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Sociedad e Interés General - 26-09-2019 / 19:09
EFEMÉRIDES POPULARES

Silvio Frondizi: asesinato de un luchador

Silvio Frondizi: asesinato de un luchador
Silvio Frondizi fue un intelectual de prestigio no sólo en la Argentina sino también en toda Latinoamérica. Abogado, defensor de presos políticos y profesor universitario de filosofía, ciencias económicas y ciencias sociales. Autor de una vasta obra que abarcaba desde análisis sobre la realidad argentina, pasando por la revolución cubana hasta novedosos planteos sobre teorías políticas contemporáneas.
El 27 de septiembre de 1974, es ejecutado el abogado e intelectual marxista Silvio Frondizi por el grupo parapolicial de la extrema derecha Triple A. Un típico asesinato de estos escuadrones de la muerte que en ese mismo mes cobró la vida de más de una decena de militantes del campo popular, entre ellos Rodolfo Ortega Peña, al padre Carlos Mugica y a «Cuqui» Curutchet.
 
Fue un doble crimen, porque ese día la Triple A mató también a su yerno, Luis Mendiburu, que intentó impedir su secuestro. (Mendiburu era ingeniero y militante de la Juventud Universitaria Peronista, trabajaba en la Universidad Tecnológica Nacional).​
 
A golpes y empujones, una patota de la Triple A sube a Silvio Frondizi en uno de los tres autos que formó parte del operativo, y a las 14.20, lo fusilan en los bosques de Ezeiza.​ Arturo, su hermano y ex presidente, reconoció el cadáver en el Hospital de Ezeiza. Dijo que estaba desfigurado y tenía los brazos deshechos. Según el informe de los peritos, le dispararon cincuenta y dos tiros.
 
La Opinión Popular



Silvio Frondizi: ha muerto un luchador
 
El 27 de septiembre un comando terrorista de la organización "AAA" formado por una docena de personas, secuestró y ultimó al doctor Silvio Frondizi. En el operativo, realizado a plena luz y con despliegue de medios (varios automóviles, armas modernas), fue asesinado también el joven yerno del doctor Frondizi, Luis Mendiburu. La ola de irracionalidad que las bandas armadas han desatado sobre el país cobraba así dos nuevas víctimas.
 
El doctor Silvio Frondizi había dedicado toda su vida a luchar contra esa irracionalidad y contra las causas sociales y políticas que la engendran. Antes que nada era un profesor universitario y un hombre de derecho: quien lo haya conocido podrá dar fe de su enorme optimismo -que no pocos consideraban ingenuo- sobre el poder de las ideas, la fuerza de los argumentos, la victoria inevitable de la Razón.
 
En tal lucha por esos ideales dejó muchas veces le serenidad de la biblioteca o las alturas académicas para sumirse en la militancia o en la cada vez más riesgosa defensa profesional de los perseguidos.
 
Sin embargo, no era un político más que parcialmente: las organizaciones que él fundó (Praxis, Ligas de Resistencia y Lucha Popular, Fuerza Autónoma Popular) tuvieron una breve vida. En cambio tuvieron más vida sus ideas, sus libros, muchas veces plagiados por discípulos inescrupulosos o por sociólogos de poca ciencia y grandes recursos.
 
Es que Silvio Frondizi fue lo que quiso ser; un maestro consecuente con sus propias enseñanza.
 
En la campaña pro-electoral del 11 de marzo de 1973 ocupó la tribuna del Frente de Izquierda Popular como candidato extrapartidario a senador nacional.
 
Todavía estaban en el poder Lanusse y los comandantes de la dictadura militar oligárquica. El doctor Frondizi, junto a nuestro partido, utilizó la campaña electoral para dar la batalla por la auténtica democracia, por las libertades públicas y por la soberanía nacional y para hacer conocer los grandes temas del socialismo.
 
Derrotados en marzo y septiembre los comandantes en jefe del "Gran Acuerdo Nacional", reconquistada la soberanía popular, el doctor Frondizi se alejó de las posiciones del FIP, estimaba incorrecto -nos dijo entonces- el apoyo de nuestro partido al gobierno de Perón.
 
Consideró ineludible luchar desde otras trincheras por los mismos, eternos valores que siempre fueron el motor de su actividad. la Justicia, la Libertad, la Razón, que él identificaba con el socialismo. Más allá de todo análisis político, lo hizo con su abnegación de siempre. la abnegación con que enfrentó las balas de sus asesinos.
 
J R
 
[Recordatorio en Izquierda Popular Nº 42, segunda quincena de octubre de 1974, órgano de prensa del Frente de Izquierda Popular (FIP) liderado por Jorge Abelardo Ramos, quien firma la nota como J R]
 
Fuente: El Ortiba

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09-12-2019 / 21:12
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09-12-2019 / 06:12
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La batalla de Don Gonzalo, librada al noreste de Paraná, en la provincia de Entre Ríos, el 09 de diciembre de 1873, fue un combate durante la guerra civil entre porteños y federales, y significó la derrota del caudillo federal Ricardo López Jordán frente a las fuerzas nacionales, de unitarios y liberales, al mando del general Martín de Gainza.
 
El 1 de mayo de 1873, López Jordán regresó y sublevó a la provincia de Entre Ríos, reuniendo en poco tiempo más de 18.000 hombres, mal armados y sin experiencia en combate. La inmensa mayoría de la población se puso de su lado, mientras el presidente Sarmiento ponía precio a la cabeza del caudillo y ordenaba la movilización de la mayoría del ejército nacional contra Entre Ríos.
 
Las fuerzas nacionales contaban con modernos fusiles Remington, revólveres Colt, cañones Krupp y ametralladoras Gatling, que hicieron estragos entre los jordanistas. Fue una "carnicería" la primera batalla en la historia argentina en que se usaron ametralladoras contra las lanzas federales. Se dijo que también se usaron balas explosivas, algo que casi todos deploraron como violación del derecho de guerra, y más tarde fueron prohibidas en los países occidentales.
 
Las sucesivas cargas de la caballería entrerriana lograron evitar el desastre entre los federales, pero éstos dejaron cientos de muertos en el campo de batalla. La lucha se detuvo al caer la noche. En la retirada que siguió, López Jordán perdió casi todas sus armas, incluso toda la artillería. A la mañana siguiente, muchos soldados de sus escuadrones regresaron a sus pueblos, ocultando sus armas y tratando de pasar desapercibidos como pacíficos pobladores. Al día siguiente el triunfante coronel Ayala, siguiendo la costumbre liberal "civilizada" y la suya propia, pasa por las armas sin juicio previo, entre muchos, al teniente José Camejo.
 
Esta fue la última batalla del último caudillo federal en armas. Todavía habrá guerras civiles durante el resto de la década de 1870, pero éstas serán enfrentamientos internos entre facciones del partido liberal, descendiente legítimo del partido unitario. La batalla de Don Gonzalo fue la última librada en la Argentina por caudillos federales del interior del país contra fuerzas unitarias porteñas.
 
En las guerras civiles del siglo XIX se definió la identidad de nuestra Patria y su lugar en el mundo con el triunfo de quienes se identificaban con la "civilización", de acuerdo a la definición de Sarmiento, en perjuicio de quienes representarían a la "barbarie". Las masas populares que pelearan por la Independencia, en Ituzaingó contra el Imperio esclavista de Brasil, y en la Vuelta de Obligado contra ingleses y franceses, fueron declaradas raza inferior condenada a la extinción.
 
Las expediciones punitivas porteñas ahogaron a sangre y fuego las protestas de los pueblos del interior. La oligarquía forjó así un país semicolonial y dependiente, oprimido por el imperialismo británico, que perjudicaba a las producciones provinciales, que no podían competir con la industria inglesa.

 Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista
Por Blas García 


07-12-2019 / 18:12
La madrugada del 1 de diciembre de 1828, el general unitario Juan Lavalle tomó el Fuerte de Buenos Aires; derrocó al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Manuel Dorrego; y reunió a miembros del partido unitario en la iglesia de San Francisco -como representación del pueblo- siendo elegido gobernador.
 
Juan Manuel de Rosas levantó la campaña contra los sublevados y reunió un pequeño ejército de milicianos y partidas federales, mientras Dorrego se retiraba al interior de la provincia para buscar su protección. Lavalle, con sus experimentadas tropas se dirigió a la campaña para enfrentar a las fuerzas federales de Rosas y Dorrego, a quienes atacó sorpresivamente en la batalla de Navarro, derrotándolos.
 
Debido a la disparidad existente entre las aguerridas y veteranas fuerzas sublevadas, que participaron en la guerra contra Brasil, bajo el mando de Lavalle, el federal Dorrego fue hecho prisionero. Lavalle, influido por el deseo de venganza de los ideólogos unitarios, ordenó su fusilamiento. De ese modo se generalizó la guerra civil en todo el país.
 
Lavalle envió ejércitos en todas direcciones, pero varios caudillos aliados de Rosasorganizaron la resistencia. Los jefes unitarios recurrieron a toda clase de crímenes para aplastarla, un hecho poco difundido por la historiografía de las guerras civiles argentinas.
 
Al frente del grueso de su ejército, Lavalle avanzó hasta ocupar Rosario. Pero, poco después, Estanislao López dejó sin caballos a Lavalle, que se vio obligado a retroceder. López y Rosas persiguieron a Lavalle derrotándolo en la batalla de Puente de Márquez, el 26 de abril de 1829.
 
El 24 de junio, Lavalle y Rosas firmaron el Pacto de Cañuelas, que estipulaba que se llamaría a elecciones, en las que sólo se presentaría una lista de unidad de federales y unitarios, y que el candidato a gobernador sería Félix de Álzaga. Pero los unitarios presentaron la candidatura de Carlos María de Alvear, y al precio de treinta muertos ganaron las elecciones.
 
Las relaciones quedaron rotas nuevamente, obligando a Lavalle a un nuevo tratado, el pacto de Barracas, del 24 de agosto. Pero, ahora más que antes, la fuerza estaba del lado de Rosas. A través de este pacto se nombró gobernador a Juan José Viamonte. Éste llamó a la legislatura derrocada por Lavalle, allanándole a Rosas el camino al poder.
 
La Legislatura de Buenos Aires proclamó a Rosas como 13º Gobernador de Buenos Aires el 6 de diciembre de 1829, honrándolo además con el título de "Restaurador de las Leyes e Instituciones de la Provincia de Buenos Aires". El 08 de diciembre de 1829, comienza el primer gobierno de Juan Manuel de Rosas.
 
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