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"Vine a terminar con los odiadores seriales y a abrir los brazos para que todos nos unamos". Alberto Fernández
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Nacionales - 23-09-2019 / 09:09

Empresarios y periodistas que antes estaban muy cerca de Macri ahora se despegan

Empresarios y periodistas que antes estaban muy cerca de Macri ahora se despegan
A Mauricio Macri se le ha dicho de todo, en tono crítico; algunos lo dijeron desde el principio de su presidencia. En cambio, otros desinformados, interesados u oportunistas, empezaron con algunas críticas al susodicho recientemente. Para ser más precisos, desde el 11 de agosto a la noche, cuando quedó con el tujes en problemas. En la imagen: Carlos Melconian, ex PRO y cercano a Fernández. Mindlin y Acevedo pasaron del PRO a la moderación. Y Marcos Galperín fue a ver al candidato K.
En varios sentidos la política argentina es netamente "marxista". No por Carlos, el alemán, sino por Groucho, el yanqui. En particular por eso de "estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros". ¿La Argentina panqueque llegó para quedarse? ¿O una cuestión de necesidad? Depende del caso.
 
Marcos Galperín, dueño de Mercado Libre, había apoyado a Macri en la campaña y, sin renegar de ello, se apuró a reunirse con Fernández apenas cuatro días después de su victoria en las primarias. "Mi postura en la campaña fue pública y clara. El hecho de que me hayan recibido y escuchado para tratar de encontrar puntos de encuentro y calmar a la gente y pensar el país para adelante es muy positivo", dijo Galperín.
 
También se acercaron a Fernández empresarios que antes habían cultivado una relación estrecha con el actual presidente, como es el caso de Marcelo Mindlin, que incluso lo vio días antes de las PASO. Mindlin le habría rogado al candidato que no lo mencionara en público, luego de que Fernández señalara que las tarifas de servicios estaban dolarizadas y debían dejar de estarlo. Mindlin es dueño de Edenor.
 
El sojero Gustavo Grobocopatel pasó de desear públicamente una victoria de Macri a criticarlo después de los comicios por sus "declaraciones poco felices", por culpar de la devaluación a los votantes de Fernández, y elogiar la "actitud prudente y constructiva" del vencedor.
 
Cuando Miguel Acevedo, directivo de Aceitera General Deheza (AGD), asumía como presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) en 2017 hablaba de la "coincidencia total" tras el primer encuentro con Macri. Pero después de las primarias, sostuvo que el jefe de Estado "no tuvo la sensibilidad de escuchar a la sociedad".
 
En el mundo de los economistas, Carlos Melconian, que fue candidato a senador del PRO en 2011 y primer presidente del Banco Nación bajo la era Macri, ahora reivindica su vínculo con Alberto: "La relación se ha hecho importante porque Fernández tiene chances de ser presidente, pero es una relación de ida y vuelta por lo menos desde 2005. ¿Cómo no nos vamos a ver si nos vemos hace 15 años?".
 
El resultado impiadoso de las PASO nos privó del coro estable de esos periodistas ultra macristas que durante casi 4 años rivalizaron con loca pasión para elogiar al inepto Presidente. Nos dejó sin un émulo de Nelson Mandela, de Konrad Adenauer, de Kennedy, un líder de otra galaxia...
 
En suma, ahora todos intentan despegarse de Macri, un seguidor de los principios de Groucho. Sobre todo de uno poco conocido: "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar los remedios equivocados".
 
La Opinión Popular

 
Crêpes Suzette: los "panqueques" de Cambiemos
 
En noviembre del 2015, apenas Mauricio Macri ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, Luis Majul afirmó con una pasión desbordante que el presidente electo tenía "algo de Nelson Mandela". También explicó que el ex presidente de Boca estaba "en un estado zen" y que Marcos Peña, el designado Jefe de Gabinete, buscaba convertirlo en el "primer presidente del siglo XXI".
 
Por aquella época que hoy parece tan lejana, Marcos Aguinis se sumó al entusiasmo generalizado de nuestros periodistas serios y comparó al nuevo presidente ya no con el reconocido líder sudafricano sino con el primer canciller de la República Federal de Alemania: Macri era "una suerte de Konrad Adenauer que debe sacar a su país de la ruina". Aguinis concluía su columna con un optimismo contagioso: "¡Bienvenida, ansiada República! Donde caben las críticas y también los elogios. Pero donde prevalecerá la verdad sobre la ceguera, y la lógica sobre el fanatismo."
 
Jorge Lanata, periodista del Grupo Clarín e integrante de la Santa Trinidad conformada por los medios, la Justicia federal y los servicios, afirmó a mediados de 2016 que "Macri no necesita poder ni dinero. Es muy noble que haya querido ponerse al frente del caos que hay en la Argentina".
 
Que el Estado fuera administrado por sus contratistas no le generaba ningún tipo de preocupación o sospecha. Según la candorosa visión de Lanata, al haber tomado la precaución de nacer rico heredero, el presidente había apartado de su gestión cualquier conflicto de interés.
 
Federico Andahazi, antes de consolidarse como el macrista televisivo insoslayable, sostuvo: "Provengo de la izquierda y apoyé a Macri. Mi abuelo era militante comunista". La pasión del escritor apocalíptico duró al menos hasta las PASO. En efecto hace algunas semanas, en junio del 2019, saludó la designación de Miguel Ángel Pichetto como vicepresidente y consideró que "es el hecho más importante en la política argentina del siglo XXI".
 
En octubre del 2017, después de que el oficialismo ganara las elecciones de medio término, Eduardo Fidanza escribió en La Nación una columna asombrosa, aún para los estándares generosos del periodismo entusiasta. Para el director de Poliarquía, Mauricio Macri era "un líder de otra galaxia que constituye una completa novedad".
 
En aquella misma época, Alfredo Leuco, deslumbrado por la victoria de Cambiemos, explicó que "Mauricio Macri dio un paso hacia la gloria política y CFK dio un paso más hacia la cárcel". El destino carcelario de los líderes opositores es una noble tradición reaccionaria que los entusiastas de Macri retomaron con brío.
 
Durante los años de gobierno de Cambiemos, Mauricio Macri no fue el único beneficiario de los ditirambos mediáticos. Marcos Peña fue presentado como "el Kennedy argentino" por Eduardo Feinmann y en diciembre del 2017, la revista Forbes le dedicó la tapa de su edición local, presentándolo como "el CEO del año".
 
"Su éxito, ¿será también el de la Argentina?", se preguntaba Willy Kohan en la nota principal, sin percatarse que la pregunta en sí era una contradicción en los términos. ¿Cómo podría ser exitoso un gobernante independientemente del destino del país que administra?
 
La realidad le dio de palos al optimismo de Forbes y de Kohan, aunque debemos reconocer que no fueron sus únicas víctimas. Las 21 principales consultoras económicas y bancos de inversión del país se equivocaron en sus proyecciones económicas para 2018 en más de un 100%, incluyendo a ABECEB, la consultora de Danta Sica, quién fue recompensado por su generoso margen de error con un ministerio.
 
En una columna publicada en julio del 2019, Roman Lejtman, otro entusiasta del periodismo enamorado, describió al Kennedy argentino como "EPA, el Puto Amo", "un capo en estrategia electoral" y el "Jedi de Durán Barba". Parece que fue hace un siglo.
 
Apenas conoció el resultado de las primarias, Eduardo Feinmann escribió un tuit demoledor: "Sorprendentes 15 puntos de diferencia. Que no vio nadie. Tremenda piña se dio el gobierno. Tremenda paliza recibió. Hubo un profundo voto bronca. Inapelable! Definitivo".
 
En un editorial que desbordó desilusión, y no sin cierta valiente autocrítica, denunció a quienes le decían a Macri "que estaba todo bárbaro, todo genial" y comparó al presidente con la tan detestada CFK ("Tiene la misma actitud que la Gran Cristina"). "Va a ser un parto de acá a las elecciones de octubre", concluyó el autor del Kennedy argentino.
 
Su colega Luis Majul dio un paso más allá y afirmó tener que hacer "una profunda autocrítica". "No llegué a dimensionar en toda su envergadura el daño que el ajuste y los tarifazos le hizo a los sectores de la clase media y a los más pobres (...) No lo llegué a mensurar".
 
Majul explicó que la suya fue una reacción desmedida frente a "los medios que exageraban la situación, planteando siempre que cuanto peor, mejor". No sabemos a qué medios se refería el notable periodista de La Cornisa ya que la enorme mayoría de los mismos hizo como él y apoyó con frenesí al oficialismo, al menos hasta las PASO.
 
"No investigué en materia política y económica lo necesario", concluyó Majul. Es cierto que para constatar que en estos años de gobierno de Cambiemos la pobreza aumentó, como también la indigencia y el desempleo, era necesario llevar adelante un exhaustivo trabajo de campo.
 
Luego de elogiar a Macri durante todo su gobierno e incluso afirmar haberlo votado, Jorge Lanata denunció las medidas que anunció el gobierno después de las PASO: "¿Por qué alguien votaría a un Gobierno con el que está peor? Las medidas que se anunciaron ahora, esta especie de mini plan de alivio, a mí me parecieron realmente patéticas (...) No podés darle a la gente en 3 meses lo que no le diste en 3 años. Y por otro lado suena cínico, porque ¿para qué lo hacés? ¿Los estás comprando? ¿Por qué ahora les das cuando no les diste antes? ¿Querés que te voten comprándolos?".
 
Lanata descubría con indignación un detalle que hasta ese momento se le había escapado: que las mayorías estaban peor desde que gobernaba el presidente que tanto defendió.
 
Fastidiado por el resultado de las primarias, Marcos Aguinis dejó de lado a Konrad Adenauer y opinó: "Lo que ha ocurrido ahora es producto de que los argentinos no asumimos con suficiente intensidad y responsabilidad a nuestro país. Somos bastante infantiles e irresponsables y dejamos que las cosas se vayan arreglando solas".
 
Es bastante sencillo: cuando gobernaba CFK, la culpa era de ella y ahora que gobierna Macri, la culpa es de nosotros.
 
Luego de haber elogiado al Kennedy argentino durante años, y describirlo como un genio de las elecciones y de la nueva política, Alfredo Leuco lo consideró "el mariscal de la derrota".
 
"Para dar un sacudón sería bueno que antes que abran los mercados, el Presidente a las 8 de la mañana salga anunciando: 'He leído los resultados electorales, por lo tanto he tomado una serie de determinaciones que espero vayan en consecuencia de lo que la gente estaba pidiendo'" concluyó el conductor de Los Leuco, señalando, como Lanata, esos reclamos de la gente que nunca antes había señalado.
 
Por su lado, Federico Andahazi descubrió luego de las PASO un país que hasta ese momento le había sido esquivo. "Tiene dos nombres esta derrota: Durán Barba, Marcos Peña (...) Esto es lo que nunca entendió Marcos Peña, la gente vota con el bolsillo siempre. Un Gobierno es aquel que te administra lo más importante de tu vida, que puedas comer, que te puedas vestir, que puedas llegar a fin de mes. Esa es la vida de la gente".
 
Con apenas 3 años y medio de retraso, Andahazi descubrió incluso los tarifazos: "Esto que pasó el domingo fue el resultado de la economía. Arrancaron aumentando tarifas, aumentando la nafta. O sea, está perdido. Durán Barba fue el cerebro y Marcos Peña fue el corazón".
 
Lo más notable es que ninguno de esos antiguos entusiastas devenidos en amantes despechados, criticó las políticas que generaron el enorme descontento popular que reflejaron las PASO. De hecho, en su mayoría las justificaron e incluso las aplaudieron.
 
Lo que le critican al gobierno estos expertos en Crêpes Suzette es algo mucho más elemental: haber perdido.
 
Fuentes: El Destape y Revista Noticias 
 

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04-08-2020 / 10:08
04-08-2020 / 09:08
El Gobierno de Alberto Fernández y los acreedores extranjeros confirmaron el entendimiento para reestructurar la deuda de 66 mil millones de dólares. Se extiende el plazo de la oferta hasta el 24 de agosto para definir los nuevos contratos de bonos.
 
El acuerdo por sí solo no reactiva pero elimina escenarios apocalípticos. El cierre del arreglo permitirá descomprimir las presiones que desde los grandes medios macristas porteños y el establishment agudizan la crisis que sacude la economía argentina, golpeada por el descalabro que produjo Mauricio Macri y la pandemia.
 
En el equipo económico plantearon desde el inicio de las negociaciones que la prioridad de la Argentina es lograr una reestructuración que cuide la sustentabilidad financiera. Esto implica que los acreedores no pierdan con este canje sino que moderen su tasa de rentabilidad.
 
El arreglo de la deuda con ley extranjera no tendrá un impacto extraordinario en la economía y el bolsillo de la gente. Al menos no respecto a la realidad que se vivió durante los últimos cuatro meses. Pero sí implicará un cambio importante en las expectativas. Y más en concreto: en lo que se podría haber vivido si el arreglo no ocurría.
 
Para los próximos meses se espera una baja en los dólares paralelos, lo que implicará un alivio temporal en la devaluación e inflación esperadas. Eso redundará en que el Banco Central deje de perder reservas. El Gobierno todavía deberá enfrentar los desafíos macro que dejará la herencia macrista y la pandemia.
 

03-08-2020 / 18:08
03-08-2020 / 12:08
La tarea principal del gobierno de Alberto Fernández es la reducción de daños, el apoyo a los sectores populares en la dura cuarentena y el mantenimiento de la paz social. Para eso tuvo que preservar fuentes de trabajo y derechos laborales. Inversiones sociales enormes, salvatajes a empresas, prohibición de despidos, doble indemnización. Coherentes con la historia social del peronismo, afrontando resistencias de grandes empresarios y medios opositores.
 
En el orden provincial, la salud y la atención a los sectores más necesitados es prioridad para la administración de Gustavo Bordet, como también lo es la reactivación de la economía que sufrió el impacto negativo del coronavirus.
 
Para colaborar en las reactivaciones provinciales, Alberto prepara un proyecto de obras públicas para todo el país que apuntale la economía. Entre Ríos estará en agenda con el avance de dos tramos de la ruta nacional 18 (Paraná - Concordia) y obras hídricas en La Paz y Paraná. En el listado de las obras públicas a comenzar este año, tras la pandemia y luego del arreglo por la deuda externa, para Entre Ríos figuran cuatro obras por un monto de 466 millones de pesos.
 
Puntualmente serían dos tramos de la ruta nacional Nº 18 que unirá Paraná y Concordia, la ampliación de una planta de potabilización en La Paz y otra en la capital entrerriana. El plan implicará una inversión en todo el territorio nacional de unos 4700 millones de pesos. Hasta aquí la relación Alberto-Bordet suena como un violín afinado.
 
En la Rosada, Bordet firmó un convenio con el ministro del Interior de la Nación, Wado De Pedro, para habilitar el llamado a licitación de la obra de pavimentación de la ruta 23 entre Pronunciamiento y Villa Elisa por 1.640 millones de pesos.
 
Además, el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, recibió a Bordet en el Congreso, con el objetivo puesto en la recuperación pospandemia. Dialogaron sobre el excedente de la Planta Hidroeléctrica de Salto Grande y la automaticidad para el desarrollo productivo entrerriano; obras de agua para el Gran Paraná -"importante para el desarrollo y calidad de vida de la región más poblada de esa provincia"- y la ampliación de la Moratoria 2020, que alcanzaría a más de 14 mil comercios, Pymes y productores entrerrianos.
 
El crédito para micro emprendimientos y Pymes, la inversión en obra pública y el apuntalamiento de las distintas actividades que componen el sector productivo entrerriano ocuparán un lugar central en las políticas diseñadas por el gobierno de Bordet para transitar el duro camino hacia la nueva normalidad.
 
Para dejar atrás la pesada herencia macrista y el covid-19, el objetivo es apuntalar el proceso de reactivación que sigue a la progresiva liberación de actividades económicas, que habían quedado paralizadas por la pandemia, y que fue logrado gracias al accionar del sistema de salud en el combate contra el avance del virus.
 
La Opinión Popular
 
03-08-2020 / 11:08
Después de varias marchas anticuarentena en las que transgredían las normas de distanciamiento social y hasta agredieron a periodistas y móviles sin que apareciera ni un efectivo de la policía de la Ciudad de Buenos Aires, el sábado vimos la represión a familiares y organismos que pedían justicia por Santiago Maldonado y Facundo Astudillo Castro. Permiso para manifestarse para unos, represión para otros. Macristas, se nota mucho.
 
Mientras en el Obelisco se manifestaba libremente un grupo de personas anticuarentena, a pocas cuadras otro grupo de manifestantes era reprimido de forma brutal por la policía macrista de la Ciudad de Buenos Aires por pedir justicia a tres años de la desaparición de Maldonado en el marco de un operativo de la Gendarmería Nacional y por reclamar la aparición con vida de Astudillo Castro, de quién no se sabe nada hace tres meses.
 
Pasó lo mismo que el año pasado, la policía agredió a los manifestantes cuando estaban desconcentrando. Parece que la represión no tiene cuarentena. Los organismos de Derechos Humanos lanzaron un comunicado repudiando lo sucedido.
 
El hecho también fue repudiado por el ministro del Interior, Eduardo 'Wado' de Pedro, quien exigió a "las autoridades de la ciudad que investiguen lo sucedido, y fijen criterios objetivos en el accionar policial para garantizar a todos y todas su derecho a expresarse, más allá de simpatías".
 
El Gobierno macrista de CABA permitió agredir periodistas en una marcha y en otra reprimió a los que piensan distinto a él. Repudiamos esta utilización arbitraria y selectiva de las fuerzas de seguridad y reclamamos además de libertad, igualdad, y una policía que cuide a todos.
 
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