La Opinión Popular
                  17:34  |  Martes 21 de Enero de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Tenemos nuevas prioridades: combatir el hambre y la pobreza, encender la economía, reactivar el consumo y generar empleo”. Alberto Fernández
Recomendar Imprimir
Nacionales - 04-08-2019 / 09:08
SE CONSOLIDA LA UNIDAD DEL PERONISMO

Cristina se reencontró con Massa: "Si nos peleamos nos devoran los de afuera"

Cristina se reencontró con Massa:
Lo substancial era lograr la unidad del peronismo y reconstruir al campo nacional y popular, y esta fue una de las fotos más importantes luego del cierre de listas. Después del Frejuli en 1973, este es el frente más amplio que hubo en Argentina de los sectores populares. Y no se dio en un día, llevó mucho esfuerzo.
Pasaron casi dos meses desde el famoso "café" entre el precandidato a presidente, Alberto Fernández, y el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, sellaron el acuerdo con el que se formó el Frente de Todos.
 
El acuerdo generó mucha expectativa por la decisión del tigrense de consolidar la unidad del peronismo. Sin embargo, su encuentro con la precandidata a vicepresidenta, Cristina Fernández, se fue demorando, hasta que finalmente se reencontraron y tuvieron su primera foto, juntos, tras el alejamiento de Massa en 2013.
 
El reencuentro se llevó a cabo en la localidad de Tortuguitas, en el partido bonaerense de Malvinas Argentinas, donde la actual senadora nacional presentó su libro Sinceramente. El marco daba cuenta de lo especial del evento: el estadio DirectTV Arena, que lució colmado y con gente afuera que siguió las alternativas por las pantallas.
 
Ellos vienen conversando desde hace tiempo y ya mantienen un trato habitual, pero la expectativa era verlos juntos por primera vez desde 2013. El tigrense fue uno de los invitados más importantes del evento, compartiendo una reunión con Cristina antes del acto en el que estuvo senado en primera fila.
 
En su discurso, Cristina hizo varias referencias al reencuentro con el tigrense: "Si nos peleamos entre nosotros nos devoran los de afuera". La candidata a vicepresidenta del Frente de Todos comparó la gestión de Mauricio Macri con un tsunami y se lamentó: "Siento que tenemos que volver a discutir cosas que ya estaban resueltas".
 
"Los que nos habíamos distanciado, nos volvimos a juntar porque es mucho más importante la Argentina que nuestras diferencias", expresó la ex mandataria. Asimismo, también le hizo un pedido directo a Massa: "Creo, Sergio, que deberían pensar [los legisladores] en algún mecanismo para protegernos de que una persona, en virtud de que gana una elección, decide hacer cualquier cosa y endeudar a generaciones y generaciones de argentinos. Algo hay que hacer con eso para que no nos vuelva a pasar".    
 
Se trata de la primera vez que la ex presidenta y su ex jefe de Gabinete se muestran juntos en la campaña y la primera desde 2013, cuando Massa rompió con el kirchnerismo para enfrentarlo en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires, que finalmente ganó.
 
Lo substancial era lograr la unidad del peronismo y reconstruir al campo nacional y popular, y esta fue una de las fotos más importantes luego del cierre de listas. Después del Frejuli en 1973, este es el frente más amplio que hubo en Argentina de los sectores populares. Y no se dio en un día, llevó mucho esfuerzo.
 
La Opinión Popular

 
CRISTINA KIRCHNER JUNTO A SERGIO MASSA EN LA PRESENTACIÓN DE "SINCERAMENTE"
 
"Cuando nos peleamos nos devoran los de afuera"
 
"Los que nos habíamos distanciado nos volvimos a juntar porque es mucho más importante la Argentina que nuestras diferencias", avisó Cristina Kirchner en la nueva presentación de su libro "Sinceramente", en esta ocasión en el municipio de Malvinas Argentinas y con Sergio Massa sentado en la primera fila.
 
"Ya nos dimos cuenta que cuando nos peleamos entre nosotros nos devoran los de afuera", parafraseó al Martín Fierro en el cierre. Luego compartieron una breve aparición sobre un escenario para la gente que estaba afuera del estadio donde se mostraron sonrientes y compartiendo comentarios al oído, como en los viejos tiempos.
 
Ambos luego compartieron imágenes y frases en las redes sociales. "Hoy más que nunca tenemos que fortalecer el reencuentro con quienes, en el pasado, tuvimos diferencias. Argentina no puede seguir soportando, por cuatro años más, que nos devoren los de afuera", acompañó Massa con palabras similares a la ex presidenta.
 
El miércoles volverán a estar juntos, ya con el candidato presidencial Alberto Fernández y los gobernadores del PJ, en Rosario, en el cierre de campaña frente al Monumento a la Bandera.
 
Desde mayo pasado, cuando lo presentó en la Feria del Libro, Cristina Kirchner viene repitiendo estas apariciones junto al escritor y periodista Marcelo Figueras en distintos puntos del país, ahora ya en plan de campaña electoral.
 
Pero la cita de ayer tenía el atractivo extra de ser su reconciliación pública con Massa.
 
Junto a Massa y su esposa Malena Galmarini estaban los candidatos de la provincia Axel Kicillof -también junto a su esposa Soledad- y Verónica Magario, y varios intendentes como el anfitrión Leo Nardini, Gabriel Katopodis, Gustavo Menéndez, Ariel Sujarchuk y Julio Zamora, y diputados y dirigentes como Fernando Espinoza, Leopoldo Moreau y Martín Sabbatella.
 
Antes de que Cristina Kirchner apareciera sobre el escenario, a las 17.30, se distribuyó una primera imagen de los candidatos juntos, sentados sobre unos cómodos sillones en la antesala del estadio.
 
La previa fue festiva, con el público bailando los hits cumbieros que sonaban fuerte por los parlantes. El consabido "Vamos a volver" acompañó la aparición de la ex presidenta, sorprendida por la cantidad de gente, inusual para la presentación de un libro.
 
Y si afuera era un día pintado, adentro era de noche y con las luces como en los recitales. "Hoy es un día ¿cómo?", preguntó Figueras. "Peronista", le respondieron desde la platea.
 
El escritor hizo un racconto de las efemérides de la última semana -la desaparición de Santiago Maldonado, la explosión en la escuela de Merlo- y se detuvo en la idea de búsqueda de "felicidad" que Cristina Kirchner había expresado durante un acto con delegadas de la Asociación Bancaria.
 
La ex presidenta recordó que Juan Domingo Perón ya hablaba de la felicidad del pueblo y destacó los spots lanzados por Kicillof el viernes y el sábado en los que muestra a su familia, su casa y habla sobre él. Dijo que le había gustado especialmente el final, cuando cuenta que había estudiado economía para comprender la realidad y que ahora hace política para transformarla.
 
Kicillof se llevó la medalla de los elogios. CFK recordó aquella llamada de su entonces ministro a las cuatro de la mañana para plantearle un problema en la negociación con el Club de París y el día que le trajo la propuesta del Ahora 12, que le hizo acordar a su infancia, de cuando todo se compraba en cuotas. "Hasta los libros", mencionó.
 
Dijo que esa sensibilidad la podía tener sólo alguien que venía del pueblo y no quienes nacen millonarios. "Capacidad y sensibilidad", destacó las condiciones de Kicillof para gobernar la Provincia.
 
La gente aplaudió cada una de las afirmaciones de Cristina Kirchner. Con todo, la ex presidenta siempre trata de que sus apariciones sigan la línea de la presentación de un libro y no se conviertan en un tradicional acto político, atenta como está a atraer al electorado indeciso.
 
Por eso hace señas para evitar los gritos y se enojó cuando hubo una silbatina para Mauricio Macri y María Eugenia Vidal. "No sirve silbar, hay que pensar y hablar. Pensar, hablar y trabajar", recetó.
 
Cristina y Figueras se divirtieron al hablar de las metáforas meteorológicas e hídricas utilizadas por el macrismo, especialmente la de la mitad del río que estaría atravesando. "Cuando Macri llegó al gobierno y Vidal a la gobernación, los argentinos y argentinas estaban en tierra firme. Los empresarios estaban en sus empresas, los chicos iban a la escuela a estudiar y no a comer, y recibían sus netbooks. Los científicos estaban en el Conicet y preparábamos el Arsat 3", sostuvo, con lo que concluyó que de nuevo habrá que discutir cosas que "ya estaban resueltas".
 
Al hablar sobre el feroz endeudamiento asumido por Macri, mencionó a Massa. "Ahí lo veo a Sergio que es nuestro primer candidato a legislador en la provincia de Buenos Aires", destacó. Planteó como un tema que debería tratar el Congreso la posibilidad de que se ponga algún límite a que alguien, por ganar una elección, luego comprometa la situación de varias generaciones.
 
Esta vez Cristina Kirchner no comentó recientes frases de Vidal, para evitar el recorte y la malinterpretación. Ante la enumeración que le hizo Figueras, se limitó a responder que "el coacheo no le está dando resultado" pero que no quería comentar dichos sino las políticas.
 
"No me imagino cuatro años más con estas políticas", dijo, y recordó que ya una vez habían desendeudado a la Argentina con aciertos y con errores. "Porque cometimos errores, pero nunca nos equivocamos en la defensa de los intereses de los argentinos, ahí siempre acertamos".
 
Fue una hora de exposición y luego Cristina Kirchner junto a Axel, Magario, Massa y Nardini salieron a saludar a la gente afuera. Ya había bajado la temperatura y algunos emprendían la vuelta. La ex presidenta firmó libros y sólo tomó el micrófono para presentar a Kicillof, quien dio un breve discurso.
 
Pero el dato que a nadie se le escapó fue la afinidad que mostraron Cristina Kirchner y Massa, comentándose cosas al oído. Luego fueron los tuits. "Los que por ahí privilegiamos nuestras discusiones, nuestras peleas, bueno, ya nos dimos cuenta".
 
Por Fernando Cibeira
 
Fuente: Página12
 

Agreganos como amigo a Facebook
Cristina se reencontró con Massa:
El reencuentro se llevó a cabo en la localidad de Tortuguitas, en el partido bonaerense de Malvinas Argentinas, donde la actual senadora nacional presentó su libro Sinceramente. El marco daba cuenta de lo especial del evento: el estadio DirectTV Arena, que lució colmado y con gente afuera que siguió las alternativas por las pantallas.
Cristina se reencontró con Massa:
En la imagen, previa al acto, la ex presidenta aparece sentada en un sillón, con Massa a su izquierda y Axel Kicillof, a su derecha. En los extremos, sentadas en dos sillones individuales, se las ve a la esposa de Massa y precandidata a diputada provincial, Malena Galmarini, y a la compañera de fórmula de Kicillof, Verónica Magario.
21-01-2020 / 10:01
El asesinato de Fernando Báez Sosa que la UAR (Unión Argentina de Rugby) llamó fallecimiento es apenas una parte -la más importante-, de un combo letal.
 
La tipificación jurídica, responsabilidad penal y carradas de opiniones sobre el crimen, con mayor o menor espesura analítica, no le devolverán la vida al joven de 19 años y nos colocan en una endeble situación argumentativa.
 
Las sucesivas agresiones de rugbiers que terminan en muertes o sin ellas, con premeditación y alevosía, con el afán de destruir al otro por ser diferente, por las razones que fueren, son una noticia incómoda para un deporte que se arroga ciertos valores.
 
Los casos anteriores tuvieron una efímera visibilidad mediática. Algunos siguen impunes, como el asesinato de Ariel Malvino, a quien tres correntinos mataron en 2006 en Ferrugem, todos de familias influyentes en esa provincia.
 
Esa muerte y la de Báez Sosa tienen un componente clasista que deviene de la posición social de estas manadas de criminales musculados.
 
El rugby estigmatizado refuerza esa concepción de deporte cheto cuando ya no lo es. Hace tiempo dejó de serlo. Lo juegan los pueblos originarios en sus territorios, los pobres en las villas, los presos en las cárceles, crece entre las mujeres de cualquier condición social.
 
En la gran mayoría de estos crímenes no se percibe con claridad un ingrediente de consumo social que cruza a muchos de los victimarios. La ingesta desenfrenada de alcohol que confirman todas las estadísticas y en especial de la cerveza.
 
Cualquier campaña de concientización que busque antídotos contra la brutalidad de una manada de rugbiers, debería tomar en cuenta cuál es la única droga social legalizada y cuyo consumo está lejos de llegar a su techo.

20-01-2020 / 11:01
El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, cuestionó a distintos funcionarios, -en su mayoría gerentes y directivos- de empresas públicas que ingresaron con cargos políticos al Estado durante el Gobierno del ex presidente, Mauricio Macri, y que en este nuevo período gubernamental no quieren dejar sus cargos en las diferentes dependencias estatales.
 
Massa denunció que dichos funcionarios, en caso de irse, piden doble indemnización y los definió como "okupas". Fuentes de distintos organismos estatales explicaron cómo esta situación afecta a la implementación de proyectos y políticas públicas.
 
El Presidente de la Cámara baja aseguró que "son unos inmorales", y que "no sólo no renuncian a los cargos a los que llegaron por una decisión política, sino que además piden la doble indemnización que ellos mismos rechazaban cuando estaban en el gobierno".
 
Massa se refería a esto ya que el 20 de mayo de 2016 Macri había vetado la ley de Emergencia Ocupacional, que fue sancionada por ambas cámaras legislativas y que pretendía prohibir los despidos por 180 días e implementar la doble indemnización.
 
Es decir, los funcionarios de Cambiemos que aún quedan en el estado, piden para irse la doble indemnización mientras que su gobierno estaba en contra de aplicar ese resarcimiento a los trabajadores despedidos.
 
Massa detalló que se trata de "gerentes de Aerolíneas Argentinas, Anses, Ferrocarriles Argentinos, Pami, Aysa y de otras empresas públicas, que se hacen los distraídos esperando que los echen para pedir que les liquiden la doble indemnización".
 
"Esta gente no llegó con los clasificados bajo el brazo sino que fue designada políticamente y ahora pide una doble indemnización que el mismo Gobierno anterior vetó cuando el Congreso aprobó la Ley", agregó el funcionario. 

19-01-2020 / 18:01
Al grito de "¡no fue suicidio, fue un magnicidio!" un grupo de manifestantes antiperonistas se movilizó a la Plaza del Vaticano, para recordar al fiscal Alberto Nisman a cinco años de su muerte. Los manifestantes se ufanaron de "no llevar banderas políticas". Sin embargo, en el discurso dispararon contra el presidente, Alberto Fernández, y festejaron la presencia de dirigentes del macrismo.
 
Todo el acto fue en línea con los dichos bolzonaristas de la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich en los últimos días. La ex funcionaria acusó al jefe de Estado de haber pactado "la demolición de la causa del Memorándum con Irán" que tiene como acusada a Cristina Fernández. Aunque varios dirigentes opositores confirmaron que no judicializarán esta acusación.
 
La ceremonia tuvo de invitados estrellas a los mediáticos diputados Waldo Wolff y Fernando Iglesias, ambos del PRO. De la Coalición Cívica hicieron su aparición Elisa Carrió y su heredero político Maximilano Ferraro. No solo legisladores gurkas del macrismo asistieron, en las primeras filas estaba el ex secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj, el ex titular de Medios Públicos Hernán Lombardi y el ex ministro de Educación Alejandro Finocchiaro. Con estos dirigentes macristas bien presentes, los oradores seguían jurando la "independencia política" del acto.
 
Lo que hace varias semanas parecía que iba a ser un acto cargado de contenido opositor con concurrencia masiva, se fue desinflando en los últimos días a medida de que las distintas organizaciones de la comunidad judía en la Argentina anunciaron que no participarían. Tanto la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) decidieron no participar de esta movilización que pedía "Justicia por el asesinato del fiscal", cuando a cinco años de su muerte la Justicia aun no encontró pruebas que definan al caso. Es una muerte utilizada por el macrismo para reforzar la demonización del kirchnerismo.
 
Su ex pareja y jueza federal, Sandra Arroyo Salgado, y sus hijas tampoco asistieron. Incluso, algunos meses atrás dejaron de ser querellantes en la causa que investiga la muerte de Nisman. Sin embargo, los manifestantes colmaron la pequeña Plaza del Vaticano.
 
La previa fue caliente: intimidaciones a periodistas y reproches entre los manifestantes por la escasez de jóvenes en este acto. Lo cierto es que el calor en una plaza seca, con poca sombra, generó molestia en una buena parte de los adultos mayores que se acercaron temprano.
 
Antes que comenzara el acto, desde la organización pidieron que "respetaran a todos los periodistas". La consigna no fue tomada de la mejor manera por los "defensores de la república", muchos abuchearon, otros chistaban por lo bajo, mientras que otros gritaron: "Son cómplices y corruptos".
 
La Opinión Popular

19-01-2020 / 11:01
En el siglo XX se firmaron, como jamás antes, tratados internacionales que limitan la violencia entre Estados, regulan el trato a prisioneros de guerra, refugiados y migrantes, prohíben la tortura y cien etcéteras. Rigen hoy en día, se amplían regularmente. Centenares de naciones adhieren, se celebran reuniones para ratificar principios universales.
 
Sin embargo el presidente de la mayor potencia del planeta --promotora y signataria de muchas de esas normas, sede física de organismos internacionales-- manda asesinar a un general de otro país. Sin que medie guerra declarada, sin cumplir las (de por sí laxas) leyes de su país. Los propios funcionarios de Donald Trump no alcanzan a justificar, ni siquiera a explicar, la movida. Los opositores la critican con ineficaz dureza.
 
El magnicidio es presenciado impávidamente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU): el poder expuesto en carne viva. Suena cándido o sarcástico preguntarse qué habría pasado si el mandatario homicida fuera iraní, argentino o hasta belga.
 
El orden global siempre fue asimétrico, tendencia que se agrava en la era de la globalización financiera y la primacía de líderes de derecha, racistas, violentos, xenófobos, machistas. Hiper tácticos, predispuestos a adoptar decisiones tremendas mientras tuitean. A toda velocidad, a pura ligereza.
 
Cuando asumieron Trump y su colega brasileño Jair Bolsonaro algunos expertos predijeron que poderes establecidos de sus patrias les demarcarían límites. Las Agencias de Estados Unidos, su élite económica, el Departamento de Estado, allá en el Norte que manda.
 
Acá cerca, Itamaraty, la célebre y profesional Cancillería de Brasil que, se supone, ensilló a la dictadura militar o limó diferencias entre presidentes tan disímiles como José Sarney, Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva.
 
Esos frenos y balances fracasaron, no actuaron, entraron en el pasado. Las mesas chicas de los presidentes del siglo XXI resultan ser minúsculas, a veces se superponen con la reunión familiar. Bolsonaro y sus críos, sin ir más lejos.
 
En ese contexto espantoso, volátil, filo indescifrable, el presidente Alberto Fernández intenta instalar un esquema de negociación de la deuda externa bastante novedoso (nada lo es del todo). Trata de conciliar ciertos principios básicos de soberanía y de llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Pagar pero supeditándose a la normalización de la economía, la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la deuda interna. La oferta parece sensata, en particular porque la formula un país pacífico, sin violencia racial ni ansias bélicas, una suerte de remanso en el vecindario soliviantado.

18-01-2020 / 10:01
El "fifty-fifty" que proponía Juan Perón para la Argentina era un anhelo por el cual trabajadores y empresas se repartían en partes iguales, 50-50, los ingresos que genera el país. Más allá de que el fifty-fifty no sea un nivel de distribución ideal, el dato publicado por el Indec muestra que la dinámica tiende a alejarse.
 
Ya que, durante el cierre del período Cambiemos, los asalariados volvieron a perder porciones de la distribución del ingreso. Esta vez el fenómeno vino acompañado de una novedad: los empresarios no mejoraron su participación. Y es que los que capturaron la diferencia fueron los trabajadores no asalariados.
 
El cuentapropismo, surgido por la fuerte crisis económica del 2018-2019, creció con fuerza, creó 265.000 puestos de subsistencia, que no califican ni como asalariados ni como empresarios, y llevó a la participación del ingreso mixto a crecer hasta quedarse con el 12,6% de la torta.
 
En este caso, la mencionada torta es el valor agregado por la economía local. Sobre el total del producto nacional, los asalariados se quedaron con el 45,1%. Eso implicó una caída fuerte desde el 52% con el que se quedaba en el 2015, según los datos del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped).
 
El Indec comenzó a publicar sus números en el 2016 y en el tercer trimestre de ese año todavía era el 52,7%. El deterioro se aceleró durante la gestión Cambiemos.
 
Los empresarios se quedaron con el 44,4% durante el tercer trimestre del 2019. Fue la primera caída en mucho tiempo, ya que en el mismo período del 2018 habían obtenido el 44,9%. Mientras tanto, los cuentapropistas pasaron del 11,4% al 12,6%.
 
Los asalariados son tres cuartos de quienes generan el ingreso nacional y se quedan con el 45,1% del producto; los empresarios son apenas el 3,9% y se quedan con el 44,4%; los cuentapropistas son el 22,9% y se quedan sólo con el 12,6%.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar