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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 10-09-2019 / 08:09
ESCENARIO POLÍTICO NACIONAL

Alberto busca el 60% de los votos para no arrancar perdiendo frente al FMI

Alberto busca el 60% de los votos para no arrancar perdiendo frente al FMI
"Tenemos que ganar por 60%". El mantra en el Frente de Todos por estos días apunta a la construcción de un resultado electoral contundente. Que rompa los récords del peronismo a nivel nacional y que se convierta en una señal insoslayable hacia quienes se tengan que sentar frente a Alberto Fernández después del 10 de diciembre, si como todo indica es electo presidente.
"Tenemos que ganar por 60%". El mantra en el Frente de Todos por estos días apunta a la construcción de un resultado electoral contundente. Que rompa los récords del peronismo a nivel nacional y que se convierta en una señal insoslayable hacia quienes se tengan que sentar frente a Alberto Fernández después del 10 de diciembre, si como todo indica es electo presidente.
 
Especialmente cuando, escritorio de por medio, estén ante el candidato los enviados del Fondo Monetario Internacional (FMI). ¿Cómo enfrentar esa instancia sin arrancar en desventaja? Felipe Solá dio una pista el domingo: "Construyendo un gran poder político que incluya a gobernadores, intendentes, al Congreso y con masivo apoyo popular".
 
El diputado, que viene de acompañar a Fernández en su gira ibérica, evitó ponerle un número a esa construcción. Pero en el Frente de Todos no son pocos los que lo señalan: el horizonte es el 60%. Y con ese objetivo, van.
 
Una victoria de esas características sería arrolladora. Por lo simbólico, pues superaría la marca del 54% de Cristina Fernández en 2011. Y por su peso específico, porque el Frente de Todos tendría el quórum propio al alcance de la mano en las dos Cámaras, escenario del que gozó durante varios años el kirchnerismo.
 
Para construirlo, el candidato no descuida las dos provincias en las que hizo peor elección. A Córdoba viajará por cuarta vez en la campaña el próximo fin de semana y, además de votos, todavía se esperanza con sumar allí el respaldo del gobernador Juan Schiaretti.
 
El mandatario está virtualmente rodeado: Fernández ganó en todas las demás provincias y tiene el apoyo del peronismo local, de los intendentes, de los senadores nacionales y de los diputados. Pero Schiaretti no afloja. Por ahora.
 
Tampoco pierde de vista el candidato a Mendoza, adonde le ganó al presidente Mauricio Macri por apenas 3 puntos. La provincia elige gobernador en 20 días y la dirigente de La Cámpora Anabel Fernández Sagasti sueña con ser la tercera Fernández en dar el batacazo este año y sumarse a la ola de triunfos opositores.
 
Enfrenta a Rodolfo Suárez, delfín del gobernador y candidato a diputado nacional, Alfredo Cornejo, que apenas salvó la ropa en las Primarias del 11 de agosto, cuando quedó un punto abajo de la candidata a diputada del Frente de Todos, Marisa Uceda. El escenario está abierto.

 
En paralelo, y con la venia de Alberto, todos los diputados que se agrupan bajo el paraguas de su candidatura consensuaron ayer, después de negociaciones arduas, un proyecto de ley para declarar la Emergencia Alimentaria.
 
Tras consultar con las oficinas de la calle México, que pidió prudencia, la iniciativa pide aumentar al menos en un 50% las partidas vigentes para políticas públicas de alimentación y nutrición. Varios diputados hubieran querido ir por más fondos.
 
De materializarse, el 50% apenas les alcanzará a los comedores populares para recuperar el poder de compra que tenían hace un año. No podrán aumentar la cantidad de alimentos que ofrecen, aunque sí aumentó la cantidad de personas que los necesitan.
 
Tal como quedó redactado, el proyecto le significaría al Gobierno un desembolso extra de $8.000 millones hasta diciembre, según cálculos de los impulsores de la iniciativa.
 
Para posteriores retoques, faculta al jefe de Gabinete de ministros a decidir si aumenta las partidas cada tres meses. Si se lo compara con los otros ocho proyectos sobre Emergencia Alimentaria que tienen estado parlamentario en Diputados, es un texto muy medido y que a partir de 2020 no obliga a nada al Poder Ejecutivo. A tono con el pedido de prudencia del albertismo que ya se ve gobernando y teniendo que implementar la ley.
 
El candidato presidencial preferiría que el Gobierno reaccione y decida por sí solo el aumento de los fondos para los comedores. Sin intervención del Congreso.
 
Pero aunque la ministra Carolina Stanley se mostró receptiva a los pedidos, la orden de la Casa Rosada fue que no habrá un peso más para ninguna medida que no haya entrado en el paquete original. Asi, Stanley terminó diciendo ayer mismo que la Emergencia es un tema del Congreso.
 
La oposición está confiada en que el jueves tendrá los 129 diputados necesarios para abrir la sesión. El panorama posterior no es tan claro. Necesitará de los dos tercios de los presentes para habilitar el tratamiento de un proyecto sin dictamen, por lo que Cambiemos podría, si quiere, usar su tercio para bloquear la discusión.
 
Sin embargo, al ser un tema tan sensible, ya hubo contactos entre el oficialismo y el peronismo y en el Frente de Todos hay quienes confían en que algunos oficialistas participarán de la media sanción.
 
Quienes aseguraron su apoyo también fueron los diputados que respaldan la candidatura presidencial de Roberto Lavagna. Quedaría configurada así una mayoría muy sólida, que el diputado del Movimiento Evita Leonardo Grosso trabajó mucho para conseguir.
 
Incluso contra algunas rispideces y rebeldías dentro del propio Frente para la Victoria, algunos de cuyos diputados corcovearon a la hora de avanzar con un temario exclusivamente propuesto por los movimientos sociales. La victoria amansa a las fieras pero la convivencia tampoco es idílica dentro del frente opositor.
 
Por Noelia Barral Grigera
 
Fuente: BAE Negocios
 

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29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
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