Luciano Benjamín Menéndez.
 
El silencio de la Unión Cívica Radical contrastó con el rechazo de sus dirigentes históricos. "La gente salió a la calle para defender la democracia, si eso para él es chiquito", lamentó el ex ministro Horacio Jaunarena. "No se puede minimizar el alzamiento carapintada por más tiempo que haya transcurrido", afirmó Julio Cobos. Ricardo Alfonsín lo acusó directamente de "falsear la historia" y "agraviar a los argentinos".
 
Antes de que algún funcionario de primera línea se viera interpelado Aguad difundió un comunicado en el que sugirió que fue "malinterpretado" y explicó que "reitera(ba)" lo que no había dicho: su "repudio histórico (sic) al levantamiento carapintada".
 
El ñato Rico, consultado sobre su pasado golpista, aseguró que "en las mismas condiciones lo volvería a hacer" y aclaró que como "antikirchnerista" respalda al gobierno de Cambiemos.
 
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Nacionales - 11-07-2019 / 13:07
ALDO RICO, QUE HOY RESPALDA A CAMBIEMOS, ASEGURÓ QUE “LO VOLVERÍA A HACER”

Oscar Aguad minimizó el alzamiento carapintada que puso en vilo la democracia en el gobierno de Alfonsín

Oscar Aguad minimizó el alzamiento carapintada que puso en vilo la democracia en el gobierno de Alfonsín
El ministro de Defensa, Oscar Aguad, minimizó los alzamientos carapintada encabezados por Aldo Rico, que pusieron en vilo la democracia durante el gobierno de Alfonsín. Sus propios compañeros radicales lo criticaron duramente y Rico, que hoy respalda a Cambiemos, aseguró que “lo volvería a hacer”.
El ministro de Defensa, el macrista radical Oscar Aguad, minimizó los levantamientos carapintadas contra el gobierno de Raúl Alfonsín y se vio obligado a rectificarse ante el rechazo que sus dichos generaron en organismos de derechos humanos y entre dirigentes radicales.
 
El exabrupto del funcionario de la alianza antiperonista Cambiemos se produjo mientras defendía el "derecho a desfilar" de Aldo Rico el Día de la Independencia.
 
La asonada militar contra el gobierno radical "fue un acontecimiento chiquito", sugirió el cordobés que en los '90 solía compartir palcos con el militar genocida Luciano Benjamín Menéndez.
 
El silencio de la Unión Cívica Radical contrastó con el rechazo de sus dirigentes históricos. "La gente salió a la calle para defender la democracia, si eso para él es chiquito", lamentó el ex ministro Horacio Jaunarena. "No se puede minimizar el alzamiento carapintada por más tiempo que haya transcurrido", afirmó Julio Cobos. Ricardo Alfonsín lo acusó directamente de "falsear la historia" y "agraviar a los argentinos".
 
Antes de que algún funcionario de primera línea se viera interpelado Aguad difundió un comunicado en el que sugirió que fue "malinterpretado" y explicó que "reitera(ba)" lo que no había dicho: su "repudio histórico (sic) al levantamiento carapintada".
 
El ñato Rico, consultado sobre su pasado golpista, aseguró que "en las mismas condiciones lo volvería a hacer" y aclaró que como "antikirchnerista" respalda al gobierno de Cambiemos.
 

 
El ex carapintada desfiló el martes con boina verde por la avenida Libertador entre los ex combatientes de Malvinas. El presidente Mauricio Macri ya había abandonado el palco, desde donde lo aplaudieron la vicepresidenta Gabriela Michetti, el jefe de Gabinete Marcos Peña, el senador Federico Pinedo, los ministros Aguad y Patricia Bullrich, y los actuales jefes de las fuerzas armadas, entre otros.
 
La presencia de Rico ya había generado rechazo en el primer desfile militar de la era Cambiemos, en 2016, cuando lo acompañó el por entonces impune ex teniente coronel Emilio Nani, preso por delitos de lesa humanidad.
 
"Es veterano de Malvinas y tiene derecho a desfilar", lo defendió Aguad a primera hora. "Lo de Aldo Rico con los carapintadas es historia vieja, no creo que hay que sacarlo a eso, pasó", lo minimizó.
 
"Fue un acontecimiento chiquito en la historia y no tuvo ninguna implicancia. Yo no creo que haya puesto en jaque a la democracia", opinó el ministro en una entrevista radial. Ante la insistencia periodística, agregó que "fue un movimiento como consecuencia de algo que venía de antes" pero "la democracia lo superó, no dejó que evolucionara, no le daría tanta trascendencia", pidió.
 
Alineado con el guión electoral de Cambiemos, Aguad consideró que "es importante reconstruir el sentimiento patriótico en la Argentina" porque "es un país que necesita de la unidad para salir adelante" y, ya consciente de estar metido en un berenjenal, sugirió que "Aldo Rico no existe en esta parte de la historia". "Si quiere desfilar que desfile. ¿Podemos perder este tiempo hablando de Aldo Rico en este momento que estamos viviendo?", planteó.
 
Si bien el pronunciamiento oficial de la UCR nunca llegó, varias boinas blancas manifestaron su rechazo.  Jaunarena, que era ministro de Defensa al momento del alzamiento, confesó no saber "qué quiso decir Aguad con que el levantamiento carapintada fue chiquito".
 
"Recuerdo que en la Casa de Gobierno estaba toda la dirigencia política respaldando al gobierno nacional, también el movimiento sindical, la gente salió a la calle para defender la democracia", recordó por Radio La Red. "Si para el ministro esto fue chiquito, no lo fue para la gente ni para la dirigencia política que respaldó a Raúl Alfonsín. No comparto lo que dijo", afirmó.
 
"No es cierto que haya sido un hecho menor", coincidió Juan Manuel Casella ante la consulta de PáginaI12. "Fue un levantamiento que tenía la intención de poner en riesgo al gobierno democrático, que generó una emergencia institucional. Disminuir la importancia de los hechos es un error", sentenció el ex ministro de Trabajo de Alfonsín, quien intentó explicar la presencia de Rico en el desfile no por su actuación en Malvinas sino porque "fue hace muchos años legislador e intendente por el peronismo".
 
Ricardo Alfonsín etiquetó a Aguad en un mensaje de Twitter. "Con todo respeto, tus dichos no hacen otra cosa que ofender a cuantos lucharon por la democracia y su consolidación, por la paz y contra la violencia", lo repudió el hijo del ex presidente. "No tenés derecho a falsear la historia de esa manera, ni a agraviar así a los argentinos", cuestionó al ministro.
 
El senador Julio Cobos, consultado por este diario, destacó que "no se puede minimizar el alzamiento carapintada por más tiempo que haya transcurrido" y recordó que "fue un hecho que puso en riesgo la democracia y tuvo en vilo al país".
 
Jesús Rodríguez, también ex funcionario alfonsinista, recordó que "Semana Santa y los otros dos levantamientos militares se propusieron jaquear la democracia" y remarcó que se trata de "una verdad histórica que no admite dos opiniones".
 
El ex diputado Manuel Garrido explicó que "lo que cometió Rico es un delito contra la Constitución". "Su presencia en el desfile y, peor, su minimización por el ministro de Defensa es un pésimo mensaje institucional, especialmente hacia las generaciones que no vivieron lo que ocurrió en ese momento en que las instituciones democráticas estuvieron en jaque", reflexionó ante PáginaI12.
 
Ante la ola de repudio, Defensa difundió un comunicado para informar que "reitera su repudio histórico al levantamiento carapintada ocurrido en 1987 en Campo de Mayo y rechaza cualquier alteración del orden democrático o comportamiento que atente contra la institucionalidad". Ya con la boca cerrada, Aguad sugirió por escrito que sus dichos "fueron mal interpretados" y elogió a Alfonsín porque "llevó adelante un enorme trabajo para conservar el orden institucional".
 
Fuente: Página12
 

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Oscar Aguad minimizó el alzamiento carapintada que puso en vilo la democracia en el gobierno de Alfonsín
Oscar Aguad justificó a Aldo Rico y dijo: "Lo de los carapintadas fue un acontecimiento chiquito".
05-07-2020 / 10:07
Se complica la situación de Daniel "Tano" Angelici, por las escuchas ilegales. El ex presidente de Boca fue un hombre muy cercano a Mauricio Macri y a Juan Sebastián De Stéfano, exdirector de asuntos jurídicos de la AFI. Su nombre late fuerte en torno a la causa del espionaje ilegal macrista.
 
Las declaraciones en el Congreso de dos altos funcionarios de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante el gobierno de Macri indicaron que el área de Jurídicos, cuya tarea eran las relaciones con el Poder Judicial, se transformó en la más importante del organismo.
 
Estaba a cargo del "Enano" De Stéfano, un hombre de Angelici, uno de los operadores judiciales más afilados del macrismo. Esa área concentró desde visitas a jueces con causas que interesaban a las Casas Rosada y hasta las transcripciones de escuchas que terminaban en manos de medios y periodistas serviciales como Luis Majul.
 
Una de las dos personas que declararon en el Congreso fue detenida en el marco de la causa por espionaje ilegal masivo a dirigentes políticos. La otra fue citada como testigo. No son perejiles, sino todo lo contrario.
 
Se trata de Diego Dalmau Pereyra y Martín Coste, respectivamente, quienes ocuparon sucesivamente la Dirección de Contrainteligencia de la AFI. Uno de carrera militar, el otro con  casi dos décadas entre los espías, fueron parte del aparato de inteligencia macrista a la vez que, según relataron, tuvieron diferencias con Gustavo Arribas y Silvia Majdalani por el uso partidario de la agencia.
 
"Todo pasaba por Jurídicos", aseguró y repitió Dalmau Pereyra. "Fue la estructura más fuerte de la gestión Arribas-Majdalani", dijo Coste. Todo lo escucharon los diputados Leopoldo Moreau, Rodolfo Tailhade, Cristian Ritondo y el senador Martín Doñate, miembros de la Bicameral de Inteligencia. Eduardo Valdés también participó en el testimonio de Dalmau Pereyra.
 
A Angelici se le atribuye influencia sobre Juan Mahiques, ex viceministro de justicia y representante del Gobierno de Macri en el Consejo de la Magistratura, desde donde aseguran que presionaba a jueces por fallar en contra. Ahora es fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires.
 
La Opinión Popular
 

05-07-2020 / 08:07
04-07-2020 / 10:07
04-07-2020 / 09:07
Cuando la Cámara Federal rechazó la preventiva ilegal a dos empresarios perseguidos por Mauricio Macri, el macrismo la despedazó y tres de sus cuatro jueces, Eduardo Farah, Eduardo Freiler y Jorge Ballestero salieron expulsados por la ventana; los jueces Luis Arias y Martina Fons que detuvieron el aumento desmedido de tarifas fueron aniquilados por el macrismo; y los jueces laborales Mirta González Burbridge, Diana Cañal y Luis Raffaghelli, que reinstalaron trabajadores despedidos por el macrismo más los jueces Enrique Arias Gibert y Graciela Marino que se opusieron a los despidos en Telam, fueron todos denunciados por Cambiemos ante el Consejo de la Magistratura que ellos controlaban.
 
Hay mucho más. Esta sólo es la información que determinó la amonestación al gobierno macrista por parte del relator de la ONU para la independencia de los jueces, un récord internacional anti republicano de Cambiemos.
 
Con esa influencia determinante sobre tantos jueces y fiscales, durante cuatro años el macrismo se dedicó a perseguir a funcionarios y dirigentes de la gestión anterior, así como a empresarios acusados de haberla apoyado y a opositores, sindicalistas y dirigentes sociales.
 
Crearon causas tan absurdas como la de unos cuadernos que no existían. Se aceptaron fotocopias que fueron entregadas misteriosamente a un periodista del PRO del diario La Nación. Y aún así para conseguir la prueba tuvieron que aplicar la ley del arrepentido en forma extorsiva contra ex funcionarios y empresarios.
 
No hay un solo elemento sano en todo ese cuerpo probatorio, como tampoco lo hay en la mayoría de las causas fraguadas con el lawfare, con falsos peritos, excavaciones desopilantes en la Patagonia, show mediático del maltrato a detenidos y el festival de preventivas irregulares para contribuir al circo mediático. Si hubo o no corrupción durante los gobiernos K quedará en la incógnita porque, en la mayoría de las causas que abrieron, se ve la mano en la trampa. 
 

03-07-2020 / 12:07
En los últimos meses se han reportado 60 abominables hechos delictivos contra silobolsas con granos en campos de productores de diferentes provincias. Las pérdidas significan un perjuicio económico para el productor y los Estados nacional, provincial y municipal que dejan de recaudar a través de impuestos y tasas al no poderse vender. 
 
Ayer la cadena agroindustrial respaldó el proyecto de Ley de Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados, para enfrentar al delito rural y pidió un rápido tratamiento en el Congreso. Mientras, sectores de la oposición política, mediática y económica mas gurka encontraron una nueva excusa para atacar al gobierno; esta vez pretenden responsabilizarlo por la perpetración de delitos penales en establecimientos agropecuarios como la rotura de silobolsas.
 
La desmesura de estos renovados ataques al gobierno fueron estimulados por los grandes medios de comunicación porteños. Algunos periodistas no dudaron en atribuir la comisión de esos delitos al kirchnerismo, aunque no se sintieron en la obligación de presentar una sola prueba pese a la gravedad de las imputaciones.
 
Es más, ya van varios días de esta campaña -a la que se sumaron algunas entidades agropecuarias, instituciones económicas, dirigentes políticos y rurales y medios de comunicación afines- sin que nadie pueda aportar evidencias para respaldar las acusaciones. A pesar de ello, nadie bajó el tono de los violentos discursos.
 
En el colmo del extravío, una de las entidades rurales llegó a acusar al presidente de la Nación por su "silencio cómplice", dando a entender que la máxima autoridad política del país está vinculado a los hechos. Una verdadera falta de prudencia y discernimiento.



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