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“Tenemos nuevas prioridades: combatir el hambre y la pobreza, encender la economía, reactivar el consumo y generar empleo”. Alberto Fernández
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Nacionales - 03-08-2019 / 10:08
¿POR QUÉ JUNTOS POR EL CAMBIO PUEDE COMPETIR A PESAR DE LA DEBACLE ECONÓMICA?

Buscando al Mauri

Buscando al Mauri
El ocultamiento inocultable de Macri en la provincia de Buenos Aires constituye una señal muy fuerte de los temores que desvelan a Cambiemos por la forma en que trepó la imagen negativa presidencial. La apuesta al corte de boleta surge como la principal estrategia del Cambiemos bonaerense. Un corte que deje fuera a Macri.
Hay un juego popular para niños que se llama "Buscando a Wally" y ahora Cambiemos ha instalado otro en la provincia de Buenos Aires que se llama "Buscando a Mauri". Un tercero en este rubro se llama "¿Dónde está Perón?" donde el chiste es encontrar la figurita del ex presidente perdida en un oceánico 17 de octubre.
 
El de Wally es nada más que un juego, el de Perón es una ironía porque puede estar en todos lados, pero el de Mauri es un esfuerzo desesperado para que no aparezca por ninguna parte.
 
Macri pasó a la clandestinidad en el distrito bonaerense. Es un dato más de la elección. Pero entre tanta encuesta con variedad de resultados, el dato de la ausencia de Macri en la campaña para la reelección de la gobernadora María Eugenia Vidal ayuda a descifrar la maraña de cifras.
 
Unas pocas lo dan ganador a Macri en segunda vuelta. La mayoría da ganador a Alberto Fernández con no más de cuatro puntos de ventaja en las PASO y en la primera vuelta, lo que dejaría en suspenso al balotaje. Y unas pocas lo dan como ganador en las tres competencias.
 
Las encuestas se han convertido en un intríngulis. Se puede especular sobre las intenciones de cada encuestadora y de cada partido al hacerlas públicas o guardarlas en secreto, o si a los candidatos les conviene mostrarse ganador o victimizarse.
 
Además a las encuestadoras no les conviene mostrar diferencias muy grandes porque se exponen demasiado al ridículo. Incluso hay segundas marcas para ese tipo de jugada. La mayoría opta por los resultados más lógicos con el Fernández ganador por poca diferencia en primera vuelta y suspenso en la segunda.
 
Pero el ocultamiento inocultable de Macri en la provincia de Buenos Aires constituye una señal muy fuerte de los temores que desvelan a Cambiemos por la forma en que trepó la imagen negativa presidencial. La apuesta al corte de boleta surge como la principal estrategia del Cambiemos bonaerense. Un corte que deje fuera a Macri.
 
Ocultar al principal candidato en el principal distrito es una señal muy fuerte. Tampoco es definitivo, pero es un dato que pesa y se puede leer como la saga de la discusión que ocupó a Cambiemos sobre la posibilidad de reemplazar a Macri por Vidal en la cabeza de la lista. Vidal medía más, pero si disputaba la presidencia dejaba en descubierto a la provincia de Buenos Aires.
 
La gobernadora aspiraba a ocupar ese lugar sin que la movida produjera daños colaterales. Macri lo cortó de cuajo. "Me gusta en el lugar que está, es una gran gobernadora", disparó en declaraciones inusuales en Cambiemos donde sus dirigentes quieren dar una imagen angelical de sus carnicerías internas.
 

 
Curioso: los más afectados en esas internas desgarradoras han sido los radicales que, a su vez, son los que más defienden a este gobierno. La mayoría de los que se puede reconocer entre los escasos 150 intelectuales de la solicitada en apoyo a Macri son radicales.
 
Escasísimos si se los compara con los más de ocho mil científicos que respaldaron a la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Fernández, entre los que seguramente habrá numerosos ex votantes del radicalismo.
 
Cuando Macri desbarató el "plan V" con esas inusuales declaraciones públicas sobre la interna de Cambiemos, Vidal se replegó sobre su distrito. Y el nuevo capítulo de la saga es la desaparición de Macri de la campaña en la provincia de Buenos Aires. No por revanchismo.
 
El "plan V" en Cambiemos se apoyaba en las encuestas que mostraban a Vidal arriba de Macri y con menos imagen negativa que el presidente. Si Macri no aparece en la campaña es por esos números. El que encuentre a Mauri en la campaña de Vidal tiene un premio.
 
La sensación térmica es la de la mayoría de las encuestas. El Frente de Todos abrió canteras importantes en distritos como Córdoba y Santa Fe que le fueron reacios en elecciones anteriores. Y en el ambiente político se espera que Cambiemos despliegue todos sus recursos de alta profesionalidad y tecnología que destrozaron las filas de sus adversarios en elecciones anteriores.
 
En esos dos distritos, el Frente de Todos podría aumentar 15 puntos en cada uno o más por el triunfo peronista y caída del macrismo radical en Santa Fe y por el respaldo del delasotismo y parte del schiaretismo en Córdoba. También se verifica un crecimiento en el Conurbano bonaerense con la suma de Sergio Massa y por el crecimiento de la figura de Cristina Fernández de Kirchner.
 
En contrapartida el macrismo no tiene demasiados espacios donde pueda crecer en forma genuina. La mayoría de las elecciones provinciales de este año mostraron crecimiento del peronismo y una caída del macrismo. La única forma que le queda al oficialismo para crecer es con una herramienta que le ha dado buenos resultados: los medios, las redes y las fake news para difamar al adversario.
 
En la provincia de Buenos Aires intentaron menoscabar la imagen de Axel Kiciloff con la acusación de marxista y con una arremetida que le asignaba la responsabilidad por la situación provincial desastrosa. Pero Kiciloff se les había adelantado. Desde un año antes recorría silenciosamente la provincia y cuando quisieron reaccionar ya fue tarde.
 
La campaña de desprestigio en la que intervinieron varios funcionarios provinciales no pudo mellar la imagen del ex ministro de economía. La segunda fase elegiría como blanco a la intendenta de La Matanza Verónica Magario.
 
La demoledora maquinaria mediática de Cambiemos está a media marcha. Elisa Carrió fue a Azul para respaldar a un candidato en la interna de Cambiemos. Allí funcionaba una fábrica de explosivos que el gobierno cerró. Para justificar esa medida, Carrió denunció que "La Cámpora se armaba en Fabricaciones Militares".
 
Nunca se descubrió armamento ni hubo ningún atentado de La Cámpora. Más bien podría decirse lo contrario: en estos años, varios locales de la agrupación fueron agredidos por macristas. Lo del armamento es una mentira inmensa y consciente como fue la acusación contra Aníbal Fernández en el 2015, que tuvo un efecto devastador gracias a la maquinaria comunicacional y judicial que mueve el macrismo.
 
El traslado de los datos personales de los ciudadanos que reúne la ANSES sobre todos los ciudadanos a la Jefatura de Gabinete y la organización de una granja de trolls en la misma estructura que dirige Marcos Peña constituye una de las armas principales del dispositivo electoral del macrismo.
 
Con un algoritmo apropiado, más información que circula en las redes, esa estructura puede clasificar la identidad política de cada ciudadano en tres segmentos, el voto más definido, el voto lábil y los indecisos. Y segmentar a su vez esos niveles en varios casilleros para diseñar mensajes específicos con los que inundan las redes.
 
Un sector de la comunidad judía comenzó a recibir un mensaje por whatsapp --que es la red priorizada por Peña-- donde alguien que da a entender que forma parte de esa colectividad advierte que, si gana el Frente de Todos, se desatará una persecución antisemita, emparentada con la del nazismo. El mensaje está escrito en tono coloquial y razonable.
 
La otra herramienta electoral que ha incorporado el macrismo es la transmisión electrónica del escrutinio, que ya suscitó protestas de la oposición, medidas judiciales y resguardos que tomarán los fiscales en cada mesa.
 
El gobierno contrató a una empresa con antecedentes turbios, cuyo programa es cerrado y al cual no tuvieron acceso los especialistas de cada partido. Las denuncias contra el sistema planteado implican la posibilidad de intervenir las cifras de las actas de cada mesa que se envía al centro de cómputos.
 
Como todas las fuerzas se ponen de acuerdo antes de las elecciones, las PASO perdieron el sentido inicial de competencia interna. Lo que se ideó como interna se convirtió en una especie de primera vuelta y en el laboratorio donde se ensayan mecanismos de campaña.
 
En 2015, Cambiemos salió segundo en las PASO y en la primera vuelta, pero ganó el balotaje. El envión de la campaña negativa contra el kirchnerismo fue tan fuerte que después de ganar por poco más de un punto, la imagen de Macri saltó a más de 60 puntos. Un antecedente que obliga a la oposición a no confiar ni cruzarse de brazos.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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21-01-2020 / 10:01
El asesinato de Fernando Báez Sosa que la UAR (Unión Argentina de Rugby) llamó fallecimiento es apenas una parte -la más importante-, de un combo letal.
 
La tipificación jurídica, responsabilidad penal y carradas de opiniones sobre el crimen, con mayor o menor espesura analítica, no le devolverán la vida al joven de 19 años y nos colocan en una endeble situación argumentativa.
 
Las sucesivas agresiones de rugbiers que terminan en muertes o sin ellas, con premeditación y alevosía, con el afán de destruir al otro por ser diferente, por las razones que fueren, son una noticia incómoda para un deporte que se arroga ciertos valores.
 
Los casos anteriores tuvieron una efímera visibilidad mediática. Algunos siguen impunes, como el asesinato de Ariel Malvino, a quien tres correntinos mataron en 2006 en Ferrugem, todos de familias influyentes en esa provincia.
 
Esa muerte y la de Báez Sosa tienen un componente clasista que deviene de la posición social de estas manadas de criminales musculados.
 
El rugby estigmatizado refuerza esa concepción de deporte cheto cuando ya no lo es. Hace tiempo dejó de serlo. Lo juegan los pueblos originarios en sus territorios, los pobres en las villas, los presos en las cárceles, crece entre las mujeres de cualquier condición social.
 
En la gran mayoría de estos crímenes no se percibe con claridad un ingrediente de consumo social que cruza a muchos de los victimarios. La ingesta desenfrenada de alcohol que confirman todas las estadísticas y en especial de la cerveza.
 
Cualquier campaña de concientización que busque antídotos contra la brutalidad de una manada de rugbiers, debería tomar en cuenta cuál es la única droga social legalizada y cuyo consumo está lejos de llegar a su techo.

20-01-2020 / 11:01
El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, cuestionó a distintos funcionarios, -en su mayoría gerentes y directivos- de empresas públicas que ingresaron con cargos políticos al Estado durante el Gobierno del ex presidente, Mauricio Macri, y que en este nuevo período gubernamental no quieren dejar sus cargos en las diferentes dependencias estatales.
 
Massa denunció que dichos funcionarios, en caso de irse, piden doble indemnización y los definió como "okupas". Fuentes de distintos organismos estatales explicaron cómo esta situación afecta a la implementación de proyectos y políticas públicas.
 
El Presidente de la Cámara baja aseguró que "son unos inmorales", y que "no sólo no renuncian a los cargos a los que llegaron por una decisión política, sino que además piden la doble indemnización que ellos mismos rechazaban cuando estaban en el gobierno".
 
Massa se refería a esto ya que el 20 de mayo de 2016 Macri había vetado la ley de Emergencia Ocupacional, que fue sancionada por ambas cámaras legislativas y que pretendía prohibir los despidos por 180 días e implementar la doble indemnización.
 
Es decir, los funcionarios de Cambiemos que aún quedan en el estado, piden para irse la doble indemnización mientras que su gobierno estaba en contra de aplicar ese resarcimiento a los trabajadores despedidos.
 
Massa detalló que se trata de "gerentes de Aerolíneas Argentinas, Anses, Ferrocarriles Argentinos, Pami, Aysa y de otras empresas públicas, que se hacen los distraídos esperando que los echen para pedir que les liquiden la doble indemnización".
 
"Esta gente no llegó con los clasificados bajo el brazo sino que fue designada políticamente y ahora pide una doble indemnización que el mismo Gobierno anterior vetó cuando el Congreso aprobó la Ley", agregó el funcionario. 

19-01-2020 / 18:01
Al grito de "¡no fue suicidio, fue un magnicidio!" un grupo de manifestantes antiperonistas se movilizó a la Plaza del Vaticano, para recordar al fiscal Alberto Nisman a cinco años de su muerte. Los manifestantes se ufanaron de "no llevar banderas políticas". Sin embargo, en el discurso dispararon contra el presidente, Alberto Fernández, y festejaron la presencia de dirigentes del macrismo.
 
Todo el acto fue en línea con los dichos bolzonaristas de la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich en los últimos días. La ex funcionaria acusó al jefe de Estado de haber pactado "la demolición de la causa del Memorándum con Irán" que tiene como acusada a Cristina Fernández. Aunque varios dirigentes opositores confirmaron que no judicializarán esta acusación.
 
La ceremonia tuvo de invitados estrellas a los mediáticos diputados Waldo Wolff y Fernando Iglesias, ambos del PRO. De la Coalición Cívica hicieron su aparición Elisa Carrió y su heredero político Maximilano Ferraro. No solo legisladores gurkas del macrismo asistieron, en las primeras filas estaba el ex secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj, el ex titular de Medios Públicos Hernán Lombardi y el ex ministro de Educación Alejandro Finocchiaro. Con estos dirigentes macristas bien presentes, los oradores seguían jurando la "independencia política" del acto.
 
Lo que hace varias semanas parecía que iba a ser un acto cargado de contenido opositor con concurrencia masiva, se fue desinflando en los últimos días a medida de que las distintas organizaciones de la comunidad judía en la Argentina anunciaron que no participarían. Tanto la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) decidieron no participar de esta movilización que pedía "Justicia por el asesinato del fiscal", cuando a cinco años de su muerte la Justicia aun no encontró pruebas que definan al caso. Es una muerte utilizada por el macrismo para reforzar la demonización del kirchnerismo.
 
Su ex pareja y jueza federal, Sandra Arroyo Salgado, y sus hijas tampoco asistieron. Incluso, algunos meses atrás dejaron de ser querellantes en la causa que investiga la muerte de Nisman. Sin embargo, los manifestantes colmaron la pequeña Plaza del Vaticano.
 
La previa fue caliente: intimidaciones a periodistas y reproches entre los manifestantes por la escasez de jóvenes en este acto. Lo cierto es que el calor en una plaza seca, con poca sombra, generó molestia en una buena parte de los adultos mayores que se acercaron temprano.
 
Antes que comenzara el acto, desde la organización pidieron que "respetaran a todos los periodistas". La consigna no fue tomada de la mejor manera por los "defensores de la república", muchos abuchearon, otros chistaban por lo bajo, mientras que otros gritaron: "Son cómplices y corruptos".
 
La Opinión Popular

19-01-2020 / 11:01
En el siglo XX se firmaron, como jamás antes, tratados internacionales que limitan la violencia entre Estados, regulan el trato a prisioneros de guerra, refugiados y migrantes, prohíben la tortura y cien etcéteras. Rigen hoy en día, se amplían regularmente. Centenares de naciones adhieren, se celebran reuniones para ratificar principios universales.
 
Sin embargo el presidente de la mayor potencia del planeta --promotora y signataria de muchas de esas normas, sede física de organismos internacionales-- manda asesinar a un general de otro país. Sin que medie guerra declarada, sin cumplir las (de por sí laxas) leyes de su país. Los propios funcionarios de Donald Trump no alcanzan a justificar, ni siquiera a explicar, la movida. Los opositores la critican con ineficaz dureza.
 
El magnicidio es presenciado impávidamente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU): el poder expuesto en carne viva. Suena cándido o sarcástico preguntarse qué habría pasado si el mandatario homicida fuera iraní, argentino o hasta belga.
 
El orden global siempre fue asimétrico, tendencia que se agrava en la era de la globalización financiera y la primacía de líderes de derecha, racistas, violentos, xenófobos, machistas. Hiper tácticos, predispuestos a adoptar decisiones tremendas mientras tuitean. A toda velocidad, a pura ligereza.
 
Cuando asumieron Trump y su colega brasileño Jair Bolsonaro algunos expertos predijeron que poderes establecidos de sus patrias les demarcarían límites. Las Agencias de Estados Unidos, su élite económica, el Departamento de Estado, allá en el Norte que manda.
 
Acá cerca, Itamaraty, la célebre y profesional Cancillería de Brasil que, se supone, ensilló a la dictadura militar o limó diferencias entre presidentes tan disímiles como José Sarney, Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva.
 
Esos frenos y balances fracasaron, no actuaron, entraron en el pasado. Las mesas chicas de los presidentes del siglo XXI resultan ser minúsculas, a veces se superponen con la reunión familiar. Bolsonaro y sus críos, sin ir más lejos.
 
En ese contexto espantoso, volátil, filo indescifrable, el presidente Alberto Fernández intenta instalar un esquema de negociación de la deuda externa bastante novedoso (nada lo es del todo). Trata de conciliar ciertos principios básicos de soberanía y de llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Pagar pero supeditándose a la normalización de la economía, la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la deuda interna. La oferta parece sensata, en particular porque la formula un país pacífico, sin violencia racial ni ansias bélicas, una suerte de remanso en el vecindario soliviantado.

18-01-2020 / 10:01
El "fifty-fifty" que proponía Juan Perón para la Argentina era un anhelo por el cual trabajadores y empresas se repartían en partes iguales, 50-50, los ingresos que genera el país. Más allá de que el fifty-fifty no sea un nivel de distribución ideal, el dato publicado por el Indec muestra que la dinámica tiende a alejarse.
 
Ya que, durante el cierre del período Cambiemos, los asalariados volvieron a perder porciones de la distribución del ingreso. Esta vez el fenómeno vino acompañado de una novedad: los empresarios no mejoraron su participación. Y es que los que capturaron la diferencia fueron los trabajadores no asalariados.
 
El cuentapropismo, surgido por la fuerte crisis económica del 2018-2019, creció con fuerza, creó 265.000 puestos de subsistencia, que no califican ni como asalariados ni como empresarios, y llevó a la participación del ingreso mixto a crecer hasta quedarse con el 12,6% de la torta.
 
En este caso, la mencionada torta es el valor agregado por la economía local. Sobre el total del producto nacional, los asalariados se quedaron con el 45,1%. Eso implicó una caída fuerte desde el 52% con el que se quedaba en el 2015, según los datos del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped).
 
El Indec comenzó a publicar sus números en el 2016 y en el tercer trimestre de ese año todavía era el 52,7%. El deterioro se aceleró durante la gestión Cambiemos.
 
Los empresarios se quedaron con el 44,4% durante el tercer trimestre del 2019. Fue la primera caída en mucho tiempo, ya que en el mismo período del 2018 habían obtenido el 44,9%. Mientras tanto, los cuentapropistas pasaron del 11,4% al 12,6%.
 
Los asalariados son tres cuartos de quienes generan el ingreso nacional y se quedan con el 45,1% del producto; los empresarios son apenas el 3,9% y se quedan con el 44,4%; los cuentapropistas son el 22,9% y se quedan sólo con el 12,6%.
 
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