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Sociedad e Interés General - 29-07-2019 / 08:07
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 29 DE JULIO DE 1966, FEROZ REPRESIÓN EN LA FACULTAD DE CIENCIAS EXACTAS DE LA UBA

La noche de los bastones largos

La noche de los bastones largos
El 29 de julio de 1966, la Policía Federal entró, de noche y por la fuerza, a distintas facultades de la Universidad de Buenos Aires, apaleando a los científicos, profesores y estudiantes, con el fin de implementar la intervención decretada por la dictadura militar del general Juan Carlos Onganía a las ocho universidades nacionales.
El 29 de julio de 1966, la Policía Federal entró, de noche y por la fuerza, a distintas facultades de la Universidad de Buenos Aires, apaleando a los científicos, profesores y estudiantes, con el fin de implementar la intervención decretada por la dictadura militar del general Juan Carlos Onganía a las ocho universidades, lo que  provocó una fuga de cerebros e inició la decadencia académica de la Argentina.
 
Un mes antes, las fuerzas armadas habían derrocado al gobierno del radical Arturo Illia. El autócrata Onganía puso por encima de la Constitución al Estatuto de la Revolución Argentina, luego disolvió el Congreso Nacional, destituyó a la Corte Suprema de Justicia, intervino las provincias y prohibió toda forma de actividad política. La Universidad quedó como una "isla democrática" en medio de un mar de fascismo.
 
El 29 de julio la dictadura militar dictó un decreto que ponía fin a la autonomía universitaria y se proponía "eliminar las causas de acción subversiva" en los claustros. En algunas facultades se realizaron asambleas como manifestaciones de oposición. Profesores y estudiantes fueron forzados a abandonar los edificios a golpes. Muchos fueron detenidos.
 
En la "noche de los bastones largos", así llamada por los largos bastones que utilizó la Policía Federal, la irrupción en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos de Aires fue particularmente violenta: la policía golpeó a cuanto profesor, graduado o estudiante estaba en la Facultad y, después de insultos y agresiones que incluyeron un simulacro de fusilamiento, detuvo a los profesores por varias horas, y a los estudiantes y graduados por casi dos días.
 
Fue una jornada trágica por la violencia ejercida sobre profesores, alumnos, no docentes y autoridades universitarias que ocupaban los edificios de cinco facultades en defensa de los postulados de la Reforma Universitaria. La represión dejó 400 estudiantes y profesores heridos y detenidos. Inmediatamente, todos los decanos de UBA renunciaron a sus cargos.
 
La "noche de los bastones largos" significó la expulsión de las casas de altos estudios de cientos de profesores y científicos del máximo nivel por cuestiones ideológicas. Y 1.378 profesores, que no fueron expulsados, decidieron renunciar en solidaridad y como forma de repudio al gobierno militar y a la intervención universitaria, continuando sus carreras en el ámbito privado local o en el exterior.
  
Escribe: Blas García, ex dirigente universitario en la década del 60

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Blas García
 
Dictadura militar
 
El golpe militar del General Juan Carlos Onganía, el 28 de junio de 1966, se produjo para evitar el triunfo del peronismo en las elecciones a gobernador en la Provincia de Buenos Aires, que tenían que celebrarse en marzo de 1967.
 
Se instaló una dictadura represiva sin capacidad para el diálogo y que despreciaba la política, mientras apostaba a la economía ultraliberal y postergaba indefinidamente la acción social.
 
La Cámara Argentina de Comercio, la Bolsa de Comercio, la Unión Industrial, la Sociedad Rural, CARBAP, la Asociación de Bancos y ACIEL (Instituciones Empresarias Libres) apoyaban la dictadura: ese régimen "apolítico" les garantizaba que sólo los militares y las grandes empresas operarían el poder.
 
Los estudiantes universitarios fueron uno de los sectores que más se opuso a la nueva dictadura militar.
 
 La noche de los bastones largos 

Intervención represiva
 
El 29 de julio de 1966 la dictadura dictó un decreto que ponía fin a la autonomía universitaria y se proponía "eliminar las causas de acción subversiva" en los claustros. En algunas facultades se realizaron asambleas como manifestaciones de oposición. Profesores y estudiantes fueron forzados a abandonar los edificios a golpes. Muchos fueron detenidos.
 
En la "noche de los bastones largos", así llamada por los largos bastones que utilizó la Policía Federal, la irrupción en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos de Aires fue particularmente violenta: la policía apaleó a cuanto profesor, graduado o estudiante estaba en la Facultad y, después de insultos y agresiones que incluyeron un simulacro de fusilamiento, detuvo a los profesores por varias horas, y a los estudiantes y graduados por casi dos días.
 
La represión dejó 400 estudiantes y profesores heridos y detenidos; todos los decanos de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y 1400 docentes renunciaron a sus cargos.
 
En los meses siguientes a la noche de los bastonazos, renunciaron 1.378 docentes de la UBA, cientos fueron despedidos y otros tantos abandonaron el país. En total emigraron 301 profesores universitarios, de los que 215 eran científicos.
 
 
Contra la Reforma Universitaria
 
La dictadura militar implementó cambios en sentido retrógrado para terminar con los pilares básicos de la Reforma Universitaria de 1918, entre ellos.
 
a) la autonomía de las universidades del poder político;
b) El gobierno de las mismas por órganos integrados por representantes de docentes, graduados y estudiantes;
c) La provisión periódica de los cargos docentes mediante concursos públicos;
d) La libertad de cátedra, con distintas orientaciones ideológicas o académicas;
e) La asignación por parte del Estado de presupuestos que permitieran el adecuado funcionamiento universitario.
 
 La noche de los bastones largos 

Resistencia estudiantil 
 
Las movilizaciones de protestas de los estudiantes comienzan a desarrollarse en todos el país. En todas las universidades del país la intervención -y el vaciamiento académico que la acompañó- posteriormente generó un inmediato repudio.
 
El movimiento estudiantil universitario reagrupa sus fuerzas y pelea contra la intervención, haciéndose fuerte en Córdoba a través de la huelga general por tiempo indeterminado y las movilizaciones con actos relámpagos encabezados por el Integralismo, movimiento que integraba a cristianos y peronistas.
 
La policía recibe órdenes de impedir los actos y reprimir a los estudiantes y se producen batallas campales que abarcan el centro de la ciudad.
 
 
Asesinato de Santiago Pampillón
 
En uno de estos actos, el 07 de septiembre de 1966, Santiago Pampillón, estudiante de ingenieria de 24 años, simpatizante del movimiento integralista, recibe tres tiros en la cabeza disparados a quemarropa por un policía uniformado, en la avenida Colón y Tucumán, frente a la galería Cinerama. Llevado al Hospital de Urgencias muere el 12 de septiembre de 1966.
 
Santiago Pampillón fue el primer muerto de la larga serie de asesinatos que se producirán durante el curso del régimen militar (1966-1973), y que también incluirá los nombres de otros militantes como Juan José Cabral, Adolfo Bello y Luis Norberto Blanco. Su muerte anticipa la escalada de violencia que desembocará en la llamada "guerra sucia en Argentina".
 
El movimiento estudiantil cordobés resistió prolongada y tenazmente la política universitaria del onganiato, aprendiendo las nuevas formas de acción directa y vinculándose con los obreros fabriles en un proceso que desembocará en el Cordobazo (1969)
 
Los efectos de la intervención fueron contraproducentes para los intereses del gobierno militar, porque la juventud inserta en este clima represivo contribuyó a la rebeldía general y encontró su lugar en la fuerza política del peronismo y la izquierda. En 1955 había muy pocos peronistas en la Universidad. Hacia 1970, en cambio, miles de estudiantes militaban en las filas peronistas.
 
Escribe: Blas García, ex dirigente universitario de la década del 60

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La noche de los bastones largos
Los militares aplastan la universidad a garrotazos y provocan la mayor fuga de cerebros de la historia.
21-01-2020 / 20:01
21-01-2020 / 20:01
21-01-2020 / 20:01
El 22 de enero de 2008, en el teatro Tres de Febrero de la ciudad de Paraná, se inaugura la Convención Constituyente que será presidida por Jorge Busti y que reformará la Constitución de Entre Ríos, la norma fundamental de la provincia.
 
El gobernador Lucio Norberto Mansilla hizo sancionar, el 16 de junio de 1822, la primera constitución provincial para Entre Ríos, el Estatuto Constitucional, el cual él mismo había elaborado junto con Domingo de Oro y el doctor Pedro José Agrelo. Esta constitución fue la primera sancionada por una provincia argentina.
 
Una Convención Constituyente reunida en Paraná en 1860, dicto una nueva constitución provincial. Hasta entonces, el Estado de Buenos Aires no formaba parte de la Confederación Argentina y Paraná era la capital provisional. Al ingresar Buenos Aires a la Confederación, Entre Ríos dejó de ser la capital y Justo José de Urquiza, quien fuera presidente de la misma, fue elegido por la Constituyente como gobernador.
 
La constitución fue reformada en 1903, durante la gobernación de Enrique Carbó. En 1933 se había reformado la constitución, para luego sufrir variaciones en el período '46 - 55.
 
En 1955 el gobierno nacional de Juan Perón fue depuesto por un golpe de estado militar, el cual restableció la Constitución de 1933, la cual permaneció en vigencia hasta que el 11 de octubre de 2008 quedó sancionada la nueva reforma constitucional. La misma se desarrolló en Concepción del Uruguay.

La Opinión Popular



21-01-2020 / 07:01
El 21 de enero de 1897, en Buenos Aires, nace Rodolfo José Ghioldi. Se graduó de maestro y estudió -sin completar- el profesorado en Historia. Fue un político que llegó a ser uno de los dirigentes más importante del comunismo argentino.
 
Militante del Partido Socialista, Ghioldi fue uno de los integrantes originales del Partido Socialista Internacional, que se desprendió del primero tras la Revolución de Octubre en Rusia. Ghioldi fue electo vicepresidente de la Federación de Juventudes Socialistas (ahora Federación Juvenil Comunista) en agosto de 1917.
 
Fue representante del Secretariado Sudamericano de la Internacional Comunista (Komintern). Participó de la insurrección comunista de 1935, una sublevación para derrocar al gobierno populista de Getúlio Vargas en Brasil (país donde estaba exiliado por la amenaza contra su vida en la Argentina de esa época).
 
En la Argentina, el dirigente comunista Ghioldi compartió su devoción a Moscú con un profundo antiperonismo, que no hizo más que reflejar el compromiso pestilente que la izquierda antinacional y cipaya mantuvo con la oligarquía. Nunca se apartó de mostrar la continuidad histórica de los comunistas argentinos junto a la de los "próceres liberales" del siglo XIX.
 
Fue uno de los responsables -junto a Victorio Codovilla- del sectarismo de una conducción partidaria que asfixió bajo el dogma soviético a otras expresiones creativas que intentaron, sin éxito, modernizar la cultura comunista. Esta actitud llevó a que, a partir de los años 60, el comunismo perdiera su carácter de hegemónico en el conjunto de la izquierda argentina.
 
No supo comprender los movimientos populares argentinos (radicalismo y peronismo) lo que lo encontró como aliado menor de la oligarquía y las fuerzas de la reacción conservadora. El 17 de Octubre de 1945, mientras la presencia obrera en aquella histórica plaza abría camino a un importante proceso de liberación nacional, Ghioldi estaba en las antípodas, formando parte de la Unión Democrática.
 
El periódico Orientación, bajo su influencia, hablará del proletariado nacional en el 17 de octubre, como "hordas de desclasados, pequeños clanes con aspecto de murga que recorrieron la ciudad, no representando a ninguna clase de la sociedad argentina. Era el malevaje reclutado por la policía y los funcionarios de la Secretaría de Trabajo y Previsión para amedrentar a la población".
 
Esta terrible equivocación histórica de legitimar "por izquierda" el frente antinacional liderado por los grandes poderes del país oligárquico, será la causa del repudio también histórico que recibirán de parte de la clase trabajadora argentina. El gran pensador del marxismo nacional Juan José Hernández Arregui afirmó: "son criaturas dilectas de la semicolonia engendrados por la colonización pedagógica".
 
La Opinión Popular



20-01-2020 / 21:01
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