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Sociedad e Interés General - 06-09-2019 / 20:09
EFEMÉRIDES POPULARES. SE CUMPLEN 40 AÑOS DEL CAMPEONATO GANADO

En 1979, Argentina ganaba su primer Mundial de Fútbol Juvenil en Japón

En 1979, Argentina ganaba su primer Mundial de Fútbol Juvenil en Japón
El 07 de septiembre 1979, en Japón, la Selección Juvenil de Argentina, que lideró Diego Armando Maradona, le ganaba 3-1 a la Unión Soviética en la final y se consagra campeona de la Copa Mundial de Fútbol Juvenil. En la imagen: Diego Maradona con Ramón Díaz en Japón, cuando todavía eran amigos y grandes socios adentro de la cancha.
El 07 de septiembre 1979, en Japón, la Selección Juvenil de Argentina, que lideró Diego Armando Maradona, le ganaba 3-1 a la Unión Soviética en la final y se consagra campeona de la Copa Mundial de Fútbol Juvenil. La II edición de la Copa Mundial de Fútbol Sub-20 se realizó entre el 25 de agosto y el 07 de septiembre.
 
Con un juego vistoso y una superioridad absoluta a lo largo de todo el torneo, los pibes sub 20 que dirigía Carlos Menotti, quien venía de consagrarse campeón mundial de mayores en Argentina 78, deslumbró al mundo y sirvió de plataforma para que muchos de sus jugadores exploten hasta consagrase como verdaderas figuras del fútbol mundial.
 
Con 20 goles a favor y sólo dos en contra, ganando seis partidos en igual cantidad de presentaciones fue lo que dejó como resumen ese combinado nacional en el que se destacaron como figuras excluyentes Maradona (mejor jugador del campeonato) y Ramón Díaz (goleador del certamen con ocho conquistas). Otros tiempos.
 
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Con Diego en andas, el festejo de los juveniles en el Mundial de Japón 1979.
 
La mecánica del torneo estuvo estructurada en dos fases: en la primera, los 16 equipos participantes se dividieron en 4 grupos de 4 equipos cada uno, que jugaban a un formato de todos contra todos; los dos mejores equipos de cada grupo clasificaban a la siguiente ronda (cuartos de final) en el que se iban eliminando en un formato de copa hasta llegar a la final sólo dos equipos.
 
No hubo demasiadas sorpresas en la primera fase, sólo la clasificación de Argelia por sobre la de México en el Grupo A. Ya en la segunda fase se dio la lógica de los llamados equipos fuertes, llegando a semifinales los sudamericanos de Argentina y Uruguay y los europeos de Polonia y Unión Soviética.
 
Justamente se enfrentaron en duelos continentales, llegando a la final Argentina y la URSS, que fue ganada por la primera por 3-1. En la disputa por el tercer lugar, Uruguay doblegó a Polonia en lanzamientos penales luego de igualar en tiempo extra 1-1.
 
Argentina convirtió 20 goles favor y recibió sólo dos en contra, ganando seis partidos en igual cantidad de presentaciones. Tuvo al goleador del torneo, Ramón Ángel Díaz, con ocho tantos, quien fue además un perfecto socio de Maradona en el juego.
 
La campaña del campeón fue la siguiente: Primera fase, Argentina 5 (Díaz, 3; Maradona 2)-Indonesia: 0; Yugoslavia 0-Argentina 1 (Osvaldo Escudero) y Argentina 4 (Maradona, Gabriel Calderón 2 y Simón)-Polonia 1 (Plasz).
 
Cuartos de final: Argentina 5 (Días 3, Maradona, Calderón)-Argelia 0; semifinal; Argentina 2 (Díaz y Maradona)-Uruguay 0 y final: Argentina 3 (Hugo Alves -p-, Díaz y Maradona.)-Unión Soviética 1 (Ponomarev).
 
El plantel campeón estuvo integrado por García (Flandria) y Seria (Central Córdoba), arqueros; Simón (Newell's), Alves (Boca), Abelardo Carabelli (Argentinos), Rossi (Colón), Piaggio (Atlanta) y Marcelo Bachino (Boca), defensores.
 
Sperandío (Central), Juan Barbas (Racing), Maradona (Argentinos), Rinaldi (San Lorenzo) y Meza (Central Córdoba Tucumán), mediocampistas; Escudero (Chacarita), Díaz (River), Calderón (Racing), Torres (Atlanta) y José Lanao (Vélez), delanteros.
 
Fuente: Diario Jornada

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En 1979, Argentina ganaba su primer Mundial de Fútbol Juvenil en Japón
Menotti y Maradona durante la etapa de preparación. Foto: Archivo El Gráfico
En 1979, Argentina ganaba su primer Mundial de Fútbol Juvenil en Japón
Integrantes del equipo juvenil campeón del mundo en Japón.
02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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