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Nacionales - 04-08-2019 / 10:08

María Eugenia Vidal es la única que podría salvar a Macri de una dolorosa derrota

María Eugenia Vidal es la única que podría salvar a Macri de una dolorosa derrota
La principal incógnita de las PASO del próximo domingo es si el influjo de la Gobernadora que se manifestó en 2015 y 2017, sigue tan potente o fue debilitado por su pertenencia a un proyecto cuya gestión económica es rechazada por la inmensa mayoría de los argentinos.
El próximo domingo sucederá algo extraño en la Argentina. En apariencia, se realizarán elecciones. Pero no se elegirá nada. Esas elecciones, en teoría, sirven para resolver las candidaturas de cada partido, pero eso ya está resuelto porque hay un postulante por cada uno de ellos. Se podrían haber suspendido y no pasaría nada.
 
Sin embargo, de las urnas saldrá un resultado. Y de ese resultado se podrá deducir si Alberto Fernández logra una distancia indescontable -siete puntos, por ejemplo- o si todo terminará en una segunda vuelta de resultado sumamente incierto. Esa diferencia es la que resulta muy complicado de pronosticar porque no se puede saber la potencia del efecto María Eugenia Vidal o, en menor medida, Horacio Rodríguez Larreta.
 
La principal incógnita de las elecciones que se realizan el próximo domingo es si influjo de Vidal, sigue tan potente o fue debilitado por la pertenencia de la gobernadora a un proyecto cuya gestión económica es rechazada, con justicia, por una enorme mayoría. Esa duda es la que altera los nervios de los principales encuestadores.
 
El destino de Mauricio Macri y, por ende, el de toda la elección depende de datos que no son fácilmente medibles. Vidal en la provincia de Buenos Aires y Rodríguez Larreta en la Capital tienen 10 puntos más de intención de voto que Macri. ¿Cómo votarán los porteños y los bonaerenses?
 
Si lo hacen guiados por la boleta presidencial, la distancia entre Fernández y Macri será mayor. Si, en cambio, buscan la boleta de gobernador bonaerense o de jefe de gobierno porteño, eso aumentará las chances de Macri.
 
¿Y si cortan boleta? ¿Cuántos elegirán según el candidato a presidente, cuántos según el candidato a gobernador y cuántos harán bricolaje? No hay manera de medir eso certeramente y es un dato clave para deducir la diferencia final entre Fernández y Macri, que será el resultado central de las PASO.
 
La última encuesta de Federico González ubica a la fórmula Fernández-Fernández encabezando la intención de voto en las PASO con el 42% mientras que Macri-Pichetto reúnen el 35,9% a unos 6 puntos de distancia del Frente de Todos.
 
En tanto, en la provincia de Buenos Aires la diferencia se agranda cuando se pregunta a los encuestados por las boletas que se encontrará en el cuarto oscuro: el 42% sigue eligiendo a Fernández con Kicillof, mientras que Macri y Vidal bajan al 31,8%. Aunque computando el corte de boleta, el sondeo reduce la diferencia entre el ex ministro de Economía y la gobernadora a 4,2 puntos.
 
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En el año 2015, María Eugenia Vidal derrotó en la provincia de Buenos Aires a Aníbal Fernández por el 4 por ciento de los votos. Ese mismo día, en el mismo territorio, Daniel Scioli había derrotado a Mauricio Macri por cinco puntos. Esa situación, donde una parte de la boleta de un partido logra un desempeño muy superior a otra fue parte de lo que explica el triunfo de Macri en esa elección.
 
Abandonado Macri a su suerte, tal vez el triunfo de Scioli en la provincia hubiera sido mucho mayor, y los resultados nacionales, influidos por la figura de Vidal, también. Pero Vidal salvó a Macri. En algún sentido, es como decir que Macri se salvó a sí mismo, porque Vidal sin Macri no hubiera estado allí.
 
En el año 2017, las encuestas atribuían una diferencia muy grande a favor de Cristina Fernández de Kirchner y en contra de Esteban Bullrich en la provincia de Buenos Aires. Si esa diferencia se hubiera producido, el gobierno de Mauricio Macri hubiera surgido muy debilitado de aquellas elecciones.
 
Sin embargo, las encuestas, al menos la mayoría de ellas, no tuvieron manera de prever un fenómeno difícil de medir: la irrupción de Vidal en el final de la campaña emparejó las cosas en las PASO y, luego, las invirtió en la elección general. En 2015, un candidato a presidente fue rescatado por una candidata a gobernadora. En 2017, la figura salvadora ni figuraba en las boletas.
 
El rol de Vidal será aun más pronunciado en los meses que siguen, si los números muestran una diferencia pequeña, menor a cinco puntos por ejemplo, entre Fernández y Macri. Muy probablemente, el 11 de agosto Axel Kicillof supere en votos a Vidal. Desde ese momento, la campaña oficialista se centrará en que Vidal retenga la provincia. Intentarán transformar la elección presidencial en un plebiscito sobre Vidal. Macri, una vez más, se refugiará detrás de su discípula y podrá ser beneficiado por su desempeño.
 
Esa dinámica expresa las dificultades que existen en la relación entre el presidente Macri y la sociedad que intenta conducir. En 1992, Bill Clinton llegó a la Casa Blanca con una campaña guiada por un eslogan que se hizo célebre: "Es la economía, estúpido".
 
En las décadas anteriores, los demócratas habían sido derrotados en elecciones en las que ellos defendían valores morales mientras que los conservadores hablaban de economía. Clinton, asesorado por el talentoso James Carville, decidió que debían pelearle a los conservadores en su propio terreno: los demócratas debían demostrar que eran tan buenos en economía como los republicanos. Y así ganó.
 
Macri está intentando en estos días el recorrido inverso. "No es la economía, estúpido". Ya que su economía es tan mala, deja que otros sean los candidatos que lo sostengan: Horacio Rodríguez Larreta puede hablar de infraestructura y Vidal de "lucha contra las mafias".
 
¿Y el Presidente? Sólo aparece en actos donde está resguardado, como el de ayer en la Sociedad Rural. Apela a metáforas un tanto vagas, como la de la mitad del río. Y no concede ningún reportaje, ni mucho menos una conferencia de prensa. Cuanto menos se hable de él, mejor.
 
Uno podría preguntarse, entonces, por qué no cedió su candidatura a las figuras más populares de su propio espacio. No era el mejor candidato. Su gestión es rechazada por la mayoría. ¿No era obvio ese movimiento?
 
La decisión de Macri de ir por la reelección en estas condiciones es muy reveladora del orden de prioridades del Presidente. En última instancia, Vidal es quien es gracias a Macri y viceversa. Eso es así desde el 2015 y no se ha modificado.
 
Por la misma razón por la que Macri prefiere que no se hable de economía, Alberto Fernández intenta que ese tema ocupe un lugar central. Esta semana pareció lograrlo, cuando dijo que no pagaría los intereses de las leliqs. Pese a que rápidamente se desdijo, luego aceleró con críticas certeras al funcionamiento de la economía macrista.
 
Por unas horas, puso al Gobierno a la defensiva. Todo eso iba bien hasta que Fernández se enredó en una discusión pública con Sandra Pitta, una científica que había firmado una declaración a favor de Macri y estaba siendo hostigada en las redes. El brulote de Fernández, que se suma a una cadena de episodios similares cuya gravedad él no percibe, volvió a ubicar la campaña en el terreno que más conviene a Macri.
 
Esto último, como tantas veces en la campaña, salvó al Gobierno de tener que responder sobre su punto más débil: la economía. Es una pena. Porque es cierto, como señala Fernández, que la economía nacional deriva cada vez más recursos hacia la especulación financiera y que eso ocurre debido al plan económico que Macri puso en marcha en el 2015.
 
La "bola de Leliqs" empieza a ser una nueva amenaza para la estabilidad de la economía. ¿Cómo va a solucionar el presidente el problema que él mismo creó? ¿No correspondería, en un clima republicano, que diga algo, en lugar de protegerse detrás de otros candidatos, o solo se exprese sobre temas distintos a aquel en el que, ostensiblemente, falló?
 
En unos días, más allá de todo esto, se conocerá hacia qué costado se inclina la sociedad argentina. Desde el año 2008, una sólida mayoría social tomó la decisión de correr al kirchnerismo del poder.
 
Por las razones que fueran -corrupción, agresividad hacia los disidentes, inflación, la tragedia de Once, cepo-, una y otra vez, esa voluntad se manifestó, en 2009, 2013, 2015 y 2017. Solo en 2011, el impacto de la muerte de Néstor Kirchner logró quebrarla.
 
El próximo domingo habrá un claro indicio sobre si esa mayoría aún existe y si esa decisión se mantiene incluso al alto costo de reelegir un gobierno que empobreció a la sociedad.
 
O si, en cambio, la mayoría decide frenar al Gobierno, al alto costo de perdonar la corrupción y el clima persecutorio que implementó el kirchnerismo en los tiempos en que la presidenta era la poderosa mujer que eligió a Alberto Fernández como candidato y reitera que nada ha cambiado en su alma cada vez que aparece en público.
 
Para bien o para mal, esas dos son las opciones.
 
Es lo que hay.
 
Por Ernesto Tenembaum
 
Fuente: Infobae
 

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24-08-2019 / 10:08
El candidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, criticó al gobierno por haber minimizado la inflación y por creer que ese problema se solucionaba "enfriando" la economía. "Multiplicaron por dos la inflación" y "lo único que produjo Macri son 5 millones de pobres", sentenció.
 
Fernández afirmó que su prioridad será "reconstruir el desastre" que deja el gobierno de Macri y aseguró que recibirá "tierra arrasada". Consultado por cuándo cree que podrá verse una recuperación económica, evitó dar un pronóstico pero señaló: "Los éxitos del primer semestre van a depender de nosotros, no de que alguien haga llover inversiones".
 
El Gobierno "equivocó gravemente el tratamiento del tema de la inflación" porque "pensó que el problema era monetario, y que sacando dinero de la plaza y bajando el consumo la iban a contener", añadió. Sin embargo, "llevamos cuatro años y multiplicaron por dos la inflación".
 
Para el candidato más votado en las PASO, la salida es "cambiar esa lógica que el gobierno repite" y "volver a encender la economía". "Ponerle dinero en el bolsillo a los que consumen y hacer un acuerdo con empresarios y sindicatos para poner en marcha la economía". "No va a ser fácil -aclaró- porque Macri ha diezmado la Argentina".
 
Para Fernández "ha llegado la hora de parar la pelota, levantar la cabeza, ver cómo rearmamos el equipo y empezar a salir de otro modo. Y lo vamos a hacer porque los argentinos la están pasando muy mal, y nadie quiere pasarla mal".
 
Durante la charla con periodistas, el ex jefe de Gabinete durante el gobierno de Néstor Kirchner fue consultado también sobre cómo sería su relación con la Justicia en caso de llegar a la Presidencia. "No voy a ser un cazador de brujas ni perseguidor de nadie", aseguró y recordó que la tarea de juzgar a los jueces y fiscales es del Consejo de la Magistratura y del Ministerio Público, respectivamente.
 
Eso sí, aclaró que su labor "como ciudadano será señalar mi preocupación por la forma en que funcionó" un sector del Poder Judicial durante los últimos años, y destacó que "la mejor Justicia es la que es independiente de la presión mediática y política".
 
"No quiero ser el que está parado en el medio de la grieta", definió Fernández e indicó que su tarea será "dejar de hablar de la grieta y trabajar juntos, porque en el juego de la grieta perdemos mucho tiempo en reconstruir el desastre que han hecho".
 
Finalmente, destacó la importancia de promover las economías regionales, de construir un gobierno "de un presidente con 24 gobernadores" y reiteró que su objetivo será "terminar con los personalismos y construir otro país, porque no nos merecemos el país tan injusto que tenemos".
 
La Opinión Popular

24-08-2019 / 10:08
Las PASO no definían nada porque todas las listas se habían puesto de acuerdo en sus candidatos principales. Pero la diferencia fue tan inesperada e indiscutible que de la nada se convirtieron en el principio del fin para el gobierno de Cambiemos. Y no surgen hasta ahora síntomas de que se pudiera revertir el resultado.
 
Por el contrario, las encuestas post Paso aumentan la diferencia de la dupla de Alberto Fernández y Cristina sobre Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto. El Frente de Todos ya estaría cerca de los 53 puntos. Y el escrutinio definitivo amplía la ventaja del Frente de Todos en casi un punto, de 15 a 16.
 
Las derrotas electorales tienen efecto centrífugo. Cuando Daniel Scioli perdió por dos puntos en 2015, al toque hubo rupturas en los bloques legislativos y alejamientos de gobernadores que querían libertad para negociar con el nuevo gobierno. Ese fenómeno es síntoma de derrota. Tras las PASO, los radicales pidieron que Marcos Peña no intervenga en sus campañas. No quieren cargar con Macri.
 
En la misma línea, Vidal dijo el jueves a los candidatos a diputados por el distrito bonaerense que es "necesario provincializar la elección". Pero no le será fácil ocultar al Presidente. Macri tiene que hacer campaña. No se resigna. El miércoles reunió a Vidal, los radicales y Horacio Rodríguez Larreta en un almuerzo para la foto.
 
El peso de la crisis detonó en plena campaña. Como en el judo, Macri trató de cambiar el signo negativo de ese peso involucrando a Alberto Fernández con el abrazo del oso. En una semana lo llamó dos veces por teléfono para mostrar hacia la sociedad una actuación de conjunto que no existe.
 
El candidato opositor no quiso romper su imagen de dialoguista, pero al mismo tiempo aclaró que en las PASO lo habían votado para ser opositor y por lo tanto no habría cogobierno. Macri insistió con otra munición de pólvora mojada y quiso darle más protagonismo a Cristina. Ella no recogió el guante envenenado y la estrategia murió antes de empezar. Los trolls de Peña hablan del "Albertítere de la Porota".
 
Como carambola de billar, las cifras de las PASO retiraron el poder al que tiene el gobierno y le dieron poder al que no tiene el gobierno. Es una ecuación de suma cero a la que se agrega la imposibilidad de Macri para frenar la crisis. Las medidas que lanzó van a contrapelo de su pensamiento y del modelo de país que quiso instalar. Fuera del contexto de un modelo de país que sea coherente con ellas, esas medidas no tienen destino.
 
Más que soluciones, para Macri fueron una forma de derivar el peso de la crisis hacia las provincias, porque el IVA es un impuesto coparticipable. Les retira fondos a las provincias. Y además, en medio de una inflación irrefrenable es difícil controlar que esa diferencia no se quede en la cadena de comercialización y llegue a los precios. Los gobernadores plantearon sus críticas.
 
La congelación de las naftas también provocó la protesta de las provincias petroleras así como de las empresas, que pasaron rápidamente el malestar a los sindicatos. Con un modelo de país diferente al de la ley de la selva en la economía, hay salidas de una crisis que el macrismo no atina a resolver y sólo busca desviar su responsabilidad hacía otros.

23-08-2019 / 10:08
Parece que la brutal derrota electoral le cayó pesada.  Elisa Carrió continúa con su gira de stand up político por los medios de comunicación afines al macrismo y también con la verborragia que a cada paso dispara despropósitos sin filtro. En ese marco, la dirigente de Cambiemos eligió criticar a los bonaerenses por haberle dado la espalda de forma masiva a la gobernadora María Eugenia Vidal. También culpó a Alberto Fernández por la disparada del dólar.

"El pueblo de la provincia dejó sola a Vidal", expectoró "Lilita" en (otro) amable diálogo con la señal TN. "Muchas veces el pueblo te deja sola", reiteró la idea y calificó a la estrepitosa derrota de la mandataria como "una injusticia brutal porque el milagro de la provincia es que ganó ella y no Aníbal Fernández".
 
"Mucha gente no sabe cuidar ni los valores que Dios le entrega para salvarlos", aseveró también, mística, rara, como encendida. La diputada nacional por Cambiemos eligió confrontar así con los millones de pobres que dejaron de votar al macrismo y le dieron el 50% de los votos a Axel Kicillof.
 
Además, volvió a agitar el fantasma del fraude (uno que, de haberse concretado, por primera vez en la historia habría sido llevado a cabo por la oposición) e insistió con la idea de que hubo fallas en la fiscalización durante las PASO.
 
En cuanto al dólar, no dudó en culpar a la oposición. "El dólar a 60 pesos es el dólar Alberto Fernández y Techint, lo tengo clarísimo. Lo clavó a 60 que era lo que pedía el establishment a costa de los argentinos", disparó sin reacciones ni repreguntas a la vista.
 
Es evidente que el presidente Mauricio Macri ha decidido poner 'toda la carne en el asador' y a pesar de las críticas que ha tenido la polémica diputada de la Coalición Cívica, le da una segunda oportunidad. Y es que trascendió que será 'Lilita' quien llevará adelante lo que resta de campaña electoral de cara a octubre.
 
Mientras Macri le da 'el ok' a Carrió para que siga adelante con sus discutibles declaraciones, los periodistas difundieron un comunicado donde le advierten a la legisladora que sus afirmaciones son una especie de "intento de censura". Por su parte, el ministro Dietrich acompañará a Carrió en esta nueva misión imposible.
 
Tras describirse como "una porrista, como alguien que enciende" porque "habla desde el alma", Carrió exhortó nuevamente a votar por el presidente Macri, ya que, aseguró, es "el orden" ante "el caos" aunque admitió que "no comparto las posiciones del gobierno que dicen que el triunfo solo depende de una estabilidad de la moneda".
 
Por último manifestó: "cuando hay caos se vota el orden. ¿El orden es La Cámpora? ¿Es Cristina Kirchner? ¿Es (Axel) Kicillof? Jamás. El orden es Mauricio Macri", dijo en el canal ultra macrista 'TN', y reprodujo en 'Twitter'. A preparase  para todo tipo de exabruptos, porque Carrió es muy mala perdedora.
 
La Opinión Popular

23-08-2019 / 09:08
El seminario "Democracia y Desarrollo" del grupo Clarín, donde ayer se cruzaron Mauricio Macri y Alberto Fernández con apenas minutos de diferencia, probó con la misma nitidez que el charter de los banqueros brasileños que visitó al candidato del peronismo, que el poder se escurre como el agua. Y que a veces lo salpica a uno antes de tiempo.
 
¿No es acaso un riesgo para Alberto consumir los cien días de gracia de todo presidente incluso antes de sentarse en el sillón de Rivadavia? ¿No es peligroso el desgaste del cogobierno de facto al que lo forzó una victoria tan apabullante como la del 11?
 
¿Alcanza con decir, como ayer, "yo soy solo un candidato"? ¿Acaso le queda otra que ejercer durante la transición ese cogobierno lo más secretamente posible?
 
La designación de Hernán Lacunza es en sí misma un hito de ese cogobierno tácito. A Macri le permitió avanzar con el populismo de emergencia que decidió desplegar apenas perdió las PASO y que Nicolás Dujovne resistió atrincherado en el déficit cero comprometido ante el FMI.
 
A Fernández le abrió un canal de interlocución privilegiada: Lacunza fue durante muchos años (en la Fundación Capital y en el Banco Central) la mano derecha de Martín Redrado, el mismo que ayer Fernández reconoció ante la plana mayor de Clarín como uno de sus más asiduos consultores.
 
A Fernández también le aparecen insólitos aliados circunstanciales, como las petroleras. Los barones del crudo pusieron el grito en el cielo por el congelamiento preelectoral de combustibles, una puñalada que jamás esperaron del Macri que les dejó elegir al ministro del área apenas asumió.
 
Sus pataleos judiciales contra el congelamiento irán al fondo del cajón y ellos lo saben. Apenas procuran cubrirse con las demandas de eventuales juicios de accionistas o reguladores.
 
Pero sí pueden prosperar las objeciones de las provincias, que entran directamente a la Corte Suprema por la Secretaría de Originarios, llamada así precisamente porque los pleitos originarios que debía resolver el máximo tribunal eran los inter jurisdiccionales. Todo un reordenamiento del mapa de alianzas del poder en la Argentina.

22-08-2019 / 11:08
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