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"Vamos a levantarnos una vez más". Alberto Fernández y Eduardo Duhalde
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Nacionales - 23-09-2019 / 09:09

Empresarios y periodistas que antes estaban muy cerca de Macri ahora se despegan

Empresarios y periodistas que antes estaban muy cerca de Macri ahora se despegan
A Mauricio Macri se le ha dicho de todo, en tono crítico; algunos lo dijeron desde el principio de su presidencia. En cambio, otros desinformados, interesados u oportunistas, empezaron con algunas críticas al susodicho recientemente. Para ser más precisos, desde el 11 de agosto a la noche, cuando quedó con el tujes en problemas. En la imagen: Carlos Melconian, ex PRO y cercano a Fernández. Mindlin y Acevedo pasaron del PRO a la moderación. Y Marcos Galperín fue a ver al candidato K.
En varios sentidos la política argentina es netamente "marxista". No por Carlos, el alemán, sino por Groucho, el yanqui. En particular por eso de "estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros". ¿La Argentina panqueque llegó para quedarse? ¿O una cuestión de necesidad? Depende del caso.
 
Marcos Galperín, dueño de Mercado Libre, había apoyado a Macri en la campaña y, sin renegar de ello, se apuró a reunirse con Fernández apenas cuatro días después de su victoria en las primarias. "Mi postura en la campaña fue pública y clara. El hecho de que me hayan recibido y escuchado para tratar de encontrar puntos de encuentro y calmar a la gente y pensar el país para adelante es muy positivo", dijo Galperín.
 
También se acercaron a Fernández empresarios que antes habían cultivado una relación estrecha con el actual presidente, como es el caso de Marcelo Mindlin, que incluso lo vio días antes de las PASO. Mindlin le habría rogado al candidato que no lo mencionara en público, luego de que Fernández señalara que las tarifas de servicios estaban dolarizadas y debían dejar de estarlo. Mindlin es dueño de Edenor.
 
El sojero Gustavo Grobocopatel pasó de desear públicamente una victoria de Macri a criticarlo después de los comicios por sus "declaraciones poco felices", por culpar de la devaluación a los votantes de Fernández, y elogiar la "actitud prudente y constructiva" del vencedor.
 
Cuando Miguel Acevedo, directivo de Aceitera General Deheza (AGD), asumía como presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) en 2017 hablaba de la "coincidencia total" tras el primer encuentro con Macri. Pero después de las primarias, sostuvo que el jefe de Estado "no tuvo la sensibilidad de escuchar a la sociedad".
 
En el mundo de los economistas, Carlos Melconian, que fue candidato a senador del PRO en 2011 y primer presidente del Banco Nación bajo la era Macri, ahora reivindica su vínculo con Alberto: "La relación se ha hecho importante porque Fernández tiene chances de ser presidente, pero es una relación de ida y vuelta por lo menos desde 2005. ¿Cómo no nos vamos a ver si nos vemos hace 15 años?".
 
El resultado impiadoso de las PASO nos privó del coro estable de esos periodistas ultra macristas que durante casi 4 años rivalizaron con loca pasión para elogiar al inepto Presidente. Nos dejó sin un émulo de Nelson Mandela, de Konrad Adenauer, de Kennedy, un líder de otra galaxia...
 
En suma, ahora todos intentan despegarse de Macri, un seguidor de los principios de Groucho. Sobre todo de uno poco conocido: "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar los remedios equivocados".
 
La Opinión Popular

 
Crêpes Suzette: los "panqueques" de Cambiemos
 
En noviembre del 2015, apenas Mauricio Macri ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, Luis Majul afirmó con una pasión desbordante que el presidente electo tenía "algo de Nelson Mandela". También explicó que el ex presidente de Boca estaba "en un estado zen" y que Marcos Peña, el designado Jefe de Gabinete, buscaba convertirlo en el "primer presidente del siglo XXI".
 
Por aquella época que hoy parece tan lejana, Marcos Aguinis se sumó al entusiasmo generalizado de nuestros periodistas serios y comparó al nuevo presidente ya no con el reconocido líder sudafricano sino con el primer canciller de la República Federal de Alemania: Macri era "una suerte de Konrad Adenauer que debe sacar a su país de la ruina". Aguinis concluía su columna con un optimismo contagioso: "¡Bienvenida, ansiada República! Donde caben las críticas y también los elogios. Pero donde prevalecerá la verdad sobre la ceguera, y la lógica sobre el fanatismo."
 
Jorge Lanata, periodista del Grupo Clarín e integrante de la Santa Trinidad conformada por los medios, la Justicia federal y los servicios, afirmó a mediados de 2016 que "Macri no necesita poder ni dinero. Es muy noble que haya querido ponerse al frente del caos que hay en la Argentina".
 
Que el Estado fuera administrado por sus contratistas no le generaba ningún tipo de preocupación o sospecha. Según la candorosa visión de Lanata, al haber tomado la precaución de nacer rico heredero, el presidente había apartado de su gestión cualquier conflicto de interés.
 
Federico Andahazi, antes de consolidarse como el macrista televisivo insoslayable, sostuvo: "Provengo de la izquierda y apoyé a Macri. Mi abuelo era militante comunista". La pasión del escritor apocalíptico duró al menos hasta las PASO. En efecto hace algunas semanas, en junio del 2019, saludó la designación de Miguel Ángel Pichetto como vicepresidente y consideró que "es el hecho más importante en la política argentina del siglo XXI".
 
En octubre del 2017, después de que el oficialismo ganara las elecciones de medio término, Eduardo Fidanza escribió en La Nación una columna asombrosa, aún para los estándares generosos del periodismo entusiasta. Para el director de Poliarquía, Mauricio Macri era "un líder de otra galaxia que constituye una completa novedad".
 
En aquella misma época, Alfredo Leuco, deslumbrado por la victoria de Cambiemos, explicó que "Mauricio Macri dio un paso hacia la gloria política y CFK dio un paso más hacia la cárcel". El destino carcelario de los líderes opositores es una noble tradición reaccionaria que los entusiastas de Macri retomaron con brío.
 
Durante los años de gobierno de Cambiemos, Mauricio Macri no fue el único beneficiario de los ditirambos mediáticos. Marcos Peña fue presentado como "el Kennedy argentino" por Eduardo Feinmann y en diciembre del 2017, la revista Forbes le dedicó la tapa de su edición local, presentándolo como "el CEO del año".
 
"Su éxito, ¿será también el de la Argentina?", se preguntaba Willy Kohan en la nota principal, sin percatarse que la pregunta en sí era una contradicción en los términos. ¿Cómo podría ser exitoso un gobernante independientemente del destino del país que administra?
 
La realidad le dio de palos al optimismo de Forbes y de Kohan, aunque debemos reconocer que no fueron sus únicas víctimas. Las 21 principales consultoras económicas y bancos de inversión del país se equivocaron en sus proyecciones económicas para 2018 en más de un 100%, incluyendo a ABECEB, la consultora de Danta Sica, quién fue recompensado por su generoso margen de error con un ministerio.
 
En una columna publicada en julio del 2019, Roman Lejtman, otro entusiasta del periodismo enamorado, describió al Kennedy argentino como "EPA, el Puto Amo", "un capo en estrategia electoral" y el "Jedi de Durán Barba". Parece que fue hace un siglo.
 
Apenas conoció el resultado de las primarias, Eduardo Feinmann escribió un tuit demoledor: "Sorprendentes 15 puntos de diferencia. Que no vio nadie. Tremenda piña se dio el gobierno. Tremenda paliza recibió. Hubo un profundo voto bronca. Inapelable! Definitivo".
 
En un editorial que desbordó desilusión, y no sin cierta valiente autocrítica, denunció a quienes le decían a Macri "que estaba todo bárbaro, todo genial" y comparó al presidente con la tan detestada CFK ("Tiene la misma actitud que la Gran Cristina"). "Va a ser un parto de acá a las elecciones de octubre", concluyó el autor del Kennedy argentino.
 
Su colega Luis Majul dio un paso más allá y afirmó tener que hacer "una profunda autocrítica". "No llegué a dimensionar en toda su envergadura el daño que el ajuste y los tarifazos le hizo a los sectores de la clase media y a los más pobres (...) No lo llegué a mensurar".
 
Majul explicó que la suya fue una reacción desmedida frente a "los medios que exageraban la situación, planteando siempre que cuanto peor, mejor". No sabemos a qué medios se refería el notable periodista de La Cornisa ya que la enorme mayoría de los mismos hizo como él y apoyó con frenesí al oficialismo, al menos hasta las PASO.
 
"No investigué en materia política y económica lo necesario", concluyó Majul. Es cierto que para constatar que en estos años de gobierno de Cambiemos la pobreza aumentó, como también la indigencia y el desempleo, era necesario llevar adelante un exhaustivo trabajo de campo.
 
Luego de elogiar a Macri durante todo su gobierno e incluso afirmar haberlo votado, Jorge Lanata denunció las medidas que anunció el gobierno después de las PASO: "¿Por qué alguien votaría a un Gobierno con el que está peor? Las medidas que se anunciaron ahora, esta especie de mini plan de alivio, a mí me parecieron realmente patéticas (...) No podés darle a la gente en 3 meses lo que no le diste en 3 años. Y por otro lado suena cínico, porque ¿para qué lo hacés? ¿Los estás comprando? ¿Por qué ahora les das cuando no les diste antes? ¿Querés que te voten comprándolos?".
 
Lanata descubría con indignación un detalle que hasta ese momento se le había escapado: que las mayorías estaban peor desde que gobernaba el presidente que tanto defendió.
 
Fastidiado por el resultado de las primarias, Marcos Aguinis dejó de lado a Konrad Adenauer y opinó: "Lo que ha ocurrido ahora es producto de que los argentinos no asumimos con suficiente intensidad y responsabilidad a nuestro país. Somos bastante infantiles e irresponsables y dejamos que las cosas se vayan arreglando solas".
 
Es bastante sencillo: cuando gobernaba CFK, la culpa era de ella y ahora que gobierna Macri, la culpa es de nosotros.
 
Luego de haber elogiado al Kennedy argentino durante años, y describirlo como un genio de las elecciones y de la nueva política, Alfredo Leuco lo consideró "el mariscal de la derrota".
 
"Para dar un sacudón sería bueno que antes que abran los mercados, el Presidente a las 8 de la mañana salga anunciando: 'He leído los resultados electorales, por lo tanto he tomado una serie de determinaciones que espero vayan en consecuencia de lo que la gente estaba pidiendo'" concluyó el conductor de Los Leuco, señalando, como Lanata, esos reclamos de la gente que nunca antes había señalado.
 
Por su lado, Federico Andahazi descubrió luego de las PASO un país que hasta ese momento le había sido esquivo. "Tiene dos nombres esta derrota: Durán Barba, Marcos Peña (...) Esto es lo que nunca entendió Marcos Peña, la gente vota con el bolsillo siempre. Un Gobierno es aquel que te administra lo más importante de tu vida, que puedas comer, que te puedas vestir, que puedas llegar a fin de mes. Esa es la vida de la gente".
 
Con apenas 3 años y medio de retraso, Andahazi descubrió incluso los tarifazos: "Esto que pasó el domingo fue el resultado de la economía. Arrancaron aumentando tarifas, aumentando la nafta. O sea, está perdido. Durán Barba fue el cerebro y Marcos Peña fue el corazón".
 
Lo más notable es que ninguno de esos antiguos entusiastas devenidos en amantes despechados, criticó las políticas que generaron el enorme descontento popular que reflejaron las PASO. De hecho, en su mayoría las justificaron e incluso las aplaudieron.
 
Lo que le critican al gobierno estos expertos en Crêpes Suzette es algo mucho más elemental: haber perdido.
 
Fuentes: El Destape y Revista Noticias 
 

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09-12-2019 / 07:12
Lo que parecía imposible, sucedió: después de las derrotas electorales de Mauricio Macri en la Nación y en Buenos Aires, el macrismo sufrió una nueva caída al perder en Boca, el bastión en el que nació y creció su poder. Lo hizo posible la lista opositora que encabezan Jorge Amor Ameal y Mario Pergolini, pero que tuvo en Juan Román Riquelme, el máximo ídolo del club, como principal emblema del triunfo.
 
Pasada largamente la medianoche y escrutadas más del 80% de las mesas, en un conteo lentísimo y que pasó por diferentes etapas, la dupla opositora se imponía con un 53,5% de los votos por delante del oficialismo que proponía a Christian Gribaudo y Juan Carlos Crespi como postulantes, que sumaban un 30,6%. En tercer lugar, con un 15,9% se ubicaba la lista de José Beraldi y Rodolfo Ferrari.
 
"Ganamos porque la gente no aguantó más. Lo primero que vamos a hacer es abrirle la puerta al socio", dijo un exultante Ameal, cerca de la una de la mañana. A su lado, Pergolini destacaba la grandeza del club, por haber logrado que casi 40 mil personas se acercaran a votar.
 
Atrás había quedado una elección récord para un club argentino, con 38.363 votantes, en la que la dupla Ameal-Pergolini logró un triunfo claro que supone el fin del macrismo en Boca después de 24 años de hegemonía, desde que Macri se impusiera en los comicios de diciembre de 1995 al binomio que componían Antonio Alegre y Carlos Heller.
 
Como había pedido Riquelme, desde muy temprano los socios de Boca se acercaron en masa a la Bombonera para votar, en unas elecciones que mostraron irregularidades y que tuvieron varias denuncias por parte de los opositores. "Son tramposos, son tram-po-sos", bramaba Riquelme cuando se iba enterando de los problemas.
 
Ameal comenzó dando la sorpresa al imponerse por 2 puntos en las mesas de las peñas, que se estimaba que iban a ser favorables al oficialismo. Gribaudo solo se impuso entre los vitalicios, en tanto que la sorpresa la dieron las mesas de Damas, que le daban más de 100 votos de diferencia para la vuelta del ídolo en cada una de ellas, con excepción de una.
 
Así, con casi el 100% escrutado, Ameal llegaba al 52,84% de los votos, mientras Gribaudo tenía 30,6% y José Beraldi, el tercero en discordia, solo 16,41%. Pero luego de unas mínimas dudas, cuando las primeras mesas de activos marcaban paridad, la tendencia se consolidó con diferencias amplias en las mesas que concentraban a la mayoría de los votantes.
 
Y allí la tendencia se hizo irreversible, por más que el escrutinio avanzaba a paso de tortuga. Pero si esperaron 24 años para sacar al macrismo de Boca, los ganadores no se preocuparon demasiado y celebraron una victoria que hace un tiempo parecía imposible.
 
La Opinión Popular

08-12-2019 / 10:12
El discurso presidencial decepcionó a sus seguidores, que hubieran preferido escucharlo más tiempo. El tema que más le preocupó fue el de la Justicia. "Quiero una justicia que se guíe por pruebas y no por el discurso político", exclamó, viéndo un traje a rayas en su imaginación.
 
El gobierno de Mauricio Macri será recordado por muchas cosas poco republicanas, entre ellas la manipulación de la justicia para perseguir a sus opositores, hasta el ensañamiento. Es lógico que su preocupación sea ese tema. Si lo hizo él, está seguro que lo harán sus adversarios. Y Macri está flojo de papeles en muchas de las causas de corrupción que tiene en la Justicia.
 
Pero el tema que generó más empatía con sus fanáticos fue el miedo y el odio gorila al peronismo. "Yo sé que muchos de ustedes sienten angustia por lo que viene --afirmó--, pero no hay porqué tener miedo, somos muchos para defender la libertad y la democracia".
 
Y en otro de los pocos párrafos de su discurso, insistió: "Vamos a cuidar que no roben, que no estafen más a nuestra querida Argentina". Esa referencia provocó un bufido de aprobación en sus seguidores. Muchos asintieron con la cabeza, especialmente las señoras. El núcleo duro del macrismo --personas mayores de situación acomodada-- se convoca en gran parte por ese sentimiento visceral.
 
Para esa multitud la grieta es irreductible. Algunos de los que hablaron a los movileros que cubrieron el acto, se quejaron de la grieta, sin darse cuenta que la grieta es el odio antiperonista que ellos mismos destilaban, un odio que en la mayoría de los casos fue instalado por la campaña de los medios hegemónicos: Clarín, La Nación e Infobae.
 
Aquí se vio la doble vara macrista, la contradicción, la raíz ilógica de ese discurso en el tratamiento diferente que le dieron a Pichetto y a los diputados que se les fueron. Con la justicia es igual. A los otros se los puede condenar sin pruebas. A ellos ni siquiera con pruebas. Si los condena a ellos con pruebas, la justicia es corrupta. Si condena sin pruebas a los que ellos no quieren, es independiente.
 
En el imaginario autoritario de ese grupo gorila conservador que forma el núcleo duro de Cambiemos, ellos son los únicos republicanos y democráticos. Los demás son enemigos de esos valores. Es imposible la convivencia en ese clima de pensamiento. 
 
Macri tuvo su plaza de despedida cuando más del 65% de los argentinos tiene una imagen suya negativa. La Plaza macrista era representativa del sector conservador duro que no abarca el 40% de los votos que logró la fórmula de Juntos por el Cambio en las elecciones.
 
Fue su acto de despedida. Un acto masivo, pero no de los más grandes. Fue una demostración de fuerza. Quiso dejar asentado que todavía está en carrera si puede convocar a pesar de su desastroso legado de más del 50% de inflación y más del 40% de pobreza.
 
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07-12-2019 / 09:12
En una conferencia de prensa, el presidente electo Alberto Fernández presentó a su Gabinete de Ministros que lo acompañará en la administración del país a partir del 10 de diciembre. Con pocas sorpresas, el ex Jefe de Gabinete aseguró que su equipo de trabajo "refleja la unidad sobre la que se construyó el Frente de Todos".
 
"Es la tercera vez que participo de la confección de un gabinete nacional y estoy muy contento con el resultado que hemos logrado. A todos los conozco, sé de la calidad moral y la calidad técnica de los que me acompañan", agregó Fernández.
 
En esa línea, dijo que el Frente de Todos "se constituyó sobre la base de la unidad, y como tuve una preocupación porque se unifiquen los bloques en el Congreso, para que expresemos esa vocación de unidad, quise que esa unidad esté reflejada en el Gabinete".
 
En un contexto de fuerte expectativa, Alberto armó un gabinete típico de una coalición como es el Frente de Todos. Un gabinete numeroso, con espacio para todos los sectores, todas las generaciones y todas las urgencias. Así sucede por ejemplo con la configuración del área económica, con Martín Guzmán como futuro negociador de la deuda, Matías Kulfas en Producción y Luis Basterra en Agricultura a cargo, dijo AF, de obtener divisas y convivir en paz con los hombres de campo.
 
Pasa lo mismo con las cuestiones sociales, con Daniel Arroyo en el ministerio específico y una fuerte presencia de Victoria Tolosa Paz en la cabeza del Plan Argentina contra el Hambre. El decano del área social será Ginés González García, el único mayor de 70 y compañero de gabinete de Fernández en tiempos de Néstor Kirchner. Elizabeth Gómez Alcorta, a cargo del nuevo ministerio de la Igualdad, es un símbolo. El presidente electo no lo dijo pero ni falta que hace: es la abogada de Milagro Sala.
 
A Wado de Pedro, futuro ministro del Interior, lo llamó Wadito. Otro símbolo, y no solo por su pertenencia a La Cámpora sino porque, dijo, "siente la política como yo, basada en el diálogo". Entre tantos anuncios quedó un misterio. Fernández dijo que ya tiene la persona para la Agencia Federal de Inteligencia pero que antes debe terminar de ver el cómo. O sea que habrá reestructuración.
 
Con sus amigos Marcela Losardo en Justicia, Santiago Cafiero en Jefatura de Gabinete y Claudio Moroni en Trabajo, Alberto se aseguró que los tres sean prolongaciones de sí mismo. A Cafiero lo presentó directamente como "mi alter ego".
 
Después de presentar su Gabinete completo, Alberto concluyó que "todos aceptaron el desafío" de sacar el país adelante y convocó a impulsar "la epopeya de hacer otro país" porque el futuro Gobierno tendrá "la oportunidad de ingresar a la función pública para protagonizar un momento único de cambio".
 
La Opinión Popular

07-12-2019 / 07:12
Fue patético el jueves el esfuerzo de Mauricio Macri para disipar en una nube de falsedades el 41 por ciento de pobreza que deja, el ahínco para hacer que la clase media olvide la calidad de vida que perdió, para que nadie repare en la manipulación de jueces y fiscales para perseguir a opositores, o la persecución y encarcelamiento de dueños de medios críticos.
 
El país que deja este personaje es lamentable y representa el fracaso de una elite empresaria que se autoproclamó "el mejor equipo de los últimos 50 años".
 
Habló de transparencia y corrupción el presidente al que investigadores alemanes le descubrieron más de 40 cuentas offshore de las que se utilizan para lavar o evadir, el mismo que trató de hacer desaparecer las deudas multimillonarias de sus empresas con el Estado y que está acusado de haber realizado negociados con sus aerolíneas, autopistas y empresas de energía.
 
El estilo de Macri ha sido acusar a sus adversarios de cometer las cosas que en realidad hace él. Por ejemplo, un gran lavador al que se le descubren cuentas offshore pondría en el organismo encargado de perseguir el lavado y la evasión, a abogados que hayan defendido a evasores.
 
Oh, casualidad, Macri puso al frente de la UIF a dos abogados del banco HSBC, al que la justicia francesa le descubrió, entre otras, cuatro mil cuentas no declaradas de argentinos en su filial de Suiza. Es la República Macrista S.A.
 
Hizo siempre lo contrario de lo que dijo. Habló de independencia de la Justicia y tuvo una mesa judicial para apretar y manipular jueces y fiscales. Habló de inserción en el mundo y lo que hizo fue que el mundo se insertara en el país y destruyera la economía al levantar las barreras a la importación.
 
El caradura dijo que mejoró la educación, cuando bajó más del 30 por ciento el presupuesto, no construyó escuelas y dejó a las que había con goteras, grietas en las paredes, sin calefacción ni electricidad, techos que se derrumban, garrafas que explotan, además de suspender la distribución de computadoras entre los chicos. Y mostró unos numeritos en que los pibes aumentaron 10 puntos la comprensión de textos.
 
Mostrar esos numeritos fue un acto de crueldad cuando la mayoría de los chicos que van a la escuela están bajo la línea de pobreza o sufren hambre. 68%, 74, menos 82 o lo que sea, la matemática de Macri es puro invento si los chicos tienen hambre. Fue una bajeza.
 
Macri reivindicó que ahora exportan energía. Porque esa energía ya no se utiliza en el país que deja Macri con una industria raquítica que funciona en muchos casos con menos del 50 por ciento de su capacidad instalada. Sobra energía porque la industria consume menos. Una familia de 4 que vive con lo justo tendrá de sobra si se mueren 2.

06-12-2019 / 09:12
La pobreza trepó al 40,8% de la población y afecta a 16 millones de personas. También aumentó la indigencia, que saltó al 8,9% de la población, es decir, 3,6 millones de personas. En ambos casos se trata de los registros más altos de la década, según se desprende del último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), correspondiente al tercer trimestre de 2019.
 
Hace 4 años, la tasa de pobreza era del 28,5%, con 11 millones de afectados, por lo que en la gestión Cambiemos la pobreza se incrementó en 12 puntos porcentuales y 5 millones de personas. La disparada es mayor en el caso de la indigencia, que casi se duplicó, dado que en 2015 era del 4,5%.
 
"Las reiteradas devaluaciones, el aumento de la inflación, el estancamiento, el aumento del desempleo y las medidas de ajuste acordadas con el FMI explican el deterioro", según detalla la UCA. Las cifras trascienden a 5 días del final del gobierno de Macri, que había pedido que se evaluara su gestión por su capacidad o no de reducir la pobreza.
 
La pobreza afecta con más intensidad en los niños y adolescentes de 0 a 17 años, ya que asciende al 59,5% de la población. Esto es, aproximadamente 7 millones de niños en hogares pobres. Hace dos años, antes de la crisis financiera, esa cifra era del 44%. "Una vez más, las estimaciones reflejan la persistente infantilización de la pobreza en la Argentina urbana", detalla el informe.
 
En cuanto a la indigencia, la insuficiencia de ingresos para cubrir la canasta básica alimentaria (tasa de indigencia) se encuentra fuertemente asociada al estrato económico-ocupacional del principal sostén del hogar. La indigencia por ingresos fue más elevada en las unidades domésticas cuyo principal sostén pertenece a la clase trabajadora informal. En estos casos, alcanza el 22,1% de la población.
 
Además, la indigencia afecta con más intensidad a niños y adolescentes: mientras a nivel general alcanza al 8,9% para el tercer trimestre 2019, en el grupo de 0 a 17 años asciende a 14,8%. Esto es, hay más de 1,5 millones de niños en hogares indigentes. Hace dos años esa cifra no alcanzaba el 10%.
 
La evolución de los datos muestra que los últimos índices de pobreza e indigencia son los más altos de toda la década. Este deterioro tiene diversas causas: la retracción del mercado interno y de las capacidades productivas del sector informal tuvo un efecto regresivo en el ingreso de los hogares, por un deterioro en el poder adquisitivo de los salarios, las jubilaciones y las prestaciones sociales.
 
De cara al traspaso de gobierno, un cambio de rumbo estructural no solo necesita inversiones e impulso a las exportaciones, sino políticas públicas que sean redistributivas y busquen el desarrollo hacia el mercado interno y el sector informal. "La economía vinculada al sector externo no derrama hacia los sectores menos dinámicos", enfatiza.
 
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