los insultó Pichetto.
 
Y buscó asustar a los sectores más ingenuos del electorado macrista con una suerte de Gobierno comunista: "Reforma agraria, expropiación, 'tomemos los shoppings'. Los que tengan una vivienda de más, porque a lo mejor es el ahorro de toda su vida, una casa y un departamento, el departamento lo van a tener que entregar a la revolución", aseguró el panqueque Pichetto. No aclaró a qué revolución se refería.
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                  11:00  |  Sabado 28 de Marzo de 2013  |  Entre Ríos
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Nacionales - 24-09-2019 / 10:09
TEMERARIAS DECLARACIONES DONDE AUGURA CONFISCACIÓN DE CASAS

La insólita campaña anti comunista del miedo del candidato Pichetto

La insólita campaña anti comunista del miedo del candidato Pichetto
ATRASA 50 AÑOS. Miguel Ángel Pichetto buscó asustar a los sectores más ingenuos del electorado macrista con una suerte de Gobierno comunista: "Reforma agraria, expropiación, ‘tomemos los shoppings’. Los que tengan una vivienda de más, porque a lo mejor es el ahorro de toda su vida, una casa y un departamento, el departamento lo van a tener que entregar a la revolución", aseguró el panqueque Pichetto. No aclaró a qué revolución se refería.
El tránsfuga Miguel Ángel Pichetto sigue en su gira anticomunista. El candidato a vicepresidente de Mauricio Macri sostuvo que, si gana el Frente de Todos, los que tengan "una vivienda de más lo van a tener que entregar a la revolución".
 
Sin reparar en que terminó la Guerra Fría en 1989, Pichetto se despachó contra sus adversarios a los que acusó de querer impulsar una reforma agraria y de querer confiscar sus viviendas a la población. También aseguró que Donald Trump "no va a tolerar" muchas de las cosas que haga el futuro gobierno de Alberto Fernández en materia de política exterior.
 
Desde la derrota en las PASO la mayoría del espacio macrista moderó sus intervenciones públicas, con dos excepciones: Elisa Carrió y Micky Pichetto, que siguen con el mismo modo agresivo y de campaña negativa de antes del resultado desastroso en las PASO.
 
El senador volvió a agitar el fantasma del comunismo, que ya había utilizado antes al calificar de "marxista" al candidato a gobernador bonaerense Axel Kicillof. Esta vez se basó en unas declaraciones del intelectual Horacio González y en otras, de hace algunos días, del dirigente social Juan Grabois. Es decir, de dos personas que no forman parte del equipo de campaña de Alberto Fernández.
 
"No se sabe qué revolución imaginaria quieren construir en el siglo XXI, con ideas viejas que atrasan 70 u 80 años. Esto es lo que está en debate en la sociedad: hacia dónde va el país", lanzó Pichetto, quien sostuvo que a muchos les están impidiendo hablar durante la campaña.
 
"Hace poco Larroque dijo 'bueno, ahora que hablen los moderados'. No puede. Porque allí abona cierto resentimiento, cierta visión clasista, que los hace aparecer aunque no puedan: seguramente deban tener la palabra prohibida todos estos. Pero hablan igual, porque no pueden callarse o contenerse. En el fondo son tontos: expresan posiciones que atrasan en la sociedad", los insultó Pichetto.
 
Y buscó asustar a los sectores más ingenuos del electorado macrista con una suerte de Gobierno comunista: "Reforma agraria, expropiación, 'tomemos los shoppings'. Los que tengan una vivienda de más, porque a lo mejor es el ahorro de toda su vida, una casa y un departamento, el departamento lo van a tener que entregar a la revolución", aseguró el panqueque Pichetto. No aclaró a qué revolución se refería.

 
También volvió a hacer eje en la figura de la candidata a vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en medio de los lamentos del macrismo de que no sea la protagonista de la campaña. "Cristina Kirchner va a ser una figura central y va a gravitar en la decisión. No la veo retirada. Vamos a ver si ganan, yo tengo muchas dudas", planteó sobre el resultado de las elecciones generales del 27 de octubre.
 
Según Pichetto, las palabras de Horacio González sobre la importancia de CFK "definen claramente dónde está el poder". Fue un nuevo intento de ningunear a Alberto Fernández, algo que ya intentaron antes de las PASO.
 
"No me sorprende. González expresa visiones de izquierda, que abonan otras expresiones como la de la expresidenta, que habla de un 'nuevo contrato social'", soltó Pichetto, quien tal vez no reparó que su aliada Carrió se la pasó años usando la fórmula del "contrato social".
 
También Pichetto cuestionó que se piense en una política exterior diferente a la planteada por el Gobierno de Cambiemos, con un alineamiento con los Estados Unidos. Y llegó a decir que el país del norte no lo permitirá: "Me preocupa mucho el rumbo de la política internacional. La Argentina, de seguir este espíritu bolivariano, va a quedar aislada. Esto no lo va a tolerar Estados Unidos, ni Brasil".
 
El senador no detalló de qué manera va a expresar esa "intolerancia" Estados Unidos, y si es que cuenta con información privilengiada.
 
Pichetto insistió en que le gustaría debatir con Cristina Fernández de Kirchner y los candidatos a vicepresidente de los distintos espacios. "La Cámara Nacional Electoral me planteó que no había recursos. Pero estoy dispuesto a ir a cualquier canal de televisión", advirtió. No explicó si el debate sería sobre comunismo o capitalismo, como planteó en la primera parte de la campaña.
 
Fuente: Página 12
 

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28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

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