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Nacionales - 26-09-2019 / 09:09
CAMBIA LA VISIÓN SOBRE LA RELACIÓN CON EL FONDO

El plan secreto de Alberto: poner "en pausa" al FMI y pedirle que congele las cuotas del stand by

El plan secreto de Alberto: poner
Alberto Fernández analiza poner la relación con el Fondo Monetario "en modo pausa". La resolución final dependerá, en buena parte, del resultado de las conversaciones que Hernán Lacunza, concluirá en Washington con los máximos responsables del organismo.
Alberto Fernández analiza poner la relación con el Fondo Monetario "en modo pausa". La resolución final dependerá, en buena parte, del resultado de las conversaciones que Hernán Lacunza, concluirá en Washington con los máximos responsables del organismo.
 
"Si, como creemos, Lacunza se vuelve con las manos vacías, sin los u$s5.400 millones del desembolso del FMI, tendremos la responsabilidad de definir el futuro de la relación a partir del 10 de diciembre", afirma uno de los miembros del equipo del candidato que sigue de cerca el vínculo con el organismo.
 
El equipo de asesores del candidato le acercó en los últimos días un plan que implica un cambio respecto de las versiones manejadas hasta ahora, y que apuntaban hacia la búsqueda de un acuerdo de facilidades extendidas, que ampliaría el plazo de pago al FMI. La nueva visión surgió como consecuencia de los sucesos de las últimas semanas y ante la alarma por una situación financiera peor a la prevista.
 
Ahora, el candidato del Frente de Todos analiza si seguir el consejo de su equipo en el sentido de cambiar drásticamente la relación con el Fondo.
 
En concreto, en caso de que ese desembolso del Fondo no se concrete en las próximas semanas, Alberto F. baraja la posibilidad de suspender el pedido de esos u$s5.400 millones (y los aproximadamente u$s1.000 millones que deberían "bajar" en diciembre) y, a partir de ahí, relanzar la relación con ese organismo.
 
La idea pasa por limitar los pagos de Argentina sólo a los intereses de la deuda contraída, pero sin la apertura de una discusión por un nuevo acuerdo que permita diferir los giros del capital de esos pasivos. El año que viene, por caso, habría que abonar unos u$s1.500 millones sólo en concepto de intereses. No hay vencimientos de capital.
 
Hacia 2021, las obligaciones resultan un poco más exigentes: además de los u$s1.500 millones de intereses habría que abonar otros u$s3.250 millones por vencimientos de capital.
 
Los vencimientos con el Fondo Monetario explotan recién a partir de 2022. Ese año ya habría que abonar, además de los intereses, cerca de u$s18.000 millones del súper crédito otorgado por el organismo a partir de mediados del año pasado.
 
El resto de la deuda con Washington debería cancelarse durante 2023.

 
Un cronograma de pagos recargado
 
A diferencia de lo que se creía hasta ahora, Fernández desistiría de abrir una renegociación para lograr una postergación de los vencimientos. En el mercado suponen que el FMI podría darle hasta diez años de plazo para pagar la deuda.
 
Sin embargo, varios de los asesores financieros del candidato le están sugiriendo que, aun en ese escenario, las obligaciones con el FMI serían "impagables".
 
"A la Argentina se le haría muy cuesta arriba pagarle al FMI a razón de u$s5.000 millones cada año, para dejar saldada la deuda en una década. Porque, además, hay que tener en cuenta la deuda con los acreedores privados", analiza uno de los asesores que frecuenta al candidato y que está cerca de las cuentas públicas.
 
"¿Los inversores privados aceptarían una reestructuración si saben que estamos ahorcados con los pagos al FMI? Seguro que no", reflexiona la misma fuente.
 
De hecho, al equipo de Alberto F. no se les escapa que durante el año que viene habrá que abonar alrededor de u$s5.550 millones a organismos internacionales, a saber: intereses por u$s2.900 millones (al FMI, BID, BM y otros) y otros u$s2.650 millones al Club de París, entre intereses y amortización de capital.
 
En simultáneo, existen vencimientos con acreedores privados por otros u$s14.500 millones -entre títulos con jurisdicción local e internacional-, que habría que abonarlos a menos que se haga una reestructuración que vaya más allá del reperfilamiento anunciado y que espera en el Congreso.
 
Es en este contexto súper complicado que algunos asesores de Fernández le dijeron al candidato que lo mejor sería "poner en pausa" la relación con el Fondo Monetario y apuntarle a la renegociación con los privados.
 
 
Un plan B sin la auditoría del Fondo
 
¿Qué se ganaría? De acuerdo a esa visión, aprovechando que no hay vencimientos de capital con el FMI durante 2020 (sólo los u$s1.500 millones de intereses que habría que abonar sí o sí para no caer en default), la idea sería eludir una discusión de fondo que obligue a la Argentina a aplicar un fuerte ajuste de sus cuentas públicas y, en simultáneo, el planteo de reformas estructurales, como la laboral y también la previsional.
 
Si, finalmente, opta por esta posibilidad que está analizando, Alberto F. le diría al Fondo que no envíe los u$s5.400 millones pendientes, siempre y cuando -obviamente- ese dinero no llegue antes del 10 de diciembre, cosa por demás improbable.
 
Es más: también queda bajo análisis que si Fernández se consagra como Presidente, le reintegre al Fondo Monetario los u$s7.200 millones que están en las reservas y que el FMI mandó en su momento para reforzarlas.
 
En concreto, este verdadero "Plan B" le permitiría al (eventual) próximo gobierno ganar tiempo y postergar una renegociación con el FMI mientras no haya vencimientos de capital con ese organismo. De esa forma, evalúan cerca del candidato, tendría un mayor margen de maniobra para tomar medidas en medio de la crisis.
 
Una fuente del entorno de Alberto Fernández lo define así: "Sería una demostración de que no se quiere patear el tablero, pero sí tomar distancia del Fondo hasta que la economía muestre signos de reactivación".
 
Si, por el contrario, el nuevo gobierno quisiera enfocarse en una renegociación de los vencimientos de la deuda, eso habría que hacerlo, sí o sí, en el marco de un nuevo programa. Algo que se quisiera evitar al menos durante el primer año de mandato.
 
 
Peores números que los previstos
 
Lo que también debe quedar en claro es que esta alternativa de "Plan B" surgió como consecuencia de que los números lucen más críticos de lo evaluado en un primer momento. Y no como una postura ideológica. "Alberto venía diciendo 'no al cepo' pero la realidad se impuso. El escenario es muy complicado", califican desde el equipo del candidato.
 
Justamente, la evaluación que se formula es que, al día de hoy, se sabe que la economía que heredará el próximo Presidente será como la de 2015 pero "recargada". Con abultados vencimientos de la deuda, una relación con el FMI y un shock inflacionario. Además de una brecha cambiaria que, si bien por ahora no es tan amplia como hace cuatro años, ya existe.
 
Sobre esa cuestión, el economista Pablo Goldin imagina que, así como están las cosas, "la economía de fin de año se parecerá a la de 1989. Sin la hiperinflación, pero con el ajuste hecho a mitad de camino", dice, al diferenciar este escenario con el que recibió Néstor Kirchner en 2003, con la actividad ya en recuperación.
 
Esto no significa que, llegado el caso de un gobierno de AF, no se les preste atención al ordenamiento de las cuentas públicas. Los asesores del candidato aseguran que si no se dan claras señales de un mayor equilibrio fiscal no hay chances de una reestructuración con los acreedores privados. "Pero una cosa es intentarlo con un plan propio, y otra muy distinta con el FMI como auditor y queriendo imponer su agenda", dicen.
 
Lejos de imaginar una economía ordenada, algunos de los principales asesores de Alberto F. se preparan para la administración de la emergencia. En el marco de un "revival" del "vivir con lo nuestro". Con el objetivo central en la estabilización financiera. Un objetivo que, al día de hoy, se le vino escapando a la administración Macri, que no pudo encontrar el ancla de las expectativas ni siquiera con un programa histórico con el Fondo Monetario.
 
Como aseguran desde el entorno del candidato peronista, se vienen tiempos de negociaciones "multi bandas". Con los acreedores privados primeros en la lista para evitar un escenario traumático como el de 2001. El terreno de juego está totalmente abierto. En las próximas semanas, Alberto F. definirá si, en este esquema, el Fondo Monetario va a parar último en esa hilera.
 
Por Claudio Zlotnik
 
Fuente: iProfesional
 

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13-10-2019 / 10:10
El presidente Mauricio Macri se aferra (o simula aferrarse) a la ilusión de un batacazo, promueve con todo su tremendo equipo de propaganda manifestaciones supuestamente espontáneas.
 
Antes de las Primarias Abiertas (PASO) la principal táctica de campaña macrista fue fidelizar, robustecer el voto propio, el tercio irreductible del padrón. Los gurúes macristas pensaban que el Frente de Todos (FT) no llegaría al 40 por ciento del padrón, ni ahí.
 
La condición de escolta (en PASO y hasta en primera vuelta) sería el trampolín hacia la presidencia igual que en 2015. El urnazo del 11 de agosto golpeó fuerte a esa ilusión.
 
El Gobierno sigue empacado en fidelizar en otro contexto: sacar a la calle a los electores convencidos, de cierta edad, emocionar a los xenófobos, reconquistar a los pañuelos celestes. El senador Miguel Ángel Pichetto es uno de los adalides de esa Cruzada derechosa, cuyo objetivo parece ser conservar los votos antes que ampliarlos.
 
Y esperar un regalo del cielo, un cajón quemado por Herminio, una barbaridad cometida por les candidates del FT. Los medios dominantes, Clarín, La Nación e Infobae, exageran cada palabra, distorsionan cualquier discurso.
 
De momento, la mirada impresionista, las encuestas y la sensación térmica concuerdan: el escenario electoral cambió poco desde agosto hasta ahora. Las encuestas son lapidarias: ni una ve la menor posibilidad que el presidente logre llegar al ballotage.
 
Flota en el aire el aroma a polarización alta, a diferencia amplia, a definición en primera vuelta. El horizonte parece estrecho para las otras fuerzas con ambición de permanecer, sumar bancas, quedar como referencia.
 
Todo indica que Roberto Lavagna y Nicolás del Caño sudarán la gota gorda para conservar su cosecha que es improbable que la mejoren. De presunciones hablamos porque los votos se cuentan luego de abrir las urnas no en las tertulias previas.
 
Las charlas generosamente divulgadas altos referentes o mandatarios de Cambiemos filtran adónde esperan mudarse después del 10 de diciembre, modo tácito de insinuar derrota. Más salvajes y cuestionables, proliferan pases a planta permanente de funcionarios de camiseta amarilla, de niveles más bajos.

12-10-2019 / 12:10
"Llegar a fin de mes se ha transformado en una pesadilla, todos los meses tener que recortar, que no te alcance", sintetizó el presidente Mauricio Macri la brutal crisis social y económica que deja sus cuatro años de gobierno.
 
El presidente confesó el resultado de sus políticas a una radio de Olavarría, en la previa de la que será la próxima parada de su caravana del "Sí, se puede". "Ganando la elección esta vez lo vamos a lograr, a pesar de que en estos cuatro años no lo logré", prometió.
 
Macri llegará mañana al partido bonaerense donde juega de local con el candidato Ezequiel Galli, quien se impuso por escaso margen en las PASO de agosto. El Presidente, en cambio, perdió por 5 puntos ante Alberto Fernández. La llegada de Macri coincidirá con la caída de un ícono de la ciudad: el cierre de la primera planta de la cementera Loma Negra.
 
"Tenemos claramente un tema pendiente, que es el económico", admitió el mandatario en diálogo con la local Radio 98 Pop en la previa de su visita y, en el tren de confesiones sobre el fracaso económico y social de su gestión, también intentó matizar con algunos supuestos logros que nadie percibe por ningún lado: "La crisis no nos deja ver que hemos avanzado mucho".
 
Y volvió a agradecer a la clase media que, según él, fue el sector de la sociedad sobre el que "mayor peso ha caído", porque "ha tenido que readaptarse, reacomodarse, recortar". "Llegar a fin de mes se ha transformado en una pesadilla, todos los meses tener que recortar, que no te alcance. Eso ha traído mucha angustia, mucho agobio, mucha bronca", reconoció.
 
Tras reconocer el atroz fracaso de sus políticas neoliberales, Macri volvió a justificar los malos resultados de sus manejos como el camino para "resolver temas que arrastramos hace décadas", pero volvió a reconocer: "No era tan fácil como yo prometí".
 
"Lo entiendo, lo escuché, entendí el mensaje. Hemos tratado de llevar medidas de alivio desde las PASO para acá y el foco va a estar puesto en el alivio", se disculpó Macri en modo campaña y aseguró: "Yo creo que llegó la hora de que lo logremos y soy optimista de que ganando la elección esta vez lo vamos a lograr, a pesar de que en estos cuatro años no lo logré".
 
La Opinión Popular

12-10-2019 / 10:10
"Mauricio lo da vuelta", "Mauricio lo da vuelta", indicaba el estrangulador de medios Hernán Lombardi. Y saltaba como monito rengo, con los deditos parados, antes de la presentación estelar del Presidente en los actos de campaña. La gente se prende, pero sabe que no lo da vuelta. Lo único que sabe a esta altura, esa gente, la ultrarrecontra macrista que asiste a esos actos, lo único que sabe es que no lo da vuelta, pero no le importa.
 
Porque pesa más su anti peronismo, su rechazo a los derechos humanos, su reacción de pañuelo celeste, su afán de diferenciarse de la negrada y los cabecitas. La masa que se movilizó hasta ahora en los 30 actos en 30 pueblos --en algunos lados un fracaso, en otros no tanto-- es la más recalcitrante, la que sabe que todo se fue al diablo pero le importa más su anti peronismo que la tragedia de todo el país.
 
Esa desesperanza que transmite la falta de convicción de los coros de Lombardi con el desvaído "Mauricio lo da vuelta", es porque ya nadie cree en Macri, ni esos que van a sus actos. El presidente perdió credibilidad ante la sociedad, fue un corte tajante. Es como si le dijeran "sabemos que sos de los nuestros, pero ya no podés hacer nada".
 
Así sucede con sus adeptos. Los demás, la mayoría, están juntando bronca. Cada vez se ve con más claridad la pavorosa ineptitud y el caos que han sido los últimos dos años de gobierno, unidos al descaro más grande para hacer negocios con sus empresas.
 
En política no hay espacios vacíos, los que pierde uno, los ocupa otro. Y Alberto Fernández crece, se afirma como candidato y atiende el mostrador como dueño de casa. Su convocatoria aumenta.
 
En su gira por Estados Unidos, como representante de Alberto Fernández, Sergio Massa se reunió en el Departamento de Estado con Mike Pompeo, otro dinosaurio yanqui de la corte imperial de Donald Trump. Pompeo no quiso mostrarse amigable. Pompeo quiso mostrarse como el amo. Es la relación que permitió Macri con Trump.
 
Pompeo quiso marcarle la cancha a Alberto Fernández. Le aclaró a Massa que Estados Unidos tiene dos temas que no son negociables. Uno es Venezuela, el otro es China: no quieren que expanda su presencia en Argentina.
 
Meter presión a un candidato, de un país extranjero, cuando todavía no asumió, es un acto patotero, que no tiene el mínimo respeto a la soberanía política del que se supone es un país amigo. Pero, Macri demostró que la obsecuencia con Trump no lleva a ninguna solución. Si demostró algo, es que por ese camino se va al despeñadero.

11-10-2019 / 10:10
Un spot de Juntos por el Cambio, publicado por el lilito macrista Luciano "Lucho" Bugallo, encendió la ira de los defensores de derechos de los animales. En él se ve a un niño rubio de ojos celestes tomar por las patas a un gato -apodo que se le inculcó al presidente Mauricio Macri - de espaldas. Luego lo tira en el aire y lo suelta boca arriba.
 
De fondo, con gritos de barras bravas de cancha se escucha "se da vuelta, Mauricio lo da vuelta". El gato termina cayendo sobre sus pies, que se vencen y hacen que su panza impacte contra el suelo. 
Para que ese giro saliera más o menos bien en la filmación, debieron haber probado varias veces la altura de la cual debían soltar al gatito.


A 20 días de las elecciones generales, un macrismo desesperado apela a todo lo que tiene a mano para revertir las encuestas que dan como amplio ganador al candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández. Pero el video en cuestión fue el límite para los animalistas. "Quién fue el que creyó que con maltrato animal puede ganar elecciones?", lo cruzaron los usuarios de Twitter.
 
Para los tuiteros, se trató lisa y llanamente de una "apología al maltrato animal" de un gobierno que "cajoneó la ley para prohibir la tracción a sangre y el ecofraude". La Asociación Lucha x la Integridad Social y el Derecho Animal advirtió también que ellos reciben "decenas de casos de gatos heridos fracturados, empalados y quemados. Muchas veces obra de niños que no han sido sensibilizados hacia el respeto de los animales", por lo que el spot resulta contraproducente.
 
Hasta los mismos seguidores de Macri se molestaron por la campaña. "Los apoyo pero usar animales en estos sport ridículos me parece que les va en contra", señaló uno de ellos, quien rechazó "completamente" este video. "Yo también quiero que se dé vuelta. Pero no era necesario hacerle eso a ese gatito", replicó un usuario.
 
Otros, conocidos en el tema, advirtieron que el video fue robado de una cuenta de Youtube de Estados Unidos, aunque en este caso al menos tuvieron la deferencia de poner una cajita de almohadones para aminorar la caída del felino.
 
¿No tienen mejores ideas que usar a un nene maltratando un gato? Con razón les fue como les fue.
 
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11-10-2019 / 09:10
Las conclusiones que surgen de dos encuestas, del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) y la consultora Córdoba y Asociados, muestran que Alberto Fernández y Cristina Fernández atravesarían el 27 de octubre la línea del 50 por ciento de los votos y derrotarían a la fórmula Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto por alrededor de 20 puntos.
 
El aproximado es de 52 por ciento a 32 por ciento, si se proyectan los indecisos y se excluye el voto en blanco, tal como indica la ley electoral. La diferencia entonces se ampliaría respecto de la que hubo en las PASO, que fue de 16,1 puntos.
 
Más allá de los números electorales, todas las respuestas conceptuales son adversas al presidente Macri, que queda asociado con el fracaso de la gestión e, incluso, se llevó el calificativo de "peor presidente de la historia argentina".
 
El dato más llamativo de la encuesta es que la consultora Celag preguntó quién fue el peor presidente de la historia Argentina. Y lo sorprendente es que Macri aparece encabezando la lista como el peor mandatario que ha tenido el país, por encima de Fernando De la Rúa.
 
El dirigente radical que llegó a la presidencia de la mano de la primera Alianza, se vio obligado a renunciar en medio de la conmoción nacional que sacudió al país en 2001, apenas dos años después de haber llegado a la Casa Rosada. Su gestión siempre obtuvo los mayores índices de descalificación sobre sus capacidades para gobernar, por lo que resulta de sumo interés ver que Macri consigue superarlo en el rubro.
 
El 36 por ciento consideró al actual presidente como el peor, con el radical lejos como el segundo peor (20 por ciento) y en tercer lugar Carlos Menem (18 por ciento). El mejor calificado resultó Néstor Kirchner, al que solo el 1,3 por ciento de los consultados consideró el peor presidente de la historia.
 
En el análisis de los datos, hay que tener en cuenta que el tiempo transcurrido lleva a veces a reconsiderar la visión sobre los anteriores mandatarios. En ese sentido, Raúl Alfonsín aparece después de Néstor Kirchner como el presidente más valorado, aunque tuvo que dejar anticipadamente el poder en medio de la descomposición económica y política.
 
La brutal crisis actual incide en la pésima calificación obtenida por Macri, pero es difícil pronosticarle una mejora futura como la lograda por Alfonsín porque, a diferencia del caudillo radical, el cacique del PRO no tiene logros institucionales que mostrar. Todos los parámetros económicos-sociales empeoraron en relación con 2015, cuando llegó a la Casa Rosada.
 
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