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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 23-09-2019 / 09:09

Empresarios y periodistas que antes estaban muy cerca de Macri ahora se despegan

Empresarios y periodistas que antes estaban muy cerca de Macri ahora se despegan
A Mauricio Macri se le ha dicho de todo, en tono crítico; algunos lo dijeron desde el principio de su presidencia. En cambio, otros desinformados, interesados u oportunistas, empezaron con algunas críticas al susodicho recientemente. Para ser más precisos, desde el 11 de agosto a la noche, cuando quedó con el tujes en problemas. En la imagen: Carlos Melconian, ex PRO y cercano a Fernández. Mindlin y Acevedo pasaron del PRO a la moderación. Y Marcos Galperín fue a ver al candidato K.
En varios sentidos la política argentina es netamente "marxista". No por Carlos, el alemán, sino por Groucho, el yanqui. En particular por eso de "estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros". ¿La Argentina panqueque llegó para quedarse? ¿O una cuestión de necesidad? Depende del caso.
 
Marcos Galperín, dueño de Mercado Libre, había apoyado a Macri en la campaña y, sin renegar de ello, se apuró a reunirse con Fernández apenas cuatro días después de su victoria en las primarias. "Mi postura en la campaña fue pública y clara. El hecho de que me hayan recibido y escuchado para tratar de encontrar puntos de encuentro y calmar a la gente y pensar el país para adelante es muy positivo", dijo Galperín.
 
También se acercaron a Fernández empresarios que antes habían cultivado una relación estrecha con el actual presidente, como es el caso de Marcelo Mindlin, que incluso lo vio días antes de las PASO. Mindlin le habría rogado al candidato que no lo mencionara en público, luego de que Fernández señalara que las tarifas de servicios estaban dolarizadas y debían dejar de estarlo. Mindlin es dueño de Edenor.
 
El sojero Gustavo Grobocopatel pasó de desear públicamente una victoria de Macri a criticarlo después de los comicios por sus "declaraciones poco felices", por culpar de la devaluación a los votantes de Fernández, y elogiar la "actitud prudente y constructiva" del vencedor.
 
Cuando Miguel Acevedo, directivo de Aceitera General Deheza (AGD), asumía como presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) en 2017 hablaba de la "coincidencia total" tras el primer encuentro con Macri. Pero después de las primarias, sostuvo que el jefe de Estado "no tuvo la sensibilidad de escuchar a la sociedad".
 
En el mundo de los economistas, Carlos Melconian, que fue candidato a senador del PRO en 2011 y primer presidente del Banco Nación bajo la era Macri, ahora reivindica su vínculo con Alberto: "La relación se ha hecho importante porque Fernández tiene chances de ser presidente, pero es una relación de ida y vuelta por lo menos desde 2005. ¿Cómo no nos vamos a ver si nos vemos hace 15 años?".
 
El resultado impiadoso de las PASO nos privó del coro estable de esos periodistas ultra macristas que durante casi 4 años rivalizaron con loca pasión para elogiar al inepto Presidente. Nos dejó sin un émulo de Nelson Mandela, de Konrad Adenauer, de Kennedy, un líder de otra galaxia...
 
En suma, ahora todos intentan despegarse de Macri, un seguidor de los principios de Groucho. Sobre todo de uno poco conocido: "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar los remedios equivocados".
 
La Opinión Popular

 
Crêpes Suzette: los "panqueques" de Cambiemos
 
En noviembre del 2015, apenas Mauricio Macri ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, Luis Majul afirmó con una pasión desbordante que el presidente electo tenía "algo de Nelson Mandela". También explicó que el ex presidente de Boca estaba "en un estado zen" y que Marcos Peña, el designado Jefe de Gabinete, buscaba convertirlo en el "primer presidente del siglo XXI".
 
Por aquella época que hoy parece tan lejana, Marcos Aguinis se sumó al entusiasmo generalizado de nuestros periodistas serios y comparó al nuevo presidente ya no con el reconocido líder sudafricano sino con el primer canciller de la República Federal de Alemania: Macri era "una suerte de Konrad Adenauer que debe sacar a su país de la ruina". Aguinis concluía su columna con un optimismo contagioso: "¡Bienvenida, ansiada República! Donde caben las críticas y también los elogios. Pero donde prevalecerá la verdad sobre la ceguera, y la lógica sobre el fanatismo."
 
Jorge Lanata, periodista del Grupo Clarín e integrante de la Santa Trinidad conformada por los medios, la Justicia federal y los servicios, afirmó a mediados de 2016 que "Macri no necesita poder ni dinero. Es muy noble que haya querido ponerse al frente del caos que hay en la Argentina".
 
Que el Estado fuera administrado por sus contratistas no le generaba ningún tipo de preocupación o sospecha. Según la candorosa visión de Lanata, al haber tomado la precaución de nacer rico heredero, el presidente había apartado de su gestión cualquier conflicto de interés.
 
Federico Andahazi, antes de consolidarse como el macrista televisivo insoslayable, sostuvo: "Provengo de la izquierda y apoyé a Macri. Mi abuelo era militante comunista". La pasión del escritor apocalíptico duró al menos hasta las PASO. En efecto hace algunas semanas, en junio del 2019, saludó la designación de Miguel Ángel Pichetto como vicepresidente y consideró que "es el hecho más importante en la política argentina del siglo XXI".
 
En octubre del 2017, después de que el oficialismo ganara las elecciones de medio término, Eduardo Fidanza escribió en La Nación una columna asombrosa, aún para los estándares generosos del periodismo entusiasta. Para el director de Poliarquía, Mauricio Macri era "un líder de otra galaxia que constituye una completa novedad".
 
En aquella misma época, Alfredo Leuco, deslumbrado por la victoria de Cambiemos, explicó que "Mauricio Macri dio un paso hacia la gloria política y CFK dio un paso más hacia la cárcel". El destino carcelario de los líderes opositores es una noble tradición reaccionaria que los entusiastas de Macri retomaron con brío.
 
Durante los años de gobierno de Cambiemos, Mauricio Macri no fue el único beneficiario de los ditirambos mediáticos. Marcos Peña fue presentado como "el Kennedy argentino" por Eduardo Feinmann y en diciembre del 2017, la revista Forbes le dedicó la tapa de su edición local, presentándolo como "el CEO del año".
 
"Su éxito, ¿será también el de la Argentina?", se preguntaba Willy Kohan en la nota principal, sin percatarse que la pregunta en sí era una contradicción en los términos. ¿Cómo podría ser exitoso un gobernante independientemente del destino del país que administra?
 
La realidad le dio de palos al optimismo de Forbes y de Kohan, aunque debemos reconocer que no fueron sus únicas víctimas. Las 21 principales consultoras económicas y bancos de inversión del país se equivocaron en sus proyecciones económicas para 2018 en más de un 100%, incluyendo a ABECEB, la consultora de Danta Sica, quién fue recompensado por su generoso margen de error con un ministerio.
 
En una columna publicada en julio del 2019, Roman Lejtman, otro entusiasta del periodismo enamorado, describió al Kennedy argentino como "EPA, el Puto Amo", "un capo en estrategia electoral" y el "Jedi de Durán Barba". Parece que fue hace un siglo.
 
Apenas conoció el resultado de las primarias, Eduardo Feinmann escribió un tuit demoledor: "Sorprendentes 15 puntos de diferencia. Que no vio nadie. Tremenda piña se dio el gobierno. Tremenda paliza recibió. Hubo un profundo voto bronca. Inapelable! Definitivo".
 
En un editorial que desbordó desilusión, y no sin cierta valiente autocrítica, denunció a quienes le decían a Macri "que estaba todo bárbaro, todo genial" y comparó al presidente con la tan detestada CFK ("Tiene la misma actitud que la Gran Cristina"). "Va a ser un parto de acá a las elecciones de octubre", concluyó el autor del Kennedy argentino.
 
Su colega Luis Majul dio un paso más allá y afirmó tener que hacer "una profunda autocrítica". "No llegué a dimensionar en toda su envergadura el daño que el ajuste y los tarifazos le hizo a los sectores de la clase media y a los más pobres (...) No lo llegué a mensurar".
 
Majul explicó que la suya fue una reacción desmedida frente a "los medios que exageraban la situación, planteando siempre que cuanto peor, mejor". No sabemos a qué medios se refería el notable periodista de La Cornisa ya que la enorme mayoría de los mismos hizo como él y apoyó con frenesí al oficialismo, al menos hasta las PASO.
 
"No investigué en materia política y económica lo necesario", concluyó Majul. Es cierto que para constatar que en estos años de gobierno de Cambiemos la pobreza aumentó, como también la indigencia y el desempleo, era necesario llevar adelante un exhaustivo trabajo de campo.
 
Luego de elogiar a Macri durante todo su gobierno e incluso afirmar haberlo votado, Jorge Lanata denunció las medidas que anunció el gobierno después de las PASO: "¿Por qué alguien votaría a un Gobierno con el que está peor? Las medidas que se anunciaron ahora, esta especie de mini plan de alivio, a mí me parecieron realmente patéticas (...) No podés darle a la gente en 3 meses lo que no le diste en 3 años. Y por otro lado suena cínico, porque ¿para qué lo hacés? ¿Los estás comprando? ¿Por qué ahora les das cuando no les diste antes? ¿Querés que te voten comprándolos?".
 
Lanata descubría con indignación un detalle que hasta ese momento se le había escapado: que las mayorías estaban peor desde que gobernaba el presidente que tanto defendió.
 
Fastidiado por el resultado de las primarias, Marcos Aguinis dejó de lado a Konrad Adenauer y opinó: "Lo que ha ocurrido ahora es producto de que los argentinos no asumimos con suficiente intensidad y responsabilidad a nuestro país. Somos bastante infantiles e irresponsables y dejamos que las cosas se vayan arreglando solas".
 
Es bastante sencillo: cuando gobernaba CFK, la culpa era de ella y ahora que gobierna Macri, la culpa es de nosotros.
 
Luego de haber elogiado al Kennedy argentino durante años, y describirlo como un genio de las elecciones y de la nueva política, Alfredo Leuco lo consideró "el mariscal de la derrota".
 
"Para dar un sacudón sería bueno que antes que abran los mercados, el Presidente a las 8 de la mañana salga anunciando: 'He leído los resultados electorales, por lo tanto he tomado una serie de determinaciones que espero vayan en consecuencia de lo que la gente estaba pidiendo'" concluyó el conductor de Los Leuco, señalando, como Lanata, esos reclamos de la gente que nunca antes había señalado.
 
Por su lado, Federico Andahazi descubrió luego de las PASO un país que hasta ese momento le había sido esquivo. "Tiene dos nombres esta derrota: Durán Barba, Marcos Peña (...) Esto es lo que nunca entendió Marcos Peña, la gente vota con el bolsillo siempre. Un Gobierno es aquel que te administra lo más importante de tu vida, que puedas comer, que te puedas vestir, que puedas llegar a fin de mes. Esa es la vida de la gente".
 
Con apenas 3 años y medio de retraso, Andahazi descubrió incluso los tarifazos: "Esto que pasó el domingo fue el resultado de la economía. Arrancaron aumentando tarifas, aumentando la nafta. O sea, está perdido. Durán Barba fue el cerebro y Marcos Peña fue el corazón".
 
Lo más notable es que ninguno de esos antiguos entusiastas devenidos en amantes despechados, criticó las políticas que generaron el enorme descontento popular que reflejaron las PASO. De hecho, en su mayoría las justificaron e incluso las aplaudieron.
 
Lo que le critican al gobierno estos expertos en Crêpes Suzette es algo mucho más elemental: haber perdido.
 
Fuentes: El Destape y Revista Noticias 
 

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16-02-2026 / 09:02
Si algo faltaba para completar la foto de una ofensiva gubernamental a todo trapo, llegó con las medias sanciones de reforma laboral y baja en la edad de punibilidad. Triunfo político del Gobierno, sin dudas, con paliza para la oposición. Sin embargo, resta constatar si esa foto es parte de una película rumbo a ser concluida o si, al cabo, no es más que un recuadro.
 
Lo que el oficialismo se anima a denominar como "modernización" de las condiciones laborales se vio impregnado por el despliegue represivo en los alrededores del Congreso. Hay que detenerse en este punto, porque algunos de sus rasgos son sustantivos para entender fondos de la cuestión.
 
Hubo una marcha de protesta -no impactante, sí muy numerosa- que se dispersó apenas diseminado el impresionante operativo policial. Esos manifestantes fueron ignorados por la prensa oficialista, desde ya. Pero resulta que los medios opositores, con escasas excepciones, también ningunearon a los manifestantes. Prefirieron centrarse en lo burdo de infiltrados y/o marginales que fueron a pudrirla, casi sin registro de quiénes, cuántos, con qué composición, habían ganado la calle.
 
Todo fue de manual. Cuando una manifestación es imponente y bien organizada, no hay services ni ocho cuartos capaces de empiojar. Hacía falta -y esto no se dice con el diario de lunes, sino con repetida evidencia- que los organizadores tomaran precauciones ante lo obvio. No lo hicieron, y lo obvio sucedió.
 
Primeros apuntes, entonces: una marcha justificadísima pero convocada sin mayor convicción, empezando por la otrora "central obrera", y unos marchantes que quedaron al arbitrio de ser operados en forma infantil.
 
Luego, adentro del Congreso ya estaba cocinado que la cúpula cegetista -no hablamos de toda la CGT- había conseguido retener sus cuotas de privilegios burocráticos en materia de aportes sindicales y empresariales. Ellos y los tránsfugas del peronismo "del interior" o "dialoguista", en reemplazo de otras definiciones que hoy resuman de qué se trata el peronismo por fuera de consignas clásicas.
 
Lo objetivo es que se medio-sancionó una reforma de la que, en primer término, una mayoría de la población no tiene o parece no tener ni la menor idea informativa. "Porque son todos iguales". "Porque gracias si me dedico a arreglarme como puedo". "Porque la política no me interesa" y, con sus variantes, sigue la lista de respuestas similares.
 
Viene la votación en Diputados. No debiera arriesgarse una sentencia concluyente porque, en un país político como éste que para bien y mal siempre depara sorpresas, habrá de verse si no falla alguna transa en el propio oficialismo. Por caso, es incierto que el ítem espeluznante de las licencias por enfermedad atraviese el filtro de la Cámara Baja.
 
Como fuere y de hecho, el gobierno de los Milei se metió sus denuncias retóricas contra "las ratas de los senadores" allí donde la espalda pierde su buen nombre y honor. Negoció cuanto era necesario y dos de los grandes bloques de intereses, el del empresariado sin un mínimo rasgo de burguesía inteligente y el de los dirigentes sindicales entregados, obtuvieron lo que querían.
 
Nadie en su sano juicio supone que esta reforma significará potenciar el mercado laboral, ni oportunidades de empleo, ni cosa que se le asemeje. Lo aceptan ellos mismos, los voceros del establishment, en sus diálogos reservados. Reconocen que se da trabajo cuando crece la economía y la gente tiene un mango en el bolsillo. No cuando se profundizan las condiciones contractuales entre el zorro y las gallinas.
 

15-02-2026 / 09:02
Hay algo que Javier "el Loco" Milei parece haber entendido con claridad y que demuestra que, más allá de cuán loco esté, tiene intuición política. Lo que Milei entendió es que la oligarquía: los sectores del poder fáctico de la argentina, los siete grupos empresarios aglutinados en AEA, los medios de comunicación hegemónicos, el Poder Judicial de la guarida de Cómodo Py, tienen un mismo jefe. Vive en Avenida Pennsylvania al 1600, en la Casa Blanca, ciudad de Washington. Milei puede decirle "señor chatarrín" al supuestamente todo poderoso Paolo Rocca porque tiene el respaldo abierto de Donald Trump. El líder del Grupo Techint jamás entraría en fricción con el inquilino de la Casa Blanca. Lo mismo se aplica a Héctor Magnetto de Clarín y a toda la cúpula judicial. 
 
El "gran empresariado argentino", a diferencia del brasileño, no tiene proyecto nacional. Una "burguesía nacional" se piensa a si misma rivalizando con otras por negocios y mercados. Eduardo Duhalde, cuando fue presidente interino, decía que había que cobrarle impuestos a los grandes empresarios, pero "aliarse con ellos" para rivalizar con las empresas de otras latitudes. Es la concepción básica del capitalismo nacional. El punto es que los grupos económicos locales no tienen una visión de país. Su imaginario es el de quien administra un territorio colonial. Tienen sus cuentas en EE UU y consiguen ahí el financiamiento. Entonces están sometidos a la legislación americana y a los jueces americanos que sólo un niño puede creer que son independientes.
 
Cristina Fernández está presa por el deseo de venganza de la derecha argentina que quiere darle una lección a la clase política. Es cierto. Pero también es una perseguida política de un sector del poder estadounidense que hoy está gobernando. El anuncio del secretario de Estado Marco Rubio en marzo de 2025 de que le quitaba la visa a CFK para ingresar a EE UU fue la batiseñal para que el poder judicial argentino actuara. Y lo hizo de inmediato. El poder judicial es veloz cuando las órdenes vienen del jefe supremo. Hay que recordar el episodio vergonzoso del Boing 747 de la empresa venezolana Emtrasur que fue directamente robado por la justicia argentina por orden de EE UU. Los jueces le tienen terror a la CIA.
 
Incluso entre los políticos peronistas, si se mira con detenimiento, los que conservan buenas relaciones con Washington también tienen menos problemas judiciales. No es una crítica a esos dirigentes ni una acusación de cipayismo. Es una descripción de cómo funciona el poder en Argentina, de quién maneja los hilos detrás del telón. El economista Roberto Felleti sostiene la hipótesis de que Milei quiere reemplazar al gran capital argentino por uno de origen norteamericano. El único freno que ese proyecto podría tener está en el propio Estados Unidos. El gran capital local se entregaría sin ofrecer resistencia.
 
¿Cómo se libera a la Colonia Argentina? Liberarla del todo es imposible. Se pueden ganar márgenes de soberanía. Los 12 años de peronismo muestran que mientras más soberanía se gana mejor vive el pueblo. No existe la colonia próspera. Es la gran mentira de la derecha. Tampoco hay prosperidad enfrentándose por completo al imperio militar más poderosos que conoció la historia humana. Es un juego de equilibrios.
 
El documento que anunció la lista de unidad para elegir las autoridades del peronismo bonaerense es una luz en el camino. Se sabe que quienes lo firmaron no se quieren demasiado. No se reunirían para brindar en año nuevo. La política se trata justamente de construir entre los que no se quieren en pos de un objetivo superior. El documento tiene dos puntos clave: termina de posicionar a Axel Kicillof como jefe político y no como subalterno y pone el acento en la necesidad de lograr la liberación de CFK como objetivo estratégico. No hay recuperación de soberanía sin la liberación de Cristina. Y el peronismo no tiene sentido sin la búsqueda de soberanía.
 
La Opinión Popular
 

14-02-2026 / 10:02
Hace 12 meses, Javier "el Loco" Milei promocionó el lanzamiento de la memecoin $Libra: hizo perder decenas millones de dólares a inversores en distintos continentes. Quedan flotando en el aire al menos 20 preguntas distintas que el Jefe de Estado debería responder, pero en la causa $Libra, en manos del juez Marcelo Martínez de Giorgi y el fiscal Eduardo Taiano quienes aún no han citado a ninguno de los sospechosos.
 
La inacción llegó a tal punto que la Sala I de la Cámara Federal que le imprimiera celeridad a una acción que tiene como imputados al norteamericano Hayden Davis y los argentinos Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy. Por el escándalo están denunciados también el propio Jefe de Estado; la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el empresario Julian Peh y Sergio Morales, ex funcionario de la Comisión Nacional de Valores.
 
1-¿Por qué dijo que consiguió el código alfa numérico para hacer la inversión desde internet si esa fuente de números y letras nunca había tomado estado público antes que él posteara? Ahora, se sabe que el mensaje exclusivo nació en Dallas y contenía un código de 44 dígitos que alternaba mayúsculas, minúsculas y números.
 
Servía como llave para comprar la recién creada criptomoneda $LIBRA. Sin ese mensaje, el precio del token no se hubiese disparado. - ¿Por qué el ex jefe de gabinete Guillermo Francos tampoco respondió cuando fue citado por el Congreso Nacional cómo accedió Milei al "contrato"? La respuesta del experimentado funcionario fue tan escueta como inverosímil: "No sé dónde estaba ese código".
 
2-Si $Libra se creó el 14 de febrero a las 18:38 horas. ¿Cómo puede ser que a las 19:00 horas (22 minutos más tarde) 74 billeteras compraron US$ 13 millones en cripto antes del tuit de Milei? ¿Tenían información privilegiada? Uno de los grandes ganadores del truco financiero embolsó US$ 8 millones en ganancias. Cabe recordar que el tuit del Jefe de Estado se produjo a las 19:01, apenas un minuto después que las posiciones estuvieron consolidadas.
 
3-¿Por qué borró su posteo a las 00.36 horas del sábado 15 de febrero si la baja estrepitosa de la cotización ya llevaba más de 4 horas "masacrando" inversores que confiaron en Milei a lo largo y ancho de todo el mundo? Alcanzó un monto de US$ 280 millones la recaudación en apenas 5 horas de la nueva cripto.
 
4-¿Por qué su posteo se materializó un viernes de San Valentín a una hora de la tarde/noche cuando los mercados estarían cerrados hasta las llegada del lunes 17 de febrero de 2025?
 
5-¿Por qué promocionó un producto de un "empresario" como Hayden Davis, quien ya tenía antecedentes negativos en el mercado cripto? Este pseudo financista, minutos después de la publicación de Milei en redes, hizo movimientos de blockchain: 2 transferencias por US$ 507.000 cada una enviadas a una billetera virtual perteneciente a un hombre de 75 años, señalado como intermediario en la conversión de criptos a moneda tradicional.
 
6-¿Tampoco conocía los antecedentes de Novelli y Terrones quienes estuvieron involucrados en "esquemas ponzi"?
 
7-¿Por qué no se pusieron los hermanos Milei a disposición inmediata de la justicia y la comisión parlamentaria investigadora del caso? ¿No hubiera ayudado su completa colaboración en lugar de plantear chicanas para evitar que Karina tuviera que comparecer en el Congreso Nacional?
 
8-¿No le llamó nunca la atención que todos los involucrados en $LIBRA haya escogido el silencio absoluto frente a los requerimientos de la Comisión Investigadora y todavía no fueron citados por la Justicia?
 

13-02-2026 / 10:02
Con un discurso que es música para los oídos de los ricos empresarios, el gobierno ultra derechista de Javier "el Loco" Milei aprobó en la Cámara Alta el proyecto de Reforma Laboral esclavista que es la continuidad de la Motosierra aplicada desde su asunción. Empezó con el DNU 70/2023, siguió con la Ley Bases y otros engendros como el desfinanciamiento en Educación y en Discapacidad; y ahora remata con el recorte y hasta la eliminación de conquistas históricas de justicia social obtenidas tras décadas de lucha obrera y resistencia popular, que costó muchas vidas.
 
La reforma laboral del Gobierno ultra derechista de Milei destruye el derecho de las y los trabajadores por tres grandes vías. Ataca el contrato individual -con la creación del banco de horas, el fraccionamiento de las vacaciones o el recorte a las licencias por enfermedad-, debilita la acción sindical -con los límites al derecho a huelga, o la prohibición de las asambleas- y por último, también ataca a la justicia laboral -con, por ejemplo, el traspaso a los tribunales a la Ciudad de Buenos Aires-.
 
Una encerrona a la que la administración del fascista Milei pretende llevar a los empleados formales, pero también a los informales, a los que deja tanto o más desprotegidos de lo que estaban hasta ahora. Ni trabajadores de aplicaciones ni monotributistas, el proyecto libertario no tiene beneficiarios entre la masa trabajadora.
 
"Si te lastimaste jugando al fútbol, tu jefe no tiene nada que ver". La frase del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, resume el argumento libertario para romper con un derecho histórico: las licencias por enfermedad. Si la ley se sanciona, aquella persona que tenga una enfermedad que no sea consecuencia de la prestación de las tareas laborales cobrará solo el 50 por ciento del sueldo que percibía al momento del accidente durante 3 meses o 6 si tiene personas a cargo.
 
Los libertarios fueron un poco más generosos con aquellos que padezcan "enfermedades no voluntarias", es decir, que no sean consecuencia de actividades voluntarias riesgosas. En ese caso, el empleado tendrá derecho a percibir el 75 por ciento del salario. Una situación a la que la senadora de Fuerza Patria Cristina López calificó como "esclavitud laboral". "Si te enfermás, perdés. Si tu cuerpo no da más perdés, igual que en el siglo XIX", dijo.
 
El proyecto que Bullrich logró sancionar en el Senado habla de una "negociación dinámica" del salario, es decir, que los gremios o los trabajadores particulares pueden acordar con las empresas extras como bonos o compensaciones que estén vinculados a niveles de productividad o de objetivos. También habilita el "banco de horas", que hace que el empleado sume las extras y acumule una especie de saldo para después canjear por días libres o jornadas de trabajo reducidas.
 
Es decir, pone a trabajadores y empresarios en igualdad de condiciones para poder negociar en una relación que es desigual, en la que las fuerzas son distintas. Para el presidente de la Asociación Latinoamericana de Abogados y Abogadas Laboralistas, Matías Cremonte, "la ley lo que hace es volver a desequilibrar la balanza en favor de los empresarios". Al modificar la Ley de Contrato de Trabajo, el Gobierno busca que las vacaciones se fraccionen por un mínimo de 7 días (antes eran por 15) y que el trabajador tenga, al menos, un período de vacaciones en verano cada 3 años. Una complicación a la hora de combinar con el ritmo escolar en los casos de quienes tienen hijos.
 
Su aprobación es una dura derrota para el movimiento obrero y los trabajadores precarizados, no se crearán más puestos de trabajo, sino que habrá más precarización laboral y superexplotación, generando más riquezas para los empresarios y más penurias para quienes no tienen más que su fuerza de trabajo.
 
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12-02-2026 / 10:02
El aire pica, arde, lastima la garganta. No se puede respirar. Lágrimas y ojos rojos. Corridas. Un rato antes de las cuatro de la tarde, la calma tensa de la Plaza del Congreso estalló en pedazos. A mansalva, el pelotón de gendarmes dispara sus escopetas desde la avenida Entre Ríos mientras los camiones hidrantes escupen agua para despejar lo que la política no pudo convencer. Llueven las bombas lacrimógenas sobre una plaza que, apenas una hora antes, era un hervidero de trabajadores protestando contra una reforma laboral que se dice moderna pero es esclavista y decimonónica: un viaje sin escalas al siglo XIX.
 
Otra vez el panic show mileísta: un despliegue de detenciones y balas de goma para vaciar la calle mientras adentro, en el palacio legislativo de mármol, se ejecuta el remate de la dignidad de los laburantes. La jornada había comenzado con un blanco nuclear. No era el sol de la justicia, sino el resplandor de una subasta que no admite ofertas en pesos, solo se liquida con el lomo del que labura. Obreros, docentes, judiciales, bancarios, jubilados...
 
A las dos de la tarde, las columnas de los gremios empezaron a ganar la calle, y para las tres, la Plaza ya era un mar de banderas y espanto bajo un sol tremendo. Los gendarmes, alineados con una simetría maníaca, exhiben botas con un brillo obsceno, casi un espejo donde podés peinarte antes de que te partan el alma. Estaban agazapados tras las vallas, custodiando un Congreso enjaulado como pajarera de lujo.
 
En el corralito antes del Palacio, el ingenio popular intentó ganarle al cinismo: un cartel gritaba "Saluden a las horas extras que se van", mientras otro advertía: "Con el banco de horas despedite de tu familia". Hay carteles más directos que se agitan sobre las cabezas: "Quitar derechos laborales viola la Constitución Nacional".
 
Bajo un celeste furioso, los paraguas de los ferroviarios servían para taparse del sol mientras una señora repartía estampitas de la Virgen de Luján "para que nos salve". Luis, operario metalúrgico de Quilmes, buscaba un resto de sombra bajo un ombú: "Si te pueden pagar el sueldo con fideos o fraccionarte las vacaciones, lo único que liberan es la mano del patrón para apretarnos más fuerte". Gabriel Espósito, delegado de ATE en Atucha, miraba las vallas con preocupación: "Estamos peleando para tirar atrás esta reforma que nos regresa cien años en el tiempo. Es un capítulo más de un proyecto que quiere ver a los sectores populares de rodillas".
 
Mientras en la calle se ponía el cuerpo, en los pasillos del Senado se pulía el desguace. El clan Caputo y los Menem cerraron el canje de Ganancias por la Reforma Laboral. La perversión es quirúrgica: se derogan estatutos y se liquida la indemnización plena. Pablo Luna, jubilado de YPF, no lo podía creer: "Se están pasando el 14 bis por las pelotas. ¡Qué futuro les espera a los chicos!".
 
Antes de que el gas lo cubriera todo, un solo grito unificaba las columnas: "¡Paro, paro, paro... paro general!". Era el reclamo de la calle que el Parlamento se negaba a escuchar. Pasadas las cuatro, el escenario mutó en pesadilla. Un grupo de encapuchados protagonizó incidentes contra el vallado, la excusa perfecta para que la represión se volviera cacería. El avance de la Gendarmería y de los cosacos de la Ciudad convirtió la Plaza en un territorio ocupado. El "modelo Milei" consiguió su victoria de papel entre nubes de tóxicos.
 
En el asfalto caliente, donde todavía flota el ácido del gas pimienta, el aire se volvió irrespirable. Adentro del Congreso brinda la casta mileísta; afuera, el pueblo mastica el polvo de una traición. La patria no se vende, se defiende, y esta tarde la defensa se escribió con el cuero aguantando el fuego del amo. Pero no seremos su esclavo: sean eternos los derechos que supimos conseguir.
 
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