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“En octubre, a Macri hay que echarlo a la mierda”. Hugo Moyano
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Nacionales - 14-09-2019 / 09:09
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

El estallido político y social

El estallido político y social
En escenarios complicados, puestos entre la espada y la pared, los más golpeados reaccionan en forma espontánea o eligen la vía más expeditiva para encontrar alimento. En la sugerencia de Alberto Fernández subyace la desconfianza que se ha ganado el macrismo por su desprecio a las reglas de juego y su mínimo apego republicano, pese a sus permanentes declaraciones públicas en sentido contrario.
Para Mauricio Macri, el resultado de las PASO explica la disparada del dólar y el vacío de poder. No es novedad que los procesos se dan al revés de como los cuenta el presidente. Porque las PASO evitaron el estallido social al que irremisiblemente se dirigía el país empujado por una crisis de inflación y vacío de poder causada por el gobierno.
 
A diferencia de otras situaciones explosivas, esta vez surgió de las PASO la confirmación de una alternativa política, lo que generó esperanza de una salida pacífica y alivió la tensión. El mismo Alberto Fernández sugirió a las organizaciones que lo mejor era no estar en las calles hasta diciembre, lo cual, tanto lo exprese el candidato como los dirigentes de los movimientos sociales, no deja de ser más que una expresión de deseos ante el descalabro acelerado.
 
En estos escenarios, puestos entre la espada y la pared, los más golpeados reaccionan en forma espontánea o eligen la vía más expeditiva para encontrar alimento. En la sugerencia de Alberto Fernández subyace la desconfianza que se ha ganado el macrismo por su desprecio a las reglas de juego y su mínimo apego republicano, pese a sus permanentes declaraciones públicas en sentido contrario.
 
Un temor difundido es que una movilización popular en este momento podría convertirse en la excusa del macrismo para desatar una fuerte represión, como ha sido su rutina, y provocar hechos de violencia. El cuadro podría justificar así una maniobra de postergación de unas elecciones que la mayoría en el gobierno da por perdidas.
 
Es una especulación que se basa en antecedentes concretos de este gobierno que difamó y persiguió a la oposición más firme, se encarnizó con sus dirigentes y con los medios críticos, al mismo tiempo que hablaba de "diálogo", "pluralismo" y "tolerancia".
 
Pero esa línea de suposiciones no puede explicar qué haría Mauricio Macri si lograra posponer las elecciones. No tiene más recursos, no tiene credibilidad ni respaldo. Los operadores económicos y las centrales de trabajadores no lo escuchan y hasta el Fondo Monetario prefiere hablar con Fernández.
 
El dispositivo perfecto de inflación y fuga de capitales fue puesto en marcha la misma semana que asumió Macri cuando subieron diez puntos las tasas de las Lebacs y se quitó el "cepo". Con el levantamiento inmediato de las retenciones y la dolarización de las tarifas, de la nafta y del transporte, nunca más pudo frenar la inflación que duplicó a la que había recibido, igual que la especulación y la fuga de capitales.
 
El gobierno de Cambiemos estaba terminado a mediados del año pasado y hubiera explotado en ese momento si no recibía el auxilio del Fondo Monetario. Es una máquina de inflación y fuga que se alimenta con la deuda como combustible.
 
Lo que está pasando ahora, hubiera pasado antes de las internas obligatorias y abiertas. Por el contrario, las PASO aportaron un factor de esperanza y alivio ante el desconcierto y la ineptitud del macrismo desbordado por la crisis.

 
Perdido en los números macro, el oficialismo no prestó atención a los efectos de la crisis en los sectores más vulnerables. Las expresiones de algunos de los miembros de la bancada de Cambiemos en el debate que aprobó la emergencia alimentaria confirmaron su grado de insensibilidad.
 
"El hambre es una sensación que depende de quién la tenga" se escuchó en el recinto, o "los piqueteros (que serían los hambrientos) son una minoría de la sociedad". El secretario de Cultura Pablo Avelluto denunció que hablar de hambre era hacer campaña electoral y la inefable Ministra de Seguridad Patricia Bullrich hizo su aporte: "el que tenga hambre, que vaya a los comedores".
 
Finalmente la emergencia alimentaria fue aprobada en Diputados y la semana próxima se discutirá en el Senado. Y después habrá que reglamentarla y finalmente aplicarla. Se trata de incrementar la asistencia a comedores populares y escuelas y a todos los programas relacionados con alimentación.
 
No hubiera hecho falta la movilización que apuró el trámite, ni la ley, si el gobierno hubiera tomado motu proprio esta decisión tan obvia por necesaria. La prioridad es atenuar el drama humanitario, pero aportará también a la estabilidad institucional. Encerrado en su clasismo de chicos ricos, el gobierno ni siquiera puede darse cuenta que lo favorece.
 
Las PASO no hicieron saltar el dólar ni generaron el vacío político. Lo que sí produjeron fue el efecto del "rey está desnudo", como en el cuento. Toda la construcción de propaganda y mentiras que propalaron los medios y periodistas del oficialismo y sobre la que se asentó su "superioridad moral" se disipó cuando la crisis prendió la luz.
 
Y tuvo ese efecto de derrota moral y simbólica porque fue Cristina Kirchner, la más difamada, insultada, perseguida y hostigada durante los cuatro años del gobierno macrista, la que diseñó la propuesta que ganó respaldo masivo. Y en esa propuesta, ella misma, tiene un papel relevante hacia el futuro.
 
Todo lo que dijeron medios y periodistas, lo que actuaron los funcionarios judiciales del oficialismo, fue despreciado en un instante en el cuarto oscuro. Sin eso, lo único que les quedó ha sido la imagen de una banda de millonarios mediocres que hicieron grandes negocios al tiempo que hundían al país.
 
En el oficialismo reconocen que están de salida. Están los resignados y los están los que sufren contando los días que faltan. Tienen un voto que todavía los respalda, pero ya no son hegemónicos, se convirtió en un voto callado, vergonzoso. Las encuestas los sitúan en los 35 puntos y a los Fernández superando los 50.
 
Como tienen la obligación de llegar hasta octubre y después hasta diciembre, la estrategia de Cambiemos se orientará a que la fórmula del Frente de Todos no alcance los 45 puntos, lo que achicaría la diferencia y así podrían pasar a un ballotage en el que suponen que lograrán más apoyos.
 
En la otra punta, Alberto Fernández buscará pasar los 50 puntos porque necesitará un respaldo contundente para sobrellevar los primeros meses y la dura negociación con el Fondo.
 
Las cifras pueden bajar. Macri hace campaña solo. El viernes tenía que inaugurar un tramo de la autopista Pilar-Pergamino. Estaba solamente Javier Martínez, el intendente de Pergamino. Nicolás Ducoté, prominente figura de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires, e intendente de Pilar quedó boyando a dos aguas después que circuló un video donde algunos de sus seguidores mostraban cómo cortar boleta para votar a Alberto Fernández.
 
La gobernadora María Eugenia Vidal tampoco fue de la partida. Prefirió concentrarse en Mar del Plata, donde su candidato Guillermo Montenegro compite con Fernanda Raverta, del Frente de Todos. Según sus colaboradores la idea de Vidal es convertir a Mar del Plata en un baluarte del PRO (si gana) desde donde reconstruir la fuerza provincial de Cambiemos.
 
Es un momento de inversión de la fuerza del ciclo neoliberal en Suramérica. El opositor venezolano Juan Guaidó, al que Macri y Estados Unidos reconocieron ilegalmente como presidente de Venezuela, apareció en fotografías con narcos colombianos. El diario El Mercurio de Chile publicó una solicitada para reivindicar el golpe de Pinochet que provocó una ola de repudios en Chile y en otros países.
 
En la entrevista con PáginaI12, Lula adelantó que las privatizaciones que se propone Jair Bolsonaro, el pirómano de la Amazonia, serán más profundas que las del menemismo en Argentina. "Vamos a privatizar todo, incluso Petrobrás" afirmó su ministro de Hacienda, Paulo Guedes, pero la gestión de Bolsonaro se incendió con la Amazonia, no tiene consenso internacional.
 
El ciclo neoliberal en Suramérica cede a ritmo acelerado, no solamente pasa con Macri en Argentina. Lo mismo sucedió con Lenin Moreno en Ecuador, al tiempo que Rafael Correa recuperó espacio. Apunta a ser un ciclo corto. Pero la destrucción que dejará incluye presos políticos, deudas calamitosas, destrucción de riquezas que son irrecuperables y un rescoldo ideológico retrógrado y autoritario. El daño ha sido grande y la reconstrucción no será fácil.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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13-10-2019 / 10:10
El presidente Mauricio Macri se aferra (o simula aferrarse) a la ilusión de un batacazo, promueve con todo su tremendo equipo de propaganda manifestaciones supuestamente espontáneas.
 
Antes de las Primarias Abiertas (PASO) la principal táctica de campaña macrista fue fidelizar, robustecer el voto propio, el tercio irreductible del padrón. Los gurúes macristas pensaban que el Frente de Todos (FT) no llegaría al 40 por ciento del padrón, ni ahí.
 
La condición de escolta (en PASO y hasta en primera vuelta) sería el trampolín hacia la presidencia igual que en 2015. El urnazo del 11 de agosto golpeó fuerte a esa ilusión.
 
El Gobierno sigue empacado en fidelizar en otro contexto: sacar a la calle a los electores convencidos, de cierta edad, emocionar a los xenófobos, reconquistar a los pañuelos celestes. El senador Miguel Ángel Pichetto es uno de los adalides de esa Cruzada derechosa, cuyo objetivo parece ser conservar los votos antes que ampliarlos.
 
Y esperar un regalo del cielo, un cajón quemado por Herminio, una barbaridad cometida por les candidates del FT. Los medios dominantes, Clarín, La Nación e Infobae, exageran cada palabra, distorsionan cualquier discurso.
 
De momento, la mirada impresionista, las encuestas y la sensación térmica concuerdan: el escenario electoral cambió poco desde agosto hasta ahora. Las encuestas son lapidarias: ni una ve la menor posibilidad que el presidente logre llegar al ballotage.
 
Flota en el aire el aroma a polarización alta, a diferencia amplia, a definición en primera vuelta. El horizonte parece estrecho para las otras fuerzas con ambición de permanecer, sumar bancas, quedar como referencia.
 
Todo indica que Roberto Lavagna y Nicolás del Caño sudarán la gota gorda para conservar su cosecha que es improbable que la mejoren. De presunciones hablamos porque los votos se cuentan luego de abrir las urnas no en las tertulias previas.
 
Las charlas generosamente divulgadas altos referentes o mandatarios de Cambiemos filtran adónde esperan mudarse después del 10 de diciembre, modo tácito de insinuar derrota. Más salvajes y cuestionables, proliferan pases a planta permanente de funcionarios de camiseta amarilla, de niveles más bajos.

12-10-2019 / 12:10
"Llegar a fin de mes se ha transformado en una pesadilla, todos los meses tener que recortar, que no te alcance", sintetizó el presidente Mauricio Macri la brutal crisis social y económica que deja sus cuatro años de gobierno.
 
El presidente confesó el resultado de sus políticas a una radio de Olavarría, en la previa de la que será la próxima parada de su caravana del "Sí, se puede". "Ganando la elección esta vez lo vamos a lograr, a pesar de que en estos cuatro años no lo logré", prometió.
 
Macri llegará mañana al partido bonaerense donde juega de local con el candidato Ezequiel Galli, quien se impuso por escaso margen en las PASO de agosto. El Presidente, en cambio, perdió por 5 puntos ante Alberto Fernández. La llegada de Macri coincidirá con la caída de un ícono de la ciudad: el cierre de la primera planta de la cementera Loma Negra.
 
"Tenemos claramente un tema pendiente, que es el económico", admitió el mandatario en diálogo con la local Radio 98 Pop en la previa de su visita y, en el tren de confesiones sobre el fracaso económico y social de su gestión, también intentó matizar con algunos supuestos logros que nadie percibe por ningún lado: "La crisis no nos deja ver que hemos avanzado mucho".
 
Y volvió a agradecer a la clase media que, según él, fue el sector de la sociedad sobre el que "mayor peso ha caído", porque "ha tenido que readaptarse, reacomodarse, recortar". "Llegar a fin de mes se ha transformado en una pesadilla, todos los meses tener que recortar, que no te alcance. Eso ha traído mucha angustia, mucho agobio, mucha bronca", reconoció.
 
Tras reconocer el atroz fracaso de sus políticas neoliberales, Macri volvió a justificar los malos resultados de sus manejos como el camino para "resolver temas que arrastramos hace décadas", pero volvió a reconocer: "No era tan fácil como yo prometí".
 
"Lo entiendo, lo escuché, entendí el mensaje. Hemos tratado de llevar medidas de alivio desde las PASO para acá y el foco va a estar puesto en el alivio", se disculpó Macri en modo campaña y aseguró: "Yo creo que llegó la hora de que lo logremos y soy optimista de que ganando la elección esta vez lo vamos a lograr, a pesar de que en estos cuatro años no lo logré".
 
La Opinión Popular

12-10-2019 / 10:10
"Mauricio lo da vuelta", "Mauricio lo da vuelta", indicaba el estrangulador de medios Hernán Lombardi. Y saltaba como monito rengo, con los deditos parados, antes de la presentación estelar del Presidente en los actos de campaña. La gente se prende, pero sabe que no lo da vuelta. Lo único que sabe a esta altura, esa gente, la ultrarrecontra macrista que asiste a esos actos, lo único que sabe es que no lo da vuelta, pero no le importa.
 
Porque pesa más su anti peronismo, su rechazo a los derechos humanos, su reacción de pañuelo celeste, su afán de diferenciarse de la negrada y los cabecitas. La masa que se movilizó hasta ahora en los 30 actos en 30 pueblos --en algunos lados un fracaso, en otros no tanto-- es la más recalcitrante, la que sabe que todo se fue al diablo pero le importa más su anti peronismo que la tragedia de todo el país.
 
Esa desesperanza que transmite la falta de convicción de los coros de Lombardi con el desvaído "Mauricio lo da vuelta", es porque ya nadie cree en Macri, ni esos que van a sus actos. El presidente perdió credibilidad ante la sociedad, fue un corte tajante. Es como si le dijeran "sabemos que sos de los nuestros, pero ya no podés hacer nada".
 
Así sucede con sus adeptos. Los demás, la mayoría, están juntando bronca. Cada vez se ve con más claridad la pavorosa ineptitud y el caos que han sido los últimos dos años de gobierno, unidos al descaro más grande para hacer negocios con sus empresas.
 
En política no hay espacios vacíos, los que pierde uno, los ocupa otro. Y Alberto Fernández crece, se afirma como candidato y atiende el mostrador como dueño de casa. Su convocatoria aumenta.
 
En su gira por Estados Unidos, como representante de Alberto Fernández, Sergio Massa se reunió en el Departamento de Estado con Mike Pompeo, otro dinosaurio yanqui de la corte imperial de Donald Trump. Pompeo no quiso mostrarse amigable. Pompeo quiso mostrarse como el amo. Es la relación que permitió Macri con Trump.
 
Pompeo quiso marcarle la cancha a Alberto Fernández. Le aclaró a Massa que Estados Unidos tiene dos temas que no son negociables. Uno es Venezuela, el otro es China: no quieren que expanda su presencia en Argentina.
 
Meter presión a un candidato, de un país extranjero, cuando todavía no asumió, es un acto patotero, que no tiene el mínimo respeto a la soberanía política del que se supone es un país amigo. Pero, Macri demostró que la obsecuencia con Trump no lleva a ninguna solución. Si demostró algo, es que por ese camino se va al despeñadero.

11-10-2019 / 10:10
Un spot de Juntos por el Cambio, publicado por el lilito macrista Luciano "Lucho" Bugallo, encendió la ira de los defensores de derechos de los animales. En él se ve a un niño rubio de ojos celestes tomar por las patas a un gato -apodo que se le inculcó al presidente Mauricio Macri - de espaldas. Luego lo tira en el aire y lo suelta boca arriba.
 
De fondo, con gritos de barras bravas de cancha se escucha "se da vuelta, Mauricio lo da vuelta". El gato termina cayendo sobre sus pies, que se vencen y hacen que su panza impacte contra el suelo. 
Para que ese giro saliera más o menos bien en la filmación, debieron haber probado varias veces la altura de la cual debían soltar al gatito.


A 20 días de las elecciones generales, un macrismo desesperado apela a todo lo que tiene a mano para revertir las encuestas que dan como amplio ganador al candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández. Pero el video en cuestión fue el límite para los animalistas. "Quién fue el que creyó que con maltrato animal puede ganar elecciones?", lo cruzaron los usuarios de Twitter.
 
Para los tuiteros, se trató lisa y llanamente de una "apología al maltrato animal" de un gobierno que "cajoneó la ley para prohibir la tracción a sangre y el ecofraude". La Asociación Lucha x la Integridad Social y el Derecho Animal advirtió también que ellos reciben "decenas de casos de gatos heridos fracturados, empalados y quemados. Muchas veces obra de niños que no han sido sensibilizados hacia el respeto de los animales", por lo que el spot resulta contraproducente.
 
Hasta los mismos seguidores de Macri se molestaron por la campaña. "Los apoyo pero usar animales en estos sport ridículos me parece que les va en contra", señaló uno de ellos, quien rechazó "completamente" este video. "Yo también quiero que se dé vuelta. Pero no era necesario hacerle eso a ese gatito", replicó un usuario.
 
Otros, conocidos en el tema, advirtieron que el video fue robado de una cuenta de Youtube de Estados Unidos, aunque en este caso al menos tuvieron la deferencia de poner una cajita de almohadones para aminorar la caída del felino.
 
¿No tienen mejores ideas que usar a un nene maltratando un gato? Con razón les fue como les fue.
 
La Opinión Popular

 

11-10-2019 / 09:10
Las conclusiones que surgen de dos encuestas, del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) y la consultora Córdoba y Asociados, muestran que Alberto Fernández y Cristina Fernández atravesarían el 27 de octubre la línea del 50 por ciento de los votos y derrotarían a la fórmula Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto por alrededor de 20 puntos.
 
El aproximado es de 52 por ciento a 32 por ciento, si se proyectan los indecisos y se excluye el voto en blanco, tal como indica la ley electoral. La diferencia entonces se ampliaría respecto de la que hubo en las PASO, que fue de 16,1 puntos.
 
Más allá de los números electorales, todas las respuestas conceptuales son adversas al presidente Macri, que queda asociado con el fracaso de la gestión e, incluso, se llevó el calificativo de "peor presidente de la historia argentina".
 
El dato más llamativo de la encuesta es que la consultora Celag preguntó quién fue el peor presidente de la historia Argentina. Y lo sorprendente es que Macri aparece encabezando la lista como el peor mandatario que ha tenido el país, por encima de Fernando De la Rúa.
 
El dirigente radical que llegó a la presidencia de la mano de la primera Alianza, se vio obligado a renunciar en medio de la conmoción nacional que sacudió al país en 2001, apenas dos años después de haber llegado a la Casa Rosada. Su gestión siempre obtuvo los mayores índices de descalificación sobre sus capacidades para gobernar, por lo que resulta de sumo interés ver que Macri consigue superarlo en el rubro.
 
El 36 por ciento consideró al actual presidente como el peor, con el radical lejos como el segundo peor (20 por ciento) y en tercer lugar Carlos Menem (18 por ciento). El mejor calificado resultó Néstor Kirchner, al que solo el 1,3 por ciento de los consultados consideró el peor presidente de la historia.
 
En el análisis de los datos, hay que tener en cuenta que el tiempo transcurrido lleva a veces a reconsiderar la visión sobre los anteriores mandatarios. En ese sentido, Raúl Alfonsín aparece después de Néstor Kirchner como el presidente más valorado, aunque tuvo que dejar anticipadamente el poder en medio de la descomposición económica y política.
 
La brutal crisis actual incide en la pésima calificación obtenida por Macri, pero es difícil pronosticarle una mejora futura como la lograda por Alfonsín porque, a diferencia del caudillo radical, el cacique del PRO no tiene logros institucionales que mostrar. Todos los parámetros económicos-sociales empeoraron en relación con 2015, cuando llegó a la Casa Rosada.
 
La Opinión Popular

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