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“Tenemos nuevas prioridades: combatir el hambre y la pobreza, encender la economía, reactivar el consumo y generar empleo”. Alberto Fernández
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Nacionales - 30-07-2019 / 09:07
CRITICÓ EL MODELO ECONÓMICO DEL MACRISMO

Alberto Fernández: “Macri destina los recursos del Estado en los bancos, yo elijo a los jubilados”

Alberto Fernández: “Macri destina los recursos del Estado en los bancos, yo elijo a los jubilados”
"Promovieron un sistema económico que no se preocupa por los que producen, les preocupa los que especulan", explicó Fernández, que no sólo no echó atrás por el revuelo que habían generado sus planteos sino que los puso como ejemplo de su propuesta: la de un modelo que apunta a promover el consumo y el desarrollo productivo frente al actual que, sostuvo, sólo plantea la especulación, la recesión y el desempleo.
A menos de dos semanas para las próximas elecciones P.A.S.O es que el precandidato por el frente De Todos, Alberto Fernández, parece decidido a instalar la agenda económica en el centro del debate por la presidencia. El candidato explicó su propuesta de subir las jubilaciones a partir de una baja de la tasa de intereses de las Leliq que se le pagan a los bancos.
 
En este sentido, el ex jefe de Gabinete se pronunció sobre el rol que deben ser asignados sobre los recursos del Estado, el precio del dólar, las tarifas y aclaró cuál será su postura sobre el pago de los intereses de las Leliqs.
 
"Lo que estamos discutiendo con Macri es adónde destinamos los recursos del Estado, si los destinamos a los jubilados o a los bancos. Macri dice a los bancos, yo elijo a los jubilados", partió por señalar FernándezEl precandidato sostuvo que en caso de resultar electo no habrá un cese en el pago de las Letras de Liquidez del Banco Central: "Nunca hablé de defaultear las Leliqs, sí hablé de bajar los intereses de las Leliqs".
 
Tras este punto habló del dólar, el cual opera sobre los 43 pesos hace algunos días: "Si el dólar, todos sabemos que está devaluado. Preguntale a Dujovne o al presidente del Banco Central a cuánto está el dólar futuro en diciembre, un 25 por ciento más caro de lo que es hoy".
 
"Es un negocio que hace Macri de mantener el dólar planchado para que la gente tenga la sensación de una economía estable, pero la verdad es que el dólar está planchado, la inflación mensual está arriba del 2,5 por ciento", profundizó. En esta línea marcó que el precio del dólar y su eventual despegue va a tener un nuevo impacto sobre las tarifas: "Hay que explicarle a la gente que después de octubre las tarifas van a hacerse impagables".
 
"Habrá que verlo en concreto; yo digo ´desdolarizarlas´, porque con este valor del dólar estoy seguro que el dólar no va resistir mucho tiempo más. Si sigo la lógica del dólar futuro de acá a fin de año, tengo un 25% más de aumento de tarifas solo por el efecto ´dolarizador´", precisó.
 
En último término, hizo mención al caso de las retenciones al campo: "Es muy delicado. Este gobierno hizo lo peor de todo, las sacó, después se las aumentó de nuevo al campo, después metió retenciones a la fruta, al olivo, a los vinos y, como si no alcanzara, metió retenciones a la industria. Esto es un disparate". "Las retenciones solo se pueden concebir para la producción primaria, a la que no se le agrega valor. Al producto industrializado es un disparate. Esas retenciones no pueden durar diez minutos. Esas hay que sacarlas de cuajo, porque es un desaliento a la producción", concluyó Fernández.
 
La Opinión Popular

 
ALBERTO FERNÁNDEZ CRITICÓ EL MODELO ECONÓMICO DEL MACRISMO EN LA MATANZA
 
"No se preocupan por los que producen"
 
"Un punto de interés de las Leliqs es igual al presupuesto de La Matanza. ¿A ustedes les parece justo?", sostuvo el candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, ayer en su presentación en distrito más populoso del Conurbano de la mano de la intendenta y candidata a vicegobernadora, Verónica Magario, y de quien se postula para sucederla, Fernando Espinoza.
 
"Entre los jubilados y los bancos, me quedo con los jubilados. Me importa nada el resto", remarcó el candidato ante el aplauso de una platea de comerciantes y empresarios pyme que acababan de relatar sus penurias en la era Cambiemos.
 
En el entorno del candidato estaban satisfechos porque con su propuesta de bajar la tasa de las Leliqs y subir con ese ahorro las jubilaciones un 20 por ciento había conseguido finalmente instalar la discusión económica como tema de campaña en vez de la permanentes idas y venidas sobre lo que dijo tal o lo que dijo cual con la que busca enredarlo el Gobierno y los medios afines.
 
"Promovieron un sistema económico que no se preocupa por los que producen, les preocupa los que especulan", explicó Fernández, que no sólo no echó atrás por el revuelo que habían generado sus planteos sino que los puso como ejemplo de su propuesta: la de un modelo que apunta a promover el consumo y el desarrollo productivo frente al actual que, sostuvo, sólo plantea la especulación, la recesión y el desempleo. Incluso ironizó sobre esas reacciones: "A los únicos que les dan respuesta es a los especuladores. Se indignan, dicen '¡qué barbaridad, no quiere pagar las Leliqs!' ¡No sean indecentes! ¡No sean inmorales! Se ofenden porque uno dice que a esta altura de sus vidas los jubilados tienen derecho a disfrutar de no pagar los remedios para sobrevivir en la ancianidad".
 
El domingo a la noche, en el programa El Destape, Alberto Fernández explicó su idea de subir un 20 por ciento las jubilaciones como una de sus primeras medidas cuando llegue al poder, como manera de recomponer lo que los jubilados perdieron durante la gestión de Mauricio Macri. Cuando le preguntaron cómo financiaría esa suba, respondió: "Vamos a dejar de pagar los intereses de Leliq que está pagando la Argentina todos los días".
 
Claramente se refería a las tasas actuales, cercanas al 60 por ciento. Pero la web clarin.com tituló que Alberto Fernández planteaba ir al default con un recorte de la frase: "Vamos a dejar de pagar los intereses de las Leliq".
 
El mismo enfoque le dieron demás medios del grupo y copiaron otras señales afines al Gobierno durante el resto del día, por más que el propio Fernández y algunos economistas cercanos como Guillermo Nielsen y Arnaldo Bocco salieron a explicar que nunca había planteado dejar de pagar esas letras que tienen sólo los bancos y que se renuevan cada siete días, sino simplemente bajar las abusivas tasas que paga el macrismo. 
 
En el acto de ayer, el ex ministro de Economía y candidato a gobernador, Axel Kicillof, quien habló antes que Fernández, dijo que se trataba de las tasas "más altas del mundo". "No tendría que ser Alberto sino el Gobierno quien deba dar explicaciones sobre estas tasas. Es un saqueo. La que no tienen ustedes la tiene alguien. Miren las ganancias del sector financiero", les dijo Kicillof a los atribulados empresarios pyme.  
 
Mucho más cómodo en el terreno del debate sobre si alguien dijo Pindonga, Barreda o Venezuela, el oficialismo trató de elaborar su discurso ante el nuevo escenario que pone de relieve el desmanejo económico de estos cuatro años. Llamativamente fue otro ex ministro, el candidato a senador Martín Lousteau, el encargado de salir a responder y no el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, quien días atrás no hizo muy buen papel al retrucarle al candidato de Frente de Todos una discusión sobre el déficit a través de Twitter.
 
Por un lado, Lousteau consideró las declaraciones de Fernández como "irresponsables e imprudentes" y también como "una promesa incumplible". Sin embargo, algo que no es inhabitual en Lousteau, coincidió en que "si hay que bajar las tasas de interés, eso se discute".  
 
Por la tarde, poco antes del acto en La Matanza, en el comando de campaña del Frente de Todos estaban satisfechos con la movida que les permitió al fin colocar la discusión económica en el escenario electoral, algo que hasta ahora no había conseguido pese a que Alberto Fernández ya había hablado de subir jubilaciones y darle medicamentos gratuitos a los jubilados.
 
No es casual que varias de las propuestas más fuertes del discurso de Alberto Fernández estén dirigidas al sector pasivo. Más allá del reconocimiento a la pérdida del poder adquisitivo sufrida a partir de la reforma previsional y que prácticamente todo lo que perciben los jubilados va al consumo y sirve para reactivar la economía, también es importante que el grueso de los votantes de Juntos por el Cambio son las personas de mayor edad. Todo lo que el Frente de Todos pueda obtener de allí es ganancia doble.
 
Alberto Fernández realizó una visita a la Universidad Nacional de La Matanza junto a Magario, Espinoza y el rector Daniel Martínez, donde presenció una clase de tecnología, donde los alumnos desarrollan videojuegos y entornos de realidad virtual. El candidato aprovecharía la visita para criticar a la gobernadora María Eugenia Vidal sobre aquella desafortunada frase acerca de que los pobres no van a la universidad. El encuentro con comerciantes y pequeños empresarios tuvo el formato de charla, con los candidatos sentados en un sillón blanco sobre una tarima. Dos empresarios contaron, uno incluso con su voz quebrada, las dificultades que habían atravesado durante esta época. Luego hablaron Espinoza, Magario, Kicillof y Fernández.
 
Curiosamente, en la "capital nacional del peronismo", el candidato del Frente de Todos recordó la "ética de la solidaridad" que ponderaba el ex presidente Raúl Alfonsín. "Nadie es feliz en una sociedad donde uno crece y el resto está en la miseria, salvo los especuladores, que total se llevan su plata a las Bahamas, como el ministro de Economía", le tiró un dardo a Dujovne, en una pelea que toma temperatura y promete nuevos episodios.
 
Por Fernando Cibeira
 
Fuente: Página12
 

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21-01-2020 / 10:01
El asesinato de Fernando Báez Sosa que la UAR (Unión Argentina de Rugby) llamó fallecimiento es apenas una parte -la más importante-, de un combo letal.
 
La tipificación jurídica, responsabilidad penal y carradas de opiniones sobre el crimen, con mayor o menor espesura analítica, no le devolverán la vida al joven de 19 años y nos colocan en una endeble situación argumentativa.
 
Las sucesivas agresiones de rugbiers que terminan en muertes o sin ellas, con premeditación y alevosía, con el afán de destruir al otro por ser diferente, por las razones que fueren, son una noticia incómoda para un deporte que se arroga ciertos valores.
 
Los casos anteriores tuvieron una efímera visibilidad mediática. Algunos siguen impunes, como el asesinato de Ariel Malvino, a quien tres correntinos mataron en 2006 en Ferrugem, todos de familias influyentes en esa provincia.
 
Esa muerte y la de Báez Sosa tienen un componente clasista que deviene de la posición social de estas manadas de criminales musculados.
 
El rugby estigmatizado refuerza esa concepción de deporte cheto cuando ya no lo es. Hace tiempo dejó de serlo. Lo juegan los pueblos originarios en sus territorios, los pobres en las villas, los presos en las cárceles, crece entre las mujeres de cualquier condición social.
 
En la gran mayoría de estos crímenes no se percibe con claridad un ingrediente de consumo social que cruza a muchos de los victimarios. La ingesta desenfrenada de alcohol que confirman todas las estadísticas y en especial de la cerveza.
 
Cualquier campaña de concientización que busque antídotos contra la brutalidad de una manada de rugbiers, debería tomar en cuenta cuál es la única droga social legalizada y cuyo consumo está lejos de llegar a su techo.

20-01-2020 / 11:01
El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, cuestionó a distintos funcionarios, -en su mayoría gerentes y directivos- de empresas públicas que ingresaron con cargos políticos al Estado durante el Gobierno del ex presidente, Mauricio Macri, y que en este nuevo período gubernamental no quieren dejar sus cargos en las diferentes dependencias estatales.
 
Massa denunció que dichos funcionarios, en caso de irse, piden doble indemnización y los definió como "okupas". Fuentes de distintos organismos estatales explicaron cómo esta situación afecta a la implementación de proyectos y políticas públicas.
 
El Presidente de la Cámara baja aseguró que "son unos inmorales", y que "no sólo no renuncian a los cargos a los que llegaron por una decisión política, sino que además piden la doble indemnización que ellos mismos rechazaban cuando estaban en el gobierno".
 
Massa se refería a esto ya que el 20 de mayo de 2016 Macri había vetado la ley de Emergencia Ocupacional, que fue sancionada por ambas cámaras legislativas y que pretendía prohibir los despidos por 180 días e implementar la doble indemnización.
 
Es decir, los funcionarios de Cambiemos que aún quedan en el estado, piden para irse la doble indemnización mientras que su gobierno estaba en contra de aplicar ese resarcimiento a los trabajadores despedidos.
 
Massa detalló que se trata de "gerentes de Aerolíneas Argentinas, Anses, Ferrocarriles Argentinos, Pami, Aysa y de otras empresas públicas, que se hacen los distraídos esperando que los echen para pedir que les liquiden la doble indemnización".
 
"Esta gente no llegó con los clasificados bajo el brazo sino que fue designada políticamente y ahora pide una doble indemnización que el mismo Gobierno anterior vetó cuando el Congreso aprobó la Ley", agregó el funcionario. 

19-01-2020 / 18:01
Al grito de "¡no fue suicidio, fue un magnicidio!" un grupo de manifestantes antiperonistas se movilizó a la Plaza del Vaticano, para recordar al fiscal Alberto Nisman a cinco años de su muerte. Los manifestantes se ufanaron de "no llevar banderas políticas". Sin embargo, en el discurso dispararon contra el presidente, Alberto Fernández, y festejaron la presencia de dirigentes del macrismo.
 
Todo el acto fue en línea con los dichos bolzonaristas de la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich en los últimos días. La ex funcionaria acusó al jefe de Estado de haber pactado "la demolición de la causa del Memorándum con Irán" que tiene como acusada a Cristina Fernández. Aunque varios dirigentes opositores confirmaron que no judicializarán esta acusación.
 
La ceremonia tuvo de invitados estrellas a los mediáticos diputados Waldo Wolff y Fernando Iglesias, ambos del PRO. De la Coalición Cívica hicieron su aparición Elisa Carrió y su heredero político Maximilano Ferraro. No solo legisladores gurkas del macrismo asistieron, en las primeras filas estaba el ex secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj, el ex titular de Medios Públicos Hernán Lombardi y el ex ministro de Educación Alejandro Finocchiaro. Con estos dirigentes macristas bien presentes, los oradores seguían jurando la "independencia política" del acto.
 
Lo que hace varias semanas parecía que iba a ser un acto cargado de contenido opositor con concurrencia masiva, se fue desinflando en los últimos días a medida de que las distintas organizaciones de la comunidad judía en la Argentina anunciaron que no participarían. Tanto la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) decidieron no participar de esta movilización que pedía "Justicia por el asesinato del fiscal", cuando a cinco años de su muerte la Justicia aun no encontró pruebas que definan al caso. Es una muerte utilizada por el macrismo para reforzar la demonización del kirchnerismo.
 
Su ex pareja y jueza federal, Sandra Arroyo Salgado, y sus hijas tampoco asistieron. Incluso, algunos meses atrás dejaron de ser querellantes en la causa que investiga la muerte de Nisman. Sin embargo, los manifestantes colmaron la pequeña Plaza del Vaticano.
 
La previa fue caliente: intimidaciones a periodistas y reproches entre los manifestantes por la escasez de jóvenes en este acto. Lo cierto es que el calor en una plaza seca, con poca sombra, generó molestia en una buena parte de los adultos mayores que se acercaron temprano.
 
Antes que comenzara el acto, desde la organización pidieron que "respetaran a todos los periodistas". La consigna no fue tomada de la mejor manera por los "defensores de la república", muchos abuchearon, otros chistaban por lo bajo, mientras que otros gritaron: "Son cómplices y corruptos".
 
La Opinión Popular

19-01-2020 / 11:01
En el siglo XX se firmaron, como jamás antes, tratados internacionales que limitan la violencia entre Estados, regulan el trato a prisioneros de guerra, refugiados y migrantes, prohíben la tortura y cien etcéteras. Rigen hoy en día, se amplían regularmente. Centenares de naciones adhieren, se celebran reuniones para ratificar principios universales.
 
Sin embargo el presidente de la mayor potencia del planeta --promotora y signataria de muchas de esas normas, sede física de organismos internacionales-- manda asesinar a un general de otro país. Sin que medie guerra declarada, sin cumplir las (de por sí laxas) leyes de su país. Los propios funcionarios de Donald Trump no alcanzan a justificar, ni siquiera a explicar, la movida. Los opositores la critican con ineficaz dureza.
 
El magnicidio es presenciado impávidamente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU): el poder expuesto en carne viva. Suena cándido o sarcástico preguntarse qué habría pasado si el mandatario homicida fuera iraní, argentino o hasta belga.
 
El orden global siempre fue asimétrico, tendencia que se agrava en la era de la globalización financiera y la primacía de líderes de derecha, racistas, violentos, xenófobos, machistas. Hiper tácticos, predispuestos a adoptar decisiones tremendas mientras tuitean. A toda velocidad, a pura ligereza.
 
Cuando asumieron Trump y su colega brasileño Jair Bolsonaro algunos expertos predijeron que poderes establecidos de sus patrias les demarcarían límites. Las Agencias de Estados Unidos, su élite económica, el Departamento de Estado, allá en el Norte que manda.
 
Acá cerca, Itamaraty, la célebre y profesional Cancillería de Brasil que, se supone, ensilló a la dictadura militar o limó diferencias entre presidentes tan disímiles como José Sarney, Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva.
 
Esos frenos y balances fracasaron, no actuaron, entraron en el pasado. Las mesas chicas de los presidentes del siglo XXI resultan ser minúsculas, a veces se superponen con la reunión familiar. Bolsonaro y sus críos, sin ir más lejos.
 
En ese contexto espantoso, volátil, filo indescifrable, el presidente Alberto Fernández intenta instalar un esquema de negociación de la deuda externa bastante novedoso (nada lo es del todo). Trata de conciliar ciertos principios básicos de soberanía y de llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Pagar pero supeditándose a la normalización de la economía, la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la deuda interna. La oferta parece sensata, en particular porque la formula un país pacífico, sin violencia racial ni ansias bélicas, una suerte de remanso en el vecindario soliviantado.

18-01-2020 / 10:01
El "fifty-fifty" que proponía Juan Perón para la Argentina era un anhelo por el cual trabajadores y empresas se repartían en partes iguales, 50-50, los ingresos que genera el país. Más allá de que el fifty-fifty no sea un nivel de distribución ideal, el dato publicado por el Indec muestra que la dinámica tiende a alejarse.
 
Ya que, durante el cierre del período Cambiemos, los asalariados volvieron a perder porciones de la distribución del ingreso. Esta vez el fenómeno vino acompañado de una novedad: los empresarios no mejoraron su participación. Y es que los que capturaron la diferencia fueron los trabajadores no asalariados.
 
El cuentapropismo, surgido por la fuerte crisis económica del 2018-2019, creció con fuerza, creó 265.000 puestos de subsistencia, que no califican ni como asalariados ni como empresarios, y llevó a la participación del ingreso mixto a crecer hasta quedarse con el 12,6% de la torta.
 
En este caso, la mencionada torta es el valor agregado por la economía local. Sobre el total del producto nacional, los asalariados se quedaron con el 45,1%. Eso implicó una caída fuerte desde el 52% con el que se quedaba en el 2015, según los datos del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped).
 
El Indec comenzó a publicar sus números en el 2016 y en el tercer trimestre de ese año todavía era el 52,7%. El deterioro se aceleró durante la gestión Cambiemos.
 
Los empresarios se quedaron con el 44,4% durante el tercer trimestre del 2019. Fue la primera caída en mucho tiempo, ya que en el mismo período del 2018 habían obtenido el 44,9%. Mientras tanto, los cuentapropistas pasaron del 11,4% al 12,6%.
 
Los asalariados son tres cuartos de quienes generan el ingreso nacional y se quedan con el 45,1% del producto; los empresarios son apenas el 3,9% y se quedan con el 44,4%; los cuentapropistas son el 22,9% y se quedan sólo con el 12,6%.
 
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