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Sociedad e Interés General - 03-09-2019 / 17:09
EFEMÉRIDES POPULARES

Juan A. Bramuglia: El Canciller de Perón que presidio el Consejo de Seguridad de la ONU

Juan A. Bramuglia: El Canciller de Perón que presidio el Consejo de Seguridad de la ONU
El 04 de septiembre de 1962, en Buenos Aires, muere Juan Atilio Bramuglia. Fue un abogado, político y diplomático argentino. Como abogado sindical de la Unión Ferroviaria, el sindicato más importante de la Argentina; de ideas socialistas, influyó decisivamente en la creación del Peronismo.
El 04 de septiembre de 1962, en Buenos Aires, muere Juan Atilio Bramuglia. Fue un abogado, político y diplomático argentino. Como abogado sindical de la Unión Ferroviaria, el sindicato más importante de la Argentina; de ideas socialistas, influyó decisivamente en la creación del Peronismo. Raanan Rein lo califica como "el más eminente y talentoso de los ministros de la primera presidencia de Juan Perón".
 
No se puede explicar el éxito del peronismo hablando nada más que de Perón. Hay otros dirigentes como Bramuglia que era un socialista, hijo de inmigrantes italianos, que se acercó a Perón cuando era abogado del gremio ferroviario y terminó siendo su ministro de Relaciones Exteriores. Por orden de su Líder, asumió la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU ante el primer conflicto elevado a ese organismo en la posguerra: el bloqueo soviético de Berlín.
 
En el cargo de Canciller llevó adelante la política llamada de Tercera Posición, de equilibrio y no alineación con el capitalismo de Estados Unidos y el comunismo de la Unión Soviética, enfrentados en la Guerra Fría. Un David entre dos Goliat.
 
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En 1925 se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires. Entre 1929-1949 se desempeñó como abogado en jefe de la Unión Ferroviaria, el sindicato más poderoso de Argentina en ese tiempo.
 
Bramuglia, junto con Ángel Borlenghi y Francisco Capozzi, formó el grupo inicial vinculado al sindicalismo que en 1943 decidieron establecer contacto con jóvenes militares participantes de la llamada Revolución del 43 con el fin de formar una alianza de tipo laborista que originó el peronismo.
 
Las gestiones de Borlenghi y Bramuglia y las necesidades de Perón de contar con una base propia fueron claves para llegar al decreto del 2 de octubre de 1945, de plenos derechos para los sindicatos. Uno de esos derechos era el de participar en política.
 
En 1944 fue Director del Departamento de Previsión Social de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social. En 1945 fue interventor de la Provincia de Buenos Aires.
 
Entre 1946-1949 fue Ministro de Relaciones Exteriores, durante la primera presidencia de Juan Perón. En este cargo llevó adelante una política llamada de tercera posición, de equilibrio entre Estados Unidos y la Unión Soviética enfrentadas en la Guerra Fría.
 
El 15 de agosto de 1947 en Petrópolis, Brasil, se inaugura la Conferencia Interamericana para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad del Continente, como canciller tendrá un papel destacado para sentar las bases para el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.​ Presidió provisionalmente la III Asamblea de las Naciones Unidas reunida en París (1948). Tras su renuncia en 1949 retornó a su cátedra de Derecho del Trabajo en la Universidad de Buenos Aires.
 
Tras el golpe de estado militar que derrocó e ilegalizó al peronismo, en 1955, Bramuglia fue fundador del partido Unión Popular, un fallido intento de desarrollar un partido político alternativo al peronismo proscripto, el neoperonismo.
 
Fuente: Wikipedia

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Juan A. Bramuglia: El Canciller de Perón que presidio el Consejo de Seguridad de la ONU
Ministro de Relaciones Exteriores, Juan Atilio Bramuglia, jurando la Constitución de 1949 ante el Presidente Perón.
18-09-2019 / 20:09
18-09-2019 / 20:09
18-09-2019 / 20:09
El día 19 de septiembre de 1945 se realiza la Marcha de la Constitución y la Libertad, en donde la oposición juega todas sus armas contra la candidatura de Juan Perón, bajo los auspicios de la Embajada yanqui y las estrofas de la Marsellesa. Amplios sectores de clase media confluyen con la clase alta y la oligarquía, concentrándose frente al Congreso.
 
El Daily Mail, de Londres, sostiene: "Fue una demostración política, pero ni Bond Street podía haber hecho una exhibición tal de modelos y ni aún Mr. Cochran, el conocido empresario teatral, lograría reunir tantas mujeres bonitas para exhibirlas en una mezcla semejante de pasión política y de alegría".
 
El historiador Norberto Galasso relata que a la cabeza de la manifestación marchan la derecha y la izquierda del viejo país: "Don Joaquín de Anchorena y Antonio Santamarina contestaban a los aplausos con elegantes galerazos, Rodolfo Ghioldi, Pedro Chiaranti y Ernesto Giudici (todos del PC), con el puño en alto, Alfredo Palacios (PS) con amplios ademanes que no desacomodaban su chambergo".
 
También integran las primeras filas: Manuel Ordoñez, Carlos Saavedra Lamas, Jorge Walter Perkins, Eustaquio Méndez Delfino, Rodolfo Aráoz Alfaro y otros oligarcas, sumándose, en las cercanías de Plaza Francia, un personaje conocido: el embajador yanqui Spruille Braden.
 
Días después, al partir, Braden declara que no solo ha estado en la parte final de la marcha sino que el personal de la embajada fue dispuesto estratégicamente a lo largo del itinerario. The New York Times sostiene: "250.000 personas se congregaron a favor de la libertad. Multitud record gritó ¡Muera Perón!"
 
El historiador Rodolfo Puiggros afirma que esa marcha constituyó la antesala del golpe: "El plan maquinado por Braden con los 'demócratas' se dividía en tres etapas: primero, un acto en el Luna Park convocado por el Partido Comunista (31/8/45), segundo, la marcha de la Constitución y la Libertad (19/9/45) y tercero, el golpe militar".
 
En la noche de 19, Braden informa, con sumo alborozo: "La concurrencia a la manifestación se ha estimado en doscientas a trescientas mil personas (algunos, creen medio millón) y ha tenido una representatividad genuina, evidenciada por la forma en que se hallaban entremezcladas las clases sociales y los grupos políticos. Tuvo buena organización y autodisciplina... Las dimensiones y naturaleza de la manifestación resultan notables".
 
La embajada norteamericana en La Paz informa, a su vez, que "anoche debió realizarse en Salta una reunión de la que participarían miembros del Ejército que se están poniendo contra Perón. El movimiento está destinado a derrocar al actual régimen, indefectiblemente el 26 de octubre próximo".
 
El día 22, Braden abandona la Argentina, con rumbo a Estados Unidos. El día anterior a su partida -sostiene el agregado cultural de la embajada, Mr. Griffith"Braden sostuvo una conversación con José Peter, el jefe de la organización gremial de los comunistas en los frigoríficos, para discutir la situación obrera".
 
Por Blas García 


17-09-2019 / 18:09
Sin memoria ni justicia, hoy se cumplen 13 años de la segunda desaparición de Julio López, el testigo clave que aportó datos indispensables para que avance el juicio contra Miguel Etchecolatz -que fue el responsable de su primera desaparición-, militares y policías involucrados con la última dictadura cívico-militar.
 
El albañil, que ya había estado desaparecido tres años (1976-1979) durante la dictadura militar genocida, cuando era cruelmente común y cotidiano que los milicos se llevaran a cualquier persona que militara o estuviera ligada a un militante, se había transformado en una figura mediática que le comenzó a hacer ruido a muchos, por aquellos días de 2006.
 
Testigo fundamental del juicio contra el siniestro Etchecolatz, el albañil López no pudo presenciar la condena contra el represor, porque ese mismo día lo desaparecieron, 30 años después de su primer secuestro, como en el peor momento de la dictadura, pero en democracia.
 
En aquel momento, y luego de su desaparición, todos salieron a apuntar a los sectores ligados con el represor Etchecolatz, pero desde la Policía nunca explicaron nada.
 
Una parte de la sociedad está atenta a la falta de López, pero otros parecen no querer verla. Hay un mandato del poder hacia determinados sectores de derechos humanos de no hablar de Julio López. Diez años de dolor, de desazón, desconcierto y muchos interrogantes.
 
Un 18 de septiembre, dejó su casa y su familia López, un desaparecido político en democracia. Hoy volvemos a exigir que impulse una investigación en serio sobre el destino de Jorge Julio López, testigo clave en los juicios por los crímenes de la dictadura militar.
 
De la redacción de La Opinión Popular



16-09-2019 / 21:09
 
El 16 de septiembre de 1976 un grupo de jóvenes de la ciudad de La Plata fueron secuestrados, torturados y desaparecidos a raíz de sus luchas por el boleto estudiantil secundario, en una operación represiva conocida como la "Noche de los lápices".
 
Todos ellos tenían entre catorce y dieciocho años; estaban comprometidos con el momento histórico que vivían, se daban cuenta de que los tiempos habían virado definitivamente hacia la represión ilegal, pero eligieron seguir en la lucha por una sociedad más justa y solidaria, enfrentando a la alianza entre la patria financiera y sus personeros militares. Hoy forman parte de los 238 adolescentes argentinos, que fueron secuestrados durante la dictadura y aún siguen desaparecidos.
 
De aquella noche, los seis que no volvieron jamás, de la decena de adolescentes detenidos en ese septiembre, fueron: Claudio de Acha 16 años, Horacio Ungaro 16 años, María Clara Ciocchini 17 años, María Claudia Falcone 16 años, Francisco López Muntaner 17 años, Daniel A. Racero 18 años, todos jóvenes, militantes y peronistas que fueron brutalmente secuestrados y torturados durante meses en un campo clandestino de detención.
 
Hace casi una década, y a modo de homenaje, desde el gobierno nacional junto con organizaciones políticas y reparticiones provinciales de políticas de Juventud impulsamos que se designe el 16 de septiembre como el "Día de la Juventud".
 
Se lo planteamos al entonces presidente Néstor Kirchner que de inmediato tomó la propuesta e impulsó la iniciativa. En nuestra provincia, el primer acto de homenaje a esta fecha lo hizo Gustavo Bordet en el 2006 en el PJ de Concordia.
 
Fue una excelente manera de rendir siempre homenaje a una generación que participó políticamente, persiguió una transformación en la Argentina, se sacrificó y militó para cambiar un país dependiente, sometido económica y culturalmente, evidentemente injusto en la distribución de la riqueza y el poder.
 
Escribe: Alejandro Gonzalo García Garro
 

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