La Opinión Popular
                  17:11  |  Martes 21 de Enero de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Tenemos nuevas prioridades: combatir el hambre y la pobreza, encender la economía, reactivar el consumo y generar empleo”. Alberto Fernández
Recomendar Imprimir
Nacionales - 10-09-2019 / 08:09
EFECTO DÓLAR Y GOLPE AL BOLSILLO POPULAR

Empresas de alimentos vuelven a subir precios y complican más el camino de Macri hacia octubre

Empresas de alimentos vuelven a subir precios y complican más el camino de Macri hacia octubre
El aumento de los precios, consecuencia, entre otras cosas, del incremento del dólar, afecta el acceso a los bienes elementales de una mayoría de la sociedad que, de este modo, no puede vivir dignamente. Este escenario deriva en un nuevo aumento de la pobreza, más cierres de empresas, más crisis en las economías regionales, entre otros indicadores del deterioro de la economía real.
El dato es alarmante: por segunda vez en el último mes, las principales fábricas de alimentos incrementan los precios de sus productos. Esta vez, los ajustes arrancan en 7,1% (aceites) y van hasta el 10% (yerba).
 
También hay remarcaciones en otros artículos básicos: fideos, arroz, lácteos y harinas. Abarcan también a otros rubros, como higiene y limpieza. Los correos electrónicos con las novedades comenzaron a llegar este lunes por la mañana a las principales cadenas de supermercados.
 
Las remarcaciones incluyen a los productos de la canasta básica, lo cual tiene una inevitable lectura política y social, en medio de la crisis y de la campaña electoral: estos aumentos tendrán un indisimulable impacto sobre los ya castigados niveles de pobreza e indigencia.
 
También resentirá, todavía más, la actividad económica por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. Algo ya conocido a lo largo de esta crisis.
 
Lo novedoso en este proceso es que los precios vuelven a moverse sin que haya transcurrido un mes. El primer movimiento se anunció durante la semana posterior a las PASO. Aquel lunes 12, la cotización del dólar saltó de $46 a $62 (+35%).
 
El ajuste promedio en aquella semana fue del 10%, aunque su traslado a las góndolas fue parcial por la eliminación del IVA a algunos productos de la canasta básica alimentaria.
 
Y si bien con el correr de los días, el billete verde se acomodó en torno de los $58, ahora los precios vuelven a aumentar. Y contra lo que manda la teoría, la caída en los niveles del consumo no logra frenar los ajustes.
 
Estas remarcaciones actúan, a su vez, sobre otras dos variables: le ponen presión al índice de inflación de septiembre. Y, por otra parte, le juega en contra al Gobierno de Mauricio Macri, que en las próximas horas pretende cerrar un nuevo acuerdo con las empresas de "Precios Cuidados".
 
El aumento de los precios, consecuencia, entre otras cosas, del incremento del dólar, afecta el acceso a los bienes elementales de una mayoría de la sociedad que, de este modo, no puede vivir dignamente.
 
Este escenario deriva en un nuevo aumento de la pobreza, más cierres de empresas, más crisis en las economías regionales, entre otros indicadores del deterioro de la economía real.
 
La Opinión Popular

 
Fuerte baja del consumo
 
De acuerdo a un informe de la consultora especializada AC Nielsen, en las cuatro semanas previas al 18 de agosto (último dato disponible), el consumo masivo registró un retroceso del 6,6 por ciento en relación con el mismo período del año pasado.
 
Se registran caídas en todos los rubros. Incluso, en los productos de almacén, que son los básicos que componen la denominada "mesa familiar". Las ventas de esos ítems (fideos, aceite, azúcar, galletitas y pan) sufrieron una merma del 1,5 por ciento. Resulta destacable esto ya que significa, ni más ni menos, que la gente come menos que hace un año.
 
A otros segmentos les fue claramente peor: siempre de acuerdo a los registros de AC Nielsen, el consumo de lácteos y productos frescos cayó 15,3% en aquellas cuatro semanas, mientras que el de productos de limpieza se contrajo 6,9 por ciento. En el rubro "bebidas", la baja resultó del 6,3 por ciento.
 
Según Nielsen, en lo que va de 2019, el consumo acumula un retroceso del 7 por ciento.
 
Debería llamar la atención que lo que más cae es el consumo de quesos, leches y yogures, además de gaseosas. Sin embargo, que los lácteos sean los más perjudicados no es casual: sus precios subieron, en promedio, un 75 por ciento.
 
 
Los productos que lideran las subas
 
Lo que también llama poderosamente la atención de los funcionarios es que las empresas sigan aplicando incrementos en los precios -incluso más allá de lo aconsejable por la suba de los costos o del dólar- a pesar de que el consumo no convalida los nuevos precios.
 
Un empresario -con varias crisis sobre sus espaldas- lo explica con claridad: "Llega un momento donde tenés que decidir si tratar de mantener las ventas o cuidar las finanzas. Elegimos esto último. Más adelante veremos", se sincera en diálogo con iProfesional, bajo pedido de mantener el anonimato.
 
Los principales fabricantes de alimentos, y también de productos de higiene y limpieza, parecen alinearse detrás de esta realidad.
 
Durante el último fin de semana, el Gobierno destacó que las últimas medidas de perfil social (eliminación del IVA, beneficios impositivos a asalariados, monotributistas y autónomos, y otras iniciativas) tendrían un impacto por unos $90.000 millones en la economía.
 
Esa información, claro, no tomó en cuenta el resultado de los aumentos en los precios que se pondrán en marcha en las próximas horas.
 
Algunos de los aumentos que se aplicarán en las próximas horas son los siguientes: en aceites, las subas serán de entre 7,1% y 10%. En arroz, de entre 7,5% y 8,8%. Los paquetes de harina, un 9,1% promedio. Y los de fideos (dependiendo la marca), de entre 7,5% y 9,5%.
 
En el caso de los lácteos, dependiendo de las marcas y las presentaciones, las subas van del 6% al 9%. Acá se incluyen desde algunas marcas de leches fluidas, yogures y postres.
 
La yerba es de lo que más se incrementa: 10%. Mientras que otros productos, a los que podría catalogarse como prescindibles, arrancan con alzas de 5% (café instantáneo). A esta lista se suman ítems como pan rallado (7,8% promedio) y congelados (7% promedio).
 
En lo referido a productos de limpieza, los ajustes promedio serán del 12%, que se suman al de hace un mes, cuando subieron 20%, producto de la devaluación.
 
 
Subas por encima del pedido oficial
  
Estas remarcaciones actúan, a su vez, sobre otras dos variables: le ponen presión al índice de inflación de septiembre. Y, por otra parte, le juega en contra al Gobierno, que en las próximas horas pretende cerrar un nuevo acuerdo con las empresas de "Precios Cuidados".
 
La idea del Ministerio de Producción pasa por cerrar trato con ajustes no superiores al 5% promedio. Pero, como puede apreciarse, las fábricas están aplicando alzas por encima de esa cifra.
 
Como adelantó iProfesional, algunas industrias ya adelantaron a los funcionarios que su intención es salirse del plan. Algo que el Ejecutivo no quiere permitir en medio de la campaña rumbo al 27 de octubre.
 
Lo dicho: estas remarcaciones presionarán sobre la inflación de septiembre. El próximo jueves, el Indec divulgará el índice de agosto, donde ya se empezará a observar el impacto de la última devaluación.
 
Las consultoras del microcentro estiman un índice de precios de entre 3,7% a 4,3%. Pero nadie duda que este mes será peor, con un salto de al menos 5 por ciento.
 
Por otra parte, ya hay economistas que temen una espiralización inflacionaria, en medio de un escenario donde el tipo de cambio se ha vuelto inestable y existe una pérdida de referencia en los precios.
 
Lo cierto es que todos estos aumentos -los de un mes atrás y estos nuevos- no hacen más que ensombrecer el panorama económico. A medida que la pérdida de poder adquisitivo se extiende, más profunda es la recesión.
 
Y esta crisis aumenta la presión social. La visita de la CGT a los ministros Stanley (Desarrollo Social) y Sica (Producción) a comienzos de la semana resulta un reflejo de esas tensiones.
 
El reclamo por el pronunciamiento de la "emergencia alimentaria" no es más que una exteriorización por el agravamiento de la crisis. "Llega un momento donde los paliativos resultan todos insuficientes. Falla la base, que es una economía en crecimiento con expectativas positivas. Hoy no existe nada de eso. Y el escenario es preocupante", comenta a iProfesional un dirigente social muy cercano a Alberto Fernández.
 
El candidato por el justicialismo bajó la orden a su equipo de economistas que se abstengan de formular comentarios sobre la situación económica. No quiere que vuelvan a vincularlo con operaciones políticas que deterioren a la actual administración.
 
Alberto F. ha decidido concentrar las opiniones. El único autorizado a hablar en su nombre es su jefe de campaña, el ex gobernador Felipe Solá.
 
Por Claudio Zlotnik
 
Fuente: iProfesional
 

Agreganos como amigo a Facebook
21-01-2020 / 10:01
El asesinato de Fernando Báez Sosa que la UAR (Unión Argentina de Rugby) llamó fallecimiento es apenas una parte -la más importante-, de un combo letal.
 
La tipificación jurídica, responsabilidad penal y carradas de opiniones sobre el crimen, con mayor o menor espesura analítica, no le devolverán la vida al joven de 19 años y nos colocan en una endeble situación argumentativa.
 
Las sucesivas agresiones de rugbiers que terminan en muertes o sin ellas, con premeditación y alevosía, con el afán de destruir al otro por ser diferente, por las razones que fueren, son una noticia incómoda para un deporte que se arroga ciertos valores.
 
Los casos anteriores tuvieron una efímera visibilidad mediática. Algunos siguen impunes, como el asesinato de Ariel Malvino, a quien tres correntinos mataron en 2006 en Ferrugem, todos de familias influyentes en esa provincia.
 
Esa muerte y la de Báez Sosa tienen un componente clasista que deviene de la posición social de estas manadas de criminales musculados.
 
El rugby estigmatizado refuerza esa concepción de deporte cheto cuando ya no lo es. Hace tiempo dejó de serlo. Lo juegan los pueblos originarios en sus territorios, los pobres en las villas, los presos en las cárceles, crece entre las mujeres de cualquier condición social.
 
En la gran mayoría de estos crímenes no se percibe con claridad un ingrediente de consumo social que cruza a muchos de los victimarios. La ingesta desenfrenada de alcohol que confirman todas las estadísticas y en especial de la cerveza.
 
Cualquier campaña de concientización que busque antídotos contra la brutalidad de una manada de rugbiers, debería tomar en cuenta cuál es la única droga social legalizada y cuyo consumo está lejos de llegar a su techo.

20-01-2020 / 11:01
El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, cuestionó a distintos funcionarios, -en su mayoría gerentes y directivos- de empresas públicas que ingresaron con cargos políticos al Estado durante el Gobierno del ex presidente, Mauricio Macri, y que en este nuevo período gubernamental no quieren dejar sus cargos en las diferentes dependencias estatales.
 
Massa denunció que dichos funcionarios, en caso de irse, piden doble indemnización y los definió como "okupas". Fuentes de distintos organismos estatales explicaron cómo esta situación afecta a la implementación de proyectos y políticas públicas.
 
El Presidente de la Cámara baja aseguró que "son unos inmorales", y que "no sólo no renuncian a los cargos a los que llegaron por una decisión política, sino que además piden la doble indemnización que ellos mismos rechazaban cuando estaban en el gobierno".
 
Massa se refería a esto ya que el 20 de mayo de 2016 Macri había vetado la ley de Emergencia Ocupacional, que fue sancionada por ambas cámaras legislativas y que pretendía prohibir los despidos por 180 días e implementar la doble indemnización.
 
Es decir, los funcionarios de Cambiemos que aún quedan en el estado, piden para irse la doble indemnización mientras que su gobierno estaba en contra de aplicar ese resarcimiento a los trabajadores despedidos.
 
Massa detalló que se trata de "gerentes de Aerolíneas Argentinas, Anses, Ferrocarriles Argentinos, Pami, Aysa y de otras empresas públicas, que se hacen los distraídos esperando que los echen para pedir que les liquiden la doble indemnización".
 
"Esta gente no llegó con los clasificados bajo el brazo sino que fue designada políticamente y ahora pide una doble indemnización que el mismo Gobierno anterior vetó cuando el Congreso aprobó la Ley", agregó el funcionario. 

19-01-2020 / 18:01
Al grito de "¡no fue suicidio, fue un magnicidio!" un grupo de manifestantes antiperonistas se movilizó a la Plaza del Vaticano, para recordar al fiscal Alberto Nisman a cinco años de su muerte. Los manifestantes se ufanaron de "no llevar banderas políticas". Sin embargo, en el discurso dispararon contra el presidente, Alberto Fernández, y festejaron la presencia de dirigentes del macrismo.
 
Todo el acto fue en línea con los dichos bolzonaristas de la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich en los últimos días. La ex funcionaria acusó al jefe de Estado de haber pactado "la demolición de la causa del Memorándum con Irán" que tiene como acusada a Cristina Fernández. Aunque varios dirigentes opositores confirmaron que no judicializarán esta acusación.
 
La ceremonia tuvo de invitados estrellas a los mediáticos diputados Waldo Wolff y Fernando Iglesias, ambos del PRO. De la Coalición Cívica hicieron su aparición Elisa Carrió y su heredero político Maximilano Ferraro. No solo legisladores gurkas del macrismo asistieron, en las primeras filas estaba el ex secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj, el ex titular de Medios Públicos Hernán Lombardi y el ex ministro de Educación Alejandro Finocchiaro. Con estos dirigentes macristas bien presentes, los oradores seguían jurando la "independencia política" del acto.
 
Lo que hace varias semanas parecía que iba a ser un acto cargado de contenido opositor con concurrencia masiva, se fue desinflando en los últimos días a medida de que las distintas organizaciones de la comunidad judía en la Argentina anunciaron que no participarían. Tanto la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) decidieron no participar de esta movilización que pedía "Justicia por el asesinato del fiscal", cuando a cinco años de su muerte la Justicia aun no encontró pruebas que definan al caso. Es una muerte utilizada por el macrismo para reforzar la demonización del kirchnerismo.
 
Su ex pareja y jueza federal, Sandra Arroyo Salgado, y sus hijas tampoco asistieron. Incluso, algunos meses atrás dejaron de ser querellantes en la causa que investiga la muerte de Nisman. Sin embargo, los manifestantes colmaron la pequeña Plaza del Vaticano.
 
La previa fue caliente: intimidaciones a periodistas y reproches entre los manifestantes por la escasez de jóvenes en este acto. Lo cierto es que el calor en una plaza seca, con poca sombra, generó molestia en una buena parte de los adultos mayores que se acercaron temprano.
 
Antes que comenzara el acto, desde la organización pidieron que "respetaran a todos los periodistas". La consigna no fue tomada de la mejor manera por los "defensores de la república", muchos abuchearon, otros chistaban por lo bajo, mientras que otros gritaron: "Son cómplices y corruptos".
 
La Opinión Popular

19-01-2020 / 11:01
En el siglo XX se firmaron, como jamás antes, tratados internacionales que limitan la violencia entre Estados, regulan el trato a prisioneros de guerra, refugiados y migrantes, prohíben la tortura y cien etcéteras. Rigen hoy en día, se amplían regularmente. Centenares de naciones adhieren, se celebran reuniones para ratificar principios universales.
 
Sin embargo el presidente de la mayor potencia del planeta --promotora y signataria de muchas de esas normas, sede física de organismos internacionales-- manda asesinar a un general de otro país. Sin que medie guerra declarada, sin cumplir las (de por sí laxas) leyes de su país. Los propios funcionarios de Donald Trump no alcanzan a justificar, ni siquiera a explicar, la movida. Los opositores la critican con ineficaz dureza.
 
El magnicidio es presenciado impávidamente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU): el poder expuesto en carne viva. Suena cándido o sarcástico preguntarse qué habría pasado si el mandatario homicida fuera iraní, argentino o hasta belga.
 
El orden global siempre fue asimétrico, tendencia que se agrava en la era de la globalización financiera y la primacía de líderes de derecha, racistas, violentos, xenófobos, machistas. Hiper tácticos, predispuestos a adoptar decisiones tremendas mientras tuitean. A toda velocidad, a pura ligereza.
 
Cuando asumieron Trump y su colega brasileño Jair Bolsonaro algunos expertos predijeron que poderes establecidos de sus patrias les demarcarían límites. Las Agencias de Estados Unidos, su élite económica, el Departamento de Estado, allá en el Norte que manda.
 
Acá cerca, Itamaraty, la célebre y profesional Cancillería de Brasil que, se supone, ensilló a la dictadura militar o limó diferencias entre presidentes tan disímiles como José Sarney, Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva.
 
Esos frenos y balances fracasaron, no actuaron, entraron en el pasado. Las mesas chicas de los presidentes del siglo XXI resultan ser minúsculas, a veces se superponen con la reunión familiar. Bolsonaro y sus críos, sin ir más lejos.
 
En ese contexto espantoso, volátil, filo indescifrable, el presidente Alberto Fernández intenta instalar un esquema de negociación de la deuda externa bastante novedoso (nada lo es del todo). Trata de conciliar ciertos principios básicos de soberanía y de llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Pagar pero supeditándose a la normalización de la economía, la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la deuda interna. La oferta parece sensata, en particular porque la formula un país pacífico, sin violencia racial ni ansias bélicas, una suerte de remanso en el vecindario soliviantado.

18-01-2020 / 10:01
El "fifty-fifty" que proponía Juan Perón para la Argentina era un anhelo por el cual trabajadores y empresas se repartían en partes iguales, 50-50, los ingresos que genera el país. Más allá de que el fifty-fifty no sea un nivel de distribución ideal, el dato publicado por el Indec muestra que la dinámica tiende a alejarse.
 
Ya que, durante el cierre del período Cambiemos, los asalariados volvieron a perder porciones de la distribución del ingreso. Esta vez el fenómeno vino acompañado de una novedad: los empresarios no mejoraron su participación. Y es que los que capturaron la diferencia fueron los trabajadores no asalariados.
 
El cuentapropismo, surgido por la fuerte crisis económica del 2018-2019, creció con fuerza, creó 265.000 puestos de subsistencia, que no califican ni como asalariados ni como empresarios, y llevó a la participación del ingreso mixto a crecer hasta quedarse con el 12,6% de la torta.
 
En este caso, la mencionada torta es el valor agregado por la economía local. Sobre el total del producto nacional, los asalariados se quedaron con el 45,1%. Eso implicó una caída fuerte desde el 52% con el que se quedaba en el 2015, según los datos del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped).
 
El Indec comenzó a publicar sus números en el 2016 y en el tercer trimestre de ese año todavía era el 52,7%. El deterioro se aceleró durante la gestión Cambiemos.
 
Los empresarios se quedaron con el 44,4% durante el tercer trimestre del 2019. Fue la primera caída en mucho tiempo, ya que en el mismo período del 2018 habían obtenido el 44,9%. Mientras tanto, los cuentapropistas pasaron del 11,4% al 12,6%.
 
Los asalariados son tres cuartos de quienes generan el ingreso nacional y se quedan con el 45,1% del producto; los empresarios son apenas el 3,9% y se quedan con el 44,4%; los cuentapropistas son el 22,9% y se quedan sólo con el 12,6%.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar