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Sociedad e Interés General - 16-08-2019 / 18:08
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 17 DE AGOSTO DE 1850 MUERE UN SOLDADO ARGENTINO Y UN HÉROE AMERICANO

José de San Martín y el sentido de Patria como Proyecto de Liberación

José de San Martín y el sentido de Patria como Proyecto de Liberación
Los duros años de formación en los ejércitos europeos, bajo la inspiración de los más destacados estrategas y políticos de la época, con el influjo de las ideas de libertad e igualdad diseminadas por la Revolución Francesa y difundidas por las sociedades secretas, permitieron a José de San Martín adquirir competencias de liderazgo para ser el promotor de la independencia nacional. En 1816 era el patriota más preclaro, tanto desde el punto de vista político como militar, en el Río de la Plata, y conducía los sucesos en función de su estrategia para vencer al colonialismo español en toda América.
El 17 de agosto de 1850, en Boulogne-sur-Mer (Francia), moría José Francisco de San Martín, un revolucionario americano, que fue un convencido impulsor de la liberación de la Patria Grande. Sus campañas militares fueron un aporte importante a la insurrección contra la colonización hispánica y decisivas para conseguir la Independencia Americana.

En 1816, año en que se concretó nuestra Independencia Nacional, San Martín era el patriota más esclarecido, desde el punto de vista político tanto como del militar, en el Río de la Plata, y conducía los sucesos en función de su estrategia para vencer al colonialismo español en toda América. 
 
En su proyecto para declarar la Independencia, San Martín se impuso militarmente a los españoles y políticamente a aquellos sectores vinculados a la elite de Buenos Aires que ya estaban negociando, tanto con España como con Inglaterra, una nueva dependencia para la Argentina. Esto no se lo perdonaron nunca los unitarios porteños y el Libertador se tiene que ir de nuestra Patria en 1824, perseguido por Rivadavia, y amenazado de muerte.

Desde su Cuartel General de Mendoza, el 4 de septiembre de 1816, nos dejaba una enseñanza siempre vigente: "La Patria no hace al soldado para que la deshonre con sus crímenes, ni le da armas para que cometa la bajeza de abusar de estas ventajas ofendiendo a los ciudadanos con cuyos sacrificios se sostiene. La tropa debe ser tanto más virtuosa y honesta, cuanto es creada para conservar el orden, afianzar el poder de las leyes y dar fuerza al gobierno para ejecutarlas y hacerse respetar de los malvados que serían más insolentes con el mal ejemplo de los criminales. La Patria no es abrigadora de crímenes". 

Hoy como ayer, la alternativa histórica es entre independencia económica o subdesarrollo y miseria, lo que implica optar entre un país dependiente o luchar por una nación justa, libre y soberana. Por eso, nuestra historia es la conjunción de triunfos y derrotas, de avances y de retrocesos en el camino hacia la liberación nacional. Y por eso, nuestra tradición política es hija de la lucha por la emancipación nacional, que se origina en las más antiguas raíces de la Patria.
 
José de San Martín, el ejemplo más claro a seguir, nos señaló: "Seamos Libres, lo demás no importa nada. Juremos no dejar las armas de la mano, hasta ver el país enteramente libre, o morir con ellas, como hombres de coraje". Patria sí, colonia no.
Eva Perón: ejemplo de militancia contra la injusticia, la explotación y la dependencia
Escribe: Blas García

La lucha por la emancipación nacional
 
La historia de nuestra Patria está caracterizada por la lucha constante del pueblo para conformar una Argentina independiente de ataduras e imposiciones externas.
 
Siguiendo su destino, a los siete años José Francisco de San Martín viaja a España y con el tiempo se une al ejército español que combatía la dominación napoleónica de la Península, participando en las batallas de Bailén y La Albuera.   
 
Las noticias de los movimientos de independencia americanos le llevaron a abandonar su carrera militar en España y a embarcarse en 1812, tras una escala en Londres, hacia Buenos Aires. Fue allí donde concibió su plan de liberación nacional y continental.
 
En Buenos Aires se le encomendó la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo, que resistió un ataque realista durante el Combate de San Lorenzo. Luego reforzó el Ejército del Norte.
 
 
Las líneas políticas de nuestra revolución
 
Desde el 25 de mayo de 1810, luchaban dos argentinas que no podían entenderse, que necesariamente eran antagónicas, que chocaron desde los comienzos de nuestra historia.
 
Y como no hay nación sin organización política que la sustente, unos y otros dieron origen a las dos corrientes políticas que, prolongadas a través de distintos nombres: provincianos y porteños, federales y unitarios, yrigoyenistas y conservadores, peronistas y antiperonistas, han llegado hasta nuestros días.
 
Para un sector que participó en la Revolución de Mayo de 1810 esta significaba la salida de la órbita española para entrar en la órbita inglesa. Ello implicaba reconocer la apertura de la economía y  el libre comercio inaugurado por los ingleses en 1806-7, durante las invasiones, en contra del monopolio español.
 
Para ellos, la argentinidad nació consubstanciada con el régimen liberal y su objetivo consistía en abrirse, económica y culturalmente, a la llamada "civilización europea", al enciclopedismo francés y al libre cambio inglés.
 
Esto beneficiaba a la clase de los comerciantes porteños, que lucraban con las exportaciones agro-ganaderas y con las importaciones de manufacturas inglesas, lo que hacía que los grupos con intención independentista del interior del país no se vinculasen a ellos, por cuanto su política perjudicaba a las producciones provinciales que no podían competir con la industria inglesa.
 
 
José de San Martín, el Libertador
 
El primer choque político importante en la Revolución de Mayo se produjo con el ingreso de los Diputados del interior a la Primera Junta. Moreno sostuvo que no convenía que ingresaran los diputados del interior, porque si no la Revolución iba a perder su eficacia por falta de ejecutividad del gobierno. Saavedra, en cambio, quería que los diputados del interior se incorporasen a la Primer Junta,  para transformar la Revolución porteña en Revolución nacional.
 
Un acontecimiento de suma importancia en el proceso revolucionario, fue la llegada de San Martín, Carlos María de Alvear y un grupo de oficiales españoles de origen americano, que habían luchado, en España, contra Napoleón. Tenían una gran preparación militar y estaban al tanto de los adelantos estratégicos y las tácticas más modernas.
 
En la América española eran escasos los militares de carrera, y aún en la Revolución Norteamericana no tuvo la presencia de un grupo tan preparado militarmente como el recién llegado al Río de la Plata.
 
Eran tiempos revolucionarios y estos oficiales organizaron la Logia Lautaro, logia republicana, que cumplía las funciones de un aparato político, cuya finalidad era conseguir la independencia y llevar fuera de las fronteras la revolución producida en el Río de la Plata.
 
Las actividades del gobierno porteño encabezado por el nefasto Bernardino Rivadavia produjeron reacciones en los sectores políticos con vocación independentista. Todos unificaron sus esfuerzos para derrocar al nuevo despotismo que quería restaurar la monarquía en el Río de la Plata. San Martín con las fuerzas militares, participando políticamente, exige la renuncia del triunvirato rivadaviano.
 
Mientras San Martín representaba en América del Sur las tendencias del liberalismo revolucionario y popular de que estaban imbuidas las Juntas Populares de la revolución española y que ganaron la conciencia de los patriotas, el partido de los unitarios rivadavianos, encarnaba, en el puerto de Buenos Aires, el estilo y los métodos del absolutismo ilustrado español, anacrónico ya en España.
 

José de San Martín y el sentido de Patria como Proyecto de Liberación
 
Perspectiva independentista americana
 
En el año de 1816, San Martín era el patriota más esclarecido política y militarmente en el Río de la Plata, conduciendo la marcha de los acontecimientos en función de su estrategia para derrotar al colonialismo español en América.
 
Su primer paso fue garantizar la Independencia en el Río de la Plata, y así lo hizo. Si bien no participó personalmente en el "Congreso de Tucumán" de 1816, en el cual se proclamó la Independencia, fue el principal responsable político de este hecho.
 
Quienes intervinieron en dicho Congreso se hallaban divididos en cuanto a la conveniencia de declarar la Independencia, y fueron justamente los hombres enviados por el Libertador quienes impusieron la decisión de romper el vínculo con España.
 
El Congreso se pudo llevar a cabo en el marco de una mínima seguridad en las provincias, provista por la victoria de San Martín en la batalla de San Lorenzo y por la presencia de las tropas del Norte y de Cuyo reorganizadas por él.
 
Para lograr la Declaración de Independencia, San Martín se impuso militarmente a los españoles y políticamente a aquellos sectores vinculados a la elite de Buenos Aires que ya estaban negociando, tanto con España como con Inglaterra, la nueva dependencia argentina.
 
Desde la ciudad de Mendoza inició su plan para la liberación definitiva de Sudamérica: tras crear al Ejército de los Andes cruzó con el mismo la cordillera de los Andes y liberó Chile, en las batallas de Maipú y Chacabuco.
 
Tomando bajo su control los barcos chilenos, atacó la ciudad de Lima, centro del poder español en Sudamérica, y declaró su independencia en 1821.
 
Desacatándose del gobierno porteño y desobedeciendo las órdenes de utilizar las fuerzas militares para reprimir a los caudillos federales, San Martín pudo realizar la Campaña de Chile y Perú y lograr la definitiva independencia del sur del continente. 
 
En 1820, los unitarios porteños emplazaron a San Martín y su Ejército de los Andes para aniquilar a los caudillos federales y sojuzgar las provincias del interior, sin reparar en que, si el Libertador hubiera obedecido, la campaña independista habría quedado trunca y la frontera oeste desguarnecida para el paso de los ejércitos realistas españoles.
 
La versión oficial de la historia liberal insiste con que San Martín evadió mezclarse en las guerras civiles, pero la verdad es que lo que no quiso fue enfrentarse con los caudillos federales, con cuyos postulados coincidía, y con quienes sostenía un cálido intercambio epistolar.
 
La oligarquía porteña, dispuesta a enriquecerse como intermediaria de un comercio sin restricciones con Europa, y con el beneficio de las rentas de la Aduana de Buenos Aires, le pagó dejándolo abandonado a su propia suerte, en suelo peruano, del cual pasó al exilio definitivo.
 
Si bien San Martín contaba con los hombres aportados por las provincias federales, nada era posible sin los fondos que le negó Buenos Aires.
 
Cuado se encontró en Guayaquil con Simón Bolívar, San Martin no contaba con el apoyo del gobierno de Buenos Aires, y tras dicha entrevista le cedió su ejército y la meta de finalizar la liberación del Perú a Bolívar. San Martín partió a Europa, perseguido por los unitarios y sólo quiso volver cuando gobernaba su compañero del ejército de los Andes, Manuel Dorrego, y ofrecer sus servicios a la patria que estaba en guerra con el Brasil. Al llegar al puerto se enteró de la desgraciada noticia el asesinato de Dorrego por Juan Lavalle. No quiso desembarcar. Volvió a Europa donde murió el 17 de agosto de 1850.
 
Junto con Simón Bolívar es considerado la figura más importante de la liberación de Sudamérica del poder español. Argentina lo reconoce como el Padre de la Patria y lo considera un héroe y prócer nacional. En el Perú, se lo reconoce como libertador de aquel país, con el título de "Fundador de la Libertad del Perú" y en Chile su ejército le reconoce el grado de Capitán General.
 
Escribe: Blas García

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José de San Martín y el sentido de Patria como Proyecto de Liberación
Este es el único retrato al daguerrotipo que se conserva del General José de San Martín. Fue realizado en París en 1848, dos años antes de su muerte.
22-09-2019 / 10:09
El 22 de septiembre de 1866, en Paraguay -en el marco de la invasión de este país por parte de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay)- se libra la batalla de Curupaytí donde, en una verdadera masacre,  mueren alrededor de 9.000 argentinos y menos de 100 paraguayos.
 
La batalla tuvo inicio con el bombardeo de la flota brasileña a las fortificaciones paraguayas, seguido del avance terrestre del ejército aliado. Pero las pésimas condiciones del terreno dificultaron el ataque aliado, lo que resultó más fácil a los paraguayos defender sus posiciones. El desenlace de este enfrentamiento fue favorable al ejército paraguayo, y fue su mayor victoria en esa guerra.
 
Cuando los soldados aliados estuvieron a tiro, se ordenó disparar a la artillería paraguaya que estaba casi intacta y que causó enormes bajas a las tropas enemigas que avanzaban en formaciones muy densas y con mucho esfuerzo y lentitud debido a la zona lodosa.
 
Estas fuerzas, al superar la zona batida por la artillería debían pasar por zanjas cubiertas con espinas y estacas para llegar al campo de tiro de la infantería paraguaya atrincherada en sus posiciones. Los soldados aliados no pudieron acercarse a las trincheras enemigas, y los pocos que lograron hacerlo fueron literalmente fusilados.
 
El desastre de Curupaytí, que constituye un cabal ejemplo del fracaso de un ataque frontal sin reconocimiento previo contra una posición prácticamente inexpugnable, paralizó las operaciones de los aliados durante diez meses, terminó de hundir el ya mermado prestigio del entonces presidente argentino Bartolomé Mitre como generalísimo y reavivó especialmente en Argentina el rechazo popular a la guerra, lo cual devino en una serie de levantamientos en las provincias que hicieron forzoso retirar tropas del frente.
 
La Opinión Popular



22-09-2019 / 10:09
A principios de los setenta se acentuó el reclamo popular por el regreso a la Patria de Juan Domingo Perón. El general Alejandro Lanusse había tomado el poder en marzo de 1971 mediante un golpe palaciego dentro del régimen militar surgido en 1966, y decidió restaurar la democracia institucional en 1973.
 
El 22 de septiembre de 1972, en una maniobra fraudulenta, el destituido presidente Perón es excluido, por tercera vez desde 1955, de las elecciones presidenciales. Perón, desde el exilio en España, tomó la decisión de nombrar un candidato a presidente por el peronismo cuya misión sería eliminar la proscripción por la que él no podía presentarse, para que Perón pudiera retornar al país y -tras la necesaria renuncia del presidente peronista que se descontaba que sería elegido- se llamara a elecciones y triunfara Perón.
 
Perón se decidió por Héctor J. Cámpora y el 11 de marzo de 1973, Argentina tuvo elecciones generales. Cámpora, con el apoyo de Perón en el exilio, gana las elecciones con el 49,5% de los votos; el líder radical, Ricardo Balbín, había salido segundo con un 21,3%, y, como el FreJuLi no había obtenido más del 50% de los votos tenía que realizarse un ballotage entre la primera y segunda fuerza.
 
Sin embargo, Balbín reconoció la victoria de Cámpora y renunció al ballotage. El delegado de Perón asumió el 25 de mayo de 1973, dándose así por finalizado el período dictatorial de la autoproclamada Revolución Argentina.
 
La Opinión Popular


22-09-2019 / 09:09
El 22 de septiembre de 1974 fallece, en la ciudad de Mar del Plata, Juan José Hernández Arregui. Filósofo, intelectual y ensayista, fue un escritor argentino que a partir de 1955, cuando el peronismo es expulsado del poder por antiimperialista, inició una importante producción destinada a revisar "el pensamiento nacional" que lo colocó como uno de los referentes principales de la corriente nacionalista de izquierda y la izquierda peronista.

La corriente nacionalista de izquierda, denominada también izquierda nacional o marxismo nacional, surgió en la Argentina a mediados del siglo XX. Sus fundadores replantearon la interpretación de la historia y la cultura nacional con una perspectiva revolucionaria, latinoamericanista y socialista, cuestionando la visión liberal eurocéntrica predominante y su influencia en la izquierda tradicional.

De la confluencia de dos tradiciones ideológicas diferentes, el nacionalismo y el marxismo, se gesta el nacionalismo de izquierda, que se inserta en el cauce más amplio de una corriente nacional y popular peronista. Hernández Arregui es considerado el ideólogo de "Peronismo Revolucionario".

Hernández Arregui, a quien tuve la suerte de conocerlo y tratarlo, fue un intelectual fuertemente comprometido con la política. Sus principales obras: Imperialismo y cultura (1957) La formación de la Conciencia Nacional (1960) ¿Qué es el ser nacional? (1963) Nacionalismo y liberación (1969) Peronismo y socialismo (1972), han formado generaciones enteras de militantes políticos.
 
Escribe: Blas García



20-09-2019 / 20:09
Los azules y colorados fueron dos facciones que se enfrentaron en el seno de las Fuerzas Armadas argentinas, luego del derrocamiento en 1962 del presidente Arturo Frondizi, respecto a la participación del peronismo en la vida social y política de la sociedad argentina. Las denominaciones reconocen su origen en la terminología empleada históricamente en el estudio de la ciencia militar, para denominar a los dos bandos hipotéticos que se enfrentan en una contienda determinada.
 
Los azules estaban de acuerdo con permitir un acceso limitado a algunos dirigentes peronistas, con el fin de lograr la normalización institucional y al mismo tiempo combatir a los grupos de extrema izquierda; los colorados, por su parte, asimilaban el movimiento peronista al comunismo, y abogaban por erradicarlo completamente.
 
El 21 de septiembre de 1962, la Fuerza Aérea bombardeó una concentración colorada en San Antonio de Padua. La Armada propuso una reunión formal con jefes de las tres armas a fin de detener el enfrentamiento, con el propósito de: Evitar el caos general y entregar el país a cualquier tipo de comunismo y extremismo, a cuya consecución se llegaría mediante la disociación de las instituciones.
 
Campo de Mayo se negó y no aceptó más conferencias fuera de su comando. Acto seguido, la Compañía X fue enviada a Buenos Aires. Por su parte, la Armada movilizó al 1.º Regimiento de Infantería y a la Escuela de Mecánica de la Armada. En la madrugada, las acciones más importantes se desarrollaron en la zona de Florencio Varela.
 
Al comenzar el día 22, las acciones se concentraron en la capital de la república: Plaza Constitución y en los parques Chacabuco y Avellaneda fueron los epicentros donde se sucedieron las escaramuzas. La Secretaría de Prensa de la Presidencia desmintió rumores sobre la renuncia del presidente José María Guido.
 
A las 21:45, se dio fin al enfrentamiento entre azules y colorados con la rendición de éstos últimos. El comunicado 149, propalado a esa hora, anunció la designación de Juan Carlos Onganía como comandante en jefe del Ejército. Al mediodía del día siguiente se difundiría el comunicado 150.
 
El comunicado 150 -atribuido a Mariano Grondona-, emitido el 23 de septiembre de 1962, constituiría la propuesta política del movimiento: los sublevados de Campo de Mayo exigían -la realización de elecciones mediante un régimen que asegure a todos los sectores la participación en la vida nacional; que impida que algunos de ellos obtengan por medio de métodos electorales que no responden a la realidad del país el monopolio artificial de la vida política [se refería claramente al peronismo, que seguiría -por supuesto- proscripto por antidemocrático]. Creemos -continuaba- que las Fuerzas Armadas no deben gobernar. Deben, por el contrario, estar sometidas al poder civil. 
 
Cuatro años después los azules darían un golpe militar derrocando al gobierno radical de Arturo Umberto Illia. En términos de John William Cooke, los colorados eran gorilas y cipayos las 24 horas del día, a diferencia de los azules que sólo eran gorilas y cipayos cuando hacía falta.
 
La Opinión Popular



20-09-2019 / 20:09
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