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“Tenemos nuevas prioridades: combatir el hambre y la pobreza, encender la economía, reactivar el consumo y generar empleo”. Alberto Fernández
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Nacionales - 08-09-2019 / 11:09
ARRANCA LA CAMPAÑA OFICIAL PARA LAS PRESIDENCIALES: DEBATES, TÁCTICAS, POLÍTICA ARTESANAL Y POCA PLATA

Mauricio Macri y Marcos Peña intentan inyectar optimismo, pero en Cambiemos ya empezó la ceremonia del adiós

Mauricio Macri y Marcos Peña intentan inyectar optimismo, pero en Cambiemos ya empezó la ceremonia del adiós
Comenzó oficialmente la segunda campaña, signada por el resultado rotundo de las Primarias Abiertas (PASO). Contendrá dos debates entre candidatos a la presidencia, el 13 y 20 de octubre. Se van discutiendo temario, tiempos, formatos, hasta los conductores televisivos.
Comenzó oficialmente la segunda campaña, signada por el resultado rotundo de las Primarias Abiertas (PASO). Contendrá dos debates entre candidatos a la presidencia, el 13 y 20 de octubre. Se van discutiendo temario, tiempos, formatos, hasta los conductores televisivos.
 
Viene a cuento recordar el sostenido entre el presidente Mauricio Macri y su rival Daniel Scioli. Sirve como consumo irónico: es imbatible la cantidad de mentiras y promesas falsas que profiere un Macri mucho más joven, mejor guionado que hace dos años, dispensado de responder por casi cuatro años de gestión devastadora.
 
Con Alberto Fernández como favorito, la nueva etapa está signada por la explosión del modelo económico. Era inevitable; solo quedaba por saberse cuándo sucedería.
 
El Gobierno chantajea a Fernández, le exige que avale todas las medidas de Hacienda o del Banco Central (BCRA). La semana pasada presionaba para que bendijera el proyecto de ley sobre reperfilamiento de la deuda. Omitía una sutileza: el proyecto de ley no estaba enviado, lo que se ocultaba bajo el eufemismo "falta conocer la letra chica".
 
Tampoco estaba "la letra grande", el texto original que sería defendido en el Congreso por el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza. Desde entonces, el proyecto dormita. El cheque en blanco que tenía que firmar Fernández es una entelequia.
 
El Presidente y el Jefe de Gabinete se muestran convencidos de que se puede revertir el resultado electoral. Mientras, en silencio, los funcionarios se preparan para una derrota y proyectan un futuro en el sector privado
 
El estado de ánimo de Macri es cambiante. Delante de sus ministros y secretarios, busca mostrarse seguro de que es posible revertir la derrota de las PASO. Él y Marcos Peña aparecen como los más optimistas.
 
Macri hace lo que puede para tratar de contagiar entusiasmo. Entre los funcionarios, en cambio, predomina el pesimismo y ya parecen haber comenzado a despedirse del poder.
 
En el Gobierno se ha vuelto frecuente escuchar conversaciones -con el único cuidado de no hacerlo nunca cerca del Presidente- sobre lugares paradisíacos en los que planean unas largas vacaciones o ambiciosos proyectos laborales en la actividad privada. Es el adiós.
 
La Opinión Popular

 
Old fashion is beautiful
 
El Frente de Todos (FT) emprendió campañas austeras para las PASO. Incidieron cuidarse de provocar sospechas sobre aportantes ilegales, la mala onda del empresariado VIP, la tremenda limitación de poderío respecto del PRO que gobierna Nación, Ciudad Autónoma (CABA), y Buenos Aires.
 
Mediaron asimismo definiciones tácticas: Axel Kicillof recorrió la provincia en giras a su imagen y semejanza. Modo austero, artesanal, cuerpo a cuerpo, sin caretear ni fingir ser otro.
 
Alberto Fernández es un dirigente de carrera que formateó una campaña en consonancia. "Hicimos política", autorretratan y celebran.
 
Pocos días antes del urnazo un columnista del diario La Nación se burlaba de las estrecheces financieras del FT, insinuaba que le faltaría plata para bancar fiscales. Subestimó añejas sabidurías militantes: hay instancias en que corazón mata billetera.
 
En la segunda etapa, lo que parecía castigo es beneficio: los candidatos del FT "no le deben nada a nadie" que no sea el pueblo soberano. Ni el más implacable de los inquisidores mediáticos tiene elementos para decir que Fernández, Kicillof y Matías Lammens son los "pollos" de tal o cual corporación económica.
 
A Macri lo apoyaron con armas, petates y fortunas grandes jugadores que ahora toman distancia, reclaman pactos patrióticos.
 
Ayer nomás pedían carta blanca para despedir a mansalva y sin indemnización, acusaban de mafioso al sindicalista Sergio Palazzo en una cultura donde ese mote es un password para habilitar una denuncia en los tribunales federales.
 
Hasta Paolo Rocca, CEO de Techint (uno de los contados empresarios de primer nivel que tiene pensamiento propio y buenas lecturas), descubre que los argentinos quieren empleo y no plata. De modo tácito desmiente a la narrativa macrista: no son parásitos que viven de quienes pagan impuestos... son laburantes en un país que cometió un industricidio quizá sin precedentes.
 
 
Bilardismo y retoques
 
Equipo que va ganando no se toca, en el fútbol y la política. Fernández peregrinó por radios y canales. Se prestó a esgrimas interesantes o a ataques de periodistas que se pusieron la camiseta amarilla PRO y pegaron como Blas Giunta en sus buenos tiempos.
 
La movida persiguió un abanico de objetivos. "Instalar" al candidato, mucho menos conocido que Macri o que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Demostrar voluntad de conversar aún con interlocutores sesgados y agresivos. Aunque la Vulgata hegemónica lo oculte, se diferenció de Macri quien solo juega de local en los medios, como hizo desde diciembre de 2015.
 
Fernández puede ahora dosificar sus intervenciones porque ha probado su punto y debe precaverse de saturar al espectador-ciudadano.
 
De cualquier modo, se ha transformado en una noticia en sí mismo. Cámaras de televisión lo acompañan en clases para un puñado de alumnos, una novedad en las coberturas electorales.
 
Nunca tan asombrosa como las presentaciones del libro de Cristina, un hallazgo. Muchos colegas ex presidentes publican memorias, sin ir más lejos el francés François Hollande.
 
Vende bastante, en un tramo cuenta que el presidente ruso Vladimir Putin le regaló unas cartas de Napoleón compradas a un coleccionista (remembranza que comprueba la veracidad del episodio parecido contado por CFK). Pero el texto no le sirve a Hollande como recurso para congregar muchedumbres, afianzar el voto propio.
 
Las presentaciones de "Sinceramente", además, le dejan cancha libre a la campaña más clásica y al protagonismo de Alberto Fernández.
 
 
Entre la dispersión y la xenofobia
 
La victoria, así sea en el estadio intermedio y anómalo de las PASO, fortifica y activa sinergia. La derrota divide, azuza cuestionamientos, centrifuga. La disciplina cambiemita en campaña estalló el 11 de agosto. Cada candidate busca salvar la ropa propia lo que, para demasiades, equivale a despegarse de Macri.
 
Las promesas presentes se reducen a mantener la cotización del dólar recontra alto. La inflación escala, Macri pide perdón... poca cosa para quienes no consiguen llegar a fin de mes. El mejor recurso del Gobierno es culpar al adversario, ahora no de la pesada herencia sino del presente.
 
El dirigente social Juan Grabois plantea la necesidad de una reforma agraria, está en su derecho a pensar como le parezca. Y nadie puede obligarlo a alinearse con la coalición que integra. De ahí a pedirle a Fernández y su equipo de economistas que absuelvan posiciones por los dichos de Grabois media un abismo: el oficialismo lo ignora, casi gozosamente. Enlodar a Alberto pinta como la única baraja disponible.
 
El senador Miguel Pichetto se especializa en fidelizar al núcleo duro del oficialismo: la derecha integral, no solo económica. Xenófobo, despectivo con una madre peruana que brega por volver a reunirse con sus hijos, casi soez. No debería asombrar en aliados de los presidentes Donald Trump y Jair Bolsonaro.
 
 
Entre México y Europa
 
Alberto Fernández conversa con el presidente español Pedro Sánchez y el primer ministro portugués António Costa. El embajador uruguayo en España, Francisco Bustillo, lo invita a su residencia. Trabaron amistad durante el conflicto internacional por las pasteras... una prueba de que el estilo negociador de Fernández no es un disfraz de ocasión.
 
En Buenos Aires, AF atiende en un local sencillo y recién pintado, en la calle México. Se hace moda periodística inquirir sobre quiénes integrarán el gabinete de quien no ganó aún la elección respectiva. Hipótesis, fantasías, apuestas, operaciones para instalar o "quemar" a decenas de personas...
 
Una nueva forma de gobernar supondrá algo distinto a una Ley de Ministerios. Fernández imagina y trabaja sobre un rediseño del Estado, sus funciones, su aggiornamento... no apenas retoques a su estructura burocrática. Se reencontró con Gustavo Beliz, ex ministro durante la presidencia de Néstor Kirchner, quien tiene elaboradas ideas e iniciativas al respecto.
 
El candidato encuentra ratos para pensar en cómo gobernar. Las designaciones, queda dicho, se verán después.
 
Entre tanto, los partidos que representan a la mayoría de quienes votaron en las PASO promueven la ley de emergencia alimentaria. Quedará para después de diciembre pensar cómo se potencian e institucionalizan las experiencias solidarias de organización popular, de economía y comercialización social.
 
Fueron creciendo en la malaria, desprotegidas o hasta agredidas desde el Estado. Si mediara un cambio de signo político deberían formar parte de un nuevo modelo económico, opina este cronista sin mayor originalidad pero con firme convicción.
 
Por Mario Wainfeld
 
 Fuente: pagina12.com.ar  
 

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21-01-2020 / 10:01
El asesinato de Fernando Báez Sosa que la UAR (Unión Argentina de Rugby) llamó fallecimiento es apenas una parte -la más importante-, de un combo letal.
 
La tipificación jurídica, responsabilidad penal y carradas de opiniones sobre el crimen, con mayor o menor espesura analítica, no le devolverán la vida al joven de 19 años y nos colocan en una endeble situación argumentativa.
 
Las sucesivas agresiones de rugbiers que terminan en muertes o sin ellas, con premeditación y alevosía, con el afán de destruir al otro por ser diferente, por las razones que fueren, son una noticia incómoda para un deporte que se arroga ciertos valores.
 
Los casos anteriores tuvieron una efímera visibilidad mediática. Algunos siguen impunes, como el asesinato de Ariel Malvino, a quien tres correntinos mataron en 2006 en Ferrugem, todos de familias influyentes en esa provincia.
 
Esa muerte y la de Báez Sosa tienen un componente clasista que deviene de la posición social de estas manadas de criminales musculados.
 
El rugby estigmatizado refuerza esa concepción de deporte cheto cuando ya no lo es. Hace tiempo dejó de serlo. Lo juegan los pueblos originarios en sus territorios, los pobres en las villas, los presos en las cárceles, crece entre las mujeres de cualquier condición social.
 
En la gran mayoría de estos crímenes no se percibe con claridad un ingrediente de consumo social que cruza a muchos de los victimarios. La ingesta desenfrenada de alcohol que confirman todas las estadísticas y en especial de la cerveza.
 
Cualquier campaña de concientización que busque antídotos contra la brutalidad de una manada de rugbiers, debería tomar en cuenta cuál es la única droga social legalizada y cuyo consumo está lejos de llegar a su techo.

20-01-2020 / 11:01
El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, cuestionó a distintos funcionarios, -en su mayoría gerentes y directivos- de empresas públicas que ingresaron con cargos políticos al Estado durante el Gobierno del ex presidente, Mauricio Macri, y que en este nuevo período gubernamental no quieren dejar sus cargos en las diferentes dependencias estatales.
 
Massa denunció que dichos funcionarios, en caso de irse, piden doble indemnización y los definió como "okupas". Fuentes de distintos organismos estatales explicaron cómo esta situación afecta a la implementación de proyectos y políticas públicas.
 
El Presidente de la Cámara baja aseguró que "son unos inmorales", y que "no sólo no renuncian a los cargos a los que llegaron por una decisión política, sino que además piden la doble indemnización que ellos mismos rechazaban cuando estaban en el gobierno".
 
Massa se refería a esto ya que el 20 de mayo de 2016 Macri había vetado la ley de Emergencia Ocupacional, que fue sancionada por ambas cámaras legislativas y que pretendía prohibir los despidos por 180 días e implementar la doble indemnización.
 
Es decir, los funcionarios de Cambiemos que aún quedan en el estado, piden para irse la doble indemnización mientras que su gobierno estaba en contra de aplicar ese resarcimiento a los trabajadores despedidos.
 
Massa detalló que se trata de "gerentes de Aerolíneas Argentinas, Anses, Ferrocarriles Argentinos, Pami, Aysa y de otras empresas públicas, que se hacen los distraídos esperando que los echen para pedir que les liquiden la doble indemnización".
 
"Esta gente no llegó con los clasificados bajo el brazo sino que fue designada políticamente y ahora pide una doble indemnización que el mismo Gobierno anterior vetó cuando el Congreso aprobó la Ley", agregó el funcionario. 

19-01-2020 / 18:01
Al grito de "¡no fue suicidio, fue un magnicidio!" un grupo de manifestantes antiperonistas se movilizó a la Plaza del Vaticano, para recordar al fiscal Alberto Nisman a cinco años de su muerte. Los manifestantes se ufanaron de "no llevar banderas políticas". Sin embargo, en el discurso dispararon contra el presidente, Alberto Fernández, y festejaron la presencia de dirigentes del macrismo.
 
Todo el acto fue en línea con los dichos bolzonaristas de la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich en los últimos días. La ex funcionaria acusó al jefe de Estado de haber pactado "la demolición de la causa del Memorándum con Irán" que tiene como acusada a Cristina Fernández. Aunque varios dirigentes opositores confirmaron que no judicializarán esta acusación.
 
La ceremonia tuvo de invitados estrellas a los mediáticos diputados Waldo Wolff y Fernando Iglesias, ambos del PRO. De la Coalición Cívica hicieron su aparición Elisa Carrió y su heredero político Maximilano Ferraro. No solo legisladores gurkas del macrismo asistieron, en las primeras filas estaba el ex secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj, el ex titular de Medios Públicos Hernán Lombardi y el ex ministro de Educación Alejandro Finocchiaro. Con estos dirigentes macristas bien presentes, los oradores seguían jurando la "independencia política" del acto.
 
Lo que hace varias semanas parecía que iba a ser un acto cargado de contenido opositor con concurrencia masiva, se fue desinflando en los últimos días a medida de que las distintas organizaciones de la comunidad judía en la Argentina anunciaron que no participarían. Tanto la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) decidieron no participar de esta movilización que pedía "Justicia por el asesinato del fiscal", cuando a cinco años de su muerte la Justicia aun no encontró pruebas que definan al caso. Es una muerte utilizada por el macrismo para reforzar la demonización del kirchnerismo.
 
Su ex pareja y jueza federal, Sandra Arroyo Salgado, y sus hijas tampoco asistieron. Incluso, algunos meses atrás dejaron de ser querellantes en la causa que investiga la muerte de Nisman. Sin embargo, los manifestantes colmaron la pequeña Plaza del Vaticano.
 
La previa fue caliente: intimidaciones a periodistas y reproches entre los manifestantes por la escasez de jóvenes en este acto. Lo cierto es que el calor en una plaza seca, con poca sombra, generó molestia en una buena parte de los adultos mayores que se acercaron temprano.
 
Antes que comenzara el acto, desde la organización pidieron que "respetaran a todos los periodistas". La consigna no fue tomada de la mejor manera por los "defensores de la república", muchos abuchearon, otros chistaban por lo bajo, mientras que otros gritaron: "Son cómplices y corruptos".
 
La Opinión Popular

19-01-2020 / 11:01
En el siglo XX se firmaron, como jamás antes, tratados internacionales que limitan la violencia entre Estados, regulan el trato a prisioneros de guerra, refugiados y migrantes, prohíben la tortura y cien etcéteras. Rigen hoy en día, se amplían regularmente. Centenares de naciones adhieren, se celebran reuniones para ratificar principios universales.
 
Sin embargo el presidente de la mayor potencia del planeta --promotora y signataria de muchas de esas normas, sede física de organismos internacionales-- manda asesinar a un general de otro país. Sin que medie guerra declarada, sin cumplir las (de por sí laxas) leyes de su país. Los propios funcionarios de Donald Trump no alcanzan a justificar, ni siquiera a explicar, la movida. Los opositores la critican con ineficaz dureza.
 
El magnicidio es presenciado impávidamente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU): el poder expuesto en carne viva. Suena cándido o sarcástico preguntarse qué habría pasado si el mandatario homicida fuera iraní, argentino o hasta belga.
 
El orden global siempre fue asimétrico, tendencia que se agrava en la era de la globalización financiera y la primacía de líderes de derecha, racistas, violentos, xenófobos, machistas. Hiper tácticos, predispuestos a adoptar decisiones tremendas mientras tuitean. A toda velocidad, a pura ligereza.
 
Cuando asumieron Trump y su colega brasileño Jair Bolsonaro algunos expertos predijeron que poderes establecidos de sus patrias les demarcarían límites. Las Agencias de Estados Unidos, su élite económica, el Departamento de Estado, allá en el Norte que manda.
 
Acá cerca, Itamaraty, la célebre y profesional Cancillería de Brasil que, se supone, ensilló a la dictadura militar o limó diferencias entre presidentes tan disímiles como José Sarney, Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva.
 
Esos frenos y balances fracasaron, no actuaron, entraron en el pasado. Las mesas chicas de los presidentes del siglo XXI resultan ser minúsculas, a veces se superponen con la reunión familiar. Bolsonaro y sus críos, sin ir más lejos.
 
En ese contexto espantoso, volátil, filo indescifrable, el presidente Alberto Fernández intenta instalar un esquema de negociación de la deuda externa bastante novedoso (nada lo es del todo). Trata de conciliar ciertos principios básicos de soberanía y de llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Pagar pero supeditándose a la normalización de la economía, la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la deuda interna. La oferta parece sensata, en particular porque la formula un país pacífico, sin violencia racial ni ansias bélicas, una suerte de remanso en el vecindario soliviantado.

18-01-2020 / 10:01
El "fifty-fifty" que proponía Juan Perón para la Argentina era un anhelo por el cual trabajadores y empresas se repartían en partes iguales, 50-50, los ingresos que genera el país. Más allá de que el fifty-fifty no sea un nivel de distribución ideal, el dato publicado por el Indec muestra que la dinámica tiende a alejarse.
 
Ya que, durante el cierre del período Cambiemos, los asalariados volvieron a perder porciones de la distribución del ingreso. Esta vez el fenómeno vino acompañado de una novedad: los empresarios no mejoraron su participación. Y es que los que capturaron la diferencia fueron los trabajadores no asalariados.
 
El cuentapropismo, surgido por la fuerte crisis económica del 2018-2019, creció con fuerza, creó 265.000 puestos de subsistencia, que no califican ni como asalariados ni como empresarios, y llevó a la participación del ingreso mixto a crecer hasta quedarse con el 12,6% de la torta.
 
En este caso, la mencionada torta es el valor agregado por la economía local. Sobre el total del producto nacional, los asalariados se quedaron con el 45,1%. Eso implicó una caída fuerte desde el 52% con el que se quedaba en el 2015, según los datos del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped).
 
El Indec comenzó a publicar sus números en el 2016 y en el tercer trimestre de ese año todavía era el 52,7%. El deterioro se aceleró durante la gestión Cambiemos.
 
Los empresarios se quedaron con el 44,4% durante el tercer trimestre del 2019. Fue la primera caída en mucho tiempo, ya que en el mismo período del 2018 habían obtenido el 44,9%. Mientras tanto, los cuentapropistas pasaron del 11,4% al 12,6%.
 
Los asalariados son tres cuartos de quienes generan el ingreso nacional y se quedan con el 45,1% del producto; los empresarios son apenas el 3,9% y se quedan con el 44,4%; los cuentapropistas son el 22,9% y se quedan sólo con el 12,6%.
 
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