La Opinión Popular
                  15:10  |  Sábado 19 de Octubre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“En octubre, a Macri hay que echarlo a la mierda”. Hugo Moyano
Recomendar Imprimir
Sociedad e Interés General - 16-09-2019 / 09:09
A 43 AÑOS DE DE LA SALVAJE REPRESIÓN ILEGAL CONTRA INTEGRANTES DE LA UNIÓN DE ESTUDIANTES SECUNDARIOS

Jóvenes, mártires, estudiantes y peronistas

Jóvenes, mártires, estudiantes y peronistas
Todos ellos tenían entre catorce y dieciocho años; estaban comprometidos con el momento histórico que vivían, se daban cuenta de que los tiempos habían virado definitivamente hacia la represión ilegal y en sus casas sus padres se lo advertían. Pero eligieron seguir en la lucha por una sociedad más justa y solidaria, enfrentando a la alianza entre la oligarquía, el imperialismo, patria financiera y sus personeros militares. Daniel Racero; María Claudia Falcone; María Clara Ciocchini; Francisco López Muntaner; Claudio De Acha; Horacio Ungaro, ¡Compañeros Peronistas, Presentes!
El 16 de septiembre de 1976, un grupo de adolescentes de la ciudad de La Plata, integrantes de la peronista Unión de Estudiantes Secundarios (UES), fueron secuestrados, torturados y desaparecidos a raíz de sus luchas por el boleto estudiantil secundario, en una operación represiva conocida como la "Noche de los lápices".
 
La policía bonaerense había preparado un operativo de escarmiento para los que habían participado de la campaña por el boleto estudiantil, considerada por las Fuerzas Armadas como "subversión en las escuelas". Solo cuatro de los estudiantes secuestrados sobrevivieron a las posteriores torturas y traslados impuestos por la dictadura cívico-militar.

De la decena de adolescentes detenidos en ese nefasto septiembre, seis no volvieron jamás: Claudio de Acha 16 años, Horacio Ungaro 16 años, María Clara Ciocchini 17 años, María Claudia Falcone 16 años, Francisco López Muntaner 17 años, y Daniel A. Racero 18 años, todos jóvenes militantes peronistas que fueron brutalmente secuestrados y torturados durante meses en un campo clandestino de detención.
 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.
 
Carlos Morales



Jóvenes, mártires, estudiantes y peronistas
1973, Buenos Aires, marchas de estudiantes secundarios.
 
Gobierno Nacional y Popular 
 
Desde 1945 a 1955 se erigió un modelo de país con un Estado de Bienestar dirigido a consolidar la justicia social y una nación independiente con autonomía suficiente para vincularse al mundo en igualdad de condiciones. 

Este modelo de país moderno y no dependiente en forma servil de los grandes centros del poder mundial, fue percibido como amenazador por el imperialismo y sus aliados de los sectores locales oligárquicos.
 

Golpe gorila 

El 16 de Septiembre de 1955 la "Argentina, oligárquica, conservadora y tradicional" derrocó al gobierno popular de Juan Perón y produjo una ola de represión contra todo aquel que enarbolara, en heroica resistencia, la identidad popular peronista o políticas que vayan a favor de las mayorías populares. 

Esta represión, sin embargo, no eliminó los factores de resistencia contra el retorno de la república oligárquica al viejo estado de cosas, y fue solo después de más de dos décadas, en 1976, que pudieron dar otro golpe militar contundente contra los sectores populares que sostenían un proyecto diferente de país.

Secuestros y desapariciones 

En el marco del golpe, y en otro septiembre 16, pero de 1976, la más cruenta dictadura que hemos soportado ejecutó la desaparición de un grupo de militantes, chicos de la ciudad de La Plata de la organización peronista Unión de Estudiantes Secundarios (UES) que fueron secuestrados en la madrugada, de los domicilios donde dormían, por un "grupo de tareas" del general Ramón Camps y del que participó el represor Miguel Etchecolatz. 

Los seis que no volvieron jamás, de la decena de adolescentes detenidos en ese septiembre, fueron: Claudio de Acha 16 años, Horacio Ungaro 16 años, María Clara Ciocchini 17 años, María Claudia Falcone 16 años, Francisco López Muntaner 17 años, Daniel A. Racero 18 años, todos jóvenes, militantes y peronistas que fueron brutalmente secuestrados y torturados durante meses en un campo clandestino de detención. 

Todos ellos tenían entre catorce y dieciocho años; estaban comprometidos con el momento histórico que vivían, se daban cuenta de que los tiempos habían virado definitivamente hacia la represión ilegal y en sus casas sus padres se lo advertían. 

Pero eligieron seguir en la lucha por una sociedad más justa y solidaria, enfrentando a la alianza entre la oligarquía, el imperialismo, patria financiera y sus personeros militares. 

Hoy forman parte de los 238 adolescentes argentinos, que fueron secuestrados durante la dictadura y aún siguen desaparecidos.

¿Cuál fue el delito que cometieron? 

¿Cuál fue el delito que cometieron?: tomar parte de la lucha por recuperar el Boleto Estudiantil Secundario, suprimido por la dictadura militar en La Plata. Una demanda justa, especialmente para los chicos pobres. 

No hicieron politiquería, realizaron política en serio: definieron una necesidad, puntualizaron la reivindicación, la difundieron, consiguieron apoyo, movilizaron a mucha gente y, a partir de eso, buscaron concretar sus ideas. 

Para ello, realizaron una serie de marchas, sentadas, petitorios; acciones que hoy nos parecen normales, o molestas (para algunos sectores) pero a las que jamás se castigarán con el secuestro, la desaparición, la tortura o la muerte. 

Este tipo de intervención política -la lucha por demandas específicas- es lo que la represión militar buscó desarmar, porque plantaba objetivos contrarios a los sectores sociales más poderosos. 

Porque la dictadura militar no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos.

Los dos septiembres están unidos 

El golpe del 76 pretendió poner fin a las condiciones materiales que habían permitido sobrevivir y reconstituir la alianza social que construyó el gobierno peronista hasta 1955. La misma que había sido reformulada y ampliada en los 70. 

Para eso era preciso destruir a las organizaciones populares que sostenían las banderas del proyecto. 

No es casual que la inmensa mayoría de las víctimas fueron trabajadores y jóvenes organizados, y que fueran peronistas. 

El golpe se propuso responder a una necesidad histórica, poner fin a una experiencia social y política que cuestionaba importantes intereses económicos y estrategias internacionales hegemónicas. 

La UES (Unión de Estudiantes Secundarios), organización de donde provenían la mayor parte de los estudiantes secundarios secuestrados y asesinados por la dictadura, fue un espacio político construido durante el primer peronismo, desarrollado al calor de la movilidad social ascendente y la masiva inclusión de los sectores populares a la escolaridad formal. 

No es casual que sea la misma organización la que, veinte años después, luchará por la plena vigencia de los derechos adquiridos en los gobiernos peronistas. 

Sin dudas, si no hubiera existido el primer 16 de septiembre, el de 1955, no tendríamos que recordar, cada 16 de septiembre, a los mártires de "La Noche de los Lápices"

Día Nacional de la Juventud 

Hace cuatro años, un grupo de militantes de distintas organizaciones políticas, sociales y responsables de políticas públicas de juventud, nos reunimos con el entonces presidente Néstor Kirchner con el fin de entregarle un proyecto en el cual solicitamos que se declare al 16 de septiembre como "Día Nacional de la Juventud".

El ex presidente, en ese momento se moestró de acuerdo con la iniciativa, y suscribió el proyecto que fue enviado a la legislatura nacional. 

Dentro de los puntos salientes del petitorio que le entregamos al Néstor Kirchner se destaca que "es necesario pues, para alcanzar el éxito, buscar en nuestra experiencia como país una fecha que con su propio peso sociocultural pueda convertirse en el Día Nacional de la Juventud, entendiéndolo como un día de lucha contra la desigualdad, la explotación y la inequidad en la distribución del ingreso". 

Del mismo modo, el petitorio aclara que instituir un Día Nacional de la Juventud tiene por objeto que "los jóvenes de nuestro país se reconozcan como protagonistas de su propia historia, sujetos de deberes y de derechos, ejerciendo plenamente su libertad y sus potencialidades y manteniendo la lucha, siempre interminable, por una patria para todos".

Por la memoria, los derechos humanos y la justicia social

Pablo Díaz, por entonces de 18 años, secuestrado el día 21, sobrevivió al horror y tiene fuerzas para contar lo vivido en el campo clandestino "Pozo de Banfield", donde permaneció cuatro meses con sus compañeros y otros secuestrados.
 
"Estar desaparecido -dice- es recibir picana eléctrica en todo el cuerpo, que nos arranquen las uñas, estar quince días a sólo pan y agua, con una soga al cuello, las manos esposadas, los ojos vendados, los cabellos crecidos, sin bañarse. Las chicas manoseadas y violadas cada noche." 

Hay hechos que no se deben olvidar nunca para evitar que se repitan. 

Es por eso, en el marco de este 34 aniversario, y ante el riesgo que suponen la impunidad y la desmemoria, rendimos homenaje a una generación que participó políticamente, persiguió una transformación en la Argentina, se sacrificó y militó para cambiar un país dependiente, sometido económica y culturalmente, evidentemente injusto en la distribución de la riqueza y el poder. 

Por los ideales de aquellos compañeros caídos por defender sus derechos, levantamos nuevamente hoy muestras banderas de siempre, las de una Patria Justa, Libre y Soberana, por la que ellos lucharon. 


Compañeros y Compañeras

Claudio de Acha (16 ) 

Horacio Ungaro (16) 

María Clara Ciocchini (17) 

María Claudia Falcone (16) 

Francisco López Muntaner (17) 

Daniel A. Racero (18) 

¡PRESENTES!


De la redacción de La Opinión Popular

Agreganos como amigo a Facebook
Jóvenes, mártires, estudiantes y peronistas
El 16 de septiembre de 1976, grupos de tareas de la policía bonaerense y del Ejército secuestraron, sometieron a vejámenes e hicieron desaparecer a los jóvenes de entre 16 y 18 años, que reclamaban por el boleto estudiantil en La Plata.
18-10-2019 / 20:10
18-10-2019 / 20:10
Este 19 de octubre se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Julio Argentino Roca, una figura molesta para algunos que lo ven como un genocida porque derrotó militarmente a los indios que ocupaban parte del territorio nacional. Fue antes de su presidencia, cuando Roca era ministro, encabezó la llamada Conquista del Desierto, en base a una ley aprobada por el Congreso.
 
La pelea contra los indios venía ya desde la época de la Independencia; el objetivo de la ley del Congreso fue ocupar esas tierras para atraer a los millones de inmigrantes que el país necesitaba. Que no iban a venir si persistían los malones indígenas.
 
Roca derrotó a los mapuches e incorporó al Estado nacional el sur y sudoeste de Buenos Aires, el sur de Córdoba, San Luis y Mendoza, y las actuales provincias de La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Sin esos territorios, no habría, además, Antártida argentina ni Malvinas argentinas.
 
Es básico tener en cuenta que los mapuches no eran pueblos originarios en la zona sino que habían derrotado militarmente a otras tribus. Ellos  habían venido de Chile y tenían contacto permanente con sus hermanos que vivían del otro lado de los Andes.
 
Es decir que, con Roca, la Argentina consolidó su dominio territorial y construyó el Estado nacional. Un solo Estado en una sola Nación porque los millones de inmigrantes pobres se convirtieron en argentinos gracias al ley 1.420, sancionada por Roca, que introdujo la enseñanza primaria obligatoria, universal, gratuita y laica. Para ello, debió derrotar políticamente a la Iglesia Católica, que controlaba la educación.
 
La infraestructura, especialmente los ferrocarriles, recibió un impulso decisivo. En lo social, el inicio del sistema de seguridad social y de jubilación estatales. Leyes laicas como la de registro y matrimonio civil lo enfrentaron nuevamente con la Iglesia. Por la vastedad del proyecto de Roca, hubo una ruptura diplomática con la Santa Sede, que se solucionó recién en su segundo mandato.
 
A nivel internacional, los límites con Chile, la presencia en la Antártida y la Doctrina Drago, que impide el cobro de deudas mediante fuerza militar. Roca no estuvo solo sino que formó parte de una clase dirigente notable. Y fue esa Generación del 80 la que transformó un país pobre, vulnerable y despoblado en una de las economías más pujantes de su época. 
 
La Opinión Popular



18-10-2019 / 20:10
17-10-2019 / 19:10
El 18 de octubre de 1801, en Talar de Arroyo Largo, cerca de Concepción del Uruguay, en el entonces Virreinato del Río de la Plata, nace Justo José de Urquiza. Genio militar y hábil comerciante, fue varias veces gobernador de la provincia de Entre Ríos, Jefe traidor del Partido Federal y el primer presidente constitucional de la República Argentina, en 1854.
 
Siendo uno de los principales jefes del partido federal, encabezó el movimiento que derrocó en 1852 al gobernador nacional y popular de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, con ayuda de tropas brasileñas. Y vuelve a traicionar el proyecto del interior federal cuando ordena la retirada en la batalla de Pavón (1861) cuando las tropas entrerrianas iban ganando y le entrega la victoria al unitario porteño Bartolomé Mitre.
 
Su "neutralidad" frente al bombardeo brasilero del pueblo hermano uruguayo que estaba al mando del coronel Leandro Gómez, en la heroica Paysandú; su participación en la guerra genocida para destruir el Paraguay, ejemplo de un desarrollo autónomo en América Latina; las maniobras para evitar la elección de López Jordán y la entrega de la recaudación de impuestos provinciales en manos de un particular, lo llevaron a la muerte.
 
José Hernández, autor del Martín Fierro, afirmó: "Urquiza, era el Gobernador Tirano de Entre Ríos, pero era más que todo, el Jefe Traidor del Partido Federal, y su muerte, mil veces merecida, ... era el justo castigo al Jefe Traidor". 
 
La Opinión Popular



17-10-2019 / 19:10
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar