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“Estamos convencidos de que la elección no sucedió”. Mauricio Macri
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Nacionales - 29-08-2019 / 09:08
NO PAGA LA DEUDA PÚBLICA, PROPONE EXTENDER LOS PLAZOS Y SE CAYÓ EL ACUERDO CON EL FMI

Macri se despide del gobierno declarando el default de la deuda

Macri se despide del gobierno declarando el default de la deuda
En el transcurso de la agónica transición, abierta tras el hundimiento electoral de Cambiemos en las PASO, la desastrosa economía macrista termina en default. El 28 de agosto de 2019 pasará a ser el día en que Mauricio Macri reconoció que, después de liderar el mayor ciclo de endeudamiento de la historia argentina, no puede cumplir con los vencimientos de capital e intereses en las condiciones pactadas.
En el transcurso de la agónica transición, abierta tras el hundimiento electoral de Cambiemos en las PASO, la desastrosa economía macrista termina en default. El 28 de agosto de 2019 pasará a ser el día en que Mauricio Macri reconoció que, después de liderar el mayor ciclo de endeudamiento de la historia argentina, no puede cumplir con los vencimientos de capital e intereses en las condiciones pactadas.
 
El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, informó que habrá una reestructuración amplia de los vencimientos de corto y largo plazo, incluyendo el préstamo del Fondo Monetario Internacional. O sea, casi toda la deuda pública hoy está en default y sin acuerdo con el FMI.
 
El estrepitoso colapso del plan neoliberal y la mega devaluación macrista arrojó a la economía a un escenario de imposibilidad de pagar la deuda. Es impactante la caída. Macri recibió una economía desendeuda, con muy buenos indicadores de solvencia y sustentabilidad, para entregarla en default. Y lo hizo en dos años.
 
El ciclo de endeudamiento macrista ha sido tan desaforado que incluyó la emisión disparatada de un bono a 100 años. Recibió además un crédito stand by récord de 57 mil millones de dólares del FMI. Pudo sobrevivir desde abril del año pasado por el descomunal préstamo del FMI, avalado por los Estados Unidos de Donald Trump. Pero esos dólares se dilapidaron pagando la fuga de capitales.
 
El anuncio de Lacunza busca evitar un default descontrolado. Lo que hizo fue reconocer que impulsa una cesación de pagos ordenada. El Ministro afirmó que el problema de la deuda es de liquidez, es decir que faltan dólares, y no de solvencia. No es así. No alcanzan los dólares y el macrismo lanzó a la economía a la insolvencia.
 
El indicador que expone esa vulnerabilidad es la relación Deuda/PIB. Lo recibió con la cifra de 37,6% y a lo largo de estos casi cuatro años lo fue empeorando, hasta superar ahora el 100%. O sea, el total de la deuda del sector público es equivalente al Producto Bruto. Y con un horizonte inmediato de una mayor caída.
 
El mensaje de la misión del Fondo, cuando dejó trascender que no hay un poder político establecido para negociar, fue que en las actuales condiciones no puede haber otro desembolso del organismo. El interrogante acerca de qué iba a hacer el FMI tuvo de ese modo respuesta. Lo que siguió fue la declaración del default.
 
Semejante fracaso en la administración de las finanzas públicas no puede disimularse con desvaríos políticos acerca de los resultados de las elecciones. Y son las grandes mayorías populares las que siguen sufriendo las consecuencias de la devaluación por caída del poder de compra, de la inflación y del ajuste dictado por el FMI que suman incertidumbre al panorama actual, plagado de fantasmas del 2001.
 
La Opinión Popular

 
DEL FRACASO PERMANENTE A LA REESTRUCTURACIÓN
 
El Gobierno busca renegociar la mayor parte de la deuda
 
El Gobierno anunció una reestructuración de la deuda con bonistas para contener la corrida financiera que arrasa con las reservas internacionales. La propuesta de emergencia prevé comenzar a renegociar el crédito solicitado al Fondo Monetario Internacional con el objetivo de extender el plazo de devolución.
 
El organismo todavía debe confirmar el próximo desembolso previsto en el acuerdo. Ayer se limitó a informar que sus representantes regresaron a Estados Unidos y emitió un esquivo comunicado.
 
Acorralado por un escenario de creciente vulnerabilidad financiera que fue montado a lo largo de la gestión de Mauricio Macri, el Palacio de Hacienda dispuso la modificación unilateral en las condiciones de los instrumentos de deuda de cortísimo plazo que vencen este año para patear pagos por más de 11.000 millones de dólares durante seis meses.
 
El presidente Macri firmó un decreto de necesidad y urgencia para implementar los cambios forzosos en las distintas familias de letras emitidas que entrará en vigencia el viernes, cuando se publique en el Boletín Oficial.
 
El flamante ministro Hernán Lacunza presentó la medidas como un intento de aliviar la mochila de la deuda que heredará el próximo gobierno, pero las herramientas propuestas exponen las renovadas dificultades que enfrenta para hacer frente a los vencimientos de la deuda y las renovadas presiones cambiarias.
 
La propuesta que presentará el Gobierno a los acreedores con títulos argentinos emitidos con plazos de hasta 10 años consiste en postergar los plazos de devolución. Las complejas operaciones contemplan bonos en pesos, dólares, euros, yenes y francos suizos por una suma equivalente a 50.000 millones de dólares.
 
Introducir los cambios a los bonos regidos con la legislación argentina requiere la autorización del Congreso. El intento con los tenedores de títulos emitidos bajo ley extranjera exige lograr elevados niveles de adhesión en potenciales asambleas de inversores alrededor del mundo que serán organizadas por bancos internacionales.
 
Anunciadas tras una nueva frenética jornada financiera, las medidas representan un nuevo intento por amortiguar el derrape económico que se aceleró con la contundente derrota del oficialismo en las elecciones primarias. "En estos momentos de tensión financiera y cambiaria el objetivo es que no suban más el dólar ni la inflación. La estabilidad es un objetivo irrenunciable", aseveró Lacunza al iniciar la conferencia de prensa.
 
Luego lanzó un mensaje político a la oposición, a la que el Gobierno busca responsabilizar por su fracaso económico: "Todas las fuerzas políticas queremos ganar las elecciones, pero no es excusa para poner en riesgo la estabilidad de todos los argentinos. Gane quien gane no podemos dejarlo sin herramientas", sostuvo.
 
"Tenemos que poder acordar una campana protectora sobre el sistema financiero. A río revuelto nadie gana más que los especuladores. Hace falta despegar las dudas sobre la capacidad de pago argentina este año y en el próximo período persidencial", indicó el funcionario, que leyó su discurso acompañado por sus principales colaboradores.
 
El intento para despejar el riesgo de default consiste en cuatro medidas: 1) postergar a lo largo de un período de seis meses los vencimientos de los títulos de corto plazo -Letes, Lecaps, Lelinks y Lecer- para los tenedores institucionales; 2) enviar al Congreso un proyecto para habilitar la extensión voluntaria en los plazos de pago de los bonos regidos por la legislación argentina; 3) iniciar el recorrido para modificar los tiempos previstos en los bonos emitidos con legislación extranjera; y, 4) iniciar la renegociación del acuerdo con el FMI para prolongar la cancelación del acuerdo.
 
"No es un default, no se violará ningún contrato. Tampoco es una reestructuración. Estamos extiendo plazos, sin quita y se mantienen los intereses. Proponemos reperfilar los vencimientos de la deuda", enfatizaban ayer fuentes oficiales.
 
Las crecientes dificultades para que los tenedores renueven sus papeles forzaron a declarar desiertas las últimas dos licitaciones. En otras palabras, los inversores decidieron cobrar y comprar dólares. Con ese diagnóstico, la medida que destinada a restar presiones inmediatas será compulsiva.
 
Desde el Palacio de Hacienda indicaron que los papeles alcanzados suman el equivalente a 13.000 millones de dólares. Los inversores institucionales como bancos y aseguradoras cobrarán los 11.000 millones de dólares que vencen en los próximos meses en tres tramos: 15 por ciento al momento del vencimiento, 25 por ciento a los tres meses y el 60 por ciento restante dentro de seis meses.
 
La reducida porción que está en manos de pequeños ahorristas, alrededor de 1900 millones de dólares, será cancelada al momento del vencimiento. Para evitar beneficiar a inversores carroñeros que compraron esos papeles a precio de remate en las últimas semanas solo podrán acceder al pago completo quienes tengan los papeles en su poder desde el 31 de julio.
 
Con los bonos, la pretensión oficial es modificar los plazos de pago de 30.000 millones de dólares de deuda emitida bajo legislación extranjera y una suma equivalente a 20.000 millones de dólares en títulos regidos por ley argentina. Los papeles comprendidos son aquellos que fueron emitidos a 10 años de plazo. La operación excluye, por ejemplo, el oneroso bono a 100 años y los títulos entregados en los canjes de 2005 y 2010.
 
La extensión de los plazos de pago en los instrumentos dominados por las leyes locales requiere antes del visto bueno del Congreso, que habilitará al Palacio de Hacienda a negociar cambios con los tenedores. Para avanzar con los instrumentos regidos por legislación extranjera se recibirán propuestas de bancos internacionales que deberán llamar a asambleas de tenedores.
 
Extender los plazos exige alcanzar los parámetros establecidos en las cláusulas de acción colectiva: el visto bueno del 75 por ciento de los tenedores de cada título o el 66 por ciento de cada familia de bonos siempre y cuando logre un piso del 50 por ciento en todos los papeles. Es improbable que el recorrido anunciado ayer, reconocen los funcionarios a cargo, se concrete antes de las elecciones.
 
Por Tomás Lukin
Por Alfredo Zaiat
 
Fuente: Página12
 

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Macri se despide del gobierno declarando el default de la deuda
Default: Aunque no es necesario, el Gobierno ahora quiere que la oposición vote el endeudamiento en el Congreso. Cuando pidieron el préstamo, ningunearon a la oposición. Ahora los quieren obligar a hundirse con ellos.
18-09-2019 / 09:09
El viernes 9 de agosto, dos días antes de las PASO, se produjo una manipulación del mercado con motivo electoral, la cual fue generada por el propio Mauricio Macri. La misma consistió en alzar artificialmente el precio de papeles y acciones que cotizan en bolsa, lo que la Comisión Nacional de Valores (CNV) debería haber investigado.
 
Días después de las PASO, esos valores se derrumbaron y Martín Redrado, ex titular del Banco Central, manifestó: "El Presidente dijo que el dólar se vaya a dónde se tenga que ir y que los argentinos aprendan a votar" y que, según él, habría ordenado a la autoridad monetaria no intervenir para contener el valor de la divisa.
 
Ahora, el juez federal Rodolfo Canicoba Corral ordenó que, el Banco Central y el Ministerio de Hacienda, entreguen las agendas y registro de viajes de sus funcionarios para determinar si el Gobierno dejó que el dólar subiera un 30% después de la aplastante derrota de Macri en las PASO, por casi 17 puntos, ante Alberto Fernández.
 
Producto de la mega devaluación provocada por Macri tras las PASO, la inflación mayorista de agosto se disparó por encima del 11%, lo cual generará un impacto directo en el segmento minorista en las próximas semanas. En términos interanuales, el aumento superó el 60%.
 
Esta devaluación provocó un aumento de la inflación. De acuerdo al último informe del INDEC, el índice de precios internos al por mayor (IPIM) registró una suba de 11,2% respecto del mes anterior. Este aumento se explicó como consecuencia de la suba de 9,9% en los "Productos nacionales" y de 28,2% en los "Productos importados". En la retrospectiva con agosto de 2018, la suba de precios alcanzó el 62,9%. 

Según el documento oficial, el nivel general del índice de precios básicos del productor (IPP) registró un incremento de 11,3% en el mismo período, como consecuencia del aumento de 7,1% en los "Productos primarios" y de 13,2% en los "Productos manufacturados y energía eléctrica".
 
La semana pasada, la inflación minorista fue del 4% en agosto, y se espera que septiembre muestre aumentos mayores. Justamente, el pronunciado ascenso en el rubro mayorista deberá traspolarse a las góndolas en el mediano plazo.
 
La estampida preanuncia que la inflación minorista en septiembre marcará un nuevo record de la desastrosa gestión de la alianza Cambiemos. La consecuencia será que más argentinos quedaran sumergidos en la pobreza y que a todos se deterioraran los ingresos.
 
La Opinión Popular

17-09-2019 / 09:09
El Gobierno de Mauricio Macri prevé que en el 2020 la totalidad del sector público nacional logre ahorrar $405.252 millones, de la mano de una fuerte caída en el gasto de obra pública, en las transferencias a las provincias y en los subsidios a la energía.
 
Como contrapartida, el 82,6% de ese ahorro será destinado al pago de deuda externa. Los datos surgen del proyecto de Ley de Presupuesto 2020 presentado ayer por el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza. El documento realizó algunas proyecciones macro extraordinarias.
 
Algunos de los datos más llamativos surgieron del cálculo publicado en el cuadro Ingresos y gastos de la administración nacional. Ahí se observó en primer lugar que el resultado primario estimado por Hacienda para el 2019 es un déficit de apenas 0,5% del PBI, tal como el que permitía el acuerdo con el FMI y sus ajustadores.
 
Desde los privados hay discrepancias: la consultora Elypsis prevé un rojo primario de 1% este año. El grueso de los analistas, de hecho, proyecta que habrá incumplimiento de un acuerdo con el Fondo que, de todas formas, está en renegociación.
 
En segundo lugar se vio que para el 2020 Hacienda proyecta un superávit de $250.939 millones. Es decir un ahorro de $374.414 millones, si se lo compara con el rojo de $123.475 millones previsto por el Gobierno para el 2019, muy discutido por las consultoras privadas.
 
Lo extraordinario en este caso es que de esos $374.414 millones que se ahorran, el 82,6% será destinado al pago de intereses generados por la deuda externa contraída.
 
Y eso porque en 2020, a la par de ese recorte esperado de los gastos primarios, el pago de intereses crecerá 42,5%. Es decir: el año que viene se gastará un extra de $309.320 millones en partidas generadas por la política de endeudamiento externo.
 

17-09-2019 / 09:09
Si hubiera una metáfora deportiva para comparar el eventual resultado electoral de la elección de octubre, según la nueva encuesta que se conoció por estas horas -al igual que otras publicadas la semana pasada-, sería goleada...
 
No hay muchas incertidumbres de cara a octubre: Alberto Fernández se consolida como el candidato más votado y hasta superaría el 50% de los votos. Mauricio Macri, por su parte, perdería algunos puntos desde las PASO (un 5,9% cambiaría su voto a su favor, pero un 8,2% dice que lo votó y no lo va a volver a votar).
 
En efecto, la consultora Gustavo Córdoba & Asociados realizó un relevamiento nacional en el que Fernández obtiene el 54,5 por ciento de la intención de voto, mientras que Macri queda lejos, muy lejos con el 31,8 por ciento.
 
El trabajo sostiene que se manifiesta una consolidación de la diferencia entre el candidato del Frente de Todos y el Presidente de la Nación, entrando "en una inercia en la que ya casi no quedan incertidumbres sobre el posible resultado de las elecciones de octubre".
 
Casi 23 puntos de ventaja que muestran una fuerte polarización entre las dos principales fórmulas y, es casi ocioso recordar, deja a la dupla de Juntos por el Cambio lejos, muy lejos de un eventual balotaje.
 
El sondeo realizado sobre 1.200 casos pone al resto de los candidatos presidenciales con porcentajes casi marginales: Roberto Lavagna con el 6,1 por ciento; Nicolás Del Caño con el 2,2; José Luis Espert con el 1,4, y Juan José Gómez Centurión con el 0,7 por ciento.
 
Además, la mitad de los encuestados sostuvo que las medidas económicas tomadas por el gobierno después de las PASO fueron "tardías e inoportunas". Casi el 30%, por otro lado, considera que "ayudan a pasar el mal momento". Solo un 9% cree que pueden solucionar la crisis económica.
 
La Opinión Popular

16-09-2019 / 10:09
El sermón en la misa de cuerpo presente es la que se dice estando el cadáver del difunto expuesto y preparado para llevarlo después al entierro. Es lo que escuchó el Presidente en la fiesta del Señor y la Virgen del Milagro en Salta.
 
Fue al finalizar la ceremonia, que se hizo en el atrio de la céntrica Catedral Basílica de Salta, de cara a una multitud ubicada en la plaza 9 de Julio, cuando el arzobispo de Salta, Mario Cargnello, tomó el micrófono y se dirigió a Macri.
 
"Usted dijo que se había sentido golpeado y en el clima de ese golpe quiso venir aquí. Ha venido a un buen lugar, ha venido a encontrarse con el señor", dijo monseñor mirando al presidente. Y citó su promesa de terminar con la pobreza: "Usted dijo que iba a luchar por la pobreza cero. ¿Qué puede decir Salta de la pobreza?, le da rostro a la pobreza".
 
Al respecto, utilizó el ejemplo de los peregrinos de La Puna que trabajan en las minas y que caminan durante una semana más de 200 kilómetros para llegar a la Catedral. "Son gente humilde que trabaja en condiciones de inclemencias climáticas para darle riqueza a la República", los definió Cargnello.
 
"Los pobres no son una molestia, son una oportunidad, son maestros", agregó el sacerdote, que luego retomó el ejemplo de los mineros: bajan desde La Puna en peregrinación "el dueño de la mina, el gerente y el último minero, todos juntos, y provocan una nueva sociedad en Salta", dijo.
 
"¿No es posible venir juntos caminando por la historia? ¿Por qué debe hacerse la historia desde la pelea?", preguntó Cargnello y rescató que eso es lo que enseñan los pobres, en este caso los mineros. "Por eso Mauricio, hablaste de la pobreza, llévate el rostro de los pobres, son dignos, son argentinos, son respetuosos y merecen nos pongamos de rodillas ante ellos", concluyó el religioso.
 
Pero hubo más críticas desde la Iglesia. Luego de que el sacerdote Raúl Méndez, uno de los hombres fuertes de la Iglesia salteña, calificara de inoportuna la visita de Macri, se refirió al tema monseñor Dante Bernacki, otro de los referentes de la institución.
 
"Me da la impresión que no le dio resultado la Pachamama y viene a ver si el Señor del Milagro le tira un voto más", manifestó en declaraciones a FM Aries. Igualmente aclaró que por protocolo siempre se invita al presidente, aunque esta es la primera vez en muchos años que un mandatario nacional aceptó venir.
 
La Opinión Popular

15-09-2019 / 10:09
La narrativa macrista niega la existencia de la lucha de clases; sin embargo su praxis la radicalizó. El macrismo desechó el gradualismo en sus primeros cien días. Cimentó en ellos la redistribución regresiva de los ingresos, el poder y las oportunidades.
 
Sentó las bases para que prosperaran la Banca, los especuladores, el capital financiero, los exportadores agropecuarios, los fondos buitres, las concesionarias de servicios públicos. Favoreció a los medios concentrados. Definió a los ganadores (por goleada) y a los perdedores del modelo. Implantó la persecución judicial a opositores, mediante la doctrina Gerardo Morales- Irurzun.
 
El gobierno de clase se propuso bajar los salarios y presionar a los trabajadores con el cruel dilema: aceptar sueldos de hambre o quedar en la calle. Dicho objetivo se concretó en buena medida, limitado en parte por la movilización social, por la cultura resistente de los argentinos y por la red de protección social creada o consolidada por el peronismo.
 
Otra ambición animaba al macrismo: instalar una hegemonía político-cultural que le garantizara poner fin al populismo y perpetuarse en el poder. Fracasó ese designio, tan ajeno a la historia nacional.
 
Si, como todo lo indica, se ratifica su derrota en el todavía lejano 27 de octubre dejará un país asolado, endeudado hasta el tuétano.
 
La herencia del macrismo moviliza a los cuerpos de sus candidatos y líderes territoriales. Todos se alejan de Mauricio Macri, reniegan de su existencia y de su legado que incluye legislación regresiva, doctrina Chocobar y otras lindezas.
 
Todas maquilladas bajo el seudónimo "republicano", adoptado por la derecha nativa que ni siquiera tiene la franqueza de reconocer su propia identidad.
 

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