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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 07-09-2019 / 08:09
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Sacrificio macrista: Cuando los más ricos piden esfuerzos a los más pobres

Sacrificio macrista: Cuando los más ricos piden esfuerzos a los más pobres
Los Ceos del gobierno de Mauricio Macri, gerentes y millonarios o hijos de millonarios, formados todos en carísimos colegios y universidades, pontifican sobre el sacrificio que requiere el crecimiento, como si ellos hubieran tenido que sacrificarse alguna vez. Pero se lo exigen a personas, ciudadanos, pueblo, trabajadores y desocupados, para los que toda la vida ha sido sacrificio. Y si no hay crecimiento porque los de su misma clase millonaria se llevan toda la plata afuera del país, entonces admonizan sobre la “poca vocación de esfuerzo” del pueblo argentino, “seducido por los cantos de sirena del populismo”.
Los Ceos del gobierno de Mauricio Macri, gerentes y millonarios o hijos de millonarios, formados todos en carísimos colegios y universidades, pontifican sobre el sacrificio que requiere el crecimiento, como si ellos hubieran tenido que sacrificarse alguna vez.
 
Pero se lo exigen a personas, ciudadanos, pueblo, trabajadores y desocupados, para los que toda la vida ha sido sacrificio. Y si no hay crecimiento porque los de su misma clase millonaria se llevan toda la plata afuera del país, entonces admonizan sobre la "poca vocación de esfuerzo" del pueblo argentino, "seducido por los cantos de sirena del populismo".
 
En menos de diez días hubo dos marchas diferentes para exigir que se declare la emergencia alimentaria. La consigna debería sonar ridícula en el "supermercado" del mundo, en la pampa orgullosa que produce alimentos para millones y millones de personas en el planeta. Decir en la mesa de los Ceos "emergencia alimentaria" es casi un chiste, mientras digieren su exceso de calorías diarias.
 
Hablar de "emergencia alimentaria" es usar un eufemismo del hambre. Una fórmula legalista o parlamentaria para que nadie se asuste, pero habla del hambre, dice que hay millones de argentinos que tienen problemas de alimentación, que muchos no comen lo que deberían. En el granero del mundo.
 
Los funcionarios dicen entonces que se trata de propaganda electoral, que se bate el parche "como si la mitad de los argentinos pasaran hambre", dijo el secretario de Cultura, Pablo Avelluto.
 
En las dos marchas había el doble de personas de las que, pocos días antes, bien vestidos y bien alimentados, expresaron su respaldo al gobierno de Macri. Estos no estaban ni bien vestidos ni bien alimentados.
 
Pero el contraste con la manifestación oficialista no es tan revelador como el que surge de los actos que estos mismos movimientos hacían hace cuatro años y ahora. El deterioro es impresionante.
 
La clase media y las más altas pueden haber sufrido, seguramente. Pero en los sectores más humildes, más vulnerables, el efecto de la crisis provocada por el gobierno de Cambiemos es devastador. Se ve en las caras, en las dentaduras, en la actitud corporal. Escuchar que los funcionarios bien comidos les reclaman "sacrificio" a estas personas, no despierta instintos maternales.

 
Las encuestas dicen que cerca de cuatro millones de personas de clase media se sumergieron bajo la línea de pobreza. Personas que vivían más o menos bien pero con lo justo, ahora no les alcanza. A esos cuatro millones no les alcanza, pero a los millones que antes ya hacían malabares para subsistir, ahora esas estrategias mínimas ya no les sirven para completar la mesa.
 
Ya se habla de 40 por ciento de la población en la pobreza y más del 50 por ciento de los niños. Y esa cifra se puede proyectar en los próximos meses hasta el 50 por ciento de todos los argentinos.
 
Mientras el relato de la prensa oficialista insiste en ocultar la realidad, la nota de tapa del jueves, de PáginaI12, de Laura Vales https://www.pagina12.com.ar/216687-para-no-terminar-en-los-super , abrió una brecha en ese blindaje inmoral que busca preservar al gobierno. Las estrategias solidarias, que muchas veces pueden contar con el apoyo de algún intendente, surgen desde los mismos afectados para sobrellevar la desgracia.
 
La nota hacía referencia al surgimiento de nuevas formas de comercialización de alimentos producidos por cooperativas en barrios de San Martín, la reaparición de ferias de trueque, el aumento de ollas y comedores populares.
 
Las estrategias del límite, de los que no llegan a fin de mes, transcurren por esos carriles, que implican a veces también comer papas los diez últimos días del mes o que los padres decidan comer día por medio para que a sus hijos no les falte.
 
El proceso de empobrecimiento se agudizó apenas asumió el gobierno de Macri, pero tuvo un hito importante desde octubre del año pasado. En ese momento, incapaz de controlar con tasas de interés astronómicas el aumento del dólar y la inflación causadas entre otros motivos por tarifas, servicios y combustibles dolarizados, el gobierno decidió recurrir al Fondo Monetario Internacional.
 
El 25 de octubre se aprobó el Presupuesto para 2019. Fue una señal para la cúpula del Fondo que se reunió al día siguiente en Washington y aprobó el empréstito más alto en la historia del organismo, que implicaba otorgarle a la Argentina el 62 por ciento de toda su capacidad.
 
Salvavidas de plomo, resignación de soberanía política y condicionamiento de las decisiones económicas de los próximos 20 o 30 años.
 
El gobierno había hecho los deberes, ayudado por radicales y diputados provinciales y de otros bloques, que dieron su aprobación. El nuevo presupuesto estipulaba el recorte de 425 mil millones de pesos para 2019, a los que se sumaban los 62 mil millones recortados en 2018.
 
El ajuste profundizó el modelo de destrucción de las industrias nacionales, endeudamiento externo no sostenible, aniquilamiento de las economías regionales, desocupación, precarización laboral, desempleo, pobreza y hambre.
 
Gran parte de esos recortes involucraron a los programas sociales que el macrismo había incrementado durante los dos primeros años de su gestión para disimular la crisis social y estructural que se había gestado.
 
Esos fondos se cortaron y la crisis con su secuela de espanto, desocupación y hambre, saltó a las calles de Buenos Aires en las marchas de los más humildes, con cientos de familias en situación de calle.
 
Además del relato ocultador de los medios oficialistas, la única herramienta concreta del gobierno para emparchar los efectos de su política económica eran los programas sociales que se quedaron ahora sin fondos. Por eso no tiene respuesta. Se quedó sin plata. Lo único que atina a decir es que el hambre no existe y que los reclamos son politiquería pura.
 
El hambre en este país es una tragedia que victimiza a los humildes pero involucra a todos. No es económica, porque esos alimentos existen aunque con precios inaccesibles para muchos. Es una tragedia material por los que la sufren directamente, pero también política y moral.
 
Los medios oficialistas han ocultado en forma perseverante el drama, lo han maquillado y han difundido y respaldado el discurso de la meritocracia que en resumen enfatiza que son pobres porque se lo merecen, porque no hicieron el esfuerzo suficiente.
 
El macrismo dice que denunciar el hambre es agrandar los hechos, que es campaña política. Pero los que hacen campaña son ellos cuando niegan una realidad inocultable y acusan a sus opositores. Ellos son los que hacen campaña cuando acusan a sus opositores de hacerla, porque la tragedia es real.
 
Ha sido una estrategia reiterada del macrismo: acusar de corrupción a los demás, cuando son ellos los que han hecho negociados millonarios de los dos lados del mostrador y son ellos los dueños de las cuentas offshore que cada tanto son reveladas en forma escandalosa.
 
El hambre como peste es un límite que interpela a los argentinos. Es la consecuencia de un relato o sentido común diseñado para ilusionar a una parte, despojar a la mayoría y favorecer sólo a un puñado. Y para hacerlo provoca la grieta.
 
El hambre es un argumento que se impone sobre la grieta casi como una prueba bíblica: se reacciona o se mira para otro lado. Son los dos países que colisionan en esa prueba límite, dos proyectos de país, dos ideas opuestas sobre la forma de convivir en paz. El país de los que les importa el hambre de los demás y el de los que no.
 
Y los que no les importa, aunque vayan a ser los próximos en caer, se hacen corresponsables de la tragedia, no es atenuante si son engañados o no, porque cada decisión implica responsabilidad sobre las consecuencias. Pero también la posibilidad de reflexionar y reconsiderar de allí en adelante.
 
El resultado de las PASO, inesperado para muchos, puede estar reflejando esa respuesta. Y es probable que en las elecciones de octubre, el resultado sea más contundente aún y termine por hermanarse con la realidad del despojo y el saqueo, por encima del lugar común de la grieta y del relato de ocultamiento de los medios oficialistas.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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02-04-2026 / 18:04
02-04-2026 / 18:04
01-04-2026 / 14:04
La Argentina de Javier Milei ha ingresado en una fase peligrosa: la de la construcción de una realidad paralela. Mientras las persianas de las pymes se bajan definitivamente, los comedores populares se desbordan y el consumo de leche cae a niveles históricos, el Gobierno nacional ha decidido que la mejor manera de combatir la pobreza no es con políticas públicas, sino con un lápiz y una goma de borrar en las oficinas del INDEC.


El reciente anuncio que sitúa la pobreza en un 28,2% para el segundo semestre de 2025 no es solo una provocación; es un insulto a la inteligencia de un pueblo que sobrevive en el ajuste más brutal de la historia argentina moderna. Estamos ante el "milagro estadístico" de un gobierno que pretende hacernos creer que, en medio de una recesión galopante y salarios de miseria, la pobreza ha retrocedido por arte de magia.



Javier Milei ha decidido abrazar el dogma por encima de la vida. Su gestión se ha convertido en una maquinaria de propaganda que utiliza la macroeconomía financiera para ocultar la microeconomía de la heladera vacía. Festejar un 28,2% de pobreza en un contexto de desguace del Estado, entrega de la soberanía y destrucción del mercado interno no es solo cinismo; es una declaración de guerra contra la realidad.



El Gobierno podrá seguir "dibujando" números y publicando gráficos en redes sociales, pero la calle tiene su propia estadística. Y en esa estadística, la que se mide en el boleto de colectivo, en el alquiler impagable y en el plato de comida que falta, el modelo de Milei solo ha demostrado ser un éxito en una sola cosa: en producir una miseria estructural que ningún comunicado oficial podrá ocultar por mucho tiempo. El despertar de este sueño estadístico será, lamentablemente, una pesadilla social de la que nos costará años recuperarnos.


De la redacción de La Opinión Popular

31-03-2026 / 16:03
29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

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