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Nacionales - 26-07-2019 / 09:07
EL AFAMADO ECONOMISTA FULMINÓ AL GOBIERNO ACTUAL

Para Guillermo Calvo, un gobierno del Peronismo puede ser más creíble que el de Macri

Para Guillermo Calvo, un gobierno del Peronismo puede ser más creíble que el de Macri
"Un gobierno con Cristina puede ser más creíble que el de Macri, que va a subir con muy pocos votos marginales, teniendo minorías y sin la capacidad de decir 'lo que hice estuvo mal'. El ajuste que él haga va a ser en principio muy malo. Macri va a necesitar a una persona de prestigio, pero no sé si esas personas van a querer ser parte de su gobierno. Está muy quemado", afirmó Calvo.
Para el economista argentino de la Universidad de Columbia, es tal el actual grado de "incompetencia que, de repente, Cristina es lo mejor que le puede pasar al país"
 
"Voy a ser mal pensado, creo que los inversores, si asume (Mauricio) Macri el próximo gobierno, tienen más tiempo para sacar su plata, porque Macri no ha mostrado ninguna capacidad de manejar esta situación, más bien la ha empeorado".
 
Quien disparó tal proyección fue nada menos que Guillermo Calvo, economista argentino radicado hace ya décadas en Estados Unidos, profesor y académico de la Universidad de Columbia.
 
En diálogo con la prensa de Chile, país en el que participó en diversos foros, lanzó además con respecto a las próximas elecciones en Argentina: "no estoy a favor de Cristina (Kirchner) ni de su gente, pero debo reconocer una cosa: de repente, Cristina es lo mejor que le puede pasar al país".
 
Al explayarse sobre sus proyecciones políticas en la etapa actual, Calvo indicó que "creo que ninguno de los dos va a hacer que estos problemas desaparezcan, (pero) un gobierno con Cristina puede ser más creíble que el de Macri, que subiría sin la capacidad de decir "lo que hice estuvo mal".
 
"El ajuste que él haga va a ser, en principio, muy malo. Macri va a necesitar una persona de prestigio, pero no sé si esas personas van a querer ser parte de su gobierno. Está muy quemado".
 
También se refirió a la deuda argentina con el Fondo Monetario Internacional y se manifestó convencido que va a haber una reprogramación de los vencimientos.
 
"Yo creo que el Fondo va a extender los plazos, no hay dudas. La Argentina es hoy para el Fondo la inversión más importante que tiene (...). Si Argentina no le paga al FMI, el FMI se funde. Como decía Keynes, cuando uno debe poca plata al banco, uno tiene problemas, pero si uno debe mucha plata al banco, el banco tiene problemas", graficó.
 
"El Fondo descubrió que realmente estaba tratando con gente incompetente. Lamentablemente, políticamente incompetente", concluyó.

 
EL AFAMADO ECONOMISTA ORTODOXO FULMINÓ AL ACTUAL GOBIERNO
 
Guillermo Calvo: "Macri no mostró capacidad para manejar la situación"
 
Guillermo Calvo es, desde hace un cuarto de siglo, un economista periódicamente citado en los primeros planos de la política y economía argentina.
 
Desde antes de los 90, vive fuera del país, pero su desempeño internacional solía captar el interés de diferentes políticos por convocarlo.
 
Se hizo conocido tras la crisis del Tequila (default de la deuda mexicana) de 1994, ya que se le adjudicó haberla predicho. Tras ese galardón, Carlos Menem imaginó que sería el reemplazante ideal de Domingo Cavallo, cuando la figura del economista de la Mediterránea entró en desgracia por disputarle el protagonismo al riojano. Calvo rechazó el convite y el que ocupó el cargo fue Roque Fernández.
 
Volvió a los primeros planos en 2002, cuando después de la traumática salida de la convertibilidad y agotada la gestión de Jorge Remes Lenicov, Eduardo Duhalde decidió convocarlo para ocupar el cargo vacante en el Palacio de Hacienda.
 
El presidente interino y ex gobernador bonaerense tampoco logró convencerlo y debió tomar la segunda opción: Roberto Lavagna. De tal modo, Calvo jamás ocupó un cargo ministerial en Argentina, pero figura entre los más postulados.
 
Partidario de los ajustes ortodoxos, Calvo no buscó subterfugios para expresar que "El empleo público ha aumentado muchísimo y de manera aparentemente ineficiente, por lo que hay que empezar a echar gente en el sector público".
 
También da por descontado que, cualquiera sea el gobierno que asuma, su tarea será aplicar un ajuste en el sector público. Si es "un gobierno con Cristina", en referencia a uno con Alberto Fernández al frente, considera que "va a aplicar el ajuste con apoyo popular, culpando al gobierno previo". La posibilidad de una política diferente no entra en el radar del especialista de 78 años de la Columbia University.
 
Los dichos de Calvo fueron difundidos por dos medios gráficos de Chile (Diario Financiero y La Tercera), a los que les concedió sendos reportajes. En ambos se refirió también a la deuda argentina con el Fondo Monetario Internacional y se manifestó convencido que va a haber una reprogramación de los vencimientos.
 
También se refirió en duros términos a la política monetaria del gobierno. Al ser consultado sobre cómo actuó el Banco Central argentino frente a la crisis, respondió "mal, esa sería la respuesta más corta que podría dar".
 
Luego agregó que "cometieron el error garrafal de tener deuda de súper corto plazo, una suma enorme que se lleva todas las reservas. Luego hicieron el arreglo con el Fondo, pero fueron parches, no hay una idea de dónde empieza ni adónde va".
 
Calvo atribuyó "incompetencia" a la administración de Cambiemos y recordó la conferencia del 28 de diciembre de 2017, cuando "hicieron una cosa escandalosa, que fue decir que se iba a cambiar la política monetaria, sentaron a Federico Sturzenegger (por entonces presidente del BCRA) en una esquina y habló el Jefe de Gabinete. Fue una cosa espantosa que tuvo un impacto muy fuerte en la gente de Wall Street. De ahí en adelante perdieron la confianza de todos (...). El Fondo después descubrió que realmente estaba tratando con gente incompetente. Lamentablemente, políticamente incompetente".
 
Por Raúl Dellatorre
 
Fuente: Página12
 

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19-01-2020 / 11:01
En el siglo XX se firmaron, como jamás antes, tratados internacionales que limitan la violencia entre Estados, regulan el trato a prisioneros de guerra, refugiados y migrantes, prohíben la tortura y cien etcéteras. Rigen hoy en día, se amplían regularmente. Centenares de naciones adhieren, se celebran reuniones para ratificar principios universales.
 
Sin embargo el presidente de la mayor potencia del planeta --promotora y signataria de muchas de esas normas, sede física de organismos internacionales-- manda asesinar a un general de otro país. Sin que medie guerra declarada, sin cumplir las (de por sí laxas) leyes de su país. Los propios funcionarios de Donald Trump no alcanzan a justificar, ni siquiera a explicar, la movida. Los opositores la critican con ineficaz dureza.
 
El magnicidio es presenciado impávidamente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU): el poder expuesto en carne viva. Suena cándido o sarcástico preguntarse qué habría pasado si el mandatario homicida fuera iraní, argentino o hasta belga.
 
El orden global siempre fue asimétrico, tendencia que se agrava en la era de la globalización financiera y la primacía de líderes de derecha, racistas, violentos, xenófobos, machistas. Hiper tácticos, predispuestos a adoptar decisiones tremendas mientras tuitean. A toda velocidad, a pura ligereza.
 
Cuando asumieron Trump y su colega brasileño Jair Bolsonaro algunos expertos predijeron que poderes establecidos de sus patrias les demarcarían límites. Las Agencias de Estados Unidos, su élite económica, el Departamento de Estado, allá en el Norte que manda.
 
Acá cerca, Itamaraty, la célebre y profesional Cancillería de Brasil que, se supone, ensilló a la dictadura militar o limó diferencias entre presidentes tan disímiles como José Sarney, Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva.
 
Esos frenos y balances fracasaron, no actuaron, entraron en el pasado. Las mesas chicas de los presidentes del siglo XXI resultan ser minúsculas, a veces se superponen con la reunión familiar. Bolsonaro y sus críos, sin ir más lejos.
 
En ese contexto espantoso, volátil, filo indescifrable, el presidente Alberto Fernández intenta instalar un esquema de negociación de la deuda externa bastante novedoso (nada lo es del todo). Trata de conciliar ciertos principios básicos de soberanía y de llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Pagar pero supeditándose a la normalización de la economía, la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la deuda interna. La oferta parece sensata, en particular porque la formula un país pacífico, sin violencia racial ni ansias bélicas, una suerte de remanso en el vecindario soliviantado.

18-01-2020 / 10:01
El "fifty-fifty" que proponía Juan Perón para la Argentina era un anhelo por el cual trabajadores y empresas se repartían en partes iguales, 50-50, los ingresos que genera el país. Más allá de que el fifty-fifty no sea un nivel de distribución ideal, el dato publicado por el Indec muestra que la dinámica tiende a alejarse.
 
Ya que, durante el cierre del período Cambiemos, los asalariados volvieron a perder porciones de la distribución del ingreso. Esta vez el fenómeno vino acompañado de una novedad: los empresarios no mejoraron su participación. Y es que los que capturaron la diferencia fueron los trabajadores no asalariados.
 
El cuentapropismo, surgido por la fuerte crisis económica del 2018-2019, creció con fuerza, creó 265.000 puestos de subsistencia, que no califican ni como asalariados ni como empresarios, y llevó a la participación del ingreso mixto a crecer hasta quedarse con el 12,6% de la torta.
 
En este caso, la mencionada torta es el valor agregado por la economía local. Sobre el total del producto nacional, los asalariados se quedaron con el 45,1%. Eso implicó una caída fuerte desde el 52% con el que se quedaba en el 2015, según los datos del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped).
 
El Indec comenzó a publicar sus números en el 2016 y en el tercer trimestre de ese año todavía era el 52,7%. El deterioro se aceleró durante la gestión Cambiemos.
 
Los empresarios se quedaron con el 44,4% durante el tercer trimestre del 2019. Fue la primera caída en mucho tiempo, ya que en el mismo período del 2018 habían obtenido el 44,9%. Mientras tanto, los cuentapropistas pasaron del 11,4% al 12,6%.
 
Los asalariados son tres cuartos de quienes generan el ingreso nacional y se quedan con el 45,1% del producto; los empresarios son apenas el 3,9% y se quedan con el 44,4%; los cuentapropistas son el 22,9% y se quedan sólo con el 12,6%.
 
La Opinión Popular

18-01-2020 / 09:01
"Iba a presentar una denuncia contra el gobierno y apareció muerto, ya está, no hay nada que agregar". Está el prejuicio, la prepotencia, la intención. Y una pauta de la monstruosidad que puede cometer la manipulación de la información y el "periodismo de guerra", un concepto que inventaron los que lo ejercían.
 
La afirmación del encabezado es un resumen de golpes bajos, inexactitudes y simplificaciones groseras. Es el único sostén de la hipótesis que a Alberto Nisman lo mataron: un crimen virtual, sin rastros de asesinos, con presencias imposibles, sin datos ni motivo, crimen virtual, asesino virtual, pruebas virtuales.
 
Solamente es una frase que busca la complicidad en el prejuicio: "iba a presentar una denuncia contra el gobierno y lo mataron". No puede tener ninguna prosecución legal, solamente impacto político.
 
Las pruebas que determinan el suicidio y rechazan la posibilidad de homicidio han sido muy desarrolladas por Raúl Kollmann en varias notas de este diario; en el libro de Pablo Duggan están analizadas hasta el mínimo detalle, y en el reciente documental de Netflix queda expuesta la solvencia profesional de la fiscal Viviana Fein, que fue despedazada por los medios y finalmente apartada de la causa simplemente porque no se doblegaba al discurso que quería instalar la campaña mediática.
 
Lo más importante fue el resultado del peritaje realizado por los trece médicos forenses dependientes de la Corte. Se trata de un equipo acostumbrado a realizar este tipo de estudios, a diferencia de Gendarmería, que investiga otros delitos y no tiene esa experiencia, y que realizó el peritaje dos años después y en un escenario falso porque el original ya no existía.
 
La jefa de Gendarmería era en ese momento Patricia Bullrich, la misma que en 2015 perseguía por teléfono a Nisman para que se presente a la audiencia en el Congreso. Primero presionó a Nisman hasta lo imposible y después ordenó a Gendarmería que realizara un peritaje cuyas conclusiones fueron las que ella quería, contradiciendo a los peritos de la Corte.
 
El gobierno de Cristina era al que menos le convenía la muerte del fiscal. El macrismo había convocado a Nisman a informar en una sesión parlamentaria secreta. En vez de obstaculizar la reunión, el kirchnerismo logró que el informe fuera público. El kirchnerismo quería que se hiciera esa reunión porque sabía que el fiscal no tenía pruebas y había quedado en una situación desesperada después que el ex titular de Interpol, Richard Noble, lo desmintiera y acusara de mentiroso.
 
La frase que da a entender que el gobierno K lo mató, miente por varios motivos. En primer lugar porque nadie lo mató. Y en segundo lugar porque el gobierno K quería que fuera a hacer la denuncia al Congreso. En realidad este escenario con Nisman muerto le convenía más a los que impulsaban la denuncia de Nisman porque su comparecencia pública podía desnudar la operación sin pruebas que habían montado los servicios de inteligencia en la causa por el memorándum con Irán por el atentado a la AMIA.

17-01-2020 / 08:01
El acto por el quinto aniversario de la muerte de Alberto Nisman quedó al borde de una especie de escándalo político después que lo monopolizó el sector más gurka de Cambiemos, en especial la Coalición Cívica. Trascendió que los dos oradores serían el diputado Waldo Wolff y la ex ministra Patricia Bullrich, aunque aún antes de conocerse esa información, las organizaciones de la comunidad judía, la DAIA y la AMIA decidieron no participar.
 
Tampoco será de la partida la Asociación de Fiscales, que encabeza Carlos Rivolo, y sobre todo estará ausente la familia del fiscal fallecido. Las hijas, Iara y Kala, y su ex pareja, Sandra Arroyo Salgado, estarían de viaje, mientras que la madre, Sara Garfunkel, se hará presente en el homenaje que se hará el domingo en el cementerio de La Tablada, donde está la tumba de Nisman. La decisión de la DAIA, AMIA, Fiscales y la familia tiene que ver con el carácter político-opositor macrista de la convocatoria del sábado.
 
El acto está convocado para el sábado a las 18, frente al Teatro Colón, y fue respaldado este miércoles por Elisa Carrió en durísimos tuits. La legisladora renunciante no sólo insistió en que a Nisman lo mataron sino que le adjudicó la responsabilidad a Cristina Fernández, algo que ni remotamente figura en la causa judicial.
 
Lo asombroso fue que Carrió se lanzó contra la DAIA y la AMIA sosteniendo que "no me extraña que no asistan ya que los que planteamos la nulidad por inconstitucionalidad del Memorándum con Irán fuimos nosotros".
 
La realidad fue la contraria, la DAIA fue un durísimo opositor al Memorándum y no sólo actuó en el terreno legislativo sino que jugó un papel decisivo como querellante en la causa judicial al punto que participó en la acusación contra el fallecido Héctor Timerman y la ex presidenta por traición a la patria. Hoy en día, semejante postura es motivo de discusión dentro de la comunidad judía.
 
Más temprano, este mismo miércoles, Carrió se despachó contra Luis Moreno Ocampo, representante del ex titular de Interpol, el norteamericano Ronald Noble. De forma asombrosa, la diputada sostuvo que "Noble trabaja para los iraníes", una afirmación disparatada que se contradice con la realidad: durante su mandato en Interpol siempre se mantuvieron las órdenes de captura contra los sospechosos del régimen iraní. Noble fue, antes de ser secretario general de Interpol, el responsable del servicio secreto de Estados Unidos durante cuatro años.
 
Hasta anoche, tampoco el gobierno porteño de Horacio Rodríguez Larreta había manifestado su adhesión al acto del sábado. No hubo pronunciamiento alguno y oficialmente no figura en la agenda del titular de la administración de la ciudad. Fuentes cercanas señalaron que está previsto que participe de reuniones con vecinos a esa hora.
 
La Opinión Popular

17-01-2020 / 07:01
Si es cierto que "la inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar", como sostuvo Mauricio Macri, él es un incapaz y su gobierno quedó aplazado. El Índice de Precios al Consumidor alcanzó nada menos que el 53,8% en 2019, el nivel más alto desde 1991, totalizando en los últimos cuatro años un 300%. El fracaso total de la economía neoliberal no tuvo lugar en los diarios ultra macristas Clarín y La Nación, que escogieron pequeños recuadros de sus tapas para informarlo. Una práctica que hasta 2015 no tenían.
 
El título de Clarín para comunicarlo fue: "El año pasado la inflación llegó a 53,8% y fue el índice más alto desde 1991", pero lo llamativo fue la ubicación en la tapa. Un recuadro pequeño, de costado, dándole el lugar principal a otras noticias relacionadas a la inseguridad, o a Venezuela. El caso de La Nación es similar. Eligió un sitio todavía más chico para titular: "La inflación en 2019 fue la más alta en 28 años".
 
Con semejante fracaso debería esperarse ahora que los medios macristas, hoy enrolados en una furiosa oposición al gobierno del Frente de Todos, como los economistas neoliberales que aplaudieron y le dieron sustento "científico" a Cambiemos, se llamen a silencio.
 
Es que el desmesurado aumento de los precios que nunca pudieron -ni quisieron- controlar fue la mayor trituradora de salarios que pergeñaron para lograr el principal objetivo nunca declarado del gobierno de Macri: bajar el "costo" laboral.
 
El resultado fue dramático. Cuando Macri llegó a la Casa Rosada el salario promedio argentino medido en dólares era el más alto de Sudamérica. Cuando la abandonó, el salario argentino se había hundido hasta los últimos puestos de la tabla. Neoliberalismo puro y duro.
 
Con este dato estadístico se demuele otra de las grandes mentiras con las que se pavimentó la llegada del macrismo al poder. No fue la única, pero sí una de las más resonantes y de las que contó con mayor apoyo de la prensa macrista porteña.

En la campaña electoral de 2015 el marketing macrista saturaba los medios y las redes asegurando que combatir la inflación "no sería un problema". También decía que bajar la inflación ayudaría a lograr "pobreza cero", otra de las grandes promesas electorales. 
Cuatro años después la mentira quedó al descubierto.


El macrismo se fue del gobierno sin cumplir una sola promesa y sin lograr un indicador económico positivo. Eso sí: los bancos, las empresas energéticas, las mineras y los agroexportadores acumularon ganancias como nunca. La generosidad de Macri se agotó con los más ricos; para el resto de la sociedad no hubo ni limosnas.

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