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Sociedad e Interés General - 19-08-2019 / 20:08
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 20 DE AGOSTO DE 1906 NACE ROSA, UNO DE LOS GRANDES HISTORIADORES DE LA ARGENTINA

José María Rosa, el maestro que nos inició en la reflexión de la historia nacional

José María Rosa, el maestro que nos inició en la reflexión de la historia nacional
José María Rosa (también conocido como Pepe Rosa) nació en Buenos Aires, el 20 de agosto de 1906. Fue un notable historiador, político y diplomático argentino.
José María Rosa (también conocido como Pepe Rosa) nació en Buenos Aires, el 20 de agosto de 1906. Fue un notable historiador, político y diplomático argentino.
 
Después de 1955, participó activamente en la Resistencia Peronista convirtiéndose en uno de sus referentes más respetados y queridos. En 1966 lo llevamos a Córdoba para que diera un ciclo de conferencias en la Facultad de Ingeniería, ante una juventud que tomó con entusiasmo las banderas históricas revisionistas y las hace suyas, oponiéndose a la historia oficial.
 
El éxito de ese ciclo lo alentó para que publicara su monumental  "Historia Argentina", obra en 13 tomos, a los que luego de su muerte se le agregaron cuatro más. Lo volvimos a convocar en 1969, en vísperas del Cordobazo, junto a Rodolfo Ortega Peña Eduardo Luis Duhalde, para desarrollar, durante una semana, el tema: "Los caudillos argentinos".
 
Rosa integraría la comitiva de notables que van a buscar a Juan Perón en el famoso vuelo chárter del 17-11-72. Y a su pedido se declara el día 20 de noviembre, en conmemoración de la Batalla de la Vuelta de Obligado, Día de la Soberanía Nacional.
 
Fundador de la Revista Línea ("la voz de los que no tienen voz") que se opuso a la dictadura militar de 1976-1983, abogado y profesor universitario fue uno de los más respetados y consultados historiadores de la corriente que se llamó revisionista.
 
Para quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo personalmente y aprender de él, "Don Pepe" es uno de los historiadores que mas influyó en la construcción del pensamiento nacional y popular en varias generaciones de argentinos.
 
Por Blas García



Recuerdos de José María Rosa, en el aniversario de su nacimiento
 
Fue uno de los primeros en rescatar la figura de Rosas y generó polémica. En cartas inéditas, le habla a Fermín Chávez del dolor del exilio. Aquí, unos fragmentos.
 
Por Juan Manuel Bordón
 
Es la memoria de una memoria. Por estos días, a cien años de su nacimiento, se homenajea al historiador argentino José María Rosa. "Tenía una gran cabeza -cuenta su hijo-, se la pasaba leyendo y después escribía. Nunca lo vi consultando, todo pasaba en el teatro de su cabeza." Eduardo Rosa, difusor entusiasta de la obra de su padre, compartió con Clarín las cartas inéditas que éste le envió al historiador Fermín Chávez durante sus años de exilio.
 
José María Elihú Rosa nació en Buenos Aires el 20 de agosto de 1906. Se lo considera uno de los fundadores del revisionismo histórico, la escuela que surge en los años 30 con la intención de cuestionar la versión académica de la Historia. Una de las tareas más destacadas -y polémicas- de este hombre vinculado al peronismo fue el rescate de la figura de Juan Manuel de Rosas.
 
Las cartas dirigidas a Fermín Chávez comprenden un período clave en la vida del historiador: 1956 a 1958, los años del exilio en Uruguay y España. para evitar represalias por su participación en el fallido levantamiento del general Juan José Valle contra el gobierno de facto que encabezaba Aramburu; son también los años en que escribe y publica una de sus obras más importantes, La Caída de Rosas, un proyecto que sale de sus reflexiones sobre la caída de Juan Domingo Perón, en 1955. "¡Pero si esto es Caseros!", fue la reacción de un indignado Rosa ante la Revolución Libertadora.
 
"Como conspirador era pésimo", asegura su hijo. Pese a ello, esa actividad lo ocupa durante algún tiempo. En una de sus primeras cartas desde Montevideo, Rosa firma como Tomassini, el nombre que había adoptado co mo conspirador en la revuelta del general Valle. Además, escribe en clave comercial, como corresponde a un viajante de comercio, el personaje que representaba. "A mi vuelta encontré a los muchachos muy entusiasmados con el negocio", escribe en noviembre del 56. "Lástima que el Patrón no quiere novedades de ninguna clase ni introducir modificaciones en el negocio."
 
Para quien dude de que se trata de un texto cifrado basta una aclaración del hijo del historiador: "La única vez que papá ganó plata en su vida fue cuando recibió una herencia", contó. Hay pocas alusiones directas a Perón en sus cartas. Lo llama el Patrón, el Jefe, pero casi nunca lo nombra. "Todas las precauciones son pocas", escribe en enero de 1958.
 
En 1957, ya en España, el exilio de Rosa se torna amargo. "Me he dado cuenta ahora lo que es el exilio. Es una sensación de ausencia definitiva, de muerte, de no ser nada, de estar olvidado", escribe. Las cartas retratan a un hombre que no podía estar ausente de las circunstancias de su país. Dedica hojas enteras, a veces hasta los márgenes, a especular sobre la situación política argentina. También se intuyen los miedos de este memorioso: "Me choca que se me haya olvidado así. Nunca mencionan mis libros", le confiesa a Chávez.
 
Sin embargo, la impresión dominante es la del hombre apasionado por la historia: "De Caseros vivo y a él me tengo que consagrar. Casi no veo a nadie", escribe. El periodista Enrique Pedro Oliva, que compartió el exilio con Rosa, le contó a Clarín que "Pepe parecía que vivía en la Historia".
 
Las cartas a Fermín Chávez se interrumpen en 1958, el año de su regreso al país. Para Pepe Rosa empezaban años de militancia política en la resistencia peronista. También son tiempos de polémicas históricas que le garantizarían el recuerdo de adversarios y admiradores.
 
Fuente: Clarín, 21/08/06

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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