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Sociedad e Interés General - 25-06-2019 / 19:06
EFEMÉRIDES POPULARES: EL 26 DE JUNIO DE 1970 FALLECÍA EL POETA E INTELECTUAL PERONISTA

Leopoldo Marechal, poeta y metafísico del peronismo

Leopoldo Marechal, poeta y metafísico del peronismo
El 26 de junio de 1970, en Buenos Aires, moría Leopoldo Marechal, un enorme intelectual que se destacó en casi todos los géneros literarios: poesía, ensayo, narrativa y teatro.
El 26 de junio de 1970, en Buenos Aires, moría Leopoldo Marechal, un enorme intelectual que se destacó en casi todos los géneros literarios: poesía, ensayo, narrativa y teatro. Identificado claramente con el peronismo, habiendo ocupado importantes cargos dentro del gobierno de Juan Perón y militando activamente en la resistencia peronista, Leopoldo Marechal conjugó la excelencia artística y la formación intelectual con el compromiso social y la política.
 
Toda la obra de Marechal después de 1955 fue injustamente proscrita y por lo tanto desterrada de los manuales de literatura y de las librerías. Recuperado por la crítica y las nuevas generaciones literarias, sus obras lo convierten hoy en uno de los escritores fundamentales de la literatura argentina e hispanoamericana.
 
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Infancia y juventud
 
Leopoldo Marechal nació en la ciudad de Buenos Aires, el 11 de junio de 1900. Porteño, del barrio de Almagro, era el hijo mayor de Alberto Marechal y Lorenza Beloqui.
 
De niño se fue, junto a su familia, a vivir a la localidad de Maipú, en el interior de la provincia de Buenos Aires. Los otros niños del lugar lo llamaban "Buenos Aires", aquel momento y esas memorias lo llevaron a darle el apellido "Buenosayres" a su personaje literario predilecto, Adán.
 

El poeta y el intelectual
 
Egresado de la Escuela Normal "Mariano Acosta" ejerció la docencia primaria y secundaria. En la década del 20, fue una de las figuras más prominentes de la generación nucleada en torno a la revista "Martín Fierro", en la que colaboraron entre otros Ricardo Güiraldes y Jorge Luis Borges.
 
Su obra literaria abarca todos los géneros: poesía, ensayo, narrativa y teatro. Los libros publicados en su primera etapa lo consagran como una de las principales figuras nuevas de aquella época: "Los Aguiluchos", "Días como flechas" y "Odas para el hombre y la mujer", entre otros, son los títulos de su autoría en la década de los años locos. Abierto e inteligente, por aquellos momentos mantenía relaciones de amistad con Jorge Luis Borges, Macedonio Fernández y Raúl Scalabrini Ortiz.
 
En los próximos años su producción intelectual no se aplacó. "Laberinto de Amor", "Cinco poemas australes", "Sonetos a Sophia" y "El Centauro" fueron sus obras siguientes, la última de estas recogió el elogio sin pudor de Roberto Artl, quien le manifestó a Marechal: "poéticamente sos lo más grande que tenemos en habla castellana". En esos años también publicó, en prosa: "Historia de la calle Corrientes" y "Descenso y ascenso del alma por la belleza". Ya se advierte en su obra una preocupación metafísica y religiosa.
 
En su faz narrativa, "Adán Buenosayres" publicada en 1948 es su novela más conocida y considerada unos de los pilares de la nueva narrativa contemporánea argentina e hispanoamericana.
 
 
Después del 55
 
La caída del peronismo lo lleva al ostracismo intelectual, a la soledad y al olvido. Recién a mediados de la década del 60 vuelve a publicar. En 1965 edita "El banquete de Severo Arcángelo" y el ensayo "La Autopsia de Creso". En 1966 publica "Heptameron" y "Cuadernos de navegación".
 
Resalta una nota del primer tomo del libro "Los Malditos", trabajo coordinado por Norberto Galasso, que Marechal viajó a Cuba en 1966, para hacer una nota de la revista Primera Plana y, durante febrero y marzo, hacer de jurado de un concurso literario de la Casa de las Américas. A su regreso, pese a su fervoroso cristianismo, el poeta entregó un artículo titulado "La isla de Fidel, donde "defendía y exaltaba la revolución, como expresión de autentico cristianismo. El texto de Marechal irritó a los militares gobernantes y fue levantado de la revista cuando está ya se había empezado a imprimir".
 
 
El poeta y el 17 de octubre
 
Movido por un alma con inquietudes y su conciencia social, la política nunca estuvo ausente en la vida del poeta. Simpatizante del socialismo en su juventud, en la década del 40 Marechal apoya con firmeza la irrupción de peronismo en la vida política nacional.
 
El propio Marechal recuerda así el 17 de octubre de 1945:
 
"El coronel Perón había sido traído ya desde Martín García. Mi domicilio era este mismo departamento de calle Rivadavia. De pronto me llegó desde el Oeste un rumor como de multitudes que avanzaban gritando y cantando por la calle Rivadavia: el rumor fue creciendo y agigantándose, hasta que reconocí primero la música de una canción popular y, enseguida, su letra: 

"Yo te daré/ 
te daré, Patria hermosa,/ 
te daré una cosa,/ 
una cosa que empieza con P/ 
Perooón". 
 
Y aquel "Perón" resonaba periódicamente como un cañonazo. 
 
Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que avanzaba rumbo a la Plaza de Mayo. Vi, reconocí, y amé los miles de rostros que la integraban no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina "invisible" que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar sus millones de caras concretas, y que no bien las conocieron les dieron la espalda. Desde aquellas horas me hice peronista". 
 
Y fue cierto. Marechal fue el afiliado Nº 46 de la "Comisión pro candidatura del general Perón" para las elecciones de 1946.
 

Marechal, el peronista
 
Pero Marechal no sólo adhiere intelectualmente al justicialismo sino que se involucra de lleno en la gestión del primer peronismo. Primero en la Biblioteca Popular de Villa Crespo, luego presidente del Consejo General de Educación y la dirección General de Escuelas de Santa Fe, según enumera el libro "Los Malditos". Ya en el gobierno nacional, Leopoldo Marechal fue el director General de Cultura de la Nación de Juan Perón. También fue director nacional de Enseñanza Superior y Artística. 
 
Como vimos, en esos años del primer peronismo, Marechal escribe su obra más importante, "Adán Buenosayres". Es una novela-ensayo, donde con compromiso social e histórico, "parodia las hipocresías, egoísmos y esnobismos de buena parte de la sociedad" y del antiperonismo.
 
En aquellos días de cultura popular del peronismo, a Marechal le ceden el teatro Cervantes para estrenar su obra "Antígona Vélez", bajo la dirección del mismísimo Enrique Santos Discépolo. En 1951, esa obra recibe el Primer Premio Nacional de Teatro. Es una bella y acriollada versión del mito griego.
 
Ya en la resistencia, tras la caída de Perón, Marechal mantuvo una fluida correspondencia con el general en el exilio.
 
En una nota periodística, manifestó -con una picardía digna de Gatica- "yo nunca fui un político. Soy un adherente y un combatiente, fui, soy y seré peronista". Profundizando en su repudio a la dictadura, Marechal sentenciaba: "El gobierno de facto autodenominado 'Revolución Libertadora' encabezado por Isaac Rojas, Aramburu y sus secuaces, no sólo llevaron a cabo persecuciones y muerte sobre el pueblo argentino, sino que condujeron al silenciamiento y al ostracismo más atroz a gran número de militantes, políticos e intelectuales...".
 
Su férrea oposición a la Libertadora y su amistad personal con Juan José Valle alimentaron el rumor, que la historia guarda en la sombra de la incertidumbre, de que fue el propio Marechal quien escribió la proclama de los revolucionarios del 9 de junio de 1956.
 
 
Un guerrero de la conciencia nacional 
 
Como era esperar, en una tierra donde las elites intelectuales están colonizadas culturalmente, su decidido apoyo a Juan Perón le generó enfrentamientos y rencores en sus colegas, quienes jamás le perdonarían su peronismo. Después de 1955, su obra fue injustamente proscrita y por lo tanto desterrada de los manuales de literatura y de las librerías. Los dueños del aparato cultural del sistema lo condenaron por peronista.
 
Marechal es un ejemplo claro del lugar al que confinan los titiriteros de las academias y universidades a quienes se atreven a conjugar los proyectos nacionales y populares con la cultura y el arte. Marechal no era uno de "estos escribas tolerados, halagadores del sistema y críticos con sus compatriotas de talento por el solo hecho de discrepar políticamente". Como afirma Roberto Bardini en una breve nota sobre Marechal: "la añeja cultura liberal funciona muy bien en Argentina: sabe proscribir de sus páginas a los que considera "políticamente incorrectos". Como el sistema que defiende, el aparato intelectual oficial también es culpable de "desapariciones forzadas" en el campo del pensamiento nacional y popular". Y Marechal fue una de sus víctimas. 
 
Pero su talento, como todas las luchas de pueblo, se impondrá al silencio y hoy Marechal es recuperado por la crítica y las nuevas generaciones literarias, sus obras lo convierten en una de los escritores fundamentales de la literatura argentina e hispanoamericana.
 
La preocupación por la patria y el destino colectivo está en toda sus narraciones. Desde su primer texto hasta su último libro "Megafon o la guerra", redactado a principios de 1970, en donde se puede inferir un profético episodio como el secuestro, juicio y ejecución a Pedro Eugenio Aramburu, producido el 29 de mayo de 1970.
 
A los 70 años de edad, Leopoldo Marechal falleció en Buenos Aires, el 26 de junio de 1970.


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A modo de homenaje reproducimos, de su libro "Heptamerón", los siguientes fragmentos del poema "Descubrimiento de la Patria".
 

--VI--   
"Yo vi la Patria en el amanecer 
que abrían los reseros con la llave
mugiente de las tropas.
La vi en el mediodía tostado como un pan,
entre los domadores que soltaban y ataban
el nudo de la furia de sus potrillos.
La vi junto a los pozos del agua o del amor,
¡niña y trazando el orbe de sus juegos!
Y la vi en el regazo de las noches australes,
dormida y con los pechos no brotados aún.
 
 
--XV-
Yo la vi talonear los caballos australes,
 niña y pintando el orbe de sus juegos
La Patria no ha de ser para nosotros
nada más que una hija y un miedo inevitable,
 y un dolor que se lleva en el costado
sin palabra ni grito.
 


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Leopoldo Marechal, poeta y metafísico del peronismo
Leopoldo Marechal pertenece al nutrido grupo de escritores que preludiaron el «Boom» de la literatura hispanoamericana de los años 60 y que serían reconocidos gracias a ese fenómeno editorial; en este sentido debe situársele junto a autores de la talla de Jorge Luis Borges, Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, Juan Rulfo, José María Arguedas o Agustín Yáñez.
07-12-2019 / 18:12
La madrugada del 1 de diciembre de 1828, el general unitario Juan Lavalle tomó el Fuerte de Buenos Aires; derrocó al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Manuel Dorrego; y reunió a miembros del partido unitario en la iglesia de San Francisco -como representación del pueblo- siendo elegido gobernador.
 
Juan Manuel de Rosas levantó la campaña contra los sublevados y reunió un pequeño ejército de milicianos y partidas federales, mientras Dorrego se retiraba al interior de la provincia para buscar su protección. Lavalle, con sus experimentadas tropas se dirigió a la campaña para enfrentar a las fuerzas federales de Rosas y Dorrego, a quienes atacó sorpresivamente en la batalla de Navarro, derrotándolos.
 
Debido a la disparidad existente entre las aguerridas y veteranas fuerzas sublevadas, que participaron en la guerra contra Brasil, bajo el mando de Lavalle, el federal Dorrego fue hecho prisionero. Lavalle, influido por el deseo de venganza de los ideólogos unitarios, ordenó su fusilamiento. De ese modo se generalizó la guerra civil en todo el país.
 
Lavalle envió ejércitos en todas direcciones, pero varios caudillos aliados de Rosasorganizaron la resistencia. Los jefes unitarios recurrieron a toda clase de crímenes para aplastarla, un hecho poco difundido por la historiografía de las guerras civiles argentinas.
 
Al frente del grueso de su ejército, Lavalle avanzó hasta ocupar Rosario. Pero, poco después, Estanislao López dejó sin caballos a Lavalle, que se vio obligado a retroceder. López y Rosas persiguieron a Lavalle derrotándolo en la batalla de Puente de Márquez, el 26 de abril de 1829.
 
El 24 de junio, Lavalle y Rosas firmaron el Pacto de Cañuelas, que estipulaba que se llamaría a elecciones, en las que sólo se presentaría una lista de unidad de federales y unitarios, y que el candidato a gobernador sería Félix de Álzaga. Pero los unitarios presentaron la candidatura de Carlos María de Alvear, y al precio de treinta muertos ganaron las elecciones.
 
Las relaciones quedaron rotas nuevamente, obligando a Lavalle a un nuevo tratado, el pacto de Barracas, del 24 de agosto. Pero, ahora más que antes, la fuerza estaba del lado de Rosas. A través de este pacto se nombró gobernador a Juan José Viamonte. Éste llamó a la legislatura derrocada por Lavalle, allanándole a Rosas el camino al poder.
 
La Legislatura de Buenos Aires proclamó a Rosas como 13º Gobernador de Buenos Aires el 6 de diciembre de 1829, honrándolo además con el título de "Restaurador de las Leyes e Instituciones de la Provincia de Buenos Aires". El 08 de diciembre de 1829, comienza el primer gobierno de Juan Manuel de Rosas.
 
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06-12-2019 / 17:12
Un 07 de diciembre como hoy pero de 1970, el Madison Square Garden se preparaba para corear el nombre del que fuera el boxeador más grande de toda su historia: Muhammad Alí. Del otro lado un pibe de Boedo que recién se estaba codeando con la fama americana:Ringo Bonavena.
 
Y se atrevió, por el honor, como lo hubieran hecho en su Buenos Aires natal. Y hasta calentó el ambiente. En el pesaje lo llamo "chicken" (gallina) y a pesar de la adversidad de las 20 mil personas que colmaron la arena, Ringo se paró.
 
Alí había prometido un nocaut en el noveno round, cosa que finalmente sucedió pero quien cayo a la lona fue él y no Bonavena, producto de un resbalón por la intensidad de los golpes de Ringo, que a esas alturas se la jugaba toda con una entrega y entereza que asombraron al mundo. Finalmente Alí salió a jugar todas sus cartas y Bonavena, después de caer fatigado tres veces, vio como el juez le daba la pelea al mejor boxeador del mundo.
 
Muhammad venía en pleno ascenso luego de vencer a Jerry Quarry luego del ostracismo por no haber ido a la guerra de Vietnam. En su franco ascenso por recuperar el titulo de los pesados, la historia marca que un luchador se le apareció en su camino. Ese era Ringo.
 
Los números también hablaron por si solos: mas de 80 puntos de rating (sí, 80) de la transmisión de Canal 13 paralizaron a todo un país. El acontecimiento esta guardado en la retina de cada uno de los que lo vieron. Abuelos, padres le contarán a sus hijos 'Yo vi pelear a Ali con Bonavena'.
 
"Guapié, no es cierto?" le pregunto Ringo a uno de sus colaboradores al finalizar la pelea. Y yo te digo "Si Ringo, siempre guapeaste, hasta el último día".


05-12-2019 / 18:12
Felipe Varela fue un militar argentino, líder del último pronunciamiento de los caudillos federales del interior contra la hegemonía política conquistada por la provincia de Buenos Aires en la batalla de Pavón. Contrario a la Guerra del Paraguay o Guerra de la Triple Alianza, fue apodado el Quijote de los Andes por el desafío que plantó al gobierno central con un reducido ejército de menos de 5.000 hombres, desde la región andina y cuyana durante varios años.
 
Acérrimo opositor al gobierno mitrista unitario de Buenos Aires, Varela señaló la impopularidad de la guerra del Paraguay y decidió tomar partido. Liquidó sus posesiones para equipar un par de batallones de exiliados, convocando a las montoneras residuales de otros caudillos federales muertos de todo el país, más combatientes latinoamericanos, Varela marchó portando bandera con la consigna de ¡Federación o Muerte!. En San José de Jáchal, provincia de San Juan, lanzó el 06 de diciembre de 1866 su proclama revolucionaria, su célebre Manifiesto a la Unión Americana, una de las expresiones más acabadas del ideario federal.
 
Varela se diferencia de los otros caudillos federales porque tuvo una lucidez política mayor para interpretar, evaluar y comunicar los alcances del movimiento, comprendiendo cabalmente del sentido de Patria Grande y la esencia de una política popular. También supo hacer, a la vez, una correcta lectura del carácter oligárquico y pro imperialista del gobierno de Mitre.
 
El intento revolucionario de Varela es uno de los estertores finales del país federal, con un programa de lucha americano, digno y nacional que ponen al caudillo en el panteón de los próceres del campo nacional y popular. Con Varela terminó "la Argentina de las lanzas", de las montoneras federales del interior del país, y faltaba mucho para que arribara "la Argentina de las alpargatas" con el peronismo.
 
Por Blas García



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04-12-2019 / 20:12
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