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Sociedad e Interés General - 23-09-2019 / 20:09
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 24 DE SEPTIEMBRE DE 1893, CANDIOTI CON UN EJÉRCITO CÍVICO-MILITAR SE LEVANTÓ EN ARMAS EN LA CIUDAD DE SANTA FE

Revolución radical de 1893 en Santa Fe

Revolución radical de 1893 en Santa Fe
El 24 de septiembre de 1893, Mariano Candioti con un ejército cívico-militar volvió a levantarse en armas en la Ciudad de Santa Fe y luego de dos días de combate fueron derrotados. Leandro N. Alem (foto) llegó a Rosario escondido en un buque de carga. La población lo recibió como un héroe y fue proclamado presidente de la Nación en una gran asamblea popular.
Entre 1891 y 1893 se produjo un fuerte debate al interior de la UCR entre abstencionistas, que planteaban no participar en las elecciones mientras subsista el fraude, y la concurrencista que proponía no abandonar la lucha electoral.
 
Las elecciones de 1892 que llevaron a la presidencia a Luis Sáenz Peña, en las que se consumó un fraude monumental, volcaron la balanza a favor de los abstencionistas. La Unión Cívica Radical se lanzó a la lucha revolucionaria a través de una serie de insurrecciones.
 
La Revolución de 1893 fueron en realidad dos insurrecciones cívico-militares dirigida por la Unión Cívica Radical. La primera dirigida por Hipólito Yrigoyen y Aristóbulo del Valle. La segunda, dirigida por Leandro Alem en Santa Fe.
 
En la segunda, el 24 de septiembre Mariano Candioti con un ejército cívico-militar volvió a levantarse en armas en la Ciudad de Santa Fe y luego de dos días de combate fueron derrotados.
 
Ese mismo día Alem llegó a Rosario escondido en un buque de carga. La población lo recibió como un héroe y fue proclamado presidente de la Nación en una gran asamblea popular. Inmediatamente se organizó un ejército popular de 6.000 hombres, aunque escaso de armas.
 
Por Blas García 



En el puerto de Rosario, el buque "ARA Los Andes" de la Armada, al mando del teniente de fragata Gerardo Valotta se plegó a la revolución y participó en el Combate naval de el Espinillo donde se enfrentó al Capitán Manuel García Mansilla, lo mismo hizo la torpedera Murature en el Tigre, que fue destruida por las tropas leales al gobierno.
 
 
El desenlace
 
Vencida la revolución en todo el país, las tropas del gobierno nacional, al mando del general Roca se concentraron sobre Rosario y Alem. El buque revolucionario "Los Andes" salió a enfrentar los buques que traían el ejército leal por el río Paraná; en el combate fue hundido por el acorazado Independencia y la cañonera Espora.
 
La situación de Leandro Alem se volvió desesperada. Roca amenazó con bombardear la ciudad si los revolucionarios no se rendían. Haciendo gala de su intransigencia, Alem decidió inicialmente resistir a todo trance, pero las mujeres y las comisiones de vecinos le piden que salve a la Ciudad. Alem decidió entonces no combatir y permitir que las tropas del gobierno reconquisten Rosario.
 
El 1 de octubre Alem fue capturado y encerrado con cientos de revolucionarios. "Que valiente este pueblo del Rosario", se le oye musitar "... Acá nadie se ha rendido, ni nada se ha perdido: Cada uno a su casa, guardando bien las armas", fue el consejo final que les daba a sus combatientes. Permanecerá preso durante 6 meses.
 
  
Consecuencias
 
Las Revoluciones de 1893, demuestran el sentimiento popular del Radicalismo argentino: popular, revolucionario, pero inmerso en sus cuestiones internas y en esa ética que muchas veces les niega el poder: En reiteradas oportunidades Alem solicitó a Del Valle (el hermano que le dio su vida) y a su sobrino (al que quería como a su hijo) dar el golpe de estado contra Saenz Peña. Pero ambos rechazaron. Del Valle dirá años después, en su Cátedra de Derecho Constitucional: "Pude dar el golpe que Leandro me pedía, ¿pero con que escrúpulos dictaría clases hoy en día?" El moralista de la constitución prevalecería sobre sí mismo,
 
Alem e Yrigoyen tendrán una borrascosa reunión: Yrigoyen se niega a concursar sus fuerzas en el golpe que el tío le propone: "No estamos en Venezuela, donde los golpes de estado los dan sus ministros". Alem, exasperado, se levanta del asiento, se dirige hacia su sobrino con intenciones de golpearlo, y finalmente le señala la puerta: "¡Canalla!". El gran cariño que se sentían, superaría el encono, pero politícamente, cada uno desandaría su propio camino a partir de entonces.
 
Poco después de la Revolución de 1893, Aristóbulo del Valle moría de un derrame cerebral y el 1 de julio de 1896 Leandro Alem se suicidó, afectado por las derrotas y la profunda división interna en que se hallaba inmersa la Unión Cívica Radical.
 
Fuente: Wikipedia

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Revolución radical de 1893 en Santa Fe
Mariano Nicanor Candioti Quintana.
Revolución radical de 1893 en Santa Fe
Revolucionarios de la ciudad de Esperanza que participaron en el levantamiento armado, en 1893.
02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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