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Sociedad e Interés General - 30-08-2019 / 17:08
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS. EL 31 DE AGOSTO DE 1850, FRANCIA CONCLUYÓ CON LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA UN TRATADO DE PAZ

La Argentina enfrentó a Francia y Gran Bretaña, las potencias de la época

La Argentina enfrentó a Francia y Gran Bretaña, las potencias de la época
La batalla de Vuelta de Obligado adorna el reverso de los billetes de 20 pesos y es un símbolo histórico de la defensa de la soberanía nacional. Ese 20 de noviembre de 1845 poco más de dos mil combatientes argentinos enfrentaron 11 buques de la armada anglo-francesa, la más poderosa del mundo, que se mandó por el Paraná.
El Bloqueo anglo-francés al Río de la Plata tuvo lugar entre el 2 de agosto de 1845 y el 31 de agosto de 1850. Durante el mismo, las escuadras británica y francesa cerraron al comercio todos los puertos de la Confederación Argentina y los de la República Oriental del Uruguay, con excepción del de Montevideo. Es como si hoy nos atacaran EEUU e Inglaterra.
 
El bloqueo fue justificado por la participación del ejército argentino, dependiente del gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, en la Guerra Grande en Uruguay.
 
Según las fuerzas interventoras, ésta era un ataque directo que perjudicaban los intereses comerciales de Francia y Gran Bretaña en la cuenca del Río de la Plata. En la práctica, importaba mucho más a las potencias agresoras obligar a la Argentina y al Uruguay a reconocer a sus ríos interiores como no sujetos a su soberanía y comerciar libremente a través de estos ríos.
 
La acción militar aglo-francesa no obtuvo la rendición de Rosas, aunque logró sostener al gobierno de Montevideo durante seis años. Finalmente, la intervención fue levantada, por medio del Tratado Arana-Southern y el Tratado Arana-Lepredour.
 
Este hecho histórico marcó el perfil de nación libre, independiente y dispuesta a enfrentar cualquier intento de colonización por cualquier potencia extranjera.
 
La Opinión Popular



El 31 de agosto de 1850, Francia concluyó con la Confederación un tratado de paz y amistad. 
 
EL BLOQUEO ANGLO-FRANCES y EL TRATADO DE PAZ DEL 31 DE AGOSTO DE 1850
 
Los combates de San Lorenzo y Punta Quebracho (f) demostraron la voluntad de Rosas de ofrecer resistencia a las potencias extranjeras.
  
Por Federico Gaston Addisi.   
 
La capital de la Banda Oriental, se encontraba sitiada por tierra por las tropas de la Confederación y del General Oribe. Montevideo era defendida por los emigrados argentinos, franceses, españoles, italianos, ingleses. Rosas ordena el bloqueo naval; los extranjeros viendo perjudicados sus intereses comerciales se alistan en la defensa de la ciudad.  
 
Semanas mas tarde, y cuando los sitiados en Montevideo  habían perdido las esperanzas de auxilio internacional, arriba a Bs As la comisión mediadora integrada por el inglés William Ouseley y el francés Deffaudis, a bordo de los primeros buques de guerra a vapor que navegan por el Río de la Plata.
 
Confiados en el respaldo de la flota exigen el retiro de las tropas de la Confederación y el levantamiento del bloqueo. Aseguraban estar autorizados para usar la fuerza si era necesario.
 
Rosas no se conmueve, invoca su carácter de beligerante y la soberanía sobre los ríos interiores; además sostiene la legitimidad del General Oribe como presidente legal del Uruguay.  
 
Ante el ultimátum de los ministros extranjeros, Rosas, inflexible, les mandó extender los pasaportes; es decir, los expulsó de Buenos Aires.  
 
El 2 de agosto, la escuadra anglo-francesa se apoderó de la flota argentina y desembarcó tropas en Montevideo.  Los agresores izan sus pabellones en las embarcaciones nacionales al mando del valiente Brown. 
 
El pretexto con que Inglaterra y Francia pretendieron encubrir su agresión militar fue que la guerra entre Montevideo y Buenos Aires perjudicaba el comercio. En realidad se trataba lisa y llanamente de la conquista por las armas de la cuenca del Plata y de los territorios que bañaban sus ríos.  
 
Pretendían dominar la Banda Oriental y establecer allí sus bases de operaciones comerciales (también militares) sobre los ríos internos.  
 
En este sentido, la política americanista de Rosas en defensa de la independencia de Uruguay y el reconocimiento de Oribe como su autoridad, como así también su poder real sobre el interior de la Confederación eran un obstáculo para los intereses de los agresores. Rosas declaró piratas a los barcos de las potencias agresoras.  
 
La Confederación se encontraba jaqueada por potencias europeas y además, por todos sus vecinos, interesados en ensanchar sus fronteras.  
 
En tanto, los unitarios cometían actos de alta traición a la patria;  Sarmiento incitaba a Chile a apoderarse del estrecho de Magallanes; Florencio Varela proponía la independencia de la Mesopotamia; y Echeverría alentaba a los invasores.  
 
En cambio, el pueblo acompañaba a Rosas, pero también lo hacían los padres de la patria. San Martín le ofrecía sus  servicios y le obsequiaba su sable; Brown aceptaba la conducción de la escuadra; Manuel Moreno representaba a la Confederación en Inglaterra y Tomás Guido hacía lo propio en Río de Janeiro. 
 
La Sala de Representantes aprobó la conducta de Rosas en vibrantes discursos patrióticos: -La guerra es una gran calamidad pero sus estragos son preferibles a la ignominia. No hay causa más poderosa ni más justa que el honor de una nación. 
 
En septiembre de 1845 los invasores bombardearon, tomaron y saquearon Colonia del Sacramento y ocuparon Martín García.  
 
Allí se  destacó Garibaldi, quien luego atacó a lo largo del río Uruguay las ciudades de Gualeguaychú, Concordia, Paysandú y Salto, saqueando todo lo que encontraba a su paso.  
 
El 18 de septiembre se declaró oficialmente el bloqueo de los puertos argentinos y a fines de ese mes fue ocupado el puerto uruguayo de Maldonado, para atacar por la espalda a Oribe.  
 
Casi simultáneamente se conocía la noticia que se preparaba un convoy para remontar el Paraná hasta Corrientes y Paraguay custodiado por buques de guerra en demostración de no existir soberanía argentina sobre el río.  
 
El 20 de noviembre de 1845 tuvo lugar la batalla de La Vuelta de Obligado.  
 
El río Paraná, después de tomar dirección norte-sur, dobla hacia el S:E y es este lugar al que se conoce como Vuelta de Obligado.  
 
Era un lugar de paso forzoso para las escuadras enemigas que querían llegar al Paraguay.  
 
En ese lugar entraron en posición las baterías de artillería del General Lucio Mansilla, para aumentar la  eficacia de los fuegos de posición se procuró la detención del avance de las naves enemigas cruzando tres gruesas cadenas ancladas sobre la posición y atadas en el otro extremo próximo a la orilla izquierda del río.  
 
La disparidad de fuerzas era abrumadoramente desfavorable.  
 
La flota enemiga se componía de 11 buques con 99 cañones, entre ellos tres vapores, seguidos por una flota de cien buques mercantes cargados de productos.  
 
La escuadra anglo-francesa desafiaba abiertamente a Rosas pero sobre todo, ofendía nuestra soberanía nacional
 
Así lo entendían los combatientes de Obligado que al mando de Mansilla y antes de iniciar la batalla proclamó: 
 
"¡Milicianos del departamento del Norte   ! 
 
¡Valientes soldados federales, defensores denodados de la Independencia de la República y de la América !   
 
¡Los insignificantes restos de los salvajes unitarios que han podido salvar de la persecución de los victoriosos ejércitos de la Confederación y orientales libres, en las memorables batallas de Arroyo Grande; India Muerta y otras; que pudieron asilarse en las murallas de la desgraciada ciudad de Montevideo, vienen hoy sostenidos por los codiciosos marinos de Francia e Inglaterra, navegando las aguas del  gran Paraná, sobre cuya costa estamos para privar su navegación bajo de otra bandera que no sea la nacional  ! 
 
¡Vedlos, camaradas, allí los tenéis  !... 
 
Considerad el tamaño insulto que vienen haciendo a la soberanía de nuestra patria, al navegar las aguas de un río que corre por el territorio de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos.   
 
¡¡Pero se engañan esos miserables: aquí no lo serán!!... 
¿No es verdad camaradas?   
¡Vamos a probarlo  !...Suena el cañón !   
¡Ya no hay paz con la Francia ni con Inglaterra!! 
¡¡Mueran los enemigos!!...  
 
Tremóle en el río Paraná y en sus costas el pabellón azul y blanco, y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea.   
 
Sea ésta vuestra resolución, a ejemplo del heroico y gran porteño, nuestro querido gobernador brigadier Don Juan Manuel de Rosas, y para llenarla contad con ver en donde sea mayor el peligro a vuestro jefe y compañero el General Lucio Mansilla.   
 
¡Viva la Patria! ¡Viva la Federación!   
¡Viva su heroico defensor Don Juan Manuel de Rosas!   
¡Mueran los salvajes unitarios y sus viles aliados anglo-franceses!  
 
Mansilla con escasos elementos contuvo desde las  diez de la mañana del 20 de noviembre hasta las cinco de la tarde a la flota invasora provocándole 150 muertos y 4 buques fuera de combate.  
 
La escuadra atacante quedó más de 7 días inmovilizada por las reparaciones que tuvo que encarar y la atención de sus bajas de personal.  
 
Por nuestra parte tuvimos 650 hombres fuera de combate, resultando herido el General Mansilla.  
 
Los combates de San Lorenzo y Punta Quebracho demostraron también la voluntad de Rosas de ofrecer resistencia  y las potencias extranjeras no pudieron, en definitiva vender sus mercaderías a las empobrecidas provincias litoraleñas.  
 
En tierra el ejército federal triunfó sobre las huestes unitarias.  
 
En 1846 el gobierno inglés comprendió que la política intervencionista seguida había provocado un desastre comercial al disminuir drásticamente las importaciones de productos de ese país.  
 
Para el año 1848 en Europa se dio un movimiento liberal con tendencias extremas, que provocaron que el ministro británico Southern y el almirante francés Lepredour que se encontraban en el plata fueran nombrados encargados de ajustar con Buenos Aires una paz justa.   
 
Por fin, Gran Bretaña firmó con Rosas el tratado del 24 de noviembre de 1849 por el cual Gran Bretaña se vió obligada a evacuar la isla Martín García,  reconocer la soberanía argentina sobre los ríos interiores, los derechos de Oribe para ocupar la presidencia del Uruguay, devolver los barcos argentinos y saludar en desagravio el pabellón nacional con 21 cañonazos.  
 
Con respecto a Francia se convino que la Argentina retiraría las tropas de la Banda Oriental cuando Francia quitase a las guarniciones militares de Montevideo, abandone su posición hostil y celebre un tratado de paz. Lepredour debió ceder después de meses de negociar ante las exigencias de Rosas.  
 
El 31 de agosto de 1850, Francia concluyó con la Confederación un tratado de paz y amistad que debía ratificarse en su país.  
 
Rosas exigió que se formule el desagravio al pabellón nacional con 21 cañonazos en forma inmediata a lo que Leprodour accedió.  
 
Los respectivos tratados de paz marcaron el triunfo de una altiva y firme postura nacional llevada adelante con férrea voluntad por el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas.   
 
FGA/ 
 
BIBLIOGRAFIA: José María Rosa. Historia Argentina. Tomo V. Ed. Oriente.Francisco Hipólito Uzal. Obligado la batalla de la soberanía. Ed. Moharra.Carlos Ibarguren. Juan Manuel de Rosas. Ed. Theoría.
 
Fuente: Nac & Pop

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18-09-2019 / 20:09
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18-09-2019 / 20:09
El día 19 de septiembre de 1945 se realiza la Marcha de la Constitución y la Libertad, en donde la oposición juega todas sus armas contra la candidatura de Juan Perón, bajo los auspicios de la Embajada yanqui y las estrofas de la Marsellesa. Amplios sectores de clase media confluyen con la clase alta y la oligarquía, concentrándose frente al Congreso.
 
El Daily Mail, de Londres, sostiene: "Fue una demostración política, pero ni Bond Street podía haber hecho una exhibición tal de modelos y ni aún Mr. Cochran, el conocido empresario teatral, lograría reunir tantas mujeres bonitas para exhibirlas en una mezcla semejante de pasión política y de alegría".
 
El historiador Norberto Galasso relata que a la cabeza de la manifestación marchan la derecha y la izquierda del viejo país: "Don Joaquín de Anchorena y Antonio Santamarina contestaban a los aplausos con elegantes galerazos, Rodolfo Ghioldi, Pedro Chiaranti y Ernesto Giudici (todos del PC), con el puño en alto, Alfredo Palacios (PS) con amplios ademanes que no desacomodaban su chambergo".
 
También integran las primeras filas: Manuel Ordoñez, Carlos Saavedra Lamas, Jorge Walter Perkins, Eustaquio Méndez Delfino, Rodolfo Aráoz Alfaro y otros oligarcas, sumándose, en las cercanías de Plaza Francia, un personaje conocido: el embajador yanqui Spruille Braden.
 
Días después, al partir, Braden declara que no solo ha estado en la parte final de la marcha sino que el personal de la embajada fue dispuesto estratégicamente a lo largo del itinerario. The New York Times sostiene: "250.000 personas se congregaron a favor de la libertad. Multitud record gritó ¡Muera Perón!"
 
El historiador Rodolfo Puiggros afirma que esa marcha constituyó la antesala del golpe: "El plan maquinado por Braden con los 'demócratas' se dividía en tres etapas: primero, un acto en el Luna Park convocado por el Partido Comunista (31/8/45), segundo, la marcha de la Constitución y la Libertad (19/9/45) y tercero, el golpe militar".
 
En la noche de 19, Braden informa, con sumo alborozo: "La concurrencia a la manifestación se ha estimado en doscientas a trescientas mil personas (algunos, creen medio millón) y ha tenido una representatividad genuina, evidenciada por la forma en que se hallaban entremezcladas las clases sociales y los grupos políticos. Tuvo buena organización y autodisciplina... Las dimensiones y naturaleza de la manifestación resultan notables".
 
La embajada norteamericana en La Paz informa, a su vez, que "anoche debió realizarse en Salta una reunión de la que participarían miembros del Ejército que se están poniendo contra Perón. El movimiento está destinado a derrocar al actual régimen, indefectiblemente el 26 de octubre próximo".
 
El día 22, Braden abandona la Argentina, con rumbo a Estados Unidos. El día anterior a su partida -sostiene el agregado cultural de la embajada, Mr. Griffith"Braden sostuvo una conversación con José Peter, el jefe de la organización gremial de los comunistas en los frigoríficos, para discutir la situación obrera".
 
Por Blas García 


17-09-2019 / 18:09
Sin memoria ni justicia, hoy se cumplen 13 años de la segunda desaparición de Julio López, el testigo clave que aportó datos indispensables para que avance el juicio contra Miguel Etchecolatz -que fue el responsable de su primera desaparición-, militares y policías involucrados con la última dictadura cívico-militar.
 
El albañil, que ya había estado desaparecido tres años (1976-1979) durante la dictadura militar genocida, cuando era cruelmente común y cotidiano que los milicos se llevaran a cualquier persona que militara o estuviera ligada a un militante, se había transformado en una figura mediática que le comenzó a hacer ruido a muchos, por aquellos días de 2006.
 
Testigo fundamental del juicio contra el siniestro Etchecolatz, el albañil López no pudo presenciar la condena contra el represor, porque ese mismo día lo desaparecieron, 30 años después de su primer secuestro, como en el peor momento de la dictadura, pero en democracia.
 
En aquel momento, y luego de su desaparición, todos salieron a apuntar a los sectores ligados con el represor Etchecolatz, pero desde la Policía nunca explicaron nada.
 
Una parte de la sociedad está atenta a la falta de López, pero otros parecen no querer verla. Hay un mandato del poder hacia determinados sectores de derechos humanos de no hablar de Julio López. Diez años de dolor, de desazón, desconcierto y muchos interrogantes.
 
Un 18 de septiembre, dejó su casa y su familia López, un desaparecido político en democracia. Hoy volvemos a exigir que impulse una investigación en serio sobre el destino de Jorge Julio López, testigo clave en los juicios por los crímenes de la dictadura militar.
 
De la redacción de La Opinión Popular



16-09-2019 / 21:09
 
El 16 de septiembre de 1976 un grupo de jóvenes de la ciudad de La Plata fueron secuestrados, torturados y desaparecidos a raíz de sus luchas por el boleto estudiantil secundario, en una operación represiva conocida como la "Noche de los lápices".
 
Todos ellos tenían entre catorce y dieciocho años; estaban comprometidos con el momento histórico que vivían, se daban cuenta de que los tiempos habían virado definitivamente hacia la represión ilegal, pero eligieron seguir en la lucha por una sociedad más justa y solidaria, enfrentando a la alianza entre la patria financiera y sus personeros militares. Hoy forman parte de los 238 adolescentes argentinos, que fueron secuestrados durante la dictadura y aún siguen desaparecidos.
 
De aquella noche, los seis que no volvieron jamás, de la decena de adolescentes detenidos en ese septiembre, fueron: Claudio de Acha 16 años, Horacio Ungaro 16 años, María Clara Ciocchini 17 años, María Claudia Falcone 16 años, Francisco López Muntaner 17 años, Daniel A. Racero 18 años, todos jóvenes, militantes y peronistas que fueron brutalmente secuestrados y torturados durante meses en un campo clandestino de detención.
 
Hace casi una década, y a modo de homenaje, desde el gobierno nacional junto con organizaciones políticas y reparticiones provinciales de políticas de Juventud impulsamos que se designe el 16 de septiembre como el "Día de la Juventud".
 
Se lo planteamos al entonces presidente Néstor Kirchner que de inmediato tomó la propuesta e impulsó la iniciativa. En nuestra provincia, el primer acto de homenaje a esta fecha lo hizo Gustavo Bordet en el 2006 en el PJ de Concordia.
 
Fue una excelente manera de rendir siempre homenaje a una generación que participó políticamente, persiguió una transformación en la Argentina, se sacrificó y militó para cambiar un país dependiente, sometido económica y culturalmente, evidentemente injusto en la distribución de la riqueza y el poder.
 
Escribe: Alejandro Gonzalo García Garro
 

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