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“Estamos convencidos de que la elección no sucedió”. Mauricio Macri
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Nacionales - 12-07-2019 / 09:07
ESPEJISMOS Y ENGAÑOS DE UNA ECONOMÍA EN MODO ELECTORAL

A pesar de la inyección del Gobierno de Macri, el consumo no levantará antes de octubre

A pesar de la inyección del Gobierno de Macri, el consumo no levantará antes de octubre
Conscientes de las limitaciones que tendrán, en el comando de campaña del macrismo diseñaron un discurso que evita referirse a la situación económica y pone el acento en la polarización. Mientras, abre pequeños paréntesis en el plan de ajuste fiscal para desplegar el paquete de medidas de "alivio" con la intención de generar la sensación de que en los meses previos a los comicios la crisis empieza a ceder. Pero los privados, desde distintas bandas del espectro económico, descartan que vaya a tener un impacto significativo.
El plan oficial de campaña del gobierno de Mauricio Macri, que tiene como prioridad absoluta la estabilidad del dólar e incluye el relanzamiento del Ahora 12 y los créditos Anses, y los subsidios a la compra de autos y motos, no será suficiente para recuperar el consumo privado antes de las elecciones.
 
Un informe de la consultora Radar proyectó que su nivel antes de la primera vuelta será 7% menor al de 2015. Con ese panorama, y a pesar del rebote de abril, Analytica estimó que, en un escenario optimista, apenas podría esperarse que la actividad económica se mantenga estable en el segundo semestre y planteó que las principales variables llegarán con un marcado deterioro respecto de las presidenciales anteriores.
 
Conscientes de las limitaciones que tendrán, en el comando de campaña del macrismo diseñaron un discurso que evita referirse a la situación económica y pone el acento en la polarización. Mientras, abre pequeños paréntesis en el plan de ajuste fiscal para desplegar el paquete de medidas de "alivio" con la intención de generar la sensación de que en los meses previos a los comicios la crisis empieza a ceder. Pero los privados, desde distintas bandas del espectro económico, descartan que vaya a tener un impacto significativo.
 
Desde el gobierno de Macri pretenden instalar la idea que "lo peor ya pasó". Los últimos datos de la industria y la construcción muestran una recuperación estacional, en mayo, respecto de abril. Son datos que alimentan la idea de que la recesión podría estar llegando a un piso.
 
Pero lo cierto es que ya en enero y febrero se observó una tendencia similar, de ligera recuperación mes a mes, que fue abortada por el recrudecimiento de la inestabilidad financiera. Los pocos elementos a favor de cimentar la tendencia están bombeados por el gobierno, y tendrán efectos con fecha de vencimiento apenas pasen las elecciones.
 
En primer lugar, tenemos que contar la estabilidad del dólar, mientras que los precios acumularon un aumento de más de 40 %, lo que significa que el poder de compra del dólar en la economía disminuyó. En segundo lugar, tal como ocurrió en 2017 antes de las elecciones, el gobierno de Macri pretende compensar la pérdida de poder adquisitivo sufrido por los trabajadores y jubilados mediante un combo de créditos y subsidios para la compra de determinados bienes.
 
Créditos Anses, para que los jubilados tomen deuda para comprar lo que no pueden con sus haberes (al precio de tener que bajar sus gastos cuando tengan que devolver el crédito), la ampliación del Ahora 12, y otros planes, representan un vuelco de poder adquisitivo equivalente al 1 % del PBI.
 
Esto empujará la actividad económica por estos meses, pero resta ver cómo seguirá la economía cuando se corte esa inyección y retornen con todo los ajustes para intentar cumplir con las metas del FMI. Entonces se probará dramáticamente falso que "lo peor ya pasó".
 
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La actividad comenzó con importantes caídas interanuales y algunos rebotes mensuales apoyados en el veranito cambiario de enero y febrero y la estabilidad de los últimos meses. Para Analytica, la consultora que dirige Rodrigo Álvarez, "no es más que el producto recuperando (apenas) parte de lo perdido desde la crisis de 2018" pero no hay perspectivas ciertas de reactivación.
 
"No creemos que la recuperación de los salarios, de existir, pueda compensar la caída de crédito y en el mejor de los casos la economía se mantendría estable. En tanto, un nuevo episodio de volatilidad cambiaria podría echar por tierra lo poco que se ha venido recuperando. El esquema es de una fragilidad inusitada", indicaron.
 
De acuerdo a su modelo de predicción del producto bruto no agropecuario (que representa el 90% del PBI), la firma estimó que los motores del consumo no traccionarán con fuerza a la economía de acá a octubre. Con paritarias al 35%, calculó un piso de 3% mensual para los salarios en el segundo semestre, contra una proyección del IPC del 41% para 2019 (en un escenario de calma cambiaria) que promediaría 2,5% mensual entre junio y diciembre.
 
Así, no habría un empuje suficiente del salario real, que representa el 85% de los ingresos familiares. Según datos del IET, en junio el poder de compra se ubicó 16,4% por debajo de noviembre de 2015 luego de 19 caídas interanuales consecutivas, que lo llevaron a su menor nivel en más de una década.
 
La expectativa de Analytica no es mejor para el crédito: "No vemos un gran repunte hacia fin de año ya que la única relajación fue una baja de 3 puntos de los encajes, que equivale a un cuarto de punto del producto, mientras que el volumen total cae a tasas superiores al 30% interanual".
 
En ese marco, Radar, la firma que encabeza la economista Paula Español, destacó que "a diferencia de las elecciones de 2017, cuando los indicadores mostraban cierta recuperación, este año el consumo aún no encontró piso y lo más probable es que llegue a las elecciones mostrando, todavía, caídas interanuales".
 
Según sus previsiones, el consumo privado total se ubicaría en el tercer trimestre casi 7% por debajo del mismo período de 2015 y 3,5% abajo del mismo lapso de 2018. En 2017, cuando Cambiemos ganó las legislativas, se ubicaba 2,2% por encima de 2015.
 
Para esta consultora, otros indicadores mostrarían en octubre datos aún más preocupantes. Las ventas minoristas se ubicarían 19% abajo del nivel de 2015, si caen en ese mes 3,7% interanual (menor al 12,4% del primer semestre).
 
Las compras en supermercados caerían 26% en cuatro años, "lo que da cuenta del fuerte impacto que ha tenido la pérdida de ingresos reales en materia de consumo masivo". Además, el patentamiento de autos, que en 2017 volaba 32% por encima de 2015, sería este año 31% menor al nivel de las presidenciales pasadas.
 
Aún con pax cambiaria, la economía jugará en contra de las chances de Mauricio Macri. Analytica calculó que en los cuatro primeros meses de 2015 el salario real crecía al 2% interanual y en el mismo lapso de 2019 caía al 11%.
 
El crédito real al sector privado bajaba al 4% y este año cae al 35%. El empleo asalariado privado registrado disminuía al 0,3% y ahora lo hace al 2,5%. La confianza del consumidor subía al 37% y hoy retrocede al 20%, mientras que la actividad caía al 0,2% y en 2019 lo hace al 5,2%.
 
Por Juan Strasnoy Peyre
 
Fuentes: BAE Negocios y La Izquierda Diario
 

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22-09-2019 / 10:09
El resultado de las primarias PASO del 11 de agosto fue un shock para el presidente Mauricio Macri. Pero no fue solo desde lo político y económico sino también desde lo judicial, ya que el mandatario tiene muchas denuncias en su contra en los tribunales federales Comodoro Py que estaban "freezadas", pero que ahora comenzaron a avanzar.
 
En otras palabras, el cambio de contexto político tuvo su correlato entre los jueces y fiscales, que rápidamente están adaptándose a la nueva situación. Con la casi segura derrota en las generales de octubre, su círculo íntimo teme que las investigaciones judiciales tomen velocidad luego de que deje el poder, lo que eventualmente ocurriría el próximo 10 de diciembre.
 
En los últimos días, las medidas económicas tomadas para contener el precio del dólar se transformaron en un foco de problemas para el oficialismo también en la Justicia. Los fueros Contencioso Administrativo y Federal analizan denuncias por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la suba del dólar, provocada por Macri, que ocurrió tras las PASO.
 
Pero las denuncias no abarcan solo al Presidente sino también a muchos de sus actuales y ex funcionarios. Por caso, al ex ministro Nicolás Dujovne, que ahora es investigado por una eventual responsabilidad penal durante las recientes devaluaciones.
 
Lo cierto es que, casi como en una situación paralela a la que se vivió con la causa "dólar futuro" -en la que se investigó la responsabilidad de funcionarios K por medidas de política económica- ahora aparece también la pretensión de judicializar actos de Gobierno.
 
Con respecto a Macri, las causas judiciales más relevantes, aunque no las únicas son: Correo Argentino, Blanqueo de familiares de funcionarios, Venta de la empresa Ausol (peajes), Parques eólicos, Avianca, Panamá Papers...
 
Las denuncias por la obra pública no alcanzan solo al Presidente sino también a parte de su círculo cercano (familiar y político). Por ejemplo, en la causa por el presunto pago de coimas por el soterramiento del tren Sarmiento, está involucrado el empresario Ángelo Calcaterra, primo del jefe de Estado.

21-09-2019 / 09:09
El profesor Joseph Stiglitz es una excepción lúcida en el castillo calculador del imperio liberal. Consiente, según escribe, de que "el experimento neoliberal ha sido un fracaso espectacular", Stiglitz promueve hoy lo que él denomina "un capitalismo progresista" como reemplazo al fracasado ultra liberalismo.
 
No es un antiliberal pero si un reformista y, sobre todo, un acérrimo adversario de las políticas del FMI. Precisamente, cuando ocupaba el puesto de economista jefe del Banco Mundial, sus posturas adversaras el FMI le valieron el Premio Nobel de Economía en 2001.
 
A sus casi 77 años Stiglitz perdura con toda la legitimidad de su voz alternativa. Tanto más legítima cuando que, en lo que toca a la Argentina, sus premisas se hicieron una realidad fatal. En sus planteos contra el esquema actual, las experiencias argentinas de los últimos años ocupan un lugar especial.
 
Entre las políticas económicas nacionales erradas y los organismos multilaterales de crédito que las alentaron y las financiaron con un endeudamiento suicida, Stiglitz ve todo el abanico negativo que va desde la desregulación de los mercados, el corte de los impuestos para los más pudientes, la financiarizacion de la economía, la austeridad, el ahogo del crecimiento, tasas de interés descabelladas, la inflación, la devaluación y la deuda.
 
Stiglitz ha sido un crítico del modelo macrista y en más de una ocasión predijo que la Argentina podría terminar como Grecia y el dólar en la estratosfera. También se ha mostrado muy mordaz con el Fondo Monetario Internacional y sus "modelos impregnados de ideología". Ambas líneas, la política del presidente Macri y la intervención de los organismos multilaterales de crédito, han sido, asegura Stiglitz, el desencadenante del desastre argentino. 

21-09-2019 / 08:09
El 35 por ciento de los niños argentinos asiste a comedores populares y más de la mitad está bajo la línea de pobreza, más del 10 por ciento de los trabajadores sin trabajo, el 40 por ciento del pueblo pobre y casi el diez por ciento indigente, más 50 pequeñas y medianas empresas que cierran por día, más hambre, hiperinflación, derrumbe del PBI, y salarios que perdieron el 30 por ciento, son datos de la crisis.
 
Mauricio Macri se ha convertido en el blanco de todas las críticas, el que tiene la culpa. El supervillano que mintió, manipuló a la justicia y persiguió a sus opositores para hacer negocios con sus empresas y fundir al país. Es cierto hasta un punto. Porque Macri no es el único responsable de la catástrofe. Aunque es el exponente más crudo de un sistema que fracasó como comunidad, como país o Nación, pero no como negocio particular.
 
Los factores de poder económico están interesados en personificar en Macri la culpa de la tragedia. Pero no es el fracaso de una persona, sino del modelo de país que propuso la alianza de conservadores radicales, del PRO y de la Coalición Cívica. Ellos propusieron un modelo neoliberal gestionado por empresarios.
 
El primer ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay representó al JP Morgan, igual que Vladimir Werning, secretario de Política Económica; Marcos Ayerra, presidente de la CNV; Santiago Bausili, secretario de Finanzas, más el ex presidente del Banco Central y ex ministro de Finanzas, Luis Caputo, uno de los grandes responsables del endeudamiento actual, revistaron en el Deutsche Bank, otro de los colocadores de deuda.
 
El ex ministro de Producción, Francisco Cabrera, además de haber trabajado para los grupos Clarín y La Nación, también viene del HSBC. El ex secretario de Energía, Juan José Aranguren, era gerente y fue inversionista de la Shell, el sector aeronáutico privado fue representado por Gustavo Lopetegui, y los fondos de inversión por Mario Quintana o el mismo Caputo.
 
Hubo representantes de las viejas AFJP como Francisco Cabrera, de cámaras patronales del campo como Ricardo Buryaile y Luis Etchevehere y abogados de estudios jurídicos contratados por grandes empresas como Celeste Plee, María Eugenia Talerico. Son solamente algunos de los Ceos que formaron parte de este gobierno, quizás el peor de todos, después de la dictadura.
 
Macri no es el gran estúpido, el único burro que produjo este desastre. Hubo muchos alrededor suyo que fueron presentados como "el mejor equipo de los últimos 50 años". Además de los grandes empresarios estaba la presencia de viejas familias oligárquicas, como los Braun Menéndez, (Marcos Peña Braun), los Bullrich, con la ministra de Seguridad o los Blaquier, dignamente representados por el ex director del Fondo de Garantía de Sustentibilidad de la ANSES.
 
El mismo Federico Sturzenegger con chapa académica del M.I.T., gran teórico del libre mercado que ya había participado en la tragedia previa con Fernando de la Rúa, al igual que el secretario de Medios Hernán Lombardi y Patricia Bullrich. El modelo que fracasó en forma tan costosa para los argentinos, es el neoliberal de libre mercado, así como el modelo de gestión pública por empresarios y oligarcas.

20-09-2019 / 10:09
El martes, un pequeño grupo de directivos de JP Morgan fue recibido con máxima discreción en las oficinas de Alberto Fernández, en la calle México. Los financistas llegaron directamente desde Nueva York y pidieron ver al candidato del Frente de Todos, quien apareció al final de un largo encuentro que capitaneó Guillermo Nielsen.
 
La expresión que más se utilizó no fue reperfilamiento, reestructuración ni haircut (quita). Se habló de un "step up". Lo mismo que varios le mencionaron al ex viceministro Emmanuel Agis en la Gran Manzana, donde se instaló durante toda esta semana para atender nuevos clientes de su consultora PxQ.
 
¿Qué sería un "step up"? Un pacto con los acreedores para estirar los vencimientos de capital (de 2020 a 2025, por ejemplo) y reducir a la vez la carga de intereses durante los primeros años a cambio de aumentarlos en los siguientes. Un "patear para adelante".
 
Es el modelo que se aplicó en casi toda Latinoamérica a inicios de los 90, con el impulso del entonces secretario del Tesoro, Nicholas Brady. En Argentina no terminó bien, pero su fracaso no puede aislarse del colapso de la convertibilidad en 2001/2002.
 
La estrategia del "step up" podría aplicarse incluso sin canjear los actuales bonos de deuda por otros nuevos. En las charlas informales con el equipo de Fernández, según revelaron fuentes que participan en ellas, lo mencionan los propios enviados de los bancos.
 
Intuyen que, de concretarse un arreglo de ese tipo, los bonos subirían de precio en vez de bajar. Es porque sus cotizaciones actuales reflejan la expectativa de un default inminente.
 
En todos los modelos macroeconómicos que bosquejan para el próximo mandato dan por hecho que el control de cambios que terminó por imponer Macri se mantendrá por varios años.
 
Es una pista que podría resultarles útil a los traders que empiezan a ilusionarse con un Alberto más macrista que Macri, otra vez engañados por las trampas del wishful thinking y por consultores que llegan a cobrarles 3 mil dólares por una conferencia de una hora.

20-09-2019 / 09:09
Gracias al ajuste de Mauricio Macri y el FMI, uno de cada diez argentinos está desocupado. Son más de dos millones de personas que no tienen empleo. Como consecuencia de la aplicación de un brutal plan que llevó a un sostenido proceso de destrucción de puestos de trabajo y la profunda retracción en la capacidad de compra de los salarios, la tasa de desempleo subió al 10,6% en el segundo trimestre de 2019. Es el nivel más elevado en catorce años. Hay que remontarse a 2005 para encontrar un nivel más elevado, aunque en aquel momento la tendencia era de recuperación tras el estallido de 2001.
 
La crisis cambiaria, productiva y social que profundiza el programa neoliberal de austeridad, desocupación y pobreza, se traduce en un incremento de 1 punto porcentual frente a los registros del mismo período del año pasado (9,6). El aumento en la desocupación está acompañado por un proceso de precarización laboral y la extensión de los plazos que las personas buscan empleo sin éxito.
 
Las cifras publicadas por el Indec evidencian el marcado deterioro laboral acumulado durante la gestión de Macri, que heredó un nivel de desocupación del 5,9%. El segmento más afectado por el incremento en el desempleo son las mujeres de 14 a 29 años, entre las que el nivel de desocupación escaló de 21,5 a 23,4% en doce meses.
 
¿Cómo se explica el aumento en el desempleo? Con el poder de compra en caída libre y la sostenida destrucción de empleo registrado, miles de personas que doce meses atrás no buscaban trabajo se vieron forzadas a hacerlo para intentar amortiguar el impacto de la crisis en su economía familiar.
 
Esa dinámica se observa en el aumento en la tasa de actividad, que escaló de 46,4 a 47,7% en el segundo trimestre del año. Una limitada porción de quienes salieron a buscar trabajo y aquellos que perdieron sus puestos anteriores consiguieron acceder a otros trabajos, como muestra el aumento en la tasa de empleo, de 41,9 a 42,6. La mayoría de esas inserciones laborales fueron en empleos precarizados.
 
Pero, la capacidad que tiene una economía en caída libre para absorber puestos de trabajo informales y de baja productividad también es limitada. Y, por lo tanto, no todos los trabajadores que ingresaron al mundo laboral para intentar amortiguar la pérdida de ingresos en sus hogares tienen la posibilidad de conseguir un empleo.
 
El nivel de empleo registrado acumula diez meses consecutivos en caída. El sector fabril lidera las pérdidas. Con caídas en 42 de los 43 meses de la gestión macrista cubiertos por las estadísticas, suman 151.304 los puestos de trabajo manufactureros destruidos desde que comenzó el gobierno de Cambiemos.
 
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