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Nacionales - 22-07-2019 / 09:07

El efecto imprevisto de la "hiper polarización" lleva a que la meta del 45% de los votos aparezca factible ya en las PASO

El efecto imprevisto de la
Consultores como Rosendo Fraga y Lucas Romero (Synopsis), entre otros, ya hablan de la cada vez mayor probabilidad que el futuro presidente de los argentinos se defina en octubre. Es decir, que Macri o Fernández gane en primera vuelta por llegar al 45% de los votos, el "piso" a partir del cual un candidato puede ganar en primera vuelta.
"Hiperpolarización". Esa es la palabra más escuchada en las últimas jornadas en los mentideros políticos. La utilizan analistas, consultores y los propios protagonistas. Se refiere al escenario político que, a gran velocidad, va fluyendo rumbo a las PASO.
 
A menos de tres semanas para las elecciones, que en rigor definirá las candidaturas de las generales de octubre, los dos búnkers de los cuales saldrá el futuro Presidente ya manejan un escenario en el que las candidaturas de Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto y la de Alberto Fernández y Cristina Fernández concentran nada menos que el 80% de los votos.
 
Incluso, en el Instituto Patria -desde donde se maneja la campaña de Cristina- no descartan que la hiperpolarización se acerque al 85 por ciento. Esto implica que el escenario de definición que se esperaba para octubre podría ocurrir ya en las PASO de agosto. Y se entusiasman con que la fórmula opositora se ubique ya en "zona de victoria en primera vuelta".
 
Esa misma lectura se está haciendo en estos días en otras oficinas, aunque con menos triunfalismo: los operadores financieros -tanto de la City porteña como de Wall Street- están yendo a posiciones defensivas, a la espera de que la situación se aclare. Es que el escenario que se abre para el dólar varía mucho según qué candidato se imponga.
 
Lo cierto es que se ve un escenario inédito de la política argentina de los últimos años. De hecho, en las últimas competencias hubo tres corrientes bien diferenciadas: los dos polos determinados por el oficialismo de Cambiemos, a un lado, y el Kirchnerismo, del otro. En el medio, el Peronismo "moderado" liderado por Sergio Massa, hoy candidato estelar en las boletas de los Fernández.
 
El hecho de que el "espacio del medio" -hoy representado por Lavagna-Urtubey- se haya reducido (algunos hablan directamente de una implosión) da lugar al crecimiento de los dos polos. Un verdadero "mano a mano" que, a la hora de estimar un resultado, la mayoría de los encuestadores grafica como una verdadera moneda al aire.
 
Lo cierto es que, bajo este nuevo escenario pre electoral, los "laboratorios" de ambos lados se han puesto a elaborar distintos contextos para el 11 de agosto a la noche, una vez que se conozcan los resultados.
 
Consultores como Rosendo Fraga y Lucas Romero (Synopsis), entre otros, ya hablan de la cada vez mayor probabilidad que el futuro presidente de los argentinos se defina en octubre. Es decir, que Macri o Fernández gane en primera vuelta por llegar al 45% de los votos, el "piso" a partir del cual un candidato puede ganar en primera vuelta.
 
"Es perfectamente posible que uno de los candidatos obtenga entre 42% y 44% de los votos y quede a un paso de ganar en primera vuelta, en octubre", afirma Fraga.

 
La estrategia de los comandos de campaña a uno y otro lado de la grieta se focalizará en ir a la pesca de esos votantes que podrían definir la pulseada. ¿Cómo? ¿Dónde? En el Instituto Patria, los estrategas se manejan con mapas en donde se detallan los distintos resultados que Daniel Scioli consiguió en octubre de 2015. Provincia por provincia; región por región en cada uno de esos distritos.
 
La conclusión que sacan es que, al día de hoy, existen tres grandes desafíos que Alberto Fernández tiene por delante:
 
-Uno, estirar al máximo posible la diferencia a favor en el conurbano bonaerense, capaz de compensar la segura pérdida por una gran ventaja en la Ciudad de Buenos Aires. En el Instituto Patria estiman que Horacio Rodríguez Larreta podría triunfar con el 55% de los votos, y Macri obtener no menos del 52%.
 
-Intensificar la campaña en el norte del país. Son diez provincias: Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero, Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones. En 2015, la diferencia favorable a Scioli en el denominado NOA y NEA del país alcanzó a 1,4 millón de votos. No será fácil: en algunos de esos distritos gobierna Cambiemos, como Jujuy y Corrientes. La apuesta será que Sergio Massa, que obtuvo un buen caudal de sufragios en aquel entonces, pueda repetir esa perfomance cuatro años más tarde. Por eso mismo, Massa ya inició su recorrido por esa zona. Empezó por Jujuy.
 
-La lupa también está puesta sobre la provincia de Córdoba, donde está el segundo mayor padrón electoral del país. Si bien ahí se descarta que Macri volverá a ganar, la fórmula de "los Fernández" buscan achicar la diferencia, acaso en la provincia anti K por excelencia. Por eso mismo, Alberto F. hizo un recorrido de dos jornadas antes del fin de semana visitando intendentes cordobeses.
 
Hay consultores que abonan la posibilidad de que esa estrategia tenga éxito. Por caso, Lucas Romero, de Synopsis, destaca que bastaría con que Fernández mejorase la muy pobre performance de Scioli en los principales seis distritos para ubicarse en el entorno del 45% de los votos.
 
No parece una tarea imposible si se considera que Scioli había obtenido en Córdoba apenas el 19% de los votos, en Ciudad de Buenos Aires el 24%, en Santa Fe y Mendoza 31% y en provincia de Buenos Aires un 37%.
 
"Si a esos guarismos se le suman 10 puntos, no son números alocados que pueda obtener Fernández. Eso representa 7 puntos más a nivel nacional", observa Romero.
 
"Es decir, Scioli tuvo a nivel nacional 37% en primera vuelta y quizás con esa suba ahora llegaría el Frente de Todos a 44%. Por eso soy cauteloso sobre los que dicen que Macri gana, porque juntar a toda la oposición fue un gran hecho electoral y le está dando niveles de apoyo suficiente para pensar que ese espacio puede conseguirel 45% de los votos y ganar en primera vuelta. De hecho, con indecisos hoy nuestras encuestas le dan al frente opositor alrededor de 42%", argumenta.
 
 
Macri, a la caza de los desencantados
  
Desde el búnker de la fórmula oficialista tienen en foco a los votantes de José Luis Espert, Juan José Gómez Centurión y a los de Lavagna-Urtubey. En la Casa Rosada están convencidos de que la mayor parte de los votantes de uno y otro espacio votarían por Macri-Pichetto si hubiera ballotage.
 
Lo que sucede ahora es que, ante la hiperpolarización, el oficialismo necesita de esos votos ahora, en agosto. Para demostrar el máximo de competitividad, ya en las PASO. Y no en octubre.
 
Por eso mismo ya se ha puesto en marcha una segmentación de las propuestas de campaña. Para ir en busca de esos votantes, que se identifican con el arco ideológico más a la derecha, incluso del Gobierno.
 
Algunas de las medidas anunciadas en los últimos días fue orientada a ese grupo: el nuevo Servicio Cívico Voluntario. "Gendarmería es la institución más valorada del país, mucho más que la educación pública", sentenció la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, como para que no quedaran dudas de esa intención.
 
En el mismo sentido puede ubicarse a la organización del Desfile Militar del último 9 de Julio. Y el discurso bien segmentado del propio Pichetto, que directamente identificó a Axel Kicillof con el marxismo.
 
Cerca de Alberto Fernández tomaron nota de esta movida. Como ya se informó en iProfesional, en el comando de campaña del Frente de Todos tratan de revertir lo que, admiten, fue un error en el diagrama al inicio de la campaña.
 
La principal objeción que le formulan a Fernández desde las propias filas kirchneristas es que al candidato le faltan propuestas "que le cambien la vida a la gente".
 
Para apuntar en ese sentido se están definiendo voceros en cada una de las materias. Y contratarían a la agencia brasileña de Augusto Fonseca -la misma que utilizó en su momento Daniel Scioli- para unificar la campaña de ahora en más.
 
 
El consumo, eje de la campaña
  
En su última aparición pública, en Mar del Plata, Cristina Kirchner expuso uno de los principales caballitos de batalla del espacio K: "¿Esto es capitalismo? No, no, no. Capitalismo era cuando Axel era ministro de Economía y la gente compraba, consumía y podía viajar", dijo, en una de las frases más festejadas por los militantes.
 
La crisis económica golpea el bolsillo de la población, y CFK contrasta esta realidad con su gestión.
 
De acuerdo a los últimos registros de las consultoras especializadas, el consumo masivo volvió a derrapar en junio. La medición de AC Nielsen marcó un retroceso de 7,9% ese mes, contra junio del año pasado.
 
Y Kantar, en un informe reservado, apuntó a una caída del 9% el mes pasado; un guarismo peor que en mayo, cuando fue del 6 por ciento.
 
La Casa Rosada, frente a este cuadro de situación, modificó su estrategia. En los últimos meses relanzó el programa de Precios Cuidados y el "Ahora 12", en una versión similar a la que existió durante el kirchnerismo.
 
La aspiración es que estas medidas, que se complementan con la postergación de incrementos en las tarifas de los servicios públicos, que según el Estudio Broda equivalen a nada menos que $100.000 millones que, en lugar de ir hacia las empresas, se queda en los bolsillos de los usuarios.
 
La pregunta, en todo caso, antes y ahora, es si este tipo de medidas son consistentes y duraderas en el largo plazo.
 
En medio de la campaña, esa respuesta se pasa por alto. Ya habrá tiempo para las evaluaciones. Si es como ahora apuestan en los comandos de campaña, eso sucederá a partir del próximo 28 de octubre.
 
Por Claudio Zlotnik
 
Fuente: iProfesional
 

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24-08-2019 / 10:08
El candidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, criticó al gobierno por haber minimizado la inflación y por creer que ese problema se solucionaba "enfriando" la economía. "Multiplicaron por dos la inflación" y "lo único que produjo Macri son 5 millones de pobres", sentenció.
 
Fernández afirmó que su prioridad será "reconstruir el desastre" que deja el gobierno de Macri y aseguró que recibirá "tierra arrasada". Consultado por cuándo cree que podrá verse una recuperación económica, evitó dar un pronóstico pero señaló: "Los éxitos del primer semestre van a depender de nosotros, no de que alguien haga llover inversiones".
 
El Gobierno "equivocó gravemente el tratamiento del tema de la inflación" porque "pensó que el problema era monetario, y que sacando dinero de la plaza y bajando el consumo la iban a contener", añadió. Sin embargo, "llevamos cuatro años y multiplicaron por dos la inflación".
 
Para el candidato más votado en las PASO, la salida es "cambiar esa lógica que el gobierno repite" y "volver a encender la economía". "Ponerle dinero en el bolsillo a los que consumen y hacer un acuerdo con empresarios y sindicatos para poner en marcha la economía". "No va a ser fácil -aclaró- porque Macri ha diezmado la Argentina".
 
Para Fernández "ha llegado la hora de parar la pelota, levantar la cabeza, ver cómo rearmamos el equipo y empezar a salir de otro modo. Y lo vamos a hacer porque los argentinos la están pasando muy mal, y nadie quiere pasarla mal".
 
Durante la charla con periodistas, el ex jefe de Gabinete durante el gobierno de Néstor Kirchner fue consultado también sobre cómo sería su relación con la Justicia en caso de llegar a la Presidencia. "No voy a ser un cazador de brujas ni perseguidor de nadie", aseguró y recordó que la tarea de juzgar a los jueces y fiscales es del Consejo de la Magistratura y del Ministerio Público, respectivamente.
 
Eso sí, aclaró que su labor "como ciudadano será señalar mi preocupación por la forma en que funcionó" un sector del Poder Judicial durante los últimos años, y destacó que "la mejor Justicia es la que es independiente de la presión mediática y política".
 
"No quiero ser el que está parado en el medio de la grieta", definió Fernández e indicó que su tarea será "dejar de hablar de la grieta y trabajar juntos, porque en el juego de la grieta perdemos mucho tiempo en reconstruir el desastre que han hecho".
 
Finalmente, destacó la importancia de promover las economías regionales, de construir un gobierno "de un presidente con 24 gobernadores" y reiteró que su objetivo será "terminar con los personalismos y construir otro país, porque no nos merecemos el país tan injusto que tenemos".
 
La Opinión Popular

24-08-2019 / 10:08
Las PASO no definían nada porque todas las listas se habían puesto de acuerdo en sus candidatos principales. Pero la diferencia fue tan inesperada e indiscutible que de la nada se convirtieron en el principio del fin para el gobierno de Cambiemos. Y no surgen hasta ahora síntomas de que se pudiera revertir el resultado.
 
Por el contrario, las encuestas post Paso aumentan la diferencia de la dupla de Alberto Fernández y Cristina sobre Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto. El Frente de Todos ya estaría cerca de los 53 puntos. Y el escrutinio definitivo amplía la ventaja del Frente de Todos en casi un punto, de 15 a 16.
 
Las derrotas electorales tienen efecto centrífugo. Cuando Daniel Scioli perdió por dos puntos en 2015, al toque hubo rupturas en los bloques legislativos y alejamientos de gobernadores que querían libertad para negociar con el nuevo gobierno. Ese fenómeno es síntoma de derrota. Tras las PASO, los radicales pidieron que Marcos Peña no intervenga en sus campañas. No quieren cargar con Macri.
 
En la misma línea, Vidal dijo el jueves a los candidatos a diputados por el distrito bonaerense que es "necesario provincializar la elección". Pero no le será fácil ocultar al Presidente. Macri tiene que hacer campaña. No se resigna. El miércoles reunió a Vidal, los radicales y Horacio Rodríguez Larreta en un almuerzo para la foto.
 
El peso de la crisis detonó en plena campaña. Como en el judo, Macri trató de cambiar el signo negativo de ese peso involucrando a Alberto Fernández con el abrazo del oso. En una semana lo llamó dos veces por teléfono para mostrar hacia la sociedad una actuación de conjunto que no existe.
 
El candidato opositor no quiso romper su imagen de dialoguista, pero al mismo tiempo aclaró que en las PASO lo habían votado para ser opositor y por lo tanto no habría cogobierno. Macri insistió con otra munición de pólvora mojada y quiso darle más protagonismo a Cristina. Ella no recogió el guante envenenado y la estrategia murió antes de empezar. Los trolls de Peña hablan del "Albertítere de la Porota".
 
Como carambola de billar, las cifras de las PASO retiraron el poder al que tiene el gobierno y le dieron poder al que no tiene el gobierno. Es una ecuación de suma cero a la que se agrega la imposibilidad de Macri para frenar la crisis. Las medidas que lanzó van a contrapelo de su pensamiento y del modelo de país que quiso instalar. Fuera del contexto de un modelo de país que sea coherente con ellas, esas medidas no tienen destino.
 
Más que soluciones, para Macri fueron una forma de derivar el peso de la crisis hacia las provincias, porque el IVA es un impuesto coparticipable. Les retira fondos a las provincias. Y además, en medio de una inflación irrefrenable es difícil controlar que esa diferencia no se quede en la cadena de comercialización y llegue a los precios. Los gobernadores plantearon sus críticas.
 
La congelación de las naftas también provocó la protesta de las provincias petroleras así como de las empresas, que pasaron rápidamente el malestar a los sindicatos. Con un modelo de país diferente al de la ley de la selva en la economía, hay salidas de una crisis que el macrismo no atina a resolver y sólo busca desviar su responsabilidad hacía otros.

23-08-2019 / 10:08
Parece que la brutal derrota electoral le cayó pesada.  Elisa Carrió continúa con su gira de stand up político por los medios de comunicación afines al macrismo y también con la verborragia que a cada paso dispara despropósitos sin filtro. En ese marco, la dirigente de Cambiemos eligió criticar a los bonaerenses por haberle dado la espalda de forma masiva a la gobernadora María Eugenia Vidal. También culpó a Alberto Fernández por la disparada del dólar.

"El pueblo de la provincia dejó sola a Vidal", expectoró "Lilita" en (otro) amable diálogo con la señal TN. "Muchas veces el pueblo te deja sola", reiteró la idea y calificó a la estrepitosa derrota de la mandataria como "una injusticia brutal porque el milagro de la provincia es que ganó ella y no Aníbal Fernández".
 
"Mucha gente no sabe cuidar ni los valores que Dios le entrega para salvarlos", aseveró también, mística, rara, como encendida. La diputada nacional por Cambiemos eligió confrontar así con los millones de pobres que dejaron de votar al macrismo y le dieron el 50% de los votos a Axel Kicillof.
 
Además, volvió a agitar el fantasma del fraude (uno que, de haberse concretado, por primera vez en la historia habría sido llevado a cabo por la oposición) e insistió con la idea de que hubo fallas en la fiscalización durante las PASO.
 
En cuanto al dólar, no dudó en culpar a la oposición. "El dólar a 60 pesos es el dólar Alberto Fernández y Techint, lo tengo clarísimo. Lo clavó a 60 que era lo que pedía el establishment a costa de los argentinos", disparó sin reacciones ni repreguntas a la vista.
 
Es evidente que el presidente Mauricio Macri ha decidido poner 'toda la carne en el asador' y a pesar de las críticas que ha tenido la polémica diputada de la Coalición Cívica, le da una segunda oportunidad. Y es que trascendió que será 'Lilita' quien llevará adelante lo que resta de campaña electoral de cara a octubre.
 
Mientras Macri le da 'el ok' a Carrió para que siga adelante con sus discutibles declaraciones, los periodistas difundieron un comunicado donde le advierten a la legisladora que sus afirmaciones son una especie de "intento de censura". Por su parte, el ministro Dietrich acompañará a Carrió en esta nueva misión imposible.
 
Tras describirse como "una porrista, como alguien que enciende" porque "habla desde el alma", Carrió exhortó nuevamente a votar por el presidente Macri, ya que, aseguró, es "el orden" ante "el caos" aunque admitió que "no comparto las posiciones del gobierno que dicen que el triunfo solo depende de una estabilidad de la moneda".
 
Por último manifestó: "cuando hay caos se vota el orden. ¿El orden es La Cámpora? ¿Es Cristina Kirchner? ¿Es (Axel) Kicillof? Jamás. El orden es Mauricio Macri", dijo en el canal ultra macrista 'TN', y reprodujo en 'Twitter'. A preparase  para todo tipo de exabruptos, porque Carrió es muy mala perdedora.
 
La Opinión Popular

23-08-2019 / 09:08
El seminario "Democracia y Desarrollo" del grupo Clarín, donde ayer se cruzaron Mauricio Macri y Alberto Fernández con apenas minutos de diferencia, probó con la misma nitidez que el charter de los banqueros brasileños que visitó al candidato del peronismo, que el poder se escurre como el agua. Y que a veces lo salpica a uno antes de tiempo.
 
¿No es acaso un riesgo para Alberto consumir los cien días de gracia de todo presidente incluso antes de sentarse en el sillón de Rivadavia? ¿No es peligroso el desgaste del cogobierno de facto al que lo forzó una victoria tan apabullante como la del 11?
 
¿Alcanza con decir, como ayer, "yo soy solo un candidato"? ¿Acaso le queda otra que ejercer durante la transición ese cogobierno lo más secretamente posible?
 
La designación de Hernán Lacunza es en sí misma un hito de ese cogobierno tácito. A Macri le permitió avanzar con el populismo de emergencia que decidió desplegar apenas perdió las PASO y que Nicolás Dujovne resistió atrincherado en el déficit cero comprometido ante el FMI.
 
A Fernández le abrió un canal de interlocución privilegiada: Lacunza fue durante muchos años (en la Fundación Capital y en el Banco Central) la mano derecha de Martín Redrado, el mismo que ayer Fernández reconoció ante la plana mayor de Clarín como uno de sus más asiduos consultores.
 
A Fernández también le aparecen insólitos aliados circunstanciales, como las petroleras. Los barones del crudo pusieron el grito en el cielo por el congelamiento preelectoral de combustibles, una puñalada que jamás esperaron del Macri que les dejó elegir al ministro del área apenas asumió.
 
Sus pataleos judiciales contra el congelamiento irán al fondo del cajón y ellos lo saben. Apenas procuran cubrirse con las demandas de eventuales juicios de accionistas o reguladores.
 
Pero sí pueden prosperar las objeciones de las provincias, que entran directamente a la Corte Suprema por la Secretaría de Originarios, llamada así precisamente porque los pleitos originarios que debía resolver el máximo tribunal eran los inter jurisdiccionales. Todo un reordenamiento del mapa de alianzas del poder en la Argentina.

22-08-2019 / 11:08
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