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“En octubre, a Macri hay que echarlo a la mierda”. Hugo Moyano
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Nacionales - 27-09-2019 / 06:09
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

Los efectos del despoder exhiben en carne viva el desbande macrista

Los efectos del despoder exhiben en carne viva el desbande macrista
Los resultados de las PASO propinaron una dura derrota a Mauricio Macri. Los principales empresarios que apoyaban a Cambiemos, una vez que los datos fueron públicos, tuvieron la difícil tarea de borrarse de los finales de campaña. Con el búnker vaciándose, un alicaído Macri, intentar elevar la moral de los seguidores de Juntos por el Cambio y contener la tropa propia para salvar lo que pueda en las elecciones de octubre.
Los efectos del despoder se sienten en el grupo de Whatsapp "Nuestra Voz", un chat de CEOs y empresarios que militó con fervor la reelección del Presidente Mauricio Macri hasta la noche de su contundente derrota en las PASO.
 
El dueño de MercadoLibre, Marcos Galperín, fue más comedido que Enrique Cristofani (Santander) y que Eduardo Costantini (Consultatio) y evitó desuscribirse del grupo, incluso aunque acudió raudamente a reunirse con Alberto Fernández esa misma semana, igual que el fundador de Nordelta.
 
No fueron las únicas deserciones: de los 256 empresarios miembros que había el 10 de agosto -el máximo permitido por el sistema de mensajería instantánea- ayer quedaban 237.
 
Lo que cayó más abruptamente fue la intensidad del intercambio de pareceres. "Ahora hablan solo los talibanes", se sinceró uno de los varios participantes. Así rotuló por ejemplo a Gonzalo Tanoira y a Martín y Agustín Otero Monsegur, que anteayer se congratularon mutuamente por quizás la última conquista del "regreso al mundo" cambiemita: el arribo de las primeras 24 toneladas de limones tucumanos a un puerto de la India.
 
La mayoría de los empresarios hace fila en el campamento que antes percibía como enemigo y que ahora apuesta a modelar a su imagen y semejanza. Pragmático hasta que duela, Fernández no escatima guiños para todos lados.
 
Lo que resta ver es cómo queda Cambiemos después de la casi segura derrota que sufrirá el 27. Emilio Monzó amaga con auspiciar, ya desde el llano, una ruptura del bloque con 8 o 10 diputados para negociar con el nuevo Gobierno.
 
¿Se irá con él una parte del radicalismo, de la mano de Alfredo Cornejo? ¿Quedarán, junto al macrismo residual y a Elisa Carrió, solamente los ultra-antiperonistas, como el incombustible nosiglista Emiliano Yacobitti, que ayer le abrió a Macri las puertas de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA? ¿Le reservará a Monzó un ministerio el Frente de Todos para mostrar unidad nacional, o ya tiene demasiados pedidos que atender?

 
Teléfonos ligados
 
El estado de Whatsapp de Pancho Cabrera sorprendió a empresarios que lo tienen agendado entre sus contactos con el teléfono de siempre. El que termina en 0430.
 
"Lo que necesito es la confirmación de que se va a hacer el desembolso. Después si es esta semana o la siguiente no nos cambia, ya venimos remando en dulce de leche hace dos meses y hay retrasos pero bueno, lo importante es saber si vamos adelante o si tengo que tomar alguna medida drástica".
 
Todavía asesor especial de Mauricio Macri, el exministro de la Producción y antiguo jefe de la Fundación Pensar trajina a diario los pasillos del primer piso de la Rosada. Aunque su despacho oficial está a cinco cuadras, en el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), su diálogo con el Presidente es permanente.
 
Por eso entre los hombres de negocios llamó tanto la atención la frase, en un casillero donde la gente suele poner "ocupado", "disponible" o "en el gimnasio".
 
¿Sería una pregunta para el mandatario, que el martes esa hora se sumaba por sorpresa a la reunión en Nueva York entre Hernán Lacunza y el director interino del FMI, David Lipton? ¿Sería un mensaje para algún otro miembro de la comitiva que lo acompañaba, para que se lo hiciera llegar? ¿Acaso no se referiría al desembolso de US$ 5.400 millones que esperaba el Gobierno del FMI sino a otra cuestión?
 
Difícil saberlo. Al cabo de un rato, advertido del error, el Latin Lover -como lo apodó con sorna Macri desde que salió en las portadas de las revistas del corazón con Juanita Viale- lo borró.
 
No es el primer blooper que involucra a la telefonía celular desde que las PASO desataron el desbande cambiemita que se palpa en cualquier repartición del Estado. La semana pasada, el propio Macri tuvo que pedir disculpas cuando sonó su Samsung último modelo en pleno discurso, en Jujuy.
 
Como si hubiera estado guionado, ocurrió justo cuando decía "los escucho". "Generalmente no lo tengo prendido", se excusó al instante, mientras los presentes se atragantaban con sus propias carcajadas.
 
Como sea, la confirmación del desembolso que pretendía Cabrera nunca llegó. Al contrario, Lipton enterró cualquier esperanza esa misma tarde, cuando le advirtió a la radio de Bloomberg que Argentina atraviesa una situación "extremadamente compleja".
 
Veterano de mil batallas geopolíticas (llegó a volar de incógnito a Varsovia para redactarle un plan económico de emergencia a Lech Walesa mientras los alemanes del Este derrumbaban el Muro de Berlín) y muy consciente del peso de sus palabras, el representante de Donald Trump afirmó lapidario: "El FMI trabajará para reanudar una relación financiera, que tal vez tenga que esperar un tiempo".
 
Lipton fue tan tajante que el Durán Barba del FMI, Gerry Rice, tuvo que salir a subtitularlo de inmediato, primero a través del equipo de portavoces para América latina y después en la conferencia de prensa de ayer, donde hizo malabares por matizar el "game over" del jefe interino.
 
Lo que nadie pudo explicarse es por qué Macri contó que se había reunido con él si había riesgo de exponerse a otro bochorno de magnitud histórica en plena licuación de su poder.
 
Al menos tres funcionarios le pidieron al vocero presidencial Jorge Grecco que mantuviera en secreto la cita, de la que no hubo siquiera registro fotográfico. Pero el multimillonario Grecco, todavía grogui como Marcos Peña tras el cachetazo del 11 de agosto, no respondió.
 
En el kirchnerismo ya se sienten, muy asordinados, los primeros resquemores. Hasta los ateos en el Instituto Patria rezaban ayer porque el candidato haya encontrado en Córdoba su límite hacia la derecha: la Fundación Mediterránea.
 
¿Acaso es muy distinto lo que plantea respecto del Estado ese foro, donde ayer almorzó Alberto, que lo que se escuchó en la convención de FIEL en la Bolsa que animaron Rodolfo Santángelo y Ricardo López Murphy?
 
Los que esperan pronto a Fernández son los socios del Consejo Interamericano del Comercio y la Producción (CICyP), que esta semana ya debieron reemplazar a Roberto Lavagna por el candidato frentista uruguayo Daniel Martínez debido a que el exministro pidió aplazar su conferencia allí para un momento más cerca de las elecciones.
 
El jefe del Frente de Todos también prevé ir a almorzar a la Unión Industrial Argentina (UIA), pero después del resultado de las PASO el que define cuándo es él. O más bien Santiago Cafiero, el joven politólogo que lo acompañó como escudero a Bolivia y Perú y que suena como jefe de Gabinete o secretario general de la Presidencia.
 
En el búnker de la calle México saben que la suerte de todo el programa económico depende de la renegociación de la deuda.
 
Tal como se adelantó en esta columna la semana pasada, tanto Matías Kulfas como Cecilia Todesca propusieron incluir en las conversaciones un esquema de "step up" (patear hacia adelante) parecido al que incluyó el Plan Brady a inicios de los 90, con aplazamiento de pago del capital y recálculo de los intereses para que su carga sea baja al inicio y crezca con el tiempo.
 
Ayer, en Córdoba, Fernández habló del "modelo Uruguay": una reestructuración amigable sin quita, y apoyada por el FMI. Pero los técnicos ya le advirtieron que no alcanza.
 
Apenas llegaron a Nueva York, antes de reunirse con las autoridades del Fondo, Lacunza y Sandleris atendieron por separado a varios fondos de inversión. Se habló de la ley para reestructurar la deuda con jurisdicción local y también del reperfilamiento de bonos con ley extranjera.
 
"Los dueños de los bonos son los mismos", explicó a este diario desde Manhattan uno de los negociadores. "Por suerte hay buena sintonía. La oposición compró el esquema de reperfilamiento", agregó.
 
Tanto Lacunza como Sandleris aspiran a negociar una transición ordenada con Alberto después de la elección. El mismo norte al que apuesta Rogelio Frigerio. Como diría Melconian, el plan llegar.
 
No podrían estar más lejos del #SíSePuede del Presidente y el tour proselitista que arranca mañana en Barrancas de Belgrano. El apuro por incluir en ese tour una inauguración faraónica como la de la ampliación del aeropuerto de Ezeiza terminó en una hecatombe: la muerte de José Bulacio.
 
¿Qué podría incluir esa transición ordenada a la que aspiran los moderados del gabinete? Los más audaces apuestan a que se aprueben la ley de reestructuración de la deuda, el presupuesto 2020 y la ley de alquileres.
 
Alberto abonó ayer ese optimismo y pareció confirmar eso de que su Frente "compró" el plan oficial para la deuda. Habló de "reperfilamiento", el mismo eufemismo que acuñó Lacunza cuando defaulteó la deuda local de corto plazo, en Letes y Lecaps.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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13-10-2019 / 10:10
El presidente Mauricio Macri se aferra (o simula aferrarse) a la ilusión de un batacazo, promueve con todo su tremendo equipo de propaganda manifestaciones supuestamente espontáneas.
 
Antes de las Primarias Abiertas (PASO) la principal táctica de campaña macrista fue fidelizar, robustecer el voto propio, el tercio irreductible del padrón. Los gurúes macristas pensaban que el Frente de Todos (FT) no llegaría al 40 por ciento del padrón, ni ahí.
 
La condición de escolta (en PASO y hasta en primera vuelta) sería el trampolín hacia la presidencia igual que en 2015. El urnazo del 11 de agosto golpeó fuerte a esa ilusión.
 
El Gobierno sigue empacado en fidelizar en otro contexto: sacar a la calle a los electores convencidos, de cierta edad, emocionar a los xenófobos, reconquistar a los pañuelos celestes. El senador Miguel Ángel Pichetto es uno de los adalides de esa Cruzada derechosa, cuyo objetivo parece ser conservar los votos antes que ampliarlos.
 
Y esperar un regalo del cielo, un cajón quemado por Herminio, una barbaridad cometida por les candidates del FT. Los medios dominantes, Clarín, La Nación e Infobae, exageran cada palabra, distorsionan cualquier discurso.
 
De momento, la mirada impresionista, las encuestas y la sensación térmica concuerdan: el escenario electoral cambió poco desde agosto hasta ahora. Las encuestas son lapidarias: ni una ve la menor posibilidad que el presidente logre llegar al ballotage.
 
Flota en el aire el aroma a polarización alta, a diferencia amplia, a definición en primera vuelta. El horizonte parece estrecho para las otras fuerzas con ambición de permanecer, sumar bancas, quedar como referencia.
 
Todo indica que Roberto Lavagna y Nicolás del Caño sudarán la gota gorda para conservar su cosecha que es improbable que la mejoren. De presunciones hablamos porque los votos se cuentan luego de abrir las urnas no en las tertulias previas.
 
Las charlas generosamente divulgadas altos referentes o mandatarios de Cambiemos filtran adónde esperan mudarse después del 10 de diciembre, modo tácito de insinuar derrota. Más salvajes y cuestionables, proliferan pases a planta permanente de funcionarios de camiseta amarilla, de niveles más bajos.

12-10-2019 / 12:10
"Llegar a fin de mes se ha transformado en una pesadilla, todos los meses tener que recortar, que no te alcance", sintetizó el presidente Mauricio Macri la brutal crisis social y económica que deja sus cuatro años de gobierno.
 
El presidente confesó el resultado de sus políticas a una radio de Olavarría, en la previa de la que será la próxima parada de su caravana del "Sí, se puede". "Ganando la elección esta vez lo vamos a lograr, a pesar de que en estos cuatro años no lo logré", prometió.
 
Macri llegará mañana al partido bonaerense donde juega de local con el candidato Ezequiel Galli, quien se impuso por escaso margen en las PASO de agosto. El Presidente, en cambio, perdió por 5 puntos ante Alberto Fernández. La llegada de Macri coincidirá con la caída de un ícono de la ciudad: el cierre de la primera planta de la cementera Loma Negra.
 
"Tenemos claramente un tema pendiente, que es el económico", admitió el mandatario en diálogo con la local Radio 98 Pop en la previa de su visita y, en el tren de confesiones sobre el fracaso económico y social de su gestión, también intentó matizar con algunos supuestos logros que nadie percibe por ningún lado: "La crisis no nos deja ver que hemos avanzado mucho".
 
Y volvió a agradecer a la clase media que, según él, fue el sector de la sociedad sobre el que "mayor peso ha caído", porque "ha tenido que readaptarse, reacomodarse, recortar". "Llegar a fin de mes se ha transformado en una pesadilla, todos los meses tener que recortar, que no te alcance. Eso ha traído mucha angustia, mucho agobio, mucha bronca", reconoció.
 
Tras reconocer el atroz fracaso de sus políticas neoliberales, Macri volvió a justificar los malos resultados de sus manejos como el camino para "resolver temas que arrastramos hace décadas", pero volvió a reconocer: "No era tan fácil como yo prometí".
 
"Lo entiendo, lo escuché, entendí el mensaje. Hemos tratado de llevar medidas de alivio desde las PASO para acá y el foco va a estar puesto en el alivio", se disculpó Macri en modo campaña y aseguró: "Yo creo que llegó la hora de que lo logremos y soy optimista de que ganando la elección esta vez lo vamos a lograr, a pesar de que en estos cuatro años no lo logré".
 
La Opinión Popular

12-10-2019 / 10:10
"Mauricio lo da vuelta", "Mauricio lo da vuelta", indicaba el estrangulador de medios Hernán Lombardi. Y saltaba como monito rengo, con los deditos parados, antes de la presentación estelar del Presidente en los actos de campaña. La gente se prende, pero sabe que no lo da vuelta. Lo único que sabe a esta altura, esa gente, la ultrarrecontra macrista que asiste a esos actos, lo único que sabe es que no lo da vuelta, pero no le importa.
 
Porque pesa más su anti peronismo, su rechazo a los derechos humanos, su reacción de pañuelo celeste, su afán de diferenciarse de la negrada y los cabecitas. La masa que se movilizó hasta ahora en los 30 actos en 30 pueblos --en algunos lados un fracaso, en otros no tanto-- es la más recalcitrante, la que sabe que todo se fue al diablo pero le importa más su anti peronismo que la tragedia de todo el país.
 
Esa desesperanza que transmite la falta de convicción de los coros de Lombardi con el desvaído "Mauricio lo da vuelta", es porque ya nadie cree en Macri, ni esos que van a sus actos. El presidente perdió credibilidad ante la sociedad, fue un corte tajante. Es como si le dijeran "sabemos que sos de los nuestros, pero ya no podés hacer nada".
 
Así sucede con sus adeptos. Los demás, la mayoría, están juntando bronca. Cada vez se ve con más claridad la pavorosa ineptitud y el caos que han sido los últimos dos años de gobierno, unidos al descaro más grande para hacer negocios con sus empresas.
 
En política no hay espacios vacíos, los que pierde uno, los ocupa otro. Y Alberto Fernández crece, se afirma como candidato y atiende el mostrador como dueño de casa. Su convocatoria aumenta.
 
En su gira por Estados Unidos, como representante de Alberto Fernández, Sergio Massa se reunió en el Departamento de Estado con Mike Pompeo, otro dinosaurio yanqui de la corte imperial de Donald Trump. Pompeo no quiso mostrarse amigable. Pompeo quiso mostrarse como el amo. Es la relación que permitió Macri con Trump.
 
Pompeo quiso marcarle la cancha a Alberto Fernández. Le aclaró a Massa que Estados Unidos tiene dos temas que no son negociables. Uno es Venezuela, el otro es China: no quieren que expanda su presencia en Argentina.
 
Meter presión a un candidato, de un país extranjero, cuando todavía no asumió, es un acto patotero, que no tiene el mínimo respeto a la soberanía política del que se supone es un país amigo. Pero, Macri demostró que la obsecuencia con Trump no lleva a ninguna solución. Si demostró algo, es que por ese camino se va al despeñadero.

11-10-2019 / 10:10
Un spot de Juntos por el Cambio, publicado por el lilito macrista Luciano "Lucho" Bugallo, encendió la ira de los defensores de derechos de los animales. En él se ve a un niño rubio de ojos celestes tomar por las patas a un gato -apodo que se le inculcó al presidente Mauricio Macri - de espaldas. Luego lo tira en el aire y lo suelta boca arriba.
 
De fondo, con gritos de barras bravas de cancha se escucha "se da vuelta, Mauricio lo da vuelta". El gato termina cayendo sobre sus pies, que se vencen y hacen que su panza impacte contra el suelo. 
Para que ese giro saliera más o menos bien en la filmación, debieron haber probado varias veces la altura de la cual debían soltar al gatito.


A 20 días de las elecciones generales, un macrismo desesperado apela a todo lo que tiene a mano para revertir las encuestas que dan como amplio ganador al candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández. Pero el video en cuestión fue el límite para los animalistas. "Quién fue el que creyó que con maltrato animal puede ganar elecciones?", lo cruzaron los usuarios de Twitter.
 
Para los tuiteros, se trató lisa y llanamente de una "apología al maltrato animal" de un gobierno que "cajoneó la ley para prohibir la tracción a sangre y el ecofraude". La Asociación Lucha x la Integridad Social y el Derecho Animal advirtió también que ellos reciben "decenas de casos de gatos heridos fracturados, empalados y quemados. Muchas veces obra de niños que no han sido sensibilizados hacia el respeto de los animales", por lo que el spot resulta contraproducente.
 
Hasta los mismos seguidores de Macri se molestaron por la campaña. "Los apoyo pero usar animales en estos sport ridículos me parece que les va en contra", señaló uno de ellos, quien rechazó "completamente" este video. "Yo también quiero que se dé vuelta. Pero no era necesario hacerle eso a ese gatito", replicó un usuario.
 
Otros, conocidos en el tema, advirtieron que el video fue robado de una cuenta de Youtube de Estados Unidos, aunque en este caso al menos tuvieron la deferencia de poner una cajita de almohadones para aminorar la caída del felino.
 
¿No tienen mejores ideas que usar a un nene maltratando un gato? Con razón les fue como les fue.
 
La Opinión Popular

 

11-10-2019 / 09:10
Las conclusiones que surgen de dos encuestas, del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) y la consultora Córdoba y Asociados, muestran que Alberto Fernández y Cristina Fernández atravesarían el 27 de octubre la línea del 50 por ciento de los votos y derrotarían a la fórmula Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto por alrededor de 20 puntos.
 
El aproximado es de 52 por ciento a 32 por ciento, si se proyectan los indecisos y se excluye el voto en blanco, tal como indica la ley electoral. La diferencia entonces se ampliaría respecto de la que hubo en las PASO, que fue de 16,1 puntos.
 
Más allá de los números electorales, todas las respuestas conceptuales son adversas al presidente Macri, que queda asociado con el fracaso de la gestión e, incluso, se llevó el calificativo de "peor presidente de la historia argentina".
 
El dato más llamativo de la encuesta es que la consultora Celag preguntó quién fue el peor presidente de la historia Argentina. Y lo sorprendente es que Macri aparece encabezando la lista como el peor mandatario que ha tenido el país, por encima de Fernando De la Rúa.
 
El dirigente radical que llegó a la presidencia de la mano de la primera Alianza, se vio obligado a renunciar en medio de la conmoción nacional que sacudió al país en 2001, apenas dos años después de haber llegado a la Casa Rosada. Su gestión siempre obtuvo los mayores índices de descalificación sobre sus capacidades para gobernar, por lo que resulta de sumo interés ver que Macri consigue superarlo en el rubro.
 
El 36 por ciento consideró al actual presidente como el peor, con el radical lejos como el segundo peor (20 por ciento) y en tercer lugar Carlos Menem (18 por ciento). El mejor calificado resultó Néstor Kirchner, al que solo el 1,3 por ciento de los consultados consideró el peor presidente de la historia.
 
En el análisis de los datos, hay que tener en cuenta que el tiempo transcurrido lleva a veces a reconsiderar la visión sobre los anteriores mandatarios. En ese sentido, Raúl Alfonsín aparece después de Néstor Kirchner como el presidente más valorado, aunque tuvo que dejar anticipadamente el poder en medio de la descomposición económica y política.
 
La brutal crisis actual incide en la pésima calificación obtenida por Macri, pero es difícil pronosticarle una mejora futura como la lograda por Alfonsín porque, a diferencia del caudillo radical, el cacique del PRO no tiene logros institucionales que mostrar. Todos los parámetros económicos-sociales empeoraron en relación con 2015, cuando llegó a la Casa Rosada.
 
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