La Opinión Popular
                  17:52  |  Martes 21 de Enero de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Tenemos nuevas prioridades: combatir el hambre y la pobreza, encender la economía, reactivar el consumo y generar empleo”. Alberto Fernández
Recomendar Imprimir
Nacionales - 24-07-2019 / 10:07
EL CANDIDATO DEL FRENTE DE TODOS FUE ENTREVISTADO EN TN

Alberto Fernández dejó sin palabras al fanático macrista Morales Solá

Alberto Fernández dejó sin palabras al fanático macrista Morales Solá
Fue un diálogo tenso el que mantuvieron Alberto Fernández y el ultra macrista Joaquín Morales Solá en la pantalla de TN. Se trató de una de las entrevistas en las que el precandidato presidencial por el Frente de Todos logró rebatir uno por uno los penales que le pateó el fanático periodista del grupo Clarín, quien en más de una ocasión intentó relativizar el poder con el que contaría su entrevistado en una dupla con Cristina.
El ex jefe de Gabinete retrucó las chicanas del columnista ultra macrista del diario La Nación y realizó una dura crítica al gobierno de Mauricio Macri. Además, desarrolló como será la relación con CFK, la prensa, el FMI y los Estados Unidos, entre otros.
 
"¿Usted piensa que yo voy a poner el cepo? ¿Seriamente, después de lo que lo critiqué?". En línea con la política de dar entrevistas a periodistas muy afines al macrismo, Alberto Fernández protagonizó varios contrapuntos que dejaron sin respuesta a Joaquín Morales Solá.
 
Durante una nota en la señal del macrista Grupo Clarín, el precandidato del Frente de Todos sostuvo sus críticas a la gestión de Cristina y, al mismo tiempo, celebró que sea su compañera de fórmula.
 
También rescató a los integrantes de la Corte Suprema, desmintió los fantasmas sobre una eventual injerencia suya en el Poder Judicial y reiteró sus cuestionamientos a los jueces federales por las "detenciones arbitrarias".
 
"¿Usted no ve nada? ¿Usted se dio cuenta lo que pasó?", le retrucó al columnista del diario La Nación luego de desmenuzar la política "desastrosa" que llevó adelante Mauricio Macri.
 
"Cristina es una dirigente política de gran magnitud y la verdad es que es alguien que quiere colaborar a sacar a la Argentina de este tema", aseguró Alberto Fernández ante las reiteradas preguntas de Morales Solá sobre quién gobernará en caso de un triunfo del Frente de Todos.
 
En cuanto a la situación económica, Fernández sostuvo que la gestión de Cristina "dejó tres problemas: el cepo, la inflación y el déficit fiscal". En ese contexto, apuntó contra las políticas adoptadas por Macri para atacarlos.
 
"¿El cepo como lo resolvió Macri? lo levantó irresponsablemente y el primer año terminamos con un 40 por ciento de inflación. ¿Cómo resolvió la demanda de dólares que el cepo evitaba? con la toma de deuda. ¿Cómo terminamos? con la soga al cuello, endeudados al 95 por ciento del PBI".
 
"Cristina le dejó 25 puntos de inflación. ¿En cuánto estamos? En 55, ¿qué tiene que ver Cristina?", completó y remató con el tercer problema: "Cristina dejó 1,8, en algunos casos, 3 puntos, según quien lo tome. Tenemos más de 6 puntos de déficit fiscal. ¿La culpa de Cristina, Joaquín? Por favor, seamos serios".
 
Desorientado, el columnista del diario La Nación sostuvo que sus fuentes le daban otras cifras: "Usted me confunde porque acá la mayoría de los economistas, en este programa, dicen que Cristina dejó un déficit de 7 puntos". "Eso no es lo que dijo el Indec de Macri", lo remató Alberto.

 
Al referirse a la llamada "grieta", el ex jefe de Gabinete señaló que "la Argentina no soporta más la división que nació en la época de Cristina pero que nadie la explotó más que el macrismo". "Este conflicto no es solamente de un espacio. Es un conflicto generalizado. Estoy harto de soportar el juego de los trolls que viven haciendo cosas para ensuciarme", disparó y advirtió que con esta situación "lo que más se ha afectado es la convivencia democrática".
 
En otro tramo de la nota, Alberto Fernández desnudó la presión del Poder Ejecutivo sobre los medios críticos. "Han puestos presos a dueños de canales opositores". "¿Cuál dueño? ¿Cristóbal López? --interrumpió Morales Solá-- él no está preso por ser dueño de un medio sino porque se quedó con 8 mil millones de pesos".
 
La réplica no le dejó mucho margen al editorialista de La Nación: "No, está preso porque le aplicaron una doctrina vergonzosa para tenerlo detenido. Podría estar procesado, en libertad. Pero por algo lo apresaron. Yo quisiera que el sistema judicial argentino funcionara de otro modo".
 
Sobre los episodios de los últimos días, en los que discutió con periodistas como el conductor cordobés Mario Pereyra, Fernández fue categórico: "el derecho de expresión lo tenemos todos pero un periodista no tiene derecho a llamarme mentiroso, como él me trató".
 
"El periodista no tiene derecho a ponerse en rol de opositor mío, puede no pensar como yo pero declararse opositor y hacer un reportaje franco es una contradicción", insistió. De todas maneras, recordó que él fue crítico del Gobierno durante las épocas de confrontación con un sector del periodismo antikirchnerista.
 
"Ningún periodista va a tener ningún problema en Argentina. Porque el problema de la Argentina no es el periodismo. El problema que tiene la Argentina es la pobreza, la desocupación, es la marginación", señaló. 
 
"Usted dijo que se van a revisar decisiones de la Justicia...", señaló el conductor del programa Desde el llano. Antes de que pudiera terminar, Fernández le salió al cruce "No dije eso. Eso malintencionadamente se interpretó así", remarcó y reveló que en un almuerzo le consultaron qué haría con la Corte Suprema en caso de llegar al poder.
 
"Nada hay que hacer con la Corte. La Corte tiene cinco jueces dignos. Tres de la gestión nuestra y los dos nuevos. A mí me puede gustar más o menos lo que Rosenkrantz resuelve pero es un hombre con antecedentes académicos incontrastables. Así como digo que con la Corte Suprema no hay que hacer absolutamente nada, le digo también que hay casos de la justicia federal ha dicho cosas increíbles. Yo no sé si Cristóbal López es inocente o culpable. Lo que sí le puedo decir es que en un Estado de Derecho que funciona a pleno no tiene ningún motivo para llevar dos años preso. Las detenciones arbitrarias han sido una regla de la justicia federal".
 
"Usted quiere que todos los presos estén en su casa", lo chicaneó Morales Solá. El ex jefe de Gabinete le respondió con sus herramientas de profesor de derecho penal: "No. Yo quiero que se haga justicia. Yo no defiendo gente, defiendo el Estado de derecho. Defiendalo usted también. Porque lo hacen hoy con ellos lo pueden hacer con usted también", le advirtió.
 
Además, volvió a repetir que con "revisar los fallos judiciales" no se refiere a una intervención del Poder Ejecutivo sino a que sea el Consejo de la Magistratura el que analice las decisiones de los magistrados de Comodoro Py. Además señaló que algunas decisiones de primera instancia fueron ratificadas sólo porque "el gobierno de Macri vació la Cámara Federal para llenarla de jueces amigos".
 
"Yo cuando a usted lo perseguían opinaba y estuve del lado suyo. Cuando se hacían los juicios públicos en la plaza de mayo. Siempre estuve del lado de ustedes ¿por qué piensan que voy a estar en contra?", insistió.
 
 
El FMI y la deuda
  
JMS: "¿Cómo va a ser la relación con el Fondo?"
 
AF: "La misma que tuvimos en el 2004. ¿O nosotros no recuperamos la relación con el Fondo y le terminamos pagando? El que no le puede pagar es Macri. Y el fondo lo sabe".
 
JMS: "Ninguno va a poder pagar..."
 
AF: "La Argentina no va a poder pagar por las condiciones que dejó Macri. No me eche la culpa a mí, lo hizo Macri. Eso es lo que hay que asumir, Joaquín. Vamos a tener un serio problema pero hay que resolverlo. Ya los resolvimos en 2003. Eran problemas muy parecidos."
 
Consultado por una medida positiva de la actual gestión, Fernández rescató la recuperación de la confianza en las estadísticas públicas. Sin embargo, cuestionó la campaña que hace el oficialismo en torno al supuesto desarrollo de la obra pública. "Los gobernadores me cuentan que tuvieron que terminar un montón de obra pública dejó sin hacer porque se ocupó de hacerla en la provincia de Buenos Aires y dejó sin hacerla el resto del país", señaló.
 
 
Mercosur - Unión Europea
 
El precandidato del Frente de Todos aseguró que la primera reunión activa para avanzar en el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea se realizó durante su gestión como jefe de Gabinete, en 2006. Sin embargo, advirtió que lo que inicialmente consensuó el presidente Macri "no ha tenido en cuenta un montón de zonas sensibles que se descuidaron en la lógica de apertura". "Yo no tengo un problema con la apertura, tengo un problema si la apertura se lleva puesta a la Argentina", remarcó y remató: "esto que se firmó fue otra mentira de Macri. No fue un acuerdo con la Unión Europea, fue el comienzo de las negociaciones de 12 años".
 
 
La relación con EEUU
  
JMS: ¿Qué relación tendría usted con el gobierno de Trump que es un gobierno difícil?
 
AF: La que corresponde con un país como Estados Unidos. Con EEUU hay que convivir, simplemente. Hay que respetarse. ¿Si nosotros convivimos con Bush, como no vamos a poder convivir con Trump también? Esas son ficciones que ustedes crean. Miedos que crean los analistas. No es razonable.
 
 
Venezuela
  
JMS: "¿Qué piensa usted de lo que está pasando en Venezuela?"
 
AF: "Estoy muy preocupado. Hace mucho tiempo que vengo planteando que el gobierno de Venezuela tiene un sesgo autoritario. Que le ha dado un enorme problema institucional y un enorme problema autoritario. Tengo una enorme preocupación, que creció cuando vi el informe de Michelle Bachelet, que reveló una serie de datos que no conocía. Dicho esto, creo que la salida no es correr detrás de Trump y los marines. Eso es promover una guerra civil en Venezuela".
 
JMS: "No, pero tampoco ponerse del lado de Maduro".
 
AF: "No. La solución es hacer lo que propuso dignamente Uruguay y México. Generar un canal de diálogo que se abra y reponga institucionalidad y recupere la convivencia democrática y sale a Venezuela de la crisis humanitaria en la que está".
 
Fuente: Página12
 

Agreganos como amigo a Facebook
21-01-2020 / 10:01
El asesinato de Fernando Báez Sosa que la UAR (Unión Argentina de Rugby) llamó fallecimiento es apenas una parte -la más importante-, de un combo letal.
 
La tipificación jurídica, responsabilidad penal y carradas de opiniones sobre el crimen, con mayor o menor espesura analítica, no le devolverán la vida al joven de 19 años y nos colocan en una endeble situación argumentativa.
 
Las sucesivas agresiones de rugbiers que terminan en muertes o sin ellas, con premeditación y alevosía, con el afán de destruir al otro por ser diferente, por las razones que fueren, son una noticia incómoda para un deporte que se arroga ciertos valores.
 
Los casos anteriores tuvieron una efímera visibilidad mediática. Algunos siguen impunes, como el asesinato de Ariel Malvino, a quien tres correntinos mataron en 2006 en Ferrugem, todos de familias influyentes en esa provincia.
 
Esa muerte y la de Báez Sosa tienen un componente clasista que deviene de la posición social de estas manadas de criminales musculados.
 
El rugby estigmatizado refuerza esa concepción de deporte cheto cuando ya no lo es. Hace tiempo dejó de serlo. Lo juegan los pueblos originarios en sus territorios, los pobres en las villas, los presos en las cárceles, crece entre las mujeres de cualquier condición social.
 
En la gran mayoría de estos crímenes no se percibe con claridad un ingrediente de consumo social que cruza a muchos de los victimarios. La ingesta desenfrenada de alcohol que confirman todas las estadísticas y en especial de la cerveza.
 
Cualquier campaña de concientización que busque antídotos contra la brutalidad de una manada de rugbiers, debería tomar en cuenta cuál es la única droga social legalizada y cuyo consumo está lejos de llegar a su techo.

20-01-2020 / 11:01
El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, cuestionó a distintos funcionarios, -en su mayoría gerentes y directivos- de empresas públicas que ingresaron con cargos políticos al Estado durante el Gobierno del ex presidente, Mauricio Macri, y que en este nuevo período gubernamental no quieren dejar sus cargos en las diferentes dependencias estatales.
 
Massa denunció que dichos funcionarios, en caso de irse, piden doble indemnización y los definió como "okupas". Fuentes de distintos organismos estatales explicaron cómo esta situación afecta a la implementación de proyectos y políticas públicas.
 
El Presidente de la Cámara baja aseguró que "son unos inmorales", y que "no sólo no renuncian a los cargos a los que llegaron por una decisión política, sino que además piden la doble indemnización que ellos mismos rechazaban cuando estaban en el gobierno".
 
Massa se refería a esto ya que el 20 de mayo de 2016 Macri había vetado la ley de Emergencia Ocupacional, que fue sancionada por ambas cámaras legislativas y que pretendía prohibir los despidos por 180 días e implementar la doble indemnización.
 
Es decir, los funcionarios de Cambiemos que aún quedan en el estado, piden para irse la doble indemnización mientras que su gobierno estaba en contra de aplicar ese resarcimiento a los trabajadores despedidos.
 
Massa detalló que se trata de "gerentes de Aerolíneas Argentinas, Anses, Ferrocarriles Argentinos, Pami, Aysa y de otras empresas públicas, que se hacen los distraídos esperando que los echen para pedir que les liquiden la doble indemnización".
 
"Esta gente no llegó con los clasificados bajo el brazo sino que fue designada políticamente y ahora pide una doble indemnización que el mismo Gobierno anterior vetó cuando el Congreso aprobó la Ley", agregó el funcionario. 

19-01-2020 / 18:01
Al grito de "¡no fue suicidio, fue un magnicidio!" un grupo de manifestantes antiperonistas se movilizó a la Plaza del Vaticano, para recordar al fiscal Alberto Nisman a cinco años de su muerte. Los manifestantes se ufanaron de "no llevar banderas políticas". Sin embargo, en el discurso dispararon contra el presidente, Alberto Fernández, y festejaron la presencia de dirigentes del macrismo.
 
Todo el acto fue en línea con los dichos bolzonaristas de la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich en los últimos días. La ex funcionaria acusó al jefe de Estado de haber pactado "la demolición de la causa del Memorándum con Irán" que tiene como acusada a Cristina Fernández. Aunque varios dirigentes opositores confirmaron que no judicializarán esta acusación.
 
La ceremonia tuvo de invitados estrellas a los mediáticos diputados Waldo Wolff y Fernando Iglesias, ambos del PRO. De la Coalición Cívica hicieron su aparición Elisa Carrió y su heredero político Maximilano Ferraro. No solo legisladores gurkas del macrismo asistieron, en las primeras filas estaba el ex secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj, el ex titular de Medios Públicos Hernán Lombardi y el ex ministro de Educación Alejandro Finocchiaro. Con estos dirigentes macristas bien presentes, los oradores seguían jurando la "independencia política" del acto.
 
Lo que hace varias semanas parecía que iba a ser un acto cargado de contenido opositor con concurrencia masiva, se fue desinflando en los últimos días a medida de que las distintas organizaciones de la comunidad judía en la Argentina anunciaron que no participarían. Tanto la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) decidieron no participar de esta movilización que pedía "Justicia por el asesinato del fiscal", cuando a cinco años de su muerte la Justicia aun no encontró pruebas que definan al caso. Es una muerte utilizada por el macrismo para reforzar la demonización del kirchnerismo.
 
Su ex pareja y jueza federal, Sandra Arroyo Salgado, y sus hijas tampoco asistieron. Incluso, algunos meses atrás dejaron de ser querellantes en la causa que investiga la muerte de Nisman. Sin embargo, los manifestantes colmaron la pequeña Plaza del Vaticano.
 
La previa fue caliente: intimidaciones a periodistas y reproches entre los manifestantes por la escasez de jóvenes en este acto. Lo cierto es que el calor en una plaza seca, con poca sombra, generó molestia en una buena parte de los adultos mayores que se acercaron temprano.
 
Antes que comenzara el acto, desde la organización pidieron que "respetaran a todos los periodistas". La consigna no fue tomada de la mejor manera por los "defensores de la república", muchos abuchearon, otros chistaban por lo bajo, mientras que otros gritaron: "Son cómplices y corruptos".
 
La Opinión Popular

19-01-2020 / 11:01
En el siglo XX se firmaron, como jamás antes, tratados internacionales que limitan la violencia entre Estados, regulan el trato a prisioneros de guerra, refugiados y migrantes, prohíben la tortura y cien etcéteras. Rigen hoy en día, se amplían regularmente. Centenares de naciones adhieren, se celebran reuniones para ratificar principios universales.
 
Sin embargo el presidente de la mayor potencia del planeta --promotora y signataria de muchas de esas normas, sede física de organismos internacionales-- manda asesinar a un general de otro país. Sin que medie guerra declarada, sin cumplir las (de por sí laxas) leyes de su país. Los propios funcionarios de Donald Trump no alcanzan a justificar, ni siquiera a explicar, la movida. Los opositores la critican con ineficaz dureza.
 
El magnicidio es presenciado impávidamente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU): el poder expuesto en carne viva. Suena cándido o sarcástico preguntarse qué habría pasado si el mandatario homicida fuera iraní, argentino o hasta belga.
 
El orden global siempre fue asimétrico, tendencia que se agrava en la era de la globalización financiera y la primacía de líderes de derecha, racistas, violentos, xenófobos, machistas. Hiper tácticos, predispuestos a adoptar decisiones tremendas mientras tuitean. A toda velocidad, a pura ligereza.
 
Cuando asumieron Trump y su colega brasileño Jair Bolsonaro algunos expertos predijeron que poderes establecidos de sus patrias les demarcarían límites. Las Agencias de Estados Unidos, su élite económica, el Departamento de Estado, allá en el Norte que manda.
 
Acá cerca, Itamaraty, la célebre y profesional Cancillería de Brasil que, se supone, ensilló a la dictadura militar o limó diferencias entre presidentes tan disímiles como José Sarney, Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva.
 
Esos frenos y balances fracasaron, no actuaron, entraron en el pasado. Las mesas chicas de los presidentes del siglo XXI resultan ser minúsculas, a veces se superponen con la reunión familiar. Bolsonaro y sus críos, sin ir más lejos.
 
En ese contexto espantoso, volátil, filo indescifrable, el presidente Alberto Fernández intenta instalar un esquema de negociación de la deuda externa bastante novedoso (nada lo es del todo). Trata de conciliar ciertos principios básicos de soberanía y de llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Pagar pero supeditándose a la normalización de la economía, la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la deuda interna. La oferta parece sensata, en particular porque la formula un país pacífico, sin violencia racial ni ansias bélicas, una suerte de remanso en el vecindario soliviantado.

18-01-2020 / 10:01
El "fifty-fifty" que proponía Juan Perón para la Argentina era un anhelo por el cual trabajadores y empresas se repartían en partes iguales, 50-50, los ingresos que genera el país. Más allá de que el fifty-fifty no sea un nivel de distribución ideal, el dato publicado por el Indec muestra que la dinámica tiende a alejarse.
 
Ya que, durante el cierre del período Cambiemos, los asalariados volvieron a perder porciones de la distribución del ingreso. Esta vez el fenómeno vino acompañado de una novedad: los empresarios no mejoraron su participación. Y es que los que capturaron la diferencia fueron los trabajadores no asalariados.
 
El cuentapropismo, surgido por la fuerte crisis económica del 2018-2019, creció con fuerza, creó 265.000 puestos de subsistencia, que no califican ni como asalariados ni como empresarios, y llevó a la participación del ingreso mixto a crecer hasta quedarse con el 12,6% de la torta.
 
En este caso, la mencionada torta es el valor agregado por la economía local. Sobre el total del producto nacional, los asalariados se quedaron con el 45,1%. Eso implicó una caída fuerte desde el 52% con el que se quedaba en el 2015, según los datos del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped).
 
El Indec comenzó a publicar sus números en el 2016 y en el tercer trimestre de ese año todavía era el 52,7%. El deterioro se aceleró durante la gestión Cambiemos.
 
Los empresarios se quedaron con el 44,4% durante el tercer trimestre del 2019. Fue la primera caída en mucho tiempo, ya que en el mismo período del 2018 habían obtenido el 44,9%. Mientras tanto, los cuentapropistas pasaron del 11,4% al 12,6%.
 
Los asalariados son tres cuartos de quienes generan el ingreso nacional y se quedan con el 45,1% del producto; los empresarios son apenas el 3,9% y se quedan con el 44,4%; los cuentapropistas son el 22,9% y se quedan sólo con el 12,6%.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar