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“Tenemos nuevas prioridades: combatir el hambre y la pobreza, encender la economía, reactivar el consumo y generar empleo”. Alberto Fernández
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Nacionales - 02-08-2019 / 10:08
ACOMPAÑADO POR JUAN MANUEL URTUBEY

Con fuertes críticas a Macri, Lavagna presentó sus propuestas económicas

Con fuertes críticas a Macri, Lavagna presentó sus propuestas económicas
¿Cuál es el plan de Roberto Lavagna para poner "dinero en el bolsillo de los argentinos?: Aumento de salario mínimo, desdolarización de tarifas y eliminación del IVA en alimentos de la canasta básica son algunos de los puntos del plan económico de Consenso Federal.
El candidato peronista por Consenso Federal, Roberto Lavagna, enumeró este jueves los puntos principales del programa económico que llevará adelante en caso de ganar la presidencia: aumento de salario mínimo, desdolarización de tarifas y eliminación del IVA en alimentos de la canasta básica.
 
Hizo el anuncio a diez días de las PASO en la sede de su partido acompañado por su candidato a vice, el gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, y por su aliado y mandatario santafesino, Miguel Lifschitz.
 
"Dinero en el bolsillo de los argentinos", tituló el ex ministro de economía a su paquete de medidas, que incluyó también una propuesta de "modificación fuerte del mínimo no imponible" del Impuesto a las Ganancias. "A partir de $ 38.500 ya se empieza a pagar impuesto sobre el trabajo, no muy lejos de la canasta familiar de $ 31.000. Hay 2,2 millones que pagan este impuesto, una modificación del mínimo no imponible y de las escalas es posible e importante", señaló.
 
Lavagna remarcó, además, que "hay que bajar los impuestos que gravan la inversión. La inversión no puede ser gravada", y agregó: "Reducción de impuestos a la inversión y al trabajo". "Hay que volver a poner en marcha la economía y para que vuelva el consumo hay que ponerle plata al bolsillo de los argentinos. Ese dinero no va a la especulación ni al colchón, es dinero para trabajadores y jubilados que va a mover la economía", remarcó.
 
En tanto, las principales medidas de un eventual gobierno suyo serían la suba del salario mínimo vital y móvil, y que productos como carne, fruta, aceite y pan -que actualmente pagan 10,5% de IVA, la mitad- pasen a pagar cero. También señaló que los créditos, como el UVA, deberán pasar a estar indexados por salarios y no por variables financieras y planteó que desdolarizará las tarifas de los servicios públicos.
 
"Hay dos complementos a esto. Uno es desdolarizar las tarifas de los servicios públicos, tienen que ser en pesos y en estos momentos cualquier modificación no puede pasar la variación que tengan los salarios", planteó.
 
El objetivo de este programa económico, según explicó Urtubey es "combatir la inflación, reactivar el consumo y recomponer el ingreso de las familias argentinas". "Queremos dejar atrás una economía que sólo piensa en el ajuste, y pasar a una que dependa de la producción y el trabajo", agregó.
 
Lavagna se centró en la gestión de Macri: "El año que viene sigue esta caída, sigue un ajuste mayor que el de este año porque estos programas de ajuste son una espiral. El camino es generar producción, que entre otras cosas, genera recaudación genuina para el Estado y es ahí donde se alcanza el equilibrio fiscal", advirtió.
 
La Opinión Popular

 
Qué propone Lavagna para los salarios, las tarifas y los impuestos
 
El precandidato presidencial de Consenso Federal presentó sus propuestas económicas, a 10 días de las PASO. Aseguraron que lo prioritario es "ponerle plata en el bolsillo de los argentinos".
 
Los precandidatos de Consenso Federal, Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey, detallaron sus propuestas económicas para "combatir la inflación, reactivar el consumo y recomponer el ingreso de las familias argentinas".
 
"La clave de lo que proponemos es trabajar simultáneamente entre el consumo y la inversión", señaló Lavagna, quien criticó a los gobiernos de Macri y Cristina Kirchner por el "fracaso económico de sus gestiones, que terminaron con elevados índices de pobreza, recesión, desempleo e inflación persistente".
 
El ex ministro propuso "ponerle plata en el bolsillo de los argentinos, porque más del 30% está en situación de pobreza".
 
"Cuando uno pone dinero en el bolsillo de los trabajadores eso se destina al mercado, van a comprar y mueven la economía".
 
"La primera medida será subir el salario mínimo vital y móvil por lo menos un 20%", subrayó, ya que "es un instrumento válido que alcanza a 400.000 personas de manera directa y sube todos los pisos salariales".
 
A su turno, el gobernador de Salta aseguró: "tenemos un patrimonio que ellos no tienen. En nuestro espacio político tenemos el mejor candidato a presidente que tiene la Argentina. Roberto Lavagna ya demostró a los argentinos que sabe cómo sacarnos de la crisis".
 
Respecto al impuesto a las ganancias para los trabajadores, el ex ministro de Economía propuso hacer "una eliminación en escalas básicas y una redefinición para los salarios más altos". Y en relación a las PyMEs, dijo: "Cero impuesto a las ganancias para las pequeñas y medianas empresas. Y sin pasar por ventanillas ni hacer presentaciones, al instante".
 
"La inflación requiere un acuerdo económico social, un gobierno de unidad nacional, un acuerdo específico de precios y salarios que permitan ganarle a la inflación para que la economía empiece a funcionar", planteó Lavagna.
 
Habló también de la canasta básica de alimentos, como la carne, el pan y la fruta, el economista dijo que "llegó el momento de que paguen 0% de IVA". Además, devolución del 5% del IVA para pagos con tarjeta de débito, devolución del 15% del IVA para jubilados y beneficiarios de planes sociales.
 
Propuso "desdolarizar las tarifas de servicios públicos, debido a que tienen que estar en pesos y, en estos momentos, cualquier aumento no tiene que superar la modificación de los salarios".
 
Lavagna criticó al Gobierno de Macri por "sentarse sobre el dólar para ganar la elección" y comentó que "hacer eso, económicamente, es muy peligroso. Lo mismo se podría decir de quienes se sentaron sobre las tarifas", concluyó.
 
Fuente: Filo.news
 

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21-01-2020 / 10:01
El asesinato de Fernando Báez Sosa que la UAR (Unión Argentina de Rugby) llamó fallecimiento es apenas una parte -la más importante-, de un combo letal.
 
La tipificación jurídica, responsabilidad penal y carradas de opiniones sobre el crimen, con mayor o menor espesura analítica, no le devolverán la vida al joven de 19 años y nos colocan en una endeble situación argumentativa.
 
Las sucesivas agresiones de rugbiers que terminan en muertes o sin ellas, con premeditación y alevosía, con el afán de destruir al otro por ser diferente, por las razones que fueren, son una noticia incómoda para un deporte que se arroga ciertos valores.
 
Los casos anteriores tuvieron una efímera visibilidad mediática. Algunos siguen impunes, como el asesinato de Ariel Malvino, a quien tres correntinos mataron en 2006 en Ferrugem, todos de familias influyentes en esa provincia.
 
Esa muerte y la de Báez Sosa tienen un componente clasista que deviene de la posición social de estas manadas de criminales musculados.
 
El rugby estigmatizado refuerza esa concepción de deporte cheto cuando ya no lo es. Hace tiempo dejó de serlo. Lo juegan los pueblos originarios en sus territorios, los pobres en las villas, los presos en las cárceles, crece entre las mujeres de cualquier condición social.
 
En la gran mayoría de estos crímenes no se percibe con claridad un ingrediente de consumo social que cruza a muchos de los victimarios. La ingesta desenfrenada de alcohol que confirman todas las estadísticas y en especial de la cerveza.
 
Cualquier campaña de concientización que busque antídotos contra la brutalidad de una manada de rugbiers, debería tomar en cuenta cuál es la única droga social legalizada y cuyo consumo está lejos de llegar a su techo.

20-01-2020 / 11:01
El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, cuestionó a distintos funcionarios, -en su mayoría gerentes y directivos- de empresas públicas que ingresaron con cargos políticos al Estado durante el Gobierno del ex presidente, Mauricio Macri, y que en este nuevo período gubernamental no quieren dejar sus cargos en las diferentes dependencias estatales.
 
Massa denunció que dichos funcionarios, en caso de irse, piden doble indemnización y los definió como "okupas". Fuentes de distintos organismos estatales explicaron cómo esta situación afecta a la implementación de proyectos y políticas públicas.
 
El Presidente de la Cámara baja aseguró que "son unos inmorales", y que "no sólo no renuncian a los cargos a los que llegaron por una decisión política, sino que además piden la doble indemnización que ellos mismos rechazaban cuando estaban en el gobierno".
 
Massa se refería a esto ya que el 20 de mayo de 2016 Macri había vetado la ley de Emergencia Ocupacional, que fue sancionada por ambas cámaras legislativas y que pretendía prohibir los despidos por 180 días e implementar la doble indemnización.
 
Es decir, los funcionarios de Cambiemos que aún quedan en el estado, piden para irse la doble indemnización mientras que su gobierno estaba en contra de aplicar ese resarcimiento a los trabajadores despedidos.
 
Massa detalló que se trata de "gerentes de Aerolíneas Argentinas, Anses, Ferrocarriles Argentinos, Pami, Aysa y de otras empresas públicas, que se hacen los distraídos esperando que los echen para pedir que les liquiden la doble indemnización".
 
"Esta gente no llegó con los clasificados bajo el brazo sino que fue designada políticamente y ahora pide una doble indemnización que el mismo Gobierno anterior vetó cuando el Congreso aprobó la Ley", agregó el funcionario. 

19-01-2020 / 18:01
Al grito de "¡no fue suicidio, fue un magnicidio!" un grupo de manifestantes antiperonistas se movilizó a la Plaza del Vaticano, para recordar al fiscal Alberto Nisman a cinco años de su muerte. Los manifestantes se ufanaron de "no llevar banderas políticas". Sin embargo, en el discurso dispararon contra el presidente, Alberto Fernández, y festejaron la presencia de dirigentes del macrismo.
 
Todo el acto fue en línea con los dichos bolzonaristas de la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich en los últimos días. La ex funcionaria acusó al jefe de Estado de haber pactado "la demolición de la causa del Memorándum con Irán" que tiene como acusada a Cristina Fernández. Aunque varios dirigentes opositores confirmaron que no judicializarán esta acusación.
 
La ceremonia tuvo de invitados estrellas a los mediáticos diputados Waldo Wolff y Fernando Iglesias, ambos del PRO. De la Coalición Cívica hicieron su aparición Elisa Carrió y su heredero político Maximilano Ferraro. No solo legisladores gurkas del macrismo asistieron, en las primeras filas estaba el ex secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj, el ex titular de Medios Públicos Hernán Lombardi y el ex ministro de Educación Alejandro Finocchiaro. Con estos dirigentes macristas bien presentes, los oradores seguían jurando la "independencia política" del acto.
 
Lo que hace varias semanas parecía que iba a ser un acto cargado de contenido opositor con concurrencia masiva, se fue desinflando en los últimos días a medida de que las distintas organizaciones de la comunidad judía en la Argentina anunciaron que no participarían. Tanto la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) decidieron no participar de esta movilización que pedía "Justicia por el asesinato del fiscal", cuando a cinco años de su muerte la Justicia aun no encontró pruebas que definan al caso. Es una muerte utilizada por el macrismo para reforzar la demonización del kirchnerismo.
 
Su ex pareja y jueza federal, Sandra Arroyo Salgado, y sus hijas tampoco asistieron. Incluso, algunos meses atrás dejaron de ser querellantes en la causa que investiga la muerte de Nisman. Sin embargo, los manifestantes colmaron la pequeña Plaza del Vaticano.
 
La previa fue caliente: intimidaciones a periodistas y reproches entre los manifestantes por la escasez de jóvenes en este acto. Lo cierto es que el calor en una plaza seca, con poca sombra, generó molestia en una buena parte de los adultos mayores que se acercaron temprano.
 
Antes que comenzara el acto, desde la organización pidieron que "respetaran a todos los periodistas". La consigna no fue tomada de la mejor manera por los "defensores de la república", muchos abuchearon, otros chistaban por lo bajo, mientras que otros gritaron: "Son cómplices y corruptos".
 
La Opinión Popular

19-01-2020 / 11:01
En el siglo XX se firmaron, como jamás antes, tratados internacionales que limitan la violencia entre Estados, regulan el trato a prisioneros de guerra, refugiados y migrantes, prohíben la tortura y cien etcéteras. Rigen hoy en día, se amplían regularmente. Centenares de naciones adhieren, se celebran reuniones para ratificar principios universales.
 
Sin embargo el presidente de la mayor potencia del planeta --promotora y signataria de muchas de esas normas, sede física de organismos internacionales-- manda asesinar a un general de otro país. Sin que medie guerra declarada, sin cumplir las (de por sí laxas) leyes de su país. Los propios funcionarios de Donald Trump no alcanzan a justificar, ni siquiera a explicar, la movida. Los opositores la critican con ineficaz dureza.
 
El magnicidio es presenciado impávidamente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU): el poder expuesto en carne viva. Suena cándido o sarcástico preguntarse qué habría pasado si el mandatario homicida fuera iraní, argentino o hasta belga.
 
El orden global siempre fue asimétrico, tendencia que se agrava en la era de la globalización financiera y la primacía de líderes de derecha, racistas, violentos, xenófobos, machistas. Hiper tácticos, predispuestos a adoptar decisiones tremendas mientras tuitean. A toda velocidad, a pura ligereza.
 
Cuando asumieron Trump y su colega brasileño Jair Bolsonaro algunos expertos predijeron que poderes establecidos de sus patrias les demarcarían límites. Las Agencias de Estados Unidos, su élite económica, el Departamento de Estado, allá en el Norte que manda.
 
Acá cerca, Itamaraty, la célebre y profesional Cancillería de Brasil que, se supone, ensilló a la dictadura militar o limó diferencias entre presidentes tan disímiles como José Sarney, Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva.
 
Esos frenos y balances fracasaron, no actuaron, entraron en el pasado. Las mesas chicas de los presidentes del siglo XXI resultan ser minúsculas, a veces se superponen con la reunión familiar. Bolsonaro y sus críos, sin ir más lejos.
 
En ese contexto espantoso, volátil, filo indescifrable, el presidente Alberto Fernández intenta instalar un esquema de negociación de la deuda externa bastante novedoso (nada lo es del todo). Trata de conciliar ciertos principios básicos de soberanía y de llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Pagar pero supeditándose a la normalización de la economía, la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la deuda interna. La oferta parece sensata, en particular porque la formula un país pacífico, sin violencia racial ni ansias bélicas, una suerte de remanso en el vecindario soliviantado.

18-01-2020 / 10:01
El "fifty-fifty" que proponía Juan Perón para la Argentina era un anhelo por el cual trabajadores y empresas se repartían en partes iguales, 50-50, los ingresos que genera el país. Más allá de que el fifty-fifty no sea un nivel de distribución ideal, el dato publicado por el Indec muestra que la dinámica tiende a alejarse.
 
Ya que, durante el cierre del período Cambiemos, los asalariados volvieron a perder porciones de la distribución del ingreso. Esta vez el fenómeno vino acompañado de una novedad: los empresarios no mejoraron su participación. Y es que los que capturaron la diferencia fueron los trabajadores no asalariados.
 
El cuentapropismo, surgido por la fuerte crisis económica del 2018-2019, creció con fuerza, creó 265.000 puestos de subsistencia, que no califican ni como asalariados ni como empresarios, y llevó a la participación del ingreso mixto a crecer hasta quedarse con el 12,6% de la torta.
 
En este caso, la mencionada torta es el valor agregado por la economía local. Sobre el total del producto nacional, los asalariados se quedaron con el 45,1%. Eso implicó una caída fuerte desde el 52% con el que se quedaba en el 2015, según los datos del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped).
 
El Indec comenzó a publicar sus números en el 2016 y en el tercer trimestre de ese año todavía era el 52,7%. El deterioro se aceleró durante la gestión Cambiemos.
 
Los empresarios se quedaron con el 44,4% durante el tercer trimestre del 2019. Fue la primera caída en mucho tiempo, ya que en el mismo período del 2018 habían obtenido el 44,9%. Mientras tanto, los cuentapropistas pasaron del 11,4% al 12,6%.
 
Los asalariados son tres cuartos de quienes generan el ingreso nacional y se quedan con el 45,1% del producto; los empresarios son apenas el 3,9% y se quedan con el 44,4%; los cuentapropistas son el 22,9% y se quedan sólo con el 12,6%.
 
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