los insultó Pichetto.
 
Y buscó asustar a los sectores más ingenuos del electorado macrista con una suerte de Gobierno comunista: "Reforma agraria, expropiación, 'tomemos los shoppings'. Los que tengan una vivienda de más, porque a lo mejor es el ahorro de toda su vida, una casa y un departamento, el departamento lo van a tener que entregar a la revolución", aseguró el panqueque Pichetto. No aclaró a qué revolución se refería.
'/> La insólita campaña anti comunista del miedo del candidato Pichetto / La Opinión Popular
La Opinión Popular
                  19:17  |  Lunes 10 de Agosto de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná

Por
“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
Recomendar Imprimir
Nacionales - 24-09-2019 / 10:09
TEMERARIAS DECLARACIONES DONDE AUGURA CONFISCACIÓN DE CASAS

La insólita campaña anti comunista del miedo del candidato Pichetto

La insólita campaña anti comunista del miedo del candidato Pichetto
ATRASA 50 AÑOS. Miguel Ángel Pichetto buscó asustar a los sectores más ingenuos del electorado macrista con una suerte de Gobierno comunista: "Reforma agraria, expropiación, ‘tomemos los shoppings’. Los que tengan una vivienda de más, porque a lo mejor es el ahorro de toda su vida, una casa y un departamento, el departamento lo van a tener que entregar a la revolución", aseguró el panqueque Pichetto. No aclaró a qué revolución se refería.
El tránsfuga Miguel Ángel Pichetto sigue en su gira anticomunista. El candidato a vicepresidente de Mauricio Macri sostuvo que, si gana el Frente de Todos, los que tengan "una vivienda de más lo van a tener que entregar a la revolución".
 
Sin reparar en que terminó la Guerra Fría en 1989, Pichetto se despachó contra sus adversarios a los que acusó de querer impulsar una reforma agraria y de querer confiscar sus viviendas a la población. También aseguró que Donald Trump "no va a tolerar" muchas de las cosas que haga el futuro gobierno de Alberto Fernández en materia de política exterior.
 
Desde la derrota en las PASO la mayoría del espacio macrista moderó sus intervenciones públicas, con dos excepciones: Elisa Carrió y Micky Pichetto, que siguen con el mismo modo agresivo y de campaña negativa de antes del resultado desastroso en las PASO.
 
El senador volvió a agitar el fantasma del comunismo, que ya había utilizado antes al calificar de "marxista" al candidato a gobernador bonaerense Axel Kicillof. Esta vez se basó en unas declaraciones del intelectual Horacio González y en otras, de hace algunos días, del dirigente social Juan Grabois. Es decir, de dos personas que no forman parte del equipo de campaña de Alberto Fernández.
 
"No se sabe qué revolución imaginaria quieren construir en el siglo XXI, con ideas viejas que atrasan 70 u 80 años. Esto es lo que está en debate en la sociedad: hacia dónde va el país", lanzó Pichetto, quien sostuvo que a muchos les están impidiendo hablar durante la campaña.
 
"Hace poco Larroque dijo 'bueno, ahora que hablen los moderados'. No puede. Porque allí abona cierto resentimiento, cierta visión clasista, que los hace aparecer aunque no puedan: seguramente deban tener la palabra prohibida todos estos. Pero hablan igual, porque no pueden callarse o contenerse. En el fondo son tontos: expresan posiciones que atrasan en la sociedad", los insultó Pichetto.
 
Y buscó asustar a los sectores más ingenuos del electorado macrista con una suerte de Gobierno comunista: "Reforma agraria, expropiación, 'tomemos los shoppings'. Los que tengan una vivienda de más, porque a lo mejor es el ahorro de toda su vida, una casa y un departamento, el departamento lo van a tener que entregar a la revolución", aseguró el panqueque Pichetto. No aclaró a qué revolución se refería.

 
También volvió a hacer eje en la figura de la candidata a vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en medio de los lamentos del macrismo de que no sea la protagonista de la campaña. "Cristina Kirchner va a ser una figura central y va a gravitar en la decisión. No la veo retirada. Vamos a ver si ganan, yo tengo muchas dudas", planteó sobre el resultado de las elecciones generales del 27 de octubre.
 
Según Pichetto, las palabras de Horacio González sobre la importancia de CFK "definen claramente dónde está el poder". Fue un nuevo intento de ningunear a Alberto Fernández, algo que ya intentaron antes de las PASO.
 
"No me sorprende. González expresa visiones de izquierda, que abonan otras expresiones como la de la expresidenta, que habla de un 'nuevo contrato social'", soltó Pichetto, quien tal vez no reparó que su aliada Carrió se la pasó años usando la fórmula del "contrato social".
 
También Pichetto cuestionó que se piense en una política exterior diferente a la planteada por el Gobierno de Cambiemos, con un alineamiento con los Estados Unidos. Y llegó a decir que el país del norte no lo permitirá: "Me preocupa mucho el rumbo de la política internacional. La Argentina, de seguir este espíritu bolivariano, va a quedar aislada. Esto no lo va a tolerar Estados Unidos, ni Brasil".
 
El senador no detalló de qué manera va a expresar esa "intolerancia" Estados Unidos, y si es que cuenta con información privilengiada.
 
Pichetto insistió en que le gustaría debatir con Cristina Fernández de Kirchner y los candidatos a vicepresidente de los distintos espacios. "La Cámara Nacional Electoral me planteó que no había recursos. Pero estoy dispuesto a ir a cualquier canal de televisión", advirtió. No explicó si el debate sería sobre comunismo o capitalismo, como planteó en la primera parte de la campaña.
 
Fuente: Página 12
 

Agreganos como amigo a Facebook
09-08-2026 / 17:08
08-08-2026 / 09:08
El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

06-08-2026 / 14:08
31-07-2026 / 21:07
31-07-2026 / 20:07
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar