el 55% del precio al público de una remera está explicado por impuestos. El economista jefe de la UIA, Diego Coatz, se refirió a algo más estructural: la necesidad de agregar valor para generar dólares. Puso como ejemplo a la cadena del cacao: los países que producen el fruto son pobres y los que lo procesan son ricos. Cualquier parecido con la soja no es mera coincidencia.
 
Envidiosos de la afinidad que supo construir Acevedo, en tándem con su cuñado Roberto Urquía, empresarios de todos los sectores se pelean por tener su foto con el casi seguro ganador del 27-O.
 
Los socios del Consejo Interamericano del Comercio y la Producción (CICyP) esperan cerrar en las próximas horas la participación del exjefe de Gabinete en su ya tradicional ciclo de almuerzos en el Alvear.
 
Con lo propio especulan los organizadores del coloquio de IDEA, el cenáculo anual marplatense de los gerentes de multis y grandes empresas que eligió Roberto Lavagna para romper con Kirchner en 2005, antes de renunciar. ¿Lo lograrán? "No lo creo. Es muy difícil que vayamos", dijo anoche a BAE Negocios un inseparable colaborador del candidato.
 
No es que Fernández tenga nada contra el coloquio IDEA, un evento que llegó a visitar varias veces. Tampoco que le moleste el slogan que eligieron los ejecutivos el año pasado, casi calcado del cotillón PRO ("Cambio cultural, soy yo y es ahora"). Simplemente no cree que allí haya votos por conquistar ni poderes a los que seducir.
 
Para peor, el día que le ofrecieron disertar es el 17 de octubre, porque el viernes 18 ya tiene previsto cerrar el evento Mauricio Macri -parte de su "gira de despedida", como la definió ocurrente Sergio Massa- y el miércoles 16 habla la gobernadora María Eugenia Vidal. ¿Aceptará el candidato del peronismo compartir el Día de la Lealtad con un millar de CEOs?
 
Lo volátil del poder se percibe por estos días con especial severidad. La cena de recaudación de fondos de la Universidad Torcuato Di Tella, por citar otro caso, no será igual este año que los últimos.
 
No solo porque el economista ultraortodoxo Juan José Cruces reemplazó como rector al dialoguista Ernesto Schargrodsky y decidió excluir por razones ideológicas de la gala del próximo lunes a un puñado de invitados e invitadas que habían sido convidados en las últimas ediciones.
 
También porque muchos de los que compraban mesas en el evento lo hacían para arrimarse a los profesores de esa institución que ocuparon cargos estratégicos en el gabinete de Macri, especialmente en el área económica. Son fotos que se devaluaron a la par del peso.
 
El "Ditellazo", como ya bautizaron con sorna a esta crisis varios economistas críticos de la gestión, ya tiene quien lo estudie. Según el Observatorio de las Élites Argentinas que coordina la socióloga Ana Castellani (IDAES-UNSAM), la cantidad de graduados de la Di Tella en el gabinete de Macri y en los sucesivos directorios del Banco Central constituyó un récord histórico.
 
Si bien todas las universidades privadas aportaron sus egresados al equipo gubernamental menos permeado por las universidades públicas del que se tenga memoria, el de la Di Tella fue el caso más destacado.
 
Nueve funcionarios importantes de Macri estudiaron sus carreras de grado en esa casa de altos estudios -entre ellos Marcos Peña, Lucas Llach, Enrique Avogrado y Marina Carbajal- y otros 12 hicieron posgrados allí, como Jorge Triaca, Francisco Gismondi, Mariano Flores Vidal y Sebastián Scheimberg.
 
Entre sus profesores, la Escuela de Negocios de la universidad cuenta también con los dos jefes del Banco Central a quienes más se les devaluó el peso en los últimos 17 años: Federico Sturzenegger y Guido Sandleris.
 
 
Cavallo del comisario
 
Para pescar alguna influencia antes de que asuma el próximo gobierno, los empresarios tiran líneas en todas las direcciones. Así fue como los dueños de importantes empresas y de apellidos ilustres como Neuss, Bulgheroni, Gabbi, Escasany, Pescarmona, Braun, Weiss y Bagó llenaron un auditorio para escuchar a Domingo Cavallo, el ministro de Economía que terminó con la híper de los años 80 pero que después condujo dos veces al país a crisis terminales.
 
Fue en un encuentro organizado por la Academia Nacional de Ciencias de la Empresa, que preside Jorge Aufiero (Medicus). Ahí sí que se lo vio sonreír a Rattazzi, quien adujo afonía cuando le preguntaron por su parquedad en el almuerzo con Fernández en la UIA.
 
¿Por qué creerían los empresarios que se acercan a Fernández al arrimarse a Cavallo? Por el lejano pasado cavallista del candidato, electo en el año 2000 como legislador porteño por la misma lista que postulaba al economista como jefe de Gobierno, secundado por Gustavo Beliz.
 
Y por el supuesto vínculo cotidiano que todavía mantienen, según juraron y perjuraron dos de los presentes en la conferencia del ya veterano exministro. Un vínculo que pareció confirmarse cuando Alberto habló la semana pasada en la Fundación Mediterránea, el think tank que fundó Cavallo. Pero que el inseparable colaborador del candidato consultado ayer por BAE Negocios desmintió de manera tajante.
 
Los economistas que trabajan con él no están tan seguros. "El estilo de Alberto es como el de Néstor, muy distinto al de Cristina. Néstor tenía a 10 o 15 economistas a los que escuchaba y después decidía él. Implica no confiar mucho en nadie. Cristina se enamoraba sucesivamente de sus economistas: primero (Martín) Lousteau, después (Amado) Boudou, después Axel... Yo no descartaría que escuche de vez en cuando a Cavallo", comentó uno de ellos.
 
Más que los nombres, lo que ocupa al equipo de economistas de la calle México por estas horas son los encuentros con fondos de inversión y acreedores de la deuda para renegociar los vencimientos que deja como herencia envenenada Macri.
 
No hubo intercambio de ofertas aún, pero confían en que las habrá el mismo lunes 28. Hasta hace tres semanas, los enviados de Wall Street los trataban como defaulteadores maduristas y expropiadores. Ahora, por lo menos, ya se sientan a conversar. Algo es algo.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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13-10-2019 / 10:10
El presidente Mauricio Macri se aferra (o simula aferrarse) a la ilusión de un batacazo, promueve con todo su tremendo equipo de propaganda manifestaciones supuestamente espontáneas.
 
Antes de las Primarias Abiertas (PASO) la principal táctica de campaña macrista fue fidelizar, robustecer el voto propio, el tercio irreductible del padrón. Los gurúes macristas pensaban que el Frente de Todos (FT) no llegaría al 40 por ciento del padrón, ni ahí.
 
La condición de escolta (en PASO y hasta en primera vuelta) sería el trampolín hacia la presidencia igual que en 2015. El urnazo del 11 de agosto golpeó fuerte a esa ilusión.
 
El Gobierno sigue empacado en fidelizar en otro contexto: sacar a la calle a los electores convencidos, de cierta edad, emocionar a los xenófobos, reconquistar a los pañuelos celestes. El senador Miguel Ángel Pichetto es uno de los adalides de esa Cruzada derechosa, cuyo objetivo parece ser conservar los votos antes que ampliarlos.
 
Y esperar un regalo del cielo, un cajón quemado por Herminio, una barbaridad cometida por les candidates del FT. Los medios dominantes, Clarín, La Nación e Infobae, exageran cada palabra, distorsionan cualquier discurso.
 
De momento, la mirada impresionista, las encuestas y la sensación térmica concuerdan: el escenario electoral cambió poco desde agosto hasta ahora. Las encuestas son lapidarias: ni una ve la menor posibilidad que el presidente logre llegar al ballotage.
 
Flota en el aire el aroma a polarización alta, a diferencia amplia, a definición en primera vuelta. El horizonte parece estrecho para las otras fuerzas con ambición de permanecer, sumar bancas, quedar como referencia.
 
Todo indica que Roberto Lavagna y Nicolás del Caño sudarán la gota gorda para conservar su cosecha que es improbable que la mejoren. De presunciones hablamos porque los votos se cuentan luego de abrir las urnas no en las tertulias previas.
 
Las charlas generosamente divulgadas altos referentes o mandatarios de Cambiemos filtran adónde esperan mudarse después del 10 de diciembre, modo tácito de insinuar derrota. Más salvajes y cuestionables, proliferan pases a planta permanente de funcionarios de camiseta amarilla, de niveles más bajos.

12-10-2019 / 12:10
"Llegar a fin de mes se ha transformado en una pesadilla, todos los meses tener que recortar, que no te alcance", sintetizó el presidente Mauricio Macri la brutal crisis social y económica que deja sus cuatro años de gobierno.
 
El presidente confesó el resultado de sus políticas a una radio de Olavarría, en la previa de la que será la próxima parada de su caravana del "Sí, se puede". "Ganando la elección esta vez lo vamos a lograr, a pesar de que en estos cuatro años no lo logré", prometió.
 
Macri llegará mañana al partido bonaerense donde juega de local con el candidato Ezequiel Galli, quien se impuso por escaso margen en las PASO de agosto. El Presidente, en cambio, perdió por 5 puntos ante Alberto Fernández. La llegada de Macri coincidirá con la caída de un ícono de la ciudad: el cierre de la primera planta de la cementera Loma Negra.
 
"Tenemos claramente un tema pendiente, que es el económico", admitió el mandatario en diálogo con la local Radio 98 Pop en la previa de su visita y, en el tren de confesiones sobre el fracaso económico y social de su gestión, también intentó matizar con algunos supuestos logros que nadie percibe por ningún lado: "La crisis no nos deja ver que hemos avanzado mucho".
 
Y volvió a agradecer a la clase media que, según él, fue el sector de la sociedad sobre el que "mayor peso ha caído", porque "ha tenido que readaptarse, reacomodarse, recortar". "Llegar a fin de mes se ha transformado en una pesadilla, todos los meses tener que recortar, que no te alcance. Eso ha traído mucha angustia, mucho agobio, mucha bronca", reconoció.
 
Tras reconocer el atroz fracaso de sus políticas neoliberales, Macri volvió a justificar los malos resultados de sus manejos como el camino para "resolver temas que arrastramos hace décadas", pero volvió a reconocer: "No era tan fácil como yo prometí".
 
"Lo entiendo, lo escuché, entendí el mensaje. Hemos tratado de llevar medidas de alivio desde las PASO para acá y el foco va a estar puesto en el alivio", se disculpó Macri en modo campaña y aseguró: "Yo creo que llegó la hora de que lo logremos y soy optimista de que ganando la elección esta vez lo vamos a lograr, a pesar de que en estos cuatro años no lo logré".
 
La Opinión Popular

12-10-2019 / 10:10
"Mauricio lo da vuelta", "Mauricio lo da vuelta", indicaba el estrangulador de medios Hernán Lombardi. Y saltaba como monito rengo, con los deditos parados, antes de la presentación estelar del Presidente en los actos de campaña. La gente se prende, pero sabe que no lo da vuelta. Lo único que sabe a esta altura, esa gente, la ultrarrecontra macrista que asiste a esos actos, lo único que sabe es que no lo da vuelta, pero no le importa.
 
Porque pesa más su anti peronismo, su rechazo a los derechos humanos, su reacción de pañuelo celeste, su afán de diferenciarse de la negrada y los cabecitas. La masa que se movilizó hasta ahora en los 30 actos en 30 pueblos --en algunos lados un fracaso, en otros no tanto-- es la más recalcitrante, la que sabe que todo se fue al diablo pero le importa más su anti peronismo que la tragedia de todo el país.
 
Esa desesperanza que transmite la falta de convicción de los coros de Lombardi con el desvaído "Mauricio lo da vuelta", es porque ya nadie cree en Macri, ni esos que van a sus actos. El presidente perdió credibilidad ante la sociedad, fue un corte tajante. Es como si le dijeran "sabemos que sos de los nuestros, pero ya no podés hacer nada".
 
Así sucede con sus adeptos. Los demás, la mayoría, están juntando bronca. Cada vez se ve con más claridad la pavorosa ineptitud y el caos que han sido los últimos dos años de gobierno, unidos al descaro más grande para hacer negocios con sus empresas.
 
En política no hay espacios vacíos, los que pierde uno, los ocupa otro. Y Alberto Fernández crece, se afirma como candidato y atiende el mostrador como dueño de casa. Su convocatoria aumenta.
 
En su gira por Estados Unidos, como representante de Alberto Fernández, Sergio Massa se reunió en el Departamento de Estado con Mike Pompeo, otro dinosaurio yanqui de la corte imperial de Donald Trump. Pompeo no quiso mostrarse amigable. Pompeo quiso mostrarse como el amo. Es la relación que permitió Macri con Trump.
 
Pompeo quiso marcarle la cancha a Alberto Fernández. Le aclaró a Massa que Estados Unidos tiene dos temas que no son negociables. Uno es Venezuela, el otro es China: no quieren que expanda su presencia en Argentina.
 
Meter presión a un candidato, de un país extranjero, cuando todavía no asumió, es un acto patotero, que no tiene el mínimo respeto a la soberanía política del que se supone es un país amigo. Pero, Macri demostró que la obsecuencia con Trump no lleva a ninguna solución. Si demostró algo, es que por ese camino se va al despeñadero.

11-10-2019 / 10:10
Un spot de Juntos por el Cambio, publicado por el lilito macrista Luciano "Lucho" Bugallo, encendió la ira de los defensores de derechos de los animales. En él se ve a un niño rubio de ojos celestes tomar por las patas a un gato -apodo que se le inculcó al presidente Mauricio Macri - de espaldas. Luego lo tira en el aire y lo suelta boca arriba.
 
De fondo, con gritos de barras bravas de cancha se escucha "se da vuelta, Mauricio lo da vuelta". El gato termina cayendo sobre sus pies, que se vencen y hacen que su panza impacte contra el suelo. 
Para que ese giro saliera más o menos bien en la filmación, debieron haber probado varias veces la altura de la cual debían soltar al gatito.


A 20 días de las elecciones generales, un macrismo desesperado apela a todo lo que tiene a mano para revertir las encuestas que dan como amplio ganador al candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández. Pero el video en cuestión fue el límite para los animalistas. "Quién fue el que creyó que con maltrato animal puede ganar elecciones?", lo cruzaron los usuarios de Twitter.
 
Para los tuiteros, se trató lisa y llanamente de una "apología al maltrato animal" de un gobierno que "cajoneó la ley para prohibir la tracción a sangre y el ecofraude". La Asociación Lucha x la Integridad Social y el Derecho Animal advirtió también que ellos reciben "decenas de casos de gatos heridos fracturados, empalados y quemados. Muchas veces obra de niños que no han sido sensibilizados hacia el respeto de los animales", por lo que el spot resulta contraproducente.
 
Hasta los mismos seguidores de Macri se molestaron por la campaña. "Los apoyo pero usar animales en estos sport ridículos me parece que les va en contra", señaló uno de ellos, quien rechazó "completamente" este video. "Yo también quiero que se dé vuelta. Pero no era necesario hacerle eso a ese gatito", replicó un usuario.
 
Otros, conocidos en el tema, advirtieron que el video fue robado de una cuenta de Youtube de Estados Unidos, aunque en este caso al menos tuvieron la deferencia de poner una cajita de almohadones para aminorar la caída del felino.
 
¿No tienen mejores ideas que usar a un nene maltratando un gato? Con razón les fue como les fue.
 
La Opinión Popular

 

11-10-2019 / 09:10
Las conclusiones que surgen de dos encuestas, del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) y la consultora Córdoba y Asociados, muestran que Alberto Fernández y Cristina Fernández atravesarían el 27 de octubre la línea del 50 por ciento de los votos y derrotarían a la fórmula Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto por alrededor de 20 puntos.
 
El aproximado es de 52 por ciento a 32 por ciento, si se proyectan los indecisos y se excluye el voto en blanco, tal como indica la ley electoral. La diferencia entonces se ampliaría respecto de la que hubo en las PASO, que fue de 16,1 puntos.
 
Más allá de los números electorales, todas las respuestas conceptuales son adversas al presidente Macri, que queda asociado con el fracaso de la gestión e, incluso, se llevó el calificativo de "peor presidente de la historia argentina".
 
El dato más llamativo de la encuesta es que la consultora Celag preguntó quién fue el peor presidente de la historia Argentina. Y lo sorprendente es que Macri aparece encabezando la lista como el peor mandatario que ha tenido el país, por encima de Fernando De la Rúa.
 
El dirigente radical que llegó a la presidencia de la mano de la primera Alianza, se vio obligado a renunciar en medio de la conmoción nacional que sacudió al país en 2001, apenas dos años después de haber llegado a la Casa Rosada. Su gestión siempre obtuvo los mayores índices de descalificación sobre sus capacidades para gobernar, por lo que resulta de sumo interés ver que Macri consigue superarlo en el rubro.
 
El 36 por ciento consideró al actual presidente como el peor, con el radical lejos como el segundo peor (20 por ciento) y en tercer lugar Carlos Menem (18 por ciento). El mejor calificado resultó Néstor Kirchner, al que solo el 1,3 por ciento de los consultados consideró el peor presidente de la historia.
 
En el análisis de los datos, hay que tener en cuenta que el tiempo transcurrido lleva a veces a reconsiderar la visión sobre los anteriores mandatarios. En ese sentido, Raúl Alfonsín aparece después de Néstor Kirchner como el presidente más valorado, aunque tuvo que dejar anticipadamente el poder en medio de la descomposición económica y política.
 
La brutal crisis actual incide en la pésima calificación obtenida por Macri, pero es difícil pronosticarle una mejora futura como la lograda por Alfonsín porque, a diferencia del caudillo radical, el cacique del PRO no tiene logros institucionales que mostrar. Todos los parámetros económicos-sociales empeoraron en relación con 2015, cuando llegó a la Casa Rosada.
 
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