La decisión delincuencial de soltar un dólar que durante los cuatro años de macrismo nunca dejó de subir hasta el infinito y más allá, le robó más del 20 por ciento al salario de los trabajadores. Macri ha sido un gobernante desastroso y peor perdedor.
 
El mago sin trucos ya no tiene nada para mostrar. Empobreció al país, saqueó el bolsillo de los trabajadores, de la clase media, de pequeños y medianos empresarios y a varios de los grandes, como Techint que perdió millones por la caída de sus acciones en Wall Street, o Arcor que se declaró en concurso de acreedores igual que cientos de otras empresas.
 
Pero Arcor y Techint impulsaron desde AEA la demolición del gobierno K para instalar el actual.
 
La historia, con su falta de piedad, ahora se está devorando a Macri y a los empresarios que lo impulsaron por su propia avaricia. Por no dar algo, quisieron todo y casi perdieron hasta los calzones.
 
Salvo las privatizadas, las petroleras y mineras, más los bancos, los grandes exportadores de soja y los amigos de Macri, los demás miraron con la ñata contra el vidrio cómo ese grupo se enriquecía.
 
Varios lo siguen apoyando inmolándose en las mentiras que ayudaron a engendrar. Los más vuelven la mirada hacia el peronismo y tratan reacomodarse antes de retomar una nueva disputa por el poder.
 
Alberto Fernández se ha reunido con el señor Mercado libre, Marcos Galperín, y recibió el respaldo del constructor Alberto Costantini y hasta hubo versiones  sobre una reunión con el mismísimo señor Clarín Magneto.
 
El urnazo del domingo produjo una semana de versiones tormentosas. Se dijo que rodaba la cabeza del responsable de la campaña macrista, el jefe de Gabinete, Marcos Peña y que lo mismo pasaría con el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, el "che pibe" del FMI.
 
El chimento tenía sentido. Las derrotas tienen un costo. El jefe de campaña derrapó mal y la causa de la derrota fue una crisis en la economía frente a la que el gobierno se mostró incompetente. Sonó fuerte el jueves, pero al otro día ya había sido desmentida.
'/> Macri se comió un urnazo y es un mal perdedor / La Opinión Popular
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                  21:52  |  Domingo 22 de Septiembre de 2013  |  Entre Ríos
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“Estamos convencidos de que la elección no sucedió”. Mauricio Macri
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Nacionales - 17-08-2019 / 10:08
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Macri se comió un urnazo y es un mal perdedor

Macri se comió un urnazo y es un mal perdedor
GOLPE DE MERCADO. Martín Redrado contó que Mauricio Macri le dijo al Banco Central que no frene al dólar para que "los argentinos aprendan a quién votar”. El ex titular del BCRA aseguró que sus “colegas del Central” le confiaron que el lunes el Presidente “dio una instrucción política para que se deje correr el tipo de cambio prácticamente sin intervenir y eso generó la maxidevaluación que tuvimos en un día y que después se transformó en corrida".
Carlos Heller fue clarito. El Banco Central estaba vendiendo 800 millones de dólares por día para frenar el dólar hasta el viernes anterior a las PASO y a partir del lunes vendió la mitad de esa cifra y salió tarde al mercado.
 
El ex titular del BC, Martin Redrado, afirmó en declaraciones radiales que "el Presidente dijo el día lunes 'que el dólar se vaya a donde se tenga que ir de manera tal que los argentinos aprendan a quién votaron'".
 
La decisión delincuencial de soltar un dólar que durante los cuatro años de macrismo nunca dejó de subir hasta el infinito y más allá, le robó más del 20 por ciento al salario de los trabajadores. Macri ha sido un gobernante desastroso y peor perdedor.
 
El mago sin trucos ya no tiene nada para mostrar. Empobreció al país, saqueó el bolsillo de los trabajadores, de la clase media, de pequeños y medianos empresarios y a varios de los grandes, como Techint que perdió millones por la caída de sus acciones en Wall Street, o Arcor que se declaró en concurso de acreedores igual que cientos de otras empresas.
 
Pero Arcor y Techint impulsaron desde AEA la demolición del gobierno K para instalar el actual.
 
La historia, con su falta de piedad, ahora se está devorando a Macri y a los empresarios que lo impulsaron por su propia avaricia. Por no dar algo, quisieron todo y casi perdieron hasta los calzones.
 
Salvo las privatizadas, las petroleras y mineras, más los bancos, los grandes exportadores de soja y los amigos de Macri, los demás miraron con la ñata contra el vidrio cómo ese grupo se enriquecía.
 
Varios lo siguen apoyando inmolándose en las mentiras que ayudaron a engendrar. Los más vuelven la mirada hacia el peronismo y tratan reacomodarse antes de retomar una nueva disputa por el poder.
 
Alberto Fernández se ha reunido con el señor Mercado libre, Marcos Galperín, y recibió el respaldo del constructor Alberto Costantini y hasta hubo versiones  sobre una reunión con el mismísimo señor Clarín Magneto.
 
El urnazo del domingo produjo una semana de versiones tormentosas. Se dijo que rodaba la cabeza del responsable de la campaña macrista, el jefe de Gabinete, Marcos Peña y que lo mismo pasaría con el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, el "che pibe" del FMI.
 
El chimento tenía sentido. Las derrotas tienen un costo. El jefe de campaña derrapó mal y la causa de la derrota fue una crisis en la economía frente a la que el gobierno se mostró incompetente. Sonó fuerte el jueves, pero al otro día ya había sido desmentida.

 
Pasen y vean damas y caballeros: asómbrense con el misterio de la flor azteca, con el prodigio del ternero de dos cabezas y asústense al límite del terror con los trucos del mago Mauri.
 
Primero frenó el dólar antes de las elecciones y después le sacó el freno; ¡mirácolo!: el dólar se fue al carajo como pasó durante todo su gobierno.
 
El mago se hace el enojado y le echa la culpa a los que ganaron y después pide perdón por enojarse. "Nada por aquí, nada por allá, fíjense bien a quien votan, manga de turritos" fue el mensaje. Y la magia sigue. Es la misma.
 
Saca de la manga maquillaje para la crisis, pinturita que aguantará hasta las elecciones y después que se haga cargo Mongo. El mago creó la ilusión de que no pasa nada, muestra las manos y dice: yo no fuí, fue Teté.
 
Pero el impacto del urnazo descubrió sus trucos y lo único que quedó fue un Mago sin Dientes como la ruina astrosa de lo que fue el imperio más ambicioso del neoliberalismo en Argentina.
 
Música de organito, sin globos ni cumbia de cantry. Pasen y vean, querido público, al mago perdido en el laberinto de su derrota sin entender quién prendió la luz y acabó con la ilusión.
 
Pero hubo chispazos en la reunión de gabinete ampliada, una especie de reunión motivacional al estilo de la psicología corporativa norteamericana del "túsípuedes" que estimula a los vendedores con un circo de voluntarismo y autoayuda.
 
La estructura de Cambiemos crujió cuando desde el sector de Elisa Carrió se acusó al de Peña por la falta de fiscales en todas las mesas. Con ironía, Carrió dijo que el verano "es hermoso en Europa" y que muchos de los amigos se fueron a esquiar". 
 
Dijo que en octubre "ganamos en primera vuelta". Y así, los oradores se dieron manija como si fueran chicos de un equipo de fútbol. A veces dan vergüenza ajena. O pánico, porque estos cuatro años el destino de los argentinos estuvo en sus manos.
 
La diferencia de más de 15 puntos hace difícil que Macri la descuente en octubre. Pero para el Frente de Todos será una prueba poner en blanco sobre negro un resultado similar o mejor y desbancar al macrismo-radicalismo de las gobernaciones e intendencias donde perdieron en las PASO.
 
Sería una verdadera renovación con ocho mujeres en condiciones de ser intendentes de ciudades importantes y vices en la CABA y provincia de Buenos Aires. Son candidatos jóvenes entre los que sobresale la estrella del distrito bonaerense que fue Axel Kicillof que le sacó más de 17 puntos de ventaja a la estrella cambiemita y aspirante a la sucesión de Macri, María Eugenia Vidal.
 
Alberto Fernández fue franco: aceptó el diálogo con el Presidente, le expresó su deseo de que llegue al término de su mandato, pero aclaró que no habrá co-gobierno porque están en puntos opuestos del pensamiento. El peronismo no pondrá obstáculos, pero Macri tendrá que gobernar cada vez más solo. A esta figura vestida y adornada con pura ilusión le sucederá como en el cuento del Rey desnudo.
 
Hubo discusiones sobre el significado de este resultado abrumador. Se dijo que demostraba finalmente que como ahora el triunfo, tampoco la derrota del 2015 se justificaba por la acción de los grandes medios y las redes, el lawfare y las fakenews, más los servicios de inteligencia y un sector del Poder Judicial.
 
Es más complejo que todo o nada. Lo real es que en el 2015 hubo sectores humildes, capas medias y de trabajadores que votaron al macrismo y ahora cambiaron el voto y lo orientaron a Alberto Fernández y Cristina Kirchner.
 
Cambiaron ahora el voto porque la economía macrista los destruyó. O sea, que en el 2015 votaron contra sus intereses. La única forma de que alguien vote contra sus intereses es que haya sido convencido con mentiras e ilusiones.
 
En eso se especializaron las grandes corporaciones de medios. Los gobiernos kirchneristas tuvieron muchos errores y fallos. Pero ninguno justifica ese fenómeno de alienación en amplios sectores de la sociedad. Evidente, porque ahora están mucho peor que antes con esos errores y esas fallas.
 
Hay otro elemento. En 2015, Cristina Fernández de Kirchner no quiso ser candidata. Y tuvo poco tiempo para transferir su caudal a Daniel Scioli. Ahora es candidata a vicepresidenta para garantizar el voto que la sigue.
 
La autocrítica no es flagelación ni psicoanálisis, sino que tiene que convertirse en una herramienta de superación. Fuera de contexto impide recuperar lo positivo para lograr un saldo razonable.
 
Muchos argentinos fueron convencidos en el 2015 que podían mejorar con Mauricio Macri. Otros fueron ganados por la campaña de denuncias de corrupción, la mayoría de las cuales no han podido ser probadas hasta ahora. Por el contrario quedó en evidencia que la mayoría era mentira. Hay ex funcionarios y dirigentes sociales que fueron encarcelados en trámites y procesos turbios, sin garantías ni pruebas objetivas.
 
En esa operación se revela el poder de captura de la subjetividad de una buena parte de la sociedad que tienen los medios cartelizados y con situación dominante en el ámbito de la comunicación. No siempre tienen ese poder, pero se potencian en determinadas circunstancias como en el 2015. La crisis provocada estos años por el gobierno de Cambiemos destruyó la credibilidad de gran parte de ese relato y de sus promotores.
 
Desde el punto de vista de la estrategia, la conformación del Frente de Todos recibió mejor la demanda de la sociedad de una propuesta superadora y amplia.
 
En el 2015, la decisión de consagrar a Scioli se basó en que Cristina Kirchner no podía rereelegir y en que las encuestas lo mostraban como el candidato con más respaldo, lejos de Florencio Randazzo y los demás. Fue una decisión pragmática que resultó arrasada por la campaña de un Cambiemos que estaba en la oposición y podía prometer cualquier cosa al mismo tiempo que los medios destrozaban a Cristina.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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Macri se comió un urnazo y es un mal perdedor
El economista Martín Redrado le dio sustento este viernes (16/8) a las denuncias que se venían haciendo por la inacción del Gobierno nacional del lunes (12/8) ante la escalada del dólar, cuando el Banco Central actuó tarde y Mauricio Macri atribuyó la reacción de la divisa a la victoria del Frente de Todos. "El aumento del dólar del lunes fue causado por Macri quien ordenó no pararlo”, dijo Redrado en declaraciones radiales.
22-09-2019 / 10:09
El resultado de las primarias PASO del 11 de agosto fue un shock para el presidente Mauricio Macri. Pero no fue solo desde lo político y económico sino también desde lo judicial, ya que el mandatario tiene muchas denuncias en su contra en los tribunales federales Comodoro Py que estaban "freezadas", pero que ahora comenzaron a avanzar.
 
En otras palabras, el cambio de contexto político tuvo su correlato entre los jueces y fiscales, que rápidamente están adaptándose a la nueva situación. Con la casi segura derrota en las generales de octubre, su círculo íntimo teme que las investigaciones judiciales tomen velocidad luego de que deje el poder, lo que eventualmente ocurriría el próximo 10 de diciembre.
 
En los últimos días, las medidas económicas tomadas para contener el precio del dólar se transformaron en un foco de problemas para el oficialismo también en la Justicia. Los fueros Contencioso Administrativo y Federal analizan denuncias por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la suba del dólar, provocada por Macri, que ocurrió tras las PASO.
 
Pero las denuncias no abarcan solo al Presidente sino también a muchos de sus actuales y ex funcionarios. Por caso, al ex ministro Nicolás Dujovne, que ahora es investigado por una eventual responsabilidad penal durante las recientes devaluaciones.
 
Lo cierto es que, casi como en una situación paralela a la que se vivió con la causa "dólar futuro" -en la que se investigó la responsabilidad de funcionarios K por medidas de política económica- ahora aparece también la pretensión de judicializar actos de Gobierno.
 
Con respecto a Macri, las causas judiciales más relevantes, aunque no las únicas son: Correo Argentino, Blanqueo de familiares de funcionarios, Venta de la empresa Ausol (peajes), Parques eólicos, Avianca, Panamá Papers...
 
Las denuncias por la obra pública no alcanzan solo al Presidente sino también a parte de su círculo cercano (familiar y político). Por ejemplo, en la causa por el presunto pago de coimas por el soterramiento del tren Sarmiento, está involucrado el empresario Ángelo Calcaterra, primo del jefe de Estado.

21-09-2019 / 09:09
El profesor Joseph Stiglitz es una excepción lúcida en el castillo calculador del imperio liberal. Consiente, según escribe, de que "el experimento neoliberal ha sido un fracaso espectacular", Stiglitz promueve hoy lo que él denomina "un capitalismo progresista" como reemplazo al fracasado ultra liberalismo.
 
No es un antiliberal pero si un reformista y, sobre todo, un acérrimo adversario de las políticas del FMI. Precisamente, cuando ocupaba el puesto de economista jefe del Banco Mundial, sus posturas adversaras el FMI le valieron el Premio Nobel de Economía en 2001.
 
A sus casi 77 años Stiglitz perdura con toda la legitimidad de su voz alternativa. Tanto más legítima cuando que, en lo que toca a la Argentina, sus premisas se hicieron una realidad fatal. En sus planteos contra el esquema actual, las experiencias argentinas de los últimos años ocupan un lugar especial.
 
Entre las políticas económicas nacionales erradas y los organismos multilaterales de crédito que las alentaron y las financiaron con un endeudamiento suicida, Stiglitz ve todo el abanico negativo que va desde la desregulación de los mercados, el corte de los impuestos para los más pudientes, la financiarizacion de la economía, la austeridad, el ahogo del crecimiento, tasas de interés descabelladas, la inflación, la devaluación y la deuda.
 
Stiglitz ha sido un crítico del modelo macrista y en más de una ocasión predijo que la Argentina podría terminar como Grecia y el dólar en la estratosfera. También se ha mostrado muy mordaz con el Fondo Monetario Internacional y sus "modelos impregnados de ideología". Ambas líneas, la política del presidente Macri y la intervención de los organismos multilaterales de crédito, han sido, asegura Stiglitz, el desencadenante del desastre argentino. 

21-09-2019 / 08:09
El 35 por ciento de los niños argentinos asiste a comedores populares y más de la mitad está bajo la línea de pobreza, más del 10 por ciento de los trabajadores sin trabajo, el 40 por ciento del pueblo pobre y casi el diez por ciento indigente, más 50 pequeñas y medianas empresas que cierran por día, más hambre, hiperinflación, derrumbe del PBI, y salarios que perdieron el 30 por ciento, son datos de la crisis.
 
Mauricio Macri se ha convertido en el blanco de todas las críticas, el que tiene la culpa. El supervillano que mintió, manipuló a la justicia y persiguió a sus opositores para hacer negocios con sus empresas y fundir al país. Es cierto hasta un punto. Porque Macri no es el único responsable de la catástrofe. Aunque es el exponente más crudo de un sistema que fracasó como comunidad, como país o Nación, pero no como negocio particular.
 
Los factores de poder económico están interesados en personificar en Macri la culpa de la tragedia. Pero no es el fracaso de una persona, sino del modelo de país que propuso la alianza de conservadores radicales, del PRO y de la Coalición Cívica. Ellos propusieron un modelo neoliberal gestionado por empresarios.
 
El primer ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay representó al JP Morgan, igual que Vladimir Werning, secretario de Política Económica; Marcos Ayerra, presidente de la CNV; Santiago Bausili, secretario de Finanzas, más el ex presidente del Banco Central y ex ministro de Finanzas, Luis Caputo, uno de los grandes responsables del endeudamiento actual, revistaron en el Deutsche Bank, otro de los colocadores de deuda.
 
El ex ministro de Producción, Francisco Cabrera, además de haber trabajado para los grupos Clarín y La Nación, también viene del HSBC. El ex secretario de Energía, Juan José Aranguren, era gerente y fue inversionista de la Shell, el sector aeronáutico privado fue representado por Gustavo Lopetegui, y los fondos de inversión por Mario Quintana o el mismo Caputo.
 
Hubo representantes de las viejas AFJP como Francisco Cabrera, de cámaras patronales del campo como Ricardo Buryaile y Luis Etchevehere y abogados de estudios jurídicos contratados por grandes empresas como Celeste Plee, María Eugenia Talerico. Son solamente algunos de los Ceos que formaron parte de este gobierno, quizás el peor de todos, después de la dictadura.
 
Macri no es el gran estúpido, el único burro que produjo este desastre. Hubo muchos alrededor suyo que fueron presentados como "el mejor equipo de los últimos 50 años". Además de los grandes empresarios estaba la presencia de viejas familias oligárquicas, como los Braun Menéndez, (Marcos Peña Braun), los Bullrich, con la ministra de Seguridad o los Blaquier, dignamente representados por el ex director del Fondo de Garantía de Sustentibilidad de la ANSES.
 
El mismo Federico Sturzenegger con chapa académica del M.I.T., gran teórico del libre mercado que ya había participado en la tragedia previa con Fernando de la Rúa, al igual que el secretario de Medios Hernán Lombardi y Patricia Bullrich. El modelo que fracasó en forma tan costosa para los argentinos, es el neoliberal de libre mercado, así como el modelo de gestión pública por empresarios y oligarcas.

20-09-2019 / 10:09
El martes, un pequeño grupo de directivos de JP Morgan fue recibido con máxima discreción en las oficinas de Alberto Fernández, en la calle México. Los financistas llegaron directamente desde Nueva York y pidieron ver al candidato del Frente de Todos, quien apareció al final de un largo encuentro que capitaneó Guillermo Nielsen.
 
La expresión que más se utilizó no fue reperfilamiento, reestructuración ni haircut (quita). Se habló de un "step up". Lo mismo que varios le mencionaron al ex viceministro Emmanuel Agis en la Gran Manzana, donde se instaló durante toda esta semana para atender nuevos clientes de su consultora PxQ.
 
¿Qué sería un "step up"? Un pacto con los acreedores para estirar los vencimientos de capital (de 2020 a 2025, por ejemplo) y reducir a la vez la carga de intereses durante los primeros años a cambio de aumentarlos en los siguientes. Un "patear para adelante".
 
Es el modelo que se aplicó en casi toda Latinoamérica a inicios de los 90, con el impulso del entonces secretario del Tesoro, Nicholas Brady. En Argentina no terminó bien, pero su fracaso no puede aislarse del colapso de la convertibilidad en 2001/2002.
 
La estrategia del "step up" podría aplicarse incluso sin canjear los actuales bonos de deuda por otros nuevos. En las charlas informales con el equipo de Fernández, según revelaron fuentes que participan en ellas, lo mencionan los propios enviados de los bancos.
 
Intuyen que, de concretarse un arreglo de ese tipo, los bonos subirían de precio en vez de bajar. Es porque sus cotizaciones actuales reflejan la expectativa de un default inminente.
 
En todos los modelos macroeconómicos que bosquejan para el próximo mandato dan por hecho que el control de cambios que terminó por imponer Macri se mantendrá por varios años.
 
Es una pista que podría resultarles útil a los traders que empiezan a ilusionarse con un Alberto más macrista que Macri, otra vez engañados por las trampas del wishful thinking y por consultores que llegan a cobrarles 3 mil dólares por una conferencia de una hora.

20-09-2019 / 09:09
Gracias al ajuste de Mauricio Macri y el FMI, uno de cada diez argentinos está desocupado. Son más de dos millones de personas que no tienen empleo. Como consecuencia de la aplicación de un brutal plan que llevó a un sostenido proceso de destrucción de puestos de trabajo y la profunda retracción en la capacidad de compra de los salarios, la tasa de desempleo subió al 10,6% en el segundo trimestre de 2019. Es el nivel más elevado en catorce años. Hay que remontarse a 2005 para encontrar un nivel más elevado, aunque en aquel momento la tendencia era de recuperación tras el estallido de 2001.
 
La crisis cambiaria, productiva y social que profundiza el programa neoliberal de austeridad, desocupación y pobreza, se traduce en un incremento de 1 punto porcentual frente a los registros del mismo período del año pasado (9,6). El aumento en la desocupación está acompañado por un proceso de precarización laboral y la extensión de los plazos que las personas buscan empleo sin éxito.
 
Las cifras publicadas por el Indec evidencian el marcado deterioro laboral acumulado durante la gestión de Macri, que heredó un nivel de desocupación del 5,9%. El segmento más afectado por el incremento en el desempleo son las mujeres de 14 a 29 años, entre las que el nivel de desocupación escaló de 21,5 a 23,4% en doce meses.
 
¿Cómo se explica el aumento en el desempleo? Con el poder de compra en caída libre y la sostenida destrucción de empleo registrado, miles de personas que doce meses atrás no buscaban trabajo se vieron forzadas a hacerlo para intentar amortiguar el impacto de la crisis en su economía familiar.
 
Esa dinámica se observa en el aumento en la tasa de actividad, que escaló de 46,4 a 47,7% en el segundo trimestre del año. Una limitada porción de quienes salieron a buscar trabajo y aquellos que perdieron sus puestos anteriores consiguieron acceder a otros trabajos, como muestra el aumento en la tasa de empleo, de 41,9 a 42,6. La mayoría de esas inserciones laborales fueron en empleos precarizados.
 
Pero, la capacidad que tiene una economía en caída libre para absorber puestos de trabajo informales y de baja productividad también es limitada. Y, por lo tanto, no todos los trabajadores que ingresaron al mundo laboral para intentar amortiguar la pérdida de ingresos en sus hogares tienen la posibilidad de conseguir un empleo.
 
El nivel de empleo registrado acumula diez meses consecutivos en caída. El sector fabril lidera las pérdidas. Con caídas en 42 de los 43 meses de la gestión macrista cubiertos por las estadísticas, suman 151.304 los puestos de trabajo manufactureros destruidos desde que comenzó el gobierno de Cambiemos.
 
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